Cocuy: Bicuye Madurado

Gracias a los amigos y las marcas que se preocupan porque no solo los pseudoinfluencers reciban sus productos, hace cuestión de un par de meses recibí algunos productos de Bicuye que realmente me llamaban la atención. Aunque estoy claro que he tardado demasiado en hacer esta reseña, no tengo excusa valedera para el tiempo que ha pasado, más allá de que me he tomado el tiempo para disfrutar de este producto y no solo lo caté como tal.

Bicuye es una marca que hace tres productos del cocui, o al menos son tres lo que yo recibí: el blanco (que recientemente reseñé) el madurado y el añejo. Este madurado me llamaba la atención porque en mi mente es un sinónimo de añejado y pensaba que podía ser otro tipo de maduración, pero en verdad no es eso. Creo que más bien se trata de lo que se llama un cocuy abocado, que es un destilado de cocui que es combinado con otros jarabes, jugos o líquidos a fin de hacerlo más pasable para otros paladares. También hace poco reseñé el Magno Oro, que es un estilo de cocuy abocado también.

Aunque este no es tanto que es combinado con otro líquido, sino que es macerado en cerezo caroreño, en el que permanece el cocuy durante 13 meses envasado en barricas de roble blanco americano. Sin embargo, aquí no están para engañar a nadie y el líquido final es diluido en esta maceración hasta llegar al 32% de alcohol.

La botella está debidamente identificada con la cosecha, las iniciales de los maestros cocuyeros que le dieron forma y aprobación, y el número de botella. En este caso se trata de la botella #23 de la cosecha #6. La etiqueta también marca el grado alcohólico y la capacidad, así como dejar claro que es un producto hecho en Venezuela.

En copa se trata de un líquido rojizo, algo turbio pero sin partículas en suspensión, aunque definitivamente no es transparente. Tiene una densidad media, pero no muestra lágrimas al darle vueltas dentro de la copa, sino más bien una película uniforme y constante que se riega por el interior de la copa.

El aroma inicial, apenas lo sirvo, es bastante herbáceo y fiel a sus raíces del cocuy, pero también muestra rápidamente el aroma de su maceración: cerezas y también moras y un aroma que me recuerda a la sangría o al vino rancio, pero en un buen sentido. Me levanto de la mesa, voy a hacerle las fotos de rigor a la botella y al regresar pruebo los aromas nuevamente y siento que los aromas del cocuy desaparecieron por completo sustituidos por la maceración y destacando el mismo vino rancio, frutas fermentadas y una nota cítrica com adicionales.

En boca es un líquido dulce y ácido, que me recuerda inicialmente a esos vinos de mora que sirven en Mérida y de lo que fácilmente te puedes tomar una botella porque es ácido y dulce, pero difícilmente puedes levantarte después. Tiene sabores a distintas frutas, lo que lo hace muy agradable y pienso que en frío o en un cóctel debe ser espectacular: cerezas, jugo de uvas, tamarindo, piña y una nota amarga que creo que la dilución o la mezcla con algo más le puede eliminar fácilmente. El retrogusto es de piña y naranja, lo que nuevamente me hace pensar en una sangría.

Pero no te engañes, esto tiene mucho más alcohol que una sangría y también es muchísimo mejor. Sin duda como parte de un cóctel refrescante debe ser extraordinario. Anteriormente llamado Bicuye Cherry, creo que el nuevo nombre no le hace justicia, pero el anterior tampoco. Si lo tomas pensando que es simplemente un cocuy, vas a estar decepcionado, pero como un licor frío a base de cocuy que puedes disfrutar sin caer en los altos índices alcohólicos de este destilado y simplemente disfrutar en una tarde de esas caroreñas en las que hacen 33° a la sombra, con una leve brisa y entrando la noche, este licor es algo espectacular.

Ficha Técnica:
Fabricante: Bodegas Bicuye
Nombre del Cocuy: Madurado
Marca: Bicuye
Origen: Venezuela
Edad: hasta 13 meses macerado en cerezo caroreño
Precio: $11
Densidad alcohólica: 32%
Puntuación: 85

El Rey del Mundo – Suprema (Churchill)

Una de las marcas de origen cubano que no es de Altadis, sino de General Cigars, aunque vendida bajo la marca Forged Cigar Company, que es de General, pero que tiene su propio canal de distribución. Esto se traduce en que la marca estaría disponible exclusivamente en tiendas físicas, dado que hasta el momento había estado disponible únicamente en línea a través de JR Cigars. Este nuevo acuerdo le da una mayor amplitud a la marca a este cigarro hecho en Honduras y disponible en 6 vitolas distintas, de las cuales una sola contiene capa Sumatra hondureña y el resto son de capa Connecticut Broadleaf americana. En esta ocasión me toca el curiosamente llamado Robusto Supremo, con dimensiones de super churchill en 7,25 x 54.

Los cigarros de El Rey del Mundo vienen envueltos en este papel y no en celofán. Es un cigarro que me ha llamado la atención desde que llegó en el pack mensual de Cigar Hustler, precisamente porque había oído de este cambio en la distribución de la marca y porque me había ido tan mal con el Ronco que fumé en marzo de 2017, que sentía mucha curiosidad sobre qué tanto había cambiado. Para encenderlo hay que quitarle el papel, lo que causa que la anilla se despegue también, aunque por el interés de las imágenes separé esa anilla del papel se la medio puse de nuevo, aunque no es algo que se puede hacer y en las imágenes está simplemente posada. El cigarro se ve bastante rústico, en línea con esa capa Broadleaf, oleosa y con aromas a tierra y cuero, mientras que en el pie se aprecia tierra, madera y paja. Finalmente lo pico en V y la calada en frío presenta notas de madera, cítrico, paja y tierra.

El Rey del Mundo enciende rápidamente, aunque tiene un cañón bastante largo y un cepo destacado, el aire fluye muy bien a todo lo largo, con sabores que no son fuertes a anís, tierra y cedro, y unas notas bastante suaves de pimienta. En cierto modo esperaba algo más fuerte y aunque el cigarro es grande y la fumada va a ser larga, normalmente las primeras caladas de un cigarro tienden a ser fuertes, especialmente cuando ese cigarro tiene capa Broadleaf, pero a lo largo de este primer tercio El Rey del Mundo se caracterizó por una intensidad media baja, una quemada con tendencia a torcerse, pero sin necesidad de retoques. El retrogusto tiene marcadas notas de nueces y una ligera sensación dulce general.

El segundo tercio tiene una mayor nota dulce que el anterior, tanto en el retrogusto como en el paladar, pero también parece dispensar del sabor de anís y hacer mucho más sutil el de tierra, dejándome con una nota de cedro que está más intensa, y algunas notas de cuero hacia la mitad del cigarro. El anillo de combustión definitivamente no va a ser recto en ningún momento y, de hecho, requiere un par de retoques para corregir la quemada pero también para mantener avivado el fuego. Me pasa que si dejo de darle caladas por más de 30 segundos, se apaga o se reduce tanto el fuego que le tengo que dar muchas caladas para hacer la quemada uniforme o, más rápido, le doy un toque de fuego. La intensidad mantiene su estilo de media-baja, así que los cambios tampoco son muy notables.

En el último tercio las notas de pimienta son más altas, aunque esto apenas si sirve para llevar el cigarro a una intensidad media y le acompaña una nota muy sutil de chocolate, pero el resto de los sabores mantienen una tendencia a irse a menos, siendo madera y tierra los resultantes de toda la mezcla, con algunas notas de anís y cuero, sobre todo en el retrogusto, pero por lo general una fumada bastante suave. La imagen la logré justo después de un retoque, por lo que se nota esa decoloración en la capa y fue luego de una hora y 55 minutos que finalmente dejé a El Rey del Mundo morir con dignidad.

Mi experiencia previa con este cigarro no fue nada buena, por lo que las posibilidades de que este fuera mejor eran bastante altas. En esa fumada el cigarro tenía problemas serios, principalmente de construcción pero también de mano de obra, que podría ser un sinónimo, pero era el hecho que habían pedazos de madera dentro del cigarro, como si hubiese sido mal despalillado. Es el equivalente a conseguir un pelo en la sopa y después de eso no tuve el más mínimo interés en volver a fumar un cigarro de la marca. Si no fuese por el pack mensual de Cigar Hustler, probablemente no lo habría fumado. No obstante, esta experiencia no fue mucho mejor. Tuvo sabores agradables, no me encontré nada en la quemada que no debiera estar ahí y duró lo que tenía que durar, pero no es una fumada que quiera repetir ni algo que me llame demasiado la atención. Espero que este cambio para la marca signifique un cambio para las ligas, porque siendo la marca una de una sola liga, no creo que sea algo que busque regularmente.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: El Rey del Mundo
Modelo: Supremo
Dimensiones: 7½ x 54
Tamaño: Churchill
Origen: Honduras
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $6,80
Puntuación: 78

Diesel – Crucible (Toro)

Mensualmente la gente de Cigar Hustler me sorprende con cigarros interesantes en su pack mensual, siendo en muchas ocasiones productos que acaban de salir al mercado. Cuál sería mi sorpresa que al llegar el Diesel Crucible, inmediatamente asumí que sería un nuevo producto, pues nunca antes lo había visto. Pero no. El Crucible apareció por primera vez como una edición limitada en enero de 2012 y limitada a 10 mil cigarros por parte de Cigars International, que hasta hace unos de años tenía la exclusividad de esta marca. Para 2021 vuelve a aparecer como una edición limitada, pero para otras tiendas aparte de Cigars International, como hiciera la marca desde hace unos años, permitiendo que sean las tiendas físicas las que tienen prioridad. Siguen siendo producidos en colaboración on AJ Fernandez, disponibles en un solo tamaño: toro 6×52 y a 3000 cajas (de 10 cigarros cada una). El cigarro contiene una capa Habano ecuatoriana sobre capote nicaragüense y tripa de Nicaragua y Honduras.

Este Crucible viene con dos anillas, siendo la superior la que identifica al cigarro y la inferior que lo identifica como una edición limitada y menciona el año de producción (2021). La capa tiene algunas venas, pero es relativamente lisa, sin problemas y sin detalles, con una ligera capa oleosa y un ligero box press que fácilmente puede ser ignorado, pero no es completamente redondo. La capa tiene aromas de aserrín y chocolate, mientras que en el pie se sienten notas fuertes de pasas y pimienta, y la calada en frío presenta un tiro ligeramente apretado, aunque muy cómodo y notas fuertes de chocolate y más suaves de madera.

El Crucible comienza interesante, con sabores intensos y no solo de pimienta, sino también de madera de cedro y nueces. Estos tres sabores están casi a la par, pero lo que más puedo destacar es que el cigarro comienza fuerte y picante como un buen cigarro nicaragüense, pero esa pimienta no es abrumadora e incluso permite apreciar el resto de los sabores, que son ligeramente dulces también. El retrogusto es principalmente de pimienta, pero también tiene notas de cuero. El anillo de combustión no es perfecto, pero me llama la atención que el cigarro invita a fumarlo lento y que cada calada sea corta. Con este método de fumada el humo no es del todo denso ni abundante, pero cuando lo presiono un poco y comienzo a dar caladas más largas, el humo se hace bastante denso y los sabores no se hacen amargos, que me parece que es una prueba bastante interesante que puedo hacerle a un tabaco, pues muchos tienden a hacerse amargos y desagradables cuando les das caladas más intensas.

No hay una gran variedad en los sabores del Crucible durante el segundo tercio, pero sí incluye algo más; los sabores aquí son de cedro, cuero, tierra mojada, pimienta y nueces, así que solamente es la tierra el sabor nuevo y quizá lo más destacado es el cambio de orden de intensidad de estos sabores, siendo ahora básicamente en el que los anoté. La nota dulce es generalizada y no hace que alguno de estos sabores se sienta como una variación dulce, sino más bien una dulzura general en el cigarro, lo que le da un equilibrio interesante a la experiencia. El retrogusto es solamente de pimienta, así que eso lo hace menos interesante, pero como es bastante fuerte, también me hace menos propenso a probarlo. La intensidad del cigarro ha sido media-alta desde la primera calada, así que ideal para combinarlo con un buen destilado como un ron (aunque esto aplica a casi todos los cigarros).

No hay mayor cambio en el último tercio, por no decir ninguno, pues apenas si el orden de la intensidad de los sabores cambió ligeramente, pero realmente es prácticamente igual. Esa nota dulce general ha disminuido bastante, pero el resto de las sensaciones son idénticas y así continúa hasta que lo dejo apagarse, que es prácticamente cuando ya me estaba quemando los dedos y luego de una hora y 45 minutos de haberlo encendido.

El Diesel Crucible es un cigarro tan bueno como he venido a esperar de Diesel: una fumada sencilla, sin mucha complejidad y sin problemas técnicos. Si te gustan los cigarros así y no estás pendiente de una fumada compleja, este cigarro puede ser para ti también, sobre todo si te gusta soltar bastante humo en cada calada. Tiene momentos de alta intensidad, pero por lo general esta es media alta, y eso está perfectamente bien siempre que tengas un buen destilado para acompañarlo y, en ese mismo sentido, este no es el cigarro que quisieras fumar solo en una tarde, sino más bien acompañado de un ron con un mínimo de 6 años de añejado y luego de una buena comida. En ese renglón hay una infinidad de tabacos y hay muy poco que me lleve a recomendar el Crucible por encima de cualquier otro, pero este no me defraudó en lo absoluto.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Diesel
Modelo: Crucible
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $10,00
Puntuación: 85

Ron: Rivière du Mat 6 Ans

Durante la más reciente reunión que tuve con mi amigo coleccionista de rones, acordamos que sería una tarde de rones agrícolas y este es el último de ellos. Cabe destacar que la selección es de países que producen rones agrícolas, pero no necesariamente son agrícolas en todo el sentido de la palabra, porque si vamos al concepto ideal, el Clairin no es exactamente agrícola porque no es añejado.

Por su parte, Rivière du Mat no es solo una marca, sino que es una destilería ubicada en la isla de Reunion, ubicada en la costa sureste de Madagascar, mientras que la destilería se ubica en el suroeste de la isla. Bueno, no en su costa, pero es el país de mayor tamaño que tienen relativamente cerca. La destilería se encuentra en Saint-Benoit y su especialidad es destilar a partir de melaza, aunque ellos la llaman melaza fresca y no he conseguido algo que me especifique qué es eso exactamente.

El ron es uno de los pocos de su marca que es de jugo de caña, añejado en barricas de limusín francés excognac hasta 6 años. Finalmente es embotellado a 40% de alcohol.

La mejor manera de verificar cuál es, es que la botella dice Agricole, así que no puede ser de melaza. También hacen unos de lo que ellos llaman melaza fresca, de lo cual no consigo una definición valedera.

En nariz es típicamente agrícola, con aromas florales, vegetales, cáscara de naranja, vainilla, guayaba, jugo de caña y grama recién cortada. Solo con los aromas vegetales ya sería suficiente para pensar que es agrícola, pero son los aromas más fuertes de vainilla que me hacen dudar un poco.

En boca sorprende lo dulce que es, con notas fuertes de pasas, chocolate blanco, nueces y, nuevamente, vainilla. Como suelo hacer, después de probarlo en boca trato de sentir los aromas de nuevo a ver si algo ha cambiado, y efectivamente el aroma a cognac es mucho más notable y ayuda a pasar mejor esa sensación dulce o al menos a darle matices más de su origen y su barrica. Al final de estos sabores se siente algo como canela, que lo hace más complejo. El retrogusto destaca notas de jengibre, coco y nuez moscada, junto con esa misma sensación de cognac.

Como suele suceder con muchos rones, el sabor es mucho más fácil de determinar que de dónde viene y, salvo la inclusión de algunos nativos de Reunion en el equipo francés de fútbol, la verdad es que no he oído nada de este país. La página web del ron dice que combina bien en un cóctel, pero serían muchos intentos de mi parte para dar con un buen cóctel. No obstante, con un cigarro combinó de manera fenomenal.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rivière du Mat Distillery
Nombre del Ron: Réserve Spéciale 6 Ans
Marca: Rivière du Mat
Origen: Reunion
Materia prima: Jugo de caña
Edad: hasta 6 años
Precio: $70
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

ACID – 20

Muy para mi sorpresa, los cigarros infusionados de ACID se encuentran entre los mejores vendidos en USA, siendo incluso el producto más vendido de Drew Estate, en gran parte porque tienen bastantes pero también porque simplemente a la gente les gusta. Para mí siempre han sido un tabú pues los considero muy cercanos a un cigarro saborizado y eso es algo que no me gusta, pero a un buen amigo sí le gustan, aunque sea como una fumada eventual y mantiene que es un estilo de fumada que merece su puesto en el haber de un fumador decente; es por eso que me envió varias muestras y, aunque ninguna me ha gustado al punto de que sea un cigarro regular, sí debo admitir que me siento un fumador más completo habiéndolos probado. Este es el último que me ha enviado, que es una edición para celebrar los 20 años de la marca. Está formado por una capa San Andrés mexicana sobre capote Sumatra y tripa nicaragüense. Como todos los infusionados, no hay descripción de la fuente de los sabores, pero estoy seguro que serán varios.

A diferencia de muchas marcas que celebran su aniversario por todo lo alto, Drew Estate solamente creó dos vitolas para el 20, un toro 6×50 y un robusto 5×52, que es el que tengo en mis manos. Como buen ACID, los olores de la capa se sienten muy frontalmente, incluso con el celofán puesto, pero luego de quitárselo puedo apreciar clavo, piña, canela, guayabita, notas florales, tierra y cuero. La capa también es bastante ondulada, nada lisa pero con el color uniforme y bastante oleosa. Una vez lo pico con la doble hojilla, la calada en frío presenta notas de incienso, clavo, almendras, canela, cáscara de naranja, chocolate y notas herbáceas. No es para menos, especialmente por ser infusionado.

Una vez encendido el ACID 20 desprende cantidades impresionantes de humo, pero igualmente impresionante es la sensación dulce que deja en los labios el cigarro, que según leo es sacarosa, así que al menos no podemos decir que el cigarro vaya a subir los niveles de azúcar. Los sabores que de inmediato se hacen presentes son los de la calada en frío: clavo, cáscara de naranja, canela, paja, maní, tierra y chocolate en polvo. En el retrogusto el incienso y las notas florales son lo principal, aunque creo que son más sinónimos y no sabores separados. El tiro es bastante bueno, el anillo de combustión muy recto y el humo abundante, así como una intensidad entre suave y media.

El dulce de la perilla se reduce bastante en el segundo tercio y no porque le haya dado más veces de lo necesario en el primero, sino que simplemente parece perder esa propiedad dulce, pero también pareciera que se hace más esponjoso el cigarro y con ello el tiro se aprieta un poco. Los sabores de la infusión también se reducen un poco en este tercio, haciendo que sean los originales de la capa los que más se aprecian y destacando té, nueces, cuero, madera y notas cítricas que acompañan los infusionados, que no desaparecen del todo e incluyen clavo, canela y esa nota de incienso. También hay notas frutales bastante fuertes a partir de la mitad, como de ciruelas y pasas, junto con notas de pimienta, pero más en los labios que en la nariz. La intensidad aumenta un poco a partir de la mitad, pero esa capacidad esponjosa del cigarro ha hecho que se apague un par de veces y en el reencendido no mejora su consistencia.

En el último tercio el ACID 20 se siente más como un tabaco tradicional que uno infusionado, sobre todo gracias a que los sabores infusionados se sienten muy poco y esto permite notar que el cigarro de por sí tiene sabores agradables, con fuerza media en el cigarro e intensidad media en los sabores a té, chocolate, canela, cuero, madera y paja. Las notas florales han sido sustituidas por notas más como de miel y en el retrogusto se siente un toque leve de las notas florales con pimienta. La tendencia a apagarse y a sentirse más mojado por dentro aumenta en este último tercio y termino dejando el cigarro luego de una hora y 20 minutos, aunque cuando todavía le quedaba algo de vida, pero las reencendidas y las caladas para mantener la llama viva calentaron demasiado el cigarro y ya no lo estaba disfrutando.

Como mencioné, los cigarros infusionados no son lo mío, pero el valor de haberlos probado y poder decir que lo hice me parece que vale más. Dicho esto, en mi experiencia con cigarros infusionados he descubierto que hay una clara tendencia a hacer estos cigarros con la perilla endulzada y aunque entiendo el appeal, me he inclinado más hacia los que no tienen este dulce, o al menos es un aspecto que no me ha convencido en fumadas previas y esta. Sin embargo, como cigarro infusionado, el ACID 20 no es el más agresivo y envolvente y eso creo que está muy bien, pues hay otros que sí lo son y ciertamente no son lo mío, aunque este tampoco lo es, pero en un caso extremo elegiría antes que los otros. Mientras que el primer tercio es muy ACID, los otros dos son menos ACID y eso es algo que aprecio como fumador, pero no sé si el que fuma ACID regularmente lo aprecie tanto.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: ACID
Modelo: 20
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Indonesia
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 83

Ron: Clément Cuvée Homère

Si no contamos a Barbancourt como ron agrícola, que teóricamente no lo es por la inclusión de un filtrado adicional, en realidad Clément fue el primer ron agrícola que probé. Todavía recuerdo cómo el ron agrícola me abrió los ojos y la mente a todo lo que podía ser el ron y esa prueba me enseñó a no quedarme solo con lo que podía conseguir aquí. Desde entonces han sido dos los productos de esta marca que he probado y en ambos casos he quedado prendado de esta calidad y lo diferentes que son, no solo con respecto a los rones del resto del mundo, sino también los rones agrícolas en sí mismos.

Los rones de Martinica tienen la única apelación de origen entre los rones agrícolas, en donde indican que el terroir en donde nace su caña de azúcar tiene un cierto je ne se quois que los hace excepcionales. Bien puede ser por los volcanes que existen en la isla, que le aportan un microclima excepcional, al igual que las casas de Bordeaux, Cognac o Champagne pueden argumentar que tienen condiciones climáticas, de tierra y geográficas excepcionales.

Pero es que el ron agrícola es excepcional en sí, constituyendo menos del 5% de la producción total de ron a nivel mundial, sus rones son hechos de jugo de caña y no de melaza como la gran mayoría. Son embotellados en cantidades mucho menores que los rones más industriales y al ser destilados en alambique, el producto final tiende a tener una menor concentración de alcohol, pero mucho más sabor. Esta versión llamada Cuvée Homère es un blend de los mejores rones con edades comprendidas entre 7 y 15 años. Es embotellado a 44% de alcohol.

En copa el ron muestra un color cobrizo con destellos entre naranja y rojo, en una botella excepcional y muy pesada. Incluso la tapa es bastante pesada. Las lágrimas descienden lentamente, aunque bien podría argumentar que no descienden nunca, pues fue después de un periodo bastante largo que comencé a verlas bajar.

Los aromas del Cuvée Homère no se hacen esperar y por un lado son los típicos del ron agrícola que incluye fuertes notas herbáceas y caña, también hay una fuerte nota de cáscara de naranja, mantequilla, nueces, madera y una nota que me recuerda bastante al buen brandy. Esta última nota tiene bastante sentido porque el ron es añejado en barricas de limusín francés, pero también en barricas de roble blanco americano exbourbon.

En boca esos 44° alcohólicos se sienten bastante frontales, más de lo que esperaba, especialmente con esos aromas. Tiene infinitos matices y el sabor principal, o al menos el que siento primero es de madera, frutas, estragón, regaliz negro, notas florales y vino… en realidad no es vino, sino un sabor muy destacado del típico brandy de Cognac, que se desprende como nota más dominante en el retrogusto y todos los aromas/sabores que este destilado desprende. En el retrogusto se siente también ciruelas, cuero y una nota cítrica precisamente de naranja, pero no necesariamente de la cáscara.

Este Clément es un ron para tomar solo, pero no acompañarlo ni siquiera con un cigarro. Lo probé así y el resultado no fue el mejor, pero eso sucede mucho con los agrícolas por muchas sutilezas de sus sabores, por lo que con tabaco mejor combinan los rones de estilo inglés o español. Pero este Clément, cuando lo tomas solo, es verdaderamente excepcional, tal como la apelación de origen promete y con unos sabores muy parecidos al cognac, con un final más largo pero que extrañamente se siente más joven, o al menos su largura es más prolongada. Pero es uno de esos rones que ciertamente te abren la mente, como ha ocurrido con los otros de la misma casa.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rhum Clément
Nombre del Ron: Cuvée Homère
Marca: Clément
Origen: Martinica
Materia prima: Jugo de caña
Edad: 7 a 15 años
Precio: $100
Densidad alcohólica: 44%
Puntuación: 87