Montecristo – Media Noche (Edmundo)

Anunciado como el único Montecristo maduro, de cualquier origen. No sé; yo también levanto una ceja cada vez que oigo villas y castillos de cualquier marca de origen cubano que se haya recreado en República Dominicana o Nicaragua. Si bien pudiéramos discutir que las marcas cubanas son las originales o que los dueños de esas empresas cubanas luego las abrieron fuera de Cuba escapando del comunismo, creo que caeríamos en una círculo vicioso sobre cuál marca es la original. Personalmente, me parece que una gran cantidad de marcas centroamericanas con el mismo nombre de las cubanas se han valido en gran parte del nombre buscando vender más, sin necesariamente tener un gran producto, tal es el ejemplo de Ramon Allones, El Rey del Mundo, El Credito, Hoyo de Monterrey, La Gloria Cubana, entre otros. Hay otras marcas que con un mismo nombre han logrado crear productos decentes, que no son realmente mejores que los cubanos, pero no son malos, y aquí puedo incluir a Montecristo y a Cohiba. Otras marcas, como Romeo y Julieta, me parece que hacen un muy buen producto desde RD y Nicaragua. Pero eso es tema para otro momento. Aquí es sobre este Montecristo.

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Con 4 meses de humidor decidí darle fuego a este purito, ya que un conocido lo había probado hace poco y no le gustó mucho… así que salgamos de dudas. Llegó a mí como parte de un sampler, y la verdad es que mientras me decidía, vi que incluía este y como ya había probado otro Montecristo no cubano que me había gustado (el Espada, aunque es nicaragüense), pues por qué no. Una rápida revisión de internet me coloca este cigarro en $9 y no muy abundante por lo que más ganas de probarlo me dieron. Los aromas pre encendido son llamativos, incluyendo chocolate intenso como predominante y una vez picado las caladas en frío develan madera, tierra, cerezas y chocolate.

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Mientras lo tuesto un poco el aroma que emana difiere bastante de lo que esperaba luego de haber sentido ese intenso de chocolate, pues se siente como madera mojada. Pero las primeras caladas son de puro chocolate intenso, de ese que tiene no menos de 85% cacao. Una buena combinación de aroma y sabor, pero con una intensidad mucho más suave de la que esperaba de un maduro. Entre los sabores secundarios se siente la tierra y de último la pimienta, mientras que es en el retrogusto donde se aprecia ese intenso de madera que sentí en el tostado. El tiro está bien, pero no espectacular… no por fuerte, sino porque la producción de humo no es tanta como esperaría.

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Llegando al final del primer tercio y los sabores no cambiaron mucho de los antes descritos, aunque sí llegué a sentir un toque fresco de frutas, pero este no duró mucho y no me permitió apreciarlo mucho, aunque entrando al segundo tercio creo que ese sabor puede haber sido de cereza, pero no del típico concentrado de cerezas que a veces sientes en los tabacos, sino un sabor muy fresco, como de fruta con mucha agua. Sin embargo, este sabor no dura mucho y es dominado después por el chocolate. Sí me llama la atención que el tabaco tiende a calentarse, así que trato de dejarlo descansar un poco. Con este punto de ceniza el tiro no se sentía muy bien así que la solté un poco.

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A mitad de tabaco aparece un sabor de café americano (en Venezuela lo llamamos guayoyo), que junto con el chocolate le da un toque interesante. También comienza a quemar más lento y finalmente el humo comienza a ser más abundante, dejando tiempo para descubrir más sabores, aunque más allá del chocolate y el café podría describir la tierra y pimienta como muy secundarios. Mientras que la madera y las cerezas ya no existen. Me atrevo a hacer una prueba más de retrogusto y me invade un aroma de cuero, lo cual ciertamente le da un plus a un tabaco que hasta el momento no me había terminado de cautivar.

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Comenzando el último tercio el cigarro decide apagarse. Cuando lo enciendo de nuevo, los sabores que venían desvaneciéndose ligeramente casi desaparecen, el sabor es de puro tabaco y muy poco más. El cigarro se siente más suelto y el tiro mucho más suave, por lo que el humo es más abundante… lo cual debería traducirse en un mayor sabor, pero no es el caso. Lo dejo descansar un rato a ver si es que yo me acostumbré a los sabores y por eso no los siento, así que tomo un poco de agua y converso.

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Pero el puro se apagó al poco tiempo, por lo que lo volví a encender y siguió con los mismos sabores planos. Quizá las dimensiones mayores de este cigarro promuevan que el sabor se desvanezca más temprano, pero cuando tienes una marca que «rinde homenaje» (o más bien copia) a una marca cubana, y además decides llamar a la vitola «Edmundo», pues deberías asegurarte que sea el cigarro emblema de la marca. Quizá en una vitola más pequeña (corona) este cigarro mejore y mantenga lo que fueron sabores interesantes durante más tiempo. Pero en esta vitola no se logra, o al menos por $9 no se justifica.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: Montecristo
Modelo: Media Noche
Dimensiones: 5 x 55
Tamaño: Edmundo (Robusto Extra)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, Perú, República Dominicana
Precio: $10,00
Puntuación: 77

¿Cuántas personas tocan un cigarro antes que te lo fumes?

En esta época antiséptica actual, en donde todo tiene que tener certificado de limpieza, pulcritud y cuidado, cuesta creer que un artículo tan preciado como puede ser un tabaco todavía tenga un proceso tan artesanal, en que un producto pasa por tantas manos antes de llegar a los labios de su consumidor.

Pero no con esto quiero decir que se trata de un producto insalubre, ya que todas estas personas tienen un esmero importante en hacer que ese mismo producto sea excelente, e igualmente todo esto juega un papel esencial en la misma fermentación y maduración de cada cigarro. Pero, ¿cómo es ese proceso? En este artículo voy a tratar de resumir toda una cadena de producción que tiene al menos 500 años funcionando y que ha logrado manualmente que cada producto sea diferente y todavía se enorgullezca de ser perfecto.

La Semilla

El tabaco comienza su vida como cualquier otra planta: como una semilla.

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Incluso, las semillas del tabaco son extraordinariamente pequeñas. Un puñado de semillas de tabaco parecen más unas migas que semillas. El hecho que sean tan pequeñas significa que deben ser sembradas sobre la tierra, y no debajo de ella como cualquier otra semilla se sembraría.

Por esto, las semillas pueden ser arrastradas por cualquier corriente de agua que se forme por una lluvia, por lo que los agricultores las siembran en pequeños cubos dentro de un invernadero.

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Esto permite que las plantas estén protegidas de los elementos y que pasen la parte principal del proceso lo más seguras posible.

Cuando las plantas sean más grandes, serán inspeccionadas y trasplantadas a bandejas más grandes. Claro, solo las plantas que han crecido bien son seleccionadas. Afortunadamente el tabaco es muy fácil de replantar, por lo que no sufren demasiado en el proceso.

La Plantación

Una vez superada la germinación y cuando las plantas tengan un tamaño adecuado, serán sembradas al aire libre, en campos específicos para ello. Aquí es donde más manos vienen a trabajar, junto con más procesos que aseguren la calidad.

04 clothLas plantas de tabaco adultas pueden tener 2 o 3 metros de altas y alrededor de 2 metros de anchas, por lo que son colocadas a una buena distancia una de otra y a veces cubiertas con un lienzo para que no reciban tantos rayos UV, aunque esto sucede más en las plantas que se utilizarán para producir capa Connecticut. Las plantas son siempre vigiladas por agricultores, y cuando estén listas serán cosechadas.

La Cosecha

Cuando las plantas de tabaco alcanzan su máximo potencial, que suele ser cuando se nota que las hojas se tornan un poco amarillentas, el tabaco es cosechado. Las hojas de tabaco crecen en pares, y desde la parte inferior a la superior, se van separando por estos pares, desde el primer par, el segundo par y así sucesivamente.
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Cada variedad de planta de tabaco es distinta, pero normalmente se pueden conseguir entre 8 y 10 pares por planta. Cuando el torcedor está ligando un tabaco, por ejemplo, marcará la diferencia entre el 5to par de este campo, el 8vo par del otro campo, etc. Por esto, la cosecha del tabaco es un trabajo bastante manual, en donde cada segador debe mantener los pares separados durante el proceso. Esta es la única manera de asegurarse que cada ligada sea consistente y produzca cigarros lo más parecidos posibles.

El Curado

A partir de este punto, la terminología comienza a complicarse un poco, pues cada empresa tiene su propio proceso y sus propios nombres para cada paso. Sin embargo, el término general es casi el mismo para todos.

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Primero, el tabaco debe ser curado. En este momento el tabaco está verde y crudo, y debe ser colgado de una cuerda o mecate en un establo de curado, como el de la imagen. Es crítico mantener la temperatura y la humedad en este punto, pues cualquier cambio puede causar una plaga de moho y arruinar toda una cosecha.

Adicionalmente, en este punto, algunos curadores encienden un pequeño fuego controlado dentro del establo que hará que el humo suba y ayude a curar el tabaco. Este proceso se conoce como ‘curado al fuego’, y puede darle algunos sabores poco comunes al tabaco. Este es el proceso que utiliza el Kentucky Fire Cured de Drew Estate.

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Una vez que el tabaco ha sido curado, tendrá su color marrón característico, proceso que toma entre 4 y 8 semanas, aunque mucho más para las capas maduras. Pero al cabo del tiempo prudencial, el tabaco es extraído del establo y enviado al área de fermentación. Cabe destacar que algunas hojas son extraídas antes de tomar su color marrón, y este tabaco es conocido como el ‘candela’ y tiene un tono ligeramente verdoso, produciendo una fumada más dulce y suave que fue muy común a principios de los años 90.

La Fermentación

Este proceso a veces se llama ‘madurado’, lo cual es bastante confuso, puesto que el madurado como tal es un proceso completamente separado que sucede después. En la fermentación, el tabaco es colocado en pilas grandes conocidas como ‘pilones’. 09 pilones

Estos pilones pueden estar formados por miles de hojas apiladas una sobre otra. Tantos tabacos unos sobre otros crean una presión increíble sobre las hojas del centro y las inferiores, y esta presión hace que la temperatura aumente y las hojas suelten formaldehído. Esta temperatura debe ser cuidadosamente vigilada, pues en el momento que supera los 60ºC el pilón es desarmado, reorganizado y rearmado. Es importante asegurarse que cuando el tabaco es reorganizado, se debe cambiar la posición del mismo… es decir, las hojas que estaban en el medio ahora deben estar en un extremo, las que estaban abajo ahora arriba, etc. Esto garantiza la fermentación uniforme del tabaco. Adicionalmente, estos pilones son mojados regularmente con un compuesto que suele llevar agua, ron, whisky y esencias para mejorar el sabor del producto final.

Cada vez que un pilón es rearmado, la temperatura máxima será menor, puesto que las hojas tendrán menos formaldehído. Cuando la temperatura deja de aumentar, el proceso de fermentación ha concluido y el tabaco está listo para ser torcido.

El Torcido

También llamado ‘enrolado’, pero eso no me suena a una palabra. Para este punto el tabaco ha pasado por muchísimas manos y muchísimos procesos y todavía no tiene la forma de un cigarro. Pero ya para este momento, el ligador ha conseguido su liga maestra y el tabaco ha sido curado y fermentado. Adicionalmente, algunos tabacos pasarán por un paso intermedio de añejado o madurado, sobre todo si no han sido seleccionados previamente para ser torcidos. Algunas empresas incluso enviarán cosechas enteras a ser añejadas antes de seleccionar el tabaco para una liga.

El proceso de torcido incluye la selección de distintos tipos de hojas para la tripa, capote y capa. Por ejemplo, una liga puede estar formada por ligero de la cosecha A, 2 secos de la cosecha B y viso de la cosecha C, etc. El proceso de liga es bastante fluido e incluye probar distintas combinaciones hasta lograr la combinación perfecta. El tabaco luego es seleccionado y enviado a los torcedores.

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Los torcedores trabajan en habitaciones bastante grandes y suelen trabajar en pares. El primero reúne la tripa y la pone en capas, mientras que el segundo enrolla el capote y lo coloca en un molde. Este molde le da la forma característica al cigarro y luego es colocado en un bulto o mazo. Juntos, un par de torcedores pueden crear entre 200 y 250 cigarros al día. Cada vez que un mazo es completado (aproximadamente 50 cigarros), serán enviados a quien inspecciona el tiro del cigarro. 11 machine

En este punto el cigarro todavía no tiene capa, así que ambas puntas están abiertas, lo que permite colocar al cigarro en una máquina que medirá la presión necesaria para que el flujo de aire pase por el cigarro. Debe estar en un rango preciso o el cigarro será descartado.

Cuando es aprobado, el cigarro recibirá la capa. El proceso es básicamente el mismo que cuando se le coloca el capote, con la única diferencia que la colocación de la capa depende mucho de la apariencia de la hoja. Las hojas de capa suelen ser mucho más brillantes y atractivas que el capote, sin agujeros ni venas. 12 chaveta

Para colocarla, El torcedor usa un cuchillo circular llamado ‘chaveta’, con la que cortará la capa para ajustarla al tamaño del cigarro y eliminar cualquier impureza. Luego el cigarro es torcido y se aplica goma de cigarro para mantener la perilla en su puesto.

 

 

El Añejado

Una vez que los cigarros han sido torcidos, serán enviados a una gran variedad de procesos para asegurar su calidad. Se les revisará el cepo, la firmeza, la apariencia, la calidad de la capa, el largo y cualquier otro aspecto que pueda comprometer la calidad que la marca y los fumadores exigen y esperan. Todos estos aspectos deben estar en orden para que el cigarro pueda ser colocado en la caja, y si alguno de ellos no concuerda, el cigarro será excluido. Dependiendo de la razón por la que fue rechazado, el cigarro será vendido como «segundo», «rechazado» o será destruido.

Después del proceso de torcido viene el añejado. Esto depende en gran parte de los deseos de la marca o la tabacalera, pero el proceso de torcido es muy duro en el tabaco, por lo que siempre necesitarán ‘descansar’ los cigarros antes que estén listos para ser fumados. Adicionalmente, las hojas reciben mucha agua para que puedan ser más maleables, por lo que los cigarros también deberán dejarse secar para ayudar a nivelar la humedad de las hojas. Esto también mejora el sabor del cigarro.

El Etiquetado

La fase final del torcido del cigarro consiste en ponerle la anilla o etiqueta. Normalmente la marca tiene requisitos estrictos sobre cómo colocar la anilla y en dónde. En este momento se le colocará la anilla exactamente como se debe y los cigarros son colocados en la caja. Algunas cajas serán revisadas aleatoriamente como última medida de control de calidad.

 

En cada proceso deben haber al menos 5 personas involucradas, así que te da un poco del contexto para apreciar cuántas personas vigilan y aseguran la perfección del tabaco que te estarás fumando.

 

 

 

Visitando una fábrica en Caracas

Esta semana tuve la oportunidad de visitar una fábrica de tabacos en Caracas. Aquí fabrican la evolución de los Domingo Lopez, ahora con socios dispuestos a darle un toque emprendedor a la sociedad, crear más vitolas y tener una marca de tradición, y llamarse Casa Trianón.

La fábrica queda en la ciudad de Caracas y es bastante modesta, pero no por ello sus productos dejarán de ser buenos. Con una producción que alcanza unas 2000 unidades mensuales, regido más que nada por la disponibilidad de materia prima y no tanto por la demanda, en este momento venden toda la producción regularmente. Sí sería interesante lograr tener mayor materia prima para lograr almacenar algo de stock, con el fin de madurar más en fábrica e incluso buscar nuevas técnicas de almacenaje y madurado, pero todo eso está en el horizonte de esta empresa relativamente nueva.

Por los momentos la empresa consta del mismo Domingo Lopez, el torcedor y ligador Jorge Pupo y la participación de dos aficionados al tabaco y emprendedores que son los que han llevado el proyecto adelante.

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Como mencionaba, la fábrica es modesta, pero igual mantienen muy presentes sus inicios y han enmarcado el primer tabaco producido en ella.

El proceso de despalillado es el inicio de todo en esta fábrica, en donde se le quita el tallo central a la hoja. Este tallo contiene casi toda la nicotina del tabaco y es casi imposible de fumarla, por lo que quitarlo es muy importante. A partir de aquí se dejan las hojas a un lado y se humedecen a fin de dejarlas secar completamente estiradas.

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Actualmente cuentan con 4 mesas como esta, donde un torcedor puede crear entre 400 y 500 tabacos diarios, desde donde son colocados en esos moldes que aparecen a la derecha de la mesa y de ahí se colocan en las prensas en donde pasarán alrededor de una semana.

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La mayoría de las herramientas fueron adquiridas de la antigua fábrica Bauzá que existía en Venezuela y que hace muchos años que cerró, por lo que gran parte de este equipo puede rondar fácilmente los 50-60 años de edad.

Entre el material recabado también cuentan con dos de estas mesas en donde se hace tabaco de picadura, mal llamado ‘tabaco de brujo’, que consiste en la capa rechazada para crear el tabaco ‘premium’, rellena del sobrante de tabaco que queda en las mesas y en el suelo de la fábrica. Este luego es limpiado y picado, para luego pasar a formar parte de un tabaco muy barato. A propósito, el tabaco venezolano Bermudez, de Crispin Patiño, es creado con un sistema similar a este.

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Al final, no pude dejar de tomarme la foto con el equipo y otro integrante del Caracas Cigar Club. Esperemos que pronto podamos invitarlos al Club y que nos demuestren sus técnicas en vivo. También está pendiente que lancen los puros con marca y anilla, pero es todo parte del proyecto, del que nosotros hemos sido testigos tan solo del inicio.

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La Herencia Cubana – Core (Robusto)

De verdad que qué gusto me da a veces comprar samplers y que los cigarros salgan buenos. Es parte del ‘riesgo’ que corres con un sampler, pero cuando sales ganando, ganas muy bien. Tal fue el caso del sampler en el que vino este La Herencia Cubana, que viene como un sampler de AJ Fernandez, pero con puros productos que no llevan la marca sino que son ediciones alternativas de ella, tales como Ave Maria, Diesel, Xicar, Nica Libre, Man O’ War y más. Es el segundo que fumo de ese sampler (el primero fue un Ave Maria – Immaculata que estaba excelente) y tengo ganas de fumar más.

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No voy a decir que me encantan estas versiones ‘rústicas’ de algunas marcas, pues me parece que tratan demasiado de parecer artesanales, pero más bien quedan como baratos (y este no es un puro barato). Su capa mate es bastante corrugada y un poco rara en términos de aromas, pues dado su tamaño relativamente corto, tiene distintos puntos de sabores, comenzando por paja y granero en la perilla y llegando a durazno en el pie. El color del cigarro me hace pensar en que es un maduro, pero los aromas son demasiado sutiles para serlo, por lo que me contento con que simplemente no sea un colorado. También es primera vez que hago maridaje con whiskey, pero no llega a ser un maridaje real, sino que me tomo un poco de una copa antes de comenzar el puro, por probar este Explorer’s Club Collection que me regalaron y me da mucha curiosidad probar.

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Las primeras caladas son de pimienta pura, como es de esperarse por su procedencia, aunque de inmediato la intensidad es media. Al cabo de unas caladas aparece un sabor muy marcado de cacao y algo de crema. También se siente un toque dulce, pero no es de durazno. La línea de quemado es perfecta al principio, pero luego varía un poco. Sin embargo, apenas si llevaba unas 8 caladas cuando el cigarro entra de lleno en una intensidad fuerte a punta de ese chute intenso de pimienta.

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La línea de quemado va por cuenta propia y el primer tercio está cundido de sabores llamativos, incluyendo cacao, pimienta, crema, nueces y dulce. No son muchos, pero la riqueza es, hasta cierto punto, fuerte sin llegar a ser profunda. Es una complejidad interesante y un grado de sabores que no recuerdo recientemente… no se sienten muchos matices de esos sabores, pero sí se sienten intensos.

El segundo tercio es una oda a la complejidad y, sin muchos tapujos, coloco al cigarro en un nivel similar al San Lotano Oval, quizá mi preferido de AJ Fernandez, aunque esa complejidad, intensidad y sabor no duren tanto en el final ni sean tan ricos. Una investigación de este puro por internet me revela que salí muy bien en mi sampler, pues para nada es un tabaco de fumada regular, sea por su baja producción o su precio ($9). En el segundo tercio aparece un sabor de café y el final comienza a perdurar más. Como marca, creo que nunca había fumado un La Herencia Cubana, pero bien vale la pena probar un poco más de ellos.

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Un toque ahumado que me recuerda al Kentucky Fire Cured aparece, pero en mucha menor escala que en el KFC, claro. Sin querer queriendo, a partir de la mitad del puro comienzo a fumarlo más rápido, pues está sinceramente muy sabroso y cada calada me regala un sabor excelente. Tendré que estar muy atento a un 5-pack a buen precio, porque $45 realmente no los quiero gastar así por así. Superada la mitad y ese sabor de café es mucho más intenso, más rico incluso con la pimienta también, y ambos desplazan el sabor de crema.

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El tiro ha sido espectacular durante toda la fumada, aunque al final el cigarro tiende a calentarse muy fácilmente. El Core es un tabaco completamente inesperado para mí… siendo parte de un sampler, pensaba que con el Immaculata había tocado techo, aunque he leído muy buenas críticas del otro Ave Maria (Divinia), pero realmente no tengo muchas esperanzas puestas en el resto de los cigarros que lo componen… o al menos no tenía; después de este La Herencia Cubana, si los demás están la mitad de bien será una tremenda inversión (de un sampler que ya no está disponible, según la página en donde lo adquirí). Sinceramente AJ Fernandez es una de esas marcas que no hacen nada malo, o al menos no me he topado con algo desagradable de ellos. Afortunadamente el Core no es una edición limitada, por lo que tampoco tengo un gran apuro por buscarlo… esperaré una buena oferta para irme por un 5-pack.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: La Herencia Cubana
Modelo: Core
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua (Habano Estelí)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jamastran, Ometepe), USA (Pennsylvania Broadleaf)
Precio: $9,00
Puntuación: 87

JC Newman – Brick House Maduro (Robusto)

La marca JC Newman existe desde finales del siglo 19, creada por Julius Caesar Newman (el mismo por el que Diamond Crown llamó a su cigarro estandarte) en Cleveland y luego en Tampa. En 2009 la familia Newman comenzó a producir los cigarros en Estelí, Nicaragua, queriendo recrear la marca Brick House, originalmente lanzada en 1937. Por mi parte, en mayo del año pasado tuve la oportunidad de visitar Atlanta y, junto con mi cuñado, visitar un par de lounges para fumadores. En uno de ellos, por aquello de no querer fumar lo que acababa de llegar por correo, decidí fumar uno de la tienda, este. Me gustó tanto que decidí comprar un 5-pack en la siguiente compra y aquí está. Tiene en mi humidor desde principios de septiembre.

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Afortunadamente conseguí la vitola robusto de 127 mm x 54, quizá mi tamaño preferido hoy en día, aunque el robusto ya varía tanto de marca a marca, que es difícil adherirse a unas dimensiones particulares. La anilla es prácticamente idéntica a la del natural, pero incluye una anilla adicional que dice MADURO. La textura es muy corrugada, carece de oleosidad y es bastante rígido, pero eso no es problema. Una vez picado, el tiro se siente un poco apretado, lo cual me da un poco de miedo, pues los otros que he fumado han estado más sueltos. A propósito de eso, este es el tercero que me he fumado. Los aromas principales son de pimienta y cuero, con un poco de tierra mojada de fondo.

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La pimienta es lo principal, como es de esperarse y como buen nicaragüense. También tiene un matiz dulce, pero no es el típico dulce de un tabaco que es cítrico o de azúcar morena, sino que es un dulce más denso, casi masticable y con un sabor de cuero. Sin embargo, más adelantado en este primer tercio llega a aparecer ese aspecto cítrico que refresca la densidad del sabor previo. También a la mitad del primer tercio existe un sabor a chocolate que no se llega a desarrollar demasiado, al menos no por el momento.

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En el segundo tercio ya temo por la ceniza y aparece un sabor de madera, manteniendo su toque dulce y con algunas notas de café. También en este tercio el cigarro se vuelve mucho más fuerte, sin sentirse un aditivo de nicotina. Algo que me llamó la atención desde la primera vez que lo fumé fue precisamente eso: se siente como el cigarro se va fortaleciendo, e incluso lo hace desde muy temprano (antes de la mitad), donde lo común es que sea en el último tercio o venga fuerte desde el principio. Pero más todavía es que esa fuerza no se logre a punta de nicotina o pimienta, sino más por la riqueza de los sabores.

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Superada la mitad del cigarro y el aspecto dulce regresa a su fortaleza del principio, sin la compañía ‘fresca’ del cítrico. El tiro también mejora en este punto, habiendo superado lo que sea que lo hizo tan fuerte y logrando que los sabores y el humo se sientan más fluidos, e incluso permitiendo descubrir un nuevo sabor: durazno. Pero es el cuero el sabor predominante a partir de la mitad, y esa combinación de tres sabores le dan ese aspecto ‘oscuro’ al tabaco, ayudando a fumarlo más lento y a apreciar la densidad.

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En el último tercio la combinación de sabores mantiene el cuero como primario, pero le incluye café y madera, haciendo que sea algo más homogéneo pero lleno de matices muy sabrosos. Sin embargo, el dulce desaparece por completo y es casi como si nunca existió. Sí se le sienten unos toques de nicotina, pero nada que afecte demasiado los sentidos. Lo que me gustó de este cigarro es que la línea de quemado y la construcción son impecables, además que es un cigarro que no me ha dejado mal. Puede no tener una infinidad de sabores ni ser del estilo que ganen premios, pero en mi humidor se han ganado un espacio. Quizá no pase lo mismo con las dimensiones mayores, pero la vitola robusto me parece excelente para ser un cigarro de fumada regular o para regalar uno y quedar muy bien.

Ficha Técnica:
Fabricante: JC Newman
Marca: JC Newman
Modelo: Brick House Maduro
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Arapiraca)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $5,50
Puntuación: 84

Comprando Puros – Panamá

La verdad es que llevaba un buen tiempo queriendo visitar Panamá. No solo como fumador, sino porque tengo familia allá y muchos amigos y conocidos se han ido a vivir allá y muchos hablan maravillas del lugar. Otros lo llaman Hong Coro, porque tiene el skyline de Hong Kong con el clima y gente como de Coro. A mí me impresionó apenas llegué, pues de verdad que los edificios son impresionantes, sobre todo por la abundancia de diseños muy modernos en una ciudad que hasta no hace mucho era como el resto de las ciudades latinoamericanas. Otra cosa que impresiona es ver el nivel de vida de los panameños vs. el de los venezolanos, especialmente cuando estamos tan cerca en tantos sentidos.

Pero esto no es una guía turística, sino aquí a lo que vinimos es a hablar de cómo conseguir tabaco en Panamá, y eso era algo que me llamaba mucho la atención, pues la mayoría de los edificios nuevos de la ciudad declaran una ostentosidad bárbara, así que esperaba que su oferta de tabaco estuviera al mismo nivel.

Pero nada más alejado de la realidad.

Antes de ir hice mi investigación de rigor, y me recomendaron un solo sitio: el centro comercial Albrook; un lugar que hasta los locales me recomendaron no visitar. Parece ser que es un mall tipo americano pero de esos que se la pasa hasta el tope de gente, que no dan ganas de ir y que la tienda de tabaco es minúscula. También porque estaba en un plan constante de sobrinos y familia preferí apuntar a opciones más locales. Habían solamente tres: la casa del habano (que estaba cerrada), una tienda en la torre Trump y otra en frente del hotel Marriot. Más nada.

En muchos estilos, pareciera que Panamá le ha declarado la guerra al tabaco, en cualquiera de sus presentaciones. Una sencilla búsqueda en Google sobre tabaco en Panamá me da más artículos sobre los males del tabaquismo que sobre tiendas (5 a 1, por lo menos). Igualmente, la oferta de tabaco es casi insignificante, lo cual es muy lamentable.

El hecho es que decidí visitar una tienda llamada Habanos Café, por cercanía y porque me la llegaron a recomendar. La tienda es minúscula, al punto que no pude tomarle fotos por dentro, simplemente porque no había espacio, además que habían como 4 personas adentro y ya estaba «llena».

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No sé porqué parece que la tienda tiene tres fachadas, e incluso hacia la derecha tiene otra, pero la única parte donde se podía fumar en la tienda era en ese frente con las sombrillas. Una parte de la oferta de tabacos está colocada detrás de ese panel blanco (de vidrio) donde se lee OPEN, por lo que no creo que se mantengan muy bien conservados. Por otro lado, la oferta era bastante limitada, aunque sí vendían marcas conocidas centroamericanas, incluyendo La Aurora, Camacho, Arturo Fuente, Perdomo, Padron, Nat Sherman, AVO, entre otras panameñas como Don Julio y una llamada Tabacos Panamá de las que descubrí muy poco. La oferta de habanos era variada y a precios de habano: $17 por un Cohiba Siglo VI, $42 por un Behike, $19 por un Maduro 5, etc.

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En la imagen se aprecia Habanos Café a la izquierda y apenas se divisa Tobacco Aficionado a la derecha, una tienda incluso más pequeña donde su humidor era básicamente un closet con máquina de humedad y un bar de muy mala muerte detrás, que en el momento estaba cerrado. El nombre del café Don Julio tiene el mismo logo de los tabacos Don Julio, por lo que me lleva a pensar que se trata de un lugar para fumarlos, pero una vez entras (al aire libre), parece más un café normal que un smoking lounge. Sin embargo, entre todos los lugares que visité, este es el único que ofrecía algo parecido a un lugar para fumar.

Como pueden ver también, estaba vacío y la hora era perfecta para fumar (5:30pm), por lo que pienso que simplemente la gente no lo usa como un smoking lounge.

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Las diferencias de precios son bastante grandes, pero esto fue lo que terminé comprando. El Cohiba que está más a la izquierda me parece falso y partiendo de eso puedo extrapolar que el resto de los habanos lo son, pero ya llegará el momento de probarlos todos. Los centroamericanos estaban a precio «decente» (entre 6 y 12 dólares) y los que no tienen anilla son panameños y costaron $2, mientras que los Don Julio, también panameños, costaron $10 por el paquete de tres.

Al día siguiente me acerqué a otra tienda, esta siendo la tienda de tabacos del hotel Hilton, en el que la oferta de tabacos era incluso menor. Tenían alrededor de 6 cajas abiertas y toda la oferta era de habanos… todos falsos. No había manera de comprobar su autenticidad, pero eran todos del mismo color y solamente tenían los mismos que compré (menos el H. Upmann) y Partagas.

Ese mismo día conversé con un amigo que fuma casi exclusivamente habanos y alcancé a preguntarle dónde compraba sus cigarros. Me respondió que sencillamente no los compra en Panamá… de vez en cuando viaja a Cuba y los compra directamente ahí, o en el aeropuerto de Panamá, en donde sí son originales.

No es tabaco, pero esto que me regalaron me pareció muy bonito, una perfecta simbiosis entre Panamá y el tabaco:

 

Al final, cuando me venía, dispuesto a comprar un buen bourbon y ver la oferta de tabacos en el aeropuerto, descubrí que lo están remodelando y todas las tiendas de tabaco, perfume y licores estaban cerradas, porque… pues no sé, pero en alguna cabeza tendrá sentido cerrar las tiendas en las que la gente más compra.

En términos generales me fui decepcionado de la oferta tabacalera de Panamá, pensando que siendo un lugar donde se derrocha tanta opulencia, que no existan espacios para fumadores de tabaco, ni iniciativas para compartir y conseguir buenas opciones. Realmente esperaba una oferta mucho mejor y mayor, y mejores posibilidades de conseguir habanos originales. Mi conclusión es que mejor no comprar tabaco en Panamá.