Whisky: Brenne Estate Cask

Poco sabía que Francia es el país con el mayor consumo de single malt escocés en el mundo. Quizá por ello tiene sentido que sean uno de los países emergentes con producción de whisky. La historia de Francia con el whisky no es tan antigua como la de países como Escocia, pues fue en 1987 cuando produjeron su primer whisky y en 1998 cuando crearon su primer single malt.

Pero Francia ha llegado al punto de tener dos indicaciones geográficas para el whisky: la de Alsacia y la de Bretaña. Ambas indicaciones apuntan a un fermentado, destilado y añejado en su respectiva región y un embotellado mínimo del 40%. Pero Alsacia solo permite hasta triple alambique y no permite alterar el color. En cuanto a los ingredientes, solamente se puede utilizar cebada en Alsacia, mientras que Bretaña permite cebada, maíz, trigo, centeno, avena y otros ingredientes.

Brenne pertenece a la región de Bretaña. Más específicamente, se encuentra en la región de Cognac. La destilería existe desde 2012 y tiene dos productos: Estate Cask y Ten. Son los únicos en añejar en una combinación de barricas de limusín francés excoñac y barricas vírgenes.

Sin embargo, Brenne es un whisky producido exclusivamente para el mercado americano, aunque también se vende en Francia y la marca se jacta de venderlo en algunos bares en Reino Unido y Holanda también.

El Estate Cask que probé fue gracias a una cata de whiskies no escoceses que realizó Rumbullion Club en Caracas. Se trata del primer single malt en el mundo añejado en estas dos barricas, pero antes de eso es destilado dos veces en alambique y su añejado ocurre durante un mínimo de 5 años.

La botella del Brenne Estate Cask parece más bien una botella de vino. Es muy sencilla y, aunque en internet he visto botellas algo más vistosas, la que tengo es muy sencilla. En verdad no le hice fotos en el lugar, pero tengo alguna que otra en donde sale junto a los otros whiskies de la cata.

El líquido es bastante amarillento, al punto que me creería que no tiene color adicional, aunque sea de una región que sí lo permita. Pero en nariz es completa y absolutamente diferente a cualquier whisky que haya probado antes. Tiene un intenso aroma a caramelo de niño, no ese aroma genérico de caramelo, sino más lo que en inglés llamaría candy. Aromas frutales confitados, chicle, notas ligeramente florales y vainilla, pero más intensamente a banana.

En boca se siente brutalmente dulce, casi al punto de no calificarlo como un whisky. En nivel de dulzura podría calificarlo muy cercano al Hacienda Saruro, que es un licor de ron. Sin embargo, en nariz prometía esos sabores dulces y los cumple perfectamente. Tiene algunas tonalidades ácidas como de manzana verde, vainilla, caramelo (candy) y no mucho más. Se siente ligero en sus sabores, como con poca permanencia y muchas sutilezas frutales.

Brenne Estate Cask es un magnífico ejemplo para demostrarte que no todo es lo que parece. Si me dieran una copa de este whisky y no me dijeran que es whisky estoy seguro que diría que es otra cosa. Lo calificaría como un licor dulce, pues hay muy poco en él que lo identifique como un whisky. No hay sabores malteados, ni ahumados, ni esa sensación seca del whisky. Es una verdadera prueba y por eso puede ser que no sea del completo agrado de quienes toman whisky de manera regular.

Además, es tan ligero que con unas gotas de agua los sabores casi desaparecen. Con ellos se van esas sensaciones dulces, pero quedan las florales, por lo que tampoco se siente como un whisky. Tomarlo mientras fumas un cigarro significa perderlo, pues va a ser opacado por el tabaco. Pero como un whisky para disfrutar solo, creo que podría encontrar mejores opciones. No es malo, pero no es mi estilo. La sensación tan ligera lo hace extraño también, pues con estos sabores esperaría algo más viscoso.

Ficha Técnica:
Fabricante: Brenne Distillery
Nombre del Whisky: Estate Cask
Marca: Brenne
Origen: Francia
Edad: 5 a 8 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 76

Useche Cigars – Infinito (Robusto)

El segundo producto de Useche Cigars que pruebo. Este es parte del pack mensual de Rumbullion Club para este mes de mayo y es la segunda propuesta de sabores que nos otorga Willians Useche, venezolano que tiene unos 4 años viviendo en República Dominicana y quien le está echando un camión, como decimos en Venezuela. El Infinito tiene una capa Broadleaf ecuatoriana, de la región de Quevedo, capote Sumatra de Indonesia y tripa de República Dominicana y americana. además que viene con una vara bastante alta al igual que sus expectativas, pues The Roasterman lo calificó con un 89. En lo personal, me causa un poco de curiosidad sentir las diferencias entre este cigarro y el Amazonas, sobre todo porque cuando ves dos cigarros hechos por una sola marca que no es dueña de su fábrica, tienden a ser diametralmente opuestos simplemente con el objetivo de abarcar la mayor cantidad de mercado. Pero Willians me comentó que no son taaaan distintos. Obviamente no son iguales, pero veamos qué tan distintos pueden ser.

Una persona más cínica diría que en tamaño son iguales. Claro, ambos son robustos. Me gusta que aunque el nombre del cigarro no aparece en la anilla (al menos no en el frente), el símbolo del infinito sí está presente, y todo lo que ello significa. La capa Broadleaf tiene todas las imperfecciones que suelen caracterizarlas, con venas grandes y marcadas, alguna que otra mancha y demás detalles, pero se ve bien armado y con los aromas a cuero, pasas, madera y bosta que siempre suelen estar presentes en ella, e incluso algunos adicionales a cartón que no me esperaba. Estos mismos aromas se sienten en menor intensidad en la tripa, pero la calada en frío sorprende aún más con notas de pimienta, durazno y bourbon. Sin duda la expectativa antes de encenderlo está activada.

El Infinito comienza fuerte, con picor en los labios y en la lengua desde la primera calada. No es necesariamente un sabor de pimienta, pero sin duda pica. Afortunadamente no es el único sabor y dentro de las primeras 10 caladas ya aparecen sabores a madera, dulce y notas muy sutiles a chocolate negro que se presentan más hacia la mitad de este primer tercio. La ceniza se sostiene muy bien del cigarro, aunque solamente hacia el centro y a los extremos es lo que llamaría «escamada», en el sentido que hay pequeñas «hojuelas» de ceniza que caen alrededor del cigarro. No obstante, el tiro está muy bien y produce humo abundante, aunque con notas ligeramente amargas si fumo el cigarro muy rápido, por lo que lo evito y fumando lentamente lo disfruto más.

En las imágenes y en la mano el cigarro se siente mucho más pequeño que un robusto, pero no por ello el cigarro va a ser más suave o menos cargado de sabores. Estos sabores parecen tomar su punto de mayor intensidad en el segundo tercio, mostrando notas abundantes de madera y dulce, al igual que en el primer segmento, pero la diferencia principal aquí es que esa nota picante finalmente toma la pimienta como identificador y le acompañan notas de avellanas, que sustituyen a ese chocolate que se sentía en el primer tercio. Menos mal que lo sustituyeron, porque el sabor de chocolate fue realmente suave y era más el tiempo que pasaba tratando de determinarlo que realmente probándolo y este sabor a avellanas es más abundante y hasta invasivo. Digo invasivo porque también lo siento en el retrogusto, donde le acompaña una nota floral suave, como de flores rojas.

El último tercio es muy parecido al segundo, quizá con una nota ligeramente más fuerte pero dada principalmente porque los sabores se van concentrando en los cigarros más pequeños como este robusto. El sabor de madera se ubica entre los más fuertes, seguido de pimienta, dulce y avellanas. Sin embargo, la pimienta es solamente aromática, sin mayor sensación picante en boca y las avellanas se aprecian tanto en paladar como en retrogusto. Luego de una hora y 25 minutos, el Infinito llega a su fin, por paradójico que suene.

Un aspecto interesante del Infinito es esa tendencia que mencionaba al principio que apunta a que los creadores de los productos tienden a irse hacia los extremos a la hora de ligar sus productos, a fin de alcanzar a todo el mundo en el mercado. Willians mismo me comentaba que el cigarro Amazonas es suave y complejo, pero en ese momento hablábamos solo del Amazonas así que yo asumí que el Infinito sería más fuerte y plano, pero no es así. Efectivamente, es más fuerte, pero no mucho más. Tampoco es más plano, solo es diferente. Sigo pensando que es menos complejo que el Amazonas, pero no mucho menos y son los sabores de avellanas y madera los que más destacan, y esos me gustan. Yo hubiese esperado una mayor exploración de los sabores de chocolate del inicio, pero nunca tuvieron una intensidad significativa. Sin embargo, a lo mejor no era esa la intención. Willians sí me indicaba que el Amazonas es el más vendido, pero también creo que va atado con que el Amazonas es un cigarro que sirve como introducción a la marca y que por ende lo fumarán más personas. El Infinito es más acorde a lo que un fumador experimentado fumaría.

Ficha Técnica:
Fabricante: Julian Sued & Compañía
Marca: Useche
Modelo: Infinito
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Broadleaf)
Capote: Indonesia (Sumatra)
Tripa: República Dominicana (Olor, Criollo 98), USA (Pennsylvania)
Precio: $6,00
Puntuación: 87

La Flor Dominicana – Cameroon Cabinet (No. 3)

La gente de La Flor Dominicana tiene tantos productos de nombres y anillas tan similares que a veces no tengo del todo claro cuales he fumado y cuales no cuando los veo a primera vista. Algunos son bastante «cariñosos» en precio, pero todos siempre me han parecido bastante fuertes. Durante una época compré algunos en 5-packs y los tenía de consumo regular en el humidor, sobre todo el Coronado, que siempre me ha gustado. Pero en los últimos dos años he probado y comprado muy pocos, así que cuando se me presentó la oportunidad de probar este Cameroon Cabinet, salté a ella con un poco más de entusiasmo del que suelo tener por la mayoría de las otras fumadas. Este Cameroon Cabinet, en esta pequeña vitola, supuestamente es el cigarro que Litto Gomez y su hijo fuman de manera muy regular en la fábrica. Es el único tamaño que todavía se produce de la Serie 2000 de LFD y recibe su nombre por la capa que lo cubre.

Se trata de un petit corona de dimensiones 4,75 x 40, con capa Cameroon dominicana, capote de República Dominicana y una mezcla de tabacos dominicanos y nicaragüenses en su tripa. Dado que la capa es madurada y que aparentemente es ligero, tiene un color más oscuro que las típicas capas Cameroon. También tiene una multitud de pequeñas venas a lo largo de ella, pero la oleosidad también hace que no sea tan fácil verlas en primera instancia. Tiene aromas a cuero, tierra y especias varias, del tipo que son dulces y que podría determinar como canela y nuez moscada, pero no me atrevería a identificar cada una, así que solamente especiada. En el pie es más escaso de aromas, destacando paja y una sensación como de turba salada, pero en la calada en frío se siente más como tierra mojada y cáscara de naranja.

¿Qué te puedo decir? ¡Es un La Flor Dominicana! Comienza intenso desde la primera calada, con notas ricas en nueces y dulce, muy picante pero de tabaco y no de pimienta. También hay notas de chocolate, sobre todo chocolate negro en el retrogusto y se mantiene con estos sabores durante gran parte del tercio, apareciendo notas de tierra mojada hacia la frontera con el siguiente tercio. La ceniza se sostiene sorprendentemente bien para un cigarro de cepo 40 y es ya metido en el segundo tercio que decido dejarla caer en el cenicero. En construcción se comporta de maravilla, con un tiro ligeramente apretado, pero anillo de combustión muy recto y me toma unos 20 minutos superar el primer segmento.

El segundo tercio es relativamente menos dulce que el anterior, lo cual no me gusta tanto porque es una de las cualidades que más me atraen de las capas Cameroon. Sin embargo, mantiene sus sabores de chocolate negro y tierra mojada, siendo el primero de ellos el que presenta en el retrogusto. También hay pimienta, aromática solamente pues la sensación de picor es mucho menor pero sigue siendo solo de tabaco. En construcción sigue perfecto y eso es algo que destacar, pues muchos cigarros de LFD con la perilla en forma de cincel tienden a ser excelentes, pero muchas veces pareciera que la fábrica pasa tanto tiempo perfeccionando esa perilla que las que más normales, no les prestan tanta atención y son más propensas a dar problemas. Pero con este Cameroon Cabinet, no ha habido problema alguno y tanto la ceniza como el anillo de combustión han estado perfectos.

En el último tercio regresan los sabores dulces y también el sabor de nueces, que leyendo un poco mi párrafo anterior, parece que no lo mencioné y quizá se deba a que se sintió muy poco. Dicho eso, nunca desapareció del todo, solo perdió intensidad o fue dominado por el sabor de tierra, que parece amainar un poco en este tercio y es lo que me permite apreciar otros sabores. Esta tendencia más dulce no me recuerda tanto a la capa Cameroon, pero tampoco creo que esté a ese nivel de poder determinar exactamente a qué se debe un sabor u otro. No obstante, la fumada se ha comportado muy bien y la construcción del cigarro ha sido perfecta desde el primer momento. Cumpliendo una hora y 5 minutos de fumada, dejo al Cameroon Cabinet morir con dignidad, no sin antes quemarme un poco los labios porque estaba a ese punto. Si hubiese tenido un palillo de esos que le reclamo a mis amigos que los tienen, lo hubiera usado.

Los cigarros de La Flor Dominicana siempre van a ser intensos de sabores y en casi todos los casos, de fortaleza. El Cameroon Cabinet no es excepción, aunque no está al nivel de otros como el Double Ligero, y no tiene que estarlo. Obviamente la capa juega un papel importante en la percepción de los sabores, pero en este me hubiese gustado que los toques dulces tan típicos de la capa jugaran un papel más protagónico en la fumada. Sin embargo, no me cabe duda que sea un cigarro que puede ser disfrutado por cualquier nivel de fumadores y en esta vitola no sentí que me quedara con las ganas de fumar más. Sí me pasó que se terminó rápido, pero es un tema de la vitola. Pero no me sentí carente de mayor intensidad… entregó todo lo que tenía que entregar y me dio una fumada muy agradable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Cameroon Cabinet
Dimensiones: 4¾ x 40
Tamaño: No. 3 (Petit Corona)
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Cameroon)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 87

Ron: Hampden Estate 8 Year

La propiedad de Hampden, o lo que se conoce en inglés como el Estate, se sitúa en la parroquia Trelawney, en Jamaica. La misma fue fundada en 1753 por un escocés llamado Archibald Sterling. Desde entonces ha cambiado de dueños muchas veces, siendo propiedad de Jamaica Sugar Company en 2003 y Everglades Farms en 2009. Los productos que de ahí salen son conocidos por tener esos sabores y aromas que caracterizan al ron jamaiquino, siendo fuertes y hasta agresivos.

Utilizan las mismas técnicas de producción desde el siglo 18, incluyendo períodos muy largos de fermentación, que alcanzan los 8 a 15 días, levaduras salvajes, dunder, muck y destilación por alambiques. Con algo tan notorio, es sorpresivo que la mayoría de los que conocen la marca lo hayan hecho a través de Rum Fire y no de sus productos más tradicionales. Sin embargo, durante unos años Hampden Estate se limitó a embotellar productos de otras marcas y su nombre aparecía en la letra pequeña de la etiqueta. Desde que comenzaron a crear sus propios productos, es más difícil leerlo en otras marcas.

En cuanto al ron que voy a reseñar, tiene una base de melaza que es fermentada por un tiempo extenso, como son típicos en la destilería. Es destilado por alambique y luego añejado durante 8 años en barricas de roble blanco americano exbourbon en Jamaica. Es embotellado a 46% de alcohol, sin adición de color o azúcar.

La cantidad de información que aparece en la etiqueta de esta botella me hace agradecer que alguien se haya tomado el tiempo. Es el opuesto absoluto del Aconte 3 Años que probé hace poco y que tiene bastante texto en la etiqueta pero realmente no dice nada. El líquido es amarillo claro, con destellos dorados y hacia el naranja. Lágrimas que no parecen descender nunca y llega el punto que uno se pregunta si es que bajaron ya y uno no se dio cuenta. Eventualmente hay algo de movimiento, así que no.

En nariz es complejo e inconfundible como un ron jamaiquino. Aromas de vainilla, menta sintética (como caramelo de menta), té negro, guayaba y barniz. También hay notas de clavo, piña, pera y cardamomo. Es sumamente ‘funky’, como se suele describir el ron de Jamaica. Muy variado.

En boca se siente más funky todavía, con madera quemada, nibs de cacao, chocomenta (o el chocolate After Eight, si lo has probado antes), yodo/salado, jugo de piña, canela y té negro. No tiene la mayor sensación dulce, pero me activa las papilas del lado de la lengua en donde se percibe el dulce, lo que lo hace más complejo e interesante y me invita a volver a apreciarlo una y otra vez. Luego le siento nuez moscada, jengibre y pimienta. En el retrogusto es principalmente vainilla y piña.

Los aromas del ron jamaiquino son difíciles de explicar para que suenen agradables, pues cuando te digo que vas a sentir sabores de fruta podrida es difícil hacerlo apetecible. Hampden posiblemente sea la marca que he probado que más abusa de estos aromas y este 8 Year parece sumergido en el muck, mucho más que Appleton Estate o Worthy Park. Sin duda uno de los buenos rones de Jamaica y uno que voy a buscar comprar para consumo personal. Aunque sería increíble ponerlo en una cata junto con otros rones de las islas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hampden Distillery
Nombre del Ron: 8 Year
Marca: Hampden Estate
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza
Edad: 8 años (mínimo)
Precio: $50
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 95

Don Pepin Garcia – Vegas Cubanas (Invictos)

Este cigarro vendido bajo el manto de My Father Cigars pero con la marca de Don Pepin Garcia, llegó como parte de un sampler de My Father que adquirí hace unos meses. No sé si lo sabes, pero yo lo descubrí cuando estaba revisando información de otros cigarros de esta misma marca, pero Don Pepin Garcia es master blender de origen cubano así como el patriarca de la familia Garcia. Trabajó para diversas marcas desde exiliarse de Cuba, pero fue su hijo Jaime quien creó la empresa en honor a su padre y por eso se llama My Father Cigars. Vegas Cubanas es uno de los primeros blends que realizó Don Pepin a su llegada a USA. No sé si es exactamente el primero, pero sin duda es uno de los que puso a Don Pepin en el mapa. Por supuesto que la fabricación de este, al ser de My Father Cigars, es muy buena pero no tan buena como suelen ser las de la fábrica; es decir que hay imperfecciones en la capa, venas, nudos, perilla un poco accidentada, etc.

La capa de este Vegas Cubanas es Corojo, aunque originalmente era Habano rosado, pero eso fue apenas fue creada la compañía en 2003. Para 2016 eran muy pocos los ejemplares que se producían con regularidad, gracias en gran parte al mayor éxito de los nuevos productos de la marca, y en 2017 decidieron hacer un relanzamiento, que sin duda es parte de lo que tengo en mi mano. Para mi sorpresa, una revisión de impresiones de este cigarro online mencionan que sabe a un Cohiba cubano o que cuando lo fuman es lo primero que les recuerda… yo trataré de alejarme lo más posible de ese tipo de descripciones. Pero en frío la capa tiene aromas que no son los típicos picantes nicaragüenses, sino más bien a paja, flores, tierra y madera, que sí suelen ser aromas típicos cubanos. En el pie se sienten más o menos los mismos, pero incluye algo de chocolate también y en la calada en frío aprecio chocolate, frutos rojos, tierra y pimientos.

Puedo confirmar que desde la primera calada el Vegas Cubanas no se siente como el típico cigarro nicaragüense, pero no puedo decir que sabe cubano. En realidad me recuerda más a un cigarro dominicano, pero con el añadido de sabores de tierra que no son los más típicos de la isla. Le acompañan notas de pimienta (no mucha) y madera, con algo de pimienta roja y nueces en el retrogusto. Incluso, esos sabores a pimienta se diluyen un poco mientras más me adelanto en el primer tercio, llegando a ser completamente reemplazados por notas herbáceas y más madera, de cedro esta vez. En construcción se comporta muy bien, con una ceniza blanca y bastante sólida sobre el cigarro y un buen tiro que produce humo abundante.

En el segundo tercio el Vegas Cubanas se va haciendo más dulce en cada calada, incluyendo también notas cítricas que acompañan la madera de cedro y las herbáceas, que se definen mejor como grama. A partir de la mitad el sabor a tierra comienza a sentirse más escaso, mientras que la pimienta se refuerza un poco más en ese punto también. Sin embargo, no podría decir que la experiencia se sienta compleja, porque no lo es. Solamente son sabores que van apareciendo y combinándose en el cigarro, pero rara vez siento matices entre ellos. Construcción es casi perfecta, con una ceniza que se sostiene muy bien y es a la mitad del cigarro que se cae sola (aunque no le haya hecho foto). Humo abundante, aunque el tiro se siente un toque más apretado.

El último tercio del Vegas Cubanas está lleno de sabores cítricos y de madera, con toques suaves de pimienta y tierra. Mantiene su quemada ideal y sus matices escasos, pero en términos de construcción se comporta que es una maravilla, siendo tan solo el tema del tiro el único que no me encanta. Pero con un tiempo total de fumada de una hora y 35 minutos, el Vegas Cubanas fue un cigarro que sorprendió por diferente y por bien construido.

A menudo sucede que cuando has fumado un cigarro de una cierta marca, ya te predispones un poco hacia lo que va a ser la experiencia con otro de esa misma marca. Me pasa cuando voy a fumar un La Flor Dominicana, que por claro que sea, siempre espero una fumada intensa. Con un Gurkha, que por muchos puntos y descripciones superlativas que tenga, no creo que me va a gustar. Algo similar ocurre con los cigarros de My Father, que siendo nicaragüenses y con la experiencia de la marca, tengo la casi total seguridad que tendrán unos sabores equis y una fortaleza tal. El Vegas Cubanas está muy alejado de esa predisposición con la que lo encendí, y aunque no es ese sabor cubano que prometía o que leí en otras reseñas, tampoco es el típico nicaragüense. La abundancia de sabores cítricos y herbáceos es algo muy ajeno al estilo, pero no por ser diferente es mejor ni peor, sino que simplemente es distinto. No sé si es lo que más me gusta, pero un cambio de ritmo interesante sí que lo es.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Don Pepin
Modelo: Vegas Cubanas
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Invictos (Robusto)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 83

Whiskey: Four Roses

En Rumbullion Club recientemente tuvimos una cata de bourbon. Fue interesante porque fueron 3 bourbon, y aunque dos de ellos ya los había probado, había uno que tenía mucho tiempo sin probar. El que no había probado era este Four Roses, y quizá una de las razones es que no es un bourbon muy conocido.

Four Roses comenzó su vida como un producto que se hacía desde 1888, pero en 1943 es adquirido por Seagram, quien produjo un nuevo producto bajo este nombre y lo vendió en Europa y Asia, principalmente. Tanto, que Four Roses se volvió sinónimo con un whisky americano de blend vendido en Japón y como aproximación para muchos fuera de Estados Unidos a lo que el whiskey americano sería.

En 1999 la marca fue adquirida por Pernod Ricard, en 2001 por Diageo y en 2002 por Kirin, la cervecera japonesa. Fue Kirin quien le dio nuevamente (o primeramente) su status de bourbon y comenzó a hacer una producción particular.

Mientras que la mayoría de los productores de bourbon en Estados Unidos tienden a hacer una sola fermentación de lo que se conoce como mashbill y esta es eventualmente destilada y es lo que se convierte en el producto final, Four Roses tiene dos mashbills de proporciones distintas que son mezclados antes del embotellado a fin de lograr un mejor producto final.

Uno de estos mashbill contiene 75% maíz, 20% centeno y 5% cebada malteada, mientras que el otro contiene 60% maíz, 35% centeno y 5% cebada malteada. Si bien tengo muy claro que la alta concentración de centeno en el producto da como resultado un bourbon muy singular, como es el caso del Bulleit, esta combinación debería ser singular también.

En efecto, el producto en la botella tiene un añejamiento mínimo de 5 años, aunque no menciona máximo. Es embotellado a 40% de alcohol, que es el mínimo nacional, y una concentración que pocas marcas utilizan.

Se trata de un líquido bastante amarillento, posiblemente entre los más amarillos que he visto, aunque no es el más amarillo. Sus destellos van hacia el amarillo oscuro y casi naranja.

Como si la predisposición no fuese un tema, el Four Roses sorprende por su aroma inicialmente floral. Sin embargo, no es un aroma de rosas precisamente, sino más como de flores blancas. Pero antes de identificarlas me atrapan aromas a miel, regaliz, madera, vainilla, piña, manzana horneada y un toque suave de clavo. Estos aromas se desprenden con mayor densidad a medida que le doy algunas vueltas al bourbon y aparecen también notas de caramelo cítrico, que es muy acorde a una alta concentración de centeno.

En boca el Four Roses da apertura siendo herbáceo y con notas dulces de miel, regaliz, madera tostada, romero y piña, y definitivamente nada floral, sino más como tropical. También hay notas de vainilla y clavo que aparecen en segunda instancia.

En el retrogusto destaca un poco de miel y piña, con notas más suaves de regaliz y madera. Le añado unas gotas de agua para ver si «florece» y efectivamente lo hace en aromas y se siente mucho más cítrico y floral, pero en boca se desvanece por completo.

El Four Roses es un buen bourbon, interesante y muy aromático, pero por su precio hay unos mucho, mucho mejores, que incluso cuestan la mitad y son más ricos, más densos y más abundantes de sabores, e incluso con mayor contenido alcohólico, que no es un tema determinante pero en mi experiencia el bourbon aguanta mayor concentración alcohólica sin perder sabor.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Kirin
Fabricante: Four Roses Distillery
Nombre del Whiskey: Bourbon
Marca: Four Roses
Origen: USA
Edad: Mínimo de 5 años
Precio: $34
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83