Anunciado como el único Montecristo maduro, de cualquier origen. No sé; yo también levanto una ceja cada vez que oigo villas y castillos de cualquier marca de origen cubano que se haya recreado en República Dominicana o Nicaragua. Si bien pudiéramos discutir que las marcas cubanas son las originales o que los dueños de esas empresas cubanas luego las abrieron fuera de Cuba escapando del comunismo, creo que caeríamos en una círculo vicioso sobre cuál marca es la original. Personalmente, me parece que una gran cantidad de marcas centroamericanas con el mismo nombre de las cubanas se han valido en gran parte del nombre buscando vender más, sin necesariamente tener un gran producto, tal es el ejemplo de Ramon Allones, El Rey del Mundo, El Credito, Hoyo de Monterrey, La Gloria Cubana, entre otros. Hay otras marcas que con un mismo nombre han logrado crear productos decentes, que no son realmente mejores que los cubanos, pero no son malos, y aquí puedo incluir a Montecristo y a Cohiba. Otras marcas, como Romeo y Julieta, me parece que hacen un muy buen producto desde RD y Nicaragua. Pero eso es tema para otro momento. Aquí es sobre este Montecristo.

Con 4 meses de humidor decidí darle fuego a este purito, ya que un conocido lo había probado hace poco y no le gustó mucho… así que salgamos de dudas. Llegó a mí como parte de un sampler, y la verdad es que mientras me decidía, vi que incluía este y como ya había probado otro Montecristo no cubano que me había gustado (el Espada, aunque es nicaragüense), pues por qué no. Una rápida revisión de internet me coloca este cigarro en $9 y no muy abundante por lo que más ganas de probarlo me dieron. Los aromas pre encendido son llamativos, incluyendo chocolate intenso como predominante y una vez picado las caladas en frío develan madera, tierra, cerezas y chocolate.

Mientras lo tuesto un poco el aroma que emana difiere bastante de lo que esperaba luego de haber sentido ese intenso de chocolate, pues se siente como madera mojada. Pero las primeras caladas son de puro chocolate intenso, de ese que tiene no menos de 85% cacao. Una buena combinación de aroma y sabor, pero con una intensidad mucho más suave de la que esperaba de un maduro. Entre los sabores secundarios se siente la tierra y de último la pimienta, mientras que es en el retrogusto donde se aprecia ese intenso de madera que sentí en el tostado. El tiro está bien, pero no espectacular… no por fuerte, sino porque la producción de humo no es tanta como esperaría.

Llegando al final del primer tercio y los sabores no cambiaron mucho de los antes descritos, aunque sí llegué a sentir un toque fresco de frutas, pero este no duró mucho y no me permitió apreciarlo mucho, aunque entrando al segundo tercio creo que ese sabor puede haber sido de cereza, pero no del típico concentrado de cerezas que a veces sientes en los tabacos, sino un sabor muy fresco, como de fruta con mucha agua. Sin embargo, este sabor no dura mucho y es dominado después por el chocolate. Sí me llama la atención que el tabaco tiende a calentarse, así que trato de dejarlo descansar un poco. Con este punto de ceniza el tiro no se sentía muy bien así que la solté un poco.

A mitad de tabaco aparece un sabor de café americano (en Venezuela lo llamamos guayoyo), que junto con el chocolate le da un toque interesante. También comienza a quemar más lento y finalmente el humo comienza a ser más abundante, dejando tiempo para descubrir más sabores, aunque más allá del chocolate y el café podría describir la tierra y pimienta como muy secundarios. Mientras que la madera y las cerezas ya no existen. Me atrevo a hacer una prueba más de retrogusto y me invade un aroma de cuero, lo cual ciertamente le da un plus a un tabaco que hasta el momento no me había terminado de cautivar.

Comenzando el último tercio el cigarro decide apagarse. Cuando lo enciendo de nuevo, los sabores que venían desvaneciéndose ligeramente casi desaparecen, el sabor es de puro tabaco y muy poco más. El cigarro se siente más suelto y el tiro mucho más suave, por lo que el humo es más abundante… lo cual debería traducirse en un mayor sabor, pero no es el caso. Lo dejo descansar un rato a ver si es que yo me acostumbré a los sabores y por eso no los siento, así que tomo un poco de agua y converso.

Pero el puro se apagó al poco tiempo, por lo que lo volví a encender y siguió con los mismos sabores planos. Quizá las dimensiones mayores de este cigarro promuevan que el sabor se desvanezca más temprano, pero cuando tienes una marca que «rinde homenaje» (o más bien copia) a una marca cubana, y además decides llamar a la vitola «Edmundo», pues deberías asegurarte que sea el cigarro emblema de la marca. Quizá en una vitola más pequeña (corona) este cigarro mejore y mantenga lo que fueron sabores interesantes durante más tiempo. Pero en esta vitola no se logra, o al menos por $9 no se justifica.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: Montecristo
Modelo: Media Noche
Dimensiones: 5 x 55
Tamaño: Edmundo (Robusto Extra)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, Perú, República Dominicana
Precio: $10,00
Puntuación: 77


Las plantas de tabaco adultas pueden tener 2 o 3 metros de altas y alrededor de 2 metros de anchas, por lo que son colocadas a una buena distancia una de otra y a veces cubiertas con un lienzo para que no reciban tantos rayos UV, aunque esto sucede más en las plantas que se utilizarán para producir capa Connecticut. Las plantas son siempre vigiladas por agricultores, y cuando estén listas serán cosechadas.

























