Ron: Papalin Jamaica 7 Years Old

Velier es una marca italiana que se ha hecho famosa gracias a sus productos de Caroní, una marca trinitaria que cerró a principios de los 2000. Debido a que ha pasado tanto tiempo, el inventario se tiene que haber reducido, por lo que Velier se ha visto en la obligación de buscar otros rones para mantener su posición en el mercado, preferiblemente unos que sigan produciendo.

Uno de estos intentos es a través de la marca Papalin, creada lanzada en 2013 y originalmente con un blend de rones de Caroní con rones de Venezuela y Cuba. Luego de 9 años en el mercado y la fusión con La Maison du Whisky, una compañía francesa, esta nueva La Maison y Velier han revitalizado la marca Papalin con un segundo producto: un blend de rones de dos destilerías de Jamaica, específicamente Worthy Park y Hampden Estate. El producto fue embotellado en diciembre de 2021, a 47% de alcohol.

Más allá de un simple blend de rones, lo que destaca este producto es que ambos rones son destilados durante el tiempo que marca la botella, en su respectiva destilería, por lo que a excepción de la botella, estos rones no se conocían anteriormente y mucho menos se mezclaron. Adicionalmente, una de las destilerías (Hampden) utiliza dunder en su fermentación, mientras que la otra (Worthy Park), no. Podríamos decir entonces, que aquí vamos a probar los dos extremos del estilo jamaiquino.

La combinación es 80% Worthy Park, 10% Hampden añejado en barricas exbourbon y 10% Hampden añejado en barricas exjerez. El estilo del ron proveniente de Hampden es lo que ellos llaman «ligero.

Esta foto es de Rones de Venezuela

En copa se nota bastante amarillo, como si tomara el amarillo típico de Worthy Park y lo aclarara un poco.

En nariz se siente rico, abundante de frutas variadas, pero frutas de pulpa. Incluye aromas más específicos de frutas frescas, limón deshidratado, banana en distintas formas pero todas con melado, e incluso una nota de alcanfor o un ahumado salino, que me recuerda a un whisky de Islay. Estas finalizan con leña, incienso y tierra.

En boca se siente relativamente suave, tomando en cuenta la combinación de rones y los 47° de alcohol. Los sabores son dulces y cremosos, de vainilla, afrutados a pera, banana y ciruelas. Se siente también herbáceo, como con eucalipto y anís. El final es extremadamente largo, con notas de vainilla, miel y café genérico, y ligeramente herbáceo también.

Mi experiencia con el ron de Hampden Estate fue bastante intensa, al igual que con el Worthy Park. Por esas razones, esperaba que la combinación de ambos fuese igualmente intensa, pero pareciera más bien que la intensidad de uno cancela la intensidad del otro. Ambos rones son muy buenos y esta combinación es bastante buena, pero no llega a la misma sorpresa y calidad de sabores que cada uno por separado. Eso me decepcionó un poco.

La alta relación de Worthy Park vs. Hampden es sin duda la razón principal, pero pensaría que viniendo de la experticia de Velier, esa combinación tiene un propósito y sea que el «funk» del dunder de Hampden no atropelle al sabor más suave de Worthy Park. Quizá colocarle más ron de Hampden hubiese desaparecido la influencia de Worthy Park. No lo sabremos, pero como queda actualmente, es difícil destacar o celebrar esa combinación. Simplemente sabe diferente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hampden Estate Distillery / Worthy Park Distillery
Nombre del Ron: Jamaica 7 Years Old
Marca: Papalin
Origen: Jamaica
Edad: 7 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 47%
Puntuación: 82

Cuesta Rey – Centro Fino Sungrown (Robusto No. 7)

Cuesta Rey es una marca que no había probado antes. A veces me pongo a ver y todos los años pruebo al menos unas 20 marcas que no había probado antes y con el pasar de los años me voy dando cuenta que es un reto cada vez más grande llegar a un número así, pero al mismo tiempo me pasa que no es una meta que me pongo. Simplemente pruebo productos y voy viendo qué son y al final del año hago un pequeño recuento y veo que hay alrededor de 20 marcas que no había probado antes. Cuesta Rey en particular es fabricada por A. Fuente, y es uno de los productos que Tabarena Venezuela está trayendo como parte de su alianza con Arturo Fuente. Como marca, existe desde 1884, creada originalmente por un madrileño de nombre Angel LaMadrid Cuesta, quien luego se asoció con Peregrino Rey en Cuba, Actualmente pertenece a JC Newman.

El Centro Fino Sungrown del nombre es específicamente el tipo de capa que tiene el cigarro, llamada así y proveniente de Ecuador, mientras que capote y tripa son dominicanos. Esta capa le da al Cuesta Rey una apariencia bastante oscura, al punto que pensé que podría ser un maduro o al menos un Habano oscuro en primera instancia. En sus dimensiones de 4,5 x 50 se puede sentir como algo que no va a durar mucho, pero se siente bien empacado también, sin puntos suaves a lo largo. Tiene varias venas sobre la capa, por lo que promete sabor y los aromas son de madera y distintos frutos secos (nueces y almendras, principalmente). En el pie se aprecia una madera más definida, que bien puede ser cedro, ciruelas y paja, mientras que en la calada en frío hay madera y paja.

Desde la primera calada los sabores de madera son intensos en el Cuesta Rey, al punto que casi abruman. Afortunadamente, luego de algunas caladas se aprecian también otros sabores, como el de frutos secos que aprecié en la capa, pero con una sensación dulce que me recuerda más al garrapiñado que suelen llevar algunas nueces y almendras. A mediados del primer tercio también se siente un sabor cítrico de cáscara de naranja y combina muy bien con el retrogusto de cereza y pimienta roja. Tanto la fortaleza como la intensidad son medias, mientras que en construcción no es del todo perfecto pero no me preocupa del todo.

En realidad sí se siente tan pequeño como es y me toma solo 15 minutos llegar al segundo tercio, punto en el que le quito la anilla, aunque la imagen ya está mucho más adelantada a ese punto y es más hacia la mitad del cigarro. La madera sigue siendo predominante en el segundo tercio, incluso más que en el anterior pero se sienten más matices dulces que bien podrían ser de la madera. Los otros sabores se mantienen, pero en un segundo plano. Intensidad y fortaleza siguen en media, mientras que la quemada efectivamente es mucho mejor que antes, lo que demuestra por qué no hay que entrar en pánico cuando la quemada se desvía un poco solamente.

El último tercio se parece mucho al segundo, pero el sabor de madera es un tanto más seco. Principalmente porque esa sensación cremosa y dulce que demostró el cigarro en su segundo tramo desaparece en este. Aparecen unas notas suaves de chocolate en polvo que añaden más sensación seca a la fumada pero también le dan un matiz más agradable al final del Cuesta Rey, mientras que en el retrogusto también hay una simplificación de los sabores y es apenas la pimienta la que se siente, sin definición de colores. La intensidad y la fortaleza se mantienen en medio, por lo que aunque hay cambios en el paladar, la fortaleza se ha mantenido igual. El humo abundante con un tiro excelente, incluso en las últimas caladas, donde es normal que muchos cigarros se calienten o deformen, el Cuesta Rey se mantiene produciendo humo hasta el último momento, una hora y 10 minutos después de encenderlo.

Un poco de investigación revela que Cuesta Rey ha sido una marca de gran trascendencia con JC Newman y luego de probarlo veo exactamente la razón. Se trata de un cigarro muy decente, con buenos sabores sobre todo en la primera mitad, siendo mucho más rico y denso en esa sección, y algo más seco en la última. Lo más importante es que es un cigarro apto para fumadores experimentados pero también para nuevos fumadores, que se estén iniciando y ya le hayan perdido el miedo (sin fundamentos) a los cigarros más oscuros. Siempre he pensado que comenzar con un Connecticut si te quieres tomar en serio lo de fumar no es lo más indicado, pues hay que apreciar complejidad desde el inicio. Eso lo tiene este Cuesta Rey, sin sobrepasarse.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Cuesta Rey
Modelo: Centro Fino Sungrown
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Robusto No. 7 (Rothschild)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Centro Fino Sungrown)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,50
Puntuación: 86

Reserva 1955 – El Placer (Perfecto)

Llegando un poco tarde a esta tendencia, de la que muchos de mis amigos y conocidos, e incluso desconocidos han participado ya, me dispongo a probar el cigarro de Reserva 1955, propiedad de Carlos Pérez quien ya ha trabajado con otras marcas en Venezuela. Aunque no me queda claro si sus proyectos previos (en relación al tabaco) siguen funcionando, la realidad es que Carlos solamente promociona Reserva 1955, por lo que creo que a buen entendedor, pocas palabras. No obstante, Reserva 1955 es un esfuerzo aparentemente individual que lleva su nombre, mientras que sus proyectos anteriores, tengo entendido que fueron un esfuerzo conjunto. Por tanto, Carlos está dedicando más fuerza, atención e incluso sacrificio a Reserva 1955, y con razón. En cuanto al producto, es fabricado fuera de Venezuela y me causa mucha curiosidad porque creo que soy el último de mi círculo de amigos y conocidos en probarlo y la gran mayoría ha hablado maravillas de él.

El cigarro es realmente llamativo, con colores tanto en la capa como en la banda que hacen un gran contraste e invitan a disfrutar de esta experiencia. Existen distintas ligas dentro de Reserva 1955, incluso uno con capa candela, pero este fue el cigarro escogido para ser parte del pack mensual de Rumbullion Club y, por ende, el que me tocó. En el pie de este perfecto de medidas 7,5 x 58 (58 en su parte más gruesa) se encuentra un toque de capa Connecticut, al igual que en la perilla, que será picada con una doble hojilla. Pero la parte más oscura de la capa Habano madura es oleosa, brillante y con múltiples venas que prometen estar cargadas de sabor, y tiene aromas a madera, fruta fermentada (piña, principalmente), cuero y café. En el pie no hay mucho que apreciar, pues es básicamente un toque de capa Connecticut y casi cerrado, pero al picarlo la calada en frío me presenta un tiro ligeramente apretado, normal en un cigarro de este formato y aromas a madera y pimienta.

Desde la primera calada El Placer presenta un tiro relativamente apretado, algo a lo que me he acostumbrado por tener mi humidor en 72%, pero que poco a poco se va liberando y abriendo. Los sabores son muy cremosos, destacando notas de madera dulce y vainilla, que luego de las primeras caladas y cuando la quemada supera esa sección de Connecticut, se hace más picante. Esa sensación picante coincide con cuando se abre el tiro y supera su sección de mayor diámetro, así que son varias sensaciones que ocurren relativamente al mismo tiempo. A lo largo del primer tercio también aparece una nota de café que se funde muy bien con esa nota cremosa y me da una sensación de café con leche muy agradable… quizá lo que en Venezuela llamamos un marrón, que es básicamente un café con poca leche. El retrogusto es de madera, abundante e intensa, aserrín y nada picante, y esto me llama la atención, porque suele suceder que un cigarro con sabores picantes en el paladar los va a tener más intensos en el retrogusto, pero aquí ocurre exactamente lo contrario y esto me lleva a apreciar mejor los aromas de madera. La intensidad general de los sabores es media-alta, mientras que la fortaleza es media. El anillo de combustión no es el ideal y requiere un par de retoques para mantenerlo en línea, pero mantiene una ceniza de buen tamaño.

La capa en el segundo tercio pareciera desarrollar mayor brillo, como si esos aceites que la cubren se soltaran más. En este tercio ocurre algo interesante y es que se siente como si el cigarro floreciera. Lo que hasta el momento ha sido uno o dos sabores de intensidad media-alta que han participado, en el segundo tercio se expande a cuatro o cinco sabores con intensidad similar, que se funden en la fumada, incluyendo la madera y el café del tercio previo, con frutas que no son cítricas, sino más como orejones de durazno, pasas y demás frutas deshidratadas, sin ser frutos secos. Sigue siendo cremoso y por tanto sigue dándole al café ese matiz de marrón, pero en el retrogusto es café genérico, como cuando hueles una bolsa de café en polvo. El retrogusto también incluye madera mojada y cuando supero la mitad del cigarro, hay una nota de almendra tostada y el café genérico se convierte en café espresso, de ese que tiene una nota ácida marcada. Intensidad es media-alta y la fortaleza queda un toque por encima de la del tercio previo, pero sin dar el paso al siguiente nivel. La quemada sigue siendo algo problemática, pero el cigarro se mantiene encendido y los retoques son solo para corregir quemada. El tiro es ligeramente apretado y en realidad nunca se ha soltado del todo, por lo que no creo que vaya a mejorar mucho en el último tercio.

Sorprendentemente, la quemada mejora mucho en el último tercio y no requiere retoques, como si fuese así como siempre debió estar. En cuanto a sabores, este tercio es muy parecido al anterior, salvo que es más intenso de todo, más cremoso y más fuerte. La pimienta se vuelve casi invasiva, incluso en el retrogusto, mientras que el aroma y sabor a café es más pronunciado y más amargo. Ese es el aspecto negativo que le puedo sacar a este tercio, si hiciera falta; el café es amargo y ese amargor se hace prevalente hacia el resto de los sabores. Pero el humo es abundante y quema muy bien, sin calentarse en la perilla y sin hacerse esponjoso, por lo que lo fumo hasta que prácticamente es infumable. Me toma una hora y 35 minutos hacerlo.

La gota que derramó el vaso en cuanto a la humedad relativa que mantengo en los humidores se hizo aparente con este cigarro, pues siempre he pensado que 72% es el límite superior de lo normal, pero me ha pasado en un par de ocasiones que fabricantes me dicen que no debería tenerlo a más de 69%, y esa diferencia tan minuciosa de 3% puede no ser tan obvia en cigarros grandes, y aunque la dimensión mayor del Reserva 1955 es de 58, en la mayoría de los casos es considerablemente menor y quizá eso me llevaría a disfrutar más el cigarro o al menos tener una quemada más uniforme. Hay gente que pide justificar las puntuaciones y preguntan por qué no le di más o por qué le di tanto, y los aspectos negativos de este cigarro son pocos, para ser muy honesto. La sensibilidad a una humedad relativa superior a 70% parece ser una parte de ello, pero eso es un tema de conservación y es difícil hacer algo para todo el mundo. La evolución de sabores que terminan hacia lo amargo me pareció algo extremista al final. Pero enfócate en esto: la experiencia con el Reserva 1955 fue bastante positiva, es un cigarro que tiene mucho de lo que me gusta y poco de lo que no, pero también representa parte de cambio de los cigarros venezolanos, que de momento no son hechos en Venezuela, pero sí tienen sabores que busca el «otro» lado de la población, los que no fuman cigarros suaves y planos, sino que buscan fortaleza, complejidad e intensidad de sabores. Son varios los ejemplos de estos, pero lo más importante es que son muchas más opciones que las que habían hace cinco años. Un gran producto para participar en este mercado emergente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Palma
Marca: Reserva 1955
Modelo: El Placer
Dimensiones: 7½ x 58
Tamaño: Perfecto
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Habano maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano, Criollo 98)
Precio: $9,00
Puntuación: 90

Whiskey: Tullamore DEW

Son pocas las opciones que se suelen tener en cuanto a whiskey irlandés, al menos en Venezuela. En escocés tenemos cientos, incluyendo los blends de siempre y en los últimos años mucho single malts. Pero en irlandés, realmente hay poco. Pero no es una tendencia solo de Venezuela; el whiskey irlandés no alcanza los números de los escoceses, al menos no hoy en día y no lo hecho durante un poco más de un siglo.

Es que mientras Escocia tiene más de 120 destilerías, de las cuales al menos el 80% tienen más de 100 años, Irlanda tiene alrededor de 40 destilerías, de las cuales por lo menos 35 han sido fundadas en los últimos 20 años.

Entre los productos más conocidos y accesible se encuentra este Tullamore DEW, también llamado Tullamore Dew o Tullamore D.E.W. Resulta que Tullamore es el pueblo en donde existe esta destilería y Dew significa rocío en inglés, así que una versión romántica de su nombre puede ser Rocío de Tullamore. Pero DEW son las iniciales de su creador: Daniel E. Williams, por lo que las otras dos opciones son solo con o sin los puntos de la siglas. En la botella aparecen las tres letras en mayúscula y por eso lo marqué así. La destilería es una de las «viejas» de Irlanda, que data desde 1829.

El whisky es triple destilado y esta es la versión más básica de 7 u 8 que producen. Es una combinación de whiskey single malt irlandés con whiskey irlandés de grano, añejados en barricas exbourbon y exjerez, sin edad establecida pero con un mínimo de 3 años. Finalmente, es embotellado a 40% de alcohol.

El color de este whiskey es de los menos atractivos que hay, pero principalmente porque es muy amarillo. Parece jugo de manzana de este americano marca Mott’s. Pero para ser un whiskey joven, no se puede pedir mucho más.

En aromas es muy agradable, destacando miel, manzana roja, frutos secos, banana, toffee y un toque metálico, que viene siendo el único punto desagradable. Pero esas notas de frutas son abundantes y muy agradables, aunque un tanto sutiles.

En boca lo primero que sorprende es que es mucho más invasivo que en nariz. Pero los sabores me recuerdan inicialmente a las galletas danesas que venían en una lata, seguidas de miel, banana, toffee, manzana roja, canela y esa sensación metálica se siente más como cobre, aunque esto puede ser una ilusión al saber que es destilado en alambique de cobre y simplemente necesitaba identificar la nota metálica.

El retrogusto incluye frutos secos, banana deshidratada y una sensación especiada hacia lo dulce, como de nuez moscada.

Tullamore DEW es un estilo del whiskey irlandés estándar, sabroso, sutil, suave y muy combinable con soda. De hecho, es como la marca recomienda tomarlo y no necesariamente con agua. Ese hecho que es mucho más invasivo en boca que en nariz hace que la inclusión de algo de soda lo mejore mucho y me ha llevado a probarlo con distintas opciones de agua carbonatada. He encontrado que esa agua y un mini-chorrito de limón le hace muy bien, pero eso solo si no eres purista. No obstante, solo funciona muy bien también.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tullamore Distillery
Nombre del Whisky: Original Irish Whiskey
Marca: Tullamore D.E.W.
Origen: Irlanda
Edad: NAS
Precio: $30
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Victor Calvo – Connecticut (Toro)

Tal pareciera que Victor Calvo es una marca en la que no conocen su producto. Según su página web, cada cigarro tiene un atributo y uno solo. El VC Gold tiene el atributo de ser una fumada de fortaleza media y es lo que destaca. El VC Connecticut tiene el atributo de tener un tiro suave y llama la atención que cada publicación en el Instagram de la marca en donde aparece el Connecticut destaca que es un Connecticut y que tiene el tiro suave. Nada se dice de la liga, de la construcción, del origen, ni de los sabores. La única información adicional que da la página web es un enlace en donde puedes adquirir los cigarros, pero lleva a una página que está cerrada/inactiva. Pero aquí vinimos a hablar de lo que es el Victor Calvo Connecticut y no a lo que no es la marca. Por lo que he podido encontrar en otros sitios, se trata de un cigarro con capa Connecticut ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüense, y tengo entendido que Victor Calvo tiene una fábrica propia en Costa Rica, pero no identifica si el cigarro es hecho por esa fábrica o si es de otro origen.

Aunque la marca menciona muy poco sobre el cigarro y eso me llevaría a pensar que se trata de una marca de corta duración o que al menos le queda poco tiempo por delante, su producto se ve bien hecho. No tendrá la capa más bonita y realmente carece de superficie lisa, pero se siente con buen peso y excelente consistencia. En línea con el estilo, los aromas en frío son de paja dulce y notas florales en la capa. El pie tiene notas herbáceas y de miel, mientras que la calada en frío presenta notas similares con una sensación picante en los labios.

Desde la primera calada tiene exactamente lo que destaca: humo abundante, tiro muy suave y agradable, sabores sutiles, cremosos, a nueces, canela y una nota muy, muy suave de pimienta en el retrogusto. Es increíble como en el primer tercio se sienten notas muy sutiles de distintos frutos secos como nueces, almendras y avellanas. La sensación picante en boca es notable, aunque no es fuerte y la quemada, aunque no recta al menos es consistente. Hacia el final del primer tercio hay notas frutales, como de ciruelas y pasas, pero al igual que el resto de la fumada: muy sutiles.

En el segundo tercio los sabores tienen un cambio, que no es drástico, pero es claramente distinto. La pimienta se siente mucho más y esto hace que la fortaleza del cigarro aumenta a media-baja, suficiente para atreverme a combinar este cigarro incluso con un single malt, siempre que este no sea muy intenso. Las notas frutales se hacen más cítricas y en general la intensidad de sabores también aumenta un poco hasta media. La quemada sigue siendo espectacular y el humo abundante, al punto que podría asumir este como un cigarro de consumo ligeramente regular, si mantiene esta tendencia.

Es interesante como los sabores cítricos del segundo tercio se funden con las sensaciones cremosas del primero y estas se juntan en el final del cigarro, haciendo que la experiencia sea una combinación de todos esos matices, que junto con un single malt con aromas frutales combinaría excelente. Es más picante e intenso, haciendo que esa sensación tan ligera del primer tercio sea un contraste increíble con este. Nuez moscada y canela en el retrogusto también y todo colabora a hacer más de la experiencia. Una hora y 25 minutos fueron necesarios para llegar al final.

A menudo veo como muchas marcas que no tienen gracia alguna glorifican sus productos con adjetivos varios que son improbables, pero del otro lado del espectro veo cigarros como este Victor Calvo Connecticut que no destacan nada del cigarro y vale mucho la pena. Tiene una intensidad en los sabores y una fortaleza cambiante y creciente, sabores que se van destacando y fundiendo, y todo ello con una capa Connecticut. Una muy buena opción en el mercado de los cigarros que nadie conoce y una que disfruté. Una lástima que su disponibilidad no sea mayor y que su marca no se haga eco de ello.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Victor Calvo
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 86

Ron: Riverset Venezuela

Este nombre tan corto y poco descriptivo para un ron es lo que un amigo, que fue quien me lo presentó, llama Ron Repatriado; se trata de un ron producido en Venezuela, que alguna compañía extranjera adquirió y lo embotelló en otro país. Luego, este amigo compra la botella y se la trae a Venezuela, por lo que es repatriada.

Riverset es una empresa productora de whiskey de centeno, principalmente. En esta edición deciden rendirle homenaje en la etiqueta al canal de transporte que abarcaba el río Mississippi, que fue la arteria principal de la distribución de bebidas alcohólicas en América del Norte. El whiskey se enviaba río abajo desde Memphis, y el ron se enviaba río arriba desde Nueva Orleans.

B.R. Distilling Company, la destilería con licencia más antigua de Memphis, a orillas del río Mississippi, combina los perfiles de estos dos destilados, terminando el ron venezolano, inicialmente añejado en barricas ex-bourbon, en barricas ex-rye. Cada edición corresponde al envasado de una sola barrica, embotellada “cask strength”, y en el caso de la botella que pude probar, está envasada a 65,7% de alcohol.

La gran mayoría de estas botellas de ron venezolano envasado en otro país identifican a la destilería o al menos el origen del ron, más allá de su país. Sin embargo, esta botella solamente coloca que el ron es venezolano y tampoco hace gran alarde de ello. Pero este ron de tan solo 2 años de añejamiento pasa 6 meses adicionales en barricas de rye whiskey y es embotellado sin azúcar ni aditivos.

La imagen es cortesía de Rones de Venezuela

Lo primero que llama la atención es precisamente la poca información que hay sobre el producto, tanto en internet como en la botella. Lo usual es que te indique de dónde viene, qué destilería lo hizo o al menos en qué región de Venezuela se encuentra. En algunos casos y ya con más suerte, puede identificar el tiempo que pasó en barrica. Este solamente pone que pasó por barrica de rye whiskey, pero no especifica tiempos.

Lo otro que llama la atención es lo claro y amarillento que es el líquido. Muy lejos de los rones venezolanos tan oscuros. El líquido además es ligero, con lágrimas lentas pero bien separadas.

En nariz los aromas son extremadamente diferentes de lo que esperaría de un ron venezolano y denota una fuerte influencia de la barrica de rye: caramelo intenso, papel viejo, por supuesto que mucho centeno y notas más sutiles de vainilla y café. Sorprende que el golpe alcohólico es casi inexistente y no es sino cuando prácticamente me obligo a inhalar más aire de la cuenta que noto esa intensidad.

En boca se despeja cualquier duda de esa intensidad alcohólica. Los sabores son dulces, alcoholados e intensos, destacando azúcar morena, banana, piña, vainilla y la fuerte influencia del rye. Es delicioso, al punto que ese 65,7% de alcohol se siente muy notable pero me rehúso a ponerle agua o cualquier cosa que lo diluya porque realmente es muy sabroso.

Podría pasar horas probándolo, pero al cabo de una copa y media ya el alcohol me llega a la cabeza y lo tengo que dejar a un lado, solo para admirarlo y buscar su precio en internet. Me sorprende nuevamente, porque es más de una barrica lo que la marca tiene disponible y cada lote de embotellado está a una concentración alcohólica distinta, aunque muy similar. Todas rondan los 65° de alcohol y más allá de eso no hay una diferencia notable. Además, ninguna supera los $50 y eso en un ron de esta intensidad, con estos sabores y relativamente limitado está increíble.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Venezuela
Marca: Riverset
Origen: Venezuela / USA
Edad: 2 años + 6 meses
Precio: $47
Densidad alcohólica: 65,7%
Puntuación: 86