Stallone – Palomino Connecticut (Robusto)

Uno de los beneficios de tener un amigo en la industria no es que te dé descuentos, porque no los dan. Tampoco es que te envíen «obsequios» porque tampoco es algo que abunde, pero sí es que te avisan cuando hay nueva mercancía y aunque eso se le avisa a todos los distribuidores, pues el hecho de no ser distribuidor y recibir la noticia es alentador. Pero también sucede que Tony Barrios no es una persona conocida por hacer cigarros suaves y dado que los de capa Connecticut tienden a serlo y que Tony se propuso hacer una atractiva propuesta para ellos, el Palomino es uno de esos Connecticut con fortaleza e intensidad, como me gustan. Luego que pasaran unos 6 meses agotados en Venezuela, me dio mucho gusto cuando Tony me avisó que finalmente habían y me hice con una caja inmediatamente. Dado que la última reseña que tengo de este cigarro en el blog es de 2020 y en esa ocasión no me convenció del todo, quise aprovechar que es una nueva vitola para reseñarlo de nuevo.

El Palomino Connecticut es de vitola robusto, con formato 5×50 y viene en cajas de 24 unidades. La caja la compartí con un amigo, pues en ese momento no tenía tal espacio en el humidor y la verdad es que me deben quedar unos 4. La capa Connecticut es americana y de un color amarillo casi dorado, muy distintiva y lisa. Los aromas en esta capa no son muy impresionantes, incluyendo notas intensas de paja y poco más, mientras que los del pie incluyen paja y madera de cedro. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta notas ligeramente picantes y de madera de cedro nuevamente, con un tiro al menos en frío, bastante fluido y agradable.

El Palomino Connecticut enciende rápidamente, aunque me toma algunos intentos hacerlo de manera uniforme, sobre todo porque mi esposa me regaló un encendedor en Navidad y no estoy del todo acostumbrado a su uso y concentración. Pero el cigarro comienza con notas picantes que no abruman pero son ciertamente notables en casi que primer plano, pero le acompañan notas de roble y cedro, canela, almendras y una sensación increíblemente cremosa y el humo es abundante en cada calada. Sin embargo, esto no se traduce en una quemada rápida y me toma casi media hora llegar al segundo tercio. A lo largo de esta sección la madera se caramelizó un poco y apareció una nota ligeramente dulce en el cigarro que colaboró con esa sensación cremosa para hacer el cigarro aún más sabroso. La intensidad es media-alta con una fortaleza media-baja, por lo que cada calada está cundida en sabores sin abrumar.

En el segundo tercio la sensación picante se define como de pimienta negra, de esa que no te hace estornudar sino que se siente más en la boca que en la nariz. También hay notas de tierra seca y una sensación más tostada en el sabor de madera. El cigarro también ha disminuido esa sensación dulce, que no desaparece sino que simplemente es más suave, sin duda equilibrada por la mayor intensidad de la nota de pimienta. El tiro sigue siendo perfecto y el anillo de combustión bastante recto, además que la ceniza tiende a mantenerse bastante sobre el cigarro y solamente se cae cuando led doy con el dedo, pues ya no soy gran fanático de las largas cenizas. La intensidad se mantiene en media-alta, mientras que la fortaleza ya se coloca en media.

En el último tercio del Palomino Connecticut, la sensación de tierra seca es un poco más prominente y con ella la sensación seca también. Por ello, el cigarro parece haber perdido algo de esa sensación cremosa, pero no desaparece por completo. Como la ceniza se mantiene bien colocada sobre el cigarro y el humo es abundante, trato de espaciar más las caladas y esto rápidamente resuelve el tema de la sensación seca y vuelve a ser cremoso, aunque no a niveles del segundo tercio. Los sabores no varían mucho, manteniendo los de madera como principales, pero con cantidades muy decentes de crema, caramelo, almendras y canela, y su sensación picante tanto en paladar como en retrogusto. Para mi sorpresa, el Palomino Connecticut dura una hora y 25 minutos. Bueno, fue sorpresa la primera vez, pero después de aproximadamente 8 cigarros, lo que me sorprende es la consistencia.

En verdad no creo que hubiese comprado este cigarro si contaba mi última experiencia. Cuando conseguí ese sampler original de Stallone, todos los cigarros me gustaron pero ninguno me encantó. Pero desde entonces, he probado otros, incluyendo el Pony y el Clydesdale, pero también nuevas ediciones y distintas vitolas de los cigarros existentes como el Alazan Corojo y el Negro Maduro (en el pack de Rumbullion Club), y en realidad todos me han gustado. Dado que en los últimos años he desarrollado un mayor gusto por los cigarros de capa Connecticut y que conozco el estilo de Tony Barrios, y que sabía que el Palomino había estado fuera de stock durante un tiempo, no quise perder la oportunidad. Dado que los Connecticut con fortaleza son los que más me gustan, la puntuación final no debería ser una sorpresa.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Las Villas
Marca: Stallone
Modelo: Palomino Connecticut
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,50
Puntuación: 93

Cachaça: Maison Leblon Reserva Especial

Probando distintas opciones y distintos tipos de destilado de caña, hace poco me topé con esta edición especial de cachaça Leblon. Digo especial porque la cachaça o cachaza añejada no es algo común. Recuerdo hace unos años cuando hice el diplomado de ron, que en una cata solo por fastidiar nos pusieron una que también era añejada y mi primera impresión fue que no era ron, aunque sí era un destilado de caña. Eso es exactamente lo que es la cachaça.

Realmente el producto más consumido y famoso de Leblon es la cachaça blanca, destilada en alambique. Para hacer esta, toman el mismo líquido pero lo dejan reposar durante dos años en barricas de roble limusín francés. Al igual que casi toda la cachaça producida por Brasil, este producto es principalmente de consumo interno, pero desde hace unos 8 años una pequeña parte es exportada. Curiosamente, la botella identifica al producto como cachaça y debajo pone que es ron brasileño. La botella es de apenas 375ml y está embotellada a 40% de alcohol.

Técnicamente es ron, pues es un destilado de caña y es añejado en barricas de roble blanco. La diferencia principal de la cachaça es su lugar de origen y que el añejado, cuando se realiza, es en barricas de maderas autóctonas. Hay quienes dicen que lo más parecido a a cachaça es el ron agrícola, porque es de jugo de caña y también es técnicamente cierto, pero nuevamente sucede este tema con el origen que hace que sea cachaça. No obstante, en Brasil también se hacen rones y no hay la confusión con su nombre, sobre todo porque suelen ser de melaza.

Pero esta cachaça ciertamente se siente como ron y eso es correcto. Tiene aromas profundos a madera, goma quemada, vainilla e incluso notas más sutiles de miel. Se siente muy volátil, como esperaba que lo fuera pero también herbáceo.

En boca es principalmente herbáceo, vegetal y muy picante, pero más esa sensación en boca como cuando comes rúgula. Tiene una nota de tierra mojada y algo con matices de caucho quemado, caramelo y pino. En el retrogusto esa nota ahumada y combustible llega a ser algo desagradable, pero muy propia de su fermentación y destilación.

Esta cachaça Maison Leblon Reserva Especial ciertamente es especial, pero con un enfoque de aprendizaje y estudio, aunque quizá no tanto como algo que tomar. No deja de ser sabrosa y atractiva, pero por su precio me iría fácilmente por un ron que me dejaría con menos preguntas. Pero en un momento de necesidad o de curiosidad, esta es una cachaça que ciertamente tomaría.

Ficha Técnica:
Fabricante: Maison Leblon
Nombre del Ron (cachaça): Reserva Especial
Marca: Leblon
Origen: Brasil
Materia prima: Jugo de caña
Edad: 2 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Toraño – Noventa (Robusto)

Unos meses atrás descubrí un interesante sampler de Carlos Toraño, aunque la marca ahora se llame solamente Toraño. En ese sampler venían varios cigarros que no había probado de la marca, pero mi sorpresa ha sido grande cuando me he dado cuenta que no los había probado por tonterías, pues la mayoría tienen muchos años en el mercado. Precisamente, este Noventa fue creado para conmemorar los 90 años de la marca en la industria, desde 1916 hasta 2006 y fue en ese año que lanzaron el cigarro. La familia comenzó operaciones en una finca llamada La Esperanza, ubicada en Cuba. El Noventa está disponible en tres vitolas, una llamada Santiago que es el robusto 5 x 50 que me dispongo a fumar, una llamada La Esperanza y otra Latin. El cigarro es un puro nicaragüense con capa y capote Habano, sobre tripa de cuatro regiones: Jalapa, Pueblo Nuevo, Condega y Estelí.

La capa es ligeramente rojiza, pero con tonos que van hacia el amarillo también, pero no se siente especialmente celebratorio sino que más bien parece un cigarro más del portafolio. No sé si esto se deba a que han pasado 17 años desde su lanzamiento y no han actualizado la anilla o que simplemente es un cigarro más. No obstante, se ve y se siente bien construido, con aromas a bosta y cereales en la capa, y una calada en frío con notas dulces y ligeramente tostadas. Viendo mi lista de cigarros por fumar en los próximos meses, me doy cuenta que este es el último Toraño que tengo en la lista, así que esperemos que la marca quede bien parada.

Aunque estoy seguro que el cigarro que estoy fumando no fue fabricado en 2006, fumada sí se siente efectivamente como la de un cigarro que tiene varios años de guarda y no lo digo en el sentido más positivo. Tiene unas notas agradables de madera tostada, tierra, dulce y pimienta y estas notas se mantienen durante casi todo el tercio, pero hay algunas notas amargas, particularmente en el final del sabor y una nota ligeramente ácida en el retrogusto que es consistente con un cigarro que simplemente ha estado sentado en un almacén durante años o que alguien guardó en una bolsa Ziploc correctamente durante más o menos ese tiempo, pero no en un humidor. La intensidad del cigarro es media-baja y la fortaleza es baja, por lo que sin saber cuál es su capa (la investigué al momento de hacer la reseña) hubiese pensado que es un Connecticut y al mismo tiempo me sorprendería tener tantos Connecticut seguidos en mis reseñas.

Pero, aunque el Toraño Noventa se siente como un cigarro que tiene tiempo estacionado en algún lugar, sí puedo decir que ese estancamiento fue correcto en términos de guarda, pues el cigarro no está especialmente seco, al menos no en consistencia. Sí se siente seco en sabores y en intensidad, pero me toma 45 minutos llegar a la mitad del cigarro y eso está bien. En el segundo tercio los sabores son más consistentes con una capa Habano, destacando notas de nueces tostadas que suele ser un sabor muy característico y con una nota más picante en el retrogusto, pero sigue siendo un sabor seco en general. Todavía hay notas de tierra y de madera, pero es el de nueces el que lleva la delantera, pero no por mucho y eso sucede porque la intensidad sigue siendo media-baja y la fortaleza igualmente baja. Pero mantiene una buena ceniza, tiene un tiro muy decente y aunque el anillo de combustión no es recto, no me ha dado problemas.

En el último tercio la quemada se ve fenomenal y el cigarro realmente va quemando muy bien y aguanta su ceniza perfectamente. Los sabores han cambiado un poco y no para mejor, destacando aún más esa nota quemada y seca que no me ha terminado de agradar en ningún momento pero tampoco me impresiona para un cigarro que aparentemente no lo ha pasado muy activo en el terreno del añejado, sino más bien siendo recuperado por el tiempo que pasó en mi humidor. Sin embargo, no puedo decir que fue una fumada mala, pero al cabo de una hora y 20 minutos, agradezco que haya finalizado la fumada, pues esta tendencia solo iba a ir a peor. Pero afortunadamente la intensidad y fortaleza en esta última sección ya estaba en baja.

El Noventa de Toraño lleva consigo una fumada decente, que tiene un primer tercio «tímido» y un segundo tercio más agradable, pero que en el último se convierte en todo lo que no querías, o al menos lo que yo no quería. Buscaba un cigarro que, en el peor de los casos, retuviera los mismos sabores que en su segundo tercio, quizá con menor intensidad, pero siempre que no lo fumes hasta el final, podrá ser una fumada agradable. No obstante, los cigarros están hechos para ser fumados completos y el último tercio realmente le restó puntos a esta experiencia. Pero para una fumada sencilla, sin muchas pretensiones y una que no consideres que celebra un aniversario, es algo decente. Lo podría volver a fumar, pero no lo volvería a comprar.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Toraño
Modelo: Noventa
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Pueblo Nuevo, Jalapa, Condega, Estelí)
Precio: $6,00
Puntuación: 77

Ron: Sixty Six Family Reserve

Antes que te preguntes de dónde saco estos rones tan raros y a quién le va a interesar probar un ron que aparenta tan poco, al menos por el nombre, ten en cuenta que este es un ron de la destilería Foursquare en Barbados, y es esa la razón principal por la que me animé a probarlo.

Su nombre proviene del año de independencia de Barbados, que es 1966. Viendo la historia de esta pequeña isla, no me impresionaría que hagan uno llamado Twenty Two, por el año de separación de la corona inglesa (2022). La independencia de Barbados, como la de cualquier otro país, representó el momento en que los barbadenses podrían crear y regir sus propias leyes.

La parte de Reserva Familiar o Family Reserve se refiere a que el ron en Barbados originalmente era destinado a reservas familiares antes de su independencia, gracias a la evaporación anual acelerada, o lo que se conoce como el impuesto a los ángeles.

Este ron comienza su vida como un destilado de columna y alambique, combinado al 65% de alcohol y es añejado durante 12 años en barricas de roble blanco americano exbourbon. Es decir, el blend es hecho antes del añejado y no después, como ocurre con muchos otros. Finalmente es embotellado a 40% de alcohol.

Siendo 40% de alcohol, no sorprende del todo que los aromas de la copa no sean protagonizados por un golpe alcohólico, o al menos no tanto como otros rones de Foursquare acostumbran. Los aromas son principalmente de madera, pero no dominantes de ella, destacando también durazno, pasas, ciruelas y arándanos. Luego de un rato aparecen aromas menos frescos, pero igualmente abundantes a nueces, coco y vainilla.

En boca me llama la atención lo dulce que se siente, pues no es lo típico de rones de Barbados, en donde tiende a dominar la nota seca. Nuevamente es madera de roble el primer sabor que siento, pero esta vez no es una gran abundancia de frutas lo que aprecio después. En realidad es un sabor genérico de frutas con vainilla, toffee y es luego de un rato que puedo identificar el durazno y el coco. La permanencia es media-larga, pudiendo alcanzar hasta los 12 segundos después de probarlo, mientras que su retrogusto es de coco, madera y melaza.

Directamente voy a admitir que el Sixty Six me gustó tanto como esperaba que me gustara. Pero también creía que tendría mucho más sabor del que tiene. Para ser un ron de 12 años, creo que podría tener más, pero no lo tiene. No obstante, con gusto pagaría los $50 que cuesta en USA y que lamentablemente se traduce en alrededor de $75 aquí, pero con tantas opciones dentro y fuera de Barbados, o incluso dentro de Foursquare también y en ese mismo rango de precios, creo que hay otras opciones, como el mismo R.L. Seale de la misma gente, con sabores muy distintos pero igualmente atractivo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Foursquare Distillery
Nombre del Ron: Family Reserve
Marca: Sixty Six
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 12 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87

Oscar Valladares – The Oscar Maduro (6X60)

No me cabe duda que una de las presentaciones más originales y diferentes de un producto en el mundo del tabaco la tiene Oscar Valladares, específicamente con su producto llamado Leaf, que en realidad es hecho para otra marca. Pero precisamente por eso no se podía quedar atrás para un producto de su propia marca y ese es The Oscar, tanto en capa Maduro como Habano, viene envuelto por la parte inferior en una hoja de capa candela. Esta envoltura no se enciende y se debe quitar antes de fumarlo, pero el cigarro se ve muy singular en el humidor. Este incluye la misma liga central del The Oscar Habano de capote hondureño sobre tripa de Honduras y Nicaragua, pero en esta ocasión tiene una capa San Andrés mexicana.

La anilla es idéntica a la del Habano y la capa no es mucho más oscura. Poniendo un cigarro a lado del otro es fácil determinar cuál es cual, pero sin la referencia el Habano es bastante oscuro y el Maduro no es tan oscuro como otros. La capa de este es más corrugada y menos lisa, lo cual funciona como puntos de referencia pero igualmente cuando tomas el cigarro del humidor, no es fácil determinar esas cosas. Los aromas a canela, madera, tierra, chocolate y bosta de la capa son ciertamente singulares y esos sí que no se encuentran en el Habano. La calada en frío presenta crema pastelera dulce, cedro, cuero y pasas, pero el tiro se siente algo apretado y siendo un 6×60, esa no es buena señal.

Dado que el lugar en donde estoy fumando es mi terraza habitual pero esta vez bañada por lluvia y mucho viento, tengo que hacer la foto en una parte poco iluminada y encerrada, pero afortunadamente dejó de llover y ventear rápidamente. En cuanto a la fumada, esta comienza con abundantes notas de café espresso, maní, paja, roble y chocolate, muy al estilo que su capa destaca, pero con notas sorprendentemente suaves en su retrogusto, donde apenas si se encuentra esa crema pastelera de la calada en frío. El tiro mejora pero todavía dentro de la categoría de apretado y pienso si me hubiera ido mejor con un corte en V, pero desisto de ello cuando descubro que me da fastidio ir a buscar la guillotina. La intensidad es media-baja y la fortaleza es media, pero estoy seguro que no se mantendrán por mucho. La ceniza se cae sola llegando a la mitad del primer tercio, pero no se siente escamosa.

Pensaba que el segundo tercio tendría mayor fortaleza, pero no es así. En efecto, es mucho más cremoso, pero no más fuerte. Los sabores siguen siendo dominados por el café espresso, seguido de maní, cuero, tierra y muy suave de chocolate, aunque es cuando supero el ecuador del cigarro que ese chocolate se potencia y se pone justo por debajo del café. La crema pastelera del retrogusto desapareció y es sustituida por una sensación picante suave, pero no con una intensidad que me permita verificar qué tipo de pimienta puede ser, o si realmente es pimienta. En construcción no ha habido muchos cambios, pues el tiro sigue algo apretado y el anillo de combustión algo desviado, pero se siente sólido y bien encendido, por lo que no creo que haya mayor problema. Fortaleza media e intensidad media-baja.

Si observas detalladamente podrás ver que el anillo de combustión en la imagen del segundo y último tercio está igual de desviado y este problemita ha sido el que ha tenido el cigarro desde el inicio. Le he dado algunos retoques per el anillo retoma su desviación de manera casi inmediata, por lo que finalmente decido dejar de corregirlo. El tiro mejora en el último segmento, lo que me hace pensar que su causa estaba antes y ya fue quemada, pero para este punto y después de tanto tiempo, no esperaba gran cambio en ese respecto. Los sabores en el último tercio siguen siendo más fuertes de café espresso, pero con una notable participación del chocolate seguido de paja, canela, madera y cuero, con la misma intensidad y fortaleza que he sentido desde el inicio. Dejo al cigarro morir con dignidad cuando alcanzo las dos horas y media de fumada.

El The Oscar es un cigarro que no te deja indiferente, sobre todo cuando estás en una tienda y lo llevas a la caja. A todo el mundo le llama la atención y en estas dimensiones, más aún. En mi caso llegó en un paquete, pero cuando estoy con amigos es un cigarro que me gusta llevar porque siempre puedes comenzar una conversación con él. Pero en cuanto a la fumada, se trata de uno de esos cigarros de capa madura que no es fuerte y eso no es algo para lo que mucha gente está preparada, por lo que no es un cigarro que le recomendaría a alguien que no tenga mucha experiencia fumando, sobre todo porque con poca experiencia te puede intimidar un cigarro así y vas a querer «entrenarte» para poder con él y a la hora de fumarlo y que no sea tan fuerte, te puede desilusionar. En lo personal, sí me gustó pero me gustaría mucho más si el tiro no estuviera tan apretado. Afortunadamente, tengo otro en el humidor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oscar Valladares
Marca: Oscar Valladares
Modelo: The Oscar Maduro
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Honduras
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $13,00
Puntuación: 84

Linga – Most Wanted (Toro)

Para mi última prueba de un Linga Cigars, decidí irme por el más recomendado. No solo por quienes me lo vendieron, sino incluso amigos que han visitado República Dominicana y lo han probado, así como amigos que viven en ese país y están expuestos a una gran cantidad de marcas emergentes dominicanas y han encontrado en el Most Wanted de Linga una propuesta atractiva. Buscando eso mismo, me dispuse a probar este cigarro de capa San Andrés mexicana sobre capote Habano ecuatoriano y tripa dominicana, hecho en República Dominicana. El Most Wanted está disponible en cuatro vitolas distintas, pero todas tienen el mismo precio de $8, aunque puede variar de un mercado a otro. Aunque dos de los productos son de tamaños «normales» como este toro 6×52 que voy a probar y un robusto 5×50, también hay un gordo 6×60 y un 7×70 llamado grande. El Most Wanted es a propuesta más apuntada hacia el mercado americano y por eso esas dimensiones.

Pero también es verdad que hasta el momento no he tenido una experiencia del todo positiva con Linga, por lo que este cigarro puede ser el del cambio para bien o el de no querer probarlos más. Aunque la capa del Most Wanted se ve sorprendentemente rústica, el cigarro se nota bien construido, con una gran variedad de colores sobre la capa pero estos hacen una muy efectiva armonía con la anilla, mostrando tonalidades similares un cierto brillo a todo lo largo. Sin embargo, me sorprenden los aromas que no son los típicos de una capa San Andrés, destacando más notas a piña fermentada, notas perfumadas que me recuerdan a las típicas colonias de abuelo como Roger G. Gallet, también hay aromas ácidos o que me recuerdan a sabores ácidos y paja. En la tripa se aprecian esas mismas notas de fruta fermentada, pero a la hora de picarlo y apreciar la calada en frío, estas notas de frutas desaparecen y lo que se sienten son notas de madera y aserrín.

Pero el Most Wanted comienza exactamente como estaba rezando que no se comportara, al menos en parte. A ver, la construcción es fenomenal, con una ceniza blanca y muy firme, que se rehúsa a soltarse del cigarro, también un anillo de combustión muy recto y humo abundante en cada calada. En la imagen se ve increíble y si esta reseña fuese solo de imágenes, el Most Wanted sería un ganador, incluso sin hacerle fotos al primer tercio y la verdad es que quería darle la oportunidad de que mejorara en el segundo tercio y no fue así, razón por la cual no hay fotos del primer segmento. Pero el Most Wanted tiene una infinidad de sabores que parecen infusionados, como frutas fermentadas, notas ácidas que llegan a ser desagradables, anís, lychee e incluso una nota que solo puedo clasificar como umami. Pero ninguna de estas notas son agradables y aunque en el momento que suelto el humo se sienten notas de tabaco rico y abundante, al momento en que dejo de fumarlo y en el ambiente se sienten las notas de la capa quemando, hay una abundancia de incienso y aromas que me recuerdan a estar sentado cerca de jóvenes que apestan a vape.

El segundo y último tercio no mejoran, destacando muchísimas notas de frutas maceradas, notas ácidas, fermento, perfume y una nota dulce y suave como de melaza. El tema es que por un lado no lo quiero dejar, porque me rehúso a dejar un cigarro, pero por el otro no quiero dejar de darle caladas porque cada vez que lo hago me veo obligado a oler el incienso que suelta la capa y ese es peor, por lo que el Most Wanted también desarrolla notas amargas, sobre todo en el último tercio. No obstante, comenzando ese último tercio y ver que las cosas no solo no mejoraban, sino que además parecían empeorar, decidí dejarlo a un lado. La intensidad de los sabores va de media a media-baja a lo largo de la fumada, con una fortaleza que se queda en media desde el inicio. Me tomó una hora y 15 minutos fumarlo hasta donde lo dejé.

Para esta reseña en realidad fumé dos cigarros, pero luego del primero hablé con quien me lo vendió y le conté mi experiencia y me sugirió fumarlo de nuevo para confirmar. Solo me hizo falta encender ese segundo cigarro y darme cuenta en las primeras caladas que sería la misma experiencia. Una experiencia que confieso ha sido una de las peores que he tenido este año, incluso si estamos dentro del primer mes, pero también diría que es de las peores del año pasado. También hablé con algunos amigos que me lo recomendaron y me dijeron que la liga no es la misma y que la que ellos fumaron no era saborizada como esta parece ser. Pero está bien si la marca decidió cambiar la liga y hacer un cigarro infusionado, pero que lo digan al menos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Linga Cigars Factory
Marca: Linga
Modelo: Most Wanted
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: Ecuador (Habano)
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 64