Temas básicos del fumador: El Humidor

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Foto de ifixfones!

Pensando en esas ocasiones en que soy el único en sacar un tabaco y que siempre hay alguien que se acerca y empieza a preguntar sobre esto y aquello, que si el encendedor, que si cuánto cuesta un puro, que si los tuerzo yo mismo, que si el humo se aspira y demás, me he planteado hacer una serie de artículos sobre los temas básicos que todo fumador aficionado y experimentado debe saber. Siempre que me preguntan tanto los invito a que visiten mi blog y, como esta afición realmente me encanta, pues les cuento todo con lujo de detalles.

A diferencia de muchos fumadores que conozco, en mi círculo de amigos, conocidos y familiares, yo soy el único fumador. Si bien ha sido por medio del cigarro que he conocido a muchas personas interesantes y he hecho algunos amigos gracias a esta afición, en más ocasiones de las que quisiera admitir, me ven raro cuando saco un tabaco y empiezo a echar humo.

Claro, es natural que si fumas regularmente y te gusta el tema, comiences a pensar que es así de fácil quedar en fumadas y reunirte con gente con gustos similares, pero no siempre es el caso, pero precisamente así es que he podido cuadrar con grupos de personas para tener una que otra reunión de fumadores. Pero de eso podemos hablar en otro momento, preferiblemente con algunos cigarros de por medio. En este momento hablaré del humidor.

El concepto del humidor es bastante sencillo: se trata de emular el ambiente tropical que se encuentra en muchos países donde se fabrican tabacos, donde la meta es mantener una humedad relativa al 70% y una temperatura de 20 grados centígrados. Esta regla del 70/20 es un ideal, pero no siempre es tan fácil de lograr, por lo que muchas veces funciona únicamente como una guía, puesto que algunos porcentajes y grados mayores o menores son completamente normales. La gran mayoría de los humidores decentes son lo suficientemente eficientes en lograr estos números, pero a la hora de elegir un humidor hay otros temas a tener en cuenta.

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Foto de Carters Collection

Primero, busca un humidor hecho en cedro español. Esto no quiere decir que tienes que ir a España a buscarlo, sino que es un tipo de madera perfecta para este tipo de construcciones, puesto que se expande y contrae durante los cambios de humedad y es naturalmente resistente al moho. Con el tiempo, el cedro español también puede aportar una mayor profundidad y variedad de sabores al tabaco, y mejora mientras más tiempo pase en óptimas condiciones. Así que mientras más tiempo pasen los cigarros dentro del humidor, más elementos del cedro podrán ser absorbidos. La parte externa del humidor no tiene que ser de cedro español, eso en realidad corre por el gusto de cada quien, y tampoco tiene mucho que ver el diseño o el color.

También querrás buscar un humidor que quede sellado cuando lo cierras. Esto garantiza que el aire exterior no penetre el humidor, pues eso seca los cigarros. Existe una tecnología patentada en este tema y se llama SureSeal, así que si ves un humidor que anuncia este sistema, lo más probable es que sea bueno. Si ya tienes un humidor y quieres probar la calidad del sello, ábrelo un poco y suelta la tapa. Cuando se cierre deberías escuchar cómo sale el aire, seguido de una pausa antes que la tapa cierre.

Pero sobre todo, debes asegurarte de adquirir un humidor con espacio suficiente para la cantidad de cigarros que quieres mantener. Si llenas el humidor demasiado, dos cosas pueden pasar: Una, que no todos los tabacos recibirán la cantidad apropiada de humedad por la falta de circulación, lo cual significa que algunos cigarros estarán demasiado húmedos y otros no tendrán suficiente. La otra cosa es que descubrirás que todos tus cigarros se secan, pues muchos humidores están fabricados para un cierto número de cigarros. La regla básica es que llenes el humidor a 3/4 partes de su capacidad (quizá un poquito más) para permitir una buena circulación y humidificación.

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Foto de markomni

Ten en cuenta también que no es obligatorio que el humidor tenga un acabado perfecto y que eso te cueste una millonada. Los humidores existen en formas distintas, que van desde frascos de vidrio, cavas, cajas de madera y contenedores de plástico. Siempre que mantengas los cigarros en un ambiente controlado de entre 65% y 75% de humedad y que la temperatura esté entre 18º y 26ºC, los cigarros estarán a salvo. Solo hay que tener en cuenta que si quieres mantener tus cigarros durante más tiempo, mientras mejor sea el humidor, mejor será para tus fumadas.

 

Casa Magna – D. Magnus II (Tiberius)

Ocho meses de humidor es lo que este curioso puro ha tenido de guarda. Creado a partir de una colaboración entre Manuel Quesada y Nestor Plasencia, siendo el primer puro completamente nicaragüense creado por ellos. El puro no se siente muy aceitoso, pero la textura es bastante irregular, con una buena cantidad de venas pequeñas y un rabo de cochino muy singular en la perilla. Es una producción «limitada» a solo 5000 cajas de 10 puros, pero lo que más me llamó la atención es la forma, pues no es realmente un box press ni es un puro redondo, sino un extraño híbrido. Aquí pueden ver más detalle.

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Ni idea de cómo llegué a él, pero lo más posible es que haya sido una recomendación del dependiente de la tienda en Florida, donde creo que lo compré.

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En frío tiene aromas interesantes, y muy variados a lo largo del puro. Hacia la perilla el aroma es increíblemente afrutado, mientras que hacia el pie se siente mucho más picante. En todo su esplendor también se sienten aromas de cacao, canela y café. Lo pico con la guillotina en V y me doy cuenta que el corte no le quitó realmente mucho, pero decido no picarlo más… esto fue un error, pero me di cuenta de ello después.

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Las primeras caladas son pimienta pura, me recuerda mucho a los puros de Pepin Garcia, aunque no lo sea. El humo es abundante, el tiro perfecto y la línea de quemado soberbia… pero no dura mucho tiempo encendido. Luchando por protagonismo, el cacao se hace presente acompañado de un toque puntual pero muy fuerte de cáscara de limón amarillo, que le da un punto dulce y muy interesante por ser diferente, un sabor muy cítrico que no he sentido antes en un puro, al menos no al principio sino que viene siendo algo que se desarrolla.

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La cremosidad aparece en el primer tercio, lo cual tampoco esperaba, pero coincide prácticamente con la primera caída de la ceniza, que tampoco se mantuvo mucho tiempo en ningún momento. El puro también mantuvo una tendencia a estar «casi apagado» durante la primera mitad y, en retrospectiva, creo que fue por lo pequeño del corte con la guillotina, pero la pimienta continúa su marcha por todo el puro, haciendo que el cacao sea secundario y la crema terciaria. Si algo he aprendido de fumar puros es que es común que aquellos que tienen un elemento de crema en el primer tercio suelen desarrollar un sabor de caramelo en la mitad (o por ahí), así que me queda esperar.

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No quiero sonar fastidioso, pero el sabor de cáscara de limón en este puro es algo realmente singular, especialmente por su combinación con la pimienta, que hacen de él algo realmente apreciable. Me sigue molestando los problemas para mantenerse encendido, pues una vez superada la mitad ya se apagaba solo si lo dejaba más de 30 segundos. A partir de la mitad la cremosidad comienza a escalar posiciones mientras la pimienta se está haciendo más recatada, y el limón sigue ahí. Como por arte de magia, el caramelo aparece de la nada y yo comienzo a sentirme como que algo he aprendido. El final del puro perdura mucho más y el cigarro se equilibra, ningún sabor supera al otro.

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En lo que lo dejo muy tranquilo, el puro se apaga, pero cuando está encendido por completo es todo un flavor bomb gracias a la aparición de algunos sabores que no esperaba: cuero y nueces, mientras que la pimienta está mucho más suave. En el último tercio el cigarro pasa de intensidad media a fuerte.

La nicotina también aparece en el último tercio, y el cigarro se siente suave y muy esponjoso al final, pero nada de eso hace que el cigarro sea desagradable. El humo desaparece rápidamente y se siente ligero, incluso siendo fuerte y con el adicional de nicotina, pero no quiero que el cigarro termine. En realidad es uno de esos cigarros que DEBES probar, incluso teniendo en cuenta que no es un cigarro barato ($11), pero es una gran experiencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Casa Magna
Modelo: D. Magnus II
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Tiberius (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Jalapa 2007)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,95
Puntuación: 78

El celofán, ¿se queda o se va?

Este es un tema álgido y muy discutido entre fumadores, al punto que puede ser una buena conversación para romper el hielo porque siempre hay quienes tienen opiniones más tercas que otros. Dado que este es mi blog y me gusta hablar de tabacos, aquí les dejo mi opinión al respecto.

La gran mayoría de los cigarros decentes vienen envueltos en celofán, con una sola excepción: los habanos, que no han sido empacados en celofán desde 1992, y eso ha servido para comenzar la mayoría de las discusiones al respecto.

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Es importante recalcar que el celofán no es un producto derivado del petróleo, sino de la celulosa, y por lo tanto no es plástico. El celofán es producido a partir de recursos como la madera o el cáñamo y a través de algunos procesos químicos, y es completamente biodegradable. El nombre ‘celofán’ proviene de la combinación de palabras ‘celulosa’ y ‘diáfana’, y significa celulosa transparente, refiriéndose a la calidad singular del material.

El aspecto más positivo del celofán en cuanto a la conservación de los tabacos es que es a prueba de agua, pero semi-permeable, pues permite el paso del vapor de agua, generando un tipo de microclima en cada cigarro, para que puedan respirar y madurar. Esto hace que los cigarros conservados durante bastante tiempo (15-20 años) en celofán tengan mejor sabor que los que hayan pasado el mismo tiempo sin él.

Así que, a partir de aquí es fácil desarrollar una conclusión: si vas a conservar los cigarros durante mucho tiempo antes de fumarlos, entonces déjalos en el celofán. Sin embargo, creo que lo máximo que he dejado un cigarro en el humidor es un año y medio, aunque esos que tienen año y medio siguen en él, así que ese número va en constante aumento.

Pero mis cigarros suelen pasar menos de un año en el humidor, y en el caso de los cigarros menos buenos, la realidad es que si desde el principio no son buenos, dejarlos en el humidor hará que mejoren muy eventualmente, así que no importa cuánto tiempo pasen en él. Con respecto a los cigarros buenos, siempre, SIEMPRE les quito el celofán. Pues en este caso el celofán solamente está ahí para protegerlos durante el transporte y si los dejo en el celofán, el proceso de maduración en el humidor es mucho más lento, cuando en realidad lo que quiero es que el cigarro «respire» y se aclimate con el resto de sus nuevos amigos.

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Son demasiados los cuentos y comentarios que he oído de gente que recibe cigarros secos luego de haberlos comprado, sea en línea o en vivo. Para recuperarlos esta es la solución: colocar los cigarros en un humidor de baja humedad durante un par de semanas y luego aumentar la humedad a 67%-68%. Luego de un mes se les puede dar vida (fuego) a los cigarros que creías perdidos. Si metes un cigarro casi seco en un humidor con más de 70% de humedad, el mismo se ensanchará y la capa seguramente se quiebre.

Si los cigarros están demasiado húmedos, quítales el celofán, colócalos en un lugar seco y deja que se sequen, alejado de ventanas, ventiladores o luz brillante. Déjalos así durante 48 horas, sin tocarlos, sin mirarlos y sin revisarlos constantemente (es difícil, lo sé). Al cabo de dos días de estar expuestos al aire habrán evaporado el exceso de humedad y llevarlos al humidor no les causaría mayor problema. A partir del tercer día es que podrás comenzar a apreciar exactamente lo que el torcedor buscaba cuando hizo el cigarro.

Sobre cuánto tiempo deben pasar los cigarros en el humidor antes de fumarlos, no existe una respuesta perfecta, pues cada cigarro es diferente. Lo que es indiscutible es que todos necesitan tiempo, y en mi experiencia ese tiempo se mide en meses.

Cualquier cigarro en el que Pepin García haya participado puede tomar un mínimo de tan solo dos semanas para estar listo para fumar. Pero incluso los mejores cigarros sabrán mucho mejor cuando tienen entre 1 y 4 meses de humidor. Sin embargo, la mayoría de los cigarros centroamericanos y dominicanos varía muchísimo luego de un año de humidor, pues esa fuerza inicial casi desaparece y pasan de intensos a suaves, mientras que la mayor parte del cuerpo y el carácter del cigarro desciende a un calabozo de neutralidad.

En ese último caso, y solamente si vas a tener alguno de esos cigarros durante más de un año en el humidor, es que se justifica dejarles el celofán, pues en realidad lo que hace es retardar el proceso de maduración. Pero retíralo al menos 2 semanas antes de fumarlos, cuando ya estés seguro que lo harás.

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Foto de Exceptionalis

 

 

 

 

Comprando puros – Lima, Perú

La mayoría de los puros que compro los adquiero en Estados Unidos, por un lado porque la disponibilidad y variedad es bastante grande, pero también porque al menos una vez al año tengo la suerte de poder ir. También he comprado puros en Venezuela, variando desde habanos y cigarros centroamericanos hasta marcas venezolanas de mayor o menor reconocimiento.

La semana pasada tuve un viaje laboral a Lima, y antes de irme investigué un poco sobre lugares para visitar y disponibilidad de puros allá, pues ninguno de mis amigos o conocidos había ido recientemente y mucho menos a comprar tabaco. Una revisión rápida por las páginas amarillas de Lima me dio solamente 3 lugares: La Esquina del Fumador, en la Calle Schnell; La Casa del Fumador, en la Av. Jose Larco; y Artifum, en la Calle Mariano Odicio. Como buen aficionado a internet y redes sociales, me dispuse a investigar un poco sobre cada una. 

Una breve revisada por Google Earth me mostró que La Esquina de Fumador y La Casa del Fumador son de los mismos dueños (los carteles son casi iguales), aunque al parecer La Casa está deshabitada y todo lo mudaron a La Esquina. Según Google Earth, Artifum no existe, por lo que preferí no buscarlo más. También tuvo que ver que La Esquina del Fumador me quedaba a una caminata menor de 15 minutos en línea recta desde el hotel, así que esa decisión prácticamente se tomó sola. Revisando por Facebook, el lugar tiene un nuevo nombre: La Nueva Casa del Fumador (esta es La Esquina, ojo). Es suficiente para confundir a cualquiera, pero yo mantuve el norte de hacia dónde quería ir y con eso fue suficiente.

Les escribí por Facebook, dado que en su Fan Page solamente colocan equipos de vaping,  cigarrillos y yesqueros, pero me aseguraron que también venden tabacos y habanos. «No hay excusa para no visitarnos», mencionaban en sus mensajes y, la verdad, esa actitud me cayó bastante bien, así que a la primera oportunidad que tuve, los visité. Esa oportunidad fue un domingo y abrían a partir de mediodía, así que a las 12:05 ya estaba en la puerta. No habían abierto. Así que me dispuse a continuar mi paseo y los visité alrededor de la 1:30pm.

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La foto no es mía, es de ellos.

Bueno, resulta que ese día no vendían puros. La razón era que los estaban fumigando. Confieso que a partir de ese momento se me quitaron las ganas de visitarlos, pues nunca he oído de fumigar un humidor entero… vamos, ni siquiera de fumigar un solo puro, pero el hecho es que un par de días después sí se disculparon y me dieron las razones, por las que los visité en la oportunidad que tuve, que creo que fue el miércoles.

Una vez ahí me impresionó un poco que hay una aparente desconexión entre la actitud de sus operarios en redes sociales y los dependientes de la tienda, estos últimos parecen no disfrutar mucho su trabajo y ante mis preguntas no supieron responderlas bien, razón por la cual luego de la tercera pregunta que no me respondieron, no pregunté más.

En cuanto a variedad, tienen una buena cantidad de puros peruanos, incluyendo marcas como San Martin, Miguel Grau y Señor de Sipan. Por supuesto, el dependiente no supo decirme si uno era mejor que el otro, ni cuál era bueno y cuál era malo, por lo que procuré llevarme uno de cada uno, aunque me terminé llevando dos de Miguel Grau con la intención de fumar uno allá, pero entre el trabajo y las salidas a comer, llegaba al hotel después de las 11pm, con pocas ganas de fumar… además que Perú no parece tener esa cultura de un smoking lounge o una terraza, por lo que estaba obligado a fumar en el estacionamiento.

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También tenían unos sin marca, como si se trataran de los puros de bodega cubanos.

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En cuanto a puros de otra procedencia, solamente tenían cubanos y dominicanos, y una sola marca de los dominicanos: La Aurora, cuya variedad incluía los 1495, los 107, los Preferidos (muy caros), los 100 años y los genéricos, entre otros. De estos adquirí un La Aurora Cameroon, un genérico y un León Jiménez Doble Maduro (de La Aurora, también).

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Finalmente, la Pièce de Résistance, o al menos la razón principal para comprar tabacos en Perú (aunque los tabacos peruanos también eran razón), fueron los habanos. En Venezuela los puedo comprar, pero últimamente son precios prohibitivos, y las sorpresas desagradables que he pasado en mis últimas compras de habanos han garantizado que no quiera comprar más, a menos que esté 100% seguro de su procedencia… y de esos sí sé dónde comprarlos y con quien, pero volvemos al tema del precio.

El hecho es que en Perú no estaban realmente baratos, pero al menos estaban disponibles, por lo que adquirí: Bolívar Royal Coronas, Diplomáticos No. 4, Ramón Allones Specially Selected y Vegas Robain Únicos.

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Dado el tema de la «fumigación» de unos días previos, inspeccioné minuciosamente cada uno de los puros, cosa que no estaba fácil porque hacían unos 33º afuera y yo había llegado caminando y el humidor estaba en su punto, pero igual me esforcé y me barrí el sudor con bastante regularidad. La verdad es que habían algunos puros con agujeros por escarabajos, así que esos no los tomé.

Igualmente, al igual que ya hago con todos los puros que compro, los sometí llegando al proceso de refrigeración-congelación-refrigeración (al momento de escribir este artículo continúan bajo ese proceso) y luego pasarán unas 4 semanas de humidor antes de probarlos.

Llegué de Lima un viernes en la tarde, y el sábado pasé buscando unos puros (42 de ellos) que había comprado por internet y que, afortunadamente, ya habían pasado por ese proceso de refrigeración-congelación-refrigeración (en casa de quien me los trajo), así que contando esos y los de Perú, mi humidor vuelve a estar tapiado, y yo soy muy feliz.

Hoyo de Monterrey – Hermosos No. 4 Añejados

Uno más en la lista de los habanos Añejados, que acompaña al Montecristo Churchill, Romeo y Julieta Pirámides, y el Partagás Corona Gorda, el Hoyo de Monterrey Hermoso No. 4 forma parte de este clan. Es un cigarro que sin esa anilla que dice Añejados bien podría ser cualquier cigarro, aunque por su precio uno tiende a esperar que efectivamente tenga un plus. El precio es de unos $14, lo cual supera en casi $4 el precio habitual para un cigarro de esta vitola y este origen.

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En términos de apariencia, la textura es bastante gruesa y opaca, carente de brillo y con irregularidades en todo su tamaño. No es un puro muy rígido tampoco, mostrando ciertas secciones esponjosas y un muy ligero box press. Los aromas antes del encendido son de bosta, paja, canela, cuero y tierra, mientras que la calada en frío destaca aromas de granero, tierra, nuez moscada, maní, pimienta y una nota floral muy sutil.

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En general me hubiese encantado gozar de más tiempo tanto para fumar el puro como para escribir esta reseña, pero durante las últimas dos semanas lo que más me ha faltado es tiempo. Desde la primera calada el HdM tiene un sabor medianamente fuerte de madera y cuero como sabores principales, muy al estilo de los habanos tradicionales. Tiene algunas notas dispersas de cereal, chocolate, paja, tierra y nueces, pero en verdad ninguno de esos, ni siquiera los principales, son sabores fuertes. También se le siente un toque dulce en los labios, que puede ser definitivamente un producto secundario de ese añejamiento. La línea de quemado es perfecta, aunque el tiro varía entre caladas, al menos en este punto inicial.

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En la mitad de este primer tercio también se le siente un toque de pimienta, muy sutil y muy fugaz. El final en cada calada es de puro cuero. La verdad es que ese tema de que sea un habano, que sea añejado y la marca me crearon una expectativa bastante grande, esperando que me iba a fumar un purazo… no es un puro malo, eso no lo voy a decir, pero esperaba mucho más sabor y mucha más intensidad, que ciertamente no está presente en este cigarro.

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Final del primer tercio y el sabor comienza a derivarse y transformarse en algo más profundo y más rico, adquiriendo un sabor como de parrilla, de las buenas que incluyen carne, leña y mucho sabor, y ciertamente son pocos los cigarros que he fumado que incluyen este sabor, así que ya estoy cogiéndole más respeto al habano. Entre los otros sabores se le siente grama (césped), café, cacao, cuero y tierra. La construcción del cigarro se mantiene igual, pero esta imagen es lo más largo que pude contener la ceniza. A partir de aquí no se aguantó más de 2-3 centímetros y se caía muy fácilmente.

La intensidad del tabaco aumenta un poco a partir de la mitad, pero lo que hace es fijarse en media, contando que hasta el momento venía saltando de suave a media. El cigarro mejora su complejidad y se hace sabroso, con ese sabor de parrilla tan diferente, mientras que el aroma de nuez moscada y clavo del principio finalmente aparece y le da forma a ese sabor dulce del principio. Sin duda el segundo tercio es exponencialmente mejor que el primero, el tiro ha mejorado bastante también con una cantidad de humo considerable y mucho sabor en cada calada.

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En este último tercio el toque de pimienta y el de parrilla prácticamente desaparecen. Son reemplazados por un poco de madera, cuero, tierra y grama, pero no llegan hasta el punto de intensidad que mantenía llegó a mitad de habano, es demasiado delicado para poder afirmar que alguno de esos sabores dominan el tercio y mucho menos el puro. La línea de quemado sigue siendo excelente y la ceniza sigue sin durar mucho tiempo sobre el puro.

El cigarro termina sin mucha pena ni gloria, sin presentar sabores nuevos y con un tiro que empeoraba constantemente. Lo fumé prácticamente hasta quemarme los dedos, y en los últimos centímetros fue cuando desarrolló un poco de nicotina. Catalogo al cigarro como ‘bueno’, pero solamente logró impresionarme una vez, con ese sabor de parrilla, mientras que durante el resto de la fumada se trató de un cigarro con sabores sutiles y muy dentro del espectro de un cigarro normal. También, los sabores no dejaron de ser suaves durante toda la fumada, lo cual me hace pensar que por un precio de $14, este cigarro no lo vale tanto. El tiempo total de fumada alcanzó los 75 minutos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Hoyo de Monterrey
Modelo: No. 4 Añejados
Dimensiones: 5 x 48
Tamaño: Hermosos No. 4 (Corona Extra)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $29,00
Puntuación: 81

Illusione – Fume D’Amour (Capistranos)

Este puro nicaragüense creado por Dion Giolito combina una gran complejidad de especias con la dulzura del tabaco Viso Jalapa y las notas especiadas del tabaco Seco Estelí, sin la inclusión de un ligero, sino hojas de tabaco de menor madurez. El cigarro recibió el puesto No. 3 en el Top 25 de Cigar Aficionado en 2014. La página de Illusione dice esto del Fume D’Amour: «Casi 3 años desde nuestro último lanzamiento, añadimos el Fume D’Amour a nuestra línea maestra. Este cigarro tiene una dulzura olfativa de tabacos de Viso Jalapa, y está combinado con la mezcla compleja de especias para tanto la nariz como el paladar de las hojas Seco de Estelí. Fume D’Amour es un cigarro de producción con un sabor intenso para el entusiasta madurado.»

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Iba a decir que creo que es la primera vez en un buen tiempo que me fumo un cigarro completamente nicaragüense, pero la verdad es que esta semana me fumé el Don Pepin García Original, que también lo es. Quizá la diferencia es que este Illusione lo anuncia mucho más, y por eso lo noté, pero eso no es problema. Ya me fumaré alguno cubano o dominicano para compensar. Lo primero que me llamó la atención de este puro es lo pequeño de la anilla, para ser un cigarro con tanta fama, hubiese asumido un poco más de parafernalia en su anilla, pero tampoco es problema, y parte del estilo tan particular que hace de Illusione una de mis marcas preferidas; quizá sí lo es para el flash de la cámara. En temas de precio, este puro se coloca muy cerca de los $10, aunque cuando lo lanzaron se acercaba más a los $7 u $8, por lo que puede que se revalorice con el tiempo, bueno, como todos los puros decentes. En frío y en las caladas sin fuego puedo sentir aromas de madera, nueces, notas florales (bueno, un perfume), cacao, especias, dulzura, miel y algo de paja.

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El cigarro comienza con una fuerte carga de nueces, pero de todo tipo, almendras, merey y nueces de verdad. Sumamente interesante desde el principio, lo cual me encanta… apenas al minuto de fumada aparecen nuevos sabores, incluyendo crema, pimienta y cacao, mientras mantiene una intensidad media. Un tema que me llama mucho la atención al fumarlo es que el tiro no es nada apretado, pero la cantidad de humo es bastante limitada. Casi se siente como si el puro tuviera un agujero, pero lo examino muy bien (incluso muevo la anilla) y no veo ningún defecto. Un poco por debajo de la anilla sí tiene un defecto mínimo, pero no pasa de la capa, así que eso no es.

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Apenas si he fumado el puro y la cantidad de sabores y aromas que me invaden son increíbles. En cada calada aparece un nuevo sabor; en una es de cáscara de limón amarillo, la siguiente es dulzura, la siguiente es canela. El Fume D’Amour alcanza ese punto de ‘flavor bomb’ casi inmediatamente. Quizá la ausencia de humo sea a propósito, pues me permite diferenciar mejor cada sabor. Ese toque perfumado que llamo «notas florales» es mucho más obvio ahora, haciendo que este puro sea oficialmente delicioso.

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Me aproximo a la culminación del primer tercio y la ceniza amenaza con caerse… 20 segundos después me cae en la camisa, porque así tienen que ser las cosas. El primer tercio cierra con un triunvirato de sabores que incluyen caramelo, crema y cacao, mientras que las notas florales y el limón hacen de acompañantes y las nueces van dominando el trasfondo de los sabores.

En el segundo tercio es el sabor dulce quien lleva la batuta, acompañando un sabor de pimienta que aparece de la nada y lleva también al puro a desarrollar más humo, aunque esto duró poco. La intensidad se mantiene en media, aunque en el primer tercio sí subió un poco, pero los sabores se equilibran y el cigarro se hace tan complejo que casi no quiero forzarlo a abandonar este tercio. La ceniza no se aguanta mucho, pero eso ayuda a que queme mejor, al menos en este caso.

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Finalmente llego a la mitad del puro y marco los primeros 45 minutos de fumada… a este ritmo fácilmente llegaré a las dos horas, si es que se hace más lenta la quemada a partir del último tercio, como suele suceder. Los sabores ahora se están tomando su tiempo para desarrollarse, habiendo comenzado con diferentes intensidades y ahora haciéndose más complejos y equilibrados. En este punto, los sabores más predominantes están en este orden: crema, especias, dulzura, cacao, limón, café, notas florales, nueces y madera, mientras que la densidad del humo se reduce otra vez, e insisto, me permite apreciar mejor cada sabor. Voy tomando mi agua gasificada para poder apreciar mejor cada sabor.

De la nada aparece un sabor que me tomó varias caladas identificar, pues era tan obvio que pensaba que ocultaba un sabor de fondo, pero se trataba de un sabor de menta muy intenso, casi como una crema de menta con vainilla que lamentablemente fumo muy rápido, pues me hizo darle varias caladas. Viendo el tamaño de la anilla vs. lo que queda de fumada, durante un momento pienso que ya queda muy poco que fumar, pero estoy equivocado.

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Pero es que tampoco lo podría hacer, pues el cigarro está muy bueno. No sé si algunos saben, pero soy publicista y me desempeñé durante muchos años como redactor creativo, trabajo en el que tuve la fortuna de poder explorar y aplicar muchas de las bellezas que tiene la lengua castellana y poder llegar a tantos adjetivos como podía, aunque en la mayoría de los casos se trataba más de simplificar textos que de por sí eran complejos. Habiendo dicho eso, en este caso me cuesta describir perfectamente la sensación que me dan los sabores en este momento, solamente lo puedo aglomerar en una palabra: delicioso.

El perfil de sabores se mantiene variado, con muy poca dominancia de una sabor, sino un punto en el que todos se encuentran equilibrados. Ese sabor de menta con vainilla ahora se convirtió en pura vainilla, dándole un apoyo mayor a ese sabor dulce que se encontraba tan rampante en la mitad del tabaco. Entre los Illusione que me he fumado, el común denominador creo que ha sido siempre la capacidad de impresionar. Me parece que han sido puros creados con muy pocas pretensiones, pero tanto el Ultra que me fumé hace como un año y el Gigantes que fumé harán unos 8 meses fueron cigarros que me compré por probar y sin muchas referencias… de hecho, el Gigantes era parte de un bundle que compré porque incluía 3 EP Carrillo La Historia, si no fuera por esos, seguramente ni lo hubiera comprado. En todas las ocasiones me han sorprendido muy gratamente.

En esta última foto se aprecia mejor ese detalle que tenía en la capa, que ciertamente no podría ser la razón por la que el puro era tan carente de humo al principio. Pero realmente esa escasez de humo fue pieza clave para poder identificar mejor los sabores. Aproximadamente para cuando tomé esta foto apareció la nicotina, pero no era mucha y aproveché para estirar las piernas un rato mientras me rondaba el cerebro. La cantidad de humo no aumentó al superar este detalle, pero el sabor también se mantuvo. El Fume D’Amour es realmente un gran cigarro, digno de cualquier humidor, especialmente para los más fanáticos del tabaco nicaragüense. Me da un poco de miedo ese aumento de sus precios, pero quisiera pensar que no subirá mucho más, pues ya estoy pensando en comprarme un par más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Aganorsa Leaf
Marca: Illusione
Modelo: Fume D’Amour
Dimensiones: 6 x 56
Tamaño: Capistranos (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 84