Rocky Patel – Platinum (Toro)

Lanzado en 2013, el Platinum de Rocky Patel estaba destinado a convertirse en uno de los productos que lleve el estandarte de la marca por todo lo alto. Su liga era completamente distinta a las mejores de Rocky, pero eso no lo hacía menos especial, con una capa Habano oscuro ecuatoriana, capote San Andrés mexicano y tripa nicaragüense y torcido en lo que en ese momento era objetivamente la nueva base de operaciones de la marca: TAVICUSA. Incluso, algo del tabaco de la tripa venía de las fincas de esa fábrica. El Platinum fue lanzado en tres vitolas, todas box pressed: robusto, toro y torpedo, básicamente porque son las vitolas más vendidas en términos generales. Pero estamos en 2022 y el Platinum hoy en día, aunque sigue siendo producido, es una edición limitada, pero realmente no lo conozco al punto de ser un cigarro que lleve el estandarte… de hecho, ni siquiera sabía que existía. Fue un seguidor quien me lo obsequió y fue con muchas ganas que me decidí a probarlo.

La fabricación del cigarro realmente está muy bien lograda. Destaca con una considerable importancia en la anilla inferior que se trata de una capa Habano y menos mal, porque a simple vista parece un maduro. Sin embargo, la capa es bien corrugada, carente de brillo y tiene una sensación de ser muy delgada. La anilla inferior está muy apretada y me veo en la obligación de despegarla antes de deslizarla. El cigarro se siente más suave de lo que esperaba, casi esponjoso, pero con unos aromas muy agradables a tierra, madera y chocolate, muy típicos pero no menos agradables. La calada en frío, a la que llego con la guillotina doble hojilla, destaca aromas a madera, cuero y tierra, junto con una nota frutal como de pasas o uvas pasas.

El Platinum comienza fuerte de sabores aunque la no tanto de fortaleza, afortunadamente. Los sabores son muy similares a la calada en frío: cuero, tierra, paja y madera, pero también una nota intensa de café que me recuerda al espresso. Con esta intensidad de sabores que tienden a ir en una tendencia, es muy llamativo que los sabores en el retrogusto parecen ir por un lado completamente distinto, destacando vainilla y un muy leve toque de pimienta. Precisamente la pimienta se siente mucho más fuerte en el paladar, más o menos para el momento de la imagen y al poco rato continúa su fuerza en el retrogusto también. El tiro es perfecto pero como es un box press, tiende a quemar disparejo, al menos eso es algo común conmigo. Pero en todo lo demás se comporta muy bien.

La pimienta del retrogusto disminuye muchísimo su intensidad en el segundo tercio, casi desapareciendo por completo para el ecuador del cigarro. Ese dulce de vainilla en el retrogusto también se siente mucho más leve, pero no desaparece del todo, aunque no me sorprendería que desaparezca en algún punto en el siguiente tercio. Los sabores de tierra, cuero, madera, paja y café se mantienen más o menos en las mismas intensidades, mientras que en construcción y demás temas técnicos tampoco hay cambios significativos. Sí se me apagó una vez, pero fue más por descuido, aunque ese descuido fue porque comenzó a quemar muy mal y lo atribuí a un exceso de caladas. Lo que hice fue dejarlo de lado un momento y para cuando volví a él, se había apagado. La fortaleza es igual y la intensidad de sabores un toque menor que en el tercio anterior.

Como me pareció que ocurriría, el último tercio del Platinum ya no tiene los sabores de pimienta y de vainilla del retrogusto, reemplazándolos con sensaciones muy similares a los sabores del cigarro en el paladar, que incluyen madera, paja, tierra y café. El anillo de combustión estaba realmente torcido antes de la foto y los más observadores notarán una decoloración alrededor de ella, que indica el retoque masivo que tuve que darle. Pero en el último tercio la fortaleza aumentó considerablemente, lo que me obligó a dejarlo de lado porque ya no era agradable fumarlo. Pero nada grave, pues tampoco quedaba mucho que fumar. Me tomó una hora y 35 minutos llegar al final.

Aunque me llamó bastante la atención el cigarro antes de encenderlo, la verdad es que el nombre de Platinum inspira poco, no porque no sea aspiracional, sino quizá porque muchas marcas lo han usado, precisamente buscando ese tema aspiracional. El blend es muy agradable, es una fumada medianamente intensa con buenos sabores, que no es muy complejo y tampoco muy refinado y tampoco equilibrado. El toque dulce de los dos primeros tercios fue agradable, pero me hubiese gustado que se mantuviera al final, que era donde realmente le hacía falta. Pero para todo su tema aspiracional, en verdad es un cigarro muy normal. Eso no es nada malo, pero tampoco es algo que indique todo lo que Platinum debería incluir.

Ficha Técnica:
Fabricante: TAVICUSA
Marca: Rocky Patel
Modelo: Platinum Habano Limited Edition
Dimensiones: 6½ x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano oscuro)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 86

Ron: Providence Dunder & Syrup

El ron de Haití no es uno por el que sienta un gran afecto, quizá por lo difícil que es. Mis experiencias han sido básicamente con dos marcas: Barbancourt y el Clairin de Casimir que Velier lanzó hace unos años. Para este ron de Providence, una submarca de Velier, decidieron entrelazar los estilos propios de ambas marcas.

Barbancourt parte de Louis Barbancourt, quien emigró de Burdeos en 1765 hacia Saint-Domingue, que en ese momento era una colonia francesa y ahí se hizo dueño de una plantación de caña de azúcar. En 1862, sus descendientes fundaron la destilería Barbancourt en Puerto Príncipe. Posteriormente, la esposa de uno de los descendientes manejó la empresa junto con un sobrino llamado Paul Gardère. Este último es el apellido de quienes aún llevan la empresa hoy en día.

Sin embargo, la familia Barbancourt por su parte continuó produciendo rones, aunque cuando los trataron de llamar por el mismo nombre, surgió un litigio por el uso de la misma marca. En 2018, la destilería de Puerto Príncipe nace de una colaboración entre la familia Barbancourt-Linge y La Maison & Velier, una empresa conjunta entre La Maison du Whisky en Francia y Velier en Italia. Dirigida por Herbert Barbancourt-Linge Jr., su alambique de cobre con una capacidad de 1500 litros fue construido por Müller Pot Stills, con sede en Alemania y diseñado por el maestro destilador italiano Gianni Capovilla.

Este ron sin añejamiento es destilado usando jarabe de caña de azúcar y añadiendo dunder, también conocido como vinaza y es el residuo de la destilación por alambique. El uso del dunder es muy típico de algunos rones de Jamaica. Precisamente, este ron es de un perfil de un Clairin de Haití mezclado, por así decirlo, con el típico aroma y sabor del dunder de Jamaica.

La fermentación del ron se hace con levaduras seleccionadas y vinaza (dunder) de destilaciones previas. El mosto obtenido por esta fermentación es destilado en dos pasos, en un alambique cuyo calor proviene de agua caliente. El destilado resultante tiene un grado alcohólico que ronda el 73% y es progresivamente reducido (hidratado) hasta 56% para el embotellado. La producción total es de 1533 botellas.

El líquido contenido en la botella es perfectamente transparente, sin partículas en suspensión ni el más mínimo indicio de haber pasado pero ni una hora en barricas. Efectivamente, en el tema visual no hay mucho que ver.

En nariz es donde este ron se destaca y, al igual que me sucedió con el Clairin, es un ron que puedo oler durante mucho tiempo, porque esto alarga el tiempo que pase antes de probarlo en boca. Tiene un fuerte aroma a jugo de caña, como esa versión que (al menos en Venezuela) se vende en las autopistas y carreteras. De hecho, los carritos más tradicionales muelen la caña directamente en el puesto y le colocan algo de limón. También aromas a guayaba, miel y azúcar morena, casi al punto de quesillo.

En boca efectivamente la primera impresión es desagradable y amarga. Pero también hay una nota ahumada, frutos rojos almendras y muy herbáceo. Pero esa nota amarga es fuerte y dominante, al punto que no es un ron que quisiera repetir, pero sí es algo que con mucho gusto probaría de nuevo a fin de aprender las distintas formas en que se puede destilar un ron.

La influencia del dunder es muy marcada, pero el Clairin de por sí es dominante, lo que hace que ese dunder sea más como un toque al final que una nota abundante en el ron. La manera en que lo toman en Haití es con azúcar y limón, aunque yo creo que con algo de soda sería más pasable, pero es porque su nota es demasiado fuerte. He probado rones con mayor contenido alcohólico que no pegan tanto en el paladar. Pero como experiencia, es tremendo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Distillerie de Port-au-Prince
Nombre del Ron: Dunder & Syrup Haitian Single Rum
Marca: Providence
Origen: Haití
Edad: Cero
Precio: $58
Densidad alcohólica: 56%
Puntuación: 81

Alec Bradley – Project 40 (Toro)

Aunque del origen del nombre de este Project 40 ya hablé en la reseña del Project 40 Maduro, ha sido mi experiencia que la gente no lee mucho más allá, algo que me incluye. El hecho es que el nombre de Project 40 parte de un principio psicológico de la raíz de la felicidad, que dice que el 50% viene de los genes, 10% está basado en las circunstancias de la persona y 40% está controlado por cómo la persona piensa. Por ese aspecto, el Project 40 forma parte de la Serie Experimental de la marca. Según Alan Rubin, el creador de Alec Bradley, ese 40% reside en la capacidad de la persona de tener una mente positiva y, dado que el tabaco es un acto gregario que junta a la gente, este concepto aplica perfectamente al disfrute del tabaco. Los cigarros son fabricados en Estelí, Nicaragua y están disponibles en cuatro vitolas, de las cuales hoy estoy probando el toro 6×52, llamado 06.52 por la marca.

La capa del Project 40 se nota bastante pálida, especialmente porque la versión maduro es increíblemente oscura. Tiene muy poca apariencia oleosa, por lo que no brilla mucho y sus venas son de variados tamaños. Se siente ligeramente rígido, con alguna que otra sección algo esponjosa, pero nada que me preocupe, aunque mi experiencia con Alec Bradley ha pasado de ser consistentemente mala a más variada y a veces me encuentro con un cigarro muy bien hecho que desprende sabores increíbles y en mi siguiente fumada es algo infumable. Pero la capa nicaragüense de este cigarro que no describe qué tipo es, tiene aromas a madera intensa, mantequilla de maní, bosta, chocolate y pasas, mientras que la calada en frío tiene notas de almendras cremosas, paja, cuero, madera y una nota sutil de pimienta.

La nota dominante del Project 40 es sumamente agradable, destacando almendras cremosas, envolventes y deliciosas, seguidas de pan tostado, madera, cuero, tierra y chocolate. Siendo hecho en Nicaragua, esperaba una nota picante más agresiva, pero se mantiene con algo sutil pero ciertamente presente en el retrogusto principalmente, acompañado de bastante sabor a pasas. La construcción es extraordinaria, con un tiro muy bueno, anillo de combustión como esperaría de una marca con tanta trayectoria y humo abundante en cada calada. La intensidad de los sabores es media, mientras que la fortaleza es media-baja.

El retrogusto en el segundo tercio ha desplazado completamente a la pimienta y es el sabor de pasas el que domina completamente la fumada, mientras que en el paladar es el de almendras cremosas el dominante, seguido de cuero, tierra, pan tostado, paja y chocolate. La quemada sigue siendo ejemplar y dada mi experiencia reciente con Alec Bradley, lo atribuyo a un tema de la fábrica y el origen más que cualquier otra cosa, pues es básicamente lo que tiene de distinto con respecto a los demás. La fortaleza se sitúa en media, con la intensidad de los sabores un par de rayas por encima, pero igual dentro del mismo renglón.

El segundo tercio mantiene las almendras cremosas como dominante y el sabor de pasas como el principal en el retrogusto, pero esta vez incluye una nota mínima de pimienta también. Los otros sabores en el paladar incluyen café espresso, madera, canela, paja, mantequilla de maní y chocolate. Le doy un par de retoques en el último tercio, pero más para mantener lo que hasta el momento ha sido una quemada perfecta, pero han sido más un tema de quemada y tiro que algo visual. La fortaleza aumenta un poco, pero lo típico que aumentan en el último tercio y no algo que valga la pena destacar como un paso más, mientras que la intensidad es casi la misma. Luego de una hora y 40 minutos, el Project 40 llega a su fin.

Hace un tiempo estaba buscando un tabaco que combinara bien con un ron como Roble Viejo Ultra Añejo, especialmente porque parte del añejamiento de este ron pasa por barricas exPX, que contuvieron Pedro Ximénez anteriormente. El PX (que es la abreviación de Pedro Ximénez) es un vino de pasas, muy dulce y muy frutal, que cuando añeja ron, el resultado es espectacular. Pero combinarlo con un tabaco que tiene fuertes y continuos sabores a pasas resulta espectacular, creo. No lo he probado, pero es mi próximo proyecto. El Project 40 combina sabores de pasas desde las sensaciones en frío hasta la última calada y cuando sumas eso a una construcción perfecta y una intensidad media, tienes una armonía ideal para disfrutar de dos buenos productos. Por sí solo, si el ron no es lo tuyo, o si el Ultra Añejo no es el que puedes conseguir, el Project 40 es una excelente oportunidad de probar un cigarro de buen precio y sabores abundantes. No es intenso ni tiene mucha fortaleza, pero hay veces que un cigarro que carece de ello es exactamente lo que necesitas, y al precio que tiene, sería prácticamente un error no aprovecharlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: J. Fuego Cigars
Marca: Alec Bradley
Modelo: Project 40
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Brasil (Habano)
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 92

Whiskey: Jefferson’s Reserve Bourbon

Jefferson’s fue fundada en 1997 por Trey y Chet Zoeller, este último es un historiador del bourbon y su hijo, Trey, es un emprendedor. La familia se jacta de ser octava generación de creadores de whiskey al citar una ficha de arresto de su tatatatatara abuela, a quien atraparon en 1799 destilando ilegalmente. Pero la compañía actual comenzó cuando padre e hijo encontraron un lote de bourbon tan delicioso, que decidieron crear una empresa para poder compartirlo con el mundo.

En vez de utilizar su nombre para la empresa, decidieron rendir tributo a Thomas Jefferson, el tercer presidente de Estados Unidos y alguien que no tiene nada que ver con el estado americano de Kentucky. Desde entonces, la empresa se ha encargado de conseguir distintas maneras de añejar el líquido e innovar en la industria.

A principios de la década del 00, la empresa fue vendida a Castle Brands, que eventualmente fue adquirida por Pernod Ricard en 2019.

Jefferson’s no destila su producto, sino que compran el alcohol a otras empresas. Para esta versión Reserve, parten de ese delicioso bourbon que encontraron en 1997, o al menos lo replican y añejan durante 15 años, que era la edad de ese alijo original. Cuando todavía quedaba stock de esa versión original, le marcaban un añejado de 15 años, pero el producto actual no lleva edad, principalmente porque se trata de un blend de bourbon de distintos fabricantes.

El hecho que dice Kentucky Straight Bourbon Whiskey en la etiqueta solamente nos indica que es originario de Kentucky, que su base es 51% destilado de maíz, y que fue añejado en barricas vírgenes de roble blanco americano por un período que ronda los cuatro años. Pero si se le incluyeron otros granos y su proporción, no es fácil de determinar. Es embotellado a 45,1% de alcohol.

En nariz se siente como un bourbon, sin lugar a dudas. Las notas intensas de caramelo, maíz y vainilla son frontales y muy presentes. Pero también hay otros aromas, como canela, una intensidad notable de centeno y madera.

En boca es rico y meloso, con fuerte componente de canela, azúcar morena y vainilla, y conforme lo voy probando más, estas notas se vuelven más dominantes. También hay pimienta negra y, al igual que en nariz, una abundancia de centeno, con un final de madera charreada. El retrogusto es de centeno y canela.

En mi experiencia, el centeno es uno de los ingredientes más utilizados en el bourbon luego del maíz. Una receta típica de bourbon incluye alrededor de 70% de maíz y el resto es dividido entre centeno, trigo y cebada, en donde al menos la mitad de ese 30% restante es centeno. Pero en este Jefferson’s, pareciera que la proporción de centeno es mayor e incluso que la de maíz no alcanza el 70%. No tengo idea del mash bill, pero estaría dispuesto a apostar que hay un alto (más alto de lo habitual) contenido de centeno y no sé si eso me guste tanto, aunque el whiskey de centeno me encanta… pero su sabor me gusta en el whiskey de centeno y no tanto en el bourbon.

Sin embargo, es un buen bourbon, pero no mucho mejor que muchos otros bourbon en el mercado, posiblemente incluso con un precio inferior. El hecho que la empresa adquiera distintos alcoholes y simplemente los mezcle y los añeje siempre será algo en contra y ahora, con el capital de Pernod Ricard, hay menos excusas para seguirlo haciendo. No quiero decir que todas las marcas que hacen esto están mal, pero en la mayoría de los casos eso responde a un tema de dinero y quizá en 1997, cuando esta empresa comenzó, esa tendencia tendría todo el sentido del mundo.

Pero en 2022, con el músculo financiero de Pernod Ricard detrás, es hora de invertir en esta marca, si es que realmente quieren que tome fuerza, y viendo que hay 13 productos de la marca, pareciera que eso es lo que buscan.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Whiskey: Reserve Bourbon
Marca: Jefferson’s
Origen: USA
Edad: NAS
Precio: $55
Densidad alcohólica: 45,1%
Puntuación: 84

Victor Calvo – Gold (Toro)

El distribuidor de tabacos que normalmente uso para mis compras suele ofrecer algunas «cajas misteriosas», en las que pagas un monto de unos $20 o $30 y te incluyen una cantidad variable de cigarros sin decirte cuáles son. Hace unos meses apareció esta oferta y decidí arriesgarme a ver qué podía pasar, pues como buen fumador que siempre busca cosas nuevas, estaba dispuesto a probar. Entre los que llegaron, había un sampler de esta marca llamada Victor Calvo. En su página web descubrí que en 1996 Victor Calvo Sr. comenzó a trabajar en Tabacalera Tambor en Costa Rica, de donde es originario. Pero su perfil de Instagram menciona que hacen tabacos desde 1997. En 2001 se mudó a Estelí, Nicaragua para seguir aprendiendo sobre el arte del tabaco y en 2013 creó su propia marca con cuatro productos distintos: Gold, Maduro, Connecticut y Habano. Hoy comienzo con este Gold, que promete una fumada de fortaleza media, así que veamos qué tal.

El Gold tiene una capa Sumatra ecuatoriana, que es por demás brillante como promete su nombre. Es casi como si pudiera decir que el cigarro está pulido y se notan pequeñas venas a lo largo de toda la capa, así como una construcción que parece muy bien lograda. El Gold está disponible en vitola robusto, belicoso, toro y churchill, pero su página web de compras, que no es la misma que la de la empresa, es poco amistosa y requiere registro para verla. El cigarro tiene un ligero box press que más que darle una forma cuadrada al cigarro, más bien hace que no se vea cilíndrico. Tiene aromas ligeramente florales en la capa, con algunas notas igualmente suaves y ligeras en el pie, pero a nueces y madera. Finalmente, luego de picarlo, la calada en frío presenta notas de nueces, madera y pimienta, pero ninguno de estos aromas se siente realmente fuerte, pero decir que el dominante es tabaco sería redundante.

El Gold enciende rápidamente, con buen fuego y buena combustión, si acaso alguno que otro detalle que me obliga a darle fuego un par de veces más para asegurar una quemada uniforme. El sabor de pimienta es dominante en las primeras caladas, como esperaría de un producto de Nicaragua y es luego de unos 3-5 minutos de fumar que comienzan a aparecer sabores adicionales, que incluyen canela y nueces, siendo el segundo uno de los más dominantes de toda la fumada, mientras que el de canela tiene sus picos y valles en este primer tercio, a veces siendo superado o reemplazado por sabores de cuero. El humo es abundante en cada calada y la ceniza se sostiene muy bien durante este segmento, aunque se «esfloreta» un poco y al final del segmento la dejo caer con mucha intención. La fortaleza es media, mientras que la intensidad de los sabores es media-baja.

La ceniza se sostiene muy bien sobre este cigarro, tanto que hay momentos en que temo por mi integridad y la dejo caer simplemente. Los sabores no continúan de manera lineal, pero se las arreglan para ser los mismos en este segundo tercio y lo que quiero decir es que en una calada podía sentir madera, canela y nueces, y luego dos caladas después era solo canela y nueces, y luego dos caladas después era madera y nueces. La sensación era muy extraña y muy irregular, pero afortunadamente solo duró el segundo tercio y una vez superado fue más regular en su sabor. Los sabores en sí no cambian mucho, salvo lo anterior que mencioné. La quemada es perfecta y la ceniza, como muestra la imagen, ejemplar. El humo sigue siendo abundante también por lo que me inclino a pensar que esa tendencia del sabor es a propósito y no un problema del torcedor.

Los sabores en el último tercio son más o menos los mismos, pero menos intensos, siendo el de pimienta el más fuerte y llegando a opacar los demás, tanto que cuando aún quedan unos minutos de fumada, lo tengo que dejar porque se hace demasiado fuerte y ya no disfruto la experiencia. No obstante, aparecen también algunas notas de melaza, cuero y esas notas florales que aparecieron en frío, y hasta que la pimienta se volvió inaguantable, el cigarro iba bastante bien. Por lo mismo, la intensidad fue media hasta que la pimienta se desató, al igual que la fortaleza. Al cabo de una hora y 40 minutos, este Victor Calvo Gold llega a su fin.

Probar un cigarro nuevo de una marca desconocida siempre es una lotería y confieso que durante un tiempo pensé que me iba a tocar un bodrio con este Victor Calvo, quizá porque estaba confundido de Victor pero también porque los cigarros que incluye la tienda en su «mystery box» normalmente son baratos o productos que no se han vendido. Revisando un poco veo que el cigarro ronda los $6 que no es realmente territorio de cigarro malo, pero sí de cigarro barato, o casi barato. El Gold me pareció una fumada muy decente, con buenos sabores aproximadamente hasta la mitad, una imagen espectacularmente atractiva y sabores que, aunque normales y sin grandes sorpresas, al menos agradables. La segunda mitad no es tan buena, pero quizá en una próxima ocasión sea mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Victor Calvo
Modelo: Gold
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: USA (Connecticut)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 84

Aladino – Maduro (Robusto)

Como follow-up al Aladino original que lanzó la marca en 2015, la versión de capa madura con San Andrés mexicano fue lanzada en 2017. Luego de una cata bastante constructiva e interesante de whisky escocés que pude dictar en el lounge de Gentleman Brothers, adquirí uno de estos pequeños ejemplares con la intención de fumarlo en el sitio. Sin embargo, el destino se interpuso… en verdad no fue nada tan dramático. Solo me di cuenta que era tarde y preferí irme a mi casa. Al igual que el resto de los cigarros de la marca, este es fabricado por Justo Eiroa en la fábrica Las Lomas, ubicada en Honduras. Como no podría ser de otra manera, tiene hojas Corojo que son propiedad de la finca, en este caso en el capote, con una tripa igualmente hondureña pero sin mayor detalle.

La capa San Andrés es bastante rústica, con varios cambios de color por toda la superficie y una apariencia bastante sólida del cigarro. Se siente casi seco, sin duda alguna por la rigidez característica de la capa, pero luego de inspeccionarlo mejor se nota un poco de brillo sobre ella, como si algunos aceites de la capa hiciesen mejor contraste. Los aromas en esta capa son sutiles, mucho más de lo que esperaba, pero con esas notas de chocolate típicas de la capa mexicana, no tan intenso como suele ser pero más como unas galletas Chips Ahoy, por ejemplo. También hay aromas hacia cremosos, de mantequilla, sobre todo en la capa y en el pie. La calada en frío se siente un tanto apretada, pero los aromas son más intensos y exactamente los mismos de la capa y el pie.

Acostumbrado a los sabores que suelen ser los típicos del tabaco hecho en Honduras, me toma de sorpresa absoluta la intensidad picante con que inicia este Aladino Maduro. La interacción entre los tabacos de Honduras y de México es por demás interesante, intensa y sorprendente, destacando a lo largo de este tercio notas más dulces y achocolatadas, exactamente como los aromas en frío me llevaron a pensar que sería. Incluso, hay más matices de chocolate de lo que esperaba en frío, en donde ese de galletas chocolate chip es el más notable pero también se siente algo como jarabe de chocolate y finalmente una sensación en el paladar como de masa de galletas. La ceniza se sostiene perfectamente y es al final del primer tercio que cae en un solo bloque. La intensidad es media-alta con una fortaleza similar y una quemada a excelente ritmo, con un anillo de combustión ejemplar.

Aunque en los sabores del primer tercio se nota esa interacción entre los sabores típicos del tabaco de ambas localidades, el segundo tercio es de un tabaco hondureño casi al cien porciento. La pimienta sigue teniendo una participación importante, sobre todo en el retrogusto, pero los sabores de tierra y nueces se hacen notar y a medida que el cigarro quema sobre los valles y picos de las imperfecciones de la capa, ese sabor hondureño se hace notar en cada calada. Tiene notas dulces que actúan en lo que se llama el room note, o los aromas que desprende el tabaco una vez encendido y que no se sienten necesariamente en el paladar. Quizá lo que más sorprende en este tercio es el aumento considerable de la sensación picante en nariz por el retrogusto, un tanto más seco de lo que quisiera, pero para lo bien que está quemando el Aladino Maduro, creo que es la intención del master blender así que no se la voy a discutir; el cigarro va muy bien para ponerse con detalles.

El último tercio pertenece a los sabores más típicos de la capa mexicana, destacando los sabores envolventes del chocolate y dándole intensidad in crescendo a los sabores de tierra y dulce, con un trasfondo de pimienta. A mediados del último segmento ese sabor de tierra incluso supera los de chocolate y el cigarro deja de sentirse tan seco como fue en el tercio anterior y me doy cuenta porque siento la necesidad de hidratarme menos constante. El Aladino Maduro sigue quemando a muy buen ritmo, que nunca fue lento pero tampoco pasó con demasiada brevedad y se mantiene frío en mi mano. Luego de una hora y 15 minutos, finalmente lo dejo a un lado cuando una de las caladas me quema, porque era imposible que no lo hiciera.

La capa de este Aladino Maduro realmente era la definición de imperfecta, con una inmensa variedad de colores y muy corrugada, y aunque me dio una fumada de fortaleza respetable, en el último tercio la nicotina comenzó a ser más protagonista y me obligó a fumarlo más lento. No era lo que quería, pero peor hubiese sido fumarlo al ritmo que los sabores envolventes me llevaba y luego caerme de la silla. En cuanto al cigarro, algo curioso con esta combinación de capas es que es un tema de polarización, en donde hay quienes aman o detestan las capas mexicanas vs. quienes aman o detestan los tabacos hondureños. Pero una vez unidos, la experiencia fue extraordinaria y diferente, destacando ambos estilos a lo largo de una fumada que es corta, pero en donde cada tercio fue significativo para cada estilo. Precisamente por eso, el Aladino Maduro puede no ser un cigarro para todos, pero para mí definitivamente sí lo fue.

Ficha Técnica:
Fabricante: Las Lomas
Marca: Aladino
Modelo: Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras
Precio: $9,00
Puntuación: 91