Mis 5 cigarros preferidos en capa brasileña

Capas brasileñas hay muchas, o al menos de renombre hay dos, pero hacer un artículo por cada una me llevaría a hacer estas listas de dos o tres cigarros y no de cinco. El hecho es que no son tantos los cigarros con cada capa brasileña que he probado, pero al menos de Arapiraca, Mata Fina y Cubra sí.

Considerando el éxito que las capas brasileñas han tenido en el mercado mundial de tabaco, llama la atención cómo las marcas brasileñas son completamente desconocidas, así como el uso de otras hojas en otras secciones del tabaco son casi inexistentes. Tengo amigos que han fumado puros brasileños y me dicen que son extremadamente amargos y difíciles de fumar, pero hasta que no viva la experiencia no puedo asegurar nada.

En 2001, fue Tim Ozgener, quien en ese entonces era uno de los dueños de CAO, quien creó el cigarro llamado Brazilia. En ese momento nadie sabía mucho del tabaco brasileño y ese desconocimiento hacía que mucha gente desconfiara del producto. Pero el CAO Brazilia se convirtió en uno de los productos más buscados de la marca y hoy, en 2022, todavía es consumido y apreciado por muchos.

Mucha gente no se da cuenta pero en área total, Brasil y Estados Unidos son similares. Brasil es un país enorme y por ello caracterizar a las hojas brasileñas con un solo sabor es prácticamente imposible. Las hojas brasileñas en la capa tienen una tendencia marcada hacia los sabores dulces, notas amargas sutiles y chocolate, pero los nombres de cada hoja vienen de la región en donde se originaron: Mata Sul, Mata Norte, Arapiraca, Mata Fina, Cubra. Pero pese al tamaño del país, la gran mayoría de su industria tabacalera está en la región de Bahia, al noreste del país.

Pero el CAO Brazilia solamente tiene la capa brasileña. Años después, CAO produjo el Amazon Basin, que tiene tripa de República Dominicana y Colombia bajo una capa brasileña llamada Bragança, que crece en el borde de la selva amazónica y es cosechada cada tres años. Es quizá el producto más exótico y orgánico de la marca.

Pero no es solo CAO que produce buenos tabacos con capas brasileñas y aquí están los cigarros con capas de ese país que más he disfrutado:

1. Casdagli – Traditional

En su vitola Cottontail y dimensiones 5 x 62, el Traditional de Casdagli (anteriormente la marca se llamaba Bespoke) tiene una capa Cubra y pese a tener un precio de $16 por unidad, el sabor, la sutileza y la calidad de este cigarro me han hecho firme creyente en la calidad de las hojas brasileñas.

2. Hiram & Solomon – Veiled Prophet

Una marca de masones, de los que he probado solo tres productos pero he logrado una buena relación con ellos por redes sociales, o al menos quien se las lleva es bastante comunicativo. El Veiled Prophet lleva una capa Arapiraca y disponible en una vitola 7 x 60 que me dejó muy gratamente sorprendido.

3. Cornelio Cigars – Estrella de Punta Cana

El haber sido parte del desarrollo de un cigarro no es algo que todos podamos decir, pero mi relación con Martin Cornelio me permitió participar en este cigarro sin saberlo y posteriormente con mucho gusto. El hecho es que originalmente reseñé el de 2017 y al año siguiente visité la fábrica y me dijo Cornelio que lo había cambiado un poco a partir de mi reseña y comentarios de otras personas.

4. Trinidad – Espiritu No. 2

Cuando salió este cigarro mi primera impresión era que sería imposible que fuese mejor que el Trinidad Espiritu No. 1, que ha sido uno de mis preferidos desde hace tiempo. Pero la realidad es que este cigarro no salió para intentar quitarle mercado al No. 1 ni sustituirlo, sino que es parte del plan del Trinidad Espiritu, de hacer tres ligas que destaquen a cada región. El No. 2 es casi tan bueno como el No. 1, pero el hecho que ambos existan es brutal.

5. RoMaCraft – Intemperance BA XXI

No es fácil diferenciar a los RoMaCraft Intemperance por nombre, pues su uso indiscriminado de números romanos confunde más de lo que esclarece, pero el BA XXI se destacó principalmente por lo intenso en sabores y por lo diferente de sus sabores de la capa Arapiraca. La línea Intemperance tiende a ser un poco más suave que los precolombinos, pero eso solo se termina traduciendo en algo menos complejo, pero sin duda que no es un cigarro recomendable para novatos ni tampoco asumir que porque es pequeño va a ser rápido ni ligero. 

Esta lista, y en esta ocasión no hay menciones especiales adicionales, quizá porque como dije al inicio, no he tenido tantas experiencias con capas brasileñas. Pero, al igual que todas las demás, no es una lista definitiva, aunque sí es la última en la serie de listas de capas. Simplemente define mis gustos hasta la fecha y es muy posible que en unos 6 meses sea algo distinta, pero así es el tabaco y es lo que nos encanta de ello.

Lost and Found – One Night Stand Original (Robusto)

Desde el lanzamiento de la línea Lost and Found, creada por el trío conformado por Robert Caldwell (que ubica los cigarros en distintas fábricas del mundo), Jaclyn Sears (que se encarga del diseño de las anillas), y Tony Belatto (quien se encarga de la distribución), el cigarro llamado One Night Stand ha sido junto con el Pepper Cream Soda uno que ha tenido distintos estilos y colores de anillas. Sin embargo, esta versión original supuestamente fue torcido en 2012, aunque dado lo misteriosa que es la marca con cada uno de sus productos, es difícil asegurar exactamente cuándo fue hecho o de qué hojas. No obstante, he visto páginas que aseguran que se trata de un puro dominicano y otras que dicen que todas las hojas son Corojo, así que eso ya despeja algunas dudas. Por otro lado, he visto algunas que dicen que solamente está disponible en esta vitola robusto 5×50, pero he visto otros con la misma anilla que son toros o más grandes.

En temas de diseño, aunque la mesita de noche en la anilla es algo que ya he visto con otros colores y en todas me ha parecido original, cuando me llegaron los cigarros y abrí los packs la primera vez, asumí que este era el Colorado, más porque el diseño en la anilla incluye el color rojo. Pero este es el original y el que muchos glorifican como uno de los que empezó todo, pero la verdad es que es el tercero que fumo y los otros nos no me parecieron gran cosa, aunque el primero realmente no tenía ni 3 días de haber llegado cuando le eché fuego. La capa de este One Night Stand Original es brillante, casi lisa y con pequeñas venas, pero aromas agradables a café y cuero, con notas muy similares en el pie, pero una sensación algo picante también. La calada en frío es de café en granos, pero no de una bolsa de café, sino más como un paquete de Nespresso, con grama recién cortada.

El cigarro enciende rápidamente gracias a un tiro muy decente y al hecho que solo tiene 50 de cepo, y sus sabores son abundantes a chocolate negro, madera y más suave de lo que esperaba de café, pero nuevamente es esa sensación de café molido que el que ya está colado. El sabor de madera se va colando a la cabecera del resto de los sabores del cigarro, junto con el chocolate, la verdad es que es una combinación agradable. Sin embargo, hay notas amargas en la fumada, sobre todo si le doy caladas seguidas y con el anillo de combustión tan accidentado que tiene, estoy obligado a tratarlo con mucho cuidado, pues hay que conseguir un delicado equilibrio entre no fumarlo muy rápido y mantenerlo encendido. El tiro está bien y quema un tanto más rápido, precisamente por ese equilibrio que hay que encontrar.

En realidad estos Lost and Found son cigarros que carecen de complejidad, al menos en casi todos los que he fumado y eso hace que no haya grandes cambios durante la fumada. Como ejemplo perfecto, el segundo tercio del One Night Stand Original es prácticamente igual al primero, salvo una mayor tendencia hacia los sabores amargos, lo que me hace pensar que son simplemente los sabores que tiene el cigarro y no producto de fumarlo muy rápido o muy lento. Yo trato de fumarlo normal y eso me da como resultado un anillo de combustión mucho más accidentado, pero al darle retoques se controla todo y nunca se sale de control. Por lo mismo, los sabores amargos y picantes son los más destacados en este tercio, que en términos generales no me dio mucho más.

Si no fuese porque la descripción del cigarro lo especifica, pensaría que el One Night Stand Original es un cigarro de tripa corta, principalmente por la carencia de cambios durante su evolución. Una vez que aprendes que el amargo es un sabor del perfil, dejas de temerle y comienzas a aceptarlo, y como los sabores son prácticamente los mismos desde la primera calada, tampoco hay mucho que buscar. Quizá lo que más puedo destacar es que sí han habido cambios a lo largo de la fumada, aunque no han sido tan notables como quisiera, pero al comparar al primer tercio con el último, definitivamente no son los mismos y en este tercio los tres sabores que apreciaba al inicio están más equilibrados, con el chocolate y el café sobre los sabores de madera y pimienta. Ese sabor amargo ayuda a darle esa dimensión más fuerte al café y podríamos argumentar que no le afecta al cigarro. Al cabo de una hora y 10 minutos, el One Night Stand Original llega a su fin.

Si bien hay sabores agradables en el cigarro y de principio a fin es una sola tendencia de sabores, el One Night Stand Original es un cigarro que funciona, sobre todo para un fumador novato que quiere probar algo diferente sin tener que estar buscando muchos sabores. El único problema es que se trata de un cigarro sencillo, pero por su escasez son muchos los vendedores que piden más de $9 por él y si todos los cigarros de Lost and Found fuesen buenos, no sería difícil conseguir quien los quiera pagar, pero con la suerte que he tenido en las demás instancias, me cuesta un poco justificar el precio, a menos que lo consigas en una buena oferta.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: One Night Stand Original
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Corojo)
Capote: República Dominicana (Corojo)
Tripa: República Dominicana (Corojo)
Precio: $6,50
Puntuación: 82

Ron: Jung & Wulff Luxury Rum No. 3 Barbados

Jung & Wulff es una muy pequeña empresa del consorcio que es Sazerac, uno que tiene en su portafolio a marcas de renombre como Buffalo Trace, Pappy Van Winkle, Blanton’s, George T. Stagg y un número cada vez más alto de marcas de menor escala fuera de Estados Unidos. Sazerac además es la marca de un rye whiskey muy conocido y se encuentra ubicada en New Orleans. En sus inicios, fueron adquiriendo marcas más pequeñas de su misma localidad, entre las que se encuentran Jung & Wulff, que no era más que una empresa que importaba rones de Trinidad, Guyana y Barbados en el siglo 19. Desde hace unos pocos años, Sazerac le ha dado nueva vida a esta pequeña marca, embotellando rones de los mismos orígenes, pero llamándolos esta vez una celebración del terroir del Caribe.

Cada botella de esta asombrosa línea tiene un diseño increíble en la etiqueta y, aunque el de Barbados quizá es el más sobrio, no quiere decir que su contenido lo sea. Es el segundo de la línea que pruebo, pues Guyana lo probé no hace mucho.

Sin embargo, no es mucha la información que hay sobre esta línea de Jung & Wulff, ni si habrán otros productos, como quizá algo de Jamaica o de otras regiones. Tampoco hay información sobre quién es el productor ni sobre qué exactamente contiene la botella, aunque una exhaustiva revisión en internet me llevó a alguien que asegura que el contenido se trata de un blend de rones de hasta 15 años de edad y que es un ron de melaza. No dice más nada, pero es de asumir que es añejado en barricas exbourbon. Lo que sí dice es que está embotellado a 43% de alcohol.

Algo que llama la atención de los rones de Barbados, o de la gran cantidad de rones que no son de origen español es la ausencia o poco uso de colorantes en el líquido. Si bien ese colorante es caramelina y por tanto no imparte gusto ni sabor, siempre me ha llamado la atención la propensión de muchos rones latinos a ser considerablemente más oscuros que sus primos de origen inglés o francés. Este es de color amarillo oscuro, con destellos hacia el dorado.

En nariz se siente notablemente diferente, pero no hacia el normal de rones de Barbados. La presencia de aromas de caramelo es quizá lo que más me hace pensar en esta diferencia, especialmente porque la botella también destaca que no tiene azúcar añadida. También hay aromas de toffee, madera tostada, tabaco y café.

En boca el caramelo también es prominente, aunque es considerablemente seco, seguido de tabaco, madera, barrica tostada y finalmente notas de vainilla que no se mantienen mucho tiempo, o al menos no se sienten tanto como el caramelo. El final del sabor y hacia el retrogusto destaca notas más de frutos rojos como fresa, algo de toffee e incluso una suave nota de pimienta.

Este Jung & Wulff es ciertamente un ron diferente y muy decente, pero su sabor no es el típico barbadense y eso está bien, siempre que no conozcas o no seas habitual con el ron de Barbados. En lo personal es un ron que disfruté cuando lo tomé, pero con los que estaba tomándolo, que nunca habían tomado un ron de este origen, las opiniones fueron muy variadas, aunque a todos les gustó bastante.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D y Sazerac
Nombre del Ron: Luxury Rums No. 3 Barbados
Marca: Jung & Wulff
Origen: Barbados
Edad: hasta 15 años
Precio: $65
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 82

Espinosa – Laranja Reserva Azulejo (Corona Gorda)

El señor Erik Espinosa, por medio de sus distintas marcas como Murciélago, Espinosa Cigars, 601 y otras, siempre ha creado productos para distintos perfiles que se suelen ajustar e incluso hacer leales a ciertas marcas porque tienen perfiles similares a sus gustos. Dentro de ellas, hay productos como el 601 La Bomba, que siempre es un cigarro muy intenso o el Murciélago, cuya capa San Andrés mexicana hace de él una fumada compleja. Pero a veces, Erik hace algo completamente distinto y los resultados casi siempre han sido excelentes, como es el ejemplo del 601 Black Connecticut. El año pasado, la marca hizo uno de estos enfoques distintos con el Laranja Reserva Azulejo, el tercer producto de la línea Laranja, con una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote Arapiraca de Brasil y tripa de cuatro regiones de Nicaragua. Además, el cigarro es producido por AJ Fernandez en su fábrica llamada San Lotano, ubicada en Ocotál, Nicaragua.

El Laranja Reserva Azulejo está disponible en cuatro vitolas, de las cuales esta es la Corona Gorda, con dimensiones de 6 x 46, pero llega hasta el Gordo 6 x 60. La capa tiene casi cero variaciones de color por todo lo largo, con un box press bastante notable y distintos tonos de azul por la anilla y el lazo inferior. La capa tiene aromas a establo, cuero, pasas y algo que me recuerda el mar, o la cocina en el mar, pero el aroma más destacado sin lugar a dudas es el establo. En el pie, notas abundantes de madera y en menor escala de chocolate y nueces, mientras que la calada en frío se siente intensa en notas picantes pero también incluye chocolate, granos de café y jugo de manzana. Sin embargo, carece del característico tiro super suelto de Espinosa, y ya con eso me llama más la atención.

Los sabores iniciales son intensos y eso es algo que esperaba con un cigarro de este cepo, especialmente cuando revisas la lista de vitolas en la que está disponible y notas que hay uno de cepo 60. En la mayoría de los casos, si está disponible en vitolas grandes, cuando lo pruebas en las más pequeñas, será de fortaleza alta y de gran intensidad, como es el caso con el Laranja Reserva Azulejo. Los sabores iniciales son de cuero, pan, pimienta y nueces tostadas y un retrogusto abundante de pimienta. Más adelante en la fumada pero todavía dentro del primer tercio, se siente como si se tranquilizaran esas intensidades iniciales y el cigarro parece calmarse y se asienta en sabores a nueces y galletas saladas (como las saltinas), seguidos de notas minerales (muy típicas de la línea Laranja) y pimienta. El retrogusto es de pimenta, sal y sensación de quemado, con una fortaleza media-alta y una intensidad similar.

Las notas tostadas continúan siendo una parte importante del cigarro, aunque no son el sabor principal y eso es bueno porque a veces se sienten más como quemadas que tostadas. Les acompañan notas de madera y mostaza como las principales, un toque dulce afrutado, nueces, galletas saladas y una nota cremosa y salada también, que se siente bastante rara y no sabría cómo describir en forma de un alimento. El retrogusto es de pimienta blanca y roja, maní y cuero, que es acompañado de una nota cítrica cuando supero la mitad del cigarro. La intensidad y fortaleza siguen siendo media-alta, mientras que todo lo que es quemada, velocidad, anillo de combustión y tiro está perfecto.

Cuando superé la mitad del Laranja Reserva Azulejo, el anillo de combustión comenzó a desvariar un poco, pero el sabor de tierra se coloca entre los primeros, manteniendo el de galletas saladas y «crema salada» entre los secundarios, pero muy presentes. Hay sabores de madera quemada y tostado en general que le aportan notas un tanto fastidiosas a veces, porque no es ahumado, sino quemado, mientras que el retrogusto es de madera y notas frutales que incluyen manzana verde y notas cítricas, aunque más de cáscara cítrica que de cualquier otra cosa. Más allá del anillo de combustión, el cigarro no presentó problemas técnicos, pero la fortaleza se colocó en alta en el último tercio y eso provocó que fumara más lento y por ende, que en ocasiones tuviese que darle caladas rápidas para mantener la llama. Al cabo de una hora y 35 minutos, el Laranja Reserva Azulejo llegó a su fin.

No es común ver el color azul en anillas de cigarros, al punto que muchas marcas lo consideran de mala suerte, como los hoteles que no tienen piso 13. Más allá de la superstición, el Laranja Reserva Azulejo tiene uno que otro detalle que levanta sospechas, uno siendo que en los primeros 5-10 minutos, el anillo de combustión es terrorífico y aunque estoy acostumbrado a estas imperfecciones o al menos no me sorprenden, hubo un par de ocasiones en esta fumada que temía que no se corrigieran. Con excepción del Sensei’s Sensational Sarsaparilla y el Estella, todos los Espinosa que he probado se han mantenido en los 80s de puntuación, con un 87 siendo la figura más constante. Este Laranja Reserva Azulejo va a mantener ese estándar, pero me gustaría probarlo en robusto o toro, pues creo que el cepo mayor ayudaría a suavizar un poco los picos de alta intensidad que este presentaba sin mucha antelación.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: Espinosa
Modelo: Laranja Reserva Azulejo
Dimensiones: 6 x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Brasil (Arapiraca)
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 86

Ron: Roble Viejo Maestro

Podríamos decir que el mercado de ron en Venezuela está bien cimentado y hay una inmensa preferencia por el ron nacional vs. el importado, y con mucha razón. No solo por tema precio, sino por tema de calidad. Pero en los últimos años se ha visto también innovación. Nuevos rones, nuevas marcas, nuevos diseños y en general un cambio necesario en un mercado que poco se movió durante los primeros 15 años del nuevo siglo.

Por otro lado, hace unos años, cuando hacía mi diplomado de ron, el maestro ronero de Roble Viejo: Giorgio Melis, nos dio una clase muy interesante un día. Siendo una marca de lujo, mi pregunta hacia si habría futuras innovaciones en la marca iba enfocada en la creación de productos más premium, con añejamiento en otras barricas, más tiempo o algo. Precisamente por ello, me impresionó mucho cuando me dijo que se estaba preparando un producto más joven.

Gracias a la parálisis que provocó la pandemia en Venezuela, proyectos como este nuevo ron se vieron detenidos o, al menos aplazados y fue hace un par de semanas que recibí la noticia algo secreta del lanzamiento de este nuevo producto y al día siguiente vi una oferta en una licorería que frecuento. Como estaba a buen precio, decidí probarlo.

Sin embargo, mayor fue la sorpresa cuando la marca me contactó directamente para asistir al evento de lanzamiento del producto, especialmente porque eso… fue inesperado. La cata la había hecho unos días antes, pero no había escrito la reseña, por lo que sabía que no era por lo bien o mal que haya podido haber hablado del producto. No obstante, Roble Viejo es una marca que generalmente me gusta y todos los productos que he probado de ellos me han gustado.

Sobre el producto, se trata efectivamente de un producto más joven que los otros de la marca. Es un blend de rones de 6 años, que son dos años menos que el que le sigue en la escala que viene siendo el Extra Añejo. Aunque en la botella dice que es una mezcla de rones de 6 años, técnicamente no es un single vintage por no pertenecer a un solo lote.

En copa se trata de un ron con un color más claro que el resto de los productos de la marca. Esa tendencia de la marca a usar únicamente botellas transparentes es algo que aprecio bastante. Cada vez que estoy con alguna botella de otra marca que es negra, tengo que estar poniéndola a contraluz y sufriendo para ver cuánto le queda. Las lágrimas por supuesto descienden con mayor rapidez que el resto de los productos de la marca, pero están bien separadas y su descenso es continuo. El líquido lo llamaría cobrizo con destellos amarillos.

En nariz tiene las notas características de Roble, algo más secas y con sensaciones más jóvenes: madera, melaza, frutos rojos (muy) maduros, una nota floral indiscutible, sensaciones ahumadas que voy a asumir que son producto del charreado de las barricas e incluso un toque de pimienta que si bien lo hace distinto a lo tradicional de la marca, indica que hay algo nuevo e invita a probarlo.

En boca es seco, porque tiene que serlo. Es una de las características más esperadas de los rones de esta edad y quizá sea el factor más diferenciador con respecto al resto de los productos de Roble Viejo. Pero no se queda en eso, también hay una sensación de «textura» dulce, como si fuera un melado que simplemente carece de notas muy dulces. Le acompañan notas de frutas maduras, pero que esta vez no son necesariamente rojas sino más como un durazno o una ciruela, madera (pero más como de lápiz), cuero viejo y una sensación tostada, que esta vez no sé si sea algo de charreado, pero es definitivamente más neutro o al menos sin origen establecido. El retrogusto es posiblemente una de las sensaciones más interesantes porque combina las notas de pimienta con manzana verde.

Normalmente cuando veo un ron de esta edad, mi primera impresión es que se trata de un ron para coctelería. No dudo que sea uno de los propósitos de Roble Viejo con este producto y realmente creo que un Old Fashioned con él debe quedar espectacular, aunque mantengo que el que probé con Extra Añejo estaba entre los mejores que he tomado. Pero con esta versión llamada Maestro, si bien entiendo que sea la coctelería su objetivo, la verdad es que con muchísimo gusto lo tomaría solo.

No obstante, su combinación con tabaco no fue la mejor experiencia, o al menos en comparación con los otros productos de la casa. Pero en un mercado en donde las innovaciones no son muchas, o al menos no son grandes, un ron de perfil más hacia la coctelería pero con suficiente calidad para tomar solo, aunque es algo que se ha hecho, es algo que Roble Viejo no había hecho, y realmente agradezco que exista.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rones del Caribe
Nombre del Ron: Maestro
Marca: Roble Viejo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 6 años
Precio: $15
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Mis 5 cigarros preferidos en capa San Andrés

La capa San Andrés es fácil de querer. Es una capa que ha proliferado mucho en los últimos 10 años, preferida por una gran cantidad de fabricantes como una opción de costo moderado para impartir sabores más agresivos y fuertes que la mayoría de las otras hojas, con la posible excepción de Broadleaf. Pero San Andrés tiende a ser más amigable en términos de costos y sus sabores son más fáciles de definir.

En los últimos años, casi cualquier cigarro maduro lleva por defecto la capa San Andrés mexicana. Al igual que Broadleaf, se trata de una hoja oscura, gruesa, con múltiples venas y muchas veces cortada junto con el tallo antes de la fermentación.

El valle de San Andrés está ubicado en el estado mexicano de Veracruz, a unos 1300 metros sobre el Golfo de México, en la sección sureste del país. Tiene un clima usualmente templado, con una gran abundancia de ríos y brisas húmedas que parten del golfo, junto con sus tierras enriquecidas por volcanes, hacen de este valle uno de los lugares ideales para cultivar tabaco.

La hoja de San Andrés es muy elástica y se usa mucho para capas y capotes, pero el hecho que puede aguantar altas temperaturas de fermentación, la hacen ideal para capas maduras.

Pero lo que hace la capa San Andrés incluso más llamativa es que todas las hojas son cultivadas y cosechadas por una sola familia: Turrent. Tienen las mayores cosechas de tabaco en México, desde que en 1880 Alberto Turrent emigrase al valle de San Andrés desde Cuba. Su primera marca fue Te-Amo Cigars, en los años 60, que gracias al embargo cubano lograron excelentes ventas en Estados Unidos y comenzaron a venderse como cigarros de cuello azul, o no como un producto de lujo.

Hoy en día la familia posee más de 800 hectáreas en donde cultivan San Andrés Negro, que es una variación de Criollo creada en la zona. Pero el tabaco originario de San Andrés se cultivaba incluso mucho antes que el de Cuba, habiendo sido consumido por los aztecas cuando habitaban la Península de Yucatán.

Sin embargo, los cultivadores de la hoja de San Andrés aprendieron gran parte de sus técnicas actuales de las fábricas nicaragüenses, y en un intercambio propiciado por Nick Melillo, de Foundation Cigars, fueron diversas las técnicas y estilos que propagaron en pro de la industria. Aquí los cigarros de capa San Andrés que más he disfrutado:

1. Dunbarton – Sin Compromiso

Propiedad de Steve Saka, quien fuera mentor de Nick Melillo (mencionado más arriba) y la persona que llevó a Drew Estate de ser una empresa que hacía cigarros saborizados al fabricante más grande de Nicaragua, con tabacos tradicionales en las listas de mejores fumadas de muchas revistas, creó su propia marca a su salida de DE y casi todos sus productos han sido excepcionales siempre.

2. Cezar Bronner – 1956 Cabinet Selection

Esta marca bastante desconocida solamente es vendida en República Dominicana e Italia, e incluso en esos países es poco conocida. Pero en un viaje a RD lo adquirí en vitola corona y me encantó. Al poco tiempo me contactó la marca para que probara el belicoso y, aunque pensé que no podría ser mejor, me convenció a la primera calada.

3. Stolen Throne – Crook of the Crown

Una muestra que me envió la gente de Cigar Federation fue suficiente para hacerme comprador regular de esta pequeña marca, que creo apenas tiene 3 líneas. El Crook of the Crown tiene la particularidad que su capa San Andrés está madurada durante nada menos de 10 años, lo cual le da una complejidad increíble y tan solo en robusto constituye una fumada espectacular.

4. Casa Turrent – Serie 1901

Hubiese sido absurdo que la familia que maneja las plantaciones de la capa San Andrés no se llevara la mejor parte de las hojas para su propia producción. En verdad no sé qué tan mejor son las que se quedan vs. las que se venden, pero este es el cuarto producto de la marca que he probado y con este me quedo. No obstante, el Serie 1880 no está nada mal. Cada cigarro de esta Serie lleva el año de nacimiento de uno de los patriarcas de la familia.

5. AJ Fernandez – San Lotano Requiem Maduro

San Lotano como producto en sí es uno que siempre he respetado y admirado dentro de las líneas de AJ Fernandez, pero esta Requiem y su versión Maduro es un nuevo aprendizaje de mi parte y uno que entiendo es de los mejor vendidos de la marca. Hay varias personas que me han comentado que algunos productos de AJF se han desmejorado con el aumento de producción, pero todos coinciden en que el San Lotano Requiem Maduro es demasiado bueno para cambiar.

Mención especial:

Un par de cigarros que me han gustado bastante pero su producción o puntaje no los hace parte el Top 5, pero que no puedo dejar de mencionar, son:

Cigar Federation – Risqué Maduro: Casi todos los productos de Cigar Federation son brutalmente limitados y esto hace que rara vez los considere como fumadas evaluables, precisamente porque son producciones de menos de 500 cigarros en total. Creo que la producción el Risqué Maduro no alcanzó ni los 300, pero fue un cigarro que me encantó y aunque normalmente está agotado en la página web de Cigar Federation, cada cierto tiempo entro a buscarlo de nuevo.

El Viejo Continente – Maduro: Un producto de Daniel Guerrero, a quien tuve la suerte de conocer online hace unos años y con quien me llevé muy bien, su producto Maduro me pareció increíble cuando lo probé y aún más cuando pude encontrarlo de manera medio regular en USA. No está en el Top 5 porque su puntuación final lo coloca por debajo de los mencionados, pero su calidad y su consistencia lo hace merecedor de una mención, sin duda.

Esta lista, al igual que todas las demás, no es definitiva. Simplemente define mis gustos hasta la fecha y es muy posible que en unos 6 meses sea algo distinta, pero así es el tabaco y es lo que nos encanta de ello.