Cayendo con las compras que hice en Madrid en noviembre, gracias a la guarda que le doy a todo, creo que ha sido un tiempo justo y necesario de 8 meses de aclimatado para todo lo que llegó en ese viaje, que tampoco fue tanto. El Vigía es un cigarro que ya he fumado antes, pero no le había hecho reseña, principalmente porque lo fumé junto con un amigo que comercializa habanos y simplemente hablamos de todo y de nada, y no mucho del cigarro. Aunque ya para ese momento me había impresionado su calidad. Este lo compré en la Cava Magallanes de Madrid.

Uno de los puntos a destacar rápidamente con este cigarro y es algo que tengo que decir de una vez, es que me impresiona de entrada lo mediocre de la construcción. Si bien la hoja es de buena calidad y se ve bastante uniforme, en verdad que la perilla se ve bastante escueta y no es uniforme en su pegada al resto del cigarro. Pero ese pequeño rabo’ecochino en la perilla llama bastante la atención así como los aromas de la capa que inmediatamente me hacen olvidar cualquier detalle. Los aromas incluyen paja y pimienta, mientras que en la calada en frío se aprecia tierra mojada y más pimienta. Sin duda los habanos aportan un sabor distinto, y espero poderlos apreciar al darle fuego.

Desde la primera calada me siento muy bien con el Vigía, pues el tiro es perfecto, con una resistencia adecuada, suficiente para producir humo en buena cantidad y con él, una intensidad media de sabores muy buenos y ricos a pan, a cuero, a pimienta y un toque dulce muy leve. En el retrogusto no se siente muy fuerte la pimienta, por lo que me atrevo varias veces a probarlo por ahí y sí hay un toque áspero, pero nada que me impida disfrutarlo en más de un sentido. El Vigía comienza muy bien, sin duda y aunque el anillo de combustión es un horror, tengo la esperanza que no vaya a darme problemas más adelante. Hacia finales del primer tercio los sabores predominantes son el de pan dulce y café, con los mismos sabores a pimienta y cuero en el fondo.

En el segundo tercio el Vigía se siente bastante complejo y muy agradable, con tres componentes predominantes que son el pan dulce, el café y crema para cubrirlo todo, lo cual lo coloca bastante diferente de lo que esperaba en un habano, pero en general Trinidad me ha demostrado que no son exactamente lo mismo que la mayoría de los habanos. Entre los sabores más secundarios hay una nota variable de tierra mojada, que a veces es más fuerte que otras, pero nunca llega a dominar. También hay algo de pimienta, que no se aprecia mucho en el retrogusto o al menos no con la intensidad que los nicaragüenses me tienen acostumbrado, y eso me lleva a probarlo más y más por la nariz, que es lo que me da más toques cremosos en cada calada. Las imágenes demuestran lo precario que se ve el anillo de combustión, pero se pone así en cada calada, pues luego se acomoda solo.

No hay un gran cambio en la mitad, por lo que salto directamente al último tercio, el cual llega cuando llevo una hora de fumada. En realidad tampoco hubo una gran transición en el último tercio, pero sí destaco que mantiene su complejidad y su aspecto interesante en cada calada. Se tiende a calentar en este último tercio y es quizá el aspecto más cambiante, pero por fortuna eso no está afectando los sabores y puede ser simplemente porque le di muchas caladas seguidas. Fue en este último tercio donde me vi obligado a darle el único retoque, solo para rectificar la quemada, pero no fue fuerte ni algo que estaba afectando la fumada. En total me duró una hora y 15 minutos, muy placenteros y contento de haber fumado un habano de esta calidad.

En general el Trinidad es mucho más aromático y complejo de lo que estoy acostumbrado en cuanto a habanos. En la mayoría de los casos me han tocado cigarros que, aunque tienen algo de complejidad, muestran todas las cartas en el primer tercio y luego van desapareciendo sabores mientras los vas fumando. El Vigía también muestra casi todo en el primer tercio, pero los mantiene hasta el final, variando ligeramente la intensidad de los sabores pero sin sacrificar ninguno. Eso es algo que me gustó bastante la primera vez que lo fumé y lo confirmé en esta reseña. No es para menos que el Vigía esté en mi (corta) lista de habanos preferidos, incluso con un cepo mayor a los tradicionales de la isla. El precio me parece horripilante, pero es un habano y esos van a ser caros en la mayoría de los casos.

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