Ron: Barrel Tale of Two Islands

Esto fue un regalo que me envió un amigo desde Chicago, que incluía un par de onzas de este y del Evan Williams que reseñé hace poco. Tale of Two Islands es un ron bastante singular, embotellado por Barrel Rum, una empresa independiente que simplemente adquiere destilados y los combina o añeja. La empresa está basada en Kentucky, EUA.

Tale of Two Islands es un ron de 8 años de edad, añejado en Hampden Estate, en Jamaica. Luego de embotellar una parte del mismo, una porción pequeña es terminada por un tiempo indefinido (en el sentido que no lo marca, no porque sea para siempre) en barricas d whisky escocés de Islay. Los más conocedores de whisky o lectores más férreos de este blog sabrán entonces que Islay es la zona del whisky escocés en donde se hacen esos whiskies marítimos, salados, fuertes de yodo.

Al igual que todas las presentaciones de Barrel Rum, esta es embotellada directo de la barrica, sin ser diluido, filtrado solo lo mínimo y sin aditivos, por lo que su grado alcohólico es bastante más de lo normal, situándose en 66,4%

Quizá uno de los mayores galardones recibidos por este ron, y ha recibido una buena cantidad, es el estar incluido en la lista de los mejores rones del siglo 21, que es creada por Robb Report, una lista que no incluye ningún ron venezolano, pero entre los estilos ingleses y agrícolas hay varios.

Tale of Two Islands es un ron que ciertamente está bastante alejado de los rones fiesteros, al igual que una gran parte de los que suelo reseñar, pero este es quizá el que se coloca en el extremo opuesto de ellos, y a un precio que supera los $50 por botella, es diametralmente opuesto.

En copa se nota un líquido oscuro, denso, con colores de miel y destellos bronce, que desprende lágrimas bastante aglomeradas y de descenso lento.

En aromas se siente un golpe principal de alcohol, por supuesto, a 66,4% es imposible que lo primero y segundo que sientas no sea alcohol. Tengo a la mano un poco de agua para ligarlo, porque creo que va a ser la única manera de apreciar todo lo que puede ofrecer.

Pero después de pasar el alcohol hay fuertes notas de cambur (banana) maduro, mango, clavo, pimienta y esos aromas que hacen de él un ron jamaiquino, sin lugar a dudas. Posteriormente y luego de añadirle un poco de agua aparecen notas de chicle, una salinidad sutil, notas herbáceas y florales, e incluso aromas propios del añejado, como vainilla, toffee y madera.

En boca se siente rico, denso, untuoso y definitivamente fuerte de alcohol. Inmediatamente después de ese primer mini trago le añado agua, precisamente porque apenas tengo una onza y no puedo ponerme a inventar mucho. Pero al probarlo los sabores en boca son perfectamente fieles a los aromas, por lo que decimos que es un ron «franco». Los sabores principales son de cambur maduro, pimienta y clavo, pero luego se sienten más notas de frutas en conserva, que incluyen toronja (pomelo), piña muy madura, aceite de limón, anis estrellado, albahaca, azúcar quemada y chicle. También aparece la salinidad sutil con un toque de vainilla y madera.

Los rones jamaiquinos tienden a tener un final bastante largo, en el que sientes una multitud de sabores y aromas adicionales, y este ron no es una excepción, gracias a la gran cantidad de ésteres que se aprecian en el retrogusto, que incluye cambur en conserva, cítricos como piña, mandarina y limón, clavo, anís y canela, y al final de todo un toque de ceniza que le añade una complejidad increíble.

No sé qué esperaba de este ron, pero me sorprendió igualmente. Sí pensaba que tendría una mayor nota salina/yodada por esa inclusión en las barricas de Islay, pero sí menciona que es solo una pequeña parte la que se añeja en esas barricas. Sin embargo, lo que no me gustó tanto fue una nota como de gasolina o esmalte de uñas, muy presente tanto en nariz como en boca, pero sin duda parte del proceso y algo típico en rones tan overproof. Pero ahora que lo pienso, una mayor inclusión de las notas de Islay posiblemente harían de este ron uno demasiado pesado y dominado por el yodo. La integración salina está más ligada a la vainilla y a la nota vegetal que aprecié en nariz, pero el ron contiene una gran cantidad de notas que lo hacen completamente distinto a otros rones, especialmente los de origen español y me hacen apreciar aún más los de origen inglés.

Esta es una botella que definitivamente vale la pena tener, precisamente porque es muy difícil tomar más de una copa e incluso no lo tomaría de manera regular. Su complejidad es una locura y tomarlo de manera regular debe ser nocivo. Pero sin lugar a dudas vale la pena tenerlo.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Barrel Rum
Fabricante: Hampden Estate
Nombre del Ron: Tale of Two Islands
Marca: Barrel Rum
Origen: Destilado en Jamaica, embotellado en USA
Edad: 8 años
Precio: $87
Densidad alcohólica: 66,4%
Puntuación: 93

Wynwood Hills – Mayhem (Rothschild)

Un obsequio de mis amigos de Gentleman Brothers, quienes han logrado un trato directo con Cristian Eiroa y, por tanto, son representantes de sus diversas marcas en Venezuela (y técnicamente Suramérica), entre las que incluyen Asylum, CLE, Eiroa y Wynwood Hills. Wynwood Hills es una de las marcas, quizá la menos conocida, al menos por mí. Fue originalmente creada en 2012 por Eiroa junto con Robert Caldwell, pero desapareció en 2013 cuando Caldwell salió de la sociedad, aunque Eiroa mantuvo los derechos de la misma. Tienen tres productos: Mayhem, Unhinged y Deranged, cada uno destacando un tipo de hoja en particular. En el caso del Mayhem esta es Corojo hondureño, pero es en capa, tripa y capote. Sin embargo y a diferencia de otras marcas pequeñas, cada blend es distinto y no se limitaron a crear un blend de capote y tripa que solamente envolverían con capas distintas. Los cigarros solamente estaban disponibles originalmente en vitola Rothschild de 4,5 x 50 únicamente, pero desde 2020 también en 6×60. Curiosamente, los Unhinged y Deranged son hechos en la fábrica STG Danlí de Cristian, mientras que el Mayhem es hecho en la fábrica El Aladino, propiedad de Julio Eiroa.

Quizá lo que más me llama la atención de este cigarro en frío es que no huele a casi nada. En la capa apenas si se sienten aromas increíblemente sutiles a solamente madera, pero en el pie se aprecia una gran cantidad de aromas, contrastando completamente con lo que sentí en la capa; estos aromas del pie incluyen canela, vainilla, pimienta y nuez moscada. La calada en frío muestra un tiro casi perfecto, y viniendo de CLE, esto no me impresiona pues la construcción con ellos es ideal, pero entre los aromas hay madera y canela y no mucho más.

La gran mayoría de los cigarros de CLE que he probado en sus distintas marcas tienden a no mostrar un gran estallido de pimienta desde el inicio, e incluso no durante el resto de la fumada. Pero este Mayhem realmente explota con pimienta desde la primera calada, aunque se suaviza un poco a mediados del primer tercio, pero es algo que me pareció llamativo y sorpresivo, sobre todo en un cigarro hondureño. A lo largo del primer tercio también se sienten notas de madera de cedro, mantequilla de maní y una nota frutal tropical, que no necesariamente es cítrica. Luego de esa explosión de pimienta el retrogusto sigue mostrando pimienta pero en distintos matices y destaca esa nota frutal/fresca de la pimienta verde y nuez moscada. La quemada, ceniza, anillo de combustión y densidad del humo han sido perfectos hasta el momento y el cigarro se fuma muy bien.

En el segundo tercio esa nota de fruta tropical se convirtió definitivamente en un cítrico, sin lugar a dudas. También la pimienta que se aprecia en el paladar parece haberse definido como la variedad blanca, que no llega a exagerar ni a sentirse muy aguda, pero el sabor principal es de madera de cedro. La intensidad del cigarro es ligeramente por encima de media, así que todos estos sabores que estoy sintiendo afortunadamente no vienen acompañados por una bomba de nicotina o e intensidad simple, por lo que me atrevo a hacer retrogusto constantemente y puedo fumarlo tranquilamente, aunque sí quisiera hacerlo más lento, pero la verdad es que está bien sabroso el cigarro.

Para el último tercio la quemada sigue siendo brutal, pero también sigue evolucionando en sabores y me presenta notas de tierra y madera como las principales, con notas más suaves de pimienta y una nota dulce, mientras que el retrogusto es pimienta pura, sin sabor adicional ni descriptores de color particulares. Técnicamente, en el último tercio mantiene el mismo comportamiento que en los anteriores, con una quemada perfecta, humo abundante y sin calentarse nada, lo cual mantiene hasta la última calada, una hora y cinco minutos después de haberlo encendido que, para un rothschild de 4,5 pulgadas de largo por 50 de cepo es bastante respetable.

Ya al tanto de lo bien construidos que son los cigarros de CLE, no me impresionó del todo que el Mayhem gozara de la misma calidad. Pero para lo que no estaba preparado era esa calidad de sabores, variedad de matices y fumada excepcional desde la primera calada hasta que, muy a mi pesar, lo dejé morir con dignidad. En realidad no quedaba nada que fumar, así que tampoco es que no lo pude disfrutar. En ningún momento tuve que darle el más mínimo retoque al cigarro y con todo y sus dimensiones, el que haya durado más de una hora me parece notable. Sin duda una de las mejores experiencias que he tenido hasta el momento y muy posiblemente entre mis preferidos de CLE.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Aladino
Marca: Wynwood Hills
Modelo: Mayhem
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Rothschild
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Corojo)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $7,50
Puntuación: 93

Asylum – Connecticut (Robusto)

Esta marca hondureña de Cristian Eiroa asociado con Tom Lazuka siempre se ha caracterizado por nombres agresivos, cigarros fuertes y cepos gigantes. Es una de las marcas que vende aquí Gentleman Brothers y hace poco tuve el placer que me regalaran uno; como soy fanático de los Connecticut, no pude resistirme. Quizá lo que más me llama la atención es que este cigarro es diferente de lo que Asylum suele hacer: no es de cepo gigante, siendo capa Connecticut no debe ser tan fuerte y su nombre tampoco evoca muerte y suspenso, aunque sigue llevando las calaveras en la anilla.

La anilla del Connecticut es de un tono bastante brillante de naranja, que realmente no sale muy bien en las fotos debido a lo brillante del sol, pero afortunadamente la cámara captura el contraste con la capa y esta tiene una ligera película oleosa sobre ella junto con aromas suaves de grama. En el pie se aprecian notas también de grama con tierra y madera, mientras que la calada en frío presenta apenas grama con toques suaves de tierra.

Casi nada de lo que aprecié en frío en este cigarro me preparó para la cantidad de pimienta que me esperaba al encenderlo, destacando una fuerte nota picante que acompaña sabores de madera, toques de tierra y un sabor muy secundario de anís, que se presenta en las mismas notas tímidas en el retrogusto, en donde la pimienta también es parte del plato fuerte. El tiro es muy bueno y el cigarro quema lento, dos cosas que no parecieran estar acordes en un cigarro de estas dimensiones, pero que el Asylum lo logra.

En el segundo tercio la pimienta se reduce bastante, aunque no llega a ser un sabor secundario, pero sí llega al mismo punto de intensidad de la madera, mientras que el anís desapareció por completo y la tierra es el sabor que emerge como secundario, ahora acompañada por notas sutiles de café. Según la información del cigarro, su capote y tripa es de Honduras, por lo que me impresiona que sea tan picante, especialmente cuando estos se caracterizan por notas más suaves. Precisamente por eso, este cigarro no tiene esa «frescura» tan típica en los Connecticut, sino más bien una sensación más fuerte y hasta agresiva en la fumada. Aparte de ello, los sabores con respecto al tercio anterior no son tan cambiantes.

Para el último tercio los sabores son más de cuero, con notas de chocolate y pasas, que se vuelven un acompañante de la pimienta, al tiempo que la tierra y la madera parecen haberse colocado en el asiento trasero de los sabores y de vez en cuando muestran notas de café en el retrogusto, junto con la pimienta, que ya no es tan fuerte pero sigue siendo parte central de la fumada. Al final, una hora y 10 minutos de fumada, lo cual es más acorde con el tamaño del cigarro pero no era lo que esperaba al finalizar el primer tercio, quizá porque comenzó a fumar mucho más rápido de repente, pero el humo siempre fue abundante y denso, y el cigarro igualmente concentrado de sabores, sobre todo la pimienta.

Una muestra más de lo variados que pueden ser los Connecticut, pero el Asylum 13 Connecticut muestra esa variación en una tendencia completamente distinta a la mayoría de los Connecticut «diferentes», que suelen ser cremosos y frutales, pero este tiene muchos sabores de tierra y pimienta, y hasta madera, haciéndolo más diferente. Pero es también uno de esos cigarros que compraría en 5-pack muy tranquilamente para fumar de manera más o menos regular, incluso como único cigarro del día, porque tiene esa intensidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: CLE Cigar Company
Marca: Asylum
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $7,00
Puntuación: 88

Whiskey: Evan Williams Single Barrel Vintage 2004

Hace un par de meses, un buen amigo que he hecho por las redes me envió un excelente obsequio. Al menos digo uno porque era una caja, pero ella contenía distintos elementos, entre ellos varios tabacos y dos muestras de destilados. Una de ellas es este bourbon de 2004, el otro es un ron que próximamente publicaré.

Para empezar, hay que tener bien claro que Evan Williams es una marca con distintos productos en el mercado americano, siendo el más común el llamado Black Label; tan común que es el segundo bourbon más vendido en Estados Unidos, detrás del Jim Beam. Su destilería, llamada Heaven Hill, tiene el segundo mayor número de barriles añejando bourbon en el mundo. El Black Label es un blend de distintos bourbon, entre los cuales se encuentra este Vintage 2004, pero solamente es añejado de 5 a 7 años, mientras que este vintage tiene entre 9,5 y 10 años de añejamiento. Luego es embotellado a 43,3% de alcohol, al igual que su versión blend más austera.

La destilería Heaven Hill es también donde se crean numerosos otros whiskeys, como diversas versiones de Elijah Craig, Henry McKenna, Old Fitzgerald, Fighting Cock y Cabin Still, entre muchos otros.

Sin embargo, se trata de un whiskey de entre $24 y $27 de precio, que es básicamente un regalo, especialmente cuando la mayoría de los bourbon vintage rondan los $75. También existen otros vintage de años distintos y, hasta donde tengo entendido, cada año se destapa una serie de barricas que tienen 10 años de añejamiento y se llama al producto por el año en que fueron envasadas. Es decir que este Vintage 2004 fue embotellado en 2014.

El líquido tiene un toque de bronce oscuro, denso, con destellos rojizos. Ciertamente es un whiskey que denota una edad prolongada. Al moverlo por la copa este desprende una película muy delgada en la cara interna, de la que se desprenden lágrimas delgadas que se colocan rápidamente en la cresta pero tardan bastante en descender.

En nariz se siente bastante ahumado, con una robusta representación del «charreado» de la barrica y componentes como vainilla, cerezas y canela, e incluso un toque suave de menta.

Finalmente en boca se sienten notas igualmente fuertes de ese «charreado», que incluyen madera y caramelo, pero también carbón, roble, pimienta, toronja (pomelo), naranja amarga, clavo, tabaco, cerezas y dátiles. El retrogusto es principalmente madera, pero le siguen matices de leña.

Para ser un producto que destaca un vintage tan importante, la botella es prácticamente la misma que la de producción normal y apenas si tiene el año de envasado en ella, sin ser muy destacado.

Sin embargo, el hecho que la botella es transparente ayuda a mostrar la calidad del líquido, que realmente es lo que vale la pena destacar aquí. Revisando en internet descubrí que el destilado contenido parte de una mezcla de 75% maíz, 13% centeno y 12% cebada, así que sin duda se trata de un bourbon fuerte y sabroso, como pude determinar.

Lo he dicho antes, pero nuevamente gracias a quien me lo obsequió, que realmente me abre los ojos y las papilas a productos de este nivel de calidad.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Evan Williams
Fabricante: Heaven Hill Distillery
Nombre del Whiskey: Single Barrel Vintage 2004
Marca: Evan Williams
Origen: USA
Edad: 9 1/2 a 10 años
Precio: $27
Densidad alcohólica: 43,3%
Puntuación: 92

AKA – Nth Degree (Optimal)

Cualquiera que siga este blog desde hace, no sé, tres meses, sabrá que me gustan bastante los lanceros. No son cigarros que suelo comprar a menos que los haya probado antes, pero sí aprecio bastante el trabajo que le exige a un master blender desarrollar un buen lancero y el sabor que uno de ellos produce, que muchas veces es muy distinto al del cigarro original. En 2013 AKA, esta empresa americana cuyas siglas dicen American Kick Ass, produjo el Nth Degree, siendo su aproximación al maduro clásico, ofrecido en una gran cantidad de vitolas, exceptuando lancero, aunque esta vitola sí es ofrecida en sus otros productos. Así que la producción de un lancero para Nth Degree en 2014 solo parecía natural. El cigarro, cuya vitola es identificada como Optimal por la marca, utiliza una capa San Andrés broadleaf, capote dominicano y tripa de República Dominicana, Honduras y Perú, y promete ser de intensidad media.

Aunque el logo de AKA nunca me ha gustado, pues parece el de una banda de death metal de los años 90, los colores de la anilla vs. lo oscuro de la capa realmente destaca. La capa es bastante oscura y se sienten toques suaves a lo largo del cañón del cigarro, con aromas de madera dulce, mientras que en el pie de aprecian notas aún más dulces de madera y menta. Los aromas de la calada en frío no son lo que llamaría agradables, pero tienen notas curiosas a fruta fermentada, notas de menta y mosto. Aunque la descripción no suena del todo atractiva, sí tengo ganas de encender rápidamente este cigarro.

Ese sabor de fruta fermentada es bastante prominente en las primeras caladas del cigarro, dando un sabor más hacia el durazno, con notas dulces de tierra y madera. El final perdura largo rato en boca, haciendo que las notas dulces de tierra sean el sabor que se siente durante más tiempo y son estas dos (tierra y dulce) las que se mantienen por el primer tercio, aunque también hay una nota cremosa que acompaña al cigarro casi desde el inicio. Hacia el final de este segmento también hay notas de almendras, pero ninguno de ellos es el líder del tercio; este es la madera y manzana verde. Además, la ceniza se comporta bastante bien y esta noche le coloqué varios bombillos a mi terraza, así que estoy disfrutando de estar al aire libre en la época de sequía, de noche y con una ligera brisa. El trópico es insuperable, sin duda.

Los sabores a tierra son los principales en el segundo tercio, pero se hacen cada vez más húmedos y también aparecen notas de establo. Hay uno que otro toque dulce que va haciendo acto de presencia, sobre todo en el retrogusto, donde también se sienten notas a canela. En temas de construcción, la verdad es que el cigarro se ha comportado de maravilla y esas zonas suaves que sentí en frío no parecen haber hecho mella durante la fumada. El humo es denso, pero no lo calificaría de abundante, quizá también porque fumar lanceros no es igual a otras vitolas y hay que procurar no dar caladas demasiado largas, a fin de no consumirlo más rápido de lo que se quiere. Pero también cabe destacar que cuando AKA hizo este cigarro, apuntó a un lancero «vieja escuela», que se traduce en no incluir tabacos que tiendan a tener alto contenido de nicotina, por lo que la intensidad ha sido media durante toda la fumada.

No hay grandes cambios en el último tercio, con una nota dominante de tierra y uno que otro toque dulce que siempre activa el mismo sensor en la lengua, pero sí hace sentir distintos aromas en el retrogusto. Llegando al punto en que quito la anilla aparece un sabor cárnico, como de corteza de carne a la parrilla, pero no es algo trascendental, pero más importante que eso es el hecho que en ningún momento he tenido que darle un retoque. Al cabo de una hora y 45 minutos, el Nth Degree Optimal llega a su fin.

El lugar de fabricación de este cigarro simplemente se llama Agroindustria LAEPE, lo cual ciertamente no dice nada, pero al apuntar que es la fábrica de Camacho, en donde también hacen algunos Davidoff y Nat Sherman, ya cobra una cierta distinción. En lo particular, la marca AKA me ha dado dos oportunidades (tres con esta) de probarla y la primera fue tan llamativa que terminé comprando un 5-pack del cigarro. La segunda no me cautivó del todo, pero también fue de este Nth Degree en Lonsdale. Dicho eso, las vitolas lancero tienden a mejorar la liga, al menos en la mayoría de los casos. Este es uno de esos casos, pero no la mejora mucho, aunque sí he de admitir que se sintió como un cigarro completamente diferente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff
Marca: AKA
Modelo: Nth Degree
Dimensiones: 7 x 38
Tamaño: Optimal (Lancero)
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Perú, Honduras
Precio: $8,00
Puntuación: 85

Whisky: Laphroaig Quarter Cask

Sería bastante absurdo que comenzara este artículo diciendo que no me gusta el whisky. Pero la verdad es que en los últimos 20 años mi exposición principal al whisky han sido los blends tradicionales: Dewar’s, Old Parr, Johnnie Walker, Buchanan’s, etc. Con excepción del Double Black de Johnnie Walker, la verdad es que ninguno me gustó, o al menos no al punto de decir «hmmm, me provoca un whisky». Siempre tuve mejores opciones entre rones.

Pero hace como cuatro años me dije que debía probar single malts y adquirí algunas botellas de Aberfeldy, The Balvenie, Speyburn y llegué a la conclusión que me temía: no me gusta el whisky.

Hasta que probé los whiskies marítimos. No sabía mucho de su existencia y fue hace un par de años que estaba en una cata de whisky, a la que asistí con doble propósito: confirmar que no me gusta el whisky, y probar algunas muestras de whiskey (americano), que sí me gustan. Pero en la cata probamos el Talisker y me dije «ok, sí me gusta el whisky».

A partir de ahí descubrí el peat, el ahumado, la turba y aunque sigo prefiriendo el ron, regularmente tengo ese pensamiento de «hmmm, me provoca un whisky»; y así he ido probando varios.

Mi distribuidor local tiene el Laphroaig 10, que siempre me ha llamado la atención, pero su precio me parece un poco exagerado (alrededor de $80), pero hace un par de meses estaba con un amigo visitando la tienda y nos encontramos con este Quarter Cask, a un costo $20 menor que el 10 y con 300ml más de contenido (la botella es de un litro), así que decidimos comprarla y, de la manera más cutre, dividir la botella en dos.

Las diferencias son increíbles entre este whisky y Talisker, e incluso Lagavulin. El Laphroaig tiene un sabor que, básicamente, es más hacia ceniza que hacia humo. Pero muy interesante. En su versión Quarter Cask el whisky es añejado precisamente en barricas que son la cuarta parte de una barrica normal; es decir, en vez de 500 litros, son de 125 litros, lo que permite mayor contacto del whisky con la madera y por tanto cumple mejor su lema de combinar peat con roble. Sin embargo, su añejamiento original es igual que el resto de Laphroaig, en barricas de 500 litros durante unos cinco años, pero es terminado durante varios meses en barricas más pequeñas.

Además, las botellas de Laphroaig vienen con un código que, cuando lo introduces en su página web, te otorga un pie cuadrado de tierra en su ubicación, haciéndote no accionista, pero sí dueño de parte de las tierras de Laphroaig y la promesa de una botella cuando los visites. Claro, hay que ir a Escocia para esto. Pero aquí a lo que venimos:

Este Quarter Cask en copa se nota bastante amarillo, casi caramelo, con destellos hacia el amarillo oscuro, tipo jugo de manzana. Las lágrimas se aglomeran dentro de la copa y se toman un rato en descender hasta el líquido, mientras que la densidad al agitarlo no es tanta como esperaría, pero igual se nota un líquido del que es difícil desprender gotas en el movimiento.

Desde hace un tiempo tiendo a romper el hielo en mis catas de tabaco describiendo aromas y sabores «raros», pero que igualmente percibo. Uno de esos aromas es el de perro mojado y, aunque aquí no siento ese, también siento que puedo romper el hielo describiendo el aroma de mecate mojado (mecate es una cuerda entrelazada que se usa mucho en embarcaciones para sujetarlas del muelle), ceniza, madera de lápiz, té negro y madera de caminería playera, para ser bastante específico. Hay aromas secundarios que incluyen madera playera (como cuando el tronco de un árbol amanece en la orilla de la playa), regaliz negra y azúcar morena. Hacia el final de los aromas hay cardamomo y toffee, pero lo que menos se siente en los aromas y quizá lo que más me llama la atención, es el yodo. Al añadirle un poco de agua se aprecian más notas de madera pura y pulpa de naranja.

En boca el Laphoraig Quarter Cask destaca esa turba, ese yodo que apenas sentí en nariz, mosto húmedo y ese tronco playero que sentí en nariz también, y le siguen cúrcuma, tocineta (te lo juro, el sabor me recuerda a la tocineta), cardamomo y regaliz. Al añadirle un poco de agua el sabor no es tan agradable como lo puede ser en otros whiskies, sobre todo marítimos. Pareciera diluirse por completo y sabe a agua tibia.

Aunque hay muchos whiskies que recomiendan combinarse con algo de agua para que sus aromas y sabores florezcan, el Laphroaig Quarter Cask, incluso con un contenido alcohólico de 48%, no se beneficia con la inclusión de agua. Pero más si evitas el agua, la aparición de sabores que rompen el hielo y te hacen pensar en tantas cosas relacionadas con el mar es espectacular.

Sin embargo, habiendo probado distintos whiskies y que me hayan gustado solo los marítimos, este whisky es bastante bueno en ese sentido. Pero si eres como yo hace cinco años, con poca o ninguna experiencia con el whisky o solamente con los blends tradicionales, o incluso solamente con whiskies Highland, no pierdas tu dinero con este, pues el sabor es definitivamente adquirido.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Beam Suntory
Fabricante: Laphroaig Distillery
Nombre del Whisky: Quarter Cask
Marca: Laphroaig
Origen: Escocia
Edad: 5 Años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 48%
Puntuación: 93