Probablemente lo sepas ya, aunque es posible que para el momento de esta publicación no haya sucedido, pero Estelar viene con nueva línea de rones. En realidad este es un proyecto que lleva varios años a punto de suceder, pero como tantas cosas en este país, no ha terminado de suceder. El hecho es que la línea Estelar va a pasar de ser un simple producto de bajo costo a ser una línea de productos distintos, que incluyen desde licor de ron hasta un ron ultra premium.
Entre todos los productos que incluirá, tengo entendido que este Escudo Dorado es el primero en salir al mercado. Sigue siendo hecho por Complejo Industrial Licorero del Centro (CILCCA) y es un licor de ron, embotellado al 39% de alcohol, con posiblemente más azúcares de los permitidos como máximo por la norma venezolana y ya que tiene esos dos calificativos, lo más probable es que en su totalidad hayan rones por debajo de los 2 años mínimos.
Se trata de una botella de un litro con una etiqueta que si bien es moderna, pareciera evocar los colores y el estilo de las etiquetas antiguas de la marca. En nariz es bastante sencillo, con notas de cartón, azúcar refinada, caramelo y no mucho más.
En boca es bastante dulce y no es fuerte ni hay una sensación alcohólica que destacar, con sabores a caramelo, frutos secos y un retrogusto ligeramente cítrico y de manzana verde.
Por su precio y su calidad, la mejor idea es combinar este licor de ron con algún refresco o en un cóctel sin muchas pretensiones. No hay mucho que decir de él y la verdad es que mis ganas de reseñar licores de ron son mínimas, pero sí quisiera destacar que en ese campo, está entre los mejores que he probado.
Ficha Técnica: Fabricante: CILCCA Nombre del (licor de) Ron: Escudo Dorado Marca: Estelar Origen: Venezuela Edad: menor a 2 años Precio: $6 Densidad alcohólica: 39% Puntuación: 74
Cualquier mención de Alec Bradley entre aficionados y fanáticos del tabaco saca a relucir al Prensado como uno de los productos más famosos de la marca. Aunque han hecho otros muy buenos, la verdad es que el Prensado fue el que puso a Alec Bradley en el mapa y en 2016 apareció el Prensado Lost Art, que no tiene mucho que ver con arte ni con arte perdido, sino que simplemente lleva doble capote. Es un cigarro que probé por última vez en 2019, en vitola Gran Toro 6¼ x 52 y le di 86 puntos, que es más de lo que le di al Prensado en su debacle, pues hace poco retocaron un poco el blend y está mejor de lo que estaba saliendo hace unos 4 o 5 años. Recuerdo que mi experiencia con el Gran Toro fue buena, no la mejor, pero muy decente. Esta vez lo pruebo en Robusto con medidas 5 x 52 y con unos años de guarda, pero tengo buenas esperanzas por él.
Por los momentos se ve como un cigarro bien pequeño, pero hay muy poco visualmente que lo diferencie del Prensado en Robusto, siendo básicamente una línea azul con las letras Lost Art encima lo único. La capa tiene aromas a chocolate, cuero y tierra, mientras que en el pie se aprecian aromas a chocolate y pasas, con una ligera nota de cáscara de naranja. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas muy agradables a helado de chocolate y pecans, que me hacen querer darle fuego lo antes posible. Pero también hay unos aromas a plástico nuevo que realmente no quiero investigar, aunque no voy a dejar de fumarlo por eso.
Los sabores del Lost Art en su primer tercio son agradables y esas notas químicas de plástico nunca aparecen, afortunadamente. Entre los sabores incluye nueces tostadas y helado de chocolate, y luego va incluyendo una nota de cedro y tierra húmeda también. El retrogusto no tiene casi pimienta, sino más bien notas florales y más de esos frutos secos, que en nariz sí se sienten como pecans. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media a media-alta también y no quema muy bien, aunque no pareciera haber de qué preocuparse.
Aunque no parece muy propenso a producirme una ceniza duradera, en el segundo tercio no tengo que sacar el encendedor para darle toques técnicos, y eso creo que me agrada más. Hay ocasiones en que pareciera querer apagarse, pero unas caladas de emergencia controlan esa llama y ayuda a producir sabores muy agradables a helado de chocolate, pecans, cedro y un toque de tierra, mientras que en el retrogusto sigo manteniendo mis notas florales y de frutos secos. Hay más matices de esos frutos secos, pero no alcanzo a definirlos ni me atrevo a hacerlo. La fortaleza se ubica en media, con una intensidad que bajó un poco pero se puede mantener aún en el mismo rango del tercio anterior.
Tengo amigos que no se fuman el último tercio del cigarro. Dicen que ya para ese punto están saturados o que simplemente no les gusta tanto y si yo fuera uno de esos, el Prensado Lost Art sería un cigarro extraordinario, pero no lo soy. Efectivamente, en el último tercio de este cigarro la experiencia no es tan agradable. Esa ausencia de pimienta que ha tenido el cigarro hasta el momento se mantiene, pero en algunos casos esa pimienta sirve para tapar sabores que pueden ser desagradables y que no siempre se sienten. Precisamente, hay sabores como ácidos, de hoja que no fue bien curada y se sienten principalmente en la parte trasera de la lengua, pero además hay una sensación muy intensa de nicotina que no me agrada en lo absoluto y es una combinación muy mala para el cigarro y para el fumador. Tanto, que al poco rato lo tuve que dejar, luego de una hora y 20 minutos de lo que estaba siendo una fumada muy decente.
No quisiera pensar que los Prensado Lost Art tienen este problema que me atacó en el último tercio, especialmente porque cuando lo fumé en Gran Toro ciertamente no los tuve, pero afortunadamente no me amargaron la fumada. Ya estaba en el último tercio y, siendo un robusto, eso se traduce en que me quedaban unos 20-25 minutos de fumada, que terminé acortando a 10-12 o esencialmente la mitad. Pero sería muy injusto caracterizar al Prensado Lost Art por esos últimos 10 minutos, pues hasta ese momento se había comportado relativamente bien. En resumen le pesa, pero no lo caracteriza. En realidad los sabores desagradables son algo que podría haber obviado, tratando de darle sentido a los sabores que aparecieron y definirlos de alguna manera, pero el tema fue el chute de nicotina que casi terminé temblando. No obstante, es un cigarro que repetiría, especialmente para sacar ese clavo del último tercio.
Pregúntale a cualquier fumador de tabacos con al menos dos años de experiencia sobre la marca Gurkha y 9 de cada 10 te dirá que es la peor marca que existe. Quizá lo sea, pero es una fama que se ha ganado no solamente porque sus cigarros no sean buenos, sino porque aparentemente han hecho un imperio sobre esa creencia.
Gurkha es una marca que lleva un largo tiempo en el mercado del tabaco y fue una de las primeras marcas conocida por hacer cigarros muy mediocres con anillas muy llamativas. Para quien no sabe y está aprendiendo, una anilla llamativa puede significar una promesa de un cigarro bueno y me incluyo en esa lista de incautos. Yo también compré Gurkha por baratos y por llamativos, a precios de 5 cigarros por $10 y con unas anillas increíbles.
El tema es que la marca tiene también cigarros de buena calidad y buenos sabores, pero cuestan el triple de lo que cuesta un cigarro de calidad similar de otras marcas. Nuevamente, para el que no sabe, si hay cigarros bonitos y llamativos de ellos a $3, mentalmente es una ganga y los de $18 deben ser también muy buenos. La marca sin duda tiene resuelto su futuro sobre los cigarros mediocres.
Por ello me sorprendió mucho ver un bourbon con la misma marca e inmediatamente pensé que debe ser el mismo cuento que con los cigarros. Pero estaba organizando una cata de whiskey americano, llena de curiosos y fumadores que seguramente les llamaría la atención probar esto. Bien a tono con la marca, era el whiskey más joven y más caro de toda la cata.
Como todos los bourbon, al tener tres años o menos de añejamiento, éste debe indicarlo en la botella y, efectivamente lo dice bastante grande. Es destilado y añejado en el estado de Florida y embotellado finalmente a 43% de alcohol. La receta, ni la busques porque no aparece por ningún lado. De hecho, la página que más información tiene simplemente transcribió la información que aparece en la botella que simplemente habla del lujo y la leyenda de la marca, pero nada del líquido.
En nariz este Gurkha tiene aromas agradables, aunque se sienten algo artificiales. Me refiero a que no tiene los aromas típicos del bourbon o éstos están muy suavizados y los más destacados son de vainilla y caramelo, pimienta y una nota suave de maíz. No hay golpe alcohólico y mucho menos alguna complejidad destacada.
En boca tampoco hay golpe alcohólico, pero hay un sabor bastante dulce que no parece natural o al menos no es consistente con otros bourbon jóvenes que he probado. Hay también notas de tabaco verde, cáscara de naranja y maíz dulce, aunque ya casi como un caramelo de maíz. En el retrogusto mucho caramelo, notas ligeramente herbáceas y un dejo de madera.
El bourbon de Gurkha es muy parecido a los tabacos de Gurkha. No es un producto malo per se, solamente que es muy caro para su calidad. En la cata que hicimos habían tres productos con precios inferiores a los $40 y con edades que llegaban a los 8 años de edad, y realmente muy buenos. Luego estaba este Gurkha, con 3 años de edad y con un precio de $50. Al igual que sus cigarros: muy caro para lo que es. En $20 este sería un bourbon decente, aunque sencillo.
Ficha Técnica: Empresa madre: Kaizad Hansotia Fabricante: List Distillery Nombre del Whiskey: Bourbon Whiskey Marca: Gurkha Origen: USA Edad: 3 años Precio: $50 Densidad alcohólica: 43% Puntuación: 70
Oficialmente mi línea más reseñada, esta es la quinta vitola en la que lo reseño, aunque en verdad tenía un tiempito sin visitarla (desde enero). Y en verdad reseñar esta vitola era casi innecesario, porque no es tan diferente de las otras en las que está disponible, pero luego me di cuenta que no he fumado nada parecido, aunque el Petit Robusto fue lo más cercano. Este belicoso es 5½ x 52, que es muy parecido al robusto con medidas de 5¼ x 52, aunque en esa vitola no lo he reseñado, pero sí en Toro Gordo 6 x 60, Petit Robusto 4½ x 50, Super Gordo 5¾ x 66, y Toro 6 x 54. Pero me doy cuenta en su página que está disponible en 9 vitolas distintas y hay varias que me llaman la atención, así que posiblemente cinco no sean suficientes. Pero está muy claro que es uno de mis cigarros preferidos.
Una cosa que me gusta mucho de estos Jaime Garcia y quizá una de las razones por las que lo he fumado tanto es que el cigarro añeja muy bien. No sé si sea un tema exclusivo de la capa Broadleaf, pues los cigarros con esta capa suelen añejar bien, pero son cigarros que he fumado con 5 o más años de guarda y están perfectos, incluso menos picantes pero igualmente complejos. La capa tiene aromas escasos por el tiempo que tiene puesta, pero hay una nota sutil de chocolate negro y pasas, mientras que la calada en frío tiene más, que incluyen almendras, tierra seca, cedro y chocolate.
Posiblemente una de las diferencias principales entre este Jaime Garcia y otros que haya probado es que la ceniza de éste no parece inclinada a quedarse sobre el cigarro. Esta tendencia se mantuvo toda la fumada, pero afortunadamente eso no le quitó sabor ni sacrificó nada. Aunque tiene años de guarda, sigue habiendo un componente picante desde las primeras caladas, aunque se siente principalmente en el paladar y no tanto en el retrogusto. Los otros sabores también incluyen tierra húmeda, cedro y chocolate, con varios matices de chocolate, incluso. No mucho más por el momento y salvo el tema de la ceniza, en realidad quema muy bien. La fortaleza es media, con una intensidad media-alta.
El segundo tercio sigue siendo envolvente de chocolate, con la aparición de otros sabores como nueces y la participación constante del cedro, la tierra y, por supuesto, la pimienta. Pero el chocolate sigue siendo lo más intenso y lo más destacado, pero también lo más variado, porque incluye notas de nibs de cacao, pero también mousse de chocolate, chocolate negro e incluso una nota de chocolate tostado. La ceniza no cambia y el resto de los ámbitos de construcción, afortunadamente tampoco. Se comporta muy bien y su fortaleza e intensidad se mantienen en los mismos puntos, siendo media y media-alta, respectivamente.
Pero qué es eso… es una ceniza de dos centímetros. No dura mucho puesta y el resto de los sabores son de chocolate en distintas versiones, nueces, turrón y tierra, con un retrogusto de pimienta y cedro. La fortaleza se mantiene en media, aunque la intensidad baja un poco y eso es quizá lo más inesperado de este tercio, más allá del tema de la ceniza. Pero marcando una hora y 50 minutos finalmente lo dejo en el cenicero y se apaga con dignidad.
Fumar este cigarro no fue tanto como descubrir algo nuevo, aunque puedo garantizar que la experiencia no es igual a las demás, especialmente porque tengo otros cigarros de las otras vitolas y los fumo con regularidad. Pero también pasó que disfrutarlo fue como sentarse con un amigo que conoces desde hace tiempo y que, aunque no se han visto, hablan constantemente. Es una amistad moderna, especialmente entre todos los que tenemos una gran cantidad de amigos afuera. Fue una fumada agradable y una que con gusto repetiría, aunque hay vitolas en las que me ha gustado más.
Ficha Técnica: Fabricante: My Father Cigars Marca: Jaime Garcia Modelo: Reserva Especial Dimensiones: 5½ x 52 Tamaño: Belicoso Origen: Nicaragua Capa: USA (Connecticut Broadleaf) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $8,00 Puntuación: 87
Unos meses atrás hablaba con un amigo que es muy fanático de los habanos y poco de los centroamericanos, y le estaba hablando de un cigarro que en verdad no me acuerdo ahora. Pero una de las críticas que me decía el pana (que siempre son bastantes) era que los nombres de los tabacos son demasiado raros y sin sentido, a lo que yo le dije que no puede decir eso, porque los habanos todos tienen nombres «gloriosos»; special, supreme, majestic, royal, gold medal, hermosos, sublimes. El hecho es que entre tantos motivos para los nombres que tienen los tabacos Plasencia tiene unos años nombrando una línea en honor a la cosecha que ha hecho, y como Plasencia hace tabacos para distintas marcas, la cosecha que fue seleccionada para esta línea fue la número 151. También existe 146 y 149.
Como casi todos los Plasencia, la marca no escatimó mucho en anillas y la inferior y superior parecen hasta innecesarias, pero típicas. Me impresiona un poco que el cigarro es un puro hondureño, pues Plasencia es una marca que tradicionalmente relaciono con Nicaragua, pero es verdad que tienen una fábrica allá. Además, si todo es de la misma cosecha, tiene sentido que todas las hojas vengan del mismo sitio. La capa tiene múltiples venas y una textura relativamente lisa, con poco brillo. Los aromas son principalmente de pan recién horneado y madera de lápiz, con una repetición de estos aromas en el pie, pero incluyendo una nota suave de pimienta. Lo pico y la calada en frío tiene aromas a pan tostado, madera de lápiz y nuevamente, poca pimienta.
Me llama la atención que desde las primeras caladas hay bastante pimienta, porque en frío no me dio esa impresión. Incluso en el retrogusto esa pimienta se siente más intensa, pero también se trata de una fumada cremosa, con humo pegajoso al paladar y sabores intensos de tierra, pimienta y frutos secos, que quisiera pensar que son almendras, pero no están solas. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media-alta, quemando muy bien y sin problemas de construcción.
Esa sensación cremosa es la que hace de puente en la transición al segundo tercio, pero aún con las sensaciones principales del primer tercio a tierra, frutos secos y pimienta, pero cuando paso el punto medio también aparecen sabores de madera, no necesariamente de lápiz sino más bien algo más genérica, haciéndome pensar que esta capa puede ser Habano, aunque no está descrita como tal. Está fumando de maravilla, con una abundante producción de humo y aunque el anillo de combustión no siempre es recto, no hay nada que me cause preocupación. Intensidad sigue en media-alta, con una fortaleza que podría acercarse a media, sobre todo después del punto medio.
Los sabores en el último tercio mantienen la consistencia con los dos anteriores, incluso siguiendo esa tendencia que comenzó en el punto medio, donde se ese sabor de madera colaboró a hacer la experiencia un tanto más seca y menos cremosa. Pero los sabores siguen siendo de tierra, madera, frutos secos y pimienta, incluso con menor intensidad de esa pimienta en el retrogusto, pero aún manteniendo la intensidad y fortaleza como en el tercio anterior, aunque en este tercio la tierra también forma parte de los sabores del retrogusto, a propósito de esa disminución de la intensidad picante. Me toma una hora y 45 minutos fumar este Cosecha 151 hasta que ya no daba más.
He fumado las otras dos versiones de esta línea de Cosechas, el 146 y el 149, y en verdad me debo una nueva reseña del 149 porque ni siquiera lo puntué. No debo esperar mucho, pues en 2023 la marca decidió descontinuar el 146, así que el 149 seguramente sigue ese camino. Pero el 149 tuvo varios problemas y, como conozco los productos y la marca, sabía que no era lo habitual y preferí no calificarlo, pero sí lo reseñé. Algo que me impresiona es la consistencia de la marca en hacer productos de calidad, y en especial este Cosecha 151 siendo un puro hondureño, pues en muchos casos el tabaco de Honduras no tiene la misma fama y reconocimiento que el de Nicaragua o República Dominicana.
Woodford Reserve es el nombre de un bourbon que significa distintas cosas para distintas personas. En lo personal, es un whiskey que he tomado varias veces, comprado varias botellas y probado distintas versiones, pero me llama la atención que no lo haya reseñado antes. Para otras personas es la opción más obvia de bourbon para adquirir, mientras que para otros es el whiskey oficial del Kentucky Derby. Para los más estudiosos del bourbon, es una de las marcas icónicas, conocidas por reiniciar el boom más reciente del bourbon.
Efectivamente, Woodford Reserve es una marca icónica, en principio gracias a su precio fácilmente accesible por cualquier entusiasta, pero también por su botella singular pero sencilla. Desde su lanzamiento en 1996, la marca ha pasado a ser una de las más reconocidas, con una demanda que alcanza 1,8 millones de cajas anuales.
El líquido contenido en la botella proviene de un mash bill que contiene 72% maíz, 18% centeno y 10% cebada malteada. Es destilado en alambique y columna, añejado en barricas vírgenes entre 6 y 7 años y finalmente embotellado a 43,2% de alcohol.
En nariz el Woodford Reserve es bastante sencillo. Tiene apenas notas de maíz tostado, manzana roja, vainilla y miel. Un rato después en la copa se sienten notas suaves de madera, durazno, clavo y canela.
En boca existe un golpe alcohólico, que no es algo que esperaría tan notable en un whiskey de 45,2% de alcohol, pero es imposible de ignorar. Se siente ligeramente denso, con sabores a azúcar morena, banana, frutos rojos, roble, nuez moscada y una nota dulce que me recuerda a las cotufas garrapiñadas. En el retrogusto hay pimienta negra y vainilla.
Objetivamente, el Woodford Reserve es un bourbon caro, especialmente porque hay varios muy similares a precios menores, y aunque no son exactamente iguales, no son muy distintos en términos de edad y calidad. Pero el Woodford Reserve tiene a sus fanáticos y la verdad es que la botella sobre la mesa destaca. El otro tema que tiene el Woodford Reserve es que su sabor parece controlado o ‘domado’ para ser accesible a públicos que quizá no conocen mucho de bourbon y están buscando algo con qué iniciarse. Esta suavidad del sabor, si bien puede apelar a nuevos públicos, también puede generar rechazo de estos usuarios hacia otros sabores más fieles al bourbon tradicional.
Ficha Técnica: Empresa madre: Brown-Forman Fabricante: Woodford Reserve Distillery Nombre del Whiskey: Kentucky Straight Bourbon Marca: Woodford Reserve Origen: USA Edad: 6 a 7 años Precio: $45 Densidad alcohólica: 45,2% Puntuación: 84