Whiskey: Russell’s Reserve 10 Year Old Bourbon

Russell’s Reserve es un whiskey destilado y producido por la destilería de Wild Turkey cerca de Lawrenceburg, Kentucky. La compañía en sí es una división del grupo Campari y producen este whiskey a partir de un mosto que contiene tres granos: maíz (75%), cebada (12%) y centeno (13%). Incluso con la proporción aparentemente baja de centeno, es suficiente para darle al bourbon un toque especiado y notable.

La edad del whiskey según la marca es total y no un blend, pero también es añejado en un estilo especial de la marca que llama #4 Alligator Char. Está embotellado a 45% de alcohol.

En lo personal la botella me parece llamativa, aunque de por sí no tiene mucho que impresione, pero la tipografía sencilla y uniforme siempre me ha gustado, incluso teniendo pocos colores. El hecho que destaque los 10 años también es importante, pues esa edad no es común entre los bourbon.

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El bourbon tiene un color entre ámbar y cobre bastante atractivo, que deja una película gruesa en el interior de la copa, de la cual se desprenden lágrimas gruesas de bajada lenta.

En nariz se siente una astringencia alcohólica importante en el inicio, y a 45% del mismo es normal que impresione en primera instancia. Mientras me voy acostumbrando a esa intensidad, el whiskey emana aromas de cáscara de naranja, notas cítricas que lideran un aroma de caramelo, con maple y sabia. Posteriormente se aprecian notas de vainilla, jengibre y algo de canela. Hacia el final de los aromas se aprecian notas de almendras pero más hacia el mazapán, tabaco y menta.

En aromas pareciera estar más relacionado con un rye que con un bourbon, por lo que realmente justifica mi comentario que tan solo un 13% de centeno aporta muchísimo en comparación con un 75% de maíz.

En boca se siente una fuerte nota de pimienta y alcohol el principio. Nuevamente, a 45% de alcohol, es normal sentir un golpe del mismo en primera instancia. Inmediatamente le siguen sabores de sabia y madera, y posteriormente una nota de caramelo, vainilla y almendras. También se sienten sabores de frutas, como cáscara de naranja y albaricoque enlatado. Hay sabores de tabaco de fondo y suaves toques de canela y jengibre.

En el retrogusto se sienten notas de menta, centeno, jengibre y vainilla, con toques de madera y canela. También tiene una astringencia notable y una sensación de caramelo y menta en el aftertaste.

Con una piedra de hielo el sabor se siente ligeramente más amargo, o al menos más amargo de lo que me gustaría. El sabor de tabaco también se siente más pronunciado y no mucho más, por lo que no recomendaría tomarlo así. Esto en realidad me llama la atención, pues muchas veces un destilado puede mejorar con la adición de hielo, pero no es el caso con el Russell’s.

Sin embargo, el Russell’s me pareció una buena opción en términos de whiskey en general, pero no me atrevería a destacarlo como un buen bourbon de 10 años, sino simplemente un buen bourbon, pues la década de añejamiento no se siente mucho.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Campari
Fabricante: Wild Turkey Distillery
Nombre del Whisky: Reserve 10 Year Old Bourbon
Marca: Russell’s
Origen: USA
Edad: 10 años
Precio: $25
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 88

Cezar Bronner – 1956 Cabinet Selection (Lancero)

Recuerdo hace un poco más de un año, cuando visité la tienda Cigar Market en Santo Domingo, que le pedí recomendaciones al dueño de la tienda (Manuel), con quien hice buenas migas. Me recomendó el Cezar Bronner en vitola corona, que hace un tiempo reseñé y que sin duda me gustó mucho. Pero mientras hablábamos de otros productos, le pregunté si tenía algún lancero que recomendar, pues en realidad siempre busco y no encuentro regularmente un buen lancero. Me dijo que probara ese mismo Cezar Bronner que compré pero en vitola lancero, que realmente me iba a gustar. Así que con ese preámbulo, me dispongo a probarlo.

La liga del lancero es la misma que del corona, siendo tripa y capote dominicanos bajo una capa San Andrés mexicana pero, obviamente, en proporciones distintas. Sin embargo, es un cigarro igualmente llamativo, con una capa bastante rústica, áspera y poco oleosa, pero con aromas intensos a madera, chocolate y tierra. En su tripa se aprecia poco y esto se debe al tamaño, pues apenas tiene un cepo de 38, pero logro divisar cuero y madera, aunque este último puede ser de la capa. Al picarlo, con la doble hojilla, aprecio únicamente madera en la calada en frío.

El 1956 Cabinet Selection comienza con un suave toque de pimienta, considerando la vitola, claro. Es más fuerte que en el corona, pero ahí tampoco era abundante. Le acompañan toques de madera y chocolate, que se van haciendo más fuertes conforme va avanzando la fumada. Sin embargo la intensidad es media desde el inicio y no parece desviarse mucho. Quizá lo más llamativo de este primer tercio es el retrogusto de merey (anacardo para lo que no viven en Venezuela), sobre todo porque se siente una evolución y cambio en ese sabor a lo largo del tercio y llegando al final termina cambiando.

Para el segundo tercio ese sabor de merey del retrogusto se convierte en almendras en el paladar. Bueno, en realidad no podría decir que uno se convierte en el otro, pero el hecho es que desaparece el merey del retrogusto, sustituido por pimienta y una ligera sensación de chocolate. En el paladar se aprecian notas muy obvias y casi protagonistas de almendras, seguidas de madera y una sensación mínima de pimienta. La intensidad sigue siendo media, pero en términos técnicos el cigarro se porta bastante bien, con un anillo de combustión bastante consistente, quemada lenta y tiro ideal. Sin embargo, a la mitad del cigarro aparece un nuevo sabor interesante a bourbon, mientras que los de almendras, madera y chocolate comienzan un intento por superar al otro.

Para el último tercio el 1956 Cabinet Selection lancero ha perdido ese ligero sabor a bourbon, al igual que el de pimienta y cuero, dejando solo almendras, madera y chocolate, aunque este último desaparece antes de la mitad del tercio. Sin embargo, y por raro que parezca, la intensidad del cigarro se hace más suave en este tercio, llegando a ser media-baja, aunque sus principales se mantienen en cierta dominancia. Pero en términos técnicos se comportó a la altura, como esperaba y al cabo de una hora y 45 minutos, el cigarro llega a su fin, justo cuando empezaba a quemarme los dedos.

Honestamente, mejorar la experiencia que tuve con el corona no iba a ser fácil. Pero en realidad no estuvo ni cerca. El 1956 Cabinet Selection en formato corona es un cigarro excepcional, mientras que en lancero es un cigarro más. Los sabores son agradables, pero son pocas las ocasiones en que el cigarro impresiona, y siendo un lancero eso era exactamente lo que esperaba. Pero el cigarro carece de la característica más resaltante de los lanceros: intensidad. Cuando el corona es de intensidad media-fuerte, este es media y hacia el final es media-baja. Pero debería ser una reseña de este cigarro y no de cómo se compara con otra vitola de la misma liga, y como tal es un cigarro decente, y así lo refleja la puntuación. Pero si se trata de recomendar, diría que te vayas por el corona.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Palma
Marca: Cezar Bronner
Modelo: 1956 Cabinet Selection
Dimensiones: 7 x 38
Tamaño: Lancero
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $7,50
Puntuación: 82

Morales Cigars – 1205 Habano (Robusto)

Siempre es de lo mejor cuando un amigo me invita a probar unos cigarros, especialmente cuando tienes amigos que tienen fábricas de tabaco. En este caso fue Cornelio Cigars, quien está fabricando para la marca Morales, uno de capa Maduro y este de capa Habano. Realmente no tengo mucha información sobre Morales Cigars, solo lo que aparece en su perfil de Instagram, donde dice que están ubicados en Columbia, Carolina del Sur USA. Sin embargo, he conversado un par de veces con ellos y estamos cuadrando entrevista por mi usuario en esa misma red.

El Morales Habano está cubierto con una capa que le da su nombre, procedente de República Dominicana. La capa no es especialmente bonita, teniendo varios tonos de marrón y una que otra protuberancia, pero tiene aromas agradables a madera, pimienta, cuero y notas florales. En el pie se aprecian aromas de madera, pimienta y cuero, mientras que luego de picarlo la calada en frío presenta aromas de madera, tierra seca y notas florales.

El Morales Habano enciende rápidamente gracias a que se trata de un robusto 5 x 50, sin mayor problema y bastante uniforme en su anillo de combustión. El tiro es perfecto, lo que me permite apreciar una abundancia de pimienta, principalmente en el paladar y no tanto en el retrogusto; para ser un cigarro dominicano creo que esta abundancia de pimienta no es común. Al cabo de unas 5-7 caladas de pura pimienta comienzan a aparecer sabores de cuero, tierra y chocolate amargo (sin dulce), siendo este último sabor el que predomina en el retrogusto, junto con un toque bastante leve de pimienta.

Con una intensidad media alta llego al segundo tercio, en donde el sabor de pimienta en el paladar sigue siendo predominante. Pero también le acompañan notas más suaves de cuero, tierra seca y durante algunas caladas se percibe un sabor extraño, como de café quemado. Sin embargo, este último no es un sabor desagradable, aunque desaparece rápidamente, antes que pueda describirlo mejor o conseguirle algún matiz interesante. Cabe destacar que ese sabor de café quemado sustituyó durante unos minutos al de chocolate, pero mientras me aproximo a la mitad del cigarro el chocolate vuelve a aparecer.

Para la mitad del Morales Habano, el sabor de pimienta comienza a sentirse mucho más suave, ya no es predominante y está en segundo plano pero todavía presenta. En efecto, los sabores predominantes en este punto son el de cuero y tierra, pero no porque sean los más fuertes sino precisamente por esa reducción de la pimienta. Ergo, la intensidad ahora es media, pero en temas técnicos sigue demostrando una gran calidad. Hacia el final del segundo tercio hay un nuevo cambio, en donde se siente un toque dulce que afecta al chocolate y hace que este se sienta más como un chocolate con leche que un chocolate amargo como había sido hasta el momento.

En el último tercio el cuero desaparece y el sabor predominante es de tierra seca, con esa sensación suave de pimienta, que nunca ha desaparecido pero es considerablemente menor que al inicio de la fumada. El sabor de chocolate con leche sigue presente, ligeramente por encima del chocolate pero ya llegando a un final en el que los sabores simplemente se desvanecen y el cigarro llega a su fin luego de una hora y 10 minutos de haberlo encendido, con una construcción ejemplar y sabores bien decentes.

Aunque no sé qué significan los números que preceden a los nombres de los cigarros de Morales (y posiblemente esto sea develado en la entrevista), confieso que me llaman bastante la atención. Sin embargo es relativamente común que las marcas hagan inicialmente dos o tres ligas para testear el mercado y estas ligas casi siempre son de capa Habano, Maduro y Connecticut. En este caso, Morales parece no haber incursionado con el Connecticut y haber lanzado solamente los primeros dos. Por otro lado, me ha pasado bastante que cuando existen estos dos productos de una misma marca, siempre termina gustándome más la versión habano que el maduro, pero esta es una excepción. No obstante, ambas ligas son completamente distintas y no es simplemente un cambio de capa. Pero insisto, el maduro me gustó más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Cornelio Cigars
Marca: Morales
Modelo: 1205 Habano
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano Criollo 98)
Capote: República Dominicana (HVA)
Tripa: República Dominicana (Piloto, Corojo, Criollo 98)
Precio: N/D
Puntuación: 81

Ron: La Hechicera Solera 21

En el puerto histórico de Barranquilla en Colombia, ubicado entre el río Magdalena y el mar Caribe, tres generaciones de la familia Riascos han estado produciendo ron desde hace más de 20 años. Al parecer, viajan por todo el Caribe buscando los mejores destilados de caña de azúcar, que luego maduran utilizando un sistema de solera en barricas de bourbon.

El ron creado, llamado La Hechicera, es vendido como un ron «sin pulitura», en el sentido que no le añaden aditivos ni azúcar con el fin que su sabor sea más suave. Según la marca también, el ron es embotellado a 40% de alcohol y madurado utilizando barricas de roble americano ex-bourbon y en la solera existen rones entre 12 y 21 años.

En la botella marca Solera 21 Reserva Familiar, nuevamente sin mencionar la palabra años, pero sin duda habrá más de uno que lo considera un ron de 21 años. Sin embargo, es la misma botella que marca también que se trata de un blend de rones entre 12 y 21 años, así que puntos para la marca por ser honestos.

En copa se aprecia un tono cobrizo del líquido con destellos que van más hacia el bronce. Al mover el líquido por la copa se aprecian lágrimas de tamaño medio que descienden lentamente al líquido.

En nariz se siente interesante porque hay un aspecto bastante frutal que acompaña los aromas de madera. Tiene notas de pasas, moras y una firme presencia de cáscara de naranja. Al cabo que descansa un momento, también aprecio caramelo dulce, aromas de café, chocolate amargo, vainilla, canela, banana, mermelada de durazno, algo ahumado y cuero, junto con hojas de té. Sin duda el ron aporta una buena complejidad, y son estos múltiples aromas los que me llevan a probarlo rápidamente.

El ron presenta de manera protagonista sabores de madera y ralladura de naranja, pero estos sabores taninos son ligeramente amargos y traen consigo impresiones de café y chocolate amargo. También confirmo la presencia de moras y pasas, pero añade tabaco negro y melaza. Por último se aprecian notas de nueces.

Le añado una piedra de hielo y noto como esa nota ligeramente amarga se funde un poco y comienza a mostrar más matices en el chocolate y en el café. Sin embargo, no es un ron especialmente dulce, por lo que está entre los que me gustan.

En el final y el retrogusto se sienten notas ahumadas junto con té y chocolate, que dejan una sensación de pasas y ciruelas en boca, y posteriormente notas de cáscara de naranja y madera.

Aunque sí, precisamente son los rones menos dulces los que tienden a gustarme más, es también en estos rones donde suelo descubrir la mayor parte de defectos, pues el dulce no los oculta. Por ello, pese a su precio y su calidad, creo que es un ron que funcionaría muy bien en un cóctel tipo Old Fashioned. Pero es precisamente esa falta de dulzura lo que creo que no lo hará tan reconocido para los fanáticos del ron suramericano, pero sin duda hay que darle la oportunidad que te demuestre su gran calidad.

Sin embargo, no es un ron que carece de sabores dulces de caramelo, sino que se sienten más sutiles, y el efecto ahumado del ron complementado por madera y frutos secos hacen de él un destilado muy agradable para acompañar un buen cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Solera 21 Reserva Familiar
Marca: La Hechicera
Origen: Colombia
Materia prima: N/D
Edad: 12 a 21 años
Precio: $42
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Tarazona – Caraballo 828 Yoke & Arrows Maduro (Shekel)

Otro producto de uno de los socios del Caracas Cigar Club, aunque Tarazona ya existe como marca y fábrica, el hecho es que este miembro se asoció con esa marca y han estado creando algunos productos. Este es el segundo, aunque la verdad es que tengo otros en camino, porque me gustó bastante el Habano. No obstante, en lo particular suelo tener mayor gusto por las capas habano que por las capas maduradas, en términos generales y sin ánimos de ponerme a ver las puntuaciones que les he dado a cada capa, sino que es más como una apreciación. Las capas maduradas tienden a tener unos sabores específicos, mientras que las capas habano tienen un espectro más amplio de sabores. Eso es todo.

Al ser una capa madurada, el 828 Yoke & Arrows Maduro se ve un toque más oscuro que el anterior, aunque la anilla también es ligeramente diferente, en este caso con un fondo negro, aunque la anilla inferior sí parece ser la misma. Sin embargo, este cigarro se siente ligeramente más liviano, como si estuviera menos empacado, cosa que no creo que sea el caso, pero es lo que siento. También, por el hecho de ser madura la capa, los aromas tienden a ir por un solo canal, mostrando paja y suave de madera. Según la página web, la capa de este cigarro es Habano madurado de Nicaragua, pero me impresiona los pocos aromas que tiene con respecto a la versión natural. En la tripa se aprecian aromas a pimienta, madera y pasas, mucho más intenso que en la capa y, finalmente, en la calada en frío se aprecia una buena cantidad de chocolate, medio de pimienta e igualmente medio de madera.

Ya a partir del encendido tomo esta fumada como algo completamente diferente del Habano, principalmente para no caer en comparaciones sino más bien apuntar a un nuevo cigarro. Dicho esto, las primeras caladas del 828 Yoke & Arrows Maduro se sienten bastante suaves, precisamente una intensidad baja-media desde las primeras caladas, con una buena cantidad de humo pero no muchos sabores. Esto cambia al cabo de unas 5 caladas, en donde comienzo a apreciar sabores de chocolate y almendras, con un retrogusto principalmente de pimienta pero también con toques de almendras. El cigarro mantiene un anillo de combustión bastante bueno, aunque a veces sí noto que algún lado del fuego está más apagado que el otro, pero nada que no se pueda resolver con un toque técnico de fuego, aunque tampoco le voy a deducir puntos por esos detalles. Hacia el final del primer tercio va apareciendo un ligero sabor a maní, muy agradable, que incluso reemplaza al de almendras.

En el segundo tercio el cigarro mantiene esa nota de maní que apareció en la transición del primer tercio hacia este, pero también muestra un fuerte componente de chocolate, muy agradable pero no muy matizado principalmente porque el cigarro no tiene una nota dulce, así que el sabor parece tener una tendencia hacia el plano. A lo largo del segundo tercio y más hacia la mitad (de la cual no tomé fotos) el sabor de maní desaparece y aparecen dos sabores muy particulares: almendras y vainilla. Esta combinación me hace pensar en mazapán, pero el cigarro no parece fusionar esos dos sabores por el momento. Otros sabores incluyen madera y pimienta, ambos en dosis pequeñas. En este tercio el cigarro se siente considerablemente más fuerte, pudiendo sin duda superar la línea de media e incluso llegar por momentos a media-fuerte.

Precisamente, me salté la foto de la mitad del cigarro porque francamente no ocurre mucho ahí. En el último tercio el cigarro se simplifica un poco y vuelve a sus orígenes, o más específicamente a lo que fue en el primer tercio, destacando sabores de chocolate, madera y almendras, con un fondo de pimienta. No hay mayor cambio hasta el final, aunque al tomar agua entre caladas sí aprecio un suave sabor de tierra seca, pero este no llega a destacarse como un sabor duradero. Luego de una hora y 10 minutos de fumada, el 828 Yoke & Arrows Maduro llega a su fin.

Ahora sí tengo que volver a las comparaciones con el 828 Yoke & Arrows Habano, porque ambos cigarros son hechos por la misma gente y son los únicos dos que he fumado de ellos. En la versión Habano sentí una mayor interacción y fusión de sabores, con una intensidad media y lo que en destilados llamamos una «persistencia del sabor», que no es más que cuánto tiempo se mantiene el sabor en la boca después de tomar el destilado o, en este caso, botar el humo. Por su parte, el 828 Yoke & Arrows Maduro parece tener mayor intensidad de sabores, pero estos no se funden entre sí y la persistencia en boca es mucho menor. Conversando con uno de los dueños, me dijo que este 828 Yoke & Arrows Maduro es un gran cigarro de postre, y la verdad es que puedo coincidir con él siempre que estés comiendo algún postre y fumes el cigarro al mismo tiempo, pues la mayoría de los sabores de este cigarro serían mucho mejores con una sensación dulce, que no la aporta la fumada, sino que debería aportarla la comida. Por la misma razón, con un ron este debe ser un cigarro extraordinario, pero en la cata procuro no combinarlo así. Espero poder volverlo a fumar y hacerlo con un buen ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tarazona Cigars
Marca: Tarazona
Modelo: Caraballo 828 Yoke & Arrows Oscuro
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Shekel (Robusto)
Origen: USA
Capa: Nicaragua (Habano maduro)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Condega, Jalapa)
Precio: $9,00
Puntuación: 82

Hiram & Solomon – Entered Apprentice (Toro)

La marca Hiram & Solomon fue creada por Fouad Kashouty y George Dakrat, y tiene varios productos, todos con un tema masón. En cuanto a mi experiencia, comencé muy bien con el Veiled Prophet, pero luego probé el Master Mason que no me terminó de convencer. Pero dejé este Entered Apprentice de último simplemente porque así cayó cuando los estaba ordenando. Siendo un buen fan de los cigarros de capa Connecticut y ante la recomendación de otros a quienes les gusta esta capa, tenía buenas expectativas para este cigarro, por un lado porque incluso la marca promete que no es un Connecticut típico, pero también porque el cigarro es fabricado por Plasencia Cigars y justo ayer conversé con David Blanco, quien es uno de los master blenders de la fábrica.

Ciertamente la capa de este Entered Apprentice es ligeramente más oscura que la de un típico Connecticut, oleosa y con algunas venas y aromas a fermento dulce, mientras que en el pie se aprecian notas de paja, pimienta y frutas variadas, como esos caramelos que comía de niño y simplemente decían «sabor a frutas tropicales», sin especificar ninguna, pero el cigarro es definitivamente más variado en aromas que muchos Connecticut. Luego de picarlo con la guillotina de corte en V profundo, porque es mi corte preferido, siento aromas de pimienta y tierra en la calada en frío.

Aunque no sabía qué esperar y el inicio de los cigarros siempre tiende a ser una caja de sorpresas, donde te puedes encontrar desde sabores intensos hasta nada y estos pueden no influir en lo más mínimo durante el resto de la fumada, el Entered Apprentice comienza bastante cremoso, con notas de madera y un fondo de pimienta. También se siente bastante suave, haciéndome pensar que eso de que no es un «típico Connecticut» no era más que un gancho comercial. A la mitad del primer tercio aparece un sabor de canela, que se funde muy bien con la sensación cremosa del cigarro y es luego acompañado por sabores de vainilla.

Para el segundo tercio son pocos los cambios que hay con respecto al tercio anterior, o al menos en este momento. La sensación cremosa se mantiene y la inclusión de canela y vainilla sin duda colabora para hacer el cigarro más cremoso y con mayor intensidad de sabores, Pero a lo largo de este tercio y antes de llegar a la mitad se va sintiendo más dulce también, lo cual sin duda hace que el cigarro parezca tener una mayor intensidad de sabores. El cigarro también comienza a quemar mucho más lento al principio del segundo tercio, algo poco común entre los cigarros de capa Conneticut, por lo que lo disfruto bastante.

Para la mitad del Entered Apprentice los sabores toman un giro considerable hacia un territorio nuevo para el cigarro pero mucho mejor que en los anteriores. Este giro viene caracterizado por la aparición de sabores de pimienta (esta vez más obvia que antes), ralladura de naranja y madera. La naranja con la vainilla y esa sensación cremosa que existe desde el principio me recuerda bastante a los helados esos de naranja rellenos de crema (crema real?) y cada calada del Entered Apprentice produce humo denso y muy rico en sabores, aunque me tomo mi tiempo para disfrutarlo y, con mucho esfuerzo, dejo el cigarro en el cenicero un par de minutos para apreciar bien los sabores del final.

Para el último tercio los sabores de madera son más prominentes, e incluso se colocan al mismo nivel de toda esa sensación cremosa del cigarro, pero sí sobrepasan el sabor de vainilla y canela, pero con la madera también viene algo de pimienta, haciendo que el cigarro se sienta considerablemente distinto una vez más. Incluso, la intensidad llegó a ser media en la mitad y en este último tercio mantiene la misma intensidad, pero sin variar ni bajar, que es una tendencia clara de muchos Connecticut. También hay sabores de cuero y la crema se mantiene igual que en tercios anteriores. Al cabo de una hora y 20 minutos dejo al Entered Apprentice apagarse, casi cuando me estoy quemando los dedos.

Desde hace cosa de un par de años que estoy aprendiendo a disfrutar y ser más crítico con los cigarros de capa Connecticut. Precisamente porque hace unos 3 años estaba comenzando a atreverme a comprar otros cigarros, llegué a adquirir varios samplers entre los que siempre había algún cigarro de capa Connecticut y no siempre me llamaba la atención probarlos. Pero el Entered Apprentice demostró no solo que es un buen Connecticut para fumar como muchos fuman los cigarros de esta capa: con café y/o en la mañana. Sino también es un buen cigarro en general, para fumar en cualquier momento, siempre que estés consciente de su intensidad. Sus sabores no son extremadamente complejos, pero hay una buena dosis de sabores agradables como madera, crema, pimienta y especias. Sin duda es un cigarro que con gusto compraría de nuevo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Hiram & Solomon
Modelo: Entered Apprentice
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Honduras (Connecticut)
Capote: Honduras (Connecticut)
Tripa: Nicaragua (Ometepe), USA (Pennsylvania), Paraguay
Precio: $9,50
Puntuación: 91