AJ Fernandez – San Lotano Habano (Toro) (vintage)

Hoy en día mencionas AJ Fernandez y prácticamente todos estamos claros de quién es y lo que hace. Un cigarro o un blend de AJF es sinónimo de una buena experiencia, que incluso será más. Pero no siempre fue famoso y reconocido Abdel Fernandez. Este señor, que creo que es menor que yo, nació en Cuba, pero se hizo famoso en Nicaragua con los blends que creó para marcas como Padilla, Gurkha y Rocky Patel. También ayudó a crear marcas nuevas como Man O’ War, Diesel, La Herencia Cubana y Sol Cubano. Pero el San Lotano fue el primer producto que creó con su nombre al inicio y una marca que su abuelo creó en Cuba hace varios años. El San Lotano original apareció en 2010 con el sufijo de Oval y para 2013 ya existía en tres líneas: Connecticut, Habano y Maduro, en 4 vitolas para cada uno. Hoy en día la línea ya desapareció, pero existe como el San Lotano Requiem, que es básicamente una evolución de la liga y que lo he podido reseñar en las mismas tres líneas: Connecticut, Habano y Maduro, y que se mantiene como el tope de línea de AJ Fernandez. Como mencioné en el título de este artículo, éste se trata de un San Lotano vintage de 2014, que todavía se consiguen pero no con la facilidad que creerías… incluso, cuando los he visto en tiendas, he tratado de comprar todo lo que tienen.

En su versión Habano, este San Lotano tiene una capa Habano brasileña, que solamente lo he visto en estos San Lotano, sobre capote hondureño y tripa de Nicaragua y Honduras. La anilla está ligeramente decolorada, cosa que pasa con una que otra anilla, especialmente después de tanto tiempo. Sin embargo, después de tanto tiempo se sigue viendo como un producto imponente y destacado, con una capa muy uniforme y un cierto brillo leve. Sus aromas en frío no son tan penetrantes como podría haber sido originalmente, pero sigue teniendo una abundancia de cuero y chocolate negro como principales, el cual repite en el pie pero le añade tabaco rico e intenso. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío tiene aromas de cedro y tierra.

Desde el primer tercio este San Lotano Habano es tan bueno como lo recuerdo. Los sabores no se hacen esperar e incluyen cedro, chocolate negro, caramelo quemado y una nota de pimienta que no es tan fuerte en comparación a lo que AJ Fernandez nos ha acostumbrado desde entonces. La fortaleza es media, con una intensidad alta desde la primera calada, con un retrogusto igualmente complejo, que incluye pimienta, cuero y chocolate. La quemada es increíble, sin duda. La ceniza se sostiene aparentemente para siempre y se niega a soltarse y fue solo por influencia propia y porque no quería estar jugando al equilibrio, que se termina cayendo. También porque si te das cuenta, el anillo de combustión está ligeramente diagonal, y quería asegurarme de poder controlarlo sin sacrificar una super ceniza.

En el segundo tercio los sabores son similares, porque así tiene que ser, pero también hay marcadas notas de nueces, que incluso se colocan cerca de las de mayor intensidad. En general los sabores se han intensificado un poco y los sabores en orden de intensidad son de cedro, cuero, tierra y chocolate, con las nueces muy de cerca e incluso superando a la tierra en el ecuador del cigarro, en donde también se siente más dulce. El retrogusto tiene notas no tan fuertes a pimienta y nueces como algo más fuerte, mientras que todo lo concerniente a construcción funciona a la perfección: tiro, ceniza, anillo de combustión, velocidad y cantidad de humo.

Para mi sorpresa, en el último tercio siguen apareciendo sabores nuevos. Hay un fuerte componente de café colado y el caramelo del primer tercio regresa también, mientras que las notas dulces parecen haberse diluido y me mantengo con los sabores que mencioné, tierra, pimienta, nueces y cedro. Cada sabor está equilibrado y el San Lotano Habano no parece estar dominado por ninguno. La fortaleza y la intensidad se colocan en media alta, con una perfección en el tema de construcción. Luego de una hora y 50 minutos, este San Lotano Habano llega a su fin, e incluso ahí desearía que fuese al menos media hora más largo.

El tema de puntuar los cigarros vintage es que no es algo fácil de recomendar o lograr. Si me dieran un cigarro hoy y me dijeran que lo guarde por lo menos 9 años antes de fumarlo, de entrada sabría que es imposible. Incluso, hace unos meses me regalaron un Cohiba original y me dijeron que lo mantuviera en el humidor al menos un año. Me reí y pensé en lo difícil que eso puede ser. No imposible, pero es difícil. Mucho más es guardarlo más tiempo. Ni siquiera sé si voy a fumar dentro de 9 años. El hecho es que hace unos días puntué un Padron vintage con una de las puntuaciones más altas que han pasado en este blog y la experiencia con este San Lotano Habano es ciertamente un 100. Pero recomendarte un cigarro de 2014 y decirte que tienes que guardarlo hasta 2024 para disfrutarlo es una maldad. Pero este sí vale todo, por irrepetible que sea, porque tiene una construcción fenomenal, una fortaleza agradable y una intensidad perenne… es básicamente un cigarro perfectamente balanceado, que he fumado antes y siempre me ha dejado boquiabierto. Pero la puntuación perfecta no puede existir, pues simplemente le quitaría el sentido a todo lo demás.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: San Lotano Habano
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Habano)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $7,00
Puntuación: 99

Fratello – The Texan (Toro)

En el año 2019, Fratello lanzó al mercado un cigarro llamado The Texan, disponible como su nombre lo indica, para el estado americano de Texas y llevando ese estilo de que «todo lo de Texas es grande» como objetivo, con dimensiones de 7 1/2 x 58 y siendo un verdadero cañón, apuntando a un mercado que exige cigarros grandes y fuertes. The Texan se mantuvo así, aunque ya para un punto estaba disponible en casi todo el país. Desde su lanzamiento, una versión toro del The Texan también estuvo disponible como parte del sampler llamado Fresh Pack que vendía la marca con otros productos. Pero desde abril de 2023 decidieron lanzar el cigarro como producto disponible solo, incluso en cajas de 20 unidades. El original, llamado así pero también conocido por la vitola Gordo, lo reseñé hace un poco menos de 4 años y, aunque fuerte, no me pareció muy variado y en esas dimensiones se puede tornar hasta aburrido por tener una duración tan larga. Este toro, al igual que el original, es fabricado por La Aurora en República Dominicana, con una capa HVA ecuatoriana, capote Sumatra y tripa dominicana de andullo y Piloto Cubano, así como ligero nicaragüense, de Estelí y de Pennsylvania.

En una vitola toro de 6 x 50, el The Texan es más apropiado para mis gustos y por eso no dudé mucho para reseñarlo. La capa HVA (Habano Vuelta Abajo) es una especialidad de Ecuador, aunque no deja de ser una capa Habano que simplemente tiene propiedades parecidas a la original y un nombre que rememora a Cuba. Esta capa es considerablemente lisa, con pocas venas y menos imperfecciones, que le dan al The Texan una imagen de que va a ser una fumada muy decente. Tiene aromas a paja, pimienta y madera, mientras que en la calada en frío repite las notas de paja y madera, pero también incluye nueces y tierra seca.

Fiel a su versión original, los sabores son muy parecidos, aunque se sienten mucho más concentrados. Estos sabores incluyen madera, nueces, tierra seca y pimienta, pero en el gordo se sentía como un cigarro de fortaleza media e intensidad media a media-baja, pero en este toro es de fortaleza media-alta e intensidad similar. Al cabo de las primeras caladas, la pimienta se mantiene en el liderato de los sabores, que comparte con la madera y la tierra, mientras que el resto de los sabores se ubican en una intensidad menor. El retrogusto es fuerte y del tipo que no quieres probar constantemente, y así mantiene el ritmo durante el primer tercio. La ceniza no es muy dada a mantenerse sobre el cigarro y mucho antes de hacer la foto ya se había caído, algo que sucederá varias veces durante la fumada, pero en el resto de las impresiones de construcción se mantiene correcto.

La pimienta mantiene su ritmo ascendente durante el segundo tercio también, pero afortunadamente la madera le lleva el ritmo y el cigarro no se limita a ser una bomba picante, sino que tiene algo de complejidad también. A mediados del cigarro la madera supera a la pimienta, pero es más porque la pimienta se reduce un poco y el placer de fumarlo es mayor. Entre los sabores secundarios la tierra y las nueces se mantienen muy presentes y es en el retrogusto, que sigue siendo dominante de pimienta, que las nueces aumentan su intensidad y nuevamente, la experiencia mejora. Llegando al final de este segundo tramo, la pimienta comenzó a aumentar un poco, lo que hizo que la fumada fuera más lenta. En términos de construcción, la ceniza mantuvo su tendencia a caerse a destiempo, pero el anillo de combustión y la velocidad de la quemada se mantuvieron en rangos normales.

En el último tercio la madera, que pude identificar como cedro en el tercio anterior, se mantiene como líder de sabores, mientras que la pimienta le llevaba el ritmo a una intensidad ligeramente por debajo. Mantuvo también los sabores de nueces y madera entre los secundarios y de nueces y pimienta en el retrogusto, por lo que el último tercio fue muy parecido al segundo, pero con menos evolución. Afortunadamente el The Texan no llegó a calentarse mucho y la quemada fue igual de normal, hasta que marcó una hora y 35 minutos, que fue cuando lo dejé a un lado.

En términos muy reales, The Texan en toro es prácticamente el mismo cigarro que en Gordo, con los cambios esperados al tener un cepo más pequeño; el largo es lo de menos, pues simplemente se ajusta. Afortunadamente no es aburrido como puede ser en su versión original o mejor dicho, sabiendo que la experiencia no va a ser tan larga ayuda mucho. Este hecho también hace que la experiencia sea menos lineal y las evoluciones son más rápidas. Cuando probé el Gordo original, pensé que sería algo mucho mejor en una vitola más pequeña y eso es exactamente lo que tuve. Comparando ambas reseñas, en Gordo habían más sabores, pero eso no siempre se traduce en una mejor experiencia y con un abanico más corto de sabores, la experiencia de éste fue mejor. Entre el portafolio de productos de Fratello, creo que este es uno de los que me ha agradado más, teniendo en cuenta que no soy de vitolas tan grandes y en estas dimensiones The Texan funciona muy bien, incluso si no es tan grande como Texas.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora
Marca: Fratello
Modelo: The Texan
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: N/D (Sumatra)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano, Andullo), Nicaragua (Estelí), USA (Pennsylvania)
Precio: $10,50
Puntuación: 87

Padron – 1926 Series No. 80 Maduro (Perfecto) (vintage)

La suerte definitivamente no es algo que uno tiene de manera permanente. No se puede decir que alguien es un tipo con suerte porque todo le ha salido bien en la vida. Eso no es suerte. La suerte es algo casual y escaso, que ocurre de vez en cuando y a mí me ocurrió hace unos 3 o 4 meses, cuando un amigo me llamó a decirme que se estaba mudando y que se ha dado cuenta que tiene demasiados tabacos, que no se va a fumar nunca, pero que no quiere botar. ¿Me importaría recibirlos? ¡Claro que no! Eso sí, me advirtió, la mayoría tienen como 8 o 9 años guardados en el humidor. Cuando los recibí, me di cuenta que había de todo; cigarros buenos, cigarros malos, cigarros viejos y habanos falsos. Después de limpiar un poco la selección, depurarla y elegir el destino de cada cigarro, fui recuperando y asegurándome que cada uno estaría bien, especialmente los que pensaba reseñar. Hay algunos que ya pasaron su fecha de vencimiento y no están muy buenos (muy poco sabor), pero otros como este Padron, de verdad que me hacen sudar frío. En los próximos meses iré colocando algunos cigarros vintage de ese grupo y de otros alijos, identificados con el paréntesis en el nombre.

La persona que me los obsequió antes era muy seguidor del ranking de Cigar Aficionado y usualmente compraba sus cigarros de acuerdo a la posición que ocupaban en el Top 25 anualmente. Este Padron se ubicó en el puesto número 2 en 2008 y en ese momento tenía un precio de $30 por unidad. No sé si este es de 2008, pero según lo que me dijo mi amigo, digamos que tiene 9 años, que es la edad máxima que mencionó él, por lo que sería de 2011. Este cigarro celebraba los 80 años de edad de José Orlando Padrón, quien nació en 1925 en Pinar del Río, Cuba y emigró a los Estados Unidos en 1964. El cigarro en ese momento era fabricado con las hojas más antiguas de la marca, en un único formato perfecto box pressed de 6 3/4 x 54. La capa mantiene aromas florales, de chocolate, almendras y algo de establo. La calada en frío, con algo de apretado por el formato y sin duda por la edad, tiene aromas de clavo, chocolate, pimienta, madera y pasas. El encendido no puede llegar más rápido y la llama es mínima, para evitar cualquier tropiezo.

Comenzamos no bien… extraordinariamente bien. Es complejo desde la primera calada, con una buena cantidad de pimienta, incluso en el retrogusto, pero la explosión de sabores adicionales es variada e incluye notas dulces y afrutadas, caramelo, cereza, canela, vainilla e incluso una nota como de salsa Worcestershire. El anillo de combustión es prácticamente perfecto y en un cigarro de esta vitola no es fácil lograrlo, especialmente en el primer tercio porque se quema irregular desde el primer punto de combustión. Pero la ceniza además tiene como distintos niveles, muy blanca y quemando de manera uniforme. La fortaleza es media con una intensidad media-alta.

El segundo tercio llega sin casi darme cuenta, pues de verdad que estoy disfrutando del cigarro. La fortaleza es media-alta, con una intensidad muy similar, el sabor de pimienta sigue teniendo una gran participación, pero también incluye clavo, madera de cedro, pasas, caramelo y canela. La intensidad de los sabores le da prioridad a la pimienta, pero tanto la canela como el clavo tienen una buena participación hasta el punto medio, en donde la canela llega al punto de la pimienta. El anillo de combustión se comporta muy bien, la ceniza también, aunque no tiende a mantenerse tanto después de la primera caída y comienza a quemar algo lento. Hay momentos en que creo que me distraigo anotando sabores, pero al revisarlos son básicamente los mismos que anoté antes, pero con matices y sutilezas distintas, con la misma base. Sin duda un cigarro que se siente complejo y envolvente.

En el último tercio los sabores se suavizan un poco, mientras que la pimienta y la nicotina parecen aumentar un poco más. Esto lleva a que la intensidad sea media, con una fortaleza media-alta, que no es una combinación ideal pero la calidad de la experiencia hasta este momento ha sido tan positiva que casi puedo obviarlo, especialmente porque un cigarro con tanta edad es un poco más impredecible. Afortunadamente la quemada se mantiene muy bien y el humo es abundante, y aunque es un doble figurado, el tiro no ha requerido medidas extremas. Me toma un poco menos de dos horas fumarlo completo, algo que el cigarro tenía 9 años esperando que sucediera.

¿El mejor cigarro que me he fumado en mi vida? No sé. Eso es algo difícil de definir, especialmente porque los cigarros que mayor puntuación tienen en mi ranking los fumé hace varios años. Desde entonces los he vuelto a fumar y no creo que logren la misma puntuación. No quiero decir que se han puesto malos, pero sí que en mis inicios de fumador tenía menos referencias y era más impresionable. Fácilmente puedo decir que este Padron está entre las 10 mejores fumadas que he tenido en mi vida, pero replicarlo no es algo fácil, aunque en ese alijo había otro igual. He visto gente que ha fumado este cigarro con 12 años de guarda y dicen que no está bueno. Quizá con 6 años estaría mejor. En cualquier caso, no recomiendo esperar tanto, con ningún cigarro, a menos que esa sea tu afición; los cigarros vintage. Quizá cuando salió estaba mejor y el tiempo le ha afectado algo a la calidad de los sabores y la evolución. Pero ese alijo que recibí realmente me pone a pensar, aunque no he fumado ni el 20% de lo que recibí, pero hay muchos de esos cigarros que no aguantaron tanto tiempo y me hacen pensar que el mejor momento para fumar ese cigarro que estás guardando es hoy. Pero sin lugar a dudas que la celebración sea la fumada, y no que la fumada dependa de la celebración.

Ficha Técnica:
Fabricante: Padrón Cigars
Marca: Padrón
Modelo: Serie 1926 80 Years
Dimensiones: 6¾ x 54
Tamaño: Perfecto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $32,00
Puntuación: 97

Ron: Carta Vieja Solera 1668 Triple Cask

Siguiendo con una parte de la gama de los rones de Carta Vieja, esta vez me tocó el Solera 1668 Triple Cask, un producto que sorprendentemente no aparece en la página web de la marca, pero que sí aparece como uno de los de más prestigio dentro del abanico. Aunque tampoco especifica qué sucedió en 1668 para ameritar ser colocado en la botella.

Una búsqueda rápida en Wikipedia me describe que en julio de 1668 el pirata Henry Morgan saqueó Panamá, pero no sé si eso sea algo que valga la pena celebrar. El ron es una mezcla de rones entre 15 y 18 años, pero si es de solera no sé si valga la pena definirle una edad. En fin, está embotellado a 40% de alcohol y menciona que es triple cask, porque pasa por barricas de roble francés, ex-Banyuls (vino fortificado francés) y ex-Pedro Ximénez. No dice si son finalizados o si la solera tiene esas barricas.

En nariz este Solera 1668 Triple Cask tiene aromas que me llaman la atención, pero por las razones incorrectas. Se sienten notas afrutadas pero casi como si fueran artificiales, que incluyen aromas a parchita (maracuyá, chinola o fruta de la pasión en el resto del mundo), azúcar refinada y refresco de piña, pero no mucho más. Cero madera, por ejemplo, que esperaría en un ron que pasa un mínimo de 15 años en barrica.

En boca los sabores son densos y envolventes, con notas cítricas que no necesariamente son parchita únicamente, pero definitivamente lo incluye y es la única que puedo identificar con nombre. Pero también hay pimienta blanca y una nota muy dulce que solamente identifico como azúcar. También se siente como un ron joven, o al menos menor a 15 años, sin duda. El retrogusto tiene una nota dominante de parchita y es lo que me hace pensar nuevamente que es muy exagerada esa nota afrutada.

Esperaba más de este ron, sobre todo porque tiene más edad y cuesta más que otros productos de Carta Vieja que me han gustado más. Al final es un ron decente, pero por ese precio hay mejores opciones, entre rones panameños e incluso rones de la marca.

Ficha Técnica:
Fabricante: Carta Vieja
Nombre del Ron: Solera 1668 Triple Cask
Marca: Carta Vieja
Origen: Panamá
Materia prima: Jugo de caña
Edad: 15 a 18 años
Precio: $55
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

Montecristo – Petit Edmundo (recatado)

Aunque la última vez que reseñé este Petit Edmundo no fue hace tanto, mis amigos de Kukenan Tobacco me pidieron si podía reseñarlo de nuevo, a fin de darle una nueva vuelta, especialmente porque en la última reseña no había salido tan bien parado. Este pequeño cigarro fue lanzado por Habanos SA en 2006, como un follow-up al reconocido Edmundo lanzado en 2004. Se trata de un petit robusto, de medidas 4 3/8 x 52, que es el mismo cepo del Edmundo, pero algo más corto y por eso el nombre.

El brillo sobre la capa del Petit Edmundo es llamativo, quizá porque no esperaba que lo tuviera pero cuando lo paso por las manos se le nota un toque brillante muy leve. Tiene algunas venas también, pero al igual que el brillo, no son algo que notes en primera instancia. En la capa se sienten notas suaves de tierra seca y algo dulce, que se repiten en el pie y la calada en frío, aunque con más sensaciones, que incluyen frutos deshidratados, como higos o durazno y algo de establo y chocolate también, pero en general todos estos aromas salvo el de durazno (o higo?) son bastante sutiles. Busco mi encendedor de una sola llama para asegurarme que el encendido sea igualmente delicado y procedo con el Petit Edmundo.

Para sorpresa de nadie, el Petit Edmundo comienza con un anillo de combustión algo variable, que afortunadamente se corrige solo así que nada que asuste o moleste, pero que sí vale la pena mencionar. Los sabores al inicio son suaves y apenas perceptibles, a menos que estés prestándole realmente atención, por lo que al principio puedes conversar con todo el mundo y mencionar lo bueno que es fumar habanos, o al menos es lo que he visto a algunas personas hacer. Al cabo de unos 7-10 minutos, aparecen sabores sutiles pero muy agradables a chocolate en polvo, que a lo largo del primer tercio van desarrollándose y se sienten casi como una barra de chocolate negro. También van apareciendo sabores de notas florales y madera, particularmente de cedro. Estas notas florales son las principales en el retrogusto, que no es muy fuerte y permite probarlo regularmente. La quemada se va corrigiendo sola y gracias a que el tiro es muy bueno, no hay momentos que requieran avivar el fuego. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

Cualquier imperfección en sabores o en su evolución que el Petit Edmundo pudiera haber presentado en el primer tercio está perfectamente corregida en el segundo, donde los sabores de chocolate son más dominantes y controlados, pero las sensaciones de madera son más pronunciadas también. Definitivamente se siente más suave en términos de fortaleza, pero igualmente intenso de sabores, lo que hace que la experiencia sea mucho más agradable. El chocolate en sí se siente menos amargo que en el primer tercio, casi como un chocolate con leche, pero con una buena intensidad. Las notas florales, sobre todo las del retrogusto siguen presentes, pero mucho más tenues y es en el retrogusto que se sienten notas ligeramente saladas como de agua de mar. La quemada no es perfecta, pero tampoco requiere avivarla o retocarla, y el Petit Edmundo va desarrollando una ceniza interesante que, siempre que no me meta con ella, se mantiene.

Normalmente mantengo estos cigarros más cortos en dos secciones, primera y segunda mitad, pero durante la fumada noté una evolución en la fase final que me llevó a dividirlo en tres a la hora de reseñarlo. Principalmente se debe a la desaparición del sabor de chocolate, sea en polvo, sea negro o con leche. Es sustituido por sabores de tierra húmeda, que se complementan muy bien con los de madera de cedro y las notas florales, que se mantienen tanto en el retrogusto y el paladar. La fortaleza se sitúa también en media, con una intensidad media-alta, que hace muy obvia la desaparición del chocolate. Al cabo de 55 minutos, este Petit Edmundo llega a su fin, sin calentarse mucho y ofreciendo sabores hasta la última calada.

Con una quemada que no es perfecta en ningún caso y una fortaleza de baja a media, el Petit Edmundo presenta todo lo que caracteriza al un habano. Los detalles de construcción son típicos en este origen y la fortaleza no es su mayor punto a destacar, pero la intensidad de los sabores obvia cualquier problema que puedan dar, especialmente porque los sabores destacan muy bien y te mantienen atento a todo lo que ofrece el cigarro, en su corta duración pero con un perfil muy interesante. El Petit Edmundo realmente es una buena opción entre los pequeños de Habanos y una que muchos desestiman porque Montecristo hace otros cigarros de mayor calibre y en mi experiencia la fumada de un cigarro más pequeño es cuando se tiene poco tiempo o como segundo o tercer cigarro, y en estas dos opciones es normal elegir algo más fuerte o de menor precio. Pero con un ron, tipo un Selección de Maestros de Havana Club, el Petit Edmundo se destaca.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Petit Edmundo
Dimensiones: 4⅜ x 52
Tamaño: Petit Edmundo (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $12,00
Puntuación: 87

Romeo y Julieta – Eternal (Toro)

En el año 2020, la marca Romeo y Julieta cumplió 145 años, y para celebrarlo crearon este producto llamado Eternal, que destaca el carácter eterno de la marca y del tabaco en general. Sin embargo, dado que 2020 fue un año tan complicado para todo el mundo, no fue sino hasta 2021 cuando el Eternal comenzó a ser distribuido. Aunque la gran mayoría de los productos de Romeo y Julieta fuera de Cuba son producidos en Tabacalera de García en República Dominicana, en los últimos años la marca ha comenzado a diversificar su fabricación, alcanzando Honduras y Nicaragua. El Eternal se trata de un puro nicaragüense fabricado en Nicaragua, por Plasencia Cigars. La capa de este cigarro es doble fermentada y añejada durante 26 meses. También cabe destacar que el Eternal solamente está disponible en esta vitola toro 6 x 54 y cuando es vendido en cajas, éstas contienen 11 cigarros, de los cuales uno tiene un lazo dorado y funciona como el hilo conductor de unión entre la marca y sus aficionados, o al menos eso indica Rafael Nodal, quien es el director de productos de Altadis.

El Eternal tiene una capa brillante y bastante lisa, con algunas venas visibles cuando se ve con detenimiento pero que en general se ve muy limpio. El logo habitual de la marca en la anilla pero con fondo negro se ve bien distinto al resto de colores que la marca ha usado para el logo y creo que es uno de los que mejor logrado está. La capa Habano tiene aromas a notas florales, chocolate, durazno deshidratado y madera, mientras que en la calada en frío se aprecia canela, vainilla, tierra y nueces. El tiro se siente bien y para los 3 meses que tiene el cigarro en el humidor, es lo que esperaría.

El Eternal comienza con notas de madera de cedro y pimienta, que a lo largo del tercio va mostrando algunas notas suaves de tierra húmeda. Las notas de pimienta son secundarias desde el principio, incluso en esa primera calada que siempre espero que sea más fuerte, especialmente viniendo de Nicaragua. Pero efectivamente, se trata de una fortaleza baja, con sabores cuya intensidad no supera la media-baja y por un lado quiero pensar que se trata así mismo, de un cigarro de intensidad y fortaleza media-baja, pero también sucede que el Eternal quema muy torcido en su primer tercio, por lo que no me queda del todo claro si estos sabores son la intención del master blender o producto de la fabricación deficiente. La ceniza no se sostiene mucho tiempo sobre el cigarro y el hecho que tengo que corregir la quemada con cierta regularidad garantiza que no voy a sostener mucho esa ceniza.

En el segundo tercio los sabores no parecen variar mucho, aunque me queda claro que la quemada irregular no marcó demasiado el paso de los sabores pues otras reseñas que he leído sobre el cigarro describen más o menos la misma experiencia de sabores. La intensidad aumenta un toque en el segundo tercio, al tiempo que comienza a quemar ligeramente mejor, pero no a un punto que puedo olvidarme de donde dejé el encendedor. Los sabores son básicamente los mismos, salvo una nota dulce que acompaña algo que se siente como tabaco rico e intenso en los sabores, y aunque es un sabor poco descriptivo, es el más abundante del cigarro, colocando la madera y la pimienta de segundo plano. El retrogusto es igualmente de madera y pimienta.

En el último tercio tampoco hay mayor cambio, con ese sabor a tabaco puro como principal y notas más suaves de pimienta y madera en el nivel secundario. El retrogusto incluyó estos dos sabores secundarios, con una nota ligeramente tostada que le dio una mayor dimensión, pero no lo suficiente como para decir que el último tercio fue mejor que el anterior. En este último tercio no tuve problema con la quemada ni el anillo de combustión, aunque esto comenzó a suceder más o menos entre que comenzó el segundo tercio y el punto medio del cigarro, por lo que mantuvo una imagen bien positiva. Aunque el último tercio tiene igualmente una intensidad media y fortaleza media-baja, no se sintió como que le faltara nada. Me tomó una hora y 40 minutos fumar el Eternal.

Cn la aumentante tendencia de Altadis a hacer más y más productos en Nicaragua, creo que nos hemos malacostumbrado a que estos serán cigarros de alta fortaleza y muy picantes, porque eso es lo que ha logrado el mercado. Cuando me encontré con que este Eternal es un puro nicaragüense, fabricado por Plasencia y además hecho únicamente en esta vitola, esperaba algo contundente, especialmente con tantos aromas en frío. Pero desde la primera calada el Eternal demuestra que es un cigarro al estilo de los Romeo y Julieta clásicos de República Dominicana, con fortaleza baja y una intensidad media, que puede sentirse como si le faltara algo, pero es simplemente el estilo de la marca y lo que la hizo famosa, que si bien puede funcionar para celebrar un aniversario, no es el tipo de cigarro que quisiera adquirir regularmente y menos por $15.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Romeo y Julieta
Modelo: Eternal
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $15,00
Puntuación: 85