Foundation – El Güegüense (Robusto)

En el verano de 2015, Foundation Cigar lanzó este cigarro llamado El Güegüense, cuyo nombre pareciera ser un gentilicio de alguien que viene de alguna zona llamada ‘Güegüe’, sin embargo Google indica que es el nombre de un drama satírico tradicional de Nicaragua y el nombre deriva de la palabra nahuatl «huehue», que significa el sabio o el viejo. Por eso en la anilla se nota que debajo del nombre dice The Wiseman, o el sabio. Incluso, en su versión de capa madura, simplemente se llama The Wiseman Maduro, sin caer en la palabra impronunciable para los americanos, sobre todo. Este fue el primer producto de la marca, luego de la salida de Nick Melillo de Drew Estate en 2014. La primera vez que lo reseñé fue en 2016 y le di 89 puntos, lo cual hizo que además fuese parte permanente de mi humidor. Esta vez lo pruebo en robusto, aunque éste es el último que me queda de un 5-pack que compré, así que antes de esta reseña ya lo he probado 4 veces.

Una vista rápida del cigarro me lleva a pensar que es quizá más largo de lo que un robusto suele ser y, en efecto, éste mide 5½ x 50, por lo que técnicamente viene siendo un robusto extra. Pero la marca lo sigue llamando robusto y otra búsqueda rápida en internet me devela que ya no lo hacen, o mejor dicho, no lo hacen en la misma fábrica. El Toro Huaco que probé en 2016 era fabricado por Aganorsa Leaf, al igual que éste, pero los nuevos son hechos por My Father Cigars y llevan otra anilla. Se trata de un puro nicaragüense y en su capa Corojo encuentro aromas de notas florales y una calada en frío que incluye anís, jengibre y madera seca.

Me toma algunos intentos lograr un encendido uniforme de El Güegüense, pero eventualmente enciende perfectamente y comienza a producir humo abundante en cada calada, incluso cuando le doy una y me lo alejo de la boca, el cigarro emana una cantidad continua y abundante de humo. La pimienta es dominante desde el inicio y en comparación con mi experiencia previa, aunque luego de 8 años no es tanto lo que recuerdo, pero al igual que los 4 que fumé antes de éste, la fortaleza es alta desde las primeras caladas. El retrogusto es casi tortuoso, pero entre los sabores secundarios puedo identificar pasas, cáscara cítrica, cuero y, ya hacia el final del tercio, algo de almendras. La intensidad es media-alta, lo que hace que los sabores se sientan bien definidos, incluso con esta fortaleza. La quemada es visualmente buena, pero hay momentos en donde hay que apurar un poco la fumada para mantener una quemada uniforme.

En el segundo tercio la pimienta sigue siendo dominante, pero ese sabor de almendras que apareció al final del tercio anterior se mantiene muy presente aquí. Hacia el final de los sabores aparece una nota cítrica, que había sido dominada por la pimienta en el tercio anterior y parecía haber desaparecido porque ciertamente no es de una intensidad tan notable, pero ahí está, e incluso en el retrogusto se sienten también notas de madera y nueces. La quemada sigue sin ser la mejor, pero con unos retoques en forma de un par de fogonazos, parece encaminarse a una fumada más predecible. La intensidad se mantiene en media-alta, pero la fortaleza baja ligeramente y se coloca igualmente en media-alta, pero muy cerca de estar en alta absolutamente.

En el último tercio desaparecen esos sabores a almendras, aunque no exactamente al principio, pero sí se siente como empiezan a diluirse y para mediados de este tercio ya desaparecen del todo, pero los sabores de madera del retrogusto toman su lugar y son los que, después de la pimienta, mayor relevancia tienen. En el retrogusto me acompaña la misma intensidad de pimienta, pero también una nota más suave de tierra húmeda. No hay mayores cambios y la intensidad y fortaleza se mantienen en media-alta en ambos casos, pero ya la dominancia de la pimienta en este tercio me hace agradecer que es solamente un robusto y, por tanto, no va a durar mucho más. Pero igual me toma una hora y 40 minutos fumarlo.

El Güegüense ha sido para mí una muestra de lo que podríamos llamar la nueva tendencia del tabaco, sobre todo el nicaragüense. La fortaleza y la dominancia de los sabores picantes son los que han caracterizado a las fumadas de ese país durante mucho tiempo. Aunque estoy seguro no fue El Güegüense el primero en hacerlo, el hecho que sea parte casi permanente de mi humidor me deja claro que al menos para mí sí lo ha sido y es una fortaleza que me gusta, aunque sea para fumarlo una vez cada 3-4 meses. Este ejemplar ya contaba con más de un año en el humidor y quizá más cercano a dos años, pero sigue siendo una bomba picante y con la evolución del paladar, creo que no es algo que disfrute tanto… o quizá lo disfrute más en el Toro Huaco que en este robusto. Ciertamente, después de éste, rara vez quedo con ganas de fumar otra cosa el resto del día.

Ficha Técnica:
Fabricante: Aganorsa Leaf
Marca: Foundation Cigar
Modelo: El Güegüense
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo 99 Finca Puntalito Jalapa)
Capote: Nicaragua (Corojo 99 Finca San José Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Corojo, Criollo Estelí, Jalapa)
Precio: $10,50
Puntuación: 86

Whisky: Monkey Shoulder Batch 27

Aunque Monkey Shoulder es un whisky que casi todo el mundo ha probado, son más los que desconocen de qué se trata que quienes realmente saben lo que están probando. Lo que mucha gente sí sabe es que se trata de un whisky diferente, pero qué tan diferente es suele ser en donde muchos se traban. A fin de responder la mayor cantidad de preguntas y dejar todo lo más claro posible, voy con un poco de esa explicación.

Monkey Shoulder es lo que se conoce como un Blended Malt Whisky, o un whisky de blend en el que todos los líquidos que lo conforman son whiskies de malta. Esto básicamente quiere decir que no contiene whiskies de grano. Además, mientras que la mayoría de los whiskies de blend contienen 20, 30, 50, 70 whiskies distintos, este tiene solamente tres: Kininvie, Balvenie y Glenfiddich, todas de Speyside y todas parte de William Grant & Sons, como Monkey Shoulder también lo es.

Monkey Shoulder fue lanzado en 2005 y toma su nombre de una enfermedad que le da a los aradores del grano en las destilerías mientras éste se maltea. Es un proceso difícil en el que los hombros son estirados al extremo y la enfermedad hace que los hombros se caigan, por lo que quedan como unos monos y por eso la enfermedad se llama Hombro de Mono.

Una particularidad muy importante de Monkey Shoulder es que es un whisky hecho para mezclar. Su página web lo destaca bien grande: Made for Mixing. Lo puedes tomar solo y nadie te va a regañar, pero lo que se conoce como el perfect serve de la marca o la manera en que recomiendan tomarlo para apreciarlo mejor es en cócteles y la página web destaca una larga lista de ellos.

Por último, la marca es Monkey Shoulder, pero existen tres productos diferentes. El que voy a probar hoy, que se llama Batch 27, porque fueron 27 combinaciones distintas que hicieron hasta dar con este producto. El Batch 27 es el original y el central de la marca, aunque existen dos productos más que no le hacen tanta publicidad ni destacan tanto en sus cócteles. Estos otros dos son Smokey Monkey, que es un whisky de blend muy ahumado y disponible en menos países, y Fresh Monkey que es un blend de tres whiskies de grano, sin añejar y disponible a muchos menos países.

En nariz el Monkey Shoulder Batch 27 tiene todo el carácter intenso de un whisky de calidad, con una mezcla intensa de distintos aromas muy típicos que incluyen naranjas dulces y cebada tostada, miel, pimienta roja, galletas de avena, banana, manzana verde y un toque malteado. Es un aroma fuerte, al punto que si bien apenas tiene 40% de alcohol, hay que mantener la copa alejada de la nariz.

En boca hay notas bastante intensas también, que incluyen arroz tostado, cáscara cítrica, manila, cáscaras de naranja cubiertas con chocolate, miel, vainilla y mantequilla derretida. Es un sabor intenso y con larga permanencia, de esos que se mantienen durante largo rato saboreando y presentando sabores y matices adicionales. En el retrogusto hay abundantes notas de nueces, madera tostada, flores rojas y una nota perfumada que bien puede ser esas mismas flores.

Hay muchas personas a quienes he visto disfrutar del Monkey Shoulder solo y confieso que soy una de ellas. En mi caso no es por esnobismo, sino porque normalmente tomo los destilados solos y cuando los tomo con algo suele ser en la playa en modo cóctel playero, que casi siempre es ron y cuando no es ron, es ginebra. No me he convencido aún de ser uno de tomar cócteles de whisky pero quizá es por falta de costumbre.

No obstante, el Monkey Shoulder Batch 27 es muy obviamente un whisky que funciona muy bien en coctelería por esos sabores invasivos y fuertes que tiene, sobre todo porque con un poco de agua y un poco de frío se sienten más perfumados y penetrantes en aromas. Esas notas tan fuertes han llevado a muchas personas a aborrecer este whisky y sus comentarios no son del todo apetecibles, pero creo que el Monkey Shoulder Batch 27 es un whisky excelente para casi cualquier ocasión, y por un precio casi siempre extraordinario.

Ficha Técnica:
Fabricante: William Grant & Sons
Nombre del Whisky: Batch 27
Marca: Monkey Shoulder
Origen: Escocia (Speyside)
Edad: NAS, pero 6 a 12 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Montecristo – Supremos EL 2019

El único problema aparente cuando alguien te obsequia un habano es saber si es original pero igual saber agradecer el gesto del regalo, sin importar el cigarro. En esa vena, he recibido varios obsequios similares de amigos, algunos más obvios que otros, y en donde regularmente me encuentro con la disyuntiva de la originalidad del producto antes de encenderlo. La persona que me obsequió este lo ha hecho con otros, originales y no, por lo que cada vez que voy a encender uno de sus regalos, tomo la previsión de interpretarlo como una cata para reseña, tomo las fotos previas y anoto mis impresiones. Inequívocamente, es en las primeras caladas una vez encendido que noto si es original o no, y en este caso es genuino. Sin embargo, se trata de un cigarro que es parte de esta tendencia de los habanos de ir por cepos más grandes, que no me termina de convencer.

Las Ediciones Limitadas de Habanos son exactamente eso, con hojas añejadas al menos dos años. Cada año se lanzan tres ediciones limitadas y para 2019 las otras dos fueron el Ramón Allones Allones No. 2 y Quai d’Orsay Senadores. Las diferencias principales radican en precio y que la posibilidad de serlo está abierta a prácticamente todas las marcas, mientras que ediciones como Regionales, Reserva y Gran Reserva son más exclusivas de algunas marcas. El Supremos lleva lo que posiblemente sea el cepo de mayor tamaño de la marca, aunque hay otros que han compartido el mismo cepo, al menos en parejos. Sus medidas de 5⅛ x 55 lo hacen un Montesco en galera, una vitola creada originalmente para el Romeo y Julieta Wide Churchill. La capa no es la más bonita que vas a ver, pues tiene varias venas e imperfecciones, pero notas agradables a establo, cuero y algo dulce. En el pie las notas de chocolate son las principales en el pie, seguidas de notas cárnicas y canela, mientras que el toque apretado en el tiro, tan típico ya, me permite apreciar notas suaves de cáscara cítrica y chocolate.

El Supremos EL 2019 comienza algo raro, no porque sea desagradable porque no lo es, sino con sabores que se sienten divorciados. La mayoría son agradables, con notas de nueces, esa nota cárnica que sentí en frío, notas florales y un toque de pimienta, pero en la mayor parte del tercio pareciera que falta un elemento que permita a estos sabores fluir, como una nota dulce que permita apreciarlos mejor y encontrarle mayor complejidad. Pero durante este tercio se sienten separados, aunque en el retrogusto es donde parece estar esa complejidad esquiva y esas notas cárnicas son las que ofrecen esa complejidad, afortunadamente sin el aditivo dulce, pero con notas de pimientas y un toque de especias. El tiro es ligeramente apretado, aunque mejor lo llamaría firme y nada fuera de lo normal, con una fortaleza media-baja y una intensidad media. Buena ceniza que solo se cae después de estímulo propio.

Me agarra la noche con el cigarro y el sabor principal en el segundo tercio es de nueces, con mantequilla de maní y notas suaves de chocolate con leche. El retrogusto tiene esa nota cárnica y pimienta, con un mayor énfasis del primero, pero al superar el punto medio del cigarro también me encuentro con nueces y canela en ese retrogusto. La intensidad llega a media-alta en este tercio, con una fortaleza media. Ese sabor de mantequilla de maní, junto con las nueces hacen de este cigarro una prueba de frutos secos, mientras que el resto de los sabores se amalgama muy bien a este perfil y le da una complejidad adicional. Sorprende lo bien que quema, así que este tiro no me preocupa en lo absoluto.

El último tercio es sorprendentemente distinto a los anteriores y no en tono negativo, sino simplemente diferente. Los sabores de frutos secos siguen ahí, aunque es principalmente el de nueces, pues el de mantequilla de maní no parece presente, pero ninguno es el de mayor intensidad. Los sabores cárnicos también están presentes, incluso en el paladar, pero la mayor intensidad viene de un sabor de pan o más bien como de pretzel y la pimienta también termina desapareciendo, sustituida por notas de tiza. Pero el retrogusto tiene cuero, tierra y canela, que también son algo nuevo y, en cierta medida, como fumar un cigarro distinto. Si bien esa diferencia y la complejidad que trae son atractivos, no me lo esperaba en el último tercio y hubiese querido que durara más el Supremos EL 2019, pero luego de una hora y 50 minutos, lo dejé a un lado.

He visto reseñas de este cigarro que no le dieron una buena puntuación, pero la razón principal de esa puntuación, según quienes la escriben es que el cigarro necesita más guarda en el humidor. Todas esas reseñas son de la época en que fue lanzado, pero el hecho que lo fumé con 4 años de guarda es lo que me lleva a contrastar mi experiencia con las otras que he leído y a darle la razón al beneficio de la guarda, especialmente para habanos. Hay a quienes eso de guardar un cigarro durante años les puede parecer tonto y absurdo, sobre todo teniendo en cuenta los aumentos de precios de los habanos, y me cuesta conseguir argumentos válidos para discutirlo. Pero la realidad es que quien compra un habano o incluso una edición especial/regional/limitada/reserva para guardarlo, sabe por qué lo hace y ese es el público objetivo de Habanos SA.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Supremos Edición Limitada 2019
Dimensiones: 5⅛ x 55
Tamaño: Montesco (Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $22,00
Puntuación: 88

Whisky: Kilchoman Small Batch

Parece mentira que siendo una destilería tan pequeña como lo es Kilchoman, produzcan tantos productos. Hasta hace unos meses no había investigado mucho y si bien he probado varios productos que hacen, que me han gustado mucho, pensaba que no hacían mucho más. En total mi exposición a la marca se limitaba al Machir Bay, el Sanaig, el Loch Gorm y el Madeira Cask, aunque éste último no lo he probado. Pero hace un par de semanas mi proveedor local me llamó, diciendo que trajo algunos Kilchoman nuevos, que eran alrededor de cinco.

Decidí probar este Small Batch, pues hay dos o tres nuevos en barrica adicional, al mismo estilo del Madeira Cask, que quisiera probar en orden, pero este Small Batch se trata de una edición irregular y de la que se han hecho muchos. Una búsqueda en internet me dio a entender que, efectivamente, existe el Batch No. 1, 2, 3 y así hasta más de 10. Sin embargo, este simplemente se llama Small Batch, sin número adicional.

La otra gran diferencia entre todas esas ediciones es el contenido alcohólico, que va dese 46,xx hasta 51,xx. La que voy a probar hoy tiene una concentración de 48,7%. Adicionalmente, otras de las diferencias son las barricas por las que pasa, en las que hay grandes variaciones. El Small Batch que voy a reseñar tiene un 5% en barrica ex-jerez, 75% en barrica ex-bourbon y 20% en barrica de vino tinto STR. Esto es un nuevo concepto para mí y STR significa Shaved, Toasted and Recharred, o lijado, tostado y recharreado y es una iniciativa que se aplica principalmente al añejado del whisky con el fin de rejuvenecer las barricas que ya han dado todo lo que podían.

En nariz el Small Batch es predeciblemente ahumado, pero con notas que no relaciono tanto con barricas sino con un whisky que simplemente es añejado en Islay. Son notas salinas y yodadas, pero no tan ahumadas y no tan alquitranadas como suelen ser. Por el contrario, hay notas cítricas, de croissant y considerablemente frescas. Es un aroma que no te deja indiferente y en primera instancia puede parecer algo que ya hemos probado infinidad de veces, pero con paciencia y agitándolo un poco, aparecen estas notas adicionales.

En boca ese 48,7% no es tan fuerte como esperaría. Creo que en el Machir Bay, con 46% se siente más el alcohol. Este Small Batch tiene notas ahumadas y algo más químicas en boca que en nariz. Pero esas notas ahumadas las relaciono más con una nota cárnica a la parrilla, carbón a la brasa, incluso me recuerda al ahumado de una salsa barbecue. La pimienta también tiene una gran participación, pero la mayoría de los sabores adicionales son más sutiles, incluyendo miel, paja, frutos secos como almendras e incluso una nota que no es tan obvia a chocolate. En el retrogusto es donde ese chocolate destaca más, junto con pimienta y nuez moscada.

Cada vez me sorprende más probar whiskies ahumados y sentir más y más diferencias. Algo que no esperas inicialmente, gracias en gran parte a ese golpe alcohólico y ahumado. El Small Batch puede no ser el más complejo y quizá por su precio sería tonto esperar que lo sea, pero ciertamente es una aventura. Precisamente por ese precio se presta a que no sea el único que pruebes, sino que compares con varios y eso puede ser toda una aventura de por sí. Pero este Small Batch es una gran opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: Kilchoman Distillery
Nombre del Whisky: Small Batch
Marca: Kilchoman
Origen: Escocia
Edad: NAS
Precio: $60
Densidad alcohólica: 48,7%
Puntuación: 87

RoMaCraft – Cromagnon Aquitaine (Mastodon)

El Cromagnon Aquitaine es parte permanente de mi humidor. Es el cigarro que siempre voy a querer fumar por defecto, pero también de esos que no fumo para que se añejen un poquito más y siempre tenerlos. También es uno de esos cigarros que siempre estoy pendiente cuando sale una oferta y compro una caja (o más) entre varios, pues no son especialmente baratos. Pero viendo un poco mis reseñas de este cigarro, me doy cuenta que la única que tengo es de 2017 y de una vitola llamada Early Modern Human 5 x 56. Aprovechando que distintas vitolas ofrecen distintas intensidades, revisé en mi humidor y tengo esta llamada Mastodon en 4½ x 60. Quizá tengo mis sesgos en pro de esta marca, porque creo que nunca he fumado algo de ellos que me haya dejado de gustar y por supuesto que este también me gustó.

Sí quiero destacar que hace un tiempo tomé la decisión de que dividiría la reseña de los cigarros que midan menos de 5 pulgadas de largo en dos mitades y no en tres tercios. Quizá estén diseñados para tres tercios, pero muchas veces me pasaba que no me daba cuenta cuando uno terminaba y el otro empezaba. La anilla de este cigarro, al igual que la de los demás de la línea es doble, con una anilla marrón colocada por encima de una blanca y en ambas se notan los detalles por relieve y a contraluz. Este cigarro tiene un par de años en mi humidor y por eso no tiene tantos aromas en la capa, que destaca apenas una nota suave de roble. En el pie se sienten notas más intensas, principalmente de roble y una nota dulce de tabaco bien añejado. Finalmente lo pico y, en contra de mi costumbre con este cigarro, no uso el punch sino la doble hojilla, encontrando notas de café, roble tostado, dulce y almendras en la calada en frío.

En sus versiones más nuevas y al igual que en esta con un par de años, el Cromagnon Aquitaine comienza destacando pimienta y una fortaleza que se aproxima a alta desde las primeras caladas. El sabor es de pimienta negra, pero también hay abundante café espresso y una nota dulce de fondo, que no lleva esa misma intensidad. A lo largo de la primera mitad también hay notas de caramelo, que fundidas con el café le dan una complejidad muy interesante, en donde cada sabor se complementa. El anillo de combustión es algo variable y esta es quizá la mayor inconsistencia con esta marca, pues algunos queman muy bien y otros no. La fortaleza disminuye un poco a medida que lo voy fumando y para cuando me aproximo al punto medio ésta se encuentra en media-alta, con una intensidad similar.

Cada intento de retrogusto depara un golpe de pimienta que, honestamente, no estoy preparado para probar constantemente y es lo que me lleva a darle dos o tres toques durante la fumada únicamente. En esta última sección los sabores son similares a pimienta, café y caramelo, aunque este caramelo adquiere una nota tostada y hasta casi quemada, y la verdad es que así se mantiene y termina este Cromagnon Aquitaine, cuando marco una hora y 35 minutos de haberlo encendido. La fortaleza y la intensidad se mantienen en media-alta hasta el último toque.

Sin ánimos de repetirme, este es un cigarro que siempre me ha gustado, pero confieso que la razón por la que este 4½ x 60 tenga alrededor de dos años en mi humidor es principalmente porque en su momento compré 10 y porque en estas dimensiones no me ha gustado tanto. Podríamos argumentar que el EMH en 5 x 56 que fumé para mi reseña original no es muy distinto, pero la experiencia fue completamente distinta. Si bien este cigarro sigue siendo tan fuerte como el otro, aquí se siente más lineal y con menos sabores. No es un problema causado por la edad, pues todos han sido así. Menos mal que lo tengo en otras vitolas y va a ser interesante compararlas todas.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: RoMaCraft Tobac
Modelo: Cromagnon Aquitaine
Dimensiones: 4½ x 60
Tamaño: Mastodon (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Cameroon
Tripa: Nicaragua (Estelí, Condega, Pueblo Nuevo)
Precio: $9,00
Puntuación: 86

Quai d’Orsay – No. 52

El pasado octubre de 2022, Habanos SA decidió lanzar un nuevo producto en el portafolio de Quai d’Orsay, creando así lo que sería la cuarta vitola actual y regular. Con medidas de 6⅛ x 52, este nuevo producto tiene un precio que ronda los $19 por unidad y, aunque Habanos SA lo marca como un robusto extra, las dimensiones se parecen más a las de un toro, aunque los habanos no tienen esta vitola en su vitolario. Sin duda es parte del esfuerzo de llevar esta marca a más mercados, especialmente luego de que crearan los productos No. 50 y No. 54 en 2017 para acompañar al ya existente Coronas Claro. Al igual que el resto del vitolario de Quai d’Orsay, la promesa es de una experiencia de baja fortaleza. El cigarro comenzó a verse en tiendas a nivel mundial a principios de 2023 y llegó a Venezuela gracias a Kukenan Tobacco el mes pasado.

Un tema muy común sobre estos cigarros es que si bien son de fortaleza baja, no son la primera opción en la que se piensa a la hora de recomendarlos a un fumador novato o alguien que esté buscando una experiencia distinta y suave. Eso siempre se lo lleva Hoyo de Monterrey por ser la marca global que se caracteriza por ser suave. Pero este cigarro aparentemente sutil seguramente ofrece una experiencia interesante, incluso para un fumador experimentado. La capa es bastante lisa, aunque comparándolo con un 54, es algo más corrugada, y tiene aromas que van desde una nota sutil de tabaco y papel, hasta algo que me recuerda al pan cuadrado. En el pie encuentro notas como de aromatizante de manzana y ese mismo pan de la capa. Finalmente lo pico y, en medio de mi ignorancia e/o ilusión, lo hice con un punch, por lo que el tiro se siente ligeramente apretado y ya conociendo varios habanos, es algo que no me extraña. La calada en frío me da notas de madera y nueces.

Ese aroma de pan del No. 52 se traduce en la presentación de los primeros sabores del cigarro, aunque durante un buen tiempo son prácticamente los únicos. Para el momento que hago la foto superior, comienzan a aparecer nuevos sabores, entre los que puedo encontrar también granos de café, la lámina de cedro que suelen traer algunas cajas de tabaco y no mucho más. El tiro se siente considerablemente apretado y es cuando decido que el punch no fue la mejor idea, así que le doy un corte recto que realmente mejora el tiro y me permite apreciar matices adicionales en ese café y una ligera sensación tostada en los granos y el pan. La fortaleza es baja, con una intensidad media, con un anillo de combustión decente pero lejos de perfecto.

Algo de lo que siempre se habla cuando nos encontramos fanáticos de los habanos y los que no es la facilidad con la que se puede probar el retrogusto en muchos habanos y la ausencia de pimienta suele ser un factor determinante en eso. Hay habanos que son de fortaleza media o más con los que puedo probar el retrogusto constantemente, vs. algunos centroamericanos que son aparentemente suaves, con los que si le doy tres pruebas de retrogusto durante toda la fumada es mucho. Probando esa teoría, durante el segundo tercio de este No. 52 me encuentro con una dosis saludable de pimienta que realmente me sorprende y se vuelve predominante en la nariz, con incluso algunas pretensiones de fortaleza en el paladar, lo que hace que la fortaleza aumente a media, pero con la misma intensidad y más o menos los mismos sabores, perdiendo la cualidad tostada del café únicamente.

En el último tercio los sabores son ciertamente similares, pero no tan picantes. Por ello, la fortaleza se reduce, pero llega a media-baja, sin muchos sabores adicionales sino más bien manteniendo la intensidad de los que han participado hasta ahora y, si acaso, dándole más énfasis al de café, que puede muy bien ser el principal en este tramo. La quemada sigue siendo considerablemente recta, aunque sí destaco que el tiro no se mantiene tan bien como era antes. Esto puede ser por el uso continuo, pues no es un cigarro que puedo dejar de lado y olvidar, no por algún problema, sino porque realmente está muy bueno y esa sutileza de sabores y la facilidad de probar el retrogusto me hace querer fumarlo constantemente. Luego de una hora y 40 minutos, finalmente lo dejo en el cenicero, cuando apenas si me quedaba un par de centímetros de él.

Todos los productos de Quai d’Orsay que he probado me han gustado y fue por eso que con mucho gusto probé este No. 52. Cuando lo vi pensé que Habanos SA, en su afán de mantenerse a la par del mercado mundial y, extrañamente, adoptando tendencias del americano… o quizá es que el mercado mundial adopta estas tendencias del mercado americano y Habanos SA se adapta, hicieron un cigarro parecido al toro. Pero como era un Quai d’Orsay, lo probé con mucho gusto y, para mi sorpresa, es ligeramente más fuerte que el No. 50 y el No. 54, quizá porque le haría bien un tiempo más de guarda, pero sin lugar a dudas que es una muy buena experiencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Quai d’Orsay
Modelo: No. 52
Dimensiones: 6⅛ x 52
Tamaño: Lanzas (Robusto Extra)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $22,00
Puntuación: 92