CFT – Minx

La gente de Cigar Federation, además de ser una tienda de tabco en internet y de tener el que yo pienso que es uno de los mejores Cigar of the Month, también se dedican a contactar con diversas fábricas en Nicaragua, Honduras y República Dominicana para producir versiones bastante limitadas de tabacos excelentes. Tal es el ejemplo de este Minx, con el que consiguieron la capa corojo más hermosa que existe (en sus palabras) y lo usaron para envolver tabacos de Indonesia, Nicaragua y México, aunque no explica la proporción de cada uno. Además lo crearon solamente disponible en lancero, para asegurar la intensidad del cigarro.

CFT - Minx 01

Otro aspecto muy característico de los CFT son las anillas, aunque no todos las tienen. Pero en este caso se trata de una máscara humana sobre lo que parece ser un androide… algo absolutamente distinto del resto de las empresas y las anillas de tabaco sin lugar a dudas. El Minx lo he tenido en mi humidor desde hace casi 10 meses y cada vez que me tocaba hacerle rotación al humidor pasaba un buen tiempo admirándolo, pues realmente es un tabaco muy bonito que llama poderosamente la atención, pues aparenta ser relativamente suave pero ya sabía por referencia que no lo es. Incluso sus aromas son tenues, permitiendo aprecial miel, madera y un aroma herbáceo en la capa. Al momento de picarlo pude apreciar la misma miel y un toque cítrico que me terminó de despertar el interés por él.

CFT - Minx 02

Muchas veces quedo un poco picado con los lanceros porque no siempre tengo la oportunidad de fumar dos cigarros en un día, pero los lanceros en general me hacen desear otro cigarro un par de horas después. Sobre todo si comienzan con la intensidad y el bombazo de sabores del Minx, que incluyen suave de pimienta (puede ser pimienta blanca) y madera que, aunque no son sabores fuertes, sí son abundantes, haciendo que el cigarro sepa prácticamente como si estuviese fumando la madera pura. Al cabo de los primeros 5 minutos aparece un sabor cítrico parecido a la mandarina, pero que podría describir como una clementina, que no es el sabor exacto de la mandarina pero es sumamente interesante poder apreciarlo. Otro aspecto que me hizo querer fumar otro es que al cabo de 5 minutos ya había prácticamente consumido el primer tercio del cigarro.

CFT - Minx 03

El segundo tercio llega bastante rápido y con él la pimienta ya está prácticamente disuelta, pero esos sabores cítricos del primer tercio incluso parecen evolucionar, presentando un segundo tercio que, afortunadamente, quema mucho más lento y me tomo el tiempo en apreciar precisamente esos sabores cítricos que se dividen un poco permitiendo apreciar la clementina, pero también cáscara de naranja, miel y avellanas.

CFT - Minx 04

A propósito de las avellanas, estas se vuelven el sabor principal a la mitad del cigarro. Aunque es el sabor a naranja el cítrico que se mantiene, las avellanas se matizan y permiten apreciar un sabor como de mazapán y se hacen los dos sabores principales en este punto. La pimienta también regresa, quizá ya no como pimienta blanca sino negra, pero manteniéndose en el fondo y no apreciable por el retrogusto, que es donde las avellanas están dejando su mayor impresión.

CFT - Minx 05

Lo pensé antes de encenderlo, pero lo ratifico mientras lo fumo: el Minx sorprende. Los matices de cítricos seguidos de los matices de avellanas de verdad le dan un perfil muy diferenciado a este cigarro. Quizá por su naturaleza tan artesanal (en teoría casi todos los cigarros lo son), rústica y limitada se traducen en que va a ser un cigarro que sufra má de esas irregularidades e imperfecciones que las grandes marcas que tratan a sus tabacos tan homogéneamente no, pero el Minx desarrolla un cierto sabor amargo de fondo en el último tercio y se siente un aspecto terroso de primera mano en las caladas. Sin embargo, las avellanas se mantienen presentes y van dominando la fumada.

CFT - Minx 06

Algo que me gusta muchas veces con los lanceros es que, aunque parecen delgados, tienen el máximo de su sabor desde el inicio y tienden a durar tanto como un cigarro tipo robusto o incluso toro. El Minx sin duda tiene esa intensidad desde el principio, pero no la duración, contando apenas 45 minutos desde el encendido hasta que lo dejo a un lado. Sin embargo, son 45 minutos cargados de sabores y que invitan a definir e identificar cada matiz. Hacia el final se sienten toques de café y toques dulces que me terminan de cautivar y quisiera fumarme otro cigarro, pero que sea otro Minx. Sin duda no es un cigarro barato, pero bien vale su precio, al igual que la satisfacción de saber que has probado un cigarro tan limitado. Aunque esto último no es tan bueno si no lo puedes compartir.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Cigar Federation
Modelo: Minx
Dimensiones: 7 x 38
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo)
Capote: N/D
Tripa: Nicaragua, México (San Andrés), Indonesia
Precio: $10,00
Puntuación: 79

Marcas de Cuba vs. Marcas de USA

Hace poco me pidieron que diera una clase de tabaco centroamericano en la Academia de Sommeliers, puesto que si bien la academia tiene una materia sobre habanos, no imparten mucho conocimiento sobre otras procedencias de tabaco y, gracias a otro amigo que se los comentó, me pidieron si podía dar esa clase.

A decir verdad me llena de emoción hacerlo, pues aunque tengo experiencia hablando en público, es la primera vez que alguien me reconoce este tema lo suficiente como para dar una clase, así que acepté con muchísima expectativa.

Pasa mucho que uno cree que sabe de un tema hasta que te piden explicarlo y tal fue el caso con varios de los temas que voy a exponer, siendo este en particular el de las marcas cubanas vs. las marcas latinoamericanas, pues si bien una es sin duda la original, hay muchas opiniones sobre si la ‘otra’ es una copia o no. Armando la presentación descubrí que puedo dejarlo muy a la opinión de cada quien, pero también aprovecho para dirigirlos a este blog, donde entro en detalle sobre la respuesta.

El hecho es que parte del aprendizaje de los novatos en el mundo del tabaco es el hecho de acordarse cuales marcas son cubanas y cuales no, pero cuando ven esas marcas vendidas en Estados Unidos, siempre caen en la misma duda, porque en realidad son cigarros y marcas distintas, aunque algunas tienen orígenes parecidos.

Por casi todos los habanos de marca Montecristo hay un cigarro Montecristo fabricado en República Dominicana. Es una especie de homónimo, al igual que ocurre con los Partagás y muchísimas (por no decir todas) marcas cubanas. Mientras que en Cuba estas marcas son torcidas únicamente con tabaco cubano, las de otros países incluyen tabaco desde Indonesia hasta Nicaragua. Aunque las marcas cubanas existen en todo el mundo, excepto Estados Unidos, las marcas homónimas existen en todo el mundo menos en Cuba. Estas marcas paralelas existen por el embargo de comercio establecido en 1962 que prohibió la venta de productos cubanos en Estados Unidos y, principalmente, porque los dueños de las marcas que fueron expropiadas por la revolución cubana sintieron que tenían derecho a continuar con sus marcas fuera de Cuba.

Cuando Fidel Castro nacionalizó la industria del tabaco en 1961, los dueños de cada marca se vieron obligados a huir de la isla y comenzar de nuevo en otro país. Una década después, una decisión legal sin precedentes le otorgó a los dueños de las marcas el derecho de vender versiones no cubanas de sus productos en Estados Unidos. Solo existían dos condiciones: la primera, que los cigarros no podían utilizar tabaco cubano, por el embargo; la segunda, que las marcas paralelas solamente podían ser comercializadas en Estados Unidos.

La mayoría de las marcas americanas hoy en día están en manos de conglomerados gigantes, quienes fueron adquiridos a través de negociaciones, compras y fusiones, que hacen que la historia de las marcas paralelas sea un estudio interesante de propiedad intelectual y su aplicación a países que están bajo un embargo comercial. Además que cada marca tiene su historia dentro y fuera de Cuba; aquí algunas:

Montecristo

Montecristo es uno de los nombres más reconocidos en tabaco, incluso para los no fumadores. La marca fue originalmente creada por Alonso Menendez, un español con conocimientos de tabaco que se hizo relativamente famoso en su momento cuando compró la fábrica cubana Particulares en los años ’30. En 1935 creó la marca Montecristo y un logo inconfundible de 6 espadas que forman un triángulo y una flor de lis en el centro (la cual sigue siendo parte de las anillas). Al año siguiente, Menendez de asoció con José Manuel «Pepe» García, y formaron Menendez, García y Cía. Las buenas ventas de la marca les permitieron adquirir la fábrica de H. Upmann y luego la marca. En solo 20 años, Montecristo ya era una marca de reconocimiento internacional.

MONTECRISTO

Luego de verse forzados a entregar su marca al régimen de Castro luego de la revolución, Menendez y García quisieron crear y vender versiones no cubanas del Montecristo. Comenzaron con una marca llamada Montecruz en las Islas Canarias, bajo una compañía llamada Compañía Insular Tabacalera, S.A. (CIT). El Montecruz no contenía tabaco cubano, pero se parecía mucho al Montecristo tanto en precio como en empaque. En cierta manera, Menendez y García se estaban imitando a sí mismos en todos los sentidos excepto en el nombre de la marca.

En marzo de 1972, Menendez luchó en las cortes de Estados Unidos por el derecho en ese país al nombre de Montecristo, contra los importadores de tabaco cubano al país norteamericano, y logró vencer. Esto significó que Menendez y García no solo tenían los derechos para vender tabaco Montecristo en Estados Unidos, sino que también marcó un precedente legal para los exiliados cubanos que tenían marcas confiscadas por el régimen de los Castro.

Ese mismo año, Consolidated Cigar Corp. decidió que también quería participar y adquirieron una mayoría de CIT. Para proteger mejor a las marcas, Consolidated y García crearon una empresa en las antillas holandesas llamada Cuban Cugar Brands N.V. En 1975 la marca fue cimentada pero harían falta todavía algunos años para que los Montecristo no cubanos llegaran a Estados Unidos, siendo primero fabricados en Islas Canarias y luego en República Dominicana.

Para 2000, una serie de fusiones lograron que Consolidated Cigar pasara a manos de Altadis U.S.A. Hoy en día, Altadis ha invertido bastante para promover a Montecristo como una de sus marcas estrella en Estados Unidos, donde existen al menos 12 productos distintos, algunas fabricadas en Nicaragua, pero la mayoría en República Dominicana.

H. Upmann

La creación y trayectoria de H. Upmann es similar a la de Montecristo, siendo que eventualmente fueron creados en la misma fábrica y parte de la misma empresa antes de la revolución.

H. Upmann fue fundada en 1844 por el banquero Hermann Upmann. Cuenta la leyenda que Upmann mandaba a fabricar los cigarros para clientes especiales, aunque luego se convirtió en su trabajo principal. A principios del siglo 20, los cigarros H. Upmann eran muy conocidos y deseados, con más de 200 tamaños distintos y ventas que superaban las 25 millones de unidades anuales. Estos números continuaron aumentando hasta 1922.

Aunque el resto del mundo estaba prosperando económicamente y consumiendo cigarros Upmann vorazmente, el banco de Upmann estaba quebrando en Cuba, en gran parte porque estaba involucrado con la red de inteligencia alemana durante la Primera Guerra Mundial. Tanto la marca como la fábrica terminaron en manos de una compañía inglesa llamada J. Frankau & Co. Ltd. antes que la marca fuera finalmente adquirida por Menendez, García y Cía.

Esto permitió que la marca reviviera y se volviera a establecer como una de las grandes marcas cubanas, al menos hasta que pasara a manos del gobierno cubano.

Luego de la nacionalización de la industria del Tabaco, Menendez y García pudieron registrar la marca H. Upmann junto con Montecristo, siguiendo la misma línea de propiedad y producción mencionada antes.

Romeo y Julieta

Fundad en Cuba en 1975 por Inocencio Alvarez y José «Manin» García, la marca Romeo y Julieta no llegaría mucho hasta que fuera adquirida por Rodríguez, Argüelles y Cía. Uno de los jefes de esta empresa, llamado José Rodríguez Fernández, y conocido como Don Pepin, promocionó agresivamente la marca internacionalmente. Para 1910, la fábrica producía más de 20 millones de cigarros al año, siendo la mayoría exportados a Estados Unidos e Inglaterra.

Don Pepin nunca llegó a ver la revolución de Castro o la nacionalización de sus marcas. Pero su hijo, en cambio, sí vivió la voracidad de la expropiación de Castro, siendo eliminada su propiedad y su compañía. Rodríguez huyó a Estados Unidis, donde conoció a Wally Frank, dueño de la distribuidora Hollco Rohr, Inc. Frank mantenía la distribución de Romeo y Julieta en Estados Unidos, fabricando algunos cigarros en Kingston, Nueva York, a máquina. Cada año Frank le pedía a Rodríguez que le vendiera la marca, pero como tantos exiliados cubanos, Rodríguez creía que la revolución cubana fracasaría pronto, así que nunca la vendió.

Cuando Rodríguez murió en 1976, Frank fue a España a visitar a su viuda y adquirió las 5 marcas que tenía: Romeo y Julieta, Saint Luis Rey, Juan Lopez, Gispert y Quintero. En 1978, Manuel «Manolo» Quesada comenzó a crear los primeros Romeo y Julieta no cubanos en su fábrica MATASA en República Dominicana. La liga era típica de la época, siendo una capa Camerún sobre tripa dominicana. Quesada produjo Romeo y Julieta en cantidades limitadas hasta que Hollco Rohr fue adquirida por el gigante Tabacalera S.A. en 1997. Dos años después, Tabacalera se fusionó con SEITA para crear al gigante Altadis. A partir de ahí, Romeo y Julieta pasó a ser fabricada en Tabacalera de Garcia, la gigantesca fábrica de Altadis en La Romana, República Dominicana.

Hoy en día existe en diversas variedades, fabricada tanto en Nicaragua como en República Dominicana y es la marca más vendida de Altadis.

DSCN0331

Hoyo de Monterrey

Hoyo de Monterrey recibe su nombre por un hoyo muy especial: el Hoyo de Monterrey es una zona de cultivo muy fértil adquirida por José Gener en 1860 y ubicada a la orilla de un río en la región cubana de Vuelta Abajo. Esta zona se inunda regularmente y las tierras quedan bañadas de arena y materia vegetal que nutre las tierras de una manera muy particular y, por tanto, producen un tabaco excepcional. En 1865, Gener registró la marca Hoyo de Monterrey y produjo cigarros que contienen tabaco cultivado en esa zona privilegiada.

Gener murió en 1900 y el negocio comenzó a ser manejado por su hij. En 1931 vendió las marcas Hoyo y La Escepcion a Fernández, Palicio y Cía., una sociedad entre Ramón Fernandez y Fernando Palicio, aunque no queda claro si compraron la finca o si simplemente tenían acceso al tabaco.

Luego de la Revolución, Palicio se mudó a Tampa, en el estado americano de Florida, donde le vendió la marca Hoyo y Punch a Daniel Blumenthal, presidente de la junta directiva de Villazon & Co. Para 1965 ya se producían cigarros con la marca Hoyo de Monterrey en Honduras en la fábrica de Villazon.

Hasta el punto que vendieron la marca no la habían querido vender porque cada día pensaban que Castro caía y volverían a Cuba pronto. Pero Palicio vendió sus marcas por casi $700.000 y los primeros lotes de Hoyos fabricados en Honduras fueron hechos con tabaco cubano. Villazon había comprado una gran cantidad de la hoja cubana antes del embargo y creó la liga de los Hoyo hasta los años 70, cuando acabó con ese inventario. Aunque no podía anunciar el origen de esas hojas, la calidad de los cigarros hablaba por sí sola y la marca creció inmediatamente.

En 1997 General Cigar Co. adquirió a Villazpn por $81,4 millones y, junto con ella, la marca Hoyo de Monterrey. Hoy la marca sigue siendo de General y existe en distintas variedades, todas fabricadas en Honduras.

DSCN6731

Partagas

Partagás fue una vez la joya de la corona del comerci de habanos, siendo quizá el cigarro más buscado de Cuba y quizá el más venerado. Partagás & Co. fue fundada en 1845 por Jaime Partagas, un español que era conocido como el «gran maestro de la manufactura del tabaco».

Luego de 50 años de operación, la compañía había obtenido más medallas de más exposiciones mundiales que cualquier otra marca en sus momento. Lo que hacía a la empresa tan diferente era su propiedad sobre las tierras más preciadas de la región de Vuelta Abajo en Cuba. Partagás tenía más de 12.000 hectáreas de sembradíos y una cantidad prácticamente ilimitada de hojas anuales.

En 1860 Jaime Partagás fue asesinado en uno de sus campos de tabaco. Treinta y dos años después la familia vendió la fábrica al banquero José A. Bances, quien luego la vendió a Ramón CIfuentes y José Fernández de Cifuentes, Fernández y Cía.

El 15 de septiembre de 1960, el ejército cubano invadió la fábrica bajo las órdenes de Fidel Castro. No le permitieron a los dueños llevarse nada y la marca fue nacionalizada, junto con sus sembradíos. El gobierno cubano incluso le hizo una oferta a Cifuentes, pidiéndole que se quedara en Cuba y dirigiera todas las fábricas cubanas, a lo que se negó. Salió de Cuba con destino a Estados Unidos unos días después.

En vez de trabajar para Castro, Cifuentes comenzó a trabajar para Edgar Cullman, presidente de Culbro Corp., que en ese momento era la empresa dueña de General Cigar, Co. Durante 10 años Cullman le ofreció a Cifuentes comprarle la marca Partagás, pero Cifuentes mantenía viva la esperanza que pronto regresaría a su tierra a continuar su labor.

Una vez que Cifuentes aceptó la realidad, en 1975 hizo un trato con General y el primer Partagas no cubano vio la luz en 1977. El trato era que Cifuentes supervisaría la operación y ganaría royalties por el uso de la marca, pero eventualmente General compró su participación. Los cigarros fueron producidos primero en Jamaica bajo la supervisión de Cifuentes y luego en República Dominicana de la mano de Menendez. Juntos ayudaron a adecuar el mercado americano a un nuevo tipo de Partagas fabricado en República Dominicana con capa de Camerún y tripa dominicana. La única diferencia entre la marca cubana y la americana es que la cubana tiene (o tuvo) acento.

Hoy en día Partagas sigue siendo una marca importante de General y sigue manteniendo el estilo original de capa Camerún, aunque tiene otras variedades.

Punch

Es poco lo que se conoce de los orígenes de Punch, siendo fundada en 1840 por alguien de apellido Stockman y llamada por los muñecos de Punch y Judy. La propiedad cambió de dueños varias veces hasta que en 1884 fue adquirida por Manuel López Fernández, cuyo nombre apareció en las anillas durante un buen tiempo, incluso después de la Revolución. Luego de la caída del mercado en 1929, Punch fue adquirida por Fernández, Palicio y Cía, fabricantes del Hoyo de Monterrey y La Escepcion.

Con el tiempo la marca Punch tuvo una gran acogida en Inglaterra, especialmente por el apetito de ese país por los habanos y la apreciación cultural del muñeco de Punch. Víctima de lo inevitable, Palicio huyó a Estados Unidos luego de la nacionalización del tabaco en Cuba, a donde se fue con los derechos de la marca Punch. Con muy pocas ganas vendió la marca Punch (junto con Hoyo de Monterrey, como expliqué antes) a Villazon, quien registró la marca en 1965.

Al igual que Hoyo de Monterrey, los Punch se fabricaron brevemente en Tampa, Florida hasta que la producción fue mudada a Honduras. Los cigarros originalmente contenían tabaco cubano y hondureño, hasta que el inventario cubano desapareció. En 1997 General Cigar Co. adquirió Villazon junto con la marca Punch y hoy en día General continúa fabricando cigarros marca Punch en Honduras.

LaGloriaCubanaSerieR_C

La Gloria Cubana

Originalmente registrada en 1885, La Gloria Cubana fue marginalmente reconocida hasta 1905, cuando José F. Rocha y Cía. la adquirió. Rocha también tenía la marca Bolivar. En 1954, luego de la muerte de José Rocha, su familia vendió ambas marcas a la familia Cifuentes, de quien hablé antes.

La pequeña marca La Gloria Cubana siempre estuvo a la sombra de Partagas e incluso de Bolivar. Según Ernesto Perez-Carrillo, su padre compró los derechos de La Gloria Cubana cuando tenía la fábrica El Credito (que compró en 1948), aunque nunca produjo cigarros de la marca hasta que emigró a Estados Unidos.

En la década de 1960, el padre de Perez-Carrillo reinauguró la fábrica El Credito en Miami, Florida, donde produjo La Gloria Cubana en ediciones muy limitadas en 1974. No fue sino hasta los ’80 que comenzó a utilizar el diseño original de la anilla y gracias a la línea Wavell se hicieron relativamente famosos. Para lograr la demanda, Perez-Carrillo mudó la producción a República Dominicana en 1996 y la marca llamó la atención de General Cigar Co. quien la adquirió en 1999. Hoy en día son fabricados en la República Dominicana por General Cigars y tienen un público bastante fiel en Estados Unidos.

DSCN6271a

Bolivar

Fundada por José Fernández Rocha a principios del siglo 20, los Bolivar eran producidos y vendidos bajo su compañía J.F. Rocha y Cía. Las empresas británicas distribuidoras de tabaco los vendían en Inglaterra y por ello el mercado europeo era su principal punto. Para 1920 Bolivar fue introducido en Estados Unidos gracias al distribuidor A.J. Billin & Co., aunque no se conoce mucho del destino de esta empresa.

Con la cara de Simón Bolívar en la caja, los Bolivar eran mucho menos identificados en la anilla, mostrando apenas un escudo. Aunque esto cambió luego de la muerte de Rocha, pues en 1954 su familia vendió la marca a Cifuentes y Cía., quienes ya tenían Partagas y luego Punch. En la fábrica de Partagas se produjeron Bolivar de intensidad alta y la anilla cambió a una versión de la actual cubana.

En los años que culminaron con la Revolución, los Bolivar eran muy buscados y disfrutador, pero cuando Ramon Cifuentes huyó a Estados Unidos, Cifuentes eventualmente le vendió la marca a General Cigar, quien registró Bolivar en 1983. A mediados de los años 90 General Cigar producía suficientes Bolivar para mantener la marca viva pero a finales de la década comenzó a fabricarlos en República Dominicana y luego una versión más intensa en Honduras.

Para 2005 General creó una nueva marca central de Bolivar con una intensidad fuerte. Pero a pesar del rico historial de la marca, Bolivar no se vendía bien en Estados Unidos y en 2015 General anunció que la convertiría en su subsidiaria Foundry Tobacco Co., con cigarros Bolivar religados, reempacados y revendidos. General sigue teniendo la marca.

Cohiba

No existe una marca más reconocida, controvertida o mistificada tanto como Cohiba. Creada en 1966 para Fidel Castro, Cohiba era parte de su colección privada, que le regalaba a diplomáticos y dignatarios que le caían bien. Los Cohiba solamente existían en una vitola, siendo un lancero.

Luego del misticismo del cigarro, Castro decidió compartir Cohiba con el resto del mundo y comenzaron a venderse en España en 1982, de donde pronto explotó el negocio y comenzaron a venderse en todo el mundo.

Aunque el Cohiba original era de apariencia áspera y marrón, pronto se convirtió en una de las anillas más reconocidas del mundo, con un mercadeo inconfundible y sus colores negro y amarillo bajo puntos blancos y las letras grandes y gruesas. Con el tiempo la marca ha evolucionado y hoy tiene hologramas, relieves dorados y una larga lista de falsificaciones.

La historia de los Cohiba dominicanos es muy diferente a la del resto de las marcas de origen cubano, pues Cohiba fue creada después de la Revolución, por el gobierno castrista, así que no se le expropió a nadie. Los exiliados molestos pueden haber recreado sus propias marca en Estados Unidos, pero por lo general a Cohiba no la tocaban, pues Cohiba no representaba a su herencia, sino que era un símbolo del nuevo régimen.

General Cigar aplicó para una patente americana de la marca Cohiba en 1978 y fue registrada oficialmente en 1981 y para 1994 General comenzó a vender Cohibas dominicanos en Estados Unidos. Para 1997 General creó lo que se conoce como el «punto rojo» de Cohiba, con un logotipo que coloca un punto rojo en la «O» de Cohiba, que se diferenciaba bastante del logo cubano. General no compró la marca a nadie y tampoco se sintieron obligados a hacerlo, pero el gobierno cubano se molestó muchísimo.

En respuesta, Cuba demandó por infracción de marca registrada en enero de 1997 y el caso es oficialmente conocido como Empresa Cubana del Tabaco v. Culbro Corp., desde cuando ha estado en litigios continuos. Durante 20 años la demanda ha ido y venido en una batalla legal con victorias y derrotas en ambos lados, además de millones de dólares en gastos legales.

El caso actualmente se encuentra en alguna fase de apelación, en donde Cuba aún busca detener la venta de Cohiba en Estados Unidos y exige restitución financiera, mientras que General aduce que el embargo evita al mercado cubano cualquier derecho de marca en Estados Unidos.

Mientras tanto, más de 6 productos distintos de Cohiba son fabricados por General Cigar para el mercado americano y Cuba sigue produciendo nuevas variedades, incluyendo una versión del 50 aniversario en 2016. El caso de Cohiba vs. Cohiba sigue sin resolverse y ninguna de las dos partes baja la guardia.

DSCN9808

Trinidad

Al igual que Cohiba, Trinidad es una marca que nació con la Revolución e igual como Cohiba, eran cigarros reservados para diplomáticos y dignatarios. Los primeros Trinidad comerciales fueron vendidos en 1997 y comenzaron con una sola vitola llamada Fundadores. A principios de 2000, Cuba expandió la línea Trinidad con tres vitolas nuevas. La marca era pequeña, pero llamaba mucho la atención.

El otro atractivo de Trinidad era que no parecía tener influencia política. Cuba siempre mantuvo que Trinidad era una marca post-Revolución, por lo que no tenía lazos comerciales o algún asunto legal que pudiera ser relanzado en Estados Unidos, pero no todos estuvieron de acuerdo. Diego Trinidad, Jr. era uno de ellos. Diego aseguraba que su familia fabricaba tabacos bajo el nombre Trinidad mucho antes que Castro llegara al poder.

Trinidad y Hermanos fue fundada por Diego Trinidad en 1905 como una empresa de Tabaco. Diego Trinidad, Jr. comenzó a manejar el negocio en 1920 y en 1958 le cambió el nombre a TTT Trinidad, que fue expropiada unos años después.

Luego de la Revolución la familia Trinidad se mudó a Estados Unidos, donde comenzaron Trinidad Tobacco Trading Corp. Los Trinidad estaban buscando donde producir sus cigarros y, en 1968, encontraron a alguien en Tampa, Florida: los Fuente. La fábrica de Arturo Fuente creó una línea de Trinidad para la familia Trinidad en su fábrica de Tampa hasta finales de los años 70. La producción cesó luego que Fuentes se fuera de Tampa, pero en 1997 Fuentes comenzó a producirlos de nuevo en República Dominicana.

Los Trinidad no cubanos existían en dos tamaños: corona y robusto, y eran fabricados con capa Camerun y el resto del cigarro era dominicano.

Las batallas legales comenzaron cuando la familia Trinidad argumentó ser el dueño de la marca cubana y de la marca americana. De acuerdo con la oficina de patentes americana, la marca TTT Trinidad La Habana, Cuba que es propiedad de Empresa Cubana en 1996 estaba basada sobre la marca cubana registrada en 1958 por Trinidad y Hermano, expropiada por el gobierno cubano con la Revolución. Esto le dio a la familia Trinidad un argumento legal y una oportunidad de ganar el caso.

En 2001 la familia Trinidad ganó el caso de la marca y recibió el derecho de vender los cigarros Trinidad en Estados Unidos. Para 2002 una línea de Trinidad llegó a Estados Unidos, pero no eran fabricados por Fuente. Ese mismo año Altadis U.S.A. adquirió la marca de la familia Trinidad y los fabricaron en República Dominicana, siendo actualmente sus dueños.

 

Naturalmente, todo esto sobre las marcas paralelas nos lleva a una sola pregunta: ¿Qué pasa cuando el embargo finalice? Ahora que las marcas paralelas están tan arraigadas en el mercado americano, la reintroducción de los cubanos creará una nueva dimensión de batallas y trampas legales, derechos de distribución y leyes nuevas.

También habrá mucha negociación, y eso es lo que hace que el mercado del tabaco sea como es.

Arturo Fuente – Chateau Fuente Maduro (Rothschild)

Realmente yo no soy quien para criticar a Arturo Fuente. Estoy claro que se trata de una gran empresa y que hacen productos espectaculares, siendo actualmente el #1 de Cigar Aficionado un producto de ellos. Pero realmente tengo uno que otro tema con los nombres de sus productos, pues parece que los crearan por medio de un biombo en el que hay 4 palabras y simplemente las van intercambiando. Si bien en el título del cigarro puse Chateau Maduro, el cigarro en realidad se llama Arturo Fuente Chateau Fuente Chateau Fuente Maduro. Sí, en serio. ¿Por qué?

Arturo Fuente - Chateau Maduro 01

El Chateau Fuente (porque me niego a escribir el nombre completo) lo tengo desde febrero de este año, llegando como parte de un Cigar of the Month, lo cual ya me pareció raro pero igual lo acepto y lo aprecio, pues hasta el momento (y desde entonces) no había recibido un Arturo Fuente como parte de estos cigarros del mes. Desde que llegó lo dejé con su cobertura de cedro, a fin que se mantenga lo más parecido a su entrega original desde el inicio, pero no traté de encenderlo con la madera puesta, como el otro día me mostraron que se «puede» hacer. Como todos los Arturo Fuente, el cigarro se ve espectacular, muy uniforme y con algunas venas, lo cual es normal. La anilla no deja ver mucho ni llama demasiado la atención, siendo prácticamente el mismo diseño para todos sus productos. Los aromas de la capa son de chocolate y madera, muy al estilo de muchos maduros y con esa capa de madera pegada durante los últimos 10 meses, no es para menos. Pero la calada en frío también me presenta esos mismos aromas: chocolate y madera.

Arturo Fuente - Chateau Maduro 02

Como ven, sobre el cigarro quedan restos de la madera, los cuales no trato de quitarle con demasiado apremio pues para algo estarán ahí. El cigarro comienza como todo un maduro, bastante sedoso y con los mismos sabores que sentí en los aromas de la calada en frío, por lo que no impresiona mucho. Sí tiene un aspecto picante, pero eso también es típico en los maduro y se trata de ese picor en los labios y un poco también en el retrogusto. Sin embargo, también se aprecia un poco tierra mojada, sobre todo al cabo de unas 5 o 6 caladas.

Arturo Fuente - Chateau Maduro 03

El cigarro quema muy bien, con una ceniza sólida y clara, aunque la línea de quemado no mantiene esa sutileza y amenaza en ocasiones con irse por el lado que no es, pero nada preocupante de momento. El cigarro demuestra más sabores pero sobre todo en el retrogusto, donde se le llega a apreciar canela y algo de chocolate, mientras que los sabores del paladar siguen siendo los mismos, pero más ‘presentes’, si eso se pudiera decir. El hecho es que hasta el momento los sabores han estado sutiles, pero a partir de este punto se sienten más frontales o amplificados.

Arturo Fuente - Chateau Maduro 04

Hacia el segundo tercio los sabores se mantienen iguales: chocolate, madera y tierra, que si bien se han matizado un poco y muestran distintas tonalidades, no puedo decir que se note un gran cambio en el cigarro. Dicho esto, el sabor de chocolate se siente casi como el de un fudge, hasta masticable diría. En el retrogusto ha cambiado un poco, habiendo pasado de casi exclusivamente pimienta al principio a más canela que pimienta al final del primer tercio y en este punto es un toque más suave de pimienta junto con aromas de origen más dulce.

Arturo Fuente - Chateau Maduro 05

Sabores nuevos: ninguno. Bueno, quizá un sabor como de nueces hacia el final en el paladar, luego de soltar todo el humo. Hasta el momento este Arturo Fuente ha sido tan bueno como esperaba, siempre que me bajara un poco las expectativas, que creo que ha sido uno de mis problemas crónicos con esta marca, pues por el precio y por la fama que tienen siempre espero que sean unos cigarrazos y, la mayoría de las veces, se ha tratado de un cigarro normal, con buenos sabores, buena intensidad, pero nada del otro mundo. Creo que es una de las razones por las que no me han terminado de convencer en su mayoría, pues rara vez tienen un atributo que sorprenda de sobremanera. Hasta el momento este cigarro cae en ese renglón, así que solo puedo decir que es un cigarro bueno, pero no es un cigarro extraordinario.

Arturo Fuente - Chateau Maduro 06

En el último tercio se comienzan a apreciar nuevos sabores, lo cual me parece un poco tarde para presentarme una nueva experiencia, pero tenemos maní y cuero hacia el final del cigarro, con un retrogusto de pimienta con chocolate. El cigarro ha sido bueno, consistente y bastante uniforme desde el principio y, salvo algunos sabores que aparecieron al final, no muy variado. Una vez más quedo en las mismas después de un Arturo Fuente, aunque habiendo tomado mis previsiones de no esperar demasiado del cigarro, pues puedo decir que lo disfruté bastante. La línea de quemado es más variable a partir de la mitad del cigarro y en un par de ocasiones tuve que darle un toque técnico para que no se fuera por otro lado. Los Arturo Fuente siguen siendo, para mí, cigarros para probar una vez en su mayoría, independiente de su precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Gran Reserva Maduro
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Chateau (Rothschild)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $5,00
Puntuación: 83

FQ Cigars – Proper (Corona Gorda)

Aparte de mi otra reseña del FQ Cigars – Phenom, la marca originalmente cubana de las familias Fernandez y Quevedo, que luego fue revivida por Matt Hunt y distribuida por Cigar Hustler, no ha tenido mucha cobertura ni conocimiento tanto en mi círculo como en términos más generales. En realidad se trata de un proyecto bastante modesto y relativamente pequeño, limitado inicialmente a unos mil cigarros por cada vitola, pero que desde entonces ha crecido, aunque con el mismo conocimiento, aparentemente. El Proper existe en tres vitolas: Corona Gorda, Robusto y Toro Gordo.

FQ - Proper 01

El Proper está envuelto en una capa habano oscuro proveniente de Ecuador, con un capote hondureño y tripa Connecticut Broadleaf y de Honduras, pero lo que más llama la atención en principio es lo oscuro de esa capa, con una textura medio corrugada y cierto brillo que invita bastante a probarlo. Se siente bastante rígido y hasta tieso en su superficie y la capa sobresale un poco en el pie, cubriendo la tripa. Pero también llama la atención los aromas de la capa, que incluyen mantequilla y un aroma a dulce de ron. Una vez picado, el tiro se siente bastante suelto (en el buen sentido) y un aroma a chocolate muy suave.

FQ - Proper 02

Las primeras caladas del Proper tienen un sabor rico y denso, que a diferencia de muchos cigarros nicaragüenses, no te recibe con un golpe de pimienta sino que esta se comienza a sentir luego de las primeras 5 o 6 caladas. El humo se siente untuoso, como si le costara despegarse de la boca cuando sueltas el humo, lo que también hace que se sienta más denso cuando lo paso por la nariz en el retrogusto y quedo soltando humo durante un buen rato después. El aroma del ron que describía en frío también se siente en el retrogusto, pero no es algo que pareciera ser bañado en ron, sino más bien como si tuviese un trago de ron cerca, por lo que es bastante agradable.

FQ - Proper 03

A lo largo del primer tercio también aprecio un sabor a tierra mojada que no llega a ser demasiado intenso, sino más como un trasfondo en los sabores. Pero en general el primer tercio ha sido sutil, con sabores sedosos que se quedan pegados en la lengua pero muy agradables. Hacia el final de este tercio se siente un sabor a madera y una intensidad entre media y fuerte. La línea de quemado es un poco errante, pero nada preocupante, en realidad.

FQ - Proper 04

Muchas veces cuando estoy fumando un cigarro para reseña tiendo a tratar de dar caladas cortas para poder apreciar mejor algunos sabores, sobre todo si se trata de un cigarro con pocos sabores y quiero poder diseccionarlos e identificarlos mejor, y en este caso la pimienta parece ser un poco mas agresiva en el segundo tercio casi dominando los sabores en estas pequeñas caladas.

FQ - Proper 05

Hacia la mitad del cigarro esa agresividad de la pimienta se vuelve más amistosa y ello permite apreciar otros sabores más dulces que sin duda le dan un aire mucho más sutil al cigarro, volviendo a lo que era en el primer tercio, incluyendo un sabor a caramelo que invade y se hace sabroso. También se mantienen los sabores de tierra y pimienta, y en menor medida los de madera, en general con la misma intensidad pero el cigarro en general ha bajado un poco su fuerza sin llegar a ser uno de intensidad media per se. Mientras se acerca al último tercio, los toques dulces son lo que realmente realza al cigarro y lo hace más agradable de lo que los sabores sencillos hasta el momento denotan.

FQ - Proper 06

Como era de esperarse, en el último tercio el Proper se vuelve completamente más robusto (y no es la vitola), aunque no llega a exagerarlo tampoco, siendo el cambio más grande la intensidad que ha adquirido el sabor a tierra y que le acompaña la pimienta. Pero afortunadamente nunca pierde el equilibrio aunque en momentos pareciera titubear y manda uno que otro golpe amargo en el sabor. Pero en términos generales el Proper sí impresiona, aunque no tanto (o tan agradable) como en el Phenom. El Proper se mantiene interesante durante toda la fumada, combinando buenas transiciones tanto en intensidad como en sabores, aunque hacia el final tiende a engañar un poco y a dejar de tener esos aspectos tan positivos que lo caracterizan hasta el momento, aunque tampoco tiene el golpe de nicotina que hubiese esperado con esos cambios bruscos. Quizá el aspecto más negativo del cigarro sea lo limitado de su producción, pero si lo consigues sin duda te digo que deberías considerar tenerlo en el humidor, pues su imagen y sus sabores realmente merecen una oportunidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: Nicaraguan American Cigars
Marca: FQ
Modelo: Proper
Dimensiones: 5½ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano oscuro)
Capote: Honduras
Tripa: USA (Connecticut Broadleaf), Honduras
Precio: $9,50
Puntuación: 82

Kristoff – Maduro (Corona)

Gracias a que el Cigar of the Month de Cigar Hustler decidió incluir un Kristoff en su envío de junio 2018 pude finalmente probar esta marca que me ha evadido desde hace tiempo. Paralelamente, y sin saber que venía ese, en mayo también me hice con un sampler de la marca, de los que no he probado el primero todavía.

Kristoff - Maduro 01

Kristoff es una marca que ha estado en mi lista de ‘debo probar’ desde hace un buen tiempo, pero no había tenido la oportunidad de conseguir o no me había llamado la atención del todo, quizá porque sus anillas no sobresalen en un anaquel tanto como otras. Pero ante los comentarios de algunos amigos dentro y fuera de las redes, decidí probar. Lo bueno de los Cigar of the Month es que muchas veces consiguen cigarros que, aunque son conocidos, vienen en vitolas de pocos ejemplares. Por lo mismo, una búsqueda en internet de este cigarro me da a entender que existe en torpedo, churchill, robusto y matador (este último es 6.5 x 56), pero ninguno menciona la vitola corona, que es el que tengo aquí. Se trata de un cigarro pequeño (obviamente) de 5 x 44. El cigarro tiene un rabo de cochino en la perilla y el pie es cubierto, pero por el movimiento constante y el transporte, ese rabo de cochino se le cayó y no me hizo falta picarlo. La capa brasileña es sumamente oscura y oleosa, con aromas de tabaco rico, chocolate y bosta, mientras que en el pie se sienten notas herbáceas y de nueces. La calada en frío no me da muchos aromas adicionales al tabaco, pero este es rico y profundo, lo cual ya me llama poderosamente la atención.

Kristoff - Maduro 02

El pie cubierto hace que tostarlo y encenderlo sea relativamente sencillo, y con estas dimensiones tampoco pasas demasiado tiempo haciéndolo. El tiro es tan apretado como esperaría con un cigarro de este tamaño, lo cual es un poco apretado pero desde la primera calada también te llena de sabor y de humo rico y denso.

Kristoff - Maduro 03

Comienza sumamente dulce y envolvente, siendo inicialmente puro chocolate y eventualmente apareciendo sabores de caramelo y un toque de café junto con un toque de pimienta en los labios. Siendo un corona, se fuma rápido, pero no tan rápido como hubiese pensado. En el segundo tercio es muchísimo más cremoso, el humo se hace incluso más denso y pegajoso mientras que los sabores dulces toman una propiedad como de miel, pero también incluye un sabor de tierra mojada que va muy acorde con su color.

Kristoff - Maduro 04

También comienza a tener un sabor más de madera en el segundo tercio, pero afortunadamente la pimienta no es algo tan presente en su sabor y eso me invita a probar el retrogusto constantemente y a descubrir más matices en su sabor. Entre esos matices logro apreciar un sabor cítrico que, si bien se mantiene solo en el retrogusto, se combina muy bien con otros sabores que siento en el paladar.

Kristoff - Maduro 05

Aunque en esta vitola los sabores se concentran un poco más, por la fortaleza e intensidad del cigarro no creo que sería bueno probarlo en un formato muy grande, a menos que estén mucho más diluidos. Alcanzo la frontera del último tercio a los 45 minutos de fumada, mientras que el Kristoff sigue bombeando sabores intensos e interesantes, finalmente permitiendo que la pimienta tenga más intensidad y ‘empape’ al resto de los sabores, dándole un perfil más intenso y mayor fortaleza al cigarro en general, aunque la nicotina parece evadirlo. En el último tercio llego a apreciar pimienta, tierra, dulce, cuero y un fondo de coco.

Kristoff - Maduro 06

¿Que si me gustó? La vitola corona puede parecer pequeña y de fumada corta y, a ratos quisiera que el cigarro durara más, pero al cabo de 70 minutos de fumada y a la intensidad que esta fue, estoy claro que no aguantaría tan placenteramente un cigarro de mayores dimensiones. Si bien en los más grandes los sabores tienden a estar más diluidos, creo que inevitablemente aparecería la nicotina y no terminaría de fumarlo como este. Pero luego de fumarlo quiero darle fuego al resto de los Kristoff que tengo en el humidor (que pronto tocarán, paciencia), pero este cigarro es uno que buscaré más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Exclusive Cigars
Marca: Kristoff
Modelo: Maduro
Dimensiones: 5 x 44
Tamaño: Corona
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil (Maduro)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (Olor), Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 86

Esteban Carreras – Mr. Brownstone (Speedball)

Parte del Cigar of the Month de Cigar Hustler, porque si fuese por mí, luego de lo decepcionante que resultó ser mi muestra anterior de Esteban Carreras (el Chupa Cabra), fácilmente no hubiese probado otro. Pero uno tampoco debe juzgar una marca por un solo producto, así que no está de más probarlo. Particularmente le tengo cierta tirria a las marcas o productos de tabaco cuyos nombre están relacionados con drogas, tal es el caso de la marca Traficante Cigars y El Chapo Cigars, pero al mismo tiempo me terminan agradando los cigarros cuyos nombres están relacionados con la música, por lo que el nombre Mr. Brownstone me gustó en principio, hasta que descubrí que la canción y el nombre están relacionados con el consumo de heroína… un poco de cultura pop. Igualmente, los nombres de las vitolas también tienen relación con el mundo de las drogas: Speedball (6×52) y Smack (5×54).

Esteban Carreras - Mr. Brownstone 01

Pero a lo que vinimos: el Mr. Brownstone la verdad es un cigarro llamativo, gracias a la oleosidad de su capa, que si bien tiene colores irregulares y venas marcadas, también es bastante liso. Se siente muy bien construido y el hecho que tiene 3 anillas lo hace interesante también. Sin embargo, es un cigarro de pocos aromas, sobre todo teniendo en cuenta que tiene 9 meses en mi humidor con todas sus bandas, por lo que debería tener más que ofrecer. Pero apenas se siente un aroma de tierra mojada en la capa y el pie. Una vez picado, la calada en frío presenta un toque dulce con ese mismo componente de tierra mojada.

Esteban Carreras - Mr. Brownstone 03

Le doy fuego y la cantidad de humo que sale del pie es impresionante, no tanto de la calada, lo que me hace pensar que está mal encendido pero una soplada en el pie me muestra una quemada regular, así que supongo que el cigarro simplemente es así. En cuanto a sabores, es muy similar a la calada en frío, con un componente predominante de tierra mojada y dulce, pero muy poca intensidad en esos dos sabores. Viendo un poco mi reseña del Chupa Cabra, veo que se parece bastante, pues ambos tienen un principio bastante neutro y escaso de humo, lo que se traduce en escaso de sabores e intensidad.

Esteban Carreras - Mr. Brownstone 04

A lo largo del primer tercio es que los sabores comienzan a desarrollarse y se siente mucho más dulce, casi empalagoso en el paladar, con un dulce proveniente de un sabor a melaza muy denso. La tierra mojada sigue siendo quizá el sabor principal, pero el dulce le pisa los talones. La capa de este cigarro es Connecticut Broadleaf y, en mi experiencia esto normalmente se traduce en un sabor bastante dulce lo que es consistente en el cigarro, pero ese sabor de tierra mojada no lo es tanto, por lo que parece más influencia de la tripa. El retrogusto presenta un toque muy suave de pimienta, que ni siquiera pica. A medida que avanzo en el primer tercio también siento aromas de cítricos, pero únicamente en el retrogusto.

Esteban Carreras - Mr. Brownstone 04a

Al igual que con el Chupa Cabra, el Mr. Brownstone se encamina es en el segundo tercio, con mayor intensidad en sus sabores y mayor variedad, aunque el sabor de tierra mojada se ha diluido completamente, el sabor dulce se mantiene y es reforzado con un sabor de chocolate denso y rico, mientras que en el retrogusto ya tampoco se siente la pimienta. Es como si fuera otro cigarro, pues apenas se sienten los sabores del primer tercio, mientras que el chocolate se aprecia tanto en el paladar como en el retrogusto y no se aprecia mucho más.

Esteban Carreras - Mr. Brownstone 05

La cantidad de humo que desprende el cigarro incluso cuando lo dejo en el cenicero llega a ser incómoda, porque por supuesto, no importa donde lo coloque siempre se me viene a la cara, así que lo pongo a un lado, me levanto y doy una vuelta por el jardín. Al regreso veo que la línea de quemado, que siempre ha sido bastante dispareja, tiende a corregirse sola y es en el último tercio donde realmente el Mr. Brownstone parece mostrar toda su gama de sabores, incluyendo notas de miel y cuero, que se mantienen como sabores secundarios, pero van dando destellos de intensidad. La tierra mojada regresa como sabor y en el retrogusto se aprecia únicamente chocolate.

Esteban Carreras - Mr. Brownstone 06

Comparativamente el Mr. Brownstone es mejor que el Chupa Cabra, pero no mucho mejor. Tiene los mismos problemas de falta de sabor al inicio y, aunque en el segundo y último tercio desarrolla muy bien esos sabores y matices, dándole riqueza y profundidad, el hecho que ese inicio hubiese sido decepcionante le pesa igual. No me considero un gran fanático de la capa Connecticut Broadleaf, más que nada porque los sabores dulces en los cigarros no son los que más me llaman la atención, pero el Mr. Brownstone funciona muy bien si te gustan esos sabores. Soy más amante de la capa habano, en realidad, pero eso no viene al caso. Tengo otro Esteban Carreras en el humidor, también parte de un paquete que me enviaron porque incluso después de ambos cigarros tampoco es una marca que buscaría mucho. No obstante, si forma parte de un sampler a buen precio, lo consideraría.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Carreras
Marca: Esteban Carreras
Modelo: Mr. Brownstone
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Speedball (Robusto Grande)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Ecuador (Habano)
Tripa: Nicaragua (Condega, Jalapa)
Precio: $8,50
Puntuación: 78