No sé si lo han visto, pero desde mi perfil de Instagram he estado publicando los fines de semana algo que yo llamo Preguntas Cortas, Respuestas Rápidas, y es básicamente un conglomerado de las preguntas que me han hecho por mensajes directos o en persona, respondidas rápidamente. En un principio quise que esa respuesta fuese rápida por corta, pero últimamente es rápida porque hablo rápido. El hecho es que hace unos días grabé uno de los videos (que creo no ha publicado aún) hablando sobre la poca relación que existe entre el color de la capa de un cigarro y la intensidad del mismo. Que si bien muchas marcas han optado por hacer cigarros de capa clara y que esos sean suaves, no necesariamente un cigarro con una capa Connecticut va a ser un cigarro carente de fuerza. Lo cual va perfectamente en línea con este cigarro.

La línea Antaño de Joya de Nicaragua siempre ha sido considerada algo más fuerte que el resto de los cigarros de la marca, aunque hace unos años quisieron derrumbar esa idea haciendo el Antaño Gran Reserva, que era un poco más suave de lo acostumbrado por esta submarca. Para 2019 apuntaron a hacer algo más suave con lo que pareciera ser la opción más obvia: una capa Connecticut. El resto del cigarro contiene lo mismo que el Antaño regular, pero me sirve de ejemplo perfecto para mi explicación que la capa te puede alterar el sabor de un cigarro, pero no necesariamente su intensidad. Sí puede haber una relación más o menos intensa de sabores, pero la intensidad del cigarro en sí, no debería cambiar. Sin embargo, aunque es obvio que la capa de este cigarro es Connecticut, las anillas no llevan los típicos colores de los Antaño. Los aromas en esta capa ecuatoriana incluyen tierra, mosto y mostaza, mientras que en el pie hay chocolate y madera. De este cigarro compré un 5-pack y este es el tercero que fumo y, aunque he optado por cortes en V en las dos fumadas previas, hoy lo corto con la doble hojilla y la calada en frío presenta un rango de aromas completamente distintos a los de la capa y la tripa, que incluyen caramelo, cárnico y merey.

Este corte plano hace una gran diferencia en la fumada, o al menos en la de este cigarro en particular, pues en los otros dos el corte en V me ha dado una fumada de buen tiro y bastante humo, pero este corte plano tiene un tiro bastante apretado, con el poco humo que eso conlleva. Sin embargo, en todas las fumadas el cigarro se ha caracterizado por soltar muy poco humo, casi al punto de tener que darle un par de caladas para confirmar que está encendido. Pero los sabores no sea hacen esperar y destacan cuero, cárnico, canela y madera, con una intensidad media-fuerte desde el inicio. A lo largo del primer tercio también parece carecer del típico toque cremoso que abunda en los cigarros de esta capa, pero en vez incluye más sabores de pan y paprika a la mezcla. Al final del primer tercio sigue mostrando sabores y una gran intensidad.

En el segundo tercio la intensidad del cigarro se reduce un poco, pero sus sabores siguen siendo los esperados en un cigarro que no tiene capa Connecticut: cárnico, tierra, cítrico de limón, pero el retrogusto sí lo expresa, con toques dulces de durazno y tierra mojada. Hacia la mitad del cigarro aparecen sabores de nueces, pero el cigarro en general se siente mucho más terroso con toques de frutas, si es que hiciera falta describirlo por los sabores más predominantes. La intensidad sigue siendo media-alta y en términos técnicos sí debo decir que el primer tercio fue mejor que el segundo en términos de quemada, aunque el tiro sigue un poco apretado. Aunque el anillo de combustión va relativamente bien, sí se nota un cierto engrosamiento por la quemada, lo que lleva la capa a inflarse y romperse un poco justo antes de la quemada.

El último tercio del Antaño CT tiene sabores más acordes a lo que esperaría de un Connecticut, con ricos sabores a nueces, un dulce como de limón y una buena cantidad de crema, que es la primera vez que la siento en la fumada. Pero el retrogusto mantiene ese perfil cárnico, con algo de nueces, grama y crema. El compuesto de picor que a veces se siente corresponde más a paprika que a pimienta, pero la intensidad del cigarro sigue en media-alta. Luego de una hora y 50 minutos, el Antaño CT llega a su fin, con un sabor que me encantó no solo para un Connecticut, sino para un cigarro en general. Los diferentes matices y rangos del sabor me mantuvieron interesado durante la fumada entera.

El Antaño CT es una fumada intensa, misteriosa y sin duda el resultado de un gran trabajo del master blender que quiso crear un “flavor bomb” típico de los cigarros Antaño pero con esta capa. Como mencioné en el video, solo porque un cigarro tiene una capa más clara no quiere decir que será suave. Al igual que una capa oscura no se traduce en una fumada intensa, aunque sea así en la mayoría de los casos. Dicho esto, no es el típico Connecticut que le recomendaría a alguien que busque uno porque no quiere una fumada intensa. No obstante, es uno de los mejores Joya de Nicaragua que he fumado, pero quizá por lo poco Connecticut que es, aunque igual guarda muchos de los sabores que gustan en los cigarros de esa capa.

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