Espinosa – Knuckle Sandwich Habano (Robusto)

Hay gente que incluso sin conocerlos, apenas los veo me caen mal. Entiendo que uno debe ser maduro y no juzgar a un libro por la portada, pero hay cosas de la apariencia de tipos como Guy Fieri que simplemente no me gustan. Fue por eso por lo que hace un par de años, cuando vi que Fieri estaba sacando un cigarro, pensé que sería una tontería. No obstante, Fieri es una figura pública y hace trabajos benéficos de gran renombre, pero nuevamente, es su apariencia la que me cae mal. Pero hace como un año vi una buena oferta de uno de los cigarros que hizo, el Knuckle Sandwich Maduro y decidí probarlo. Mi sorpresa fue cuánto me gustó. Le di 94 puntos y estuvo entre mis mejores experiencias del año pasado. Pero en las listas de mejores cigarros de distintas revistas, el Knuckle Sandwich Habano apareció siempre entre los mejores. Los amigos de Vitola Cigar Shop en Maracay (Venezuela) lo vendieron y de inmediato los contacté y adquirí algunos.

Luego de permanecer unos 4 o 5 meses en mi humidor, finalmente le di fuego al primero. El cigarro tiene una capa Habano ecuatoriana y, al igual que su versión de capa madura, es fabricado por AJ Fernandez en su fábrica San Lotano de Nicaragua. Visualmente es un tanto más oscuro que la mayoría de las capas Habano que he visto recientemente y aunque se nota bastante mate, sí siento una propiedad oleosa en las manos. Sus aromas son de madera mojada y pimienta, que se repiten en mayor escala en la tripa, sobre todo la pimienta. También hay notas suaves de fruta deshidratada y manzana verde, pero no llamaría al cigarro algo afrutado. La calada en frío se siente considerablemente suelta, pero esto es algo que sucede con muchos de los productos de Espinosa, aunque este no es fabricado directamente en La Zona. Los aromas son similares a los de la tripa, pero algo más secos, con una mayor influencia de la madera y mucha menos pimienta, aunque las notas dulces de frutas están más o menos al mismo nivel.

El Knuckle Sandwich Habano me levanta infinidad de sospechas desde las primeras caladas, pues en papel pinta como un cigarro de fortaleza considerable y que, como muy básico, tendrá un inicio cargado de pimienta. Pero no es sino hasta la cuarta o quinta calada que los favores comienzan a aparecer y esta vez sí son de pimienta pero también con humo abundante y cremoso, que al cabo de unas caladas adicionales incluye madera también. La pimienta en el retrogusto ciertamente está ahí, pero es más fuerte en el paladar. No hay mucho más en términos de sabores en este primer tercio, pero al menos la ceniza se sostiene bien y el humo es abundante, aunque el anillo de combustión no sea tan consistente. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

La pimienta se mantiene relativamente suave en el segundo tercio, por lo que pruebo el retrogusto de manera regular y siendo un tabaco con todos los nombres y origen que tiene, eso sonaría atrevido en casi cualquier caso. Madera seca y crema son los sabores que predominan en este segundo tercio, pero también hay sabores secundarios de buena intensidad, que incluyen frutos deshidratados y tierra mojada. Sin embargo, estos no terminan de dar el paso hacia una mayor intensidad, incluso cuando se siente que vendría siendo un buen momento para una transición en el punto medio. La fortaleza es media, con una intensidad media-alta, y aunque la construcción ha sido soberbia hasta el momento, la ceniza es algo escamosa y el cigarro se siente un poco esponjoso, lo cual espero no continúe.

Los sabores de madera toman un matiz de madera quemada en el último tramo del Knuckle Sandwich Habano, mientras que la pimienta se siente más, aunque no más fuerte. Esto me lleva a probar más veces el retrogusto, buscando esa intensidad que no pareciera presentarse del todo. Esa tendencia esponjosa efectivamente sigue siendo parte de la fumada y cuando todavía quedaba un rato de fumada, se hacía imposible aguantarlo y darle caladas consistentes, por lo que al cabo de una hora y 25 minutos, tuve que dejar el cigarro de lado. Precisamente, aunque no se hacía más intenso en sabores, sí se sentía que la forma del cigarro iba cambiando y por tanto, las caladas no llevaban el humo correctamente y habían secciones donde no probaba lo bien que podría ir. Aparte de ese tema, la construcción se mantuvo decente.

En general los Knuckle Sandwich me gustan y las anillas me parecen admirables, quizá porque no tengo que verle la cara a Guy Fieri ni leer su nombre. No obstante, si no investigara sobre el cigarro, Fieri no pasaría por mi mente y para alguien que está entrando a la industria como él, creo que debería protagonizar más en alguno de esos aspectos. Pero los cigarros patrocinados por celebridades suelen ser mucho ruido y poco contenido, aunque este Knuckle Sandwich en su versión maduro me gustó, pero este de capa Habano no me parece que esté a la altura, pero también pienso que un poco más de guarda en los que tengo en el humidor pueden hacerme cambiar de opinión.

Ficha Técnica:
Fabricante: San Lotano
Marca: Espinosa
Modelo: Knuckle Sandwich Habano J
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 85

Whisky: Glenmorangie Quinta Ruban 14 

Uno de esos whiskies que he querido probar desde siempre, especialmente desde que probé el Glenmorangie 10 y me di cuenta de lo bueno y sutil que puede ser un single malt y luego probé el toque distinto que le puede dar un añejamiento adicional (finalizado, técnicamente) en una barrica distinta, como en el caso del Glenmorangie La Santa, que es finalizado en barricas de jerez.

El Quinta Ruban comienza su vida como cualquier whisky de la marca, pero en vez de finalizar para ser embotellado en The Original a los 10 años, lo dejan dos años más en sus barricas ex-bourbon, hasta alcanzar los 12 años de añejado. Luego de eso, los whiskies son seleccionados de cada lote y son combinados y reenvasados en barricas de oporto proveniente de Quinta Ruban durante dos años más. En portugués quinta es sinónimo de lo que en español llamamos finca y por eso el nombre de la misma.

El whisky es luego embotellado sin filtrado en frío a 46% de alcohol. La marca no menciona colorido del líquido pero podemos asumir que al menos es corregido con el fin de obtener algo de estandarización del whisky.

En nariz comienza sospechosamente con notas a establo o a sótano de casa de campo, con notas de aire y agua estancada en el tiempo y la oscuridad, pero estas desaparecen luego de un rato en copa y no es una nota dominante o al menos no está a la altura de las notas dulces propias del oporto, que combinan manzana acaramelada y mermelada de frutos oscuros, como ciruela o pasas. También hay notas balsámicas que equilibran estos aromas.

En boca es dulzón y alcoholado, con una densidad notable. Pero también se siente medio dulce y medio picante, con notas de canela y la variación de canela que se siente caliente en boca y luego se suaviza para dar paso a frutos deshidratados como pasas y ciruelas secas, mermelada de uva oscura y toques más suaves de cacao en polvo. En el retrogusto hay notas de nueces y carbón vegetal, que le da una cierta nota ahumada. Es menos dulce ese retrogusto, pero deja notas agradables y eventualmente se siente un toque de cáscara de uva.

Si esperaba que este Quinta Ruban se pareciera al Glenmorangie 10, iba a estar desilusionado, pero afortunadamente tuve la mente bien abierta a la hora de probarlo. No obstante, pasa que las notas del whisky Original son completamente dominadas por los matices de oporto que aporta la barrica del finalizado. Pero por sí mismo y sin comparación con el original, este se siente como un whisky escocés con un buen carácter y mucho aporte de la barrica de oporto, que no es algo normal en el whisky y por eso es considerablemente distinto al resto de los whiskies. Cierta y ampliamente recomendado también.

Ficha Técnica:
Fabricante: Glenmorangie Distillery
Nombre del Whisky: Quinta Ruban 14 Year Old Port Cask Finish
Marca: Glenmorangie
Origen: Escocia
Edad: 14 años
Precio: $80
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 90

La Barba – Ricochet Crü Oscuro (Toro)

Si hay algo interesante del mundo del tabaco es la oportunidad de siempre aprender un poco más sobre la industria y sus productos. Yo venía dispuesto a hacer una recata de este Ricochet que había probado originalmente en 2019 y comparar ambas experiencias, pero mientras lo fumaba me di cuenta que no tenía nada que ver una experiencia con la otra. Así que investigué un poco y descubrí que si bien en 2019 existía solamente un Ricochet y ese era el que había fumado, hoy en día existen al menos dos variedades distintas del cigarro. Una es el Crü Mexi-Sol que probé el mes pasado y luego está este Crü Oscuro. Por un momento pensé que este cigarro sería el mismo que el original, pero hay diferencias. En capa y capote los tres son iguales, pero el original tiene Connecticut Broadleaf en la tripa, mientras que el Mexi-Sol tiene Pennsylvania Broadleaf en la tripa. Este Crü Oscuro simplemente no tiene ningún tipo de Broadleaf en la tripa, pero mantiene las hojas de República Dominicana y Nicaragua que tienen los otros. También, es media pulgada más grande que el Crü Mexi-Sol que fumé el mes pasado.

Visualmente todos los Ricochet son muy parecidos, y aunque la anilla de este es igual a la del Ricochet original, todos tienen la misma capa mexicana, el Mexi-Sol no la identifica como San Andrés (aunque posiblemente lo sea). Tiene aromas a chocolate, nueces y tierra en ella, mientras que la tripa presenta aromas cítricos que no alcanzo a determinar. En la calada en frío hay notas cítricas que son más fáciles de identificar como de naranja, con abundante tierra mojada y unas notas más sutiles a pasas y madera. El cigarro se nota bien construido, pero se notan ciertas zonas más esponjosas que otras, pero al menos el tiro se siente bien en frío.

El Ricochet Crü Oscuro comienza con una fortaleza inesperada, alcanzando puntos de media-alta desde las primeras caladas, pero afortunadamente no es todo fortaleza y hay una buena cantidad e intensidad de sabores agradables, que incluyen café espresso y almendras tostadas, pero con sensaciones dulces que permiten que esos sabores se sientan más agradables y menos agresivos. El retrogusto es de pimienta negra, pero es más especiado que picante. Los sabores se van desarrollando a lo largo del tercio y aparecen notas de chocolate, pero ese Hershey’s líquido que le ponen a la leche en Estados Unidos, que es como un chocolate con leche que es más lácteo que chocolatoso. Este sabor de chocolate se suma a los otros que había sentido hasta el momento y es solamente la pimienta del retrogusto la que parece haberse disminuido un poco. El anillo de combustión no es del todo recto, pero espero que se acomode solo, mientras que la ceniza es intensamente blanca y algo escamosa, pero en general se mantiene bien.

Los sabores se mantienen consistentes en el segundo tercio, lo cual es algo bueno, pero en realidad no han habido transiciones que destacar en la experiencia, sino que ha sido algo como mantener las mismas impresiones del primer tercio, lo cual no es del todo bueno, pero al menos es consistente y los sabores son variados. El anillo de combustión está muy bien mantenido y no requirió retoques, o al menos no ha requerido hasta el momento. La intensidad bajó a medía, mientras que la fortaleza está en media-baja, lo que lo hace uno de esos cigarros que aparenta ser fuerte, pero realmente no lo es. Digo aparenta por el color de la capa, pero si algo he aprendido en mis años fumando es que el color de la capa no tiene tanto que ver con la fortaleza, pero el efecto visual se mantiene.

En el último tercio del Ricochet Crü Oscuro todo parece dar un paso hacia atrás, aunque esto no se traduce en que la experiencia sea negativa, solo que es menos compleja. Si tenemos en cuenta que no ha sido muy compleja hasta el momento, pues eso solo significa que se siente simplificado y las únicas transiciones han sido que el sabor de almendras tostadas se siente mucho más tenue, mientras que los de café y chocolate siguen siendo los líderes de la intensidad y gracias a las notas dulces, la experiencia sigue siendo agradable. En términos de tiro, anillo de combustión y quemada, se ha comportado a la altura, y no ha dado mucho más de qué preocuparse. Fortaleza media-baja e intensidad igual, por lo que al cabo de una hora y 20 minutos, lo dejé de lado.

Aunque la experiencia del Ricochet Crü Oscuro carece de aristas que destacar y no hay una larga lista de sabores que me hagan enamorarme de la liga ni de la experiencia, sí debo dejar claro que el cigarro se comportó muy bien durante la fumada; no requirió retoques y siempre produjo un humo de buena temperatura, lo que me permitió apreciar los sabores que tenía que ofrecer hasta la última calada. Pero al final de la fumada me quedé un poco con las ganas de que hubiese más transiciones y posiblemente más sabores durante la fumada y este cigarro simplemente no aportó eso. Aquí entra esa subjetividad de las experiencias al fumar y mientras hay quienes piden que un cigarro simplemente queme bien y produzca humo consistente, estamos quienes queremos más sabor en una fumada.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera William Ventura
Marca: La Barba
Modelo: Ricochet Crü Oscuro
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: Indonesia
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 84

Quintero – Toro

Aunque mucha gente puede conocer a Quintero como una marca cubana y una de las pocas que no existe en lo que conocemos como Nuevo Mundo de tabaco (en esa nomenclatura, Cuba es Viejo Mundo), el hecho es que Quintero también ha sido producida en este Nuevo Mundo. Quintero es una marca que se remonta a 1924 en Cuba, pero con la llegada del castrismo la marca fue reposicionada con una producción hecha a máquina. En 2002, para favorecer el renombre de Habanos, se descontinuaron muchas de las líneas hechas a máquina y aparecieron más cigarros con el hecho a mano en la anilla. Para acercar la marca al mercado americano, en 2006 Altadis creó un Quintero hecho en Honduras, que combinaba tabaco nicaragüense y hondureño, pero fue rápidamente descontinuado. No fue sino hasta 2016 que volvieron a lanzarla, esta vez hecha en República Dominicana y con un blend de capa ecuatoriana y tripa y capote dominicanos.

Este Quintero que carece de nombre adicional y que apenas si puedo describir con el nombre de la vitola creo que salió de Cigar Hustler, pero no estoy 100% seguro de eso pues no lo encuentro en su página. La anilla es suficiente para ahuyentar a cualquier purista del habano, pues copia precisamente a la imagen que aparece en la caja de cartón de los Quintero cubanos. No es lo que llamaría un cigarro bonito, aunque se nota bien construido. Particularmente lo que tiene que no lo hace atractivo es lo marmoleado que se nota la capa, que es Habano ecuatoriana, pero parece hasta escarchada. Tiene aromas escasos, pero no inexistentes a cuero, madera y algo de dulce, que se repiten en la tripa, pero que presentan algo más hacia las notas especiadas y de anís en la calada en frío.

El Quintero comienza suave, con notas picantes muy leves, pero una predominancia de tierra mojada, sobre todo en este primer tercio. Esta tierra mojada es prácticamente el único sabor, o al menos el único en esta intensidad durante todo el tercio. Hay sensaciones más suaves de nueces, maní, café y cuero, pero estas no tienen una permanencia durante todo el tercio. Pero al menos se mantiene bien encendido y salvo alguna que otra desviación en la quemada, que afortunadamente no requiere toque alguno, produce un humo abundante en cada calada, con intensidad media y fortaleza media-baja.

En el segundo tercio los sabores a tierra siguen siendo dominantes, pero afortunadamente le acompañan nueces en este mismo índice, mientras que entre los secundarios se encuentran nuez moscada, cuero y café, pero pierde ese sabor de maní que me había acompañado en el tercio previo… quizá sustituido por esa nuez moscada. La verdad es que el maní no se sentía relacionado con los otros sabores, así que no puedo decir que lo extrañé. Pero sí puedo destacar que la intensidad de los sabores nunca pasa de media, por lo que se siente que el cigarro no es especialmente fuerte, pero tampoco especialmente de intensidad media, sino algo a lo que va ascendiendo y en algún punto antes de la mitad del cigarro comienza a descender nuevamente, por lo que el final de este tercio es de intensidad media-baja y sigue diluyéndose. La fortaleza fue media-baja todo el tercio, pero sigue quemando decente, aunque la ceniza se vea como un desastre.

Nueces y tierra son los dos sabores predominantes en este último tercio, pero el hecho que van diluyendo su intensidad se traduce en que los sabores de menor intensidad son casi imperceptibles en el último tercio, con una tendencia a ser cada vez más suaves conforme voy consumiendo el cigarro. Llegando al final queda en una sensación que apenas se trata de echar humo y no aportar mucho al paladar. Pero el Quintero afortunadamente sigue quemando bien y no se apaga solo ni da indicaciones de que la experiencia se vaya a acortar por detalles tontos como esos. Luego de una hora y 35 minutos, este Quintero llega a su fin.

El Quintero no es el mejor ejemplo de un tabaco de buen sabor o de intensidad media, pero el hecho que cuesta menos de $6 por unidad y que nunca se haya apagado o tenido problemas lo hace una buena oportunidad para probar un cigarro aparentemente sin mayores problemas. El humo es abundante y tiene un volumen interesante, que sin duda sale muy bien en la foto… no necesariamente en las mías, pero si quieres sacar una imagen de una buena bocanada, este funciona para eso. En términos de disfrute, sería interesante como una fumada tempranera o dominical, sin grandes intensidades ni problemas de regañada, pero suficiente para no soltar el humo por la nariz muy regularmente. Dicho eso, durante la primera mitad se siente menos dominicano y más nicaragüense de lo que aparenta ser, y esas variaciones sin duda le aportan una mejor consideración en el todo de la fumada.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: Quintero
Modelo: Toro
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano)
Precio: $5,50
Puntuación: 83

Whisky: The Dalmore 12 Year

Esta marca escocesa de single malt se mercadea como un producto de alto lujo, aunque eso responde a una estrategia relativamente reciente. Durante años no fue así, e incluso estuvo a punto de cerrar en una época. Aquí un poco de su variada historia:

La destilería fue fundada en 1839 por Alexander Matheson, mientras que la parte del negocio era manejada por Donald Sutherland, hasta su muerte en 1854. Cuando Sutherland murió, su esposa decidió mantener la destilería en su posesión y delegando su gerencia a su hermano, Charles. Luego de varios contratiempos, estafas, chanchullos y diferentes problemas financieros, la destilería terminó cerrando en 1860. En 1861 fue adquirida por Andrew Mackenzie.

Mackenzie fue el primero en usar el ciervo de cinco puntas en su etiqueta, que era parte del escudo familiar y mantuvo la destilería hasta 1960, cuando fue adquirida por Whyte & Mackay, quien aún la tiene.

Los productos de The Dalmore tienden a destacar mucho por las barricas que usan, más que por el destilado o el origen. La mayoría de las barricas de jerez que usan provienen de Gonzalez Byass en España.

The Dalmore 12 es un whisky de Highland y el 50% del contenido de la botella es añejado 9 años en barricas ex-bourbon y luego 3 años en barricas ex-jerez. El 50% restante añeja 12 años en barricas ex-bourbon. Es embotellado a 40% de alcohol.

En nariz el Dalmore tiene fuertes notas de pasas proveniente de la barrica de jerez. Para que solo una parte del whisky pase tres años en esa barrica, la influencia es marcada. También hay chocolate negro, jengibre, pimienta en granos, canela, madera, caramelo, vainilla y un toque lejano y difuso de madera carbonizada.

En boca también predominan las notas de jerez, pero estas evolucionan en el paladar y se sienten también notas de vainilla e incluso maíz, como de la barrica del bourbon. Conforme lo paseo por el paladar también voy recogiendo notas de caramelo, toffee y cítrico. En el retrogusto abundan las notas de café en granos y chocolate negro.

Desde que leí que este whisky se mercadea como un producto de lujo, estaba listo para descoserlo en la reseña, pero me impresiona mucho que está a la altura de ese lujo que trata de vender. Con una concentración alcohólica de 40% también esperaba algo diluido, pero realmente no le hace falta más alcohol, pero sí evitaría colocarle agua o siquiera hielo, pues ahí sí se diluye considerablemente.

El precio ciertamente está en ese nivel de lujo, aunque una búsqueda rápida en internet me da precios muy variados, que van desde los $55 hasta los $90. En lo particular, creo que $60 es un buen precio y más de ello es porque lo has probado y te gustó mucho. Mis impresiones son que se trata de un whisky bien balanceado y ciertamente algo que combinaría muy bien con un tabaco de fortaleza media.

Ficha Técnica:
Fabricante: Dalmore Distillery
Nombre del Whisky: 12 Year Old
Marca: The Dalmore
Origen: Highland, Escocia
Edad: 12 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 90

Villiger – La Capitana (Toro)

El último de un sampler de Villiger que adquirí con los amigos de Cuban Cigars Venezuela, una tienda de tabacos centroamericanos y cubanos en el Centro San Ignacio, la cual he visitado desde que empecé a fumar y a la que, sin saberlo, conocía al dueño por otros medios (también relacionados al tabaco). Sin darme cuenta, la gran mayoría (por no decir que todos) de los amigos que he hecho en los últimos cinco años han sido por relación al tabaco. Sin embargo, me pica un poco admitir que ninguno de los Villiger de este sampler ha sido especialmente bueno, o que me haya animado a comprar siquiera un 5-pack de alguno de ellos. En general, mi experiencia con la marca ha sido de un cigarro aburrido y aunque este La Capitana asegura ser una experiencia cundida de sabores, no son muchas las expectativas que tengo.

La Capitana es un puro nicaragüense con capa Habano y medidas de 6 x 50 en su vitola toro, con una apariencia respetable, colores uniformes y al menos me da la sensación que la fumada será agradable. Tiene algunas venas y aunque mucha gente pensará que mientras más venas tenga, menor será la calidad de la hoja, en realidad las venas aportan sabor, así que son sinónimas con una mayor intensidad de sabores. No obstante, las venas le quitan sutileza a la capa, así que escoger las hojas ideales es un equilibrio entre lo que se ve y lo que se siente, pero la capa también tiene un brillo notable y eso es un aspecto positivo del cigarro. Los aromas en esta capa son de chocolate negro y bosta, con notas muy similares en el pie. La calada en frío presenta bosta, tierra mojada y algo de aserrín, y aunque estos pueden ser aromas agradables (y lo son), tampoco son muy diferentes a una gran mayoría de cigarros que existen en el mercado.

Nuevamente el La Capitana destaca la gran diferencia entre lo que se ve y lo que se siente, como dije en el párrafo anterior. Porque por un lado el cigarro se ve muy bien, brillante, con un anillo de combustión decente (aunque no muy recto) y una ceniza bien formada. Pero los sabores son realmente neutros, aunque hay indicativos de sabores que llegan a ser agradables, como notas suaves de pimienta y otras herbáceas y vegetales más fuertes, pero también lo que puedo describir solamente como papel. En cierto modo me molesta un poco que los aromas en frío prometían algo que una vez encendido no está ahí, pero también pasa que es el primer tercio y vamos a ver cómo va evolucionando. Pero por lo pronto, no promete mucho.

Debo admitir que La Capitana mejoró en el segundo tercio, con notas más dulces y sabores a nueces, pero las notas vegetales siguen siendo las dominantes y aunque ello suene agradable, en verdad se trata más como de tabaco verde y joven, menos de lo que un sabor herbáceo agradable en un tabaco pudiese significar. El retrogusto no ha sido gran cosa, repitiendo esas notas herbáceas que no son del todo agradables desde el inicio y no siendo muy diferente en este tercio. Al menos quema bien y la ceniza tiende a mantenerse durante un tiempo decente sobre el cigarro, con un anillo de combustión recto y una ceniza blanquecina, así como humo abundante. La fortaleza ha sido baja desde el inicio y se hizo algo más fuerte en este segundo tercio, pero no trajo consigo más sabores, por lo que la intensidad es baja y así se ha mantenido en ambos tercios.

Nada nuevo para el último tercio, donde lo mejor fue llegar al final del cigarro. La experiencia fue exacta a la del tercio anterior, con la excepción que la fortaleza aumentó un poco y aunque nunca se hizo más agradable, sí llegó un punto en que la nicotina era tanta que debí dejar el cigarro a un lado. Afortunadamente eso no le restó nada a la experiencia, sino que fue más como una bienvenida a finalmente dejar el cigarro de lado, 50 minutos después de encenderlo.

Lamentablemente para la marca, los cinco cigarros que formaron parte del sampler pueden ser descritos con una sola palabra: aburridos. Sería injusto decir que todos fueron iguales, porque no lo fueron, pero ninguno me sorprendió del todo. La experiencia con el Selecto Maduro fue la mejor, pero no por mucho. Pero la exposición a la marca me hizo recordar mi primer experiencia con ella antes de este sampler, con un cigarro llamado Flor de Ynclan, que diría que es mi Villiger preferido y el único del que he comprado más de un cigarro. Podemos argumentar que no se puede esperar mucho más de un cigarro que cuesta menos de $2, pero sí, esperaría algo más.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Villiger
Modelo: La Capitana
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $1,50
Puntuación: 68