Whisky: The Macallan 12 Year Colour Collection

Esta botella de aspecto tan poco macallanista realmente me llamó la atención cuando la vi en el anaquel. No soy una persona de comprar The Macallan regularmente y creo que en los últimos años si he comprado tres botellas ha sido mucho. De hecho, esta la compré para una cata de whiskies pasados por barricas de jerez, pero quizá lo que me llamó más la atención es lo barata que parece la etiqueta.

Cuando muchas botellas de The Macallan tienen ribetes, repujados, brillos y decoraciones, este de Colour Collection parece hecha en casa por alguien que no maneja mucho el diseño gráfico. En efecto, esta colección colabora con el artista y diseñador David Carson y la mayoría de sus diseños se pueden apreciar es en la caja y en la página web, pero obviamente no en la botella. Pero la caja también tiene varios motivos amarillo claro, a tono con el color del whisky.

Pero como admirador del whisky y no del arte de la caja, lo que te puedo contar de este whisky es que esta edición Colour Collection busca realzar dos de los atributos principales de The Macallan: paso por barricas de jerez y color natural. Esta botella es lo que se conoce como Travel Exclusive, o disponible únicamente en aeropuertos. Es añejada durante 12 años en barrica ex-bourbon y pasa un tiempo indefinido en barrica ex-jerez. Es finalmente embotellado a 40% de alcohol.

El color es amarillo pálido, con aromas a vainilla y miel como principales, pero notas de chocolate como secundarias, pero no mucho más. Hay cierto dejo cítrico que se aprecia inmediatamente después de agitarlo un poco, pero no se mantiene.

En boca es ligero y suave, incluso hasta aguado, con notas de miel y vainilla, complementadas por manzana golden. En segunda instancia también hay sabores de madera y cáscara de limón amarillo. Pero también se siente una cierta intensidad o una calidez en el líquido, casi como si fuera una pimienta blanca. En el retrogusto hay toques metálicos, hasta cobrizos y posiblemente algo de cereal, pero no dejan de ser notas suaves.

En referencia general, este The Macallan es exactamente lo que esperaba: un whisky muy suave y sutil. Pero también esperaba alguna nota relacionada con la barrica de jerez y aunque podría relacionar algunos de esos sabores con los que se encuentran en un whisky que pasar por jerez, no es uno de esos whiskies que son sumamente obvios. Más pareciera que el whisky fue transportado en un camión que también llevaba barricas de jerez.

Pero sí debo admitir que es un whisky bueno y con sabores que se mantienen largo rato en boca. Pero no es un whisky que valga su precio, porque solamente estás pagando The Macallan y la experiencia no es muy distinta a la de distintos whiskies que cuestan la mitad.

Ficha Técnica:
Fabricante: The Macallan Distillery
Nombre del Whisky: 12 Year Old Colour Collection
Marca: The Macallan
Origen: Escocia (Highland)
Edad: 12 años
Precio: $80
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

Aladino – Fuma Noche (Toro Extra)

Una particularidad que podrías descubrir de marcas relativamente pequeñas es que los lanzamientos de nuevos productos que hacen no suelen ser en múltiples vitolas. Si eres una marca como Oliva, Padron o AJF, puedes lanzar una nueva línea en 12 vitolas distintas, pero marcas pequeñas como Aladino lanzaron este Fuma Noche únicamente en una vitola. A lo largo del tiempo y dependiendo del éxito de cada línea, le suelen añadir una o dos nueva vitolas, pero por lo general se mantienen al menos un año o dos en una sola. El Fuma Noche es uno más en esa tendencia de la marca, únicamente disponible en 6¼ x 54, que viene siendo un toro extra. Un aspecto interesante de este cigarro, aunque en verdad no hay mucha información al respecto, es que según la marca, la capa es madurada y aunque no destacan más información acerca de su origen, es uno de esos casos en los que el concepto y apreciación que tengo por una capa madurada puede no ser el mismo de la marca.

Efectivamente, el Fuma Noche es considerablemente más claro que lo que consideraría una capa madura, aunque la marca sí destaca que el capote y la tripa son hondureños, de las fincas de la familia Eiroa, que son los dueños de esta marca. Más allá de lo que la capa es y no es, otro tema que llama la atención del cigarro es su precio: $15, que lo coloca considerablemente por encima de muchos productos de la marca. Pero en cuanto a apreciación de la experiencia y el cigarro en sí, la capa tiene múltiples venas de distintos tamaños, con aromas a establo, tierra seca, el dulce de una cajita de pasas y una nota química como la de un marcador de pizarra, de esos que llaman rotulador. Aromas a notas dulces, chocolate y amoníaco en el pie, y la calada en frío me da notas a cuero, pimienta, chocolate y peras. Vamos a encenderlo a ver de qué se trata.

Comenzamos bien en términos de sabores, con una fuerte influencia de café, roble, aserrín y cuero, pero hay una aparente nota seca que impide que el Fuma Noche desarrolle esos sabores en notas más ricas o cremosas. El tiro está muy decente y a lo largo del tercio también aparecen sabores de nueces, y un retrogusto que incluye frutos rojos, cotufas y una nota cítrica. También hay algo de maní, sobre todo a mediados de este primer tercio y hacia el final del mismo aparecen notas de pan tostado. Aunque el abanico de sabores es amplio, ninguno de ellos alcanza una intensidad superior a la media, en gran parte por esa ausencia de dulzura en el cigarro o algo que haga que los sabores se mantengan más tiempo en el paladar. Aunque el tiro está bien, la quemada no lo está y la ceniza tiende a abrirse como una flor. Pero al menos el anillo de combustión no parece sufrir las consecuencias.

En el segundo tercio tenemos una transición interesante de sabores en donde la mantequilla de maní se vuelve un sabor principal, viniendo de maní como un sabor secundario en el primer tercio. Los sabores secundarios incluyen, en orden de intensidad, tierra seca, pan tostado y pimienta, mientras que el retrogusto tiene notas de nueces, notas herbáceas y pan, aunque más como una masa de pizza. La ausencia de pimienta lleva como consecuencia que la fortaleza no aumenta pero la intensidad tampoco y hay ocasiones en que siento que al cigarro le faltaba tiempo en el humidor, pero los cigarros de Honduras, al igual que casi cualquier origen, son ready to smoke. Cuando supero la mitad del Fuma Noche aparecen sabores de pimienta en el retrogusto y también madera, aunque ésta está quemada. El anillo de combustión desmejora un poco, pero al precio de mayor cantidad de sabores y son algo más ricos, así que con gusto pago ese precio.

El sabor de mantequilla de maní sigue siendo el predominante en el último tercio, pero son los sabores secundarios los que más cambian, incluyendo tierra, roble, pimienta y cuero, en donde ninguno es cremoso y mantiene esa tendencia, mientras que en el retrogusto los sabores principales son de tierra, pimienta y una cierta nota floral, que fácilmente puede ser una derivación de la nota herbácea que sentí en el tercio anterior. La fortaleza llega a media, con una intensidad media-alta, pero es solamente por el calor que genera el cigarro y que la pimienta ha aumentado, pero no hay mucho que logre que los sabores se queden. La quemada en este último tercio es la menos uniforme y lamentablemente esto afecta los sabores, o al menos eso quisiera pensar porque la experiencia no es la mejor en los centímetros finales, o al menos esperaría una concentración mayor de esos sabores y pareciera que se están dispersando más. Luego de dos horas, este Fuma Noche llega a su fin,

En lo personal, rara vez he tenido problema con la construcción de un cigarro de la familia Eiroa, sea Asylum, CLE, Eiroa, Wynwood Hills o Aladino. No tengo una memoria fotográfica de todas mis experiencias, pero cada vez que voy a encender uno tengo la seguridad mental que no voy a tener problemas con la construcción. Con este Fuma Noche no tuve problemas reales, pero si incomodidades, pues hay temas típicos de construcción que se tradujeron en una fumada bajo par. Al final, creo que habían más sabores en el Fuma Noche que los que pude apreciar y creo que gran parte de eso fue por un tema de construcción. En cualquier otro cigarro de $7 a $8, en donde muchos Aladino se encuentran, sería uno de esos gajes del oficio. Pero ya que aumentan el precio a $15 por unidad, no esperaría un tema como éste.

Ficha Técnica:
Fabricante: Las Lomas
Marca: Aladino
Modelo: Fuma Noche
Dimensiones: 6¼ x 54
Tamaño: Toro Extra
Origen: Honduras
Capa: N/D
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $15,00
Puntuación: 83

La Aurora – ADN Dominicano (Robusto)

La Aurora, al igual que casi todas las tabacaleras, suelen producir tabaco de la manera que se ha hecho tradicionalmente. Pero si investigamos un poco en la historia del tabaco, vemos que hay otros métodos para disfrutar de esta planta, incluyendo las versiones masticables, las que se ‘esnifan’ y otras más. Entre las más antiguas está una manera de recopilarlo y fumarlo, llamado andullo. Básicamente es un sebucán (aunque ellos lo llaman yaguas) en donde se comprimen las hojas de tabaco hasta formar un bloque. Este bloque luego es rallado o raspado y ese polvillo termina siendo fumado. Para hacer este ADN Dominicano, La Aurora utiliza andullo, que era la manera en que los indígenas de lo que hoy es República Dominicana consumían el tabaco originalmente.

El blend del ADN Dominicano tiene una capa dominicana del Valle del Cibao, capote Cameroon y cuatro componentes en la tripa: el andullo dominicano y hojas del Valle del Cibao, Nicaragua y Pennsylvania de Estados Unidos. Originalmente fue lanzado en 2017 como un producto exclusivo para República Dominicana, pero al cabo de unos 6 meses ya comenzó a ser distribuido en el resto del mundo. Está disponible en 4 vitolas y en 2019 lo reseñé en toro. Se trata de un tabaco con una anilla impresionante, en diagonal y con los colores de la bandera dominicana, muchas venas sobre la capa y aromas a bosta, chocolate negro, maní tostado y tierra húmeda. En la calada en frío me encuentro con roble, establo, cuero y chocolate con leche. Un buen tiro me invita a encenderlo lo antes posible.

El ADN Dominicano comienza con una buena intensidad de sabores a roble y granos de café, muy cremoso y de esos que cubren toda la boca. Al cabo de unos minutos se sienten notas de tierra húmeda, té, cítrico y maní tostado. El chocolate con leche que sentí en la calada en frío aparece es en el retrogusto, donde le acompaña pimienta blanca. El tiro es perfecto y no me da problema alguno, aunque no es un cigarro de producir mucho humo, parece. La fortaleza comenzó baja, pero ya para mediados del primer tercio está en media, y se mantiene ahí durante el resto del tercio, mientras que la intensidad está fija en media-alta desde las primeras caladas.

Tomo la foto del segundo tercio apenas lo empiezo, pues dentro de nada voy a tener que quitarle la anilla. Este tercio es menos sabroso, o menos intenso. Los sabores tienen una transición hacia notas menos variadas, en donde el chocolate con leche y la pimienta del retrogusto se suavizan mucho y los sabores dominantes en el paladar se inclinan más por sabores de paja y tierra. Siguen habiendo sabores secundarios con mucha menor intensidad, que incluyen té, nibs de cacao, cuero y canela, pero no son de duración regular. Afortunadamente el tiro sigue siendo bueno y el ADN Dominicano comienza a producir más humo en las caladas. La intensidad cae a media, llegando al mismo nivel de la fortaleza. El anillo de combustión no es ni ha sido bueno, pero al menos se mantiene bajo control.

El último tercio trae los sabores que destacaron más del primer tercio, incluyendo el roble y los granos de café, pero las notas de chocolate con leche del retrogusto no regresan y eso hace que no se sienta mucho equilibrio en la fumada. Siguen habiendo notas menores de cuero, tierra, almendras y toques herbáceos, pero no tienen la misma corpulencia que antes. El humo aumenta, pero no la intensidad de sabores y me es más fácil dejarlo en el cenicero a que se apague solo luego de una hora y 15 minutos.

Según la marca, el ADN Dominicano tiene una hoja de andullo en la tripa, cosa que no entiendo porque el andullo se vuelve como un polvo cuando es usado, pero quizá es que tiene el equivalente a una hoja. El hecho es que el ADN Dominicano fue el primer tabaco en contener andullo en su composición o al menos el primero que escuché que lo tuviera, sin embargo, no siento una gran diferencia en la fumada o debe ser que no sé identificar el andullo, por relevante que sea. Quizá sea una intensidad picante. Luego de este cigarro, Altadis incluyó andullo también en el Hispaniola de H. Upmann, que me gusta muchísimo y, nuevamente, no puedo asegurar que sea por el andullo. Independientemente de su influencia, es una buena historia y una excelente oportunidad de revitalizar la historia del tabaco y la participación de los dominicanos en ella.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora
Marca: La Aurora
Modelo: ADN Dominicano
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Valle de Cibao)
Capote: Cameroon
Tripa: República Dominicana, USA (Pennsylvania), Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 87

Ron: Carúpano Carmen

La maestra ronera Carmen Lopez de Bastidas es la primera maestra ronera de Venezuela, aunque hoy en día existen dos o tres más en distintas marcas. Pero la maestra Carmen fue precursora en este ámbito, incluso siendo de las primeras a nivel mundial. Eso es algo que ya permite a la marca ser conocida y reconocida en todo el mundo, más allá de los premios y medallas que ha ganado la marca, que para algunas personas puede incluso tener menor relevancia.

Al ver la cantidad de productos que ha desarrollado la maestra también llama la atención, porque hay algunos más limitados que otros y en conversaciones (muy breves) con ella hemos coincidido en los rones preferidos de la casa.

Pero hace unas semanas me pasaron una foto de un nuevo producto de la marca y cuando pregunté me dijeron que se trataba de una edición no comercial, simplemente llamada Carmen. También pregunté sobre la posibilidad de probarlo y hace unos días me llamaron para que buscara la botella.

Se trata de un ron preparado por la maestra, por supuesto. Es un blend donde los rones más antiguos tienen 15 años y luego tiene rones más jóvenes, pero en una menor proporción y no son tan jóvenes tampoco, según me explicaron. Está embotellado a 41,4% de alcohol. Además, la botella es bien singular.

El Carmen es un ron bastante rojizo en copa, cosa que me llamó bastante la atención. En nariz inicialmente no tiene aromas llamativos, pero dejándolo respirar unos 10 a 15 minutos destacan notas de roble, vainilla, madera mojada, miel y una mezcla a chocolate con cerezas que me recuerda a unos bombones horribles que tenía mi abuela y yo, como buen niño curioso y goloso, un día me comí uno y me pareció horrible porque tenía licor de cereza también, pero es esa nota que sí es agradable de chocolate con cerezas.

En boca es bastante dulce, o al menos más dulce que los rones habituales de Carúpano. Hay notas de frutas en donde predomina la cereza, pero esta vez se siente separada del chocolate, aunque también hay sabores de chocolate con leche. Las frutas también incluyen un sabor de fresas y castañas, que me pareció una vuelta larga, pero sin duda estaban ahí. El retrogusto es de azúcar morena y fresas.

Es sorprendente que no es un ron típico de Carúpano. Eso al principio me chocó porque una nota típica de sus rones son la nota yodada y en un momento inicial me recordó a rones de otras marcas, pero si bien no es el sabor típico, igualmente sorprende gratamente porque es un ron muy agradable. No diría que es para tomarlo ni siquiera con hielo, sino solo, y así es como más destaca, creo. No he hecho la prueba a menor temperatura, pero debe ser agradable también. Ese 1,4% adicional de alcohol en realidad no tiene una gran diferencia, pero es curioso.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carúpano
Nombre del Ron: Carmen
Marca: Carúpano
Origen: Venezuela
Edad: hasta 15 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 41,4%
Puntuación: 89

RoMaCraft – Cromagnon Aquitaine (Mode 5)

En la vida de todo fumador serio siempre hay cigarros de fácil acceso y cigarros que no son tan fáciles. Hay quienes los llaman unicornios, pero esos pueden ser algunos inalcanzables. Entre esos dos extremos, están algunos que no son exactamente unicornios, pero que no dejan de llamar bastante la atención. En mi caso, la vitola Mode 5 del Cromagnon Aquitaine es uno de esos. Se trata de un short perfecto con medidas iguales a las de un robusto (5 x 50) y que fue lanzado en 2013 y tengo entendido que es la vitola preferida del dueño de la marca, llamado Skip Martin. El tema es que este Mode 5 estaba disponible únicamente en un sampler de distintos perfectos de la marca, pero hoy ya está disponible como un cigarro por sí solo, lo que hace que el Cromagnon Aquitaine exista en ocho vitolas distintas.

La capa es Habano ecuatoriana, pero de una versión llamada Ligero, que supuestamente le da mayor intensidad de sabores y que existe en todos los tabacos de la línea. Es algo oleosa y brillante, con muchas venas pequeñas y aromas a azúcar morena, pan tostado y establo, mientras que en el pie logro apreciar establo y madera. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío se siente ligeramente apretada y espero que sea solo por la forma del tabaco, pero hay aromas a café, masa madre, pimienta y algo afrutado que me recuerda a pasas y ciruelas. Procedo con el encendido pues es uno de mis cigarros preferidos y casi nunca espero mucho.

Desde el principio este Cromagnon Aquitaine lleva el nivel de intensidad de sabores al que la marca me tiene acostumbrado, con notas de madera dulce, semillas de girasol y granos de café, y por supuesto su leve golpe de pimienta, cuya suavidad relativa es una de las cosas que más aprecio de esta línea. A lo largo del tercio son los sabores de madera y café los que se mantienen más constantes, acompañados por notas de pan recién salido del horno. El retrogusto es de pimienta abundante, pero también algo que me recuerda al pan dulce, pero que a veces es simplemente un dulce genérico. La intensidad es alta, con una fortaleza media-alta.

El segundo tercio del Cromagnon Aquitaine es mucho más dulce, pero es lo que llamaría cremoso, por ser como una película dulce que cubre el paladar durante todo el tercio. También aparecen sabores de nueces, que posiblemente hayan estado ahí en el tercio anterior, pero con una intensidad mínima y ya para este punto están muy presentes. El café también se siente con una intensidad destacada, y en el retrogusto puedo apreciar la misma pimienta, pero ya no está esa sensación dulce, aunque sí hay notas de té. La construcción no da problemas, aunque sí hay que darle un par de toques técnicos a fin de mantener la quemada recta, pero son caprichos, porque quema tan bien que estaba seguro que se corregirían solos eventualmente.

En el último tercio el sabor dulce aumenta su intensidad y es posiblemente el único cambio con respecto al tercio anterior, aunque hay caladas en las que siento una cierta nota vegetal que me recuerda al cilantro, pero no es continuo así que no le doy mayor importancia. El resto de los sabores sigue presente a la misma intensidad, incluyendo nueces, pimienta, madera y café, pero viendo un poco los que tengo descritos, el de semillas de girasol creo que se perdió en algún momento del segundo tercio. Sigue siendo una maravilla la construcción y la intensidad sigue en alta, con una fortaleza media-alta. Me toma una hora y 15 minutos fumar el Mode 5 hasta el momento en que ya se empieza a hacer más angosta la quemada y corro el riesgo de quemarme los dedos.

Este es el tercer Cromagnon Aquitaine que reseño, siendo los otros dos el Mastodon (el año pasado)y el Early Modern Human (en 2017). La razón de tanto tiempo entre uno y otro es que hasta el año pasado, si ya había reseñado un cigarro, no volvía a subir una reseña de él, aunque estuviese en otra vitola. A veces publico lo que llamo una recata, pero es en los casos que tengo algún cigarro igual, pero con varios años de diferencia. El caso de este Mode 5 es una vitola distinta y es un cigarro que tiene 3 años de guarda. En ambos casos sería relevante fumarlo, aunque ya para este punto he fumado varios cigarros en distintas vitolas y puedo confirmar que la experiencia es muy distinta, aunque con una misma base. En cuanto a esta línea, siempre me ha llamado la atención que existe un Cromagnon y un Cromagnon Aquitaine, porque nunca he visto a ambas líneas como relacionadas. Son ligas distintas y aunque el Cromagnon de anilla negra me parece un cigarro muy bueno, es el Aquitaine el que más he comprado. Este Mode 5 es posiblemente una de las mejores muestras de esta liga, pero creo que si volviera a reseñar hoy el EMH, no le daría el 96 que le di en 2017. A éste tampoco le daría un 96, pero la constancia de sabores y calidad también tiene su mérito.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: RoMaCraft Tobac
Modelo: Cromagnon Aquitaine
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Mode 5 (Perfecto)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Cameroon
Tripa: Nicaragua (Estelí, Condega, Pueblo Nuevo)
Precio: $8,50
Puntuación: 91

Cocuy: Mal Incendio Hachero

No debería sorprender a nadie que un hachero es alguien que lleva un hacha, pero a mí me sorprendió que el término existe para quien lleva el hacha en una cosecha de cocuy. Es que la cosecha del cocuy se hace, por normativa general, de manera silvestre, en donde un grupo de personas con distintas tareas van supervisando y revisando campos, hasta que encuentran plantas de cocuy, porque el cocuy en Venezuela es silvestre.

Existen iniciativas de siembras de este agave y proyectos de modificar la ley del cocuy a fin de que se permita que sea sembrado, especialmente por la demanda, pero por el momento es una planta silvestre y una de las personas que lo cosecha es, precisamente el hachero.

Mal Incendio es una marca que hace su producto en Siquisique, en el estado Lara. Su nombre parte de un poema de Victor Valera Mora, que reza:
«Donde sin embargo vorazmente
me celebro bajo tierra
En este país donde siempre fui un arbolario
un mal incendio inesperado voladizo»

Mal Incendio describe su proceso en la etiqueta de la botella, aunque no creo que su proceso sea muy distinto al de otras marcas, pero ellos lo tienen. Dice que la planta tiene al menos 8 años de maduración y que al cortar una, siembran otra en el mismo lugar. Sus pencas son horneadas durante 8 días en horno cónico de piedra subterráneo. Es triturado y fermentado durante 4 días y finalmente destilado por alambique. Posteriormente tiene 2 meses de reposo en botellón de vidrio, en una bodega de bahareque con piso de tierra. Es finalmente embotellado al 45% de alcohol.

Algo que me sorprende del Hachero es que en nariz es bastante mineral, especialmente porque mi exposición a cocuyes que tienen una nota mineral principal no ha sido muy positiva, pero el Hachero lo he probado antes y me ha gustado. La nota es también salina, casi yodada, con marcadas notas herbáceas, ahumadas y un toque suave de caramelo.

En boca sí que es principalmente herbáceo, pero tiene distintos matices de humo, que incluyen madera quemada pero también esa nota cuando quemas hojas verdes, que producen mucho humo y que es un humo muy denso. Finalmente, un toque dulce también, mientras que el retrogusto es principalmente cítrico pero también ahumado.

Antes he mencionado lo marcadamente distintos que son los cocuy, y creo que Mal Incendio es el más distinto de todos. Sus producciones son bajas; me atrevería a decir que son de las más bajas que existen, por lo menos entre los cocuy que están abiertamente disponibles en más de una ciudad, pero su sabor también es uno de los más distintos. Quizá Hachero tiene un sabor medianamente en armonía con otros, pero en general Mal Incendio marca una gran diferencia, quizá porque muchos de sus productos están a una alta concentración alcohólica, y eso hace que los sabores se sientan más concentrados.

Ficha Técnica:
Fabricante: Mal Incendio Agavera
Nombre del Cocuy: Hachero
Marca: Mal Incendio
Origen: Venezuela
Edad: Cero
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 89