Cocuy: Magno Gold

A diferencia del Magno Oro, el Gold no se trata de un cocuy abocado. El abocado es el nombre técnico que recibe en la nomenclatura del cocuy aquel embotellado que no es 100% cocuy, sino que tiene otros productos añadidos a fin de suavizar el sabor, hacerlo más pasable o simplemente alterarlo.

Pero el Magno Oro es 100% cocuy, añejado durante un mínimo de 3 meses en barricas de roble blanco americano, que una vez contuvieron ron y que antes de eso contuvieron bourbon, pero eso es un mucho, mucho antes. De hecho, para cuando llegan a contener cocuy, ya han superado su vida útil con ron, por lo que el aporte del destilado no es tanto, pero la suavidad que recibe gracias a esa guarda es impresionante.

Hace un par de meses tuve la oportunidad de sentarme a conversar en la terraza de Rumbullion Club con José de Luca y María Durán, quienes me detallaron los pormenores de la fabricación de este cocuy, pero también todas las peripecias que constituyó inscribirlos en el New York International Spirits Competition, en donde salieron premiados con medalla doble plata y bronce. Más impresionante es cuando se tiene en cuenta que concursaron contra tequilas, mezcales y demás destilados del agave, de todo el mundo.

A raíz de la noticia de su premiación, contacté a un amigo que se ha convertido en su embajador de marca (Alejandro Jurado) y me obsequió una botella: Edición 100%. Pero en esta ocasión la reunión con sus dueños fue para probar tanto el Gold como el Silver.

El Magno Gold en copa tiene colores que compiten con el atardecer que disfruto mientras lo cato. Estos son tonos dorados, con destellos amarillos. Una densidad no tan aparente ni obvia dentro de la copa, que esperaría algo más de ella por el reposado, pero no me parece un defecto esa densidad. Las lágrimas descienden con relativa rapidez por el interior de la copa, bien aglutinadas y del tipo que se detienen antes de tocar el líquido del fondo.

En nariz tiene una nota abundante de madera, como si hubiese tomado esa madera sobreusada de la barrica y la hizo completamente suya. También tiene un toque perfumado, de flores rojas y una nota mineral, casi metálica en el fondo. Al cabo de unos minutos en copa, se comienzan a apreciar notas de manzana verde que complementan muy bien a las otras, sin reemplazar ninguna.

Finalmente me lo llevo a los labios y en principio me sorprende que su sabor no es tan dulce como los aromas y el añejamiento me hubiesen hecho pensar. El sabor de manzana verde está bastante presente, pero también la nota de madera tostada que solo puedo asumir que viene de la barrica, pimienta, aceitunas y una permanencia marcada en boca, lo cual no permite apreciar sabores y matices adicionales, especialmente los ahumados del retrogusto, que no necesariamente tienen que venir de la barrica, junto con una combinación de pimienta y el agua de las aceitunas, pero en plan positivo, pues hay quien puede ver eso como un defecto.

Hablando de defectos, eso era algo que no esperaba del Magno Gold, no porque haya ganado premios. Al final los premios son valiosos para la marca y para el producto, pero para mí no tanto. Sin embargo, debo reconocer que si no fuese por los premios, posiblemente no conocería este cocuy y creo que ese es uno de los fines máximos de la presentación.

Aunque en Venezuela todavía hay quienes denigran el cocuy y prefieren el whisky de blend (porque abundan), en lo personal me llena de orgullo no solo que exista un destilado como este, sino que además sea reconocido internacionalmente y que además escuche de amigos que viven fuera y no son venezolanos, que me preguntan por él.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería JADeLuR
Nombre del Cocuy: Gold
Marca: Magno
Origen: Venezuela
Materia prima: Agave cocui trelease
Edad: Mínimo de 3 meses
Precio: $28
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Libertadores Cigars – Edición Simón Bolívar (Connecticut) (Robusto)

No soy de los que hace listas al comenzar el año con todos los objetivos que pienso cumplir durante el mismo, pues pienso que es recetarse un mal comienzo, pero sí me pasa que a finales del año me encuentro un poco apurado tratando de cumplir con lo que me comprometí durante los 12 meses anteriores. En general trato de no crear temas tan específicos como «me voy a fumar un cigarro equis», sino algo más como «voy a fumar más cigarros de tal ubicación», aunque también sería muy idiota de mi parte decir que mis (únicas) metas son relacionadas con el tabaco. La más común es la de leer más y tengo un par de años diciendo que quiero mantener el mismo hábito de lectura, con el que no me ha ido mal (alrededor de 30 libros al año). Pero este año sí me comprometí a probar todos los productos de Libertadores Cigars, particularmente porque los hace mi amigo Marcos Morales (Tavesa) y fui parte del proceso creativo que los vio nacer.

Este Libertadores de capa Connecticut se ve bastante rústico e imperfecto en su capa, con un color que, aunque es uniforme, no parece ser de los tonos tan comunes de su origen. No obstante, tiene aromas en la capa que realmente lo distinguen, como nuez moscada, cuero, gingerbread (un tipo de galleta americana con jengibre) y vainilla, de los cuales algunos se repiten en la tripa, destacando vainilla y cuero sobre todo, con algunas notas más suaves de madera. Finalmente, luego de picarlo con la doble hojilla, la calada en frío presenta notas repetidas, que incluyen nuez moscada y una madera más acentuada. Hasta el momento no hay mucho que me lleve a pensar que este Connecticut será diferente, pero ante el hecho que tantos de los que han fumado los Libertadores han vanagloriado al de capa San Andrés, quiero pensar que este Connecticut será superior.

Por lo pronto quema muy bien y tiene un tiro ideal, produciendo un anillo de combustión bastante recto y una ceniza sólida para sus dimensiones. Los sabores son particulares y predecibles, dado en parte a que el capote y tripa del cigarro son los mismos que en su edición de capa San Andrés y Habano, pero incluyen vainilla y nuez moscada como aporte de la capa, así como madera y café. Pero a mediados del primer tercio hay un sabor que no me esperaba y es el de banana, que es más como la cáscara de esta fruta, muy tenue pero presente sin lugar a dudas. Mantiene este sabor afrutado durante gran parte de la fumada, aunque siempre a un punto bastante sutil.

En el segundo tercio hay una sorpresa en forma de chocolate malteado, o mejor dicho, con sabor a chocolate malteado, pues ni modo que el humo tenga forma, ¿no? En efecto, es un sabor como del chocolate que se toma en bebidas achocolatadas, al mismo nivel de ese sabor de banana que sentí antes y que en este tercio ya comienza a disiparse. Le acompañan los mismos sabores de madera y vainilla del tercio anterior, pero también hay un sabor a cuero en el retrogusto. A partir de la mitad del cigarro ese sabor a madera toma un matiz más tostado, como de ese aroma a caramelo que hay en la madera que se está quemando, al tiempo que el tiro, quemada, anillo de combustión y ceniza se siguen comportando bastante bien.

Finalmente, en el último tercio, la mayoría de los sabores han desaparecido. Hay notas de madera como las más destacadas, acompañadas de una esencia muy leve de nuez moscada y el cuero sigue en el retrogusto, pero la fumada no es tan agradable y eso no es algo que hubiese querido sentir. En términos técnicos se sigue comportando de maravilla y yo sigo pacientemente fumándolo hasta el final, el cual llega una hora y 20 minutos después de haberlo encendido.

En términos generales, hablando de todos los Libertadores, me parece que la joya de la corona es, coincidiendo con tantos otros fumadores que lo probaron, el San Andrés. Sin embargo, creo que tanto el Habano y el Connecticut fueron hechos porque se tenían que hacer, pero no buscando un sabor específico, sino más bien que existieran en el vitolario. Al menos esta es la sensación que dan, porque el San Andrés estuvo presente en 3 vitolas versus dos de los demás, pero también porque la liga en general parecía estar hecha para el de capa mexicana y en los otros dos fue más como ponerle otra capa. No obstante, el Connecticut constituye una experiencia agradable, una fumada simpática, pero sin la intensidad de sabores que he venido apreciando (y muchas veces esperando) en cigarros que están ligados con esta capa en mente, así que por demás se siente como el San Andrés, pero más suave y sin los sabores típicos de tierra mojada y chocolate negro. Los sabores que más me llaman la atención en la fumada no parecen haber sido destacados y eso me deja un poco con las ganas.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Libertadores Cigars
Modelo: Edición Simón Bolívar (Connecticut)
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (Criollo 98, Piloto Cubano)
Precio: N/D
Puntuación: 84

Ron: Carupano XO

Con motivo de los 250 años de la Hacienda Altamira, en donde se encuentra la empresa de ron Carupano, la marca lanzó este producto simplemente llamado XO en 2012. Cabe destacar que el líquido de tanto el Carupano XO como el Legendario se obtiene de reservas privadas de la familia que lleva Carupano.

Curiosamente, una búsqueda en internet me revela que el contenido de esta botella tiene una maduración de entre 12 y 18 años, pero la maestra ronera durante la cata nos mencionó que el blend era de 18 a 27 años. En estos casos quiero creerle más a la maestra, y con un precio unitario de $300 por botella, quisiera creer que la marca de la maestra es realmente cierta.

Según la maestra, este ron constituye un homenaje al venezolano, destacando en él los productos que más se aprecian de Venezuela en el exterior: el chocolate, el ron (por supuesto) y las ganas de superarse de los venezolanos que dejan nuestro país.

En algún punto del añejamiento, posiblemente al inicio o cuando se hace el blend, el ron es macerado con cacao venezolano. La admisión de este hecho fue algo que me llamó bastante la atención por distintos motivos. Principalmente porque la DOC venezolana prohíbe la inclusión de cualquier elemento más allá de alcohol destilado de caña en las barricas, a menos que este cacao esté colocado en una cuba de acero inoxidable en algún punto antes o después del añejamiento, pues colocarlo en la barrica afectaría la barrica también.

Para instruirme más hice la pregunta dentro de un par de grupos de Whatsapp en los que participo y la discusión fue larga y entretenida, precisamente porque si bien la DOC venezolana permite que antes o después del añejamiento (es decir, no en la barrica) permite añadir hasta un máximo de un 5% de saborantes, maceración de frutas frescas, secas, cortezas, maceraciones de virutas de roble, caramelo, blending y demás sustancias que autorice el Ministerio de Sanidad, esta añadidura no es autorizada por la Unión Europea, por ejemplo. Por lo que este producto puede ser libremente vendido en Venezuela pero en algún país europeo podría tener problemas o su mezcla debe ser editada.

Pero vamos a la cata y dejemos los temas legales para quienes le competen. El Carupano XO presenta colores bastante oscuros en su líquido, destacando un color caoba con destellos ámbar. Altísima densidad en su líquido y lágrimas que se tardan considerablemente menos tiempo del que esperaría en un líquido de esta edad, pero su aglomeración es bastante marcada y son lágrimas muy gruesas.

En nariz lo primero que me encuentro es una nota achocolatada muy fuerte y destacada, dominante y casi exagerada, acompañada por el típico toffee de un ron bien añejado, almendras, notas florales, madera vieja, vainilla, coco y yodo, o al menos una nota marina.

En boca es exuberante, con notas fuertes achocolatadas nuevamente, pero esta vez no permite apreciar tantos sabores adicionales como sí permite los aromas adicionales en nariz. Destaca además del chocolate el sabor a pasas, coco, café cremoso y madera, con una permanencia casi infinita en boca, lo que hace que el segundo sorbo se sienta como una segunda ola que te arrastra en la orilla del mar y te baña más.

Es muy común ver la gama de productos de Carupano y encontrar el más caro, y luego pensar que cualquiera que no sea ese (que se llama Legendario), no llegará a la misma categoría. Pero el hecho es que toda la línea Colección de Carupano lleva precios que van muchísimo más allá de lo que el venezolano común puede pagar. Por esa razón también son rones para tomar en ocasiones que nuevamente van mucho más allá de lo que el venezolano común esté en la posiblidad de celebrar. Pero algo me queda claro: poder probar este ron ya es motivo de celebración.

¿Es un ron caro? Sí, bastante. ¿Vale la pena? Depende. No es un ron para todo el mundo. Por eso está limitado a 2000 botellas anuales. ¿Lo compraría? En lo particular, no. Principalmente porque soy de los que no está dispuesto a pagar más de $100 por una botella de nada. Pero también porque he probado rones que me han gustado mucho más por menos de $100 y este cuesta $300.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carúpano
Nombre del Ron: XO
Marca: Carúpano
Origen: Venezuela
Edad: 12 a 18 años (según internet), 18 a 27 años (según su maestra ronera)
Precio: $300
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Southern Draw – Ladykiller (Lonsdale)

Hace unos días compartía la fumada de este cigarro con uno de mis grupos de tabaqueros en Instagram y llamaba la atención principalmente el hecho que la anilla de este cigarro marca 2017, cuando en realidad es un cigarro que fue lanzado en 2021. Se trata de un cigarro exclusivo de Limited Cigar Association, que es parte de Privada Cigar Club y solamente está disponible en las tiendas de LCA en Estados Unidos, entre las que se encuentra Cigar Hustler, que lo incluyó en su paquete mensual. El cigarro tiene una liga de capa Habano ecuatoriana sobre un capote que es híbrido de Corojo 99 de Estelí, que cubre tripa de Criollo 98 de tres regiones: Estelí, Jalapa y Condega. Adicionalmente, el cigarro existe únicamente en vitola lonsdale 6,5×46, que es la primera vez que Southern Draw la hace.

La capa Habano del Ladykiller es bastante más rústica de lo que estoy acostumbrado con esta hoja, pero realmente es un cambio necesario ante el hecho que han sido varios los cigarros con capa San Andrés que he fumado últimamente. En realidad esta se nota bastante moteada, imperfecta y con uno que otro pliegue, pero muy bien empacado y se siente sólido y sin puntos flojos a lo largo del cañón. Tiene aromas dulces y de pimienta a lo largo de la capa, con una concentración de aromas de establo, chocolate y nueces en el pie. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas de paja y chocolate, más fuerte del segundo.

Como no sería menos en un cigarro fabricado en Nicaragua, el recibimiento de las primeras notas de fumada es intenso de pimienta, con humo abundante y notas que rápidamente toman matices de chocolate y frutos rojos, que se van fundiendo con notas más especiadas hacia mediados del primer segmento, incluyendo comino y pimienta blanca. La evolución sigue en el Ladykiller y la sensación dulce en el cigarro toma un matiz de caramelo muy sabroso y rico, mientras que el retrogusto me da notas de pimienta y café. Precisamente, este retrogusto lo pruebo varias veces, porque me parece algo inesperado sentir caramelo en el paladar y café en el retrogusto, pero ciertamente son sabores distintos. En aspectos técnicos se comporta muy bien, pero esta vitola es notoria por dar casi siempre una quemada perfecta.

Para el segundo tercio los sabores del Ladykiller son casi todos distintos y nuevos, gracias a que los sabores de chocolate parecen desaparecer, teniendo en cuenta que eran de los más destacados en el primer tercio. En el segundo los más fuertes son de madera y cuero, pero a partir del punto medio del cigarro el café se siente en el paladar, sustituyendo ese de caramelo que había sentido antes y en el retrogusto comienza a dominar una nota de nueces que ciertamente no estaba antes ahí. Lo que sí se venía sintiendo en el retrogusto era pimienta y es a partir de la mitad de la fumada que se le siente un matiz de pimienta negra, que no es el mismo que se siente en la lengua, que voy a decir que es pimienta blanca porque ciertamente no guarda la misma fuerza ni se siente tan seca. Una que otra nota herbácea aparece a veces, pero no se queda suficiente tiempo para dejarse identificar bien. En términos técnicos, continúa muy bien, solo dándome un par de problemas cuando decido quitarle la anilla, pues me hace pensar que sí puede ser de 2017, pues es imposible que la anilla salga en una sola pieza y se rompe toda.

En el último tercio estoy conversando con un amigo mientras hago las anotaciones, razón por la cual la foto sale tan mal, además que no llevo puestos los anteojos así que no reviso después de haberla hecho. Pero el cigarro ciertamente está fantástico, con notas más destacadas de café en el paladar, en donde el sabor de caramelo regresa y sin duda alguna son sabores distintos, que me mantienen dando más caladas de las que debería. El sabor herbáceo se mantiene durante más tiempo y me hace pensar en yerbabuena, pero no hubiese podido percibirlo si no fuese porque la pimienta parece suavizarse un poco, particularmente la del retrogusto. El sabor de cuero es el que cierra los sabores del paladar y hacen que la experiencia sea realmente redonda, durante las casi dos horas que duró el Ladykiller.

Normalmente no pienso mucho de estas ediciones tan limitadas, sobre todo porque hace mucho tiempo podría haberme suscrito al Privada Cigar Club pero me pareció bastante caro, y además sigo por Instagram a varios usuarios que están suscritos a él y mensualmente publican lo que les llega y siempre me parece una buena compra pero no tanto como para gastar casi el doble de lo que me cuesta Cigar Hustler. Que sí, la presentación es muy bonita, los textos son bien cuidados y todo, pero al final es el cigarro el que voy a disfrutar y ya estoy acostumbrado al que tengo. No quito que algún día llegue a suscribirme, pero por los momentos, no me cautiva del todo. Pero cuando veo estas ediciones limitadas, realmente me siento como Fry de Futurama: Cállate, solo toma mi dinero. El Ladykiller es tremendo cigarro, que lamentablemente no creo que se pueda conseguir más, ni siquiera en tiendas físicas en USA, o al menos eso es lo que he podido leer. Si tengo que sacarle algo negativo es que es un Southern Draw y bien podría ser un La Flor Dominicana o cualquier cosa más, pues no tiene un sabor característico de alguna marca, más allá que merecer más de 90 puntos, como casi todos los Southern Draw que he probado.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Southern Draw
Modelo: Ladykiller
Dimensiones: 6½ x 46
Tamaño: Lonsdale
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua (Corojo 99)
Tripa: Nicaragua (Corojo 98 Estelí, Jalapa, Condega)
Precio: $12,00
Puntuación: 92

Espinosa – Sensei’s Sensational Sarsaparilla (Belicoso)

Sensei’s Sensational Sarsaparilla es una colaboración entre Espinosa, quien lo fabrica y a quien le atribuyo la marca del cigarro, y Cigar Dojo, una página de reseñas y noticias con bastante fama y quien se ha unido por momentos con otras marcas para crear algunos productos como el Undercrown Dogma que fumé hace un par de años. Este Sensei’s Sensational Sarsaparilla fue creado originalmente en 2014 y este año fue relanzado con las mismas dimensiones del original, pero una liga que consiste en una capa San Andrés mexicana sobre capote y tripa de Nicaragua, destacando las áreas de Condega y Estelí. Según la marca, el sabor de la raíz de zarzaparrilla es notable en el cigarro, pero ante el hecho que nunca he probado esta raíz, no me atrevo a decir nada más que suena divertido y el uso de las tres eses en el nombre tiene su toque interesante. El cigarro llegó como parte del pack mensual de Cigar Hustler, aunque no recuerdo qué mes.

Las dimensiones de 5,5×52 están entre mis preferidas aunque la vitola belicoso no lo sea, por lo que estoy bastante abierto a lo que el cigarro pueda ofrecer. Por lo pronto, la capa San Andrés mexicana es la típica moteada, con variedad de colores y carencia de forma lisa, con sus aromas tradicionales de chocolate, tierra y cuero, los cuales se repiten hasta cierto punto pero con menor intensidad en la calada en frío e incluyen notas adicionales de madera y pimienta, por lo que ese sabor que promete de zarzaparrilla no parece estar, o al menos no aprecio algún sabor adicional a los antes mencionados, a menos que esta característica raíz tenga esos sabores.

Probablemente la ignorancia de ese sabor a zarzaparrilla junto con la promesa de él en la anilla, bien grande y destacado me lleva a buscar algo que pueda tener de diferente en los sabores para atribuirlo, pero creo que el sabor que más puedo apreciar en la fumada es una concentración bastante grande y densa de chocolate negro que es diferente a los sabores más tradicionales a tierra mojada y madera que suelo apreciar en los cigarros que tienen esta capa. También tiene una nota cítrica que está presente en el paladar y el retrogusto, siendo esta la que más se aleja de los sabores de la capa y una cantidad considerable de pimienta, pero bastante menor de lo que suele sentirse en cigarros nicaragüenses y finaliza con una nota sutil de cuero que arropa lo que va siendo una intensidad media-alta de sabores con fortaleza media. A mediados del primer tercio el retrogusto cambia notablemente para darme una nota de almendras, del cual se va muy poco hacia el paladar, pero combina deliciosamente con el chocolate y el cítrico. En el paladar propiamente hay sabores de vainilla y canela adicionales.

En el segundo tercio todos esos sabores que iban apareciendo durante momentos distintos en el primer segmento parecen amalgamarse en este tercio medio, con canela, chocolate, vainilla, almendras y una sutil nota cítrica, que me hacen apreciar muchísimo al cigarro y a lo que supongo podría ser un sabor de zarzaparrilla pero que sencillamente puede ser un cigarro muy sabroso sin tener que irme más allá de describir sabores más conocidos. Una diferencia bastante considerable de este cigarro con respecto al resto de los Espinosa que he probado es que el tiro no es tan suelto como la gran mayoría de los otros que hacen y en este caso lo aprecio bastante porque es posiblemente mi queja #1 de la marca. El tiro ligeramente más apretado me proporciona una intensidad más controlable y hace que los sabores se concentren mejor.

En cuanto a la construcción, que no he tocado ese tema, la razón principal ha sido porque no me ha dado problema alguno; el anillo de combustión nunca fue del todo recto, pero nunca requirió un retoque. El tiro, ligeramente más apretado de lo normal, me parece que ha permitido una dosificación ideal de la fumada y el humo ha sido abundante y denso desde el principio, por lo que sin duda merece un reconocimiento de mi parte. Los sabores en el último tercio continúan siendo más densos, algo que aprecio bastante, especialmente porque muchos cigarros tienden a perder propiedades en su fase final. Sigue mandando notas de chocolate y cítricos, y aunque la canela y vainilla se sienten mucho menos, eso no significa que los demás sabores van a disminuirse. Al cabo de una hora y 40 minutos, el Sensei’s Sensational Sarsaparilla llega a un final en el que realmente me impresionó.

El Sensei’s Sensational Sarsaparilla realmente me pareció un buen cigarro, con sabores que esperaba gracias a la capa, de la cual he probado varios productos últimamente, pero también con otros que no puedo decir si son realmente de zarzaparrilla como destaca en la anilla, o simplemente sabores diferentes. Adicionalmente, la construcción es soberbia aunque no perfecta, pero sí muy superior a la que la marca suele tener y esta tiene un enfoque infinitamente positivo en la experiencia de fumado. Normalmente no soy fan de los torpedos o los belicosos, prefiriendo este último sobre el anterior, pero la fumada fue notable y aunque el cigarro es un poco más difícil de conseguir por ser una edición limitada, es algo que sin duda voy a recomendar.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: Espinosa
Modelo: Sensei’s Sensational Sarsaparrilla
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 93

Ron: Carupano Zafra 1991

Hace cosa de un mes conversaba con un amigo ronero sobre la oferta de catas en Caracas. Principalmente porque las grandes marcas roneras parecen haber descubierto esta opción hace un par de años para que más personas prueben sus productos, pero también para que estas personas puedan apreciar la diferencia entre ellos. Es ciertamente lamentable que las marcas más grandes de Diageo (Cacique y Pampero) no parezcan interesadas en esto, pero las otras marcas grandes como Diplomatico, Santa Teresa y Carupano sí las hacen regularmente. Incluso, otras marcas más pequeñas, como Barrica, Roble Viejo y Caribú las hacen combinando sus productos con otros de producción natural, como chocolate, café o tabacos.

Pero el trasfondo de esa conversación era por un lado celebrar que estas marcas están haciendo catas de sus productos regulares, pero por el otro era mencionar lo que no es tan positivo: que no hacen catas de sus productos más lujosos. Al final, pagar una cantidad equis de dinero por ir a una cata de rones que puedo comprar por esa misma cantidad no tiene tanto sentido como pagar una cantidad ligeramente mayor y poder probar productos de mayor calidad.

Un par de semanas después de esa conversación, el mismo amigo me llamó para invitarme a una cata de los productos de lujo de Carupano: Zafra 1991, XO y Legendario. Por supuesto, mi felicidad era máxima para poder probar estos rones excepcionales y esta reseña será solo del Zafra 1991.

El Zafra 1991 es el ron más «barato» de la categoría Colección de Carupano. Al parecer su crianza evolucionó de manera tan singular, que este lote del año 1991 fue seleccionado para someterse a un proceso de doble añejamiento. Con su nombre rinde homenaje al proceso de recolección de la caña de azúcar (la zafra) y a un lote embarricado en 1991 y limitado a 5000 botellas al año.

Lo especial que tiene ese añejado es que originalmente fue envejecido entre 1991 y 2001 (10 años) y al reconocerle la calidad que tenía, la maestra ronera Carmen Lopez de Bastidas, decidió darle un segundo añejamiento, esta vez durante unos 15 o 16 años (el número varía de una página a otra), por lo que es un ron que alcanza casi los 26 años. En su proceso de embotellado, este se hace a 40% de alcohol.

El Zafra 1991 realmente tiene un color oscuro, que apela mucho a lo que pensaría que es un ron de avanzada edad y que sin lugar a dudas atrae a la mayoría de los consumidores. El líquido tiene una alta densidad y las lágrimas parece que nunca comenzarán a descender por el interior de la copa. Cuando finalmente comienzan a desprenderse, su descenso es increíblemente lento.

En nariz despierta varias sensaciones agradables, con sus aromas de tono más dulce, entre los que se encuentra sarrapia, frutas confitadas (muchas veces referido como torta de navidad, aunque en lo personal trato de irme más al detalle de cada ingrediente), almendras, canela y caramelo. La maestra ronera también menciona un aroma a caja de puros y en lo particular nunca he encontrado ese aroma en un ron, a menos que lo llame madera vieja, pero mi falta de este aroma es común. Como cuando dicen que un ron tiene sabores a tabaco, me pasa que a mí el tabaco me sabe a distintas cosas y decir que sabe a tabaco es como decir que un ron sabe a ron.

En boca el Zafra 1991 me sorprende y me deslumbra porque inicialmente me invade un sabor dulce casi dominante, que es absoluto de quesillo, un postre venezolano. Sin embargo, en segunda instancia el ron no se siente tan dulce y el sabor es principalmente de caramelo, como el que cubre este quesillo. Pero los sabores se derivan del caramelo, incluyendo toffee, dátiles, pasas y almendras, pasando también por esa misma nota de madera, que no puedo llamar caja de puros, pero igualmente entiendo su origen. Su permanencia es bastante larga en boca y luego de probarlo siguen apareciendo notas y el retrogusto de madera, toffee y ahumado realmente destaca.

Durante la cata algunos mencionan que el Zafra 1991 es un ron femenino, pues sus sabores agradan mucho a las mujeres. Esto no sé si es un cumplido hacia el ron o no, pues la falta de matices y la presentación de sabores directos no me parece algo tan destacado, para el ron aunque eso no quita que sea un tremendo ron para disfrutar solo.

Precisamente, creo que este ron se destaca completamente solo. Sin hielo, sin tabaco, y sin comidas. Posterior a la cata tuve la oportunidad de acompañarlo con un tabaco y el ron simplemente se perdía, por lo que su persistencia, aunque alta, no es tan fuerte como me gustaría que fuera.

Pero con el Zafra 1991 me pasa lo mismo que me pasa con otros rones ultra premium venezolanos y es que la diferencia de precios entre estos rones y los más «terrestres» de la marca me parece demasiado abismal. En un mercado donde un ron cuyo blend supuestamente abarca hasta los 21 años y cuesta menos de $30, me parece asombroso que un ron cuyo blend supuestamente abarca hasta los 26 años cueste $150. Este asombro no es solo con Carupano, pues hay otras marcas con rones de excepcionales y de colección cuyos precios incluso superan a este.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carúpano
Nombre del Ron: Zafra 1991
Marca: Carupano
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: Hasta 26 años
Precio: $150
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88