Whiskey: John Medley’s Kentucky Bourbon

En el fondo de algún anaquel en un automercado o licorería fuera de Estados Unidos, olvidado por la clientela y superado por Jack Daniel’s gracias a su diseño y etiquetas más llamativas, es posible que te encuentres con John Medley’s Bourbon, un producto hecho en Estados Unidos para el público curioso del bourbon, que no quiere comprometerse a un producto caro ni algo con la fortaleza habitual del whiskey americano tradicional.

En efecto, este bourbon es destilado y añejado en Estados Unidos, pero es producto de una empresa alemana llamada Berenzen Group y es más o menos hasta ahí que existe información acerca de este whiskey. Es destilado por Medley Distillery Kentucky, una empresa que solamente conoce quien trabaje ahi y es añejado durante dos años para luego ser transportado a Alemania, donde es embotellado.

El mínimo necesario de maduración de un whiskey americano para llamarse bourbon son 3 años, pero eso implica que sea vendido en USA. Asumo que al no ser vendido en ese país, puede tener el añejamiento que deseen. Cosas similares pasan con el ron y nadie dice nada. Para mi sorpresa, una investigación de este producto en internet confirma que no es de venta en Estados Unidos, pero más impresionante es que es un producto hecho para el mercado ruso.

Por lo que he leído también, su mash bill está hecho de 100% maíz, por lo que técnicamente es un corn whiskey, pero nuevamente, se trata de un producto para exportación y quien lo vende le puso bourbon. En nariz tiene, efectivamente, notas de puro maíz dulce, madera y una ligera nota de pimienta blanca.

En boca su sabor es dulce, con notas que me recuerdan al bourbon pero ciertamente no se siente como un bourbon real. En boca es puro maíz y vainilla, pero no mucho más. El retrogusto es de canela y vainilla. La mayoría de sabores y sensaciones en boca me hacen pensar en un destilado neutro que ha sido saborizado.

Como he dicho antes, el hecho que no es embotellado ni vendido en USA permite a quien lo hace en Alemania (y Rusia) venderlo como le dé la gana. En su país de origen no podría siquiera llamarse whiskey. Pero se trata de un destilado bastante dulce de maíz empalagoso que se mantiene en boca durante mucho tiempo. Ciertamente si vas a un local a pedir un bourbon y te sirven esto, es hora de cambiar de local. Se trata de un whiskey americano suave, barato y débil, que ciertamente no es para cualquiera que aprecie el producto original.

Ficha Técnica:
Fabricante: Medley Distillery
Nombre del Whiskey: Kentucky Bourbon
Marca: John Medley’s
Origen: USA
Edad: 2 años
Precio: $25
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 64

Oscar Valladares – Wild Hunter Oscuro (Toro)

Entre las múltiples actividades que se pueden realizar mientras se está fumando, Oscar Valladares recientemente creó una nueva línea para quienes fuman mientras cazan. Sin duda hay un cigarro para quien quiera y una situación para fumarlo, dentro de cualquier presupuesto y el Wild Hunter es un cigarro que se ubica en un rango de precios de $9 a $10 por unidad, disponible en una sola vitola: toro 6 x 52, pero en dos capas distintas, maduro (llamado Oscuro) y Copan (llamado Natural). Los colores de la anilla son los típicos en los que se visten los cazadores, sobre todo los de Estados Unidos, con colores de camuflaje boscoso, pero también con sombreros y botas naranja, que entiendo es un color que los venados no distinguen y se ha convertido en un tema de seguridad para no salir con un disparo en la cara.

Las dos versiones de este cigarro son puros hondureños, con la capa viniendo incluso de la misma finca, solo que una pasa más tiempo madurando que la otra. La capa es bastante rústica, quizá siguiendo la línea de la cacería o porque simplemente es así. No es un cigarro especialmente aromático, al menos en frío y la capa permite apreciar notas de pimienta, caramelo y algo de establo. En la calada los aromas son más propios de lo que espero sea una buena fumada, incluyendo regaliz, madera, establo, café y pimienta. El tiro se siente bien y, teniendo en cuenta que compré cinco de estos y este es el tercero que me fumo, la construcción parece haber estado muy bien en términos generales.

El Wild Hunter Oscuro comienza algo más agresivo de lo que esperaría, viniendo de un cigarro de Honduras y de capa madura, con notas fuertes de pimienta, pero también notas dulces de maple y caramelo. Pero las variaciones son escasas y hay algunas notas de madera quemada y no mucho más, tendencia que mantiene durante este primer tercio. El anillo de combustión es ligeramente variable, pero sostiene la ceniza muy bien y el tiro se mantiene bueno. El retrogusto es ligeramente dulce, o al menos más dulce que picante y eso no sé si es lo que más me gusta, pues la fumada se siente muy suave. Incluso, la intensidad puede estar en media o un toque por debajo, con una fortaleza baja.

Si acaso lo que tiene el cigarro de negativo es la velocidad a la que quema y me toma apenas unos 20 minutos llegar al segundo tercio. Los sabores son de canela, pimienta, clavo e incluso una nota entre corteza de carne quemada y salsa A-1, con una cierta nota cremosa que no es regular. En general diría que es un cigarro dulzón y que esas notas que no son necesariamente dulce, como las de pimienta, carecen de intensidad. Pero en términos generales tengo que decir que ha sido una fumada relativamente agradable, aunque no de las que suelo disfrutar más, principalmente porque identifico a este Wild Hunter Oscuro como un cigarro mañanero y en lo particular, no soy de fumar en la mañana. Los sabores no son complejos y las transiciones son lentas, cuando ocurren. Es más dulce que otra cosa, pero no se siente como un cigarro que combinaría bien con café, como es el caso con muchos mañaneros. El anillo de combustión mejora, con una fortaleza baja y una intensidad media.

En efecto, los sabores en el Wild Hunter Oscuro son evasivos y no se sienten las típicas notas, sobre todo de una capa madura, como chocolate, nueces o pasas, sino sabores más especiados y relacionados con notas dulces: regaliz, caramelo, maple e incluso algo de mantequilla. Estos sabores dulzones se mantienen hasta el final del cigarro, donde la sensación ahumada de madera se intensifica un poco pero no tanto como para aumentar la fortaleza del cigarro, pero sí para hacerme fumar más lento y espaciar las caladas. Luego de una hora y 10 minutos, el Wild Hunter Oscuro llega a su fin, con una buena ceniza y sin calentarse de más.

Nuevamente, es un cigarro bueno para el que le guste fumar en la mañana, aunque no es algo que combinaría con café y mucho menos un cigarro para combinar con un destilado. No obstante, no es mi tipo de cigarro. No me refiero a que no me guste la cacería, sino que simplemente no es mi tipo porque no soy de fumar en la mañana y tampoco me gustan los cigarros de capa madura tan suaves, a menos que sean mucho más complejos de lo que este es. Pero sí puedo ver a alguien disfrutando de esta fumada matutina o incluso en la tarde.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oscar Valladares
Marca: Oscar Valladares
Modelo: Wild Hunter Oscuro
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Copan)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $9,50
Puntuación: 84

Whisky: Wolfburn Northland

La destilería de Wolfburn abrió sus puertas en 2013, ubicada en el punto más al norte de lo que viene siendo la isla principal de Escocia. Northland fue su primer producto, un whisky que si bien no se caracteriza por un añejado muy largo, cumpliendo apenas tres años que es el mínimo establecido por la ley escocesa. Lo que tiene de diferente es que su proceso de destilación es mucho más largo de lo normal, teniendo en cuenta que los alambiques de la destilería son especialmente pequeños, esto se traduce en un mayor contacto del líquido con el cobre del alambique.

Pero las rarezas de este whisky no se detienen ahí. Northland es añejado en barricas ex-Islay, que yo voy a asumir que son de Laphroaig. Así que, aunque es un whisky de Highland, es posible detectar en él algunos sabores característicos ahumados del whisky marítimo.

El whisky lo probé en una cata reciente con los amigos de Rumbullion Club.

Aunque los más observadores dirán que la botella está vacía y tendrían razón, el hecho es que me quedé con la botella luego que en la cata de Rumbullion esta quedara como está. Me la traje para hacerle la foto, en realidad.

En nariz se siente fresco y para nada recuerda a esas notas salinas y ahumadas de la barrica en donde es añejado. Son más bien cítricos y de manzana verde los aromas. También hay notas herbáceas, de sabia, de cereales e incluso levadura, con toques de madera mojada y hojas secas. En realidad no son aromas que inviten mucho a probar el whisky.

En boca se siente ligero, liviano y nada denso, pero con una nota de aire marino. Le acompañan notas florales, miel, aserrín, pimienta y notas salinas y yodadas, sin duda estas últimas de su barrica. En el retrogusto algo más de notas yodadas, pero casi dominadas por regaliz y nueces tostadas.

Inevitablemente, el Northland lo termino comparando no con whiskies marítimos, sino con otro whisky de tres años que es de la misma destilería: el Wolfburn Aurora. Si bien son considerablemente distintos, al tener el mismo origen y la misma añada, deberían ser similares, pero la única similitud es que ambos son suaves, incluso para ser whiskies de tres años.

Pero mientras que el Aurora tiene grandes rasgos de la barrica ex-jerez en la que está añejado, el Northland no guarda tantos sabores de su barrica. Quizá esperaba algo más yodado y ahumado, especialmente dado lo que la marca destaca el uso de esas barricas, pero sigo insistiendo que para ser un whisky de tres años, está muy bueno y me hace esperar ansiosamente la próxima presentación de Wolfburn.

Ficha Técnica:
Fabricante: Wolfburn Distillery
Nombre del Whisky: Northland
Marca: Wolfburn
Origen: Escocia
Edad: 3 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 84

La Palina – Red Label (Robusto)

Si algo ha caracterizado este blog en los últimos años es la aparente tendencia hacia la marca La Palina. En gran parte es porque sus productos están muy presentes en una página que visito regularmente pero también porque eso se ha sumado a una apuesta de la marca a invertir más en nuevos productos y mejorar los existentes, tanto en anillas como en ligas. Es por ello que confieso que me ha sorprendido un poco como la lista de productos de La Palina va creciendo de manera regular y cuando creo que los he probado todos, rápidamente aparece uno nuevo. Fue precisamente por eso que me sorprendió cuando finalmente probé todos los nuevos que había adquirido en un sampler y de repente me contactó la gente de Vitola Cigar Shop para que probara algunos cigarros y me ofrecieron este. Yo decía que ya lo había probado, pero una rápida revisión me demostró que no.

Según la marca, este Red Label es un blend hecho buscando la intensidad de sabores y no la fortaleza del cigarro. Para hacerlo han combinado una capa Habano ecuatoriana con capote de Ecuador sobre tripa de República Dominicana y Nicaragua. El resultado es un cigarro que no se ve diferente al resto de los productos de la marca y su anilla y colores son muy parecidos a todo lo que vende La Palina, razón por la cual incluso con el cigarro en la mano, estaba seguro que lo había probado antes. Esta capa tiene aromas a especias varias, entre las que destaca la canela. En el pie aparecen notas vegetales, dátiles y madera. Finalmente, la calada en frío presenta aromas a pimientos, grama recién cortada, madera y especias asiáticas.

El tiro es perfecto y el Red Label fuma bien desde la primera calada, destacando sabores a caramelo, herbáceo, madera y frutos secos, sin mucha descripción pero una nota ligeramente dulce me hace identificar más el sabor de dátiles más adelante durante este primer tercio. Efectivamente, la intensidad es media y la fortaleza es baja, pero esa intensidad parece subir, mientras que la fortaleza no. Es más o menos para cuando hago la foto y estoy en ese limbo entre el primero y el segundo tercio, que el Red Label comienza a aportar sabores adicionales, que comienzan en el retrogusto pero se describen mejor en el siguiente párrafo.

La intensidad de los sabores del segundo tercio comienza con la aparición de pimienta, principalmente en el retrogusto, pero también hay pasas y madera en la nariz. Pero son esos sabores a pimientos los que parecen tomar la delantera, sobre todo en esta sección del cigarro, pero también muestra sabores adicionales en forma de chocolate en polvo, casi lo que describiría como cacao. Son muy generales aunque no tienen una intensidad destacada, pero al menos el Red Label va quemando muy bien, con buena intensidad ya entre media y alta, pero con una fortaleza entre baja y media. La ceniza no se sostiene tanto como en el primer tercio, pero al menos el humo es abundante y el tiro va muy bien.

En el último tercio los sabores no tienen mayor intensidad, pero sin duda destaca el de pimientos, seguido de especias, dulce (dátiles todavía), chocolate, caramelo y madera. La ceniza se vuelve a sostener un poco pero la intensidad de los sabores de pimienta se reduce, lo que hace que el cigarro se sienta más suave. Es a mediados de este último tercio y casi como preámbulo de la sección final que el Red Label fortalece un poco ese sabor a madera y lo hace casi dominante del tercio, pero estando en este punto, ya no es mucho lo que esperaba ni lo que podía otorgar el cigarro, pues la deformación del mismo y el calor de lo que iba quedando dificultaban disfrutarlo más, pero con excepción de ese detalle de fabricación, toda la fumada fue muy agradable.

No tenía muchas esperanzas sobre este cigarro, aunque en realidad casi todas mis experiencias con La Palina han sido muy positivas y no había mucho que me llevara a pensar que esta no lo sería. Sí es cierto que con un nombre como Red Label es fácil asumir que será una fumada fuerte o al menos intensa, pues el rojo es uno de esos colores que se identifica con la intensidad y la pasión. Pero cuando leí que no estaba hecho para ser un cigarro fuerte, mi expectativa se cambió a una incertidumbre, por lo que creo que con un nombre menos relacionado con intensidad, este cigarro podría ser más interesante. Además, esta línea de las etiquetas de colores de La Palina creo que ya está sobreutilizada, especialmente si el color no significa nada. Pero más allá de los colores y lo que asumí, se trata de una buena experiencia, especialmente para alguien que no fume regularmente.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: La Palina
Modelo: Red Label
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Ecuador
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 83

Alec & Bradley – Kintsugi (Corona Gorda)

Una de las primeras cosas que uno aprende cuando empieza a estudiar un poco cada marca de tabaco es el origen de la marca Alec Bradley. Esta marca fue fundada por Alan Rubin y el nombre de la marca es de sus dos hijos: Alec y Bradley. Hasta ahí todo tiene sentido, pero es desde hace unos 3 o 4 años que comienza a confundirse un poco el tema, porque Alec y Bradley ya no son unos niños, sino que tienen 29 y 25 años, respectivamente y trabajan en la empresa que lleva el nombre de ambos. Pero para no ser vistos como dos hijos de papá que trabajan en su empresa, decidieron armar una línea separada llamada Alec & Bradley, porque son así de originales. Pero igual venden bajo el paraguas de Alec Bradley como marca. Esto haría que este cigarro en realidad se llame Alec Bradley Alec & Bradley Kintsugi, pero a fin de no confundir más al público, es simplemente Alec Bradley.

Kintsugi es el tercer producto de Alec & Bradley, el primero siendo Blind Faith y el segundo Gatekeeper. Kintsugi es un arte japonés que consiste en reparar vasijas rotas, pero pegándolas con oro para resaltar por donde se ha roto. A&B dicen que esto simboliza las fracturas que tiene la industria del tabaco y que ellos luchan por mantenerla unida. La liga tiene una capa Habano hondureña de la región de Trojes, sobre tabacos de Honduras y Nicaragua que son usados en un capote doble, sobre tripa de estos dos países. Los cigarros son fabricados en Danlí, Honduras. Esta capa de Trojes tiene aromas a paja, chocolate con leche, cuero y bosta, mientras que la calada en frío presenta chocolate negro, café en granos, cuero, pan y madera.

La combinación del brillo de la anilla, mi pulso terrible y el hecho que fumé el cigarro en la noche resulta en una combinación letal para la cámara, que no enfoca bien y por eso las fotos de esta fumada salieron terribles. Los sabores desde el inicio del Kintsugi son dulces al punto que llamaría goloso, pero incluyen nueces acarameladas, nibs de cacao, pan tostado y cuero, con algunas notas de canela y pan en el retrogusto y una ligera nota picante pero que no es tan fuerte como para inhibirme de darle repetidas veces en ese retrogusto. La ceniza se sostiene muy bien, incluso siendo una corona y con un cepo de 46, pero no lo presiono mucho y lo dejo descansar en el cenicero entre caladas. El anillo de combustión no es del todo recto, pero nada preocupante más allá del tamaño de las anillas y que quitarlas significará sacrificar esa pequeña columna. La intensidad es media, al igual que la fortaleza.

Lo que pasa con estos cigarros de anillas tan grandes vs. el tamaño del cigarro es que la foto de segundo tercio es apenas en la frontera con el primero, pero no quería hacer muchas fotos con el cigarro desnudo. En el segundo tercio los sabores cambian un poco y el principal ya no es el de nueces acarameladas, aunque este sigue presente, sino que incluye también un mayo protagonismo de sabores como chocolate negro y notas secundarias de madera, pan tostado, cáscara de maní y tierra seca. En el retrogusto se aprecian miel y pimienta, con incluso más pimienta en el paladar al superar el punto medio del cigarro. El anillo de combustión se comporta muy bien y el cigarro mantiene su tendencia de producir una ceniza respetable, mientras que alcanza una intensidad media y un poco más, con una fortaleza que sí se mantiene en media.

El sabor principal del Kintsugi en el último tercio sigue siendo de chocolate, pero no es negro, sino que se siente más como el chocolate caliente, con esa sensación cremosa y casi láctea que lo caracteriza. Entre los secundarios hay notas de madera, cuero, maní y café en granos, con notas más suaves de pimienta, que en el retrogusto se siente con mayor intensidad y le acompaña la misma sensación de miel. En términos de construcción se comporta de maravilla y la intensidad y fortaleza siguen en la misma trayectoria. Llego a fumar el cigarro hasta que desearía tener un palillo para finalizarlo, cosa que no tengo. Me toma una hora y 15 minutos acabar con él, aunque desearía que durara más, pero no creo que en un cepo mayor tenga esta intensidad.

Un detalle divertido en las anillas y que solo noté cuando las estaba guardando, la anilla pequeña que está hacia el pie dice Alec Bradley y tiene un troquel de un triángulo en el centro, que es en donde calza la punta que tiene la anilla superior. Ese triángulo de la anilla superior tiene un &, por lo que calza diciendo Alec & Bradley. En cuanto al cigarro, estuvo en el Top 25 de Cigar Aficionado de 2021 (de #25) y desde que sentí sus aromas en la calada en frío ya me preparaba para lo que me pareció que sería una gran experiencia. Los sabores siguen apareciendo y lo hacen constantes y sin atropellarse. La vitola confirma la teoría que es en estas dimensiones donde los sabores mejor se sienten y el Kintsugi para mí fue una gran experiencia que espero repetir y que Alec Bradley (o con el &) siga con su política de buenos precios para estos productos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Alec Bradley
Modelo: Kintsugi
Dimensiones: 5⅝ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Habano)
Capote: Nicaragua, Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $7,50
Puntuación: 92

Whiskey: Evan Williams Single Barrel Vintage 2014

Hace un poquito más de dos años, por medio de un buen amigo que vive en USA, recibí una muestra de lo que él me decía era uno de los mejores bourbon en relación precio-valor. Con un precio que no supera los $30, podía obtener un bourbon con alrededor de 10 años de maduración y de excelente calidad. En efecto, lo probé y me pareció extraordinario. Ese era el Evan Williams Single Barrel Vintage 2004.

Fue por esa experiencia que cuando se me presentó la oportunidad de adquirir una nueva versión del whiskey, esta vez de 2014, no quise desaprovecharla. No es el mismo líquido y esta vez es de menor añada, alcanzando los 7 años apenas, aunque es un NAS. No hay mucha información de la marca, salvo que fue embotellado en 2021 (por eso la edad que le saco) y la concentración alcohólica es a 43,3% de alcohol. No hay una razón concreta de por qué esa cifra tan diferente, pero todos estos Single Barrel han sido iguales.

Es sorprendente lo pálido que se nota este whiskey, especialmente si tenemos en cuenta que es un Vintage y que es una versión especial. Eso habla bastante sobre qué tanto colorante le ponen y aparentemente no es mucho.

En nariz es fresco y dulce, con notas de madera, maíz y mantequilla, pero también naranja confitada, vainilla, cacao en polvo, coco y fresa cremosa. No se siente especialmente complejo ni fuerte de alcohol.

En boca es sorprendentemente franco, con una buena representación de los aromas, comenzando por madera y vainilla, pero también canela, torta de chocolate, pimienta negra, maíz y una sensación cremosa que podría ser mantequilla, pero se siente muy genérica para poderla describir exactamente como tal. El retrogusto incluye frutos secos, maíz, madera y frutos rojos.

Ciertamente en su versión 2004 es más complejo y se siente más variado en sabores y aromas. Pero el hecho que por $30 puedas encontrar un bourbon vintage y que este sea bueno, es un tema que no se puede negar. No hay mucho más que decir de él porque tampoco es una explosión de calidad, sino un bourbon bueno, bonito y (relativamente) barato.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Evan Williams
Fabricante: Heaven Hill Distillery
Nombre del Whiskey: Single Barrel Vintage 2014
Marca: Evan Williams
Origen: USA
Edad: 7 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 43,3%
Puntuación: 85