Esto creo haberlo mencionado en otras publicaciones, pero realmente no fue hace poco que hice una de un 601 Cigars, pero sí más recientemente de algún producto de Erik Espinosa. Pero el hecho es que hasta 2010 Espinosa estaba asociado con Eddie Ortega y juntos tenían una marca llamada EO Cigars y entre sus productos estaba el 601 Black, que parece ser era uno de los favoritos del público. En 2016 la marca Espinosa Premium Cigars le dio una vuelta total a su línea 601 y en ese momento prometieron que el 601 Black volvería al mercado, lo cual hizo en cantidades sumamente limitadas. Pero, finalmente el año pasado, Espinosa anunció que el 601 Black regresaría nuevamente y con cantidades menos limitadas, con una fecha prometida para enero de 2021, pero los diversos contratiempos que ha generado el Covid y todas sus consecuencias hicieron que la fecha de lanzamiento fuese durante el evento de PCA (que antes se llamaba IPCPR) en Las Vegas a mediados de julio.

La liga de este cigarro consiste en una capa Connecticut ecuatoriana sobre tabacos nicaragüenses, pero promete ser más fuerte que el Espinosa Crema que reseñé en julio de este año, que lleva una liga similar, al menos en papel. Al igual que la gran mayoría de productos de Espinosa, este es hecho en La Zona, Nicaragua, pero es empacado en cajas de 10 unidades y en una sola vitola: toro 6×50 pero prometen añadir una nueva vitola cada año. La capa es dorada, casi brillante y con buen tono de color, muy uniforme y con pocas venas, pero muy notables las que están. Tiene aromas a nueces, tierra, bosta y cuero en la capa, mientras que el pie muestra notas de almendras, establo y aserrín. Por último, la calada en frío muestra chocolate negro, canela, almendras, cuero, madera y una nota suave de vainilla.

La imagen realmente ilustra perfectamente ese brillo sobre la capa del cigarro, mientras que los sabores dan notas fuertes de café, pimienta blanca, madera y cuero, todos estos con una nota bastante frontal, seguidos de sabores a pan, paja, nibs de cacao, tierra y canela como secundarios, algunos más alejados que otros, y algunos más intermitentes. El retrogusto muestra una cantidad bondadosa de pimienta, pero es pimienta blanca y esta no es tan intensa ni persistente, y con un toque de vainilla hace que la experiencia sea muy similar a la de la calada en frío y muy agradable en general. El anillo de combustión no es del todo recto y tengo que tener el encendedor a la mano para que no haya desajustes en la quemada, cosa que no me gusta del todo pero al menos el cigarro no se me deshace en ese departamento. La fortaleza es media pero la intensidad de los sabores es entre media y alta, aunque esa fortaleza se va armando de valor mientras me voy acercando al final del primer tercio.

El segundo tercio de este 601 Black Connecticut es significativamente más cremoso que el anterior, pero no tiene ese mismo «factor WOW» que a los americanos tanto les gusta mencionar en sus emails. Los sabores principales siguen siendo de cuero y madera, sin acompañantes esta vez, al menos en esa cúspide. Entre los sabores secundarios está café, tierra, paja, canela y una ligera nota floral, mientras que el retrogusto sigue siendo de pimienta blanca y vainilla. La quemada trata de mejorar y lo hace pero no por mucho tiempo, pero en temas de tiro y humo sigue siendo un buen ejemplo de lo que me gusta, mientras que la fortaleza es casi igual en media-fuerte y la intensidad de los sabores se ubica en media solamente y eso es lo que hace que se sienta menos cremoso.

El último tercio sigue siendo cremoso, aunque en términos de quemada no es muy amigable, con una marcada tendencia a apaciguarse mucho en la quemada desde la mitad del cigarro, lo que me obliga a darle retoques continuos para mantenerlo encendido, pero también tiende a desviarse la quemada y esto me lleva a darle retoques adicionales para corregirla. Los sabores de cuero y madera siguen siendo los principales, mientras que en los secundarios se llega a apreciar pan tostado, canela, almendras, tierra, nibs de cacao y un sabor que solo puedo describir como lo que queda en la bolsa de papas fritas cuando está vacía. En el retrogusto destaca pimienta y vainilla, pero en esta sección se siente ligeramente más dulce. Al final, una hora y 40 minutos hicieron falta para fumar este cigarro hasta el final.

Los Connecticut me gustan pero no necesariamente por ser fumadas suaves. En efecto, los Connecticut que son fuertes me gustan más porque siempre tienen ese factor sorpresa que no esperas al encenderlos y este 601 es un claro ejemplo de ellos, al igual que el Henry Clay War Hawk, con el que inevitablemente lo comparé y el Sobremesa Brûlée es otro ejemplo. Pero el Black Connecticut parece sacrificar los matices para enfocarse más en mostrar un gran abanico de sabores y, aunque eso está muy bien y funciona con este cigarro, yo soy más de preferir pocos sabores con varios matices que una fumada más lineal con distintos sabores. Pero en el ámbito de los Connecticut fuertes, este definitivamente es uno de los que debes probar.

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