Confieso que muchas veces me ha costado ser positivo hacia el tabaco en Venezuela, sea porque los sabores tienden a ser bastante planos, porque la variedad y evolución de cada cigarro tiende a ser casi nula, y porque los precios que quieren cobrar por ellos rivalizan a los tabacos centroamericanos; teniendo en cuenta lo anterior, muchas veces es difícil colocar al tabaco de mi país como un competidor vs. el tabaco de otros países. Esto me ha llevado a ser implacable en muchos casos, pero a veces también he tratado de ser condescendiente y apreciar el hecho que en un país tan caótico y complicado como es Venezuela (especialmente desde 2014), se sigan haciendo tabacos de calidad (variable). Tal es el caso de los Tabacos Santa Teresa (ninguna relación con Ron Santa Teresa), fabricados en Venezuela desde hace casi 200 años, pero que tan solo hace unos 3-4 años se atrevieron a crear productos para consumo más allá de la familia.
Por medio del contacto con TST también he tenido la oportunidad de hacer buenas migas con un catador, sommelier y conocedor de este tabaco, quien me insistió un par de veces en hacer la cata conjunta del cigarro. Yo le repliqué que no solo me llamaba la atención eso, sino que también hacerla en video. Por eso, luego de un año y medio (o más) me atreví a hacer una cata en video, esta vez entre dos personas y por eso es que es tan larga (pero igual pido disculpas por ello).
Igualmente les comparto algunas imágenes del cigarro:
Un cigarro que pareciera ser creado para celebrar ese momento utópico en que se levante el embargo de USA a Cuba, momento que pareció estar en el horizonte con la administración de Obama pero que se alejó de nuevo con la entrada de Trump, quien se negó a abrir relaciones con la isla mientras sea gobernada por tiranos. Creado en la fábrica Raíces Cubanas en Honduras, el Post Embargo viene cubierto por una capa hondureña y dos hojas en el capote, una hondureña y una nicaragüense, y una liga excepcional de tripa de Nicaragua y Honduras.
Sin embargo Alan Rubin, de Alec Bradley, no ve el post embargo como una época añorada para revivir las marcas cubanas, sino más como un momento ideal en que se pueda quitar la careta del habano y el mercado tabacalero sea igual para todos. Como cuando se deje de pensar (por muchos) que los mejores cigarros del mundo son los cubanos y todo lo que no sea de la isla es de segunda clase. Vamos, un mercado en el que puedas fumar lo que quieras y que un cigarro no sea considerado mejor solo porque es más difícil de conseguir. El Post Embargo se ve muy bien, muy liso con venas casi imperceptibles y un box press muy sutil. La anilla tiene un arte muy bonito, con la unión de las banderas americana y cubanas. También tiene una gran variedad de aromas, incluyendofrutos secos, chocolate, café, regaliz y madera en la capa. En el pie se aprecia una nota herbácea, chocolate, café, pimienta, pasas y madera, mientras que la calada en seco presenta chocolate, pasas, pimienta, café y madera.
Estuve alejado del cigarro durante unos 4 días por temas estomacales, por lo que las primeras caladas del cigarro me aturden un poco, especialmente el golpe intenso de pimienta, pero está acompañado de chocolate, café, canela, regaliz y madera, para que sea más variado, al menos. El cigarro enciende muy bien, además que lo tosté una buena cantidad de tiempo antes de encenderlo y gracias a esa técnica los sabores salen bien compactados y al cabo de los primeros minutos el cigarro ya se siente bastante complejo.
Durante el primer tercio el cigarro se sitúa cómodamente en una intensidad media, con sabores variados y bien definidos de regaliz, canela, pimienta, chocolate, café, madera y caramelo. Por su precio de aproximadamente $7-8, me parece bastante decente. Sin embargo, tuve la suerte de conseguir este cigarro en una tienda en West Palm Beach como parte de un sampler de 5 Alec Bradley por $20, hace aproximadamente 13 meses. Hacia el final del primer tercio la pimienta vuelve a tomar la delantera de los sabores y tiene una pequeña transición hacia intensidad media-fuerte.
Últimamente fumo casi todos los días, con un promedio de 6 cigarros semanales, pero esto de no fumar durante 4 días me ha permitido apreciar mucho más los sabores más empalagosos de este cigarro… no creo que sea algo que mantenga, pero creo que con mantener una reseña para el primer cigarro del día se puede. El segundo tercio aparece a los 20 minutos de fumada y con él se siente un sabor salado y una intensidad ya fuerte que hace al cigarro más cremoso, combinando el café y el chocolate casi perfectamente, con un fondo de regaliz que le da un toque dulce muy agradable.
Mitad del cigarro y comienza a quemar mucho más lento. Me tomó 20 minutos finalizar el primer tercio, pero la mitad llega a los 45 minutos de fumada, y con esta intensidad no me importa que se quiera tomar su tiempo. Por un lado pienso que los 4 días sin fumar me han afectado más, pero por el otro me doy cuenta que el cigarro está bastante fuerte y me parece que es porque la nicotina ya se ha hecho presente. También aparece un sabor de nueces con un componente muy dulce que me recuerda al mazapán.
De mi círculo de amigos fumadores soy uno de los pocos defensores de Alec Bradley, siendo para la mayoría de los demás un cigarro «de relleno» al estilo Rocky Patel y CAO, aunque en lo particular es la marca que más he fumado (12 cigarros distintos) y ninguno me ha salido malo ni me ha parecido plano, siendo este otro de ese lote. Entrando al último tercio los sabores se hacen mucho más complejos y el final perdura largo rato en el paladar. El tiro, perfecto hasta ahora, se torna un poco más apretado, pero es una diferencia minúscula que solo se nota en la cantidad de humo que sale luego de la calada.
Durante el último tercio los sabores se hacen tan fuertes que hasta aparece un toque amargo que domina gran parte de la fumada por un largo momento, pero con dejar el cigarro descansar un rato se le calma. Sin embargo, la nicotina aparece a todo dar y el último tercio se hace un poco complicado de fumar. Al final, el cigarro se disfruta hasta el último punto, pero en vez de querer fumarlo más al final, lo que quiero es dejarlo a un lado y no tocarlo más. Cuando finalmente lo dejo, paso al menos 20 minutos con tembladera, por una combinación de haber pasado 4 días y la gran cantidad de nicotina al final. No obstante, el Post Embargo es un gran Alec Bradley, con una producción un poco más limitada que tantos otros de sus productos, pero que igual compraría en 5-pack para fumar una que otra vez. El año de humidor de verdad ha potenciado los sabores, algo relativamente complicado de lograr entre cigarros centroamericanos.
El Topes Edición Limitada 2016 marca la tercera vez que Trinidad es elegida para EL, luego de los Ingenios en 2007 y los Short Robusto T en 2010. Para 2016 lo hace con un robusto gordo de dimensiones interesantes y poco comunes (4,09 x 56) que da señales más claras de la tendencia hacia los cepos mayores que está siguiendo el mercado cubano también. Este lo compré en una tienda en República Dominicana llamada Cabinet, que se ha convertido en uno de los pocos lugares donde confío en que lo que venden y se ha ganado eso gracias a que amigos míos han comprado con anterioridad ahí. El cigarro lo compré en noviembre de 2017, por lo que cuenta con 7 meses de humidor y me costó nada más y nada menos que $25, así que le tengo una gran expectativa y también un gran respeto. Creo que es lo más que he llegado a pagar por un solo cigarro en mi historial.
Mi experiencia con Trinidad se limita a un Vigía y un Reyes, ambos regalados por la misma persona y comprados en esta misma tienda, así que había doble razón para adquirirlo. El cigarro llama bastante la atención y está lleno de aromas interesantes, por lo que sin querer paso bastante tiempo apreciándolos. La capa en sí los presenta en nueces, chocolate y un poco de cuero, mientras que en el pie del cigarro se siente chocolate y paja. Lo pico con la guillotina doble hoja con limitador y la calada en frío me presenta esa sensación en el tiro de que se trata de un cigarro netamente cubano, siendo un tiro medianamente apretado pero que produce aromas, incluyendo frutos rojos, harina y un toque cítrico. Es hora de darle fuego, sin duda.
Dado que estoy al aire libre y sin techo, ni siquiera pierdo el tiempo tratando de probar con un fósforo, así que le doy directamente al tostado con soplete y luego unas caladas para encenderlo. Comienza con un sabor salado, con madera y pan, y un toque suave de nueces. Al principio apenas sale algo de humo, no muy denso y no muy abundante, aunque del pie sí sale bastante humo.
Mientras sigo disfrutando del primer tercio aparecen sabores tostados, como de ese pan que apareció en la calada en frío, pero también un toque ahumado que me gusta. También siento algunas notas de cebada, como si se tratara de una cerveza, mientras que la intensidad del cigarro se mantiene en media, lo que hace parecer que no variará de ello. Dado que se trata de un habano de los buenos, me llama la atención que no ha comenzado a quemar raro, lo cual es una tendencia que se repite bastante conmigo. Por el contrario, quema muy bien y la línea de quemado es perfecta.
Durante el segundo tercio y más hacia la mitad del cigarro se comienza a apreciar la primera variación de esta línea de quemado, pero nada que me preocupe. Los sabores incluso mejoran en este punto, presentando el mismo sabor a pan pero esta vez acompañado de café, tierra y madera, mientras que el retrogusto me presenta una gama de sabores casi tan variada como los que aprecio en el paladar, que incluyen citronela, café y un toque diferente del pan tostado. En el segmento de la mitad del cigarro también se llega a apreciar un sabor lejano a pimienta que en ningún momento domina, sino que más bien le añade complejidad al cigarro.
En el último tercio el Topes EL 2016 tiene matices más relacionados a las frutas, incluyendo limón y manzana, con el mismo toque salado del primer tercio mientras que la pimienta, tímida en el tercio anterior, llega con varios destellos aquí. La intensidad del cigarro se mantiene en media, en ningún momento desvariando ni presentando nicotina para hacerse más intenso. Por mi propia impaciencia cometí un error sumamente grave con el cigarro: Al momento de quitarle la anilla de la Edición Limitada, esta no se quería despegar así que traté de deslizarla hacia abajo… al hacer eso la anilla se encajó en la capa y rompió un pedacito, que con el progreso de la fumada fue despegándose y al quitar la segunda anilla el cigarro prácticamente se desfloreció, lo cual no me permitió disfrutar en lo absoluto de los últimos toques del Trinidad, aunque realmente creo que lo mejor de él lo encontré en los primeros dos tercios, y ciertamente fue excelente.
Aunque es mi tercer Trinidad, la verdad es que de los dos previos nunca hice reseña, puesto que me los fumé en compañía de amigos y no les presté la atención necesaria, aunque sí sé que me gustaron. Dicho esto, creo que el Trinidad es realmente uno de los mejores habanos que he fumado tanto por su gama de sabores como por la riqueza de los más prominentes y aunque creo que $25 por él es una exageración, realmente los pagué con gusto pues cuando fumas un habano original y así de bueno, de verdad sabe a los $25 que cuesta. Me hubiese gustado que durara más, pero al cabo de 95 minutos la capa se desprendió casi en su totalidad y se hizo infumable.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Marca: Trinidad Modelo: Topes Edición Limitada 2016 Dimensiones: 4⅞ x 56 Tamaño: Topes (Robusto) Origen: Cuba Capa: Cuba Capote: Cuba Tripa: Cuba Precio: $25,00 Puntuación: 92
El Fin de los Mundos es menos dramático de lo que lo pintan. Su nombre es un reconocimiento a la regulación de la FDA americana contra el tabaco y fue lanzado en 2016, aunque la producción regular comenzó en 2017 y llegó a mí como parte del ‘sampler’ Real Top 2017 de Cigar Hustler. Consiste en un cigarro con capa Pennsylvania Broadleaf, capote habano nicaragüense y tripa de Nicaragua, República Dominicana y Pennsylvania, siendo, según Fred Rewey (su creador).
En medio de mi emoción olvidé tomarle fotos antes de encenderlo, pero compenso con una buena descripción: una capa con buenas venas, apariencia muy artesanal y suficientes irregularidades para darte cuenta donde están los fines de cada hoja. La sensación en los dedos es de un cigarro seco, sin oleosidad y muy firme. Los aromas no son tan intensos como esperaba, pero sí incluyen chocolate y algo que solo puedo describir como soya (o soja, dependiendo de donde seas). Luego de picarlo la calada en frío tiene algunos aromas que podría definir como interesantes, pero su intensidad no se presta a que los pudiera definir.
Siendo un cigarro que apenas demostró notas de sabor en frío y que no llamara demasiado la atención, desde la primera calada del encendido se coloca en una intensidad media, presentando algunos sabores habituales y esperados como café y cuero, y otros más inesperados como carne a la brasa y un toque pequeño de pimienta, el cual se llega a sentir más fuerte en el retrogusto. Desde estas primeras caladas sigo pensando que es el cigarro más fuerte de la línea, pero tampoco he probado ningún otro Nomad antes, así que no estoy seguro si los demás serán buenos o no, pero si son más suaves que este, pues no son nada fuertes.
El tiro ha sido bastante decente hasta ahora, pero la ceniza fácilmente se cae, lo cual realmente es positivo con este cigarro, pues su sabor e intensidad parece mejorar mucho cuando tiene el pie libre de ceniza. A mediados del primer tercio los sabores principales siguen siendo los mismos, pero la pimienta de fondo es acompañada por algo que parece tiza. El sabor más fuerte se siente es en el retrogusto, que sigue siendo la pimienta.
En el segundo tercio el humo se diluye un poco, ya no es denso y rico, sino más bien escaso y muy transparente, aunque el tiro se siente más suelto. Estos cambios de tiro no parecen afectar los sabores, aunque sí comienza a consumirse un poco más rápido y el cigarro y la temperatura aumenta, por lo que lo dejo descansar un rato.
Bien podría ser que ese punto era un «vacío» en el torcido, pues mientras me aproximo a la mitad del cigarro el humo aumenta y comienzo a apreciar nuevos sabores, que incluyen tierra mojada y un dulce generalizado, que creo que se da gracias a esa capa Pennsylvania Broadleaf. La intensidad se mantiene en media, incluso con esta mayor producción de humo y la aparición de nuevos sabores, e incluso se sienten unos matices de madera mientras el cigarro va quemando un poco más rápido y cuento 45 minutos desde que lo encendí.
Adentrándome en el último tercio, esos matices de madera que eran lejanos antes se intensifican un poco, se podría decir que sustituyendo a la pimienta del principio, que casi no se siente ya. El sabor de tierra rica del tercio anterior sigue presente, aunque ya le acompaña un segmento dulce, sino que hasta se siente más seco. En este último tercio también aparecen algunos sabores nuevos e inesperados, que incluyen vainilla y pan tostado.
Estos nuevos sabores se sienten muy superficiales, como si le hiciera falta una riqueza de sabor al cigarro, pero en realidad hacen que se sienta más seco aún. Aunque el Fin de los Mundos se venda como un cigarro muy fuerte, creo que el verdadero fuerte de este cigarro radica en su equilibrio, pues el perfil nunca se vuelve demasiado fuerte ni deja de ser algo que se disfrute sencillamente. Teniendo una capa Pennsylvania esperaba más toques dulces, pero en general se sienten toques de tierra sin ese acompañante tan característico de esta hoja. Con 6 meses de humidor, pensaría que está en su punto ideal, aunque afortunadamente tengo otro y espero me sorprenda más. Sin embargo, hay que reconocer que se trata de un cigarro sabroso y que en ningún momento presentó nicotina ni toques amargos.
Ficha Técnica: Fabricante: Fábrica Oveja Negra Marca: Nomad Modelo: Fin de los Mundos Dimensiones: 6 x 50 Tamaño: Toro Origen: Nicaragua Capa: USA (Pennsylvania Broadleaf) Capote: Nicaragua (Habano) Tripa: República Dominicana, Nicaragua, USA (Pennsylvania) Precio: $9,00 Puntuación: 76
Una de mis marcas preferidas, RoMaCraft, o como la quieras escribir es una marca nicaragüense que basa sus fundamentos en tres Ts: Tabaco, Talento y Tiempo. Se toman el tiempo necesario para conseguir las mejores hojas del planeta. El Cromagnon tiene hojas de tres países, pero la tripa en específico consiste en hojas de Estelí, Condega y Pueblo Nuevo, una pequeña finca ubicada cerca de la frontera con Honduras. La capa es Connecticut Broadleaf maduro y el capote es Cameroon. En 2016 el Cromagnon logró ubicarse en el peldaño #16 del Top 25 de Cigar Aficionado.
La anilla del cigarro es una belleza para ser apreciada a simple vista, pues la cámara apenas si logra ver las letras negras en relieve sobre negro que dicen CROMAGNON, también es perfectamente circular, algo que se ha convertido en toda una proeza en este mercado de box press y similares. El cigarro tiene venas pequeñas, pero una oleosidad apenas perceptible, con sobre un cigarro rígido y muy imponente. La capa y el pie tienen pocos aromas, por lo que por un momento dudo si el año que tiene de humidor le ha beneficiado, pero al picarlo la calada en frío me presenta aromas de madera, café, cacao y un dulce extraordinario, también se le sienten en menor escala nueces, mazapán y un aroma afrutado sin descripción.
Finalmente le doy fuego y en las primeras caladas me doy cuenta que un año de humidor le ha hecho maravillas. No he fumado este Cromagnon con menos tiempo, pero el Cromagnon Aquitaine que tengo (compré un 5-pack al mismo tiempo de este y soy muy celoso de ellos) ha mejorado considerablemente con el tiempo. Últimamente he estado practicando y teniendo más cuidado cuando enciendo los cigarros, pues un amigo muy sabio en estos menesteres me regañó hace poco por mi estilo, y luego de la experiencia con el Liga Privada T52, no quiero repetir la historia. El tiro es suave, no es muy suelto, sino que tiene la soltura que me gusta, e incluso un poco más dura. El cigarro está inundado de sabores desde el principio, con una dosis de dulzura cobijada de regaliz y cacao que arropa el paladar con un humo denso que apenas se mueve. Al cabo de unos 40 segundos de probar ese toque inicial se le sienten toques fuertes de madera, cuero y café, seguidos del golpe de pimienta tan característico.
Antes de tocar la mitad del primer tercio el cigarro rápidamente se coloca en una intensidad fuerte, además que se siente sólido y bien apretado, como para justificar un buen tiempo sentado disfrutando. La tierra mojada también se presenta como un sabor fuerte durante el primer tercio, y es al final de este segmento que la crema aparece, haciendo que el humo sea denso y que sus sabores y texturas invadan el paladar.
Disfruté tanto del cigarro que hasta se me pasó tomarle fotos, por lo que la tercera imagen ya es de la mitad del cigarro, aunque han transcurrido casi 60 minutos desde que lo encendí. Este cigarro viene en 6 tamaños, como casi todos los Cromagnon, y este se llama Cranium (6×54), aunque mi preferido para la marca siempre ha sido el EMH (5×56), lo cual es hasta raro, pues últimamente prefiero los cepos más pequeños. La intensidad del cigarro baja un poco y se coloca entre media y fuerte, todavía sin nicotina y con estos mismos sabores, pero con un elemento casi explosivo del cacao, junto con tierra, crema, dulce, madera, cuero y regaliz.
La línea de quemado varía un poco, pero nada que no se arregle con un toque suave de fuego y una descansada merecida. El cigarro se vuelve mucho más complejo a partir de la mitad, pero la pimienta también reaparece con una buena dosis, incluso más fuerte que al principio. Me sigue impresionando que, aunque no es un cigarro realmente barato, su precio sigue siendo menor de $8, por lo que el T52 de hace unos días casi que acaba de perder otros 5 puntos.
En el último tercio los sabores siguen estallando y, aunque la variedad se ha reducido un poco, se sienten muchos más matices de sabores como la tierra, el dulce y la madera, con uno que otro destello de pimienta para recordarte que se trata de un cigarro fuerte. La verdad es que este es uno de los cigarros a los que mayor expectativa le tenía, pero cada vez que lo iba a encender prefería dejarlo descansar y que pasara un poco más de tiempo en el humidor. Con excepción de algunos habanos, creo que un año es lo que más he dejado un cigarro, aunque gracias al haber hecho grandes compras hace aproximadamente ese tiempo, ya son más los cigarros que tengo que superan los 365 días de guarda.
El Cromagnon Aquitaine, del cual todavía me quedan 2 cigarros y tiene también más de un año de humidor, recibió 96 puntos de mi parte y, muy honestamente, a este no le puedo llegar tan alto…. el Aquitaine simplemente me gusta más. No obstante, este es un gran cigarro y sin mucho dudarlo le colocaré más de 90 puntos, pero a la hora de comprar 5-pack seguiré buscando el otro, aunque este es un cigarro que siempre que pueda, volveré a fumar. Maravilloso como todos los RomaCraft que he fumado.
Un cigarro realmente excepcional y diferente, ligado para ‘El Jefe’, quien entonces era CEO de Drew Estate, Steve Saka, y producido como el follow-up al ya famoso Liga Privada No. 9, pero con una producción más limitada y una liga considerada por los expertos como uno de los mayores logros de Drew Estate, quienes hacen bastante énfasis en el hecho que la capa es cortada al estilo Stalk Cut, que consiste en no separar las hojas del tallo para dejarlas secar, sino cortar el tallo entero de la planta y dejarlo secar al revés; esto tiene un gran impacto en el color de las hojas y en la manera que se maduran. El hecho de que este cigarro vaya con el prefijo ‘Liga Privada’ quiere decir que comenzó su vida como la liga que los torcedores fumaban mientras hacían otros cigarros, hasta que Jonathan Drew la descubrió y vio que le podía sacar ganancia, aunque así es como muchas de las ligas de DE han comenzado, lo cual debe ser bastante frustrante para sus trabajadores, quienes deben seguir creando ligas para disfrutarlas.
Entre los fanáticos de los Liga Privada parecen haber dos tendencias, unos que van hacia el T52 y otros hacia el No. 9. En lo particular, después de esta reseña me decanto por el No. 9, pero más de eso en un momento. Con 7 meses y medio de humidor, creo que ya ha tenido tiempo suficiente para aclimatarse y darme lo mejor que tenga. La construcción es realmente buena, el cigarro es oleoso gracias al flash de la cámara, pero bastante mate a simple vista, venas pequeñas y la capa es irregular. La capa y la calada en frío presentan aromas que me recuerdan lejanamente al Kentucky Fire Cured, dulzones y carnosos, con leña y dulce. Suficiente para hacerme encenderlo rápidamente.
Una vez encendido es una máquina de humo, pero hay que mantener el fuego vivo, pues tiende a apaciguarse fácilmente. Los primeros sabores son de madera encendida, como cuando estás avivando la leña para hacer una buena parrilla, seguido de un golpe significante de pimienta. Desde el principio se le siente la complejidad de cuero, café, caramelo y dulce, pero la línea de quemado también comienza dispareja y no porque lo haya encendido mal. Quema bastante lento, cosa que esperaría de un cigarro cuyo precio ronda los $14.
Antes de acabar el primer tercio ya tuve que darle un retoque de fuego y la pimienta comienza a bajar a mediados de este primer segmento, casi al fondo de la lista, pero los sabores carnosos y de leña se mantienen en la delantera. El dulce se mantiene en el medio, permitiéndome apreciar un sabor a tierra que se limita a toques nada más. La ceniza se rehúsa a mantenerse, pero esto es también por la línea de quemado tan dispareja que tiene, y hacia el final del primer tercio los sabores parecieran hacerse más secos, incluyendo dulce, tierra, cacao, café, leña y cuero.
Esta cantidad bárbara de humo hace que el cigarro sea bastante cremoso, siempre que esa llama esté encendida, ya que al dejarlo descansar más de un minuto se enfría mucho. En el segundo tercio la pimienta casi desaparece, pero el resto de los sabores hacen al cigarro mucho más complejo. Sin embargo, en este punto ya puedo decir que no es un cigarro que valga los $14… he fumado cigarros que cuestan la mitad y ya me han cautivado absolutamente en este punto, mientras que el T52, aunque continúa evolucionando, tiene dos problemas que no me dejan disfrutarlo del todo: la línea de quemado y el hecho que lo tengo que mantener en la mano, dándole caladas muy regulares para que no se enfríe.
Llego a la mitad del cigarro y los sabores son muy sutiles, incluyendo un toque cítrico en el fondo, mientras que los más fuertes son la tierra, cacao, café, madera y cuero en una intensidad media que se ha mantenido así desde el inicio. El tiempo de humidor creo que lo mencioné ya, y es de 7 meses, por lo que no hay gran excusa para que los sabores sean tan suaves. Dado que soy una persona bastante desorganizada, siempre tengo que crear orden y en el caso de los cigarros, he creado una lista bastante variada del orden en que los fumo, y este T52 lo he estado esperando desde hace tiempo… así que quizá tenía demasiadas esperanzas puestas en él.
En el último tercio los sabores afortunadamente estallan y la intensidad aumenta hasta fuerte. Hice una pequeña trampa mientras lo fumaba, pues me puse a ver otras reseñas de él (casi todo el mundo lo ha fumado ya) y noto que mi experiencia es consistente con la de otras personas. Afortunadamente los sabores y la intensidad me permiten disfrutar el cigarro y hasta los momentos no he encontrado nicotina.
Pero es en los últimos centímetros, aproximadamente a mitad del último tercio, que la nicotina se hace presente y hace que los sabores sean un poco más complejos e incluso se equilibran un poco, pero queda muy poco cigarro para plantearme disfrutarlo tanto como quisiera. El Liga Privada T52 está bastante alejado de la grandeza que el No. 9 logra, y aunque ambos están en un precio bastante elevado de lo normal que suelo fumar, pienso que el T52 es el que menos lo vale. Con esto dicho, los aromas en frío y el último tercio son los mejores puntos de este cigarro, pero por la mitad de su precio puedes conseguir cigarros mucho mejores, incluso fabricados por Drew Estate, como el Undercrown, por ejemplo.
Ficha Técnica: Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate Marca: Drew Estate Modelo: Liga Privada T52 Dimensiones: 6 x 52 Tamaño: Toro Origen: Nicaragua Capa: USA (Connecticut Habano Stalk Cut) Capote: Brasil (Mata Fina) Tripa: República Dominicana, Nicaragua Precio: $14,30 Puntuación: 80