cigarroseco

A todos nos ha pasado en algún momento u otro. Sea porque estamos empezando y el humidor que tenemos es demasiado amateur, o simplemente se nos olvida revisarle la humedad y los tabacos se secan. Pero, ¿esto quiere decir que los tabacos están arruinados? La respuesta más corta es sí (y no).

El cultivo y torcido de los tabacos ocurre mayoritariamente en climas tropicales, donde tanto la humedad como la temperatura son ideales para el almacenamiento del tabaco. Es común que al visitar fábricas de tabacos no se vean humidores, pues el ambiente tropical natural es realmente el ideal para almacenar y añejar tabacos. Sin embargo, esas localidades son muy específicas y cuando estamos en la ciudad, aunque se trate de un país tropical, es otra voz. Un humidor se define como “un lugar sellado donde los cigarros se mantienen húmedos”, pero en realidad es mucho más. El propósito de un humidor es recrear el ambiente tropical en donde es cultivado, torcido y almacenado el tabaco, es decir, un ambiente ligeramente cálido (entre 21ºC y 27ºC) con una humedad alta (superior al 70%).

El tema más importante en el almacenado de cigarros es promedio consistente de niveles de temperatura y humedad relativa. Este promedio es crucial para madurar los cigarros perfectamente y evitar moho y expansiones o contracciones que puedan dañar la capa. Con esto en cuenta, si has olvidado tus cigarros y quieres restaurarlos a lo que eran antes, el daño que les has hecho es realmente irreversible. Los aceites naturales del tabaco son esenciales para su sabor, y en un estado seco, la pérdida de esos aceites resulta en una pérdida sustancial del sabor. Aunque puedes retornarlos a niveles de humedad relativa adecuados, nunca tendrán el sabor que una vez tuvieran.

El cambio drástico del ambiente en el que los cigarros están almacenados no solo afetará al cigarro, sino que también hará que el tabaco absorba rápidamente la humedad, causando que el capote y la tripa se expandan rápidamente, posiblemente afectando también a la capa y causando su rompimiento. Sí se puede restaurar algo del sabor y la complejidad, pero el grado de éxito varía de acuerdo a cuán secos estaban los cigarros. Este proceso de regresar al tabaco a su ambiente natural debe ser gradual y paulatino. El tabaco actúa como una esponja natural, absorbiendo humedad de su ambiente, así que es importante que esta absorción ocurra lentamente. Por eso recomendaría primero colocarlos en un ambiente con una humedad que no supere el 60%, y semanalmente aumentarlo entre 1% y 2% hasta llegar a 70%.  Obviamente, esto puede tomar meses, pero el resultado será hacer al cigarro fumable y restablecer su integridad.

Los cigarros se pueden ver rudos y resistentes, pero en verdad son bastante delicados y requieren atención casi diaria. Si no les quieres hacer mucho caso, muy seguramente los pierdas, así que la recomendación es revisarlos por lo menos 2 veces por semana y, de ser posible, monitorear los niveles de temperatura y humedad regularmente.

 

 

 

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