Howard G – Magic Stick Connecticut (Toro)

Todos los años publico un Top 10 de mis mejores experiencias en el año. No lo hago porque esta sea una publicación famosa ni pagada, sino porque me gusta darle crédito a quien lo merece. Entre los comentarios que hago en esas publicaciones está la cantidad de marcas nuevas que pruebo ese año y se trata de marcas de las que no había fumado algo antes. Algunos amigos me comentan que les impresiona que después de tantos años fumado (no son tantos) y tantas marcas probadas, aún haya marcas que no he probado. A mí también me impresiona, sobre todo porque no es una meta que me pongo, sino algo que voy probando lo que llega y así fue como llegó esta marca llamada Howard G, propiedad de Howard Gumbs, residente de Orlando, Florida y quien debutó en el mercado en 2021, con una línea de tabacos que conmemoraban a jugadores de la NFL. La línea Magic Stick fue lanzada en 2022 con capas Habano, Cameroon y Connecticut. Hoy pruebo ese producto.

El blend de este Magic Stick Connecticut es bien lineal y típico, con una capa Connecticut proveniente de Ecuador sobre capote y tripa nicaragüenses. No especifica quien los fabrica ni en qué país es, pero dado el extenso uso de tabaco nicaragüense en todas sus líneas y el hecho que las otras sí mencionan ser fabricadas en Nicaragua, me inclino a pensar que es ese país. La capa del cigarro es amarillenta y brillante, muy llamativa aunque también muy venosa. Esa capa tiene sus típicos aromas a paja y notas perfumadas, que no calificaría como florales per se y una nota de cereal que me recuerda al olor de una cajita de Corn Flakes. En la tripa hay aromas a herbáceos a musgo, nueces y una nota de pimienta que me hace estornudar. En la calada en frío noto aromas a nueces, madera y pimienta, que nuevamente son bastante típicos de la liga.

El Magic Stick Connecticut comienza sutil, suave y con baja intensidad, con sabores que al principio apenas si se perciben, pero que rápidamente incluye notas de vainilla, crema y nueces con un retrogusto de vainilla. Esto se mantiene hasta mediados del tercio, cuando aparecen sabores similares en estilo, pero distintos en raíz, con una abundancia de mazapán y marshmallow tostado, pero en sí no mucho que me haga impresionarme de la liga. La intensidad alcanza el punto medio para el final del tercio, mientras que la fortaleza se mantiene en baja. El cigarro quema muy bien y la ceniza se mantiene bastante sólida, con un anillo de combustión decente y humo abundante.

Una vez que la columna de ceniza del primer tercio cae, es difícil crear una nueva y cada vez que tengo una decente sobre el cigarro y me dispongo a hacerle una foto, la ceniza se cae sola. La intensidad aumenta un poco en este tercio y los sabores varían un poco, pero nuevamente dentro del mismo estilo, con notas de nueces y crema además de las existentes en el tercio anterior, como vainilla y mazapán, aunque este último se siente que va de salida. Sí hay una nota de pimienta más participante en las sensaciones en boca, pero no es algo que califique como trascendental en la fumada, sino simplemente que la intensidad aumenta un tanto y la fortaleza otro tanto, pero consistentemente por debajo de media. Más allá del tema con la ceniza, el anillo de combustión se mantiene recto y el cigarro lleva un buen ritmo de fumada.

En efecto, fue el segundo tercio donde los sabores se sintieron algo más fuertes y más variados, pues para cuando llego al último tercio los sabores son más parecidos a los del primero. Los sabores son de vainilla, nueces tostadas y miel, que si bien son sabores ligeramente distintos a los del tercio anterior, no son sorpresivos tampoco. Quizá lo más relevante es la aparición de un sabor a cuero en el retrogusto, aunque la intensidad y fortaleza han sido tan bajos que no sé si es un sabor que siempre estuvo ahí y el hecho que me acerco al final y la fortaleza aumenta un poco me ha hecho darme cuenta del sabor. Luego de una hora y 20 minutos, el Magic Stick Connecticut llega a su fin.

La verdad es que tenía grandes expectativas por este cigarro y no porque haya leído algo sobre él, sino más bien porque suelo tener altas expectativas por cigarros de capa Connecticut. Esto se debe principalmente a que creo que son varias las marcas que han invertido en ligas Connecticut más cremosas y más fuertes en los últimos años, junto con el hecho que me han gustado casi todas. Lo que sí hice antes de la reseña fue leer un poco sobre la empresa que lo hace, porque me salió en las noticias como una empresa destacada, pero la razón de ese destaque es porque sus dueños son negros, cosa que ni me va ni me viene. Es decir, en los últimos años he leído sobre distintas opciones y noticias con titulares estilo «estas son 5 marcas con dueños negros» y en lo personal el color de piel del dueño de una empresa me importa bien poco. Si sus cigarros son buenos, los compraré de nuevo. Si no me gustan, puedes ser multicolor y multicultural, pero no los voy a seguir comprando por eso. En lo particular este Magic Stick Connecticut no es mi estilo, precisamente por suave, cosa que es consistente con mis otras pruebas con cigarros de esta capa que son suaves. No es un mal cigarro, pero no es mi estilo.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Howard G
Modelo: Magic Stick Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: N/D
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 84

Ron: Foursquare Redoutable

Mi prueba más reciente de la línea Exceptional Cask de Foursquare no es el producto más reciente de la marca, pero de una serie que ya va por la botella número 21 o 22 y de las que he probado menos de 10, quiere decir que hay un gran número de botellas de la serie que no he probado.

Específicamente, Redoutable es la número 15 de la serie. Su nombre se traduce a «temible» y «formidable». Pero en cuanto a lo que hay contenido en la botella, como todos los de la serie se trata de un Single Blended Rum, o lo que se conoce como un blend de un solo lote. El ron es destilado en alambique y columnas, y es añejado durante 14 años en barricas ex-Madeira y ron que anteriormente fue añejado en barricas ex-bourbon. Es finalmente embotellado a 61% de alcohol.

Por tonto que suene, la emoción que me da abrir estas botellas es casi infantil y eso se lo debo a la amistad que he desarrollado con Rones de Venezuela, quien suple casi todas estas experiencias.

En nariz el Redoutable tiene casi todas las propiedades que me encantan de la marca, incluyendo notas muy sutiles que se van acrecentando con tan solo girar un poco el líquido en la copa y van dando notas de coco, vino tinto (sobre todo uno que se ha pasado), helado de mantecado y chocolate con leche. Luego de unos minutos en copa aparecen también notas de citronela, aceites esenciales cítricos e incluso una nota especiada que me recuerda al comino.

En boca es rico, envolvente y explosivo, en gran parte por ese 61% de alcohol. Pero los sabores son de roble, regaliz, conserva de ciruela (casi como mermelada) y donut glaseado con frutos rojos. También hay un retrogusto de cerezas maraschino, tabaco y caramelo.

Sin duda que Foursquare hace maravillas y Redoutable es una más de una larga lista de productos que uno es mejor que el otro y ninguno es mejor que todos. Cada vez que pruebo uno quedo maravillado y asombrado de la cantidad y variedad y deliciosidad que puede llegar a ser el ron. También me pica un poco que estos rones sean tan limitados y, por tanto, caros, pero es el precio de esa calidad.

La influencia de barricas ex-Madeira es impresionante y construye sobre la base deliciosa e intensa del ex-bourbon, pero manteniendo el carácter del ron barbadense. Esta mezcla es distinta, pero a tono con esa variedad tan típica del ron de Foursquare.

Ficha Técnica:
Fabricante: Foursquare Distillery
Nombre del Ron: Exceptional Cask Series XV Redoutable
Marca: Foursquare
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 14 años
Precio: $100
Densidad alcohólica: 61%
Puntuación: 92

La Alianza – Habano (Únicos)

Normalmente cuando compras un Segundo en tabacos, estás adquiriendo un cigarro que fue originalmente hecho para otra línea, pero que por alguna razón no pasó el control de calidad. Esto se debe, en la mayoría de los casos, a un tema de color o imperfecciones visuales en la capa. Pero a fin de la mayoría de las percepciones a la hora de fumarlo, tiene poco significado. No obstante, estás comprando algo «sin garantía»… estamos claros que los cigarros rara vez tienen garantía, pero si te fumas un cigarro equis y este te sale tapado, quema mal o se apaga constantemente, es normal que lo pienses dos veces antes de comprarlo de nuevo. Con los Segundos no hay garantías pero tampoco pueden haber quejas, pues lo estás comprando como un Segundo. Dicho eso, muchas marcas que venden Segundos suelen decir de qué se tratan o te dan algún indicio por medio de un código del cigarro que iba a ser. Oliva lo hace poniendo códigos tipo Lot NH, Lot CD o Lot SV y ahí uno tiene que conocer un poco y descubres que NH es Nub Habano, CD es Cain Daytona y SV es Serie V. Pero E.P. Carrillo no solo no le pone código, sino que los vende como otra marca.

Al venderlo como otra marca es imposible determinar qué iba a ser originalmente, a menos que tengas un paladar perfectamente afinado para los productos de E.P. Carrillo. Yo estoy claro que no lo tengo, pero el Maduro se me pareció algo al Pledge, pero bien puede no haber sido. Este Habano tengo menos idea porque no es una capa habitual en la marca y además son muchísimas las opciones de sabores que hay con ella en distintas marcas. Por lo pronto, en la capa tiene aromas que no son típicos de una capa Habano, y en este caso son pasas y ciruelas, con un toque perfumado dulce. En la tripa siento aromas más relacionados a los de un cigarro con esta capa, como madera y canela. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas a ciruelas, bosta, canela y un toque suave de madera.

El Habano de La Alianza enciende muy bien, incluso sin tener un tiro ideal. Destacan desde la primera calada sabores a nueces como los principales, pero también hay dátiles y ciruelas, que van más acorde con los que aprecié en frío. Hay notas a madera que aparecen a mediados del primer tercio también y una sensación extraña en la nota picante, porque aunque es suave, también es muy invasiva. Es como si comienza sutil y va creciendo su dominación de los sabores. El retrogusto es de madera quemada, incluso con esa nota sutil y misteriosa de caramelo que puede tener una madera ligeramente quemada, mientras que la fortaleza es media con una intensidad media-baja. Quema muy bien y el tiro parece mejorar a medida que lo voy fumando.

Aunque el tiro sigue bien, el anillo de combustión no mantiene esa preferencia a ser recto, aunque tampoco ha requerido toques técnicos. La ceniza sí se nota un toque más oscura, sobre todo cuando paso la mitad del cigarro y aunque una ceniza blanca no es necesariamente indicativo de la calidad del cigarro, una ceniza negra o gris oscuro normalmente sí demuestra temas del tabaco. Pero es el único lugar donde se demuestra algún problema, pues los sabores siguen siendo dominados por las nueces y en esta segunda sección la madera toma más intensidad y se coloca casi a la par. Esta intensidad en la madera ha desplazado los sabores de ciruelas y dátiles, por lo que el cigarro se siente menos frutal y menos dulce, pero más cremoso. El retrogusto sigue siendo de madera, pero más neutro, mientras que la intensidad asciende a media, al mismo nivel que la fortaleza.

Como si el punto más intenso de sabores del La Alianza Habano hubiese sido el segundo tercio, en el último la madera tiene una intensidad mucho menor pero también el sabor de nueces parece desplazarse al retrogusto, que es en donde se siente más. Pero en el paladar siguen habiendo sabores de frutos secos, pero esta vez son como una descripción genérica de «frutos secos» sin definirse por ninguno. Las sensaciones de pimienta en el segundo tercio fueron también algo más fuertes que en este tercio, pero en líneas generales nunca fueron muy intensas. Fortaleza e intensidad se mantienen en media y al cabo de una hora y 15 minutos, termino con el cigarro, demostrando una construcción más que aceptable.

Dado que estos Segundos no los puedes comprar unitarios, adquirí en realidad un 5-pack de cada capa (Habano, Connecticut y Maduro), y este no es el primer Habano que fumo. Pero sí me ha parecido que han sido distintas experiencias, no porque hayan sido fabricados originalmente como cigarros distintos, porque todos han tenido los mismos sabores, pero hay algunos que han sido considerablemente más picantes, incluso desde el inicio de la fumada. Pero por lo general todos se han portado bien y aunque ninguno ha sido una experiencia increíble, al punto de hacerme creer que me estaba fumando un cigarro Top, ninguna fumada me ha dejado pensando que perdí mi dinero. En efecto, si los vuelvo a ver, creo que me compraría otros cinco.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Alianza
Marca: La Alianza
Modelo: Habano
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Únicos (Robusto)
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Habano)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $6,50
Puntuación: 86

Ron: Appleton Estate 12 Year Rare Casks

Luego de vanagloriar y declarar dentro y fuera de este blog que el Appleton Estate 15 es uno de los mejores rones de Jamaica y que está entre los mejores que he probado en el mundo dentro de su categoría, me dispuse a probar la versión inmediatamente inferior a este ron de la marca, llamado Rare Casks, aunque no es porque sean rare o escasos, sino porque va acorde al aire de exclusividad que la marca ha querido imponer desde su más reciente cambio de imagen y su atadura en algunos productos a un mínimo de años de envejecimiento, que en realidad es un factor muy diferenciador vs. rones de origen español.

Pero el hecho es que los jamaiquinos han explorado y colocado mucho peso en lo que ellos llaman su terroir, lo cual es completamente válido pero no es toda la información. Quizá uno de los factores diferenciadores del ron de Jamaica, es el famoso dunder, aunque esta técnica de fermentación no es utilizada por todas las destilerías de la isla. No obstante, Appleton Estate es una de las que sí lo hace. Esta adición le da un aroma y sabor muy característico a los productos de la marca, que solamente se puede explicar si los has probado.

Pero para este Appleton Estate 12, la maestra ronera Joy Spence escoge una variedad de barricas que han añejado un mínimo de 12 años y prepara el blend, lo cual suena sencillo y al menos no incluye complicaciones. Por $30 y una tarjeta de garantía que lo que está dentro de la botella tiene al menos 12 años de edad, me parece un buen trato. Además, es embotellado a 43% de alcohol.

No es sorpresa que los primeros aromas que emanan de la copa sean de frutas, pero mientras que el de 15 años tiene una predominancia de banana en distintas formas y algo de piña, el de 12 años incluye estas dos frutas pero también tiene notas abundantes de coco y mango. Le siguen azúcar morena y toffee, pero no mucha madera.

En boca la mayoría de los sabores de frutas parece quedarse atrás y son los sabores propios del añejamiento en barricas los que toman el protagonismo, incluyendo vainilla, azúcar morena, caramelo y chocolate negro. Hay algunas notas de piña y banana, pero no son dominantes y aunque están presentes en cada sorbo, los sabores propios de la barrica son los que llevan el liderato. En el retrogusto llega ese sabor típico de distintas variaciones de banana y algo de piña, siendo como el último recuerdo que siento antes de un siguiente sorbo y una manera de la marca recordarte por qué es tan famosa.

Es asombroso lo distintos que pueden ser dos rones a los cuales apenas los separan 3 años de añejado, pero estoy seguro hay mucho más detrás de ello que la señora Spence guarda. No obstante, para un ron que cuesta la mitad de su versión un poco mayor, el Appleton Estate 12 es una tremenda opción. Para lo «funky» y diferente que suele ser el ron de Jamaica, este se siente mucho más equilibrado, manteniendo ese funk pero sin sobrepasarse. Hay dos versiones por debajo de este, pero creo que el 12 es para cuando ya quieres tomarte algo específico de Jamaica, vs. el 8 años que simplemente puede ser un ron de relleno.

En ese sentido, creo que el Appleton Estate 12 es como una introducción a este estilo y el 15 es para cuando ya te lo quieres tomar más en serio. Coincidentemente, en el mismo rango de precio de este se encuentra el Smith & Cross y son dos rones muy distintos, aunque guardan muchas similitudes en sabor, pero casi ninguna en edad ni grado alcohólico. Esto lleva a la pregunta si $30 es mucho por un ron de 3 años y 57° de alcohol (como el Smith & Cross), o si $30 es muy poco por un ron de 12 años y 43° de alcohol.

Me parece que ambos justifican muy bien su precio y con gusto tendría ambas botellas en mi bar. Quizá me inclinaría más por el Smith & Cross debido a su concentración de sabores y alcohol, pero es porque a mí me encanta el sabor del ron jamaiquino.

Ficha Técnica:
Fabricante: Appleton Estate
Nombre del Ron: 12 Year Rare Casks
Marca: Appleton Estate
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza
Edad: mínimo 12 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 88

Caoba – Oro (Robusto)

Corría el año de 1992 cuando Don Julio Pérez González, español que terminó viviendo 66 años en República Dominicana, creó una marca llamada Caoba Cigars, hechos en la fábrica Villa Faro, ubicada en Santo Domingo, República Dominicana. Don Julio era amante de la madera y tenía un taller de esculturas artesanales de caoba en España. La caoba casualmente es el árbol nacional de República Dominicana. En la actualidad la fábrica sigue estando ubicada en Santo Domingo, pero esta vez es una artesanal en la Plaza Colón, en pleno casco histórico, al frente de la Catedral Primada de América, aunque también son fabricados en Villa Faro. Hacen 8 productos diferentes, entre los que se encuentra este Oro, que promete una intensidad suave a media. La capa pareciera ser Connecticut, pero la página no la identifica, aunque sí indica que el capote y la tripa son dominicanos.

La capa está lejos de ser bonita, con distintas tonalidades de un marrón muy claro, casi beige. También se le notan múltiples venas y aromas herbáceos, que incluyen grama recién cortada y una nota de alguna hierba aromática. En el pie se le notan sensaciones de madera y no sé esto se deba a su nombre, pero logro identificar cedro y tierra también. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío tiene notas de tierra y pan blanco. Afortunadamente se siente un tiro fluido y esto me lleva a encender el cigarro con sumo cuidado, aprovechando que recibí un buen encendedor como regalo de navidad, de mi esposa.

Como era de esperarse, el Oro se trata de un cigarro de fortaleza baja y de intensidad media-baja, con sabores que comienzan gramíneos, pero también incluyen notas dulces de galletas danesas y vainilla. El humo es denso y cremoso, mientras que el retrogusto incluye aserrín y una nota muy suave de pimienta. El cigarro quema muy bien y sostiene una ceniza respetable sin ser exagerada, pero al menos la mantiene y solo se cae con estímulo propio. No como muchas de cigarros que he fumado últimamente, no en reseña sino con amigos, que siempre termino con la camisa sucia. Los sabores del Oro son los propios del tabaco dominicano, especialmente ese tabaco que se puso de moda a principios de los 90, muy sutil y con poca fortaleza.

Los sabores en el segundo tercio son muy similares a los del tercio anterior en el sentido que no hay más sabores, ni nuevos. Hay algunos que desaparecen, pero la fumada compensa siendo más fuerte, siendo más como «suave y un poquito más», para describirlo en términos populares. Las notas de galletas danesas son más sutiles y son sustituidas por notas más fuertes de tierra, mientras que el retrogusto tiene más notas de madera y nueces que de pimienta, cosa que tampoco abundaba en el primer tercio, pero que esta vez parece inclinarse por tantos toques más de madera. La intensidad es media y la fortaleza como la describí antes, un poquito por encima de suave o baja. Pero quema bien, uniforme y con humo abundante.

En el último tercio son las notas de galletas danesas que regresan y se colocan al nivel de la tierra, acompañadas de esa sensación cremosa tan característica de la capa Connecticut. No hay mayores cambios aparte de esos y no hay mayores sorpresas tampoco. Sigue quemando parejo, conciso y continuo, aunque sí se calienta un poco, cosa que supongo es normal con un cigarro de esta capa y en este momento, especialmente uno cuyo costo no es necesariamente elevado. Luego de una hora y 10 minutos, el Caoba Oro llega a su fin.

Hay un refrán que dice que si no esperas nada de nadie, nunca te desilusionarán. El Caoba Oro no es un cigarro extraordinario, tampoco es un cigarro malo. Es un cigarro que simplemente existe y que puede darte una fumada normal, que no será mala ni necesariamente placentera, sino simplemente una fumada. Sus sabores no son nada nuevo y la experiencia es esa típica fumada de tabaco dominicano de los años 90, que era exactamente algo que echaba humo, tenía sabores acordes y nada diferentes. El cigarro es lo que llamaría estándar y hay muchos cigarros en ese mismo estilo, incluso de marcas tan conocidas y respetadas como Arturo Fuente y este Caoba Oro está casi a ese mismo nivel… no, no estoy diciendo que Caoba y AF son lo mismo ni que este cigarro sea igual o mejor que un Don Carlos, por ejemplo. Estoy diciendo que el Caoba Oro te brinda una experiencia a un nivel similar que un AF del mismo estilo: un capa Connecticut de menos de $8 y eso es lo que ambos son. No hay nada nuevo que se haya hecho en esta categoría y el Caoba Oro simplemente mantiene el status quo. El Caoba Oro fue lanzado en USA en julio de 2019, por cierto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Villa Faro
Marca: Caoba
Modelo: Oro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 80

Villiger – Selecto Maduro (Toro)

Hace exactamente tres años que publiqué mi última reseña de un Villiger. Pero incluso, solamente he publicado dos reseñas de Villiger antes que esta. Estaría de más decir que no es una marca que fume regularmente ni de la que conozca muchos de sus productos. En mi experiencia se trata de una marca de cigarros de los cuales muchos son mecanizados y la gran mayoría son baratos, al punto que nunca me han llamado la atención. Sin embargo, su producto La Flor de Ynclan se colocó en el Top 25 de Cigar Aficionado en 2017 y puedo decir que ese fue un cigarro que me gustó bastante. Pero hace unos meses vi un sampler de Villiger en un excelente precio con los amigos de Cuban Cigars Venezuela en Caracas, y decidí aprovechar para actualizarme un poco con la marca, pero no con muchas esperanzas, así que en las próximas semanas verás más representación de esta marca.

El Selecto Maduro se ve interesante en papel, con una capa San Andrés mexicana sobre tripa y capote nicaragüense y fabricado en Nicaragua. Sin embargo, se vende principalmente en bundles de 20 cigarros y cuando lo consigues barato está en $45 (el toro) y caro está en $55. Es decir, menos de $3 por cigarro en el punto más caro. Esto no es un cigarro destacable, en la mayoría de los casos, pero para quien fuma con un presupuesto justo, veremos qué tal funciona. Apenas sintiendo los aromas de su capa brillante y oleosa creo que comenzamos bien, con aromas a cuero, cítrico y paja, mientras que en el pie se aprecian notas suaves de tierra y cuero. Lo pico finalmente con la doble hojilla y la calada en frío tiene una buena cantidad de aromas que incluyen nueces, esa sensación cítrica del vino blanco y madera.

Uno de mis temas principales con los cigarros de capa madura es que tienden a valerse mucho de lo que una capa oscura aparenta y no parecen invertir mucho en hacer su cigarro fuerte o sabroso. Es lamentable la cantidad de veces que he fumado cigarros con capa madura que resultan ser muy suaves y planos, y confieso que cuando llegó la oportunidad de fumar este Selecto Maduro y ver su costo, estaba seguro que me tocaría una experiencia de esas. Pero las primeras caladas son interesantes y aunque no tiene una fortaleza destacable, la verdad es que durante el primer tercio me encuentro con sabores a nueces recién peladas y cebada, junto con ese típico aroma de una parrillera cuando las brasas están entre rojas y grises, que concentra madera, ahumado y un cierto toque especiado. El retrogusto es de cereales, que incluye algo de la cebada que siento en el paladar. Fortaleza media-baja e intensidad media, con una ceniza débil y escamosa, pero que se sostiene y un anillo de combustión algo desviado, pero decente.

Debo confesar que estoy realmente sorprendido por los sabores de este Selecto Maduro, pero más que eso, por su calidad. Se siente como un cigarro bueno y aunque está claro que es de bundle y que no es premium, tampoco es un cigarro de picadillo ni algo que se sienta mal. El segundo tercio incluso tiene más sabores que el primero, destacando maní, cebada, madera y cuero, con una ausencia absoluta de sensaciones picantes y un retrogusto de maní y vino blanco. Cuando supero la mitad del cigarro es cuando aparece la pimienta, pero es sutil y lo que hace es aumentar la intensidad a media-alta y la fortaleza a media, mientras que el retrogusto cambia un poco e incluye notas herbáceas y el maní se cambia a nueces. También quema mejor, aunque la ceniza tampoco se mantiene mucho rato.

El Selecto Maduro no cambia mucho en su último tercio, realmente mantiene los mismos sabores del tercio anterior pero es ligeramente más dulce, lo cual es bueno. Pero esa ausencia de cambios es quizá lo que más lo identifica como un producto de costo reducido. Pero sigue quemando bien, con buena ceniza y la capa, aunque no muy bonita, se mantiene en buena forma. En realidad me toma una hora y 25 minutos acabar con el Selecto Maduro y son 85 minutos que disfruté y fui gratamente sorprendido por un cigarro muy barato.

Esperar una fumada extraordinaria hubiese sido demasiado, pero cada vez que fumo un cigarro de precio inferior a $3 por unidad es una lotería en la que regularmente es normal salir perdiendo. Pero quizá porque esperaba una experiencia relativamente negativa y el Selecto Maduro me dio una experiencia más positiva es que lo califico bien, pero creo que cualquiera que lo quiera probar debe tener esto en cuenta. El Selecto Maduro de Villiger no es una joya en bruto ni es un tesoro que espera ser descubierto y con una anilla dorada y destellos por doquier, puede pasar que lo adquieras porque te impresiona. Pero lo que me impresionó es que es un cigarro normal y muy decente, algo que no esperaba.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Villiger
Modelo: Selecto Maduro
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $3,00
Puntuación: 85