Desde hace varios años, cada vez que estoy hablando de rones y de cuánto me gustan, mi suegro me recuerda que tiene estas botellas para cuando las quiera probar, y siempre lo he dejado para después o se me ha olvidado, hasta hoy.
Doorly’s es un ron de Foursquare Distillery en Barbados, por lo que tiene estilo inglés y es el primer ron de ese lugar que pruebo. Se trata de un blend de rones hasta 6 años de añejamiento en barricas de roble americano y luego añejado una segunda vez en barricas de jerez, aunque esa edad de 6 años no sale en ningún lado de la botella. Sin duda la misma marca se vende muy bien y se aprecia bastante pues en la botella dice lo que traduzco aquí «Hay rones para gente que sabe y está Doorly’s XO para la gente que sabe más». Humildes, sobre todo.
No he podido determinar si se trata de un ron de melaza, miel de caña o jugo de caña, pero sí descubrí que está hecho a partir de alcohol de alambique y columnas.
Visualmente el Doorly’s XO es un ron de color ámbar con destellos naranja y amarillentos. Al agitarlo en la copa tiene una rigidez media baja, por lo que pasa un buen tiempo en movimiento antes de detenerse. Las lágrimas por dentro de la copa se encuentran bastante separadas y tienen una bajada lenta.
En nariz la sensación alcohólica es media alta, permitiéndote apreciar aromas suaves, pero regañando cuando quieres acaparar más. Se aprecian aromas cítricos, de melaza, herbáceos, tostados, nueces y toffee.
En boca carece de ese golpe dulce tan típico de los rones venezolanos y de origen español, por lo que no es uno que me invite a probar más y más, sino que me deja probando en el paladar y tardo un rato antes de probarlo de nuevo. Quizá esto también suceda porque el ciclo de sabores es amargo, dulce (estos dos casi al mismo nivel), astringente, salado y ácido. Los sabores principales son madera, vainilla, cambur (banana), caramelo y pimienta, pero con un fuerte componente amargo. Luego de probarlo, el retrogusto presenta cambur y madera.
La sensación alcohólica en boca es bastante alta, por lo que cada sorbo es espaciado, en parte también por la permanencia. La largura es mucho más larga de la que esperaría con un ron con XO en su nombre, pues llega hasta la parte baja de la garganta.
El Doorly’s lo he probado antes en casa de mi suegro y siempre lo ha sacado como un trofeo de rones, pero con tantos rones buenos que existen, el Doorly’s no es uno que colocaría entre los mejores. Posiblemente por estar en Venezuela, mostrar un ron de Barbados sea algo «exótico», pero Doorly’s es un ron muy vendido en Norteamérica, pero no por eso debe ser un ron bueno.
Ficha Técnica: Fabricante: Foursquare Distillery Nombre del Ron: XO Marca: Doorly’s Origen: Barbados Materia prima: N/D Edad: Hasta 6 años Precio: $17 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 84
En los últimos años se ha vuelto relativamente común ver cigarros con el barber pole en la capa, que combina tabaco candela (usualmente verde claro) con una hoja madurada o simplemente marrón. Pero en esta ocasión y con el Swamp Thang, se trata de un cigarro que combina los dos tipos de capa, pero en segmentos distintos, que al menos es primera vez que lo veo. El cigarro lo adquirí en Cigar House de Puerto Rico, una tienda a la que llegué de pura casualidad y que me impresionó por su variedad y cantidad de cigarros, sobre todo habiendo pasado por distintos sitios en el Viejo San Juan que eran las propias trampas de turistas. En Cigar House adquirí algunos cigarros que me parecían buenos o que podrían ser buenos, al igual que otros que me parecían curiosos, como es el caso de este, el Entubar y el Asylym 7×70, por mencionar algunos.
Cabe destacar que esta es mi primera prueba de un cigarro con capa candela y, aunque el Kentucky Fire Cured ya lo he probado, es mi primera vez con este Swamp Thang o alguna otra variedad del KFC. Parte del último tercio del cigarro incluye la misma capa del KFC que ya probé, que me terminó gustando al punto de adquirir un 10-pack. Aunque anunciado a mediados de 2016, no fue sino hasta 2017 que este cigarro llegó formalmente a las tiendas, y junio de 2018 cuando yo lo compré. La parte de capa candela se siente muy lisa, como una seda, casi… mientras que la de la capa tradicional tiene su textura áspera habitual. En cuanto a aromas, al igual que el capa entera, este se le sienten los aromas incluso antes de quitarle el celofán, incluyendo distintos tipos de maderas y hasta un cierto moho de maderas, como el que sientes en los bosques húmedos de pino. También tiene toques de cuero y el ahumado como de salsa barbecue. La calada en frío presenta un sabor como de carne ahumada, fuerte y con un toque de pimienta. El tema con lo mordaz de estos aromas es que en verdad no llegas a apreciar mucho más.
Al igual que el KFC tradicional, el sabor una vez encendido es mucho menos ahumado y maderoso que el aroma en frío, aunque sí se sienten aromas de madera y pimienta, sobre todo por el retrogusto esta última. La línea de quemado está casi perfecta y el humo es abundante y denso con solamente esos sabores a destacar.
Los sabores de madera son los principales, pero también se siente una nota herbácea que sin duda viene de la capa candela, pero el cigarro en sí se siente muy suave, al punto que un Connecticut se sentiría casi intenso a su lado. Sin embargo, por esto mismo de la capa es un cigarro que se ve imponente y desprende una gran cantidad de aromas muy típicos de la calada en frío, pero no mucho en términos de sabores.
En el segundo tercio y hacia la mitad es muy parecido al primer tercio, con notas de madera y salsa barbecue como principales, toques de pimienta bastante dispersos y un fondo herbáceo. La línea de quemado varía un poco en ocasiones, pero no requiere retoques de momento. La intensidad del cigarro se mantiene en suave, por lo que no es un cigarro que moleste ni con sabores muy fuertes, aunque la densidad del humo sigue siendo increíble. En el retrogusto se sienten algunos toques de vainilla, aunque no duran mucho.
Si no fuera por el cambio próximo de capa, no habría mucho más que reportar en el último tercio, pues se mantiene muy uniforme, apenas incluyendo un sabor ligeramente ácido en los labios y la apariencia que la quemada hace un túnel en el cigarro, pero pareciera corregirse sola. Mientras me acerco a la división de capas el Swamp Thang se siente más terroso, con más pimienta y un sabor de azúcar quemada. Por un lado se siente como una mejora considerable de un cigarro que ha sido hasta aburrido, pero también es una desilusión porque en verdad queda muy poco de él y ciertamente es aquí cuando se puso bien.
En esa unión la quemada comienza a desvariar un poco y requiere un par de retoques, pero nada que sea preocupante, afortunadamente. El Swamp Thang termina con una intensidad media, sin mayor problema de quemada ni de nada. Pero esa intensidad es irregular, pues mientras lo fumaba me di cuenta que todo el cigarro tiene la capa candela, pero en la parte final tiene doble capa, con la marrón encima de la verde. Por otro lado, me pica un poco que no haya un blend establecido para el Swamp Thang, aunque no me impresionaría que se trata del mismo blend del KFC, con un simple cambio de capa. Cuando lo compré me llamó mucho la atención esta combinación de capas, aunque ahora que lo probé no mantengo la misma emoción, quizá en parte porque nunca había probado una capa candela y esperaba más sabor de ella. Dicho esto, no me veo comprando más de ellos, pues el KFC normal me gusta más.
Ficha Técnica: Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate Marca: Drew Estate Modelo: Kentucky Fire Cured Swamp Thang Dimensiones: 5 x 54 Tamaño: Robusto Origen: Nicaragua Capa: N/D (Candela, Kentucky Fire Cured) Capote: N/D Tripa: N/D Precio: $7,95 Puntuación: 75
Este es uno de esos rones que me impresiona que no haya reseñado antes, incluso teniendo en cuenta que pensaba que ya lo había hecho, por lo que no me había puesto en ello antes. Pero habiendo revisado creo que no hay mejor momento que ahora mismo para subir una reseña, teniendo en cuenta que me había atrasado un poco desde las últimas.
El ron Diplomático Mantuano es un ron de lanzamiento reciente, contando con quizá un par de años en el mercado, y siendo el sustituto de dos rones que la marca eliminó: Añejo y Reserva; ambos pertenecientes al renglón más básico de la marca, ahora con la entrada del Mantuano la marca se aleja un poco de los rones estándar y se enfoca en los premium y ultra premium. Está hecho a partir de un blend de rones entre 2 y 8 años de edad, y mantiene la imagen de Juancho Meléndez, quien adorna todas las botellas de Diplomático aunque su figura era mucho más recatada en las versiones de Añejo y Reserva.
El Diplomático Mantuano se ha convertido en el ron default en cualquier reunión o fumada en casa, básicamente porque hace unos 6 meses conseguí una gran oferta de ellos por un conocido que se fue del país, por lo que aún me quedan como 3 botellas, que pienso ahorrar bastante. También pude adquirir una de Diplomatico Planas y una de Diplomatico Reserva Exclusiva, cuya reseña les pasaré pronto.
El Mantuano es un ron de color ámbar oscuro, con destellos cobrizos. Tiene una alta rigidez y densidad, por lo que al agitarlo en la copa se detiene rápidamente y las lágrimas en la copa se aglutinan bastante y bajan lentamente.
En nariz tiene una intensidad alcohólica media, por lo que invita a seguir probando más y más, hasta el punto que es después de la tercera o cuarta inhalada de aire que comienzas a sentir cierto picor en la nariz. Entre los aromas que se sienten se encuentra el azúcar moreno, naranja cristalizada (que es una forma corta de decir pasada por un soplete), vainilla, cuero, maple, frutos rojos y toques de chocolate, miel y madera.
Luego de este intenso «bouquet» (detesto esa palabra, pero quedaba bien aquí), en boca se siente una intensidad alcohólica media, más intensa que en nariz pero no mucho más. El ciclo de sabores es dulce, ácido, salado, amargo y astringente. Tiene sabores fuertes de chocolate, vainilla y naranja, con un sabor que me recuerda a los helados esos que venían de naranja por fuera y crema de vainilla por dentro. También se sienten sabores más suaves de madera, pimienta y melaza. En el retrogusto se aprecia naranja cristalizada y manzana verde.
Su largura es como hasta la garganta alta, mientras que su permanencia es persistente, permitiéndote apreciar y buscar más y más sabores incluso cuando ya no lo tienes en boca.
El Mantuano ya se ha convertido en un ron «común» en Venezuela, siendo uno de los más buscados y gustados, con pocos años en el mercado y ya quizá con el mismo recall de los rones más tradicionales, y combinado con un buen tabaco es increíble.
Ficha Técnica: Fabricante: Destilerías Unidas (DUSA) Nombre del Ron: Mantuano Marca: Diplomático Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: 2 a 8 años Precio: $27 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 84
Aunque el 90% de los cigarros que tengo son comprados originalmente en Estados Unidos, y siendo el mayor mercado de tabacos del mundo, son pocas las veces que algo no está disponible ahí, sí tiene sus ventajas conseguir distintas opciones en otros países y, aunque en la mayoría de los casos para mí eso significa República Dominicana, en este caso en particular (y en unos 4 casos, creo) significa Panamá, que fue donde adquirí este cigarro que, según la marca, es fabricado para el mercado europeo. Su producción fue limitada a 45.000 cigarros. La liga del Edición Especial es exactamente la misma del VegaFina Nicaragua, siendo un puro nicaragüense con fabricación en República Dominicana, aunque la diferencia es que este ha sido añejado 4 años en el aging room de la marca.
El Nicaragua Edición Especial se trata de un cigarro con una capa que pareciera ser un Connecticut, pero que en verdad es Habano 2000, con varias venas y tres anillas que casi no dejan apreciar muchos aromas. Tiene un año y 4 meses en el humidor, pero su capa se siente bastante dura y rígida, con aromas muy llamativos de tierra, madera, ron, cuero y establo, mientras que en el pie y la calada en frío se aprecian madera, nueces, cuero y un toque de pimienta. Hay una cierta oleosidad en la capa, pero por el hecho que es más clara de lo normal, se pierde un poco.
El VegaFina Nicaragua Edición Especial comienza con un sabor muy característico e, incluso, inesperado, de maní cremoso, como una mantequilla de maní, combinada con sabores a café, paja, cuero, chocolate y madera. En el retrogusto se siente pimienta, pero es apenas un toque suave. El tiro y la cantidad de humo son perfectos, incluso habiendo picado con la guillotina en V y dejado una marca mínima en la perilla. Por un momento pensé en hacerle un segundo corte o profundizar el existente, pero la verdad es que no hizo falta.
En el primer tercio también sentí sabores de azúcar moreno, aunque no fueron constantes ni se volvieron elemento central del segmento, aunque podría participar más adelante. La línea de quemado fue un tanto variable, pero pareciera corregirse sola y en términos de intensidad, comenzó bastante ligero, apoyando mi teoría de que podría ser medio Connecticut, pero a mediados del primer tercio ya se colocó con intensidad media, con una producción de humo bastante grande.
En lo que va de año, quizá por el desarrollo de la apreciación de sabores gracias al diplomado de ron, siento que puedo apreciar o definir mejor los sabores en el tabaco también. Si bien en muchas ocasiones el sabor de pimienta apenas se define como tal, en este año he aprendido a definir entre pimienta negra, roja, blanca, rosada y hasta verde. Esta última no es tan común, pero en este cigarro la aprecio en el segundo tercio, manteniendo el sabor de maní cremoso, acompañado de canela, clavo, chocolate y un cierto sabor de cereal que podría definir como trigo. También mantiene, quizá con mayor permanencia, el sabor de azúcar moreno aunque más en el retrogusto. Tanto el tiro como la línea de quemado se mantienen muy bien y la intensidad del cigarro se coloca en media fija.
El último tercio del cigarro no ofrece mayor sorpresa, manteniendo el sabor cremoso de maní como dominante, seguido de café amargo, trigo, canela y pan tostado, con pimienta y azúcar moreno en el retrogusto. La construcción es perfecta y el cigarro ni se calienta ni se desvía en su quemada, aunque incluso en este punto aumenta un poco la cantidad de humo y la intensidad se coloca entre media y fuerte.
VegaFina es una de las pocas (por no decir la única) marcas de Altadis que no lleva el nombre de una marca originalmente cubana, por lo que son un poco más dispersos con su producción y buscan crear ediciones más limitadas o territorializadas, por lo que VegaFina puede ser considerada una marca mucho más internacional que el resto de las de Altadis, por lo que es más común conseguir estas ediciones con esta marca que con las otras de origen cubano. El Nicaragua Edición Especial mantiene sus sabores hasta el final y, en términos generales, se comporta como todo un cigarro nicaragüense, en donde durante toda la fumada se sienten prácticamente los mismos sabores en mayor o menor escala. Dicho esto, se trata de un muy buen cigarro que quizá no sea tan fácil de conseguir.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacalera de García Marca: VegaFina Modelo: Nicaragua Wide Edición Especial Dimensiones: 5⅛ x 55 Tamaño: Robusto Origen: República Dominicana Capa: Nicaragua (Habano 2000) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $10,00 Puntuación: 84
Viendo un poco los años de tradición e historia de varias marcas, Nomad ciertamente es una marca ‘nueva’, habiendo sido fundada en 2012 y con su primer producto lanzado en 2013. En lo particular, el único Nomad que he probado es el Fin de los Mundos, el cual fue muy vanagloriado y recomendado por diversas páginas, pero luego de probar un par de ellos la verdad es que no le vi mayor atractivo. Desde entonces me han incluido un par de ellos en diversos paquetes, por lo que ahora estoy probando este Connecticut Fuerte; un cigarro afectado por esa fiebre que le dio a muchas marcas de querer reinventar la liga Connecticut. Pero lo que no mucha gente sabe es que ligar un Connecticut no es tarea fácil, precisamente porque el producto final debe ser un cigarro suave pero con sabor.
El Connecticut fuerte está lleno de venas de diversos tamaños y pareciera tener un semblante verdoso en su capa, aunque estoy puede ser efecto visual por los tonos rojizos de la anilla. La capa también es ligeramente oleosa con aromas a establo, paja y una nota dulce sin mayor descripción. En la tripa se sienten aromas de pimienta y nuez moscada, mientras que luego de picarlo la calada en frío presenta pimienta y canela, notas que ya me invitan a encenderlo pronto.
El primer tercio comienza con notas suaves y un tiro no tan suave como quisiera, sino más apretado, aunque con algunos masajes en el cigarro y paciencia, se va abriendo. Los sabores son principalmente de canela y una producción de humo bastante discreta. Pero está cayendo la tarde mientras lo enciendo, así que va siendo muy placentero.
El primer tercio también muestra sabores de pimienta, nueces y adicional de canela, con algo de vainilla en el retrogusto. Al final del primer tercio la línea de quemada no es tan recta como debería ser, pero nada que me preocupe de momento y sigue manteniendo una quemada continua, mientras que la producción de humo es constante y el tiro ha mejorado. La intensidad del cigarro es más Connecticut que Fuerte, así que el nombre todavía queda en duda.
En el segundo tercio el Connecticut Fuerte cambia y se vuelve más Fuerte, aunque los sabores no cambian mucho con sus componentes de pimienta, nueces y canela. La línea de quemado sigue variando, pero tiene una tendencia hacia la rectitud. Incluso, la ceniza tiene la tendencia a mantenerse más tiempo del que pareciera soportar; su intensidad se podría decir que es media, aunque presenta algunos matices más fuertes de la pimienta que sorprenden pero no duran mucho. Lo que podría haber sido un nudo o un simple desperfecto en la fumada ya desapareció por completo, así que el tiro es ideal también.
Hacia el último tercio no hay mucho nuevo que contar. La línea de quemado sigue variable, aunque no problemática y tampoco hace que el cigarros se caliente mucho, por lo que lo puedo fumar hasta casi quemarme los dedos. El perfil de sabores no tiende hacia ningún extremo, por lo que no hay puntos amargos ni ácidos ni excesivamente fuertes, y los sabores de pimienta, canela y nueces pueden sentirse con diversos matices hasta el final. En términos generales el Connecticut Fuerte es más Connecticut que Fuerte, pero no por ello quiere decir que sea un cigarro suave; tiene momentos en que la pimienta se vuelve un sabor bastante intenso y hasta pica en el paladar. Por más difícil que hacer un buen Connecticut sea complicado el Connecticut Fuerte logra que todo encaje perfectamente. Su construcción y sabores están a la altura de lo que desearía y lo recomiendo no como un Connecticut, sino un cigarro que tira hacia lo suave, pero con buena densidad de sabores, por lo que sin duda vale la pena buscarlo y probarlo.
Gracias a la lista de cigarros por fumar y mi afán de mantenerme organizado, rara vez fumo cigarros nuevos. No me refiero tanto a recién comprados, sino más como cigarros que acaban de salir al mercado. Si bien mis suscripciones a distintos servicios de envío de cigarros me permiten recibir cigarros de lanzamiento relativamente reciente, siempre los guardo en el humidor y los termino fumando varios meses después, promediando unos ocho. Pero en mi última visita a República Dominicana tuve la oportunidad de sentarme un rato con la gente de ZR Cigars, que son Cándido Rosario y Zohar Riezman para hablar sobre sus nuevos productos. Finalizando la conversación logré que me dieran tres de sus productos a fin de hacerles una reseña. Ya pude hacerla con el Belicoso y hoy con el Nicaragua, y me queda uno más llamado Caleta, que pronto le haré la reseña.
Sin embargo, ese ZR Nicaragua era tan nuevo, que la anilla no estaba creada todavía, así que me llevé el cigarro «desnudo» y Cándido se ofreció a enviarme las fotos del cigarro encendido y con la progresión de la fumada. Pero más allá de hacer eso, lo que hicimos fue una cata en vivo, en donde me pudieron pasar fotos del progreso de la fumada, aunque en verdad fueron varias fotos del mismo momento del cigarro, por lo que en esta reseña las fotos son solo un fondo y trataré de explicar las secciones de la fumada sin el apoyo visual.
También sucede que el cigarro de la imagen parece ser un toro y el que me dieron para probar es un Churchill. Sí le tomé una foto cuando lo encendí:
La verdad es como un extra-churchill, pues tiene 190 mm de largo con un cepo de 52, muy oleoso y con diversidad de aromas por todo lo largo, que incluyen cuero, pasas y chocolate. La tripa también muestra bastantes aromas, incluyendo madera, cuero, pimienta y un achocolatado suave. Finalmente lo pico con la guillotina doble hoja y le siento aromas a frutos rojos, cuero y pimienta. La sensación en la calada en frío es de un aire oleoso, muy llamativo y que me invita a encender el cigarro lo antes posible.
El ZR Nicaragua comienza suave, cosa que me llama la atención, pues Zohar y Candido me dijeron varias veces que se trata de un cigarro que dejaría huella y hasta el momento no lo estaba haciendo. Pero sería injusto juzgar al cigarro por este punto, pues es un churchill, es bastante largo y apenas estoy empezando a fumarlo. Apenas se le sienten sabores suaves a miel, un dulce afrutado y cuero. Pero mientras el cigarro enciende bien y comienza a quemar muy parejo en su línea, aparecen sabores nuevos que incluyen una dominancia notada de un sabor a chocolate, un componente más fuerte de pimienta en boca con un mismo sabor pero mucho más suave en el retrogusto y un fondo de café que se va sintiendo más hacia la mitad del primer tercio. Hacia el final de este tercio el sabor de chocolate se siente más malteado y con ambos matices (puro y malteado).
En el segundo tercio, que llegó unos 25 minutos después, el ZR Nicaragua muestra mucha más pimienta que en el primer tercio, pero también mucho menos chocolate, junto con sabores de fondo de avellanas, madera y cuero. El cigarro comienza a quemar más lento y por un momento pareciera que estuviera trabajando bajo tras bastidores para regenerarse… digo esto solamente con la base de lo que sucedió después pues a mitad del cigarro, con 55 minutos de fumada, el Nicaragua se convierte casi en otro cigarro, con elementos del cigarro original, pero una dimensión muy distinta.
El tiro hasta la mitad había sido muy contenido, con una cantidad respetable de humo pero que no aumentaba mucho, pero a partir de la mitad pareciera que superé un nudo o simplemente es el cigarro transformándose y precisamente en la mitad el sabor de chocolate del ZR Nicaragua regresa con una contundencia impresionante, haciéndome pensar por un momento que esta intensidad del sabor me va a tapar el resto de los sabores que el cigarro pueda presentarme, pero nada de eso. Siento un sabor fuerte de chocolate, como ya dije, pero también hay un sabor cárnico como la corteza de una carne a la parrilla y madera. También aparece un sabor amargo de fondo, que no identifico su matiz, pero no es del todo agradable, aunque al poco tiempo desaparece y coincide todo; los sabores intensos, la superación del nudo, el amargo y la mayor fluidez del cigarro. También tiene un manto dulce, casi como si estuviera bañado en un jarabe de maple, denso y muy dulce y un sabor a pasas que le acompañan durante todo el segmento.
En el último tercio el chocolate sigue siendo el sabor predominante y la pimienta se siente en mucha menor escala, incluso en el retrogusto, pero precisamente en el retrogusto el chocolate se siente también. Hacia la mitad del último tercio aparece un sabor a café espresso muy agradable, pues el cigarro desarrolla un sabor amargo, pero es el típico relacionado al sabor de un espresso, por lo que el cigarro pareciera mostrar exactamente eso.
Al final mi satisfacción es bastante grande porque no solo pude probar un cigarro nuevo, nuevo, sino que además se trata de un cigarro que me gustó mucho. Los matices de sus sabores, el hecho que siendo de tripa nicaragüense su elemento picante no sea dominante quizá sirve como una gran lección al tabaco de ese país, pues hay tantos matices y sabores en sus hojas, que a menudo la intensidad del picante de muchos de sus productos puede opacarlos. Sin embargo, el ZR Nicaragua es un cigarro que espero poder encontrar en mi próxima visita a la isla, pues quedé muy gratamente impactado con sus sabores, matices, intensidad y fumada en general. El tiempo total superó las 2 horas, aunque en realidad se hizo hasta corto, pues me acompañaba un buen libro, un vaso de agua y el tiempo para apreciar tanto que ofrecía. Lo único que le cambiaría sería poder poner mis imágenes.
Ficha Técnica: Fabricante: ZR Cigars Marca: ZR Cigars Modelo: Nicaragua Dimensiones: 7½ x 52 Tamaño: Churchill Origen: República Dominicana Capa: Brasil Capote: Indonesia Tripa: Nicaragua (Jalapa) Precio: N/D Puntuación: 91