Alec & Bradley – Kintsugi (Corona Gorda)

Una de las primeras cosas que uno aprende cuando empieza a estudiar un poco cada marca de tabaco es el origen de la marca Alec Bradley. Esta marca fue fundada por Alan Rubin y el nombre de la marca es de sus dos hijos: Alec y Bradley. Hasta ahí todo tiene sentido, pero es desde hace unos 3 o 4 años que comienza a confundirse un poco el tema, porque Alec y Bradley ya no son unos niños, sino que tienen 29 y 25 años, respectivamente y trabajan en la empresa que lleva el nombre de ambos. Pero para no ser vistos como dos hijos de papá que trabajan en su empresa, decidieron armar una línea separada llamada Alec & Bradley, porque son así de originales. Pero igual venden bajo el paraguas de Alec Bradley como marca. Esto haría que este cigarro en realidad se llame Alec Bradley Alec & Bradley Kintsugi, pero a fin de no confundir más al público, es simplemente Alec Bradley.

Kintsugi es el tercer producto de Alec & Bradley, el primero siendo Blind Faith y el segundo Gatekeeper. Kintsugi es un arte japonés que consiste en reparar vasijas rotas, pero pegándolas con oro para resaltar por donde se ha roto. A&B dicen que esto simboliza las fracturas que tiene la industria del tabaco y que ellos luchan por mantenerla unida. La liga tiene una capa Habano hondureña de la región de Trojes, sobre tabacos de Honduras y Nicaragua que son usados en un capote doble, sobre tripa de estos dos países. Los cigarros son fabricados en Danlí, Honduras. Esta capa de Trojes tiene aromas a paja, chocolate con leche, cuero y bosta, mientras que la calada en frío presenta chocolate negro, café en granos, cuero, pan y madera.

La combinación del brillo de la anilla, mi pulso terrible y el hecho que fumé el cigarro en la noche resulta en una combinación letal para la cámara, que no enfoca bien y por eso las fotos de esta fumada salieron terribles. Los sabores desde el inicio del Kintsugi son dulces al punto que llamaría goloso, pero incluyen nueces acarameladas, nibs de cacao, pan tostado y cuero, con algunas notas de canela y pan en el retrogusto y una ligera nota picante pero que no es tan fuerte como para inhibirme de darle repetidas veces en ese retrogusto. La ceniza se sostiene muy bien, incluso siendo una corona y con un cepo de 46, pero no lo presiono mucho y lo dejo descansar en el cenicero entre caladas. El anillo de combustión no es del todo recto, pero nada preocupante más allá del tamaño de las anillas y que quitarlas significará sacrificar esa pequeña columna. La intensidad es media, al igual que la fortaleza.

Lo que pasa con estos cigarros de anillas tan grandes vs. el tamaño del cigarro es que la foto de segundo tercio es apenas en la frontera con el primero, pero no quería hacer muchas fotos con el cigarro desnudo. En el segundo tercio los sabores cambian un poco y el principal ya no es el de nueces acarameladas, aunque este sigue presente, sino que incluye también un mayo protagonismo de sabores como chocolate negro y notas secundarias de madera, pan tostado, cáscara de maní y tierra seca. En el retrogusto se aprecian miel y pimienta, con incluso más pimienta en el paladar al superar el punto medio del cigarro. El anillo de combustión se comporta muy bien y el cigarro mantiene su tendencia de producir una ceniza respetable, mientras que alcanza una intensidad media y un poco más, con una fortaleza que sí se mantiene en media.

El sabor principal del Kintsugi en el último tercio sigue siendo de chocolate, pero no es negro, sino que se siente más como el chocolate caliente, con esa sensación cremosa y casi láctea que lo caracteriza. Entre los secundarios hay notas de madera, cuero, maní y café en granos, con notas más suaves de pimienta, que en el retrogusto se siente con mayor intensidad y le acompaña la misma sensación de miel. En términos de construcción se comporta de maravilla y la intensidad y fortaleza siguen en la misma trayectoria. Llego a fumar el cigarro hasta que desearía tener un palillo para finalizarlo, cosa que no tengo. Me toma una hora y 15 minutos acabar con él, aunque desearía que durara más, pero no creo que en un cepo mayor tenga esta intensidad.

Un detalle divertido en las anillas y que solo noté cuando las estaba guardando, la anilla pequeña que está hacia el pie dice Alec Bradley y tiene un troquel de un triángulo en el centro, que es en donde calza la punta que tiene la anilla superior. Ese triángulo de la anilla superior tiene un &, por lo que calza diciendo Alec & Bradley. En cuanto al cigarro, estuvo en el Top 25 de Cigar Aficionado de 2021 (de #25) y desde que sentí sus aromas en la calada en frío ya me preparaba para lo que me pareció que sería una gran experiencia. Los sabores siguen apareciendo y lo hacen constantes y sin atropellarse. La vitola confirma la teoría que es en estas dimensiones donde los sabores mejor se sienten y el Kintsugi para mí fue una gran experiencia que espero repetir y que Alec Bradley (o con el &) siga con su política de buenos precios para estos productos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Alec Bradley
Modelo: Kintsugi
Dimensiones: 5⅝ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Habano)
Capote: Nicaragua, Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $7,50
Puntuación: 92

Whiskey: Evan Williams Single Barrel Vintage 2014

Hace un poquito más de dos años, por medio de un buen amigo que vive en USA, recibí una muestra de lo que él me decía era uno de los mejores bourbon en relación precio-valor. Con un precio que no supera los $30, podía obtener un bourbon con alrededor de 10 años de maduración y de excelente calidad. En efecto, lo probé y me pareció extraordinario. Ese era el Evan Williams Single Barrel Vintage 2004.

Fue por esa experiencia que cuando se me presentó la oportunidad de adquirir una nueva versión del whiskey, esta vez de 2014, no quise desaprovecharla. No es el mismo líquido y esta vez es de menor añada, alcanzando los 7 años apenas, aunque es un NAS. No hay mucha información de la marca, salvo que fue embotellado en 2021 (por eso la edad que le saco) y la concentración alcohólica es a 43,3% de alcohol. No hay una razón concreta de por qué esa cifra tan diferente, pero todos estos Single Barrel han sido iguales.

Es sorprendente lo pálido que se nota este whiskey, especialmente si tenemos en cuenta que es un Vintage y que es una versión especial. Eso habla bastante sobre qué tanto colorante le ponen y aparentemente no es mucho.

En nariz es fresco y dulce, con notas de madera, maíz y mantequilla, pero también naranja confitada, vainilla, cacao en polvo, coco y fresa cremosa. No se siente especialmente complejo ni fuerte de alcohol.

En boca es sorprendentemente franco, con una buena representación de los aromas, comenzando por madera y vainilla, pero también canela, torta de chocolate, pimienta negra, maíz y una sensación cremosa que podría ser mantequilla, pero se siente muy genérica para poderla describir exactamente como tal. El retrogusto incluye frutos secos, maíz, madera y frutos rojos.

Ciertamente en su versión 2004 es más complejo y se siente más variado en sabores y aromas. Pero el hecho que por $30 puedas encontrar un bourbon vintage y que este sea bueno, es un tema que no se puede negar. No hay mucho más que decir de él porque tampoco es una explosión de calidad, sino un bourbon bueno, bonito y (relativamente) barato.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Evan Williams
Fabricante: Heaven Hill Distillery
Nombre del Whiskey: Single Barrel Vintage 2014
Marca: Evan Williams
Origen: USA
Edad: 7 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 43,3%
Puntuación: 85

Villiger – Selecto Connecticut (Toro)

Luego del éxito relativo que tuve con el Selecto Maduro de Villiger, en el sentido que se trataba de lo que ya sabía sería un cigarro barato y me sorprendió que fuese tan interesante, me dispuse a disfrutar de este Selecto Connecticut. La información que comparte la marca acerca del cigarro es básicamente nula, pues en su página web apenas si aparecen seis cigarros entre los hechos a mano y podríamos argumentar que eso quiere decir que el Selecto Connecticut no es hecho a mano (sí lo es), pero la marca divide sus líneas entre cigarros grandes, cigarros pequeños y cigarros especiales. Los pequeños son básicamente cigarrillos pero cubiertos de tabaco y los especiales no son cigarros existentes per se, sino que te hacen un cuestionario de qué tipo de cigarro estás buscando y para cuántas personas es el evento, para darte un cigarro equis. En cualquier caso, este cigarro no aparece en ninguna de las listas. Lo que sí mencionan otras páginas acerca de este cigarro es que es de capa Connecticut ecuatoriana, sobre capote y tripa nicaragüenses y es hecho en Nicaragua. Nada más.

No hay mención de quien es el fabricante pero sí se ve que está muy bien hecho. La capa es relativamente lisa, pero siendo un cigarro de $3, no es de sospechar que no sea perfectamente lisa sino que tenga las imperfecciones que tiene. Pero tiene aromas interesantes, aunque típicos a paja, avena e incluso cereal como Corn Flakes. En el pie se aprecian aromas similares pero también incluyen madera mojada y, por último, la calada en frío, en la que se siente un tiro perfecto, tiene aromas de paja y nueces. Cabe destacar que los aromas son tenues y por mucho que paso dándole caladas en frío y sintiendo los aromas, no es mucho más lo que aprecio.

El Selecto Connecticut comienza tal como esperaba, con sabores extremadamente suaves y sutiles, en los que no hay nada que apreciar en las primeras caladas y es solo después de unas 10 caladas que comienzan a aparecer notas a paja, madera mojada y cartón, con un retrogusto de nueces. Es precisamente en el retrogusto donde se aprecian mejor muchas de estas notas, pero aunque quema con relativa rapidez, ello no permite apreciar muchas más notas, ni evolución con el quemado. La ceniza no se sostiene mucho tiempo, lo cual no es tan normal en un Connecticut ni en un cigarro que apenas si está comenzando. Quema a un ritmo acelerado, pero el anillo de combustión no muestra señales de un quemado irregular. Pero tanto la fortaleza como la intensidad son bajos.

La evolución que logro apreciar para el segundo tercio es en el retrogusto principalmente, en donde aparecen notas cítricas que acompañan a las de nueces, mientras que los sabores en el paladar son prácticamente los mismos, salvo la desaparición de ese sabor a cartón, afortunadamente. Pero en términos generales el cigarro es básicamente un instrumento para echar humo y poco más. El cigarro es el propio de un bundle y las sensaciones son muy básicas, por lo que me da algo de risa que las páginas que lo venden recomiendan comprar varios y fumarlos en las mañanas, que creo es el único momento donde podría sentir algo de sabores, aunque recomiendan fumarlo con un café, especialmente ese café americano que no sabe a nada y es básicamente agua sucia. Fortaleza e intensidad son bajos, por no decir nulos.

No hay mucho que decir del último tercio que ya haya dicho del segundo, pues las expresiones y sensaciones son las mismas. La evolución es nula, al igual que la intensidad y la fortaleza. Me toma una hora y 10 minutos fumar el Selecto Connecticut y realmente al poco tiempo de quitarle la anilla lo dejé a un lado, sabiendo que no iba a ofrecer más nada.

Sin lugar a dudas, de esta línea Selecto de Villiger, es el Maduro el que vale la pena. El Connecticut pertenece a esa gama de cigarros extremadamente suaves que puedes fumar si nunca has fumado algo antes y quieres echar humo, o si no tienes ganas de fumar. Si eres de los segundos, es mejor que no fumes si tienes este cigarro, pues es casi lo mismo y te ahorras una hora de tu vida para hacer cualquier otra cosa. Quizá en una vitola más pequeña mejore la experiencia, pero está disponible en 6×60 que debe ser peor y en 7×50 que es básicamente igual a este pero una pulgada más largo. Pero también hay que tener en cuenta que este cigarro responde a un mercado al que le gustan los cigarros muy suaves y durante mucho tiempo ese fue el mercado del cigarro de capa Connecticut. Es en los últimos años que los cigarros de esta capa han comenzado a tener mayor personalidad e intensidad. Esos nuevos son los que me gustan.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Villiger
Modelo: Selecto Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $3,00
Puntuación: 65

Whisky: Benromach Contrasts: Peat Smoke

Siendo parte de una empresa mejor conocida por embotellar para muchas marcas que por sus propios productos, Benromach se ha convertido en un magnífico ejemplo de una marca manejada familiarmente, pero con inversión adicional gracias a Gordon & MacPhail. Pero más impresionante que eso es su capacidad de crear distintos productos, mientras se mantiene como un whisky de Speyside.

La realidad es que cuando hablamos de un whisky con peat smoke, o ahumado/turbado, lo primero que viene a la mente debe ser Islay y luego algunas islas del norte de Escocia que no necesariamente se encuentran en la región de Islay. Lo que no viene a la mente es Speyside, pues esta región que es atravesada por el río Spey, simplemente tiene su sabor característico.

El producto es un NAS, pero al igual que ocurre con otros NAS de la marca, su etiqueta menciona una fecha de destilación y una fecha de embotellado. Previendo que no haya pasado un tiempo «estacionado» en una cuba de acero inoxidable, podríamos asumir que se trata de un whisky con 9 años de añejamiento, al igual que el otro Contrasts que probé hace un tiempo. La diferencia principal es que aquél se vende como orgánico y es añejado en barricas vírgenes. Este no es orgánico sino ahumado y es añejado en barricas ex-jerez. Finalmente es embotellado a 46% de alcohol. También promete 55 ppm de fenoles, lo que coloca su intensidad ahumada en niveles de Kilchoman y Ardbeg.

Otra diferencia a notar es que la barrica ex-jerez es del tamaño hogshead. Mientras que las barricas estándar ex-bourbon tienen de 190 a 200 litros de capacidad, las hoghshead tienen de 225 a 250 litros de capacidad. Por supuesto, hay una diferencia y es que al haber más líquido en la barrica, la interacción con la madera es inferior, pero se produce más.

En nariz se siente notablemente ahumado, pero el entrenamiento con estos whiskies nos ha permitido también aprender a evadir esa intensidad aromática y concentrarnos en otros aromas, como los intensos de toffee, azúcar morena, tocineta ahumada y leña que presenta. También hay notas de frutos rojos, tan típicas de los destilados añejados en barricas ex-jerez, pero a veces son superadas por esas notas medicinales o de yodo tan particulares de los whiskies ahumados y añejados en costa. Pero también hay notas de frutas, principalmente durazno, banana y algo cítrico, que cierra con caucho nuevo y paja.

En boca se sienten sabores similares a los aromas, pero la nota de toffee es dominante y esta tiene matices de frutos rojos, por lo que diría que el whisky es más intenso de ex-jerez en boca que en nariz. La sensación en boca es densa y de un whisky con altos ésteres, destacando sabores muy ahumados, de leña, humo y ceniza. Pero también notas de cerezas ácidas, carne quemada, jengibre y tierra mojada, más como un petrichor que como barro, por ejemplo. El retrogusto tiene toffee, manzana verde, vainilla y sal.

Me gusta que aunque este whisky menciona en su etiqueta que es peat smoke y que promete 55 fenoles, también destaca que es un whisky de Speyside y el perfil parece mezclar lo mejor de los sabores típicos de esta región con los sabores ahumados de la turba y los afrutados de la barrica ex-jerez. Creo que como mezcla queda muy bien y que la ausencia de uno de estos estilos le daría una sensación mucho menos compleja a la experiencia. Como expresión distinta de un whisky me ha gustado mucho y de la serie Contrasts de Benromach, creo que es el mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Benromach Distillery
Nombre del Whisky: Contrasts: Peat Smoke
Marca: Benromach
Origen: Speyside, Escocia
Edad: NAS, pero 9 años
Precio: $51
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 91

Lars Tetens – Steam Punk (Toro)

Alguien me dijo una vez que si crees que la educación es cara, prueba con la ignorancia. En mi experiencia, la ignorancia es más cara aún, y en el caso de este cigarro, lo comprobé. Si hubiese estudiado un poco más sobre tabaco y sobre el nombre Lars Tetens antes de adquirir este cigarro, me habría ahorrado bastante, incluyendo el precio del cigarro. Para alguien que no tiene tanto tiempo fumando o alguien que no ha leído mucho al respecto, Lars Tetens es un nombre con poca relevancia, pero mientras revisaba un poco para hacer esta reseña me topé con el website de Lars Tetens, llamado larstetens.com. Ello me descubrió que es un hombre con un ego de alturas estratosféricas, quien dice haber sido el creador de una innumerable variedad de tendencias en el mundo de la moda, cocina, alimentación, confecciones, artículos de lujo, ciencia y tecnología. Además, dice, cuenta con millones de admiradores y siempre ha estado en la vanguardia de la vida. La verdad es que no me molesté en comprobar nada de eso, pero lo que sí es cierto es que Tetens fue uno de los precursores del tabaco saborizado a principios de los años 80 y esa es la relevancia que tiene para esta reseña y, de haber sabido eso, me hubiese ahorrado el cigarro.

Pero el ego de Tetens no se limita a su página web. La marca lleva su nombre y tiene no menos de siete líneas distintas, en las que todas las anillas llevan fotos de él en distintos puntos de su vida. Sin embargo, una de las razones por las que podremos no haber oído de Lars Tetens es que fue hasta principios de la década de 2000 que su nombre tuvo alguna relevancia y durante los siguientes 20 años su nombre quedó más o menos en la historia. Pero en 2019 logró una alianza con Alan Rubin de Alec Bradley Cigars para distribuir sus productos y es así como llegó a mis manos… bueno, y que mi distribuidor ha tenido una campaña bien agresiva con los precios, así que decidí probarlos. Para empezar, no empezamos bien porque nada en la anilla ni en la descripción del producto lo marca como un cigarro saborizado, salvo el hecho que no identifica ninguna de las hojas y que son marcadas como «condicionadas», aunque ya he aprendido a obviar cuando dicen saborizadas o infusionadas, pues condicionadas no me daba nada. Pero para ser saborizado, en frío el cigarro no tiene aromas de un cigarro saborizado/infusionado, con toques de paja mojada en la capa y algo que se asemeja a frutos secos. En el pie se siente un poco más falso, con notas intensas de frutos secos, frutos rojos y lo que puedo definir como pasta de almendras. Finalmente lo pico y la calada en frío presenta más o menos los mismos toques de la tripa, pero con un añadido de chocolate.

Pero pese a nombre, el Steam Punk comienza muy ligero y con notas de paja mojada, pan y almendras, que son tres sabores típicos del tabaco y que no necesariamente se siente como un cigarro saborizado. No tarda mucho en aparecer una esencia de sabores que no son los propios y que solo puedo identificar como si tomaras una rama de incienso indio y lo sumergieras en un tarro de Nutella. Precisamente, tiene sabores dulces, pero estos se sienten perfumados, como si comiera un caramelo de colonia. A lo largo del tercio no aparecen nuevos sabores, pero el cigarro afortunadamente va quemando bien, con una intensidad media y fortaleza baja.

No me queda claro si este cigarro tiene tripa corta o tripa larga, pero por las dimensiones diría que es tripa larga. Hasta donde tengo entendido, no es fácil hacer cigarros de estas dimensiones en tripa corta y en realidad no me quedan trocitos de tabaco en cada calada. Sí me impresiona que la página del distribuidor y cualquier información al respecto lo marca como un cigarro de fortaleza media, cuando incluso bien adentrado en el segundo tercio se sigue sintiendo como algo muy suave. No hay sabores nuevos pero confieso que para ser un cigarro saborizado, no hay una gran influencia de ellos. No obstante, para ser un cigarro de tripa larga, tiene muy poca evolución y tanto intensidad como fortaleza se mantienen igual.

En el último tercio el único cambio significativo es que se ha hecho un tanto más picante y esto puede ser porque se han concentrado los sabores al final, que es nuevamente una tendencia de cigarros no saborizados. En los ACID, por ejemplo, me pasaba que la intensidad era casi la misma durante toda la fumada. En realidad es algo que estoy detallando, porque hay muy poco que destacar del cigarro más allá de eso y me pica un poco que durante una hora y 20 minutos no haya podido especificar mucho más. Los sabores «condicionados» del cigarro realmente son dominantes y tienden a cubrir cualquier matiz del tabaco, con una intensidad media-baja y una fortaleza baja. Al cabo de ese tiempo y feliz de haberlo cumplido y llegado al final del Steam Punk, lo dejo a un lado.

Respeto a la gente que le gustan los cigarros saborizados, pues ciertamente hay que tener paladar para ellos. Es como la gente a quien le gusta la comida muy picante, no es algo que te puedes tomar a la ligera, sino que tienes que estar comprometido con ello. No obstante, dada mi experiencia con los ACID, debo decir que el Steam Punk no es tan saborizado y he leído que es el menos saborizado de la marca de Lars Tetens. El problema es que el saborizado bajo no se traduce en una mayor influencia de sabores propios del tabaco, sino que simplemente oculta todo lo demás. Me hubiese gustado más sentir esos sabores de tabaco, pero en realidad me hubiese gustado más cualquier cosa que un tabaco saborizado. Definitivamente no repito, pero no es un cigarro para darle una mala puntuación, pues claramente es saborizado y fui yo quien no lo identificó. Sin embargo, dado que no voy a evaluar la calidad de los sabores imbuidos en el cigarro, me abstengo de darle puntuación.

Ficha Técnica:
Fabricante: J. Fuego
Marca: Lars Tetens
Modelo: Steam Punk
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $6,50

Kristoff – Pistoff (Robusto)

Originalmente lanzado en 2016, el Pistoff toma gran parte de su nombre de la marca, pero se traduce en un juego de letras que viene de Pissed Off y es una expresión quiere decir muy, muy molesto. La marca lo usó para lo que ellos describen como el cigarro más fuerte de su portafolio y tiene una capa San Andrés mexicana natural, capote de Indonesia y tripa nicaragüense, y actualmente está disponible en seis vitolas distintas. Lo vi en una buena oferta y siempre me ha causado curiosidad, así que decidí aprovechar el precio del 5-pack. No es el primero que me fumo, sino más como el tercero, pero la primera vez que lo probé sentí que le faltaba guarda, así que aquí voy con este que ya tiene unos 4 meses de humidor.

El Pistoff viene muy «mal» empacado, o al menos lo que diría que es rústico, con un pie cubierto por la capa y un rabito en la perilla. La anilla es muy difícil de leer, incluso de día y aunque eso no va en detrimento del cigarro, tampoco le aporta mucho. Se trata en esta ocasión del robusto de la marca, con medidas de 5 1/2 x 54. Se siente algo esponjoso y pareciera que la capa fuese una talla más grande que el cigarro, pues hay mucha flexibilidad a lo largo. Pero para ser una capa San Andrés no tiene tantos aromas como los que estoy acostumbrado, destacando chocolate negro, regaliz y establo, pero todos bastante sutiles. En la segunda ocasión que lo fumé, le di una vuelta de torsión a la perilla, que es como supuestamente se deben picar los cigarros que tienen el rabito, pero como resultado toda la perilla se vino, así que esta vez lo pico con la doble hojilla. La calada en frío tiene notas de cerezas, canela, cereales y madera, pero no esas notas picantes que asociaría al cigarro más fuerte del portafolio.

El Pistoff mantiene encendido esa misma apariencia rústica, con muchísimas imperfecciones y una ceniza en sí que es de varios colores y suelta muchas escamas. Sus sabores son más hacia las sensaciones dulces que picantes, con notas de canela y vainilla, pero en general comienza sintiéndose como un cigarro «barato» de bundle, con cero complejidad, aunque entiendo que estamos todavía en el primer tercio. No obstante, no hay muchos sabores más en este tercio, salvo una sensación ahumada y húmeda pero no mucho más. La ceniza no es tanto que se cae sino más como que se desintegra y se va cayendo en pedacitos y escamas, hasta que finalmente no está sobre el cigarro sino sobre mi ropa. Intensidad media-baja con fortaleza baja.

¿Recuerdas esa sensación esponjosa que mencioné en el cigarro? ¿Como si la capa fuese una talla más grande que la vitola? Es así como se comporta el Pistoff, como si no estuviera los suficientemente lleno, le faltara sustancia y eso hace que queme muy rápido y me toma apenas 15 minutos llegar a este tercio y eso me parece bueno porque el primer tercio fue muy plano, mientras que en el segundo parece haber algo de complejidad. Se siente ligeramente más picante y con sensaciones dulces como canela y vainilla, pero también caramelo y miel. Al superar la mitad estos sabores de caramelo y miel se pierde, siendo sustituidos por regaliz negra y la disminución de la sensación picante. Esto lleva al cigarro a una intensidad media-baja y una fortaleza baja en el segundo tercio, así que en términos generales se mantiene casi igual. La ceniza sigue escamosa y las impresiones son básicamente las mismas, con algunas pero no muchas mejoras.

Realmente no lo fumo completo. Al poco tiempo de quitarle la anilla comenzaron a aparecer unas notas de nicotina intensa y sabores amargos que superaron los otros sabores que tenía hasta el momento. Espaciando cada vez más las caladas y dándome cuenta después de cada una que no iba a mejorar, decidí dejar el Pistoff a un lado. Me tomó 55 minutos fumar el cigarro completo e incluso en el último tercio el anillo de combustión fue problemático y la ceniza escamosa. La intensidad es la misma, pero la fortaleza aumenta solo por ese chute de nicotina, demostrando que un cigarro puede estar más fuerte pero no va a estar mejor por ello.

Hay cosas que muchas veces no entiendo y la verdad es que compré el Pistoff por diversos comentarios que había visto de otras personas. Podríamos argumentar que se trata de un cigarro hecho a mano y que por ello no es un producto que siempre va a estar igual, pero como mencioné antes, no es el primero que me fumo. Cabe destacar que soy uno de los primeros en defender esa irregularidad de lo hecho a mano y estoy casi siempre dispuesto a darle una segunda o incluso tercera oportunidad a un cigarro que no me satisfizo la primera vez, pero luego de tres oportunidades al mismo cigarro, simplemente hay algo malo en la liga. Puede que haya sido religado, puede que ese lote haya sido problemático, pero para eso existe control de calidad y en un tabaco dominicano, es lo mínimo que espero. Incluso unos días después de fumarlo tenía recuerdos de la sensación amarga en el paladar del último tercio. El Pistoff realmente me hace estar pistoff de haber gastado eso en 5 cigarros.

Ficha Técnica:
Fabricante: Charles Fairmorn
Marca: Kristoff
Modelo: Pistoff
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: Indonesia
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 62