Mis 5 cigarros preferidos en capa Corojo

El Corojo es parte de lo que podríamos llamar los tabacos originarios, o al menos un tabaco con un largo historial y que ha sido usado como base para la creación de distintos híbridos que eventualmente se convirtieron en cepas puras (o casi puras). La variación de Corojo partió de las semillas de Nicotiana tabacum que fueron llevadas de México y sembradas en Cuba en 1534 y son hoy en día la base de la gran mayoría del tabaco de puros mundial.

En 1941 nació el tabaco Criollo, como un híbrido del Habanesis, que fue el nombre que recibió ese híbrido de semillas mexicanas plantadas en Cuba. Como su nombre lo sugiere, Criollo era la semilla nativa de Cuba y se convirtió en la semilla base de la que todo el resto de los tabacos negros cubanos se derivarían. Originalmente fue creada como tabaco de capa y tripa, pero eventualmente sería superado por el Corojo como capa.

El tabaco Corojo fue desarrollado a mediados de los años ’40 mediante el cultivo selectivo de tabaco Criollo, que era sembrado en la finca El Corojo, en Cuba, por lo que recibe su nombre de la finca. Desde mediados de los ’40 hasta 1997, el Corojo fue la capa primaria tanto dentro como fuera de Cuba. Luego de distintas generaciones de pruebas y experimentos con el sembrado, cultivado y fabricación de la variedad del Habanesis, el Corojo se convirtió en la hoja que todos querían tener en sus productos, gracias a su grosor, elasticidad, textura fina y porque su sabor era exquisito.

El Corojo fue eventualmente reemplazado por una gran variedad de tabacos híbridos que podían producirse en mayor escala y ser más resistentes a enfermedades de las plantas, que fue precisamente uno de sus mayores problemas. Pero la revolución cubana también tuvo mucho que ver en su debacle, así como su eventual embargo, que logró una escasez importante de tabaco para capas en los Estados Unidos y las empresas se vieron obligadas a buscar alternativas al Corojo cubano.

En los últimos 20 años, muchas marcas y fincas han logrado crear nuevas versiones del Corojo, con marcado éxito y sabores incluso mejores que sus originales, lo que ha hecho que sea la capa predilecta para una gran variedad de tabacos. Aquí los que más he disfrutado:

1. La Flor Dominicana – Andalusian Bull

Hasta el momento de esta publicación es el único cigarro al que le he dado 98 puntos, siendo el que más alto he tenido en mi ranking. Desde ese momento lo he vuelto a fumar y creo que la experiencia no ha estado a la misma altura, pero la realidad es que lo disfruté muchísimo cuando lo fumé por primera vez y sigue siendo un cigarro espectacular.

2. Wynwood Hills – Mayhem

El Mayhem me sorprendió no solo porque está muy bien construido y porque tiene sabores espectaculares, sino principalmente porque no esperaba mucho de él. El cigarro y la marca son una línea menor de CLE Cigars y dado que sus tres líneas principales son relativamente parecidas, no esperaba que uno de ellos fuese tan diferente a casi todo lo que he probado de CLE y sus vertientes.

3. Edition One – Cloud Hopper

Otro cigarro del que no sabía nada y antes de encenderlo apenas sabía que era hecho por la misma fábrica que hace los Warped; incluso el producto es de un hermano de Kyle Gellis, que hace Warped. El cigarro es el primer producto de esta marca Edition One, y apunta al mercado de los costos bajos, sin ser un low-cost como tal. Tiene un precio aproximado de $6,50 y los vale con creces.

4. El Biyuyo – Money Series El Varo

Los aportes de Don Humberto (Luis Monsanto) al tabaco dominicano son abundantes, pero el hecho que la mayoría de ellos son hechos «bajo cuerda» o desde un cierto anonimato, impresionan aún más. El hecho que este cigarro tenga una imagen de él, llama aún más la atención. Pero más allá de imágenes, El Varo combina muy bien los sabores que me gustan en un cigarro, razón por la que agradezco haberlo probado.

5. Aganorsa Leaf – Miami Reserva Aniversario

Dudé un par de veces sobre poner este cigarro aquí, pues no estaba seguro de qué tan regular ha sido su producción desde su lanzamiento en 2015. No obstante, al momento de la publicación vi algunas ofertas de él, por lo que opté por colocarlo. Quizá el hecho que sea lancero y concentra bien los sabores lo ha hecho merecedor de estar en esta lista, pero la verdad es que lo he probado en otros formatos y no está a la altura, por lo que es esta en la que se hace merecedor del puesto.

Menciones especiales:

Los cinco cigarros que mencioné anteriormente son de producción regular y, aunque el Aganorsa Leaf no es producido todo el año, es común verlo aunque sea en ofertas temporales. Hay otros cigarros con esta capa que me han gustado bastante, pero por temas de puntuación no estuvieron colocados como los cinco mejores, pero igual quería hacerles mención.

Foundation Cigar – El Güegüense: Es un cigarro hasta normal, pero entre los mejores de los normales. Sin embargo, desde que lo probé por primera vez en 2016, ha sido un cigarro que al menos una vez al año he probado y siempre ha sido muy consistente en sabores y calidad de construcción. Su versión de capa madura es igualmente bueno, pero en capa natural es el que más he fumado.

Illusione – Ultra: El Ultra fue uno de los primeros cigarros que compré en serie, o al menos que regularmente compraba más de uno, en tiendas. Cuando comencé a comprar on-line, también lo compraba en 5-packs y a veces más, aunque rara vez he sido de comprar por cajas. Pero la particularidad del Ultra es que durante un tiempo fue mi cigarro celebratorio, principalmente porque en promedio me duraba 3 horas la fumada, en su vitola Op. 9 que es de 5×56. Hace unos 8 meses fumé el último de un 5-pack que compré hace como 3 años y me impresionó que cada año de humidor hacía que se pusiera mejor. Finalmente los volví a comprar hace unos 3 meses y el sabor es igualmente bueno, aunque «apenas» me duró 2 horas y media de fumada.

Esta lista, al igual que todas las demás, no es definitiva. Simplemente define mis gustos hasta la fecha y es muy posible que en unos 6 meses sea algo distinta, pero así es el tabaco y es lo que nos encanta de ello.

La Palina – Nicaragua Connecticut (Toro)

Hace unos años probé el Nicaragua Oscuro de La Palina y la verdad es que me encantó, sobre todo por su precio y sus sabores variados y con buena intensidad. Durante mucho tiempo no lo compré, pero básicamente porque siempre estaba más o menos al mismo precio de otros cigarros que me llamaban más la atención y porque su precio era relativamente uniforme siempre, así que sabía que estaba ahí. Finalmente, hace un par de meses compré un 5-pack y al poco tiempo apareció otra oferta de un doble sampler, es decir dos de cada uno de varios de La Palina. Entre ellos estaba este Connecticut y para esta reseña sería este el segundo que me fumo. Me fue muy bien con el primero.

Tanto el Connecticut como el Oscuro son fabricados por AJ Fernandez, este con una capa Connecticut ecuatoriana, con capote y tripa nicaragüenses. La capa no es del todo lisa, pero es así como se ve en las imágenes. No obstante, en la mano es más unicolor y brillante, muy llamativa y en verdad algo que me ha llamado la atención siempre. Los aromas son muy típicos de la capa, incluyendo paja, grama y cedro, mientras que en el pie se sienten más notas de tierra y paja. Finalmente, con una calada excelente en frío, aprecio aromas de paja y miel.

El Nicaragua Connecticut comienza muy Connecticut, es decir suave, sutil y con poca relevancia. Al cabo de unas 2 o 3 caladas, comienza a despegar, con sabores típicos de la capa pero con una nota más cremosa y picante, miel, madera seca, tierra seca, paja y café, no tan invasivo como podría ser con otra capa, pero ciertamente dejando sabor en cada calada. El retrogusto contiene pimienta sutil y una cantidad más abundante de vainilla, que le hace ser más sabroso a la hora de fumarlo, pero me dosifico a fin de no calentarlo mucho, que sé que es fatal para un cigarro de estos. La quemada tiene un buen ritmo, una ceniza que se aguanta muy bien (para dudas, referirse a la imagen) y humo abundante en cada calada. El anillo de combustión no da problemas.

En el segundo tercio los sabores se funden un poco, destacando más como paja dulce, junto con tierra menos seca (más húmeda?) y un toque menos agresivo de pimienta. Cabe destacar que ese sabor dulce de miel parece haber desaparecido del tercio previo y en este es más como una sensación ligeramente dulce que acompaña el sabor de paja. Sigue quemando muy bien y aunque la liga no está dando sabores del todo atractivos o novedosos, la verdad es que se está comportando muy bien y me agrada su demostración de lo que un Connecticut debe ser, aunque sea un toque más fuerte de lo normal.

Las notas dulces casi completamente desaparecen en el último tercio del Nicaragua Connecticut, reemplazadas por notas más minerales y de tierra húmeda, pero con la misma intensidad de la pimienta. Le acompañan notas de nueces, que son realmente bienvenidas y una excelente adición a un abanico de sabores que no ha sido muy variado, pero cuya intensidad es muy agradable, particularmente para este tipo de cigarro. Sí se me apagó en un momento dado, pero fácilmente encendió de nuevo y puede haber sido por descuidarlo de más. Al cabo de una hora y 35 minutos, este Nicaragua Connecticut llegó a su fin.

Es el segundo de estos Nicaragua Connecticut que fumo y el segundo de esta capa de la marca que pruebo, habiendo probado el Classic hace unos años también y terminado bastante desilusionado de ese, en realidad. La Palina tiene buenos productos y creo que ha sido en años recientes que les he dado más oportunidad, incluyendo el Fuego Verde de unos meses atrás. Incluyendo otros cigarros hechos por AJF de esta capa, incluso colocaría este entre los mejores de la fábrica, no por diferente ni por singular ni por original, sino precisamente porque es exactamente lo que promete y muchas veces es lo que esperamos de un cigarro, sobre todo si es un Connecticut. Sin embargo, luego de estos años, el Nicaragua Oscuro no está entre mis preferidos y el 5-pack que adquirí lo he ido consumiendo muy poco a poco, pero creo que vendrán más de estos Connecticut dentro de poco.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: La Palina
Modelo: Nicaragua Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 86

La Flor Dominicana – Double Ligero Maduro (DL-700)

Este cigarro ha sido una especie de némesis para mí. Siempre me ha gustado y siempre que he podido lo he comprado, pero de las únicas tres veces que me han dado «pálidas» fumando tabaco, dos veces han sido con los Double Ligero de La Flor Dominicana. Casualmente, la tercera fue con un producto de la misma marca, pero diferente: El Limitado V. Una pálida es cuando no estás en las mejores condiciones para fumar y al hacerlo se te baja la tensión, sudas frío y sientes que te vas a desmayar; en la mayoría de los casos esto sucede cuando fumas con el estómago vacío o el cigarro es muy fuerte. En mi caso, creo que fue una mezcla de las dos. Por lo mismo, a este cigarro le he tenido mucho respeto siempre y lo tenía en el humidor y cada vez que lo abría lo veía con un cierto temor, especialmente porque este es el maduro, y aunque estoy claro que eso no significa que sea más fuerte, sí sé que la intensidad de sabores es distinta.

Como si fuera poco, la vitola de este es la DL-700, que es un 6 x 60, así que me esperan por lo menos un par de horas de fumada. Porque la capa es básicamente la misma de la versión natural, pero ligeramente más madurada, el cigarro no se ve tan diferente a los demás con excepción que la capa es más oleosa y brillante. Tiene aromas a paja, chocolate (bastante) y tierra mojada, mientras que en el pie se aprecia chocolate negro, café, especias varias y una sensación dulce. Lo pico con la doble hojilla y ahora que lo pienso quizá la guillotina en V le hubiese venido bien, especialmente porque tengo tiempo sin usarla, pero la calada en frío me hace pensar que tomé la decisión correcta gracias a sus aromas a pimienta y cuero, con un toque mucho más suave de chocolate.

Para todo el miedo que le suelo tener a estos cigarros, en verdad el Double Ligero Maduro no comienza tan fuerte como esperaba, especialmente con los nubarrones de humo abundante que deja salir cada calada, pero claro eso era para hacerme entrar en confianza y al cabo de un par de minutos aparece el golpe de intensidad de pimienta roja que caracteriza al cigarro. Ciertamente porque sus dimensiones sean de 6 x 60 no quiere decir que va a ser más diluido. Se le añaden sabores a chocolate, nueces, dulce, cuero y un dejo sutil de café, que me impresiona más porque puedo sentirle sutilezas que otra cosa. El retrogusto es de pimienta y después de un par de intentos desisto de tratar de buscarle más, pero hacia el final del tercio me atrevo y encuentro café, como cuando abres una bolsa sellada de café.

Me toma alrededor de 45 minutos superar el primer tercio, pero lo superé sin mayor problema. Claro, mis problemas con este cigarro suelen llegar en el último tercio, cuando la nicotina se concentra. Pero los sabores ciertamente son lo que destaca en este punto, con notas fuertes de chocolate negro, cereza, miel, melaza, caramelo y cuero, rico y complejo en cada calada y de eso hay bastante. La intensidad es alta, de eso no hay duda, pero la fortaleza es media-alta, que no es que no sea tan fuerte, sino que simplemente se siente que hay mucho más de ella por delante. Técnicamente se ha comportado de maravilla, sin requerir toques y en ningún momento me ha preocupado, pero sorprende lo lento que quema.

Es entre el punto medio del cigarro y el inicio del último tercio que realmente comienza su intensidad mayor y la fortaleza se dispara, pero hoy estuve bien preparado y el efecto es que no puedo operar maquinaria pesada pero igual puedo seguir disfrutando de la experiencia. Los sabores se hicieron mucho más intensos y mantienen esta intensidad hasta el final, pero sin incluir sabores nuevos, salvo una sensación mineral que bien puede ser la intensificación de un sabor a tierra mojada que nunca fue protagonista ni secundario, solo algo que estaba ahí. La nicotina también ataca, pero no es tan fuerte y es posiblemente lo único en el Double Ligero Maduro que no es tan fuerte. Marcando dos horas y 15 minutos, decido dejarlo aunque le quedaba poco tiempo, pero básicamente porque si se fijan bien en la última imagen, sobre todo comparada con las anteriores, vienen unas nubes negras que dejaron caer un torrencial aguacero y aunque para ese momento ya estaba bajo techo, ya la experiencia no estaba tan agradable.

El temor que sentía por este cigarro no es de gratis, pero creo que es el propio cigarro para fumar después de una comida copiosa y grasosa, como fue una buena carne a la parrilla que comí antes de fumarlo. Pero el cigarro en realidad no es más fuerte que otros Double Ligero que he fumado, solo que dura más. Es un cigarro que me gusta tanto en su versión natural y este de capa madura no ha defraudado en lo absoluto, siendo la mayor diferencia los sabores a chocolate, pero lo que más me gusto de este creo que fueron sus transiciones y cada cambio de tercio era una experiencia que es casi imposible de escribir, sino algo que simplemente te deja saboreando cada cambio. Tengo otro Double Ligero Maduro en una vitola llamada Digger, que es un 8½ x 60 y a ese es al que le tengo miedo ahora.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Double Ligero Maduro
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: DL-700 (Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano maduro)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,50
Puntuación: 92

Lost and Found – One Night Stand Colorado (Robusto)

Tengo la teoría que este cigarro debería llamarse One Nightstand, que es una mesita de noche, como aparece en su anilla. One Night Stand es una relación sexual de una sola noche. Aunque estoy claro que Lost and Found es una marca que siempre apuesta al doble sentido, pensando como un redactor creo que Nightstand tiene más sentido en vez de forzarlo. El hecho es que es un cigarro más de Lost and Found, de los que adquirí en esa prueba que hice con Rumbullion Club y que sigo haciendo. Este One Night Stand Colorado tiene una capa Corojo dominicana sobre capote y tripa igualmente dominicanos. Está disponible únicamente en este formato robusto de 5×52 y promete ser una experiencia de suave a media.

El One Night Stand tiene la anilla bonita y la tipografía realmente le da un toque de elegancia, junto con un 2017 en algún lado que me lleva a pensar que efectivamente se trata de un cigarro hecho en ese año. Es lo que los años en las anillas de Lost and Found representan y como son cigarros «rescatados» en fábricas donde habían sido abandonados, pues tiene sentido. La elegancia y buen diseño de la anilla contrasta significativamente con la capa, que es irregular, con multitud de venas y colores, e incluso montañas y valles. Los aromas no son mucho más llamativos, e incluyen aserrín, paja y una nota floral suave, mientras que en la tripa hay aromas de madera seca, pimienta y cuero. Lo pico con la doble hojilla y el aroma de la calada en frío repite la madera seca, pero también incluye notas ligeramente especiadas a nuez moscada y canela.

Desde los primeros sabores, este One Night Stand Colorado sorprende porque no denota esa sensación barata que tenía en frío. Por el contrario, hay un sabor de madera mojada que le da una dimensión adicional al cigarro. Es de lamentar que no dure mucho y los sabores que suelen ser asociados con cigarros baratos se hacen presentes al poco rato, incluyendo tierra seca, una marcada nota amarga y la ausencia de sabores de pimienta que al menos hagan esto un poco más interesante. Es en el retrogusto donde sí se hace llamativo, pues incluye sensaciones florales y cítricas que me mantienen adivinando en cada calada, al punto que siento que la gran mayoría de la fumada la hago por la nariz, y agradezco que sea tan suave de pimienta pues de lo contrario estaría sufriendo en cada calada. Hacia la transición al segundo tercio aparecen notas de cacao en polvo, sobre todo en el paladar.

Los cambios hacia el segundo tercio no son radicales, pero esa nota amarga que prevalecía en el tercio anterior afortunadamente desapareció y el cigarro es ligeramente más picante, pero no por pimienta sino simplemente porque se siente más fuerte, por lo que diría que la fortaleza está en media, habiendo sido baja en el tercio anterior. Los sabores son más variados en el paladar, incluyendo notas de tierra y establo, particularmente después de la mitad del cigarro y el retrogusto mantiene su nota cítrica, pero nada de la floral. Sí hay algunos sabores que me recuerdan a la vainilla, pero no son constantes, o al menos no en este punto. Desde el inicio ha quemado bien y eso es algo positivo para el cigarro, aunque el humo no ha sido abundante de manera regular.

El último tercio es más o menos una continuación del segundo, con menos sabor cítrico en el retrogusto, reemplazado por más vainilla. Los sabores en el paladar son los mismos, pero en vez de hacerse más intensos, se han diluido así que no hay notas de tierra ni establo, sino más bien de madera y más nada. No obstante, han sido reducciones de sabores y el tercio sí comenzó con ellos, solo que no duraron su totalidad. La quemada se mantiene bien, con un anillo de combustión recto y un ritmo decente, que culminó una hora y 10 minutos después de haberlo encendido.

Estos Lost and Found tienen múltiples orígenes, pero los que he probado últimamente y me han gustado poco han sido dominicanos. Aunque soy gran defensor de muchos tabacos dominicanos, sobre todo por su capacidad de sorprender, esa sorpresa existe porque hay una gran cantidad de cigarros de República Dominicana que resultan ser aburridos y con pocos cambios. Mientras que muchos nicaragüenses tienden a tener un significativo componente picante y eso ya los hace interesantes, por lo que los polos en los dominicanos son más marcados. El One Night Stand Colorado siento que es un típico representante de los dominicanos que más cuesta defender y explica bastante por qué estaban «perdidos». Tengo más de la marca y creo que he fumado todos los que recibí al menos una vez (aunque no para reseña), y en verdad hay unos buenos, pero no les ha tocado reseña.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: One Night Stand Colorado
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Corojo)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,00
Puntuación: 79

Mis 5 cigarros preferidos en capa Broadleaf

El Broadleaf es un varietal de tabaco muy popular en la producción de capas, que se caracterizan por ser grandes, resilientes y gruesas. Son las preferidas para crear los cigarros de capa madura gracias a su gran resistencia a lo largo del proceso de envejecimiento. A diferencia de muchas hojas de tabaco, el Broadleaf no es separado por hojas y no se identifica la hoja de la que se sacó, sino que toda la planta es cortada desde la base y se deja secar con el tallo todavía unido a las hojas.

Existen dos variedades principales del Broadleaf, conocidas como Connecticut Broadleaf y Pennsylvania Broadleaf. Ambas son originarias de Estados Unidos y la versión de Pennsylvania es cultivada por los Amish. Los Amish son un grupo cristiano existente en Norteamérica, que se caracterizan principalmente por vivir como si todavía estuviéramos en el siglo 17, no usan ningún adelanto tecnológico y circulan por la ciudad a caballo o en carretas haladas por ellos. Esta es una definición bastante escueta, pero no quería entrar en demasiado detalle.

La historia del tabaco en la región de Pennsylvania existe desde los 1700s y en 1859 la región de Lancaster, en donde se cultiva esta variedad, producía cerca del 65% del tabaco del estado.

Las plantas de Broadleaf crecen hasta los 2 metros y medio y sus hojas de caracterizan por ser gruesas y con una textura como la goma. Aunque el Broadleaf de ambas regiones es similar, el de Pennsylvania tiende a ser mucho más fuerte en su sabor.

Durante mucho tiempo el Broadleaf fue utilizado principalmente para tabaco de masticar o de oler, pero no en tabacos como los que suelo hablar aquí. Fue AJ Fernandez quien, en 2008 lo utilizó ampliamente para la marca Diesel. En lo personal, estos son mis cinco cigarros preferidos con esta hoja en la capa:

1. Drew Estate – Nica Rustica

El Nica Rustica fue uno de los primeros cigarros que me sorprendió. La primera vez que lo fumé fue hace unos 6 años y lo coloqué de inmediato en mi lista de mejores experiencias, con 97 puntos. Desde entonces lo he seguido fumando y aunque no creo que le volvería a dar un 97, la fumada se ha mantenido consistente y muy agradable, e incluso se lo he obsequiado a algunos amigos y confirman que es realmente bueno.

2. Powstanie – Broadleaf

Creo que una vez que has probado una cantidad respetable de tabacos, es difícil sorprenderte con uno, o al menos no es tan fácil. El Powstanie Broadleaf de Pospiech es uno de esos cigarros que he buscado desde hace varios años, pero no me atrevía a adquirir más de uno y no conseguía menos de 5. Finalmente lo probé y de inmediato ha sido un cigarro para buscar en cajas.

3. CAO – Flathead V660

Al igual que el Nica Rústica, este Flathead lo probé hace años y me encantó. Desde entonces lo he seguido fumando y siempre me gusta, pero a diferencia del Nica Rustica, las distintas vitolas en las que aparece el Flathead no me han gustado tanto. El V554 me pareció extremadamente fuerte y no lo disfruté y el Steelhorse, aunque sé que es otra liga, no me gustó tanto.

4. Stallone – Clydesdale

El Clydesdale realmente destaca por su potencia y fuerza, como muchos Broadleaf pero en el caso de este, la inclusión de 6 hojas diferentes de ligero más 3 hojas más en la tripa, haciendo que el cigarro tenga en total 11 hojas, hace que la experiencia sea fenomenal e impresionante. Además, el hecho que el Broadleaf sea de una nueva cepa de origen nicaragüense, me hace tenerle mucho más respeto a lo que viene.

5. AVO – Syncro Nicaragua

En realidad me llama la atención que de los 5 cigarros que coloqué en esta lista, tres hayan sido unos que probé hace años, que he seguido fumando y me siguen gustando, pero no me quedan dudas que el Broadleaf siempre me ha gustado y la consistencia de estos productos es impresionante.

Menciones especiales:

Los cinco cigarros que mencioné anteriormente son de producción regular y, aunque el Stallone es medianamente limitado, el hecho es que todos se consiguen en el mercado de momento. Algunos pueden tener una producción más limitada que otros, pero en cualquier momento es normal conseguirlos. Sin embargo, hay otros cigarros de capa Broadleaf que me han gustado bastante y ya no se consiguen:

Tatuaje – TAA 2014: Una producción muy limitada y creada para el Tobacconists Association of America por sus siglas en inglés, es una convención anual para la que se hacen algunos cigarros especiales y normalmente son muy difíciles de conseguir. Tuve la suerte de lograrlo y el cigarro fue espectacular.

Henry Clay – Stalk Cut: Nuevamente, otro cigarro que probé hace años, pero uno que me molestó mucho cuando dejé de conseguirlo. Nunca entendí por qué la marca dejó de hacerlo, especialmente porque los colocó en el Top 25 de Cigar Aficionado en su momento, pero el hecho es que más nunca lo hicieron. Aunque Henry Clay continúa haciendo cigarros muy buenos, pero su abanico de productos es algo limitado y creo que el Stalk Cut podría mejorarlo.

Esos son los de capa Broadleaf. Esta lista, al igual que todas las demás, no es definitiva. Simplemente define mis gustos hasta la fecha y es muy posible que en unos 6 meses sea algo distinta, pero así es el tabaco y es lo que nos encanta de ello.

Room 101 – 12th Anniversary (Toro)

En el año 2019, Room 101 conmemoró su primera década en el mercado con una nueva liga y un nombre tan original como 10th Anniversary, en una sola vitola de 6×52 y sin especificar mucho la liga. En julio del año siguiente, anunciaron un cigarro que celebrara los 11 años en el mercado, con un 6×52 que terminaron lanzando en diciembre, gracias a la pandemia y se trataba de un puro nicaragüense. Luego de estos dos cigarros celebrando cada año, no fue sorpresa ver que en 2021 crearan uno que celebrara los 12 años en el mercado, pero este incluye aspectos de los otros dos aniversarios: es un 6×52 como el 10 y es un puro nicaragüense, como el 11. La producción fue hecha por AJ Fernandez en Estelí, Nicaragua, siendo Abdel el dueño de todo el tabaco que incluye.

La capa es bastante rústica, con varios colores distintos y nada lisa. Es oleosa su apariencia y aromas a tierra mojada, pasas, pimienta y cuero, mientras que en el pie hay establo, madera, paja y chocolate negro. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas de madera, pimienta negra, pan, café en granos y un dulce como de pasas muy envolvente. La anilla tiene la flor típica de Room 101 pero también destaca como una «hoja» de esta flor en dorado, al igual que el 12 del nombre está en dorado. El significado de la flor no lo entiendo mucho y no sé si el cigarro es especialmente oscurecido o si es por el contraste con los colores brillantes de la anilla.

El sabor a cuero es intenso desde la primera calada, que pronto hace su primera transición a una sensación ahumada de carbón y tierra mojada, pero también incluye notas más suaves de maní, el mismo cuero, paja y nibs de cacao, mientras que el retrogusto incluye algunas notas ligeramente ácidas de café, como cuando es ligeramente tostado. Pero a lo largo de este primer tercio el retrogusto va cambiando y es este quizá el punto más destacable del cigarro, con notas de pimienta y un dulce como de marshmallow. La ceniza se sostiene durante largo rato y es de un color blanco muy brillante, mientras que el humo es abundante y el anillo de combustión relativamente recto, o al menos a un punto que no es realmente preocupante.

Ese sabor de tierra mojada y madera/carbón se mantiene en el protagonismo del 12th Anniversary, mientras que el dulce de marshmallow se presenta como el líder en el retrogusto. Entre los sabores secundarios hay maní, paja, pan, café en granos y pimienta negra, y esta última en una proporción similar a la del tercio previo, es decir que sin mayor problema ni preocupación, ni algo que requiera dosificar más la fumada por lo abrumador que pueda ser. Superando la mitad casi todos los sabores aumentan un poco su intensidad, pero la fortaleza del cigarro se mantiene casi igual en media y uno o dos toques por encima, pero sin llegar a alta. En construcción, seguimos muy bien y la ceniza se sostiene durante largos períodos.

La sensación dulce de marshmallow desaparece en el último tercio, o al menos se reduce bastante y es algo que lamento, pero sigue siendo protagonizado por tierra y madera, con sabores secundarios a café en granos, nibs de cacao, nueces y pan, con ese componente de pimienta que ya trasciende el retrogusto y se ubica en el paladar también, haciendo que la experiencia sea algo más fuerte, pero igualmente intensos los sabores. El tiro es excelente y la cantidad de humo en cada calada impresiona, aunque me encuentro con uno que otro detalle de quemada que me obliga a darle un retoque, pero está más relacionado a fumarlo más lento por ese aumento de fortaleza que a cualquier imperfección en la fumada. Al cabo de dos horas exactas, el 12th Anniversary llegó a su fin.

Curiosamente, el lanzamiento de este cigarro fue al mismo tiempo que el The Big Payback Sumatra, que reseñé hace poco pero que fue este 12th Anniversary quien se llevó la consideración y atención. En lo personal, Room 101 ha sido una marca de gustos variados, quizá porque invierten bastante tiempo y esfuerzo en crear productos low-cost, con presentaciones similares a las de sus mejores productos. Esto ha hecho que en ocasiones me encuentre con productos baratos de ellos sin saberlo, pues parecen a simple vista tan buenos como los originales. Solamente me doy cuenta que son baratos al probarlos y es ahí hasta donde llega la ilusión. Pero también sucede que tienen un gran abanico de productos de precio medio y de calidades variables, por lo que hay que fumar varios productos para llegar al que te gusta y una vez das con él, no quedan muchas ganas de ponerse a buscar otro. El 12th Anniversary es inevitablemente limitado, pero bien vale la pena su búsqueda.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Room 101
Modelo: 12th Anniversary
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 90