Punch – Regios EL 2017

Aunque las ediciones limitadas de habanos no son los productos notoriamente más caros de las ediciones especiales del portafolio, estoy también responde a que son de los que mayor número de productos tienen en ese mismo renglón. Anualmente se hacen un mínimo de tres ediciones limitadas de marcas distintas, de las cuales todas son elegibles. El tabaco que llevan tiene un mínimo de dos años de añejamiento y en 2017, junto con el Punch, hubo una EL de Cohiba y una de Partagás. Esta edición limitada de Punch tiene medidas de 4¾ x 48, lo cual lo coloca apenas por debajo de un robusto en largo y ancho, y es la segunda vez que Punch ha tenido una edición limitada desde la creación de estas ediciones, en 2000.

Dado que este Punch tiene menos de 5 pulgadas de largo, divido la reseña en dos mitades y no en tres tercios. Además, el cigarro se siente muy liviano en mis manos, casi como si fuera una muestra, pero investigo un poco y su poco peso es característico. La capa tiene lo que parece ser una pequeña corrección sobre ella, como si se hubiera roto un poco y le pusieron un remache de tabaco. Pero tiene aromas agradables a cuero y fermento, mientras que en el pie encuentro aromas a azúcar refinada y nuez moscada. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me demuestra que tiene un tiro muy cubano y aromas a notas cítricas de cáscara de limón y una nota suave de madera.

Hace un par de años, cuando hice mi curso de Habanos Sr., quien dictaba el curso decía que incluso con un tiro apretado hay que disfrutar del habano, porque hay que celebrar a quien lo haya construido y la manera tan artesanal de hacerlo. Es solo por eso que me mantengo con el cigarro, pues de verdad que el tiro es apretado y por tanto, el humo nunca es denso. Pero los sabores están ahí e incluyen madera de cedro, notas florales, leña y en el retrogusto hay notas sutiles de vainilla y pimienta negra. La fortaleza es baja, con una intensidad media, que espero vaya aumentando. Quema bien, o al menos recto para tener un tiro tan apretado. A lo largo de esta primera mitad también encuentro sabores de tierra seca y esa cáscara de limón agarra un matiz de naranja también.

El hecho que el tiro es apretado me lleva a tener que darle algunos retoques que aseguren que el Punch se mantiene encendido, pues llegan ocasiones en que la calada no produce humo pero una revisión visual denota que está encendido, así que hay que darle un toque de fuego a fin de asegurarse que salga humo por la cabeza del cigarro en la calada. Los sabores sufren por esto y aunque el Punch se va inclinando a sabores de matices de tierra, hay notas de pan tostado y pimienta también, mientras que el retrogusto tiene cáscara de limón y pimienta. En ocasiones se sienten notas de galletas danesas, pero no son constantes. Estos sabores se mantienen con una intensidad media-baja y una fortaleza similar hasta que lo dejo apagarse luego de una hora y 10 minutos de encendido.

La marca Punch normalmente se ha caracterizado por habanos de fortaleza media hacia alta, por lo que me llamó mucho la atención que este Regios fuese tan suave y, aunque mostró signos y matices típicos de un cigarro de mayor fortaleza, quisiera pensar que la suavidad se debió a una consecuencia del tiro tan apretado. Pero en el curso de Habanos Sr. también nos informaron que las ediciones regionales y, en menor escala, las ediciones limitadas suelen llevar ligas poco típicas para las marcas. Pero aunque en distintas ocasiones los cigarros de ediciones limitadas me han gustado mucho, ésta no es una de ellas. El Regios fue un obsequio de un amigo, pero igual hay una expectativa no solo previo a la fumada de un habano cualquiera (como de cualquier cigarro), sino también en una edición limitada.

Nota: dependiendo de la época del año, es común que haya más o menos humedad en el ambiente, lo cual tiende a afectar a algunos cigarros más que a otros. Fumar cuando está lloviendo viene siendo muy contraproducente para muchos cigarros, cosa que evito. Pero para contrarrestar los efectos de la humedad y por el hecho que muchos cigarros (excepto los habanos) los mantengo a humedad relativa alrededor de 66%, suelo hace un dry-boxing previo a la fumada. El dry-boxing consiste en colocar el cigarro que te vas a fumar en una caja de madera entre 2 y 4 horas antes de fumarlo. En la época de lluvias lo hago con muchos de los cigarros que fumo y ha sido la diferencia entre una fumada imposible y una muy buena. Los habanos los suelo mantener a unos 60-62% de humedad y también les hago dry-boxing antes de fumarlos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Punch
Modelo: Regios Edición Limitada 2017
Dimensiones: 4¾ x 48
Tamaño: Hermoso Especial (Corona Extra)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $20,00
Puntuación: 82

Ron: Mount Gay XO

El Mount Gay XO es un ron del país que primero destiló ron. Además, la destilería es la primera de ron en el mundo o al menos si te pones a ver la historia del ron, descubres que fue en 1703 cuando se fundó la primera, que es esta. Estudia un poco más de ron y siempre habrá algún país que diga que ellos inventaron el ron y que además lo destilan desde antes de 1703, pero todo termina siendo rumor y escritos en algún libro que nadie leyó. Mount Gay tiene los registros.

Pero mi miedo antes de probar el Mount Gay XO es que su ausencia de edad declarada lo hiciera más equivalente a la experiencia del Plantation XO; es decir, un ron tipo souvenir, super endulzado y que realmente no ofrece una gran experiencia más allá de una botella bonita. Aunque no declare edad, pude revisar en otros portales que aseguran que es un blend de rones de 5 a 17 años.

Sin embargo, existen dos versiones del XO y ambas responden a cada uno de los master blender de la marca. El ‘antiguo’ XO tiene una etiqueta distinta y fue hecho por Allen Smith, quien trabajó con la marca desde 1991 hasta su retiro en 2019. Smith fue sucedido por Trudiann Branker, la primera master blender femenina de Barbados y es ella quien creó este nuevo producto. La variación más importante es que el XO antiguo era un blend de rones de 8 a 15 años y el actual es de 5 a 17 años.

Los rones que conforman el blend son rones destilados en columnas y alambiue, añejados por separado en barricas ex-bourbon, ex-cognac y whiskey americano (que no especifica origen ni tipo). Finalmente embotellado a 43% de alcohol.

Desde que me acerco este XO a la nariz me doy cuenta que es muy distinto al XO de Plantation. Este XO no apunta a un mercado masivo que no quiere saber de ron, sino que es un ron para conocedores e incluso para convertir a curiosos. Las notas frutales son abundantes y melosas, con bastante madera seca, paja, mazapán, mantequilla y una nota que me recuerda al helado de ron con pasas. Hacia el final algunas notas de tabaco y más frutas.

En boca es delicioso, intenso y de sabores abundantes que incluyen roble, vainilla, tabaco, coco y una permanencia interesante, que posteriormente incluye notas suaves de chocolate negro. En el retrogusto me encuentro con notas dulces de frutas y roble, que es notable en toda la experiencia.

Nunca probé el XO antiguo y he oído todo tipo de opiniones sobre él, aunque todas coinciden que el nuevo es sustancialmente mejor. Mi experiencia fue muy positiva, pues tiene todos los sabores que hacen al ron barbadense lo bueno que es, aunque no sea el más complejo pero sí es de producción regular y eso tiene su mérito y se asume una diferencia con respecto a otros rones de producción limitada. Pero tiene un elemento de precio que lo coloca por encima de lo que consideraría pagar por él.

Viendo un poco los precios del XO antiguo se podría considerar como un ron referencial de Barbados por $50, pero el actual a un precio que ronda los $100 simplemente no puede ser referencial. Se convirtió en un ron caro y si es algo que estás dispuesto a pagar, adelante. Pero teniendo en cuenta que es un ron muy bueno y que su blend alcanza los 17 años, se podría justificar ese precio, pero no es lo que pagaría yo por él.

Ficha Técnica:
Fabricante: Mount Gay Distillery
Nombre del Ron: XO
Marca: Mount Gay
Origen: Barbados
Edad: 5 a 17 años
Precio: $100
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 86

Don Gregorio – Puro

Durante unas tres semanas estuve haciendo una suplencia en un bar de habanos en Caracas y en ese tiempo tuve la oportunidad de hacer algunos contactos interesantes con clientes que visitaban el local. Lo curioso es que varios de los que visitaban, lo hacían por conocer un local de tabaco, pero no tanto como fanáticos de los habanos. Entre ellos, un señor de nombre Gregorio Famularo, quien me obsequió una caja de los tabacos que hace. Como el local no soy solo yo, compartí estos cigarros con el personal del bar, pero también me quedé con algunos para hacerle reseña. Esta es la segunda vez que los pruebo, pues la primera fue con el fin de anotar sabores y la segunda para confirmarlos. No tengo mucha información del producto, salvo que es fabricado en Nicaragua, con capa hondureña y el resto del cigarro nicaragüense.

El Don Gregorio tiene dimensiones de 6 x 60, que no es lo que más me gusta, pero es lo que a Gregorio le gusta, y quién soy yo para criticarle sus gustos. La capa hondureña tiene una buena cantidad de venas pequeñas a todo lo largo, pero un brillo escaso y aromas a chocolate, cedro, cáscara cítrica y cuero, mientras que en la tripa se sienten aromas a chocolate y roble, y esa diferencia en aromas de madera con la capa me llama mucho la atención. Finalmente lo pico, y en el primer cigarro lo hice con la doble hojilla, pero esta vez es con la guillotina en V, para comparar y los aromas en frío son de maní, galleta graham (como la parte dura de un pie de limón) o cereal y paja. El tiro está muy bien y esa fue la razón original detrás de una prueba adicional, porque en primera instancia no era el mejor.

El Don Gregorio carece de esa fortaleza característica de los cigarros hechos en Nicaragua, al menos al inicio. En su lugar, tiene sabores de intensidad media a café cremoso y dulce, madera y gingerbread que participan en igual medida durante casi todo el primer tercio. Es ese sabor de galleta gingerbread la que desaparece llegando al final del primer tercio, que tarda bastante en suceder gracias a las dimensiones del cigarro. La intensidad es, efectivamente, media pero la fortaleza es media-baja, lo que hace que el primer tercio de este Don Gregorio pase sin mucho más que contar, aunque el retrogusto sí muestra un poco más de intensidad, pero en un sabor relativamente suave de madera.

En el segundo tercio tenemos sabores muy relacionados al primero y si bien en el primer tercio tenía notas de café dulce, en el segundo tercio pareciera que el sabor de café va por un lado y el dulce va por otro, por lo que prácticamente son dos sabores. También hay otros sabores a madera y paja, que más bien parecen relacionados entre sí, o como que uno es la derivación del otro, pero en términos generales podría describir este tercio como de madera y café, con algunos matices generales que le dan una dulzura a la experiencia. El retrogusto sigue siendo de madera principalmente, aunque también incluye algo de pimienta. El tiro es perfecto, la intensidad es media, con una fortaleza similar y una ceniza que se sostiene bien gracias a un anillo de combustión casi uniforme.

El último tercio tiene mucho en común con el segundo, pero los sabores parecen más fusionados, lo que da menor capacidad a matices entre ellos. Los sabores son simplemente de café, madera y pimienta, en ese orden. Pero el retrogusto tiene mayor capacidad picante, lo que obliga a fumar un poco más lento, pero eso no es problema porque el Don Gregorio ya supera la hora y 45 minutos de fumada y cualquier tiempo adicional es un regalo. En mi experiencia, no hubo mucho más de fumada pero el cigarro en sí fue un regalo, así que lo disfruté. La fortaleza es media, con indicios de poder aumentar, pero no llega a hacerlo, mientras que la intensidad es media.

Dicen que a caballo regalado no se le mira el colmillo, pero cuando Don Gregorio me regaló los cigarros, le prometí una reseña. Hay a quienes eso les suena a amenaza, pero no tiene por qué serlo. El Don Gregorio es un cigarro sencillo, no es un cigarro que va a ganar premios en Cigar Aficionado ni va a rivalizar a un Davidoff, pero se trata de una fumada agradable, de fortaleza media y una muy buena manera de amenizar una tarde, sobre todo si te gustan los cigarros de gran tamaño y no te gustan las fumadas fuertes. Eso caracteriza a un gran grueso de la población y teniendo eso en cuenta, el Don Gregorio tiene la capacidad de gustarle a mucha gente. Lo que me gustó es que incluso con un cepo 60, sigue teniendo todo, porque el cigarro fue hecho para el cepo 60 y no es una adaptación. Pero un cepo de menor tamaño posiblemente me guste más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Zagagroup
Marca: Don Gregorio
Modelo: Puro
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: Honduras
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: N/D
Aromas: Chocolate, madera, cítrico, cuero, maní, cereal.
Sabores: Café, dulce, madera, gingerbread, paja, pimienta.
Puntuación: 84

Ron: Outlaw Islay Pinot Noir

Contra todo pronóstico, había otro ron de Outlaw que me faltaba por probar. En esta ocasión es algo más selecto y limitado, aunque con excepción del Flagship, todos sus productos son técnicamente limitados, pues la misma botella lo detalla. Creo que se debe a que no es un productor como tal, sino que compra el ron a Trinidad y siempre depende de esa producción y el contenido que adquiere.

El finalizado de esta edición limitada me confunde un poco, porque todas las referencias que he leído me dicen algo distinto. Lo primero que pensaría al leer la etiqueta es, por un lado, lo que ya sé: es un ron de Trinidad, finalizado en Escocia. Las barricas en donde es finalizado varían, pero en el caso de esta edición pensaría que es una barrica de vino Pinot Noir ubicada en Islay, lo cual ya de por sí suena muy exótico.

Otra posibilidad es que el finalizado sea en dos tipos de barricas: una de vino Pinot Noir y otra de whisky de Islay. Pero su página web destaca solamente la barrica de Islay y no hace mención de la de Pinot Noir. Hay otras páginas que destacan la barrica de Pinot Noir, sin hacer mención a la de Islay.

Lo único que sí está confirmado es que es embotellado a 50,5% de alcohol.

Aunque el diseño de la etiqueta es distinto, la botella es prácticamente la misma y el color del líquido igual de atractivo. Tiene aromas en donde predomina esa nota de Islay, que incluyen humo, madera de roble, vino tinto casi balsámico, toffee y café.

En boca es muy distinto a lo que esperaría, aunque muchos de los aromas se traducen en sabores también. En realidad con la inclusión tan frontal en nariz de algo ahumado, pensaría que el sabor sería principalmente ahumado, pero no es así. El sabor tiene un protagonismo de café, frutas negras como ciruelas y pasas, cereza o el sabor a cereza que se le siente a algunos vinos, y finaliza con roble y madera de lápiz. El retrogusto es finalmente ahumado y afrutado.

Habiendo probado lo que creo que es todo el abanico de Outlaw o por lo menos hasta la fecha, puedo decir que encontré varias similitudes entre el Flagship (barricas ex-whisky de Speyside y Highland) y el Double Cask (barricas ex-whisky single malt de Speyside y Highland). Teniendo eso en cuenta, esperaba encontrar la misma línea entre el Islay y este, que también pasa por Islay.

Pero la verdad es que solamente se parecen en la nota ahumada, que el Islay tiene más dominante. Pero la experiencia es completamente distinta, dando un producto mucho más afrutado y complejo, gracias en gran parte a una concentración alcohólica mucho mayor, pero también a la variedad de sabores de la o las barricas. Todavía no develo el misterio de ellas, pero pienso que es una barrica de Pinot Noir que añeja en Islay.

Ficha Técnica:
Fabricante: Angostura Distillery / Outlaw Rum
Nombre del Ron: Islay Pinot Noir
Marca: Outlaw
Origen: Trinidad / Escocia
Edad: NAS
Precio: $130
Densidad alcohólica: 50,5%
Puntuación: 87

Montecristo – A

En verdad son pocas las experiencias que te pueden preparar para un Montecristo A. No porque sea un cigarro especialmente fuerte, ni especialmente selecto, ni especialmente bueno, pero es especialmente grande e impresionante. Desde su caja individual hasta sus amplias dimensiones, el Montecristo A es un cigarro que no deja a nadie indiferente y mientras trabajaba en una tienda de habanos, el A era el cigarro que uno le mostraba a algunos clientes a fin de impresionarlos. Hace unos meses le hice algunos obsequios a un amigo fumador y me dijo que escogiera el cigarro que quisiera de un humidor de habanos. Me dijo que podía ser cualquier Cohiba, por poner un ejemplo y porque cuestan por encima de los $100 casi todos. Pero le dije que no hacía falta un cigarro caro, sino uno por el que tenía mucha curiosidad: el Montecristo A.

El Montecristo A es lo que se conoce entre las vitolas de galera como un Gran Corona, un Giant Corona en la vitola de salida. Mide 9¼ x 47 y creo que es el cigarro más largo que he fumado. Fue una vitola lanzada en 1971, que todavía es fabricada pero no es algo muy masivo. Gracias a sus cajas individuales de madera y el hecho que la caja trae solamente 5 unidades, no suele ser un cigarro muy disponible en tiendas. La capa viene siendo un equivalente a Colorado, con reflejos rojizos, con muchas venas e imperfecciones, pero sorprende que tiene buen tiro. Tiene aromas en frío que incluyen madera mojada, nueces y una nota vegetal sobre la capa, luego notas suaves de nuez moscada y paja en la tripa y algo más sutil de madera, cuero y canela en la calada en frío.

En esta tienda en la que trabajaba una vez un cliente pidió uno y lo regresó al poco tiempo de encenderlo, diciendo que tenía el tiro apretado. No es apretado, sino que por ser tan largo las primeras caladas no van a venir muy cargadas de humo. Mi ejemplar tenía un tiro muy decente, incluso algo más suelto de lo que suele ser un habano tradicional, pero con muy poco humo y este humo cuando llegaba era muy frío, como sería de esperar. Los sabores son sencillos, con el humo frío pero fijo en un sabor de madera de cedro muy pronunciado, aunque es básicamente el único sabor que se aprecia. A lo largo del tercio aparecen notas de nueces, pero todo con una intensidad que va de nula a baja. El retrogusto es de madera también, pero otro matiz, como si fuese madera cruda o de árbol directamente. Aunque el tiro está bien, el Montecristo A quema muy mal, requiriendo retoques constantes y llevando una clara tendencia a quemar de manera diagonal. No importa cuánto corrija la quemada ni qué tanto espere para corregirla, el primer tercio quema absolutamente mal.

Algo estaba causando esa quemada tan mala y el hecho que el cigarro es gigante hizo que me tomara un buen rato superar el problema y que además lo haya sufrido durante bastante tiempo. Al cabo de unos 40 minutos finalmente superé el primer tercio y en el segundo todo lo que tiene que ver con combustión parece haberse remediado. El anillo de combustión es relativamente recto, el humo más abundante y no requiere algún retoque, aunque el humo sigue llegando a una temperatura baja en boca. Los sabores siguen siendo dominados por la madera de cedro, pero también hay notas adicionales, particularmente de pimienta verde que incluye una nota ligeramente ácida, almendras, pimienta suave y un retrogusto que sigue teniendo un matiz distinto de madera y una nota presente pero no dominante de pimienta verde, que incluso tiene una presencia herbácea también. La fortaleza es baja, con una intensidad media-baja.

El mayor cambio en el Montecristo A ocurre en el último tercio, donde la madera sigue teniendo una presencia dominante, pero hay mayor acompañamiento en los sabores, que incluyen nueces, canela, granos de café e incluso algo de tierra mojada. El aro de combustión continúa si tendencia imperfecta, pero ya para este punto en el que llevo más de dos horas de fumada, no me importa mucho. El retrogusto tiene esa combinación de pimienta verde con notas herbáceas, que una puede ser parte de la otra, pero en líneas generales sigue siendo un tabaco suave, con una intensidad media y una fortaleza media-baja. Fueron dos horas y 25 minutos lo que me tomó fumar el Montecristo A, que en verdad pensé que sería mucho más, pero el hecho que cuando encendí el cigarro estaba el sol afuera y cuando lo dejé ya era de noche contribuyó a que se sintiera más larga la fumada.

El Montecristo A es un cigarro para cuando tienes tiempo indefinido para fumar, pero no estás buscando algo fuerte. Eso puede aplicarse a muchos cigarros de grandes dimensiones, pues aguantar más de dos horas con un cigarro fuerte no es muy agradable, aunque las veces que lo he hecho no me he quejado. Pero dado que la mayoría del mercado apunta a experiencias más suaves, es de esperarse que no sea una bomba. Pero es un cigarro que me cuesta descifrar, porque con esas dimensiones y contando su origen es casi esperado que tenga un problema de construcción y según muchos debería agradecer que fue solamente un tema «menor» en el primer tercio, mientras que otros dirían que por $70 la unidad el cigarro debería quemar perfecto y no dar problema alguno. La realidad es que los tabacos «premium» de cualquier origen siempre van a ser hechos a mano y como tal es de esperarse que puedan tener alguno que otro detalle, especialmente cuando son dimensiones tan grandes. Los habanos tienen sus precios mayores y no por ello tienen calidad mayor, sino que es algo del mercado. Más allá de eso, el Montecristo A es una gran experiencia y un cigarro que me siento muy orgulloso de haber probado. Hubiese querido algo más intenso, y porque es Montecristo lo esperaría, pero en vez de ser intenso fue largo y el sabor siempre fue participativo. Aunque fueron más de dos horas de fumada, no se sintió cansón ni lineal ni aburrido. Es más, fue todo lo contrario: dinámico, variado y divertido.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: A
Dimensiones: 9¼ x 47
Tamaño: Gran Corona (Corona Gigante)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $80,00
Puntuación: 91

Alec Bradley – Tempus (Creo) (vintage)

En esta ola de productos vintage a la que pude acceder, me impresionó bastante encontrar varios Tempus de Alec Bradley. Bueno, no, no me impresionó encontrarlos pues fueron cigarros considerablemente populares durante un buen tiempo, pero sí me llamó la atención que estuvieran buenos. Este alijo que encontré tenía varios cigarros con mucho tiempo de guarda y la verdad es que muchos de los que he fumado no han estado en las mejores condiciones, no porque estuvieran rotos o en mal estado, sino porque simplemente no tenían sabor. He evitado esas reseñas, pero cuando sí tienen buen sabor, los publico. Y precisamente, lo que me ha llamado la atención es que los Alec Bradley se mantengan tanto tiempo, pues si bien éstos con 10 años están buenos, los que hicieron alrededor de 2018 hasta 2022, no aguantan más de dos años de guarda.

Otra cosa que puede llamar la atención también es que no hace mucho publiqué un artículo con el mismo titular que éste: Alec Bradley Tempus (vintage), aunque ese era para el Churchill y esta vez es un lancero. Pero el nombre de la vitola no es lancero, sino Creo, que posiblemente sea uno de los peores nombres para un cigarro, especialmente si tu idioma principal es el castellano. «Me voy a fumar un Alec Bradley Creo» suena como que no estás seguro de lo que vas a hacer. Pero no se llama lancero porque las dimensiones son un poco mayores, con tamaño de 7½ x 41 y creo que el Creo es el primer cigarro con cepo 41 que he fumado. Por lo pronto, en la capa tiene aromas a cuero y pimienta, mientras que la calada en frío, que se siente ligeramente apretada y casi me hace pensar que no es un cigarro para reseñar, tiene aromas a madera y cuero.

Recién encendido y durante gran parte del primer tercio los sabores son principalmente de madera, pero como cuando pones un trozo de leña a la parrilla. A lo largo del tercio también hay notas de tierra seca y esa nota de madera eventualmente se transforma en cedro. También me encuentro con sabores de chocolate negro y pimienta durante este tercio, pero nada que llamaría destacado. Quema muy bien y la ceniza se sostiene perfectamente, incluso para un cigarro con un cepo tan pequeño, pero nada mal, aunque el tiro no es el mejor y solo lo puedo atribuir a los 10 años que puede tener en el humidor. La fortaleza es media-baja, con una intensidad similar.

No sé si es un efecto de la cámara, pero el cigarro se ve torcido. Me pasó cuando estaba fumándolo, que tomé varias fotos y en todas se veía torcido. La cámara toma lo que ve, pero debe haber sido un efecto del calor porque en las primeras fotos se ve recto. Pero en boca y nariz se siente muy bien al menos, con sabores muy propios de la hoja añejada, incluyendo notas florales, chocolate negro, madera y una nota sutil de pimienta, que no es abrumadora ni siquiera en el retrogusto ni intensa por ser un lancero. Las notas de cuero también participan bastante, especialmente después del punto medio, y aunque el tiro sigue ligeramente apretado, es el mayor de los problemas que me da el Tempus Creo. La fortaleza llega a media, con una intensidad media-alta, buena construcción con excepción de ese torcido misterioso.

En el último tercio el cuero resalta, pero la parte menos agradable de él, quizá porque se concentran más los sabores y llega a superar la sensación picante, por lo que el cigarro se siente hasta ácido. Lamentablemente es la sensación más dominante en este tercio y no es tan agradable ese final, pero al menos quema bien y su tiro se mantiene ligeramente apretado. La intensidad se coloca en media, así que afortunadamente no es un sabor ácido de cuero de alta intensidad, aunque haya dominado al resto de los sabores, y la fortaleza se sitúa en media-baja, así que muy parecido al primer tercio en esos términos. Me toma una hora y 45 minutos y ya para ese momento la experiencia no estaba siendo agradable.

Alec Bradley es una de esas marcas que probé mucho durante mis primeros años como fumador. El hecho que la mayoría de sus blends fuesen sencillos y no muy fuertes fue determinante, así como su precio. Entre ellos, el Tempus era uno regular, aunque luego se convirtió en el Tempus Nicaragua y la experiencia no fue tan buena. Pero a lo que quiero llegar aquí es que pese a lo sencillos que pueden ser los cigarros de Alec Bradley, creo que el Creo no es para novatos. Aunque menciono fortalezas e intensidades manejables, la paciencia que requiere fumar este cigarro gracias a lo lento que quema y la escasa variación pueden hacerlo parecer aburrido. La década de guarda no lo ha ayudado mucho, pero tampoco lo ha empeorado. Al igual que con el Centuria (el Churchill), no le doy puntuación porque es un cigarro que ya no existe, pero si le diera estaría por el orden del 82, 83.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Alec Bradley
Modelo: Tempus
Dimensiones: 7½ x 41
Tamaño: Creo (Lancero)
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Honduras (Criollo 98), Indonesia (Embetunada)
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $8,75