Joya de Nicaragua – Antaño Dark Corojo (El Martillo)

Joya de Nicaragua es la marca más antigua de ese país, al menos que todavía esté en funcionamiento, fundada en 1968. Mientras que el Antaño Dark Corojo es uno de sus productos más duraderos, habiendo sido lanzado en 2007 y desde entonces ha sido uno de los best-sellers. Pero la verdad es que tenía mucho tiempo con una imagen distinta a lo que el resto de los productos de JdN se estaba encaminando. Por ello, en 2017 decidieron crear una nueva imagen que vaya más en línea con la marca. El cigarro está disponible en seis vitolas, y el que voy a probar para la reseña se llama El Martillo. Su vitola se parece más a un robusto extra, con medidas 5,5×54. Luego de una semana bastante intensa en la que he estado fuera de casa muy regularmente, aprovecho para fumar en la terraza, aunque sea de noche.

La capa de este cigarro es Corojo oscuro de Nicaragua y este nuevo diseño se acerca bastante a lo que asumiría que es un cigarro que lleve el nombre de El Martillo, más allá que promete ser un cigarro bastante fuerte, o al menos eso es lo que he leído sobre él. En frío presenta notas de chocolate y pimienta, particularmente en la calada en frío, pues la capa tiene muy poco aroma y no logro determinar nada más allá de esos. Únicamente en la tripa logro apreciar algo distinto, que es una nota suave de pasas, pero hasta ahí. El cigarro llegó como regalo de un seguidor, pero ante su recomendación, junto con la de otros amigos, decidí adquirir un 5-pack también, aprovechando una oferta.

La capa del Antaño Dark Corojo parece cobrar un brillo particular una vez que entra en calor, pues antes de encenderlo no se notaba tan brillante. Una vez encendido y durante las primeras caladas ese golpe de pimienta típico nicaragüense no se hace esperar y los sabores son bastante corpulentos, densos y robustos, incluyendo sabores de chocolate negro y café espresso, con una intensidad media-alta y un anillo de combustión perfectamente recto, que logro gracias a que fumo este cigarro lentamente. Sin embargo, la fumada lenta no es por decisión propia, sino porque el tiro está bastante apretado y eso hace que las caladas produzcan poco humo. Me toma aproximadamente media hora superar el primer tercio.

Al segundo tercio la intensidad del Antaño Dark Corojo parece apaciguarse un poco y se mantiene fija en media, con algunos picos de corta duración, pero que no aportan más sabores. El retrogusto del cigarro es donde el mayor cambio ocurre, habiendo sido casi exclusivamente de pimienta en el primer tercio, presenta notas fuertes de merey también ahora. El tiro no cambia mucho, aunque es ligeramente más suelto, pero nada que me haga definirlo como normal, sino apretado todavía, pero a cambio de ello el anillo de combustión es muy bueno y el cigarro sigue quemando perfecto y dándome una buena densidad de sabores agradables que, aunque son pocos, también son ricos.

Para el último tercio el tiro se abre un poco más y me aproximo a lo que debería ser una fumada normal, y esto hace que la intensidad del cigarro se coloque en alta inmediatamente, lo cual agradezco enormemente y me hace agradecer tener más cigarros que solamente este. El retrogusto comienza a mostrar sabores de pasas, que acompañan ahora al merey y la pimienta, mientras que en el paladar se encuentran las mismas notas de chocolate, café y pimienta, pero con la adición de merey aquí también. El cigarro sigue quemando bastante lento, lo cual me permite disfrutar bastante del tercio con el tiro en óptimas condiciones, pero cuando me quedaban como 3 minutos de cigarro este se apagó y no lo pude volver a encender. La sensación fue como cuando te despiertas 5 minutos antes que suene el despertador y sabes que no te puedes volver a dormir. Pero fueron dos horas que pasé con el cigarro.

Puede que El Martillo no sea tan fuerte como pensaba, pero tampoco es un cigarro suave y disfruté bastante la fumada, aunque la hubiese disfrutado más con un tiro sin problemas. No obstante, pronto espero poder fumarlo de nuevo. Por su intensidad, riqueza y sencillez de sabores, no recomendaría fumar este cigarro sin antes haber comido copiosamente, incluso si fue carne mucho mejor. Pero acompañado de un buen whisky marítimo debe funcionar de maravilla. Para mí funciona como el único cigarro de la noche, así que con precaución si vas a reunirte con amigos y planeas fumarte dos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Tabacos Joya de Nicaragua
Marca: Joya de Nicaragua
Modelo: Antaño Dark Corojo
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: El Martillo (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 86

Casa Trianon – Robusto 60

Mucho ha cambiado desde la última vez que fumé un «Domingo Lopez» para reseña. Para empezar, ya no se llaman Domingo Lopez, aunque en verdad nunca se llamaron así. Yo les puse ese nombre porque era quien me los entregaba y uno de los torcedores. Bien pude haberles puesto Jorge Pupo, que es otro de los torcedores. Pero Domingo tiene un nombre más catchy, me pareció. El hecho es que hace unos tres años finalmente se establecieron con el nombre de Casa Trianon, aunque el cigarro era prácticamente el mismo, con algunas diferencias de vitolas. Desde principios de 2021 han comenzado a crear cigarros con capas diferentes y tamaños nuevos, de los cuales este Robusto 60 es uno de ellos, también tienen torpedos y otros estilos de robustos, pero pareciera que van apuntando a cepos mayores.

En lo personal esta anilla me gusta mucho, primero porque el diseño tipo 8-bit me encanta y me parece que combina factores tipo art decó en la tipografía y la casa que aparece en la anilla es muy parecida a la casa de mi abuela, que efectivamente es art decó de principios de los años 40. La capa ecuatoriana es de las que crecen a la sombra, pero no me atrevería a decir que es Connecticut per se, pues tiene una oscuridad que no es normal, pero al igual que el Baron Duluc que fumé hace poco, puede ser de la misma planta de Connecticut, pero una hoja que recibe más sol. En la capa se sienten aromas de cuero, fruta fermentada y notas florales, mientras que en la tripa, que es venezolana, se aprecian notas de cuero, madera y pasas. Finalmente lo pico y la calada en frío presenta notas de cuero, madera y notas florales.

El Robusto 60 comienza modesto, más suave de lo que la capa medio oscura te haría pensar, pero con la intensidad propia que en realidad esa capa representa. Los sabores son de madera, notas herbáceas y un trasfondo de pimienta que se identifica más con la especia que con la sensación picante, por lo que es más apreciable por la nariz que por la lengua o el paladar. A medida que voy avanzando dentro del tercio siento notas de caramelo en cada calada y notas suaves de canela que no necesariamente acompañan la calada sino que se sienten en el retrogusto general de esta sección del cigarro. El mismo quema muy bien, con un anillo de combustión que tiende a ser recto y una columna de ceniza muy respetable.

Precisamente, tan respetable es la columna que la imagen del segundo tercio la hago al inicio, porque quiero dejar constancia de la ceniza, sobre todo porque un par de minutos después se cayó sola. Pero no es el primero de estos cigarros que me fumo y en todos he podido mantener una ceniza de buen tamaño, siendo esta, precisamente la más corta… ley de Murphy que es a la que le hice la foto. En el segundo tercio los sabores de pimienta son más prominentes, quizá también porque los de madera son más escasos y la pimienta se destaca mejor. Se mantiene esa aura de canela del tercio anterior, pero desaparece el sabor de caramelo. Superando la mitad del cigarro aparecen también sabores de tierra seca y nueces verdes, sutiles y sin mucho que destacar, mientras que el cigarro quema muy bien y tiene un tiro casi perfecto.

En el último tercio los sabores se simplifican y se hacen más lineales, destacando pimienta, madera, tierra seca y notas herbáceas, pero no hay acompañamiento de matices como en tercios previos, sino que es, precisamente, una fumada predecible y sin sabores nuevos. Al cabo de una hora y 15 minutos, este cigarro de gran calibre llega a su fin, con una sensación ligeramente esponjosa en las últimas caladas, que puede hacer que uno lo deje de lado antes de lo que quiere, o que simplemente esa sencillez en los sabores haga que te canses más rápido de él.

Casa Trianon es una marca que, aunque tiene ya unos cinco años, todavía está empezando. En Venezuela es difícil comenzar fuerte desde el primer momento, así que todo es un aprendizaje y una evolución constante, y antes de utilizar estas capas importadas estaban atados a unas capas muy rústicas y de no muy buena calidad, de producción local y de la misma ubicación de donde era el resto de las hojas. Si bien esto le da un aspecto más artesanal al cigarro, también sufría el consumidor final porque el último tercio era casi infumable, por consistencia. Pero estas nuevas capas son un paso en la dirección correcta, haciendo al cigarro más atractivo visualmente, con mejores sabores, pero con la misma intensidad y el problema al final ya no es de resistencia sino de falta de cambios. En próximas ocasiones yo buscaría mayor evolución durante la fumada, o que el último tercio incluya esa evolución, pues el último tercio se siente como una versión simplificada del segundo. Pero sin duda que hay una mejoría que se debe aplaudir y solamente les puede ir bien a partir de esto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Casa Trianon
Marca: Casa Trianon
Modelo: Robusto 60
Dimensiones: 5½ x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Venezuela
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Venezuela
Tripa: Venezuela (Güiria)
Precio: N/D
Puntuación: 85

Cordoba & Morales – Family Reserve Habano (Lancero)

La marca Cordoba & Morales traza su origen a principios del siglo 20, cuando la abuela de sus fundadores, de nombre  Celestina Cordoba Morales vivía en Cuba y aprendió el arte de hacer tabacos. Eventualmente le pasó el conocimiento a sus hijos y estos a sus nietos, quienes son los creadores de la compañía: Azarias Mustafa Córdoba y Osniel Mustafa Córdoba. La empresa ha logrado una buena posición en el mercado en un poco menos de 10 años siendo parte de él y en el que tienen alrededor de 12 ligas distintas. Hace un poco más de dos años tuve la oportunidad de probar uno de sus cigarros: Clave Cubana, que llegó a mí por el mismo método de este, el paquete mensual de Cigar Hustler.

El Family Reserve Habano tiene una capa proveniente de Ecuador, mientras que el resto de las hojas son de origen nicaragüense, al igual que la fabricación del cigarro. La capa tiene múltiples venas y a simple vista pareciera ser más ancho en el pie que en la cabeza, pero realmente es un efecto de la foto, pues es bastante cilíndrico y uniforme, y también tiene un pequeño rabo’e cochino en la perilla. En la capa se aprecian notas bastante sutiles de cuero y chocolate, aunque este chocolate varía de intensidad a medida que me voy más hacia la parte de la cabeza del cigarro, mientras que prácticamente desaparece hacia el pie. Lo pico con la doble hojilla y antes de encenderlo con un simple fósforo a fin de no tostarlo demasiado, la calada en frío me da aromas a tierra y chocolate.

Manteniendo la tradición de sabores de un lancero, desde el principio son fuertes, dominantes e intensos, en este caso destacan notas de tierra, madera, dulce, fuerte de pimienta y también en el retrogusto, mostrando todos los elementos de lo que será seguramente una fumada intensa. Ese es uno de los aspectos más destacados de los lanceros y es que al tener una mayor relación de capa sobre tripa, sus sabores tienden a ser más intensos, que no quiere decir que sean cigarros necesariamente fuertes, sino lo que se conoce como «full flavor». Ya la inclusión de ligero en estas dimensiones debe ser menor que en un 6×60, por ejemplo, pero eso es suficiente para hacer que cada calada esté cundida de sabor. Para el final del primer tercio los sabores incluyen un matiz de madera en el dulce y la inclusión de canela entre los sabores en el paladar y el retrogusto.

Para el segundo tercio el sabor dulce que tenía matiz de madera se convierte en un matiz de chocolate, bastante denso e intenso, y este acompaña los sabores de madera y pimienta que continúan del tercio anterior. La canela es menos participativa, aunque quizá porque su aparición es más esporádica, algo que también puede ser causado porque el cigarro tiene una clara tendencia a apagarse con cierta regularidad, siempre que no le dé caladas cada 10 segundos, lo cual me parece bastante. También aparecen notas de caramelo bastante agradables en lo que supero la mitad del cigarro, pero la manía de apagarse hace que esos sabores se pierdan después de tantas reencendidas. Es una lástima porque en todos los demás sentidos, este cigarro se ha comportado de maravilla.

Por supuesto, bastó que dijera lo último del párrafo anterior y el cigarro comenzó a hacer todo lo contrario. Hasta el segundo tercio el mayor problema era una tendencia a apagarse, pero en el último no solo se apaga con cierta regularidad, también quema bastante mal. Adicionalmente, pareciera perder consistencia o rigidez hacia la perilla, lo que hace que el cigarro se vea más masticado de lo que realmente está, y siendo un lancero he tenido todo el cuidado del mundo de no presionarlo mucho, pero cada reencendido hace mella en la calidad de la fumada, incluso utilizando un encendedor de una sola turbina. Eso ha hecho (creo yo) que no se sienta una gran transición entre el segundo y el último tercio, pero la verdad es que los sabores estaban bien agradables antes y en este tercio lo que se sienten es un tanto más tostados y con una pequeña nota amarga, pero nada terrible, hasta que se apagó cuando le quedaban unos 10 minutos de fumada pero decidí no reencenderlo. En total me duró 75 minutos.

Mi experiencia previa con Cordoba & Morales me valió 83 puntos, lo cual se traduce en un cigarro decente, que no es para «tirar cohetes», pero que podría volver a comprar en un 5-pack para disfrutar de vez en cuando. Este Family Reserve Habano me ha gustado un poco más, aunque estoy muy claro que cuando pruebas un lancero la experiencia puede ser muy diferente vs. una vitola de mayor cepo, pero con mucho gusto quisiera probar otro, pues el Clave Cubana era robusto, así que la experiencia fue completamente distinta. El Family Reserve Habano es un cigarro bastante especiado, lleno de sabor y una experiencia completamente diferente si pruebas el retrogusto con cierta constancia, pero también es un cigarro con una construcción bastante problemática, que me dio una quemada irregular y estoy casi seguro que ello afectó los sabores del último tercio, por lo que me encantaría probarlo de nuevo, en otra vitola y con una construcción mejor, sin duda.

Ficha Técnica:
Fabricante: CNM Cigars
Marca: Cordoba & Morales
Modelo: Family Reserve Habano
Dimensiones: 7½ x 38
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua (Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Ometepe, Jalapa)
Precio: $9,00
Puntuación: 86

Ron: Durán 12 Años

Una pequeña muestra de unos 40cl que me obsequió mi amigo Camilo Olmos, quien es un extraordinario bartender y aficionado fumador (@olmosdrinks en Instagram), fue este Durán 12 Años, un ron creado por Francisco «Pancho» Fernandez, quien fuera parte de la marca cubana Havana Club hasta la década de 1970, cuando se trasladó a Panamá a trabajar con marcas como Abuelo, Zafra, Caña Brava, Selvarey y Canalero, y del cual he reseñado su línea Orígenes de 8 y 18 años. Ahora también ha creado este ron Durán en sus expresiones de 3, 5, 7 y 12 años y que según su perfil en Instagram, ha ganado 5 medallas internacionales, aunque no mencionan cuál de los rones es el ganador. Lo que sí menciona es que el ron es hecho a partir de melaza, lo que lo hace algo diferente de la gran mayoría de rones panameños que he probado.

El ron recibe su nombre como tributo a Roberto Durán, un famoso boxeador panameño que luchó desde 1968 hasta 2001, logrando un total de 103 victorias en 119 combates y comúnmente conocido como Mano de Piedra.

No existe mucha información sobre el ron en sí, salvo que es añejado en barricas de roble blanco americano ex-bourbon, que es un blend de rones de 12 años y que es embotellado a 40% de alcohol.

El ron lo serví en una copa balón en la que pude apreciar instantáneamente que se trata de un líquido color ámbar claro, con destellos ocre, del que se desprenden lágrimas de descenso bastante rápido y que se mueven muy aglomeradas por el interior de la copa.

En nariz se sienten notas con propiedades dulces, como pasas, jugo de uva, vainilla y azúcar morena.

En boca se sienten sabores bastante interesantes pero con poca permanencia… manteniendo el vocabulario boxístico, podría decir que tiene poco «punch». Se sienten notas de mora, toffee, coco, nuez moscada y caramelo, notas picantes y dulces.

En el retrogusto se aprecian notas fuertes de vainilla y coco, luego notas de madera tostada, que realmente estaba esperando desde el inicio y en un ron de 12 años deberían estar más presentes, almendras y manzana verde.

Recuerdo la primera vez que probé Abuelo 12 años y me pareció cualquier cosa, pero también me pasó que un amigo me regaló una botella y después de probarlo más veces, en otros ámbitos y con más paciencia me pareció un ron mucho mejor y terminé dándole una buena y merecida puntuación. El Durán 12 Años tiene sus puntos etéreos a favor y en contra, y creo que lo que menos me gustó de él es la poca permanencia que tiene. En efecto, después de pasarlo por boca, en cuestión de cinco o diez segundos ya no sentía sabores. Creo que una graduación alcohólica mayor (45-47%) podría mejorarlo mucho, pues te dejaría mayor impacto en boca, y con un nombre como Mano’e piedra, de verdad esperaría que fuese un ron impactante.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: 12 Años
Marca: Durán
Origen: Panamá
Materia prima: Melaza
Edad: 12 años
Precio: $23
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 78

Dunbarton – Sobremesa Brûlée (Robusto Largo)

Esta es mi segunda prueba del Sobremesa Brûlée. La primera fue hace un poco más de un año y lo que más me sorprendió de ella fue lo poco que me gustó el cigarro, siendo Sobremesa uno de mis grandes clásicos y compras regulares, y además siendo un gran fanático de las capas Connecticut. El mayor problema de esa fumada era que se trataba de una vitola 6¼ x 60 y eso siempre va a afectar la calidad y gusto del cigarro, al menos conmigo. En esta ocasión, San Luis Cigars tenía una buena oferta y mi socio decidió aprovecharla, solo para regalarme los cigarros después y a los pocos días cobrármelos. Nada personal, solo negocio. Al final, no me los vendió más caro de lo que los compró.

Para el Sobremesa Brûlée, Saka decidió hacer un cigarro más al estilo clásico de los Connecticut, principalmente para no pelear en un renglón del mercado que no domina (dicho por él) sea por calidad o por gusto, pero también porque piensa que ya hay muy buenas propuestas entre los Connecticut. Luego de mi aparentemente mala experiencia con este, decidí que lo quería probar en otra vitola, pues juzgar un cigarro por la experiencia con esa vitola tan grande no sería justo, especialmente porque los cigarros de Saka se caracterizan por una cierta intensidad, que el 6,25×60 simplemente no tenía. Desde el principio no sé qué esperar, pues los aromas en frío no son muy abundantes, destacando notas excesivamente suaves en la capa de dulce y cuero, aunque en el pie se sienten notas más destacadas de caramelo, avena y cáscara de naranja. La calada en frío tiene notas de mantequilla de maní, chocolate y un toque de pimienta.

Esa sensación de tabaco Connecticut tradicional no es lo primero que se siente en el Brûlée; de hecho, es muy poco lo que se siente en las primeras caladas del Brûlée y por un momento pienso que me espera una experiencia similar a la anterior, pero al cabo de las primeras caladas comienzan a aparecer sabores de nueces y maní, que después de unas caladas más muestra también notas dulces, cremosas, herbáceas y mucho más cremosas en el retrogusto. Hacia la mitad del primer tercio se siente una nota almidonada que incluye galletas y los sabores en general se sienten bastante redolentes dentro de la boca, sin necesidad de retoque y quemando casi a la perfección. El humo es abundante y la intensidad es baja, pero más alta de lo que esperaba dada esa introducción de un cigarro tradicional.

En el segundo tercio el Sobremesa Brûlée es definitivamente más fuerte, pero no por sabor a pimienta, sino como una sequedad en el cigarro, que arropa los sabores de crema y nueces que le siguen acompañando. Pero también se sienten notas más dulces, sobre todo hacia la mitad del cigarro, e incluso notas cítricas. En el retrogusto se destaca más el caramelo, pero sigue siendo el sabor de nueces el principal, manteniendo una construcción muy buena y humo denso con un anillo de combustión que tiende a ser recto, pero no siempre lo es. Superada la mitad también aparecen notas de mantequilla, que le dan a ese aspecto cremoso aún mayor potencia.

No hay un mayor cambio en el último tercio, pero el cigarro ciertamente se estaba comportando de maravilla, así que tampoco es que hacía falta un gran cambio en este tercio para mejorar. El único cambio en este tercio es que esa sensación cítrica se hace más fuerte y se define más como limón, pero el sabor de nueces sigue siendo el principal y quizá tiene un toque tostado en este segmento, pero no hay una nota discordante ni muy diferente. Los sabores siguen siendo envolventes en boca y la intensidad de suave a media, e incluso con todo eso me duró una hora y 35 minutos de fumada.

Ciertamente esta experiencia ha sido muchísimo mejor que la anterior, por lo que creo que este tipo de vitolas son mucho mejores que las más grandes, al menos para este cigarro, pues hay otros cigarros que gustosamente los fumo en cepo 60, aunque idealmente no en 6 pulgadas de largo o más. Pero el robusto largo de 5,25 x 52 de este me parece ideal, sobre todo porque sigue teniendo algo de intensidad la fumada. El Sobremesa Brûlée es sin duda un cigarro equilibrado, considerablemente menos intenso que lo que me gusta, incluso en Connecticut, pero no por eso me dejará de gustar. El sampler que compró mi socio y luego me regaló/vendió tiene tres de estos y dos de los Sobremesa normales, por lo que espero poder probar las otras dos vitolas y compararlas gustosamente. Quizá hasta genere mayor estima por el 6¼ x 60.

Ficha Técnica:
Fabricante: Joya de Nicaragua
Marca: Dunbarton Tobacco & Trust
Modelo: Sobremesa Brûlée
Dimensiones: 5¼ x 52
Tamaño: Robusto Largo
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: México (Matacapan Negro de Temporal)
Tripa: Nicaragua (Condega C-SG, Pueblo Nuevo Criollo, Estelí C-98, Estelí Híbrido)
Precio: $14,00
Puntuación: 90

Lost and Found – Chance (Robusto)

La línea Lost and Found es una colaboración entre Robert Caldwell, Tony Bellato (de La Barba Cigars) y Jaclyn Sears (quien también es de Caldwell), y se trata de un evento benéfico a nombre del programa Toys for Tots, una fundación que regala juguetes a niños desamparados o cuyos padres no tienen recursos. Obviamente que no les regalan tabaco, pero los fondos recaudados sirven para financiar a esa fundación. Puedes hacer una búsqueda de Lost and Found Cigars y encontrar diversos productos, por lo que este es el Chance, una liga hecha con capa Habano nicaragüense sobre capote Sumatra (no menciona su origen) y tripa de Nicaragua, República Dominicana y Estados Unidos. Este cigarro llegó como parte del paquete mensual de Cigar Hustler para enero de 2021.

El Chance se trata de un cigarro curioso, de buen tamaño y apariencia llamativa, aunque no tenga anilla. Pero la perilla parece ser cuádruple, lo cual es una gran diferencia entre la mayoría de los cigarros que tienen tres y algunos incluso dos, pero también se siente bastante sólido y compactado, con unos aromas que no son los más agradables pero son bastante únicos, incluyendo azufre, o al menos el mismo aroma de una caja de fósforos (las de cartón), madera y cuero. El aroma a azufre efectivamente me recuerda a fósforos, pero solamente se siente en la capa y en la tripa siento pimienta, nueces y pan. Lo pico con la guillotina en V superficial y me doy cuenta que tengo que botarla, pues el corte apenas si rozó la perilla y es porque la guillotina está rota, así que busco otra y con esa hago el corte perfecto. La calada en frío presenta madera, dulce y un sabor de coca cola igualmente llamativo como el de fósforo.

El Lost and Found Chance comienza intensamente con una fuerte dosis de pimienta que me deja los ojos con lágrimas durante los primeros dos minutos, seguidos de una intensidad casi igual pero que al menos me deja apreciar otros sabores como canela y leña. A mediados de primer tercio la pimienta disminuye levemente, siendo todavía el sabor principal de la fumada y también aparece un sabor muy agradable de almendras tostadas, que toma también esa sensación ahumada de la leña para sí mismo y la madera ya no sabe a quemada. El retrogusto es dominante de pimienta, pero al momento de la aparición de los sabores de almendras en el paladar también se sienten en el retrogusto, pero sin tostar. El cigarro quema bastante bien con un anillo de combustión que no es del todo recto pero tampoco es preocupante, mientras que el humo es abundante y denso.

En el segundo tercio la pimienta sigue siendo el sabor dominante, pero está muy a la par y ligeramente por encima nada más de los sabores secundarios, que incluyen canela en este tercio pero también almendras, esta vez sin tostar y una sensación cremosa que se hace más notable a partir del punto medio del cigarro, justo en donde aparecen notas dulces más destacadas que se aproximan a caramelo. El segundo tercio también se caracteriza por una quemada mucho más lenta, quizá también porque la ausencia de anilla me hace perder un poco las dimensiones y no estar seguro en donde está la mitad, cosa que es bastante idiota de mi parte porque simplemente con ver el cigarro debería poder saber dónde empieza y donde termina, pero tal es la dependencia de estas cosas. El retrogusto sigue casi igual, con una marcada tendencia hacia la pimienta pero la inclusión de almendras también.

Para el último tercio, ya sin duda alguna de ello, el Lost and Found Chance muestra las pruebas fehacientes de un cigarro que está alcanzando sus últimos suspiros, con sabores sutiles, esta vez a pimienta, canela y almendras, pero también una tendencia a deformarse y un tiro irregular, principalmente por esa tendencia a deformarse, pero no ha dejado de ser una experiencia bastante agradable, sencilla y más fuerte de lo que esperaba, bajo la excusa de que es por una buena causa. Fue una hora y 20 minutos bastante provechosa, en realidad.

La línea Lost and Found siempre me ha llamado la atención, principalmente porque suele estar disponible únicamente en 5- y 10-packs que vienen envueltos en papel y sin anilla, prestándose a un estilo bastante artesanal. Además, la edición limitada y los sabores únicos siempre han sido parte de su tradición, y ciertamente el cigarro es consistente en sus sabores e intensidad, por lo que no dudo que tampoco sea el último Lost and Found que me fume.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Chance
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: N/D (Sumatra)
Tripa: Nicaragua, República Dominicana, USA
Precio: $9,50
Puntuación: 84