ACID – Nasty

Finalmente sucedió. Yo honestamente pensé que no iba a suceder nunca, aunque no aposté por ello tampoco. Pero probé mi primer ACID. En verdad los ACID nunca me han llamado la atención, al igual que ha sucedido con casi cualquier otro cigarro saborizado pues el sabor del tabaco per se siempre me ha gustado y las pocas veces que me he atrevido con algo saborizado me ha parecido bastante desagradable. Pero el hecho es que los ACID no son saborizados como tal, en el sentido que no hay saborizantes artificiales a uva o fresas o cerezas como en otros cigarros de tripa corta o de desecho, sino que son más como infusiones naturales y el tabaco es añejado, de tripa larga y de buena calidad. No obstante, nada de eso era suficiente para invitarme a probarlo, mucho menos comprarlo, incluso sabiendo que son los cigarros más vendidos en USA. Pero tengo un amigo y seguidor quien desde hace un tiempo me envía fotos de lo que toma y fuma, y regularmente (una o dos veces por semana) sale fumando un ACID. Ya cuando me cansé de burlarme de él me dijo que, aunque los ACID no son la mejor opción para fumar diariamente, con ciertos cócteles y en ciertos tamaños, el ACID puede ser parte de una combinación increíble. Así que este amigo me envió varios ACID y, aunque le dije que no pensaba fumarlos, finalmente accedí.

Con un nombre como Nasty la verdad es que la marca no parece hacer mucho por invitar a fumar, además que las anillas son realmente feas. Pero si ya probé el Crazy Alice, otra versión de Drew Estate en esta misma vitola, como ya sé que no es un cigarro de larga duración, al menos no puedo pasarla mal por mucho tiempo. El cigarro es bastante pequeño, con medidas de 4 x 52 pero en formato pirámide, que hace que se sienta más pequeño aún. La capa está aromatizada con toques de cuero, rosas y lo que podría describir como incienso. El pie está cubierto así que no podría describir los aromas, pero la verdad es que los aromas de la capa son ciertamente fuertes y creo que tampoco podría apreciar algo más allá. En serio, se siente como si estuviera en una clase de yoga. La calada en frío muestra notas de rosas, cereza y ahumado. Así que le doy fuego de una vez.

Un cigarro de estas dimensiones estaría tentado a describirlo en dos mitades en vez de tres tercios, lo cual haré pero también porque honestamente hubo poca variación entre todos. El cóctel que me recomendó mi amigo fue un Old Fashioned de Diplomático Reserva Exclusiva, lo cual tampoco es fácil de hacer dada la intensidad dulce del ron y el hecho que hay que medir bastante el azúcar que le pongas, así que opté por hacerlo sin azúcar y luego añadirle jarabe de azúcar a medida que lo necesitara, lo cual terminó siendo una pequeña gota. El cigarro comienza con notas de chocolate y pimienta, con un retrogusto de rosas e incienso, que junto con el Old Fashioned combinan para hacerlo bastante más perfumado pero la combinación de sabores dulces no me termina de gustar. Otra de las opciones para combinar este cigarro era una cerveza stout con un buen índice de amargo y, honestamente, creo que hubiese sido mejor opción, pero esto es lo que tengo así que dejo el trago a un lado y disfruto del cigarro solo, que más adelante comienza a tener una transición en la que los sabores del retrogusto comienzan a formar parte de la fumada en el paladar.

Hacia el final de la fumada los sabores se concentran un poco gracias a las dimensiones del cigarro y su forma, pero no hay gran variedad salvo una sensación más dulce, pero por alguna razón esta combinación de rosas, incienso y dulce no es la que más me gusta, incluso si esa sensación de chocolate es parte de la fumada y eso sí sería algo que me guste. Pero la verdad es que las rosas y el incienso son lo más superlativo de la fumada y lo que menos me gusta, por lo que el Nasty, aunque no me parece realmente nasty, tampoco es un cigarro que compraría. Sin embargo, tiene el añadido que carece de sweet tip o punta dulce, por lo que no se siente tan desagradable como otros, y no quiero decir que los cigarros de sweet tip son malos, pero cuando combinas el sweet tip con sabores infusionados fuertes, la combinación puede ser terrible. El Nasty no es terrible, pero tampoco es un cigarro que quisiera probar nuevamente. Para ser mi primer ACID, no es algo que voy a salir corriendo a comprar otros, pero tampoco descarto fumar otro y tengo como cinco más diferentes por encender.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: ACID
Modelo: Nasty
Dimensiones: 4 x 52
Tamaño: Pirámide
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 78

Cocuy: Balsamal Clásico Reposado

Entre todos los Cocuy que he recibido para reseña, que tampoco es que son tantos, pero son muchos más de los que esperaba, son los de la marca Balsamal los primeros que llegaron. Casualmente, comencé a atreverme a esto de las reseñas de Cocuy a raíz de otros que llegaron, pero cuando los Balsamal llegaron a mis manos fue solamente por probar qué tal era este destilado autóctono y descubrir casi inmediatamente que tenía que estudiarlo bastante bien. Por ejemplo, en las catas de ron y whisk(e)y nos enseñan que mientras más lento bajen las lágrimas por el interior de la copa, más denso es el líquido y, en teoría, mayor añejamiento tiene. Si bien el color y la densidad se pueden alterar con aditivos permitidos como azúcar y caramelina, respectivamente, la velocidad de las lágrimas es más difícil de alterar. Pero, en el Cocuy, las lágrimas descienden entre rápido y muy rápido y casi nunca tardan en descender. Esto sucede porque el añejamiento del cocuy es exponencialmente menor que el del ron o el whisk(e)y, pero también porque es otro tipo de destilado. No obstante, aquí sigo con mis apreciaciones, siempre teniendo eso y mucho más en cuenta.

El Balsamal Clásico difiere del Puro porque está añejado o, técnicamente, reposado como se dice entre los destilados de agave. Este reposado ocurre durante 6 meses en barricas de roble blanco americano ex-ron, que a su vez fueron ex-bourbon. Sin embargo, son barricas de múltiples usos que ya son desechadas por las roneras y estas son recharreadas y utilizadas para el Cocuy.

Pero este viene en prácticamente la misma botella que el Puro, que sufre de los mismos problemas de apreciación que el resto de las botellas de producción nacional: es asombrosamente nula. La botella fácilmente podría ser de cualquier otra cosa y seguramente lo es; estoy seguro que existen muchísimos otros destilados de menor calidad en Venezuela con la misma botella, y no necesariamente tienen que ser destilados. No quiero decir que este sea un problema de Balsamal, pues es el mismo tema con otras marcas de Cocuy también. Incluso, nuestros rones tan afamados en Venezuela y el mundo, tienen de las peores botellas que existen. En el caso de los rones es porque ese filtro «anti-adulterado» es malísimo, la tapa se aísla fácilmente y rara vez una botella cierra bien y al cabo de dos meses de abiertas se evapora el alcohol y nunca se pueden colocar acostadas porque se les sale el líquido.

Pero, efectivamente, hay muy poco en la botella que llame la atención y ese es un problema de la industria. Hay otros Cocuyes que tienen mejores botellas, pero también tienen más inversión y ese es parte del tema. Pero aquí no vine a hablar mal (o al menos no más) de la industria, que ya bastante artesana es de por sí.

El Balsamal Clásico es de un color amarillo pálido en copa, como del mismo color de un whisky viejo, de esos que tenemos en el bar de la casa de nuestros padres, que tiene 30 años guardado. Sus destellos son más oscuros, lo que le da una tonalidad de más añejado y llamativo, para ser un Cocuy. En copa se aprecia una alta densidad al agitarlo y el descenso de las lágrimas es medio rápido, como ya me tiene acostumbrado este destilado, pero denotando un mayor añejamiento que en el Puro y se notan bastante aglutinadas.

En aromas se sienten complejas y variadas, con notas fuertes de caramelo, sabia, notas vegetales (no herbáceas), ciruelas, cítricos y al cabo de un rato en copa esas notas cítricas comienzan a escalarse y dejarme apreciar notas de piña, cera de vela, una nota extrañamente perfumada que me recuerda a jabón de tocador y azúcar quemada.

En boca es bastante franco con respecto a los aromas, destacando principalmente una nota alcohólica moderada y esperada con sus 45°, pero también fuertes sabores cítricos, que destacan con notas aromáticas en el retrogusto y una nota amarga como de la cáscara de alguno de estos cítricos, pero también hay notas de piña, caramelo quemado que, eventualmente se convierte en toffee y notas dulces y amargas en general. Ese amargo se siente mucho más si te atreves a tomarlo más rápido pero afortunadamente no es como tomo el Cocuy, aunque tampoco lo mezclo. El retrogusto es de cítrico y azúcar morena.

El Balsamal Clásico es uno de mis cocuyes preferidos, no tanto porque me gusten más los reposados que los que no, pues creo que cada uno aporta algo específico. Pero este es bastante complejo y entre los reposados que he probado me parece el más fiel al sabor del cocuy, por lo que el reposo le ha permitido hacerse un poco más complejo pero sin dejar atrás el sabor característico del Cocuy, y por su naturaleza, sucede que el añejado extremo (mayor a 2 años) de este destilado le hace cambiar muchísimo. Pero en este sigues teniendo mucho de la base y eso lo aprecio bastante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Cristóbal Sánchez
Nombre del Cocuy: Clásico
Marca: Balsamal
Origen: Venezuela
Edad: 6 meses
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 88

L’Atelier – Extension de la Racine 2014 (Torpedo)

Por una extremadamente buena suerte cuento con algunos seguidores que me han enviado cigarros para probar. Dado que normalmente coloco los cigarros en una lista y los voy fumando en orden, estos cigarros ya tienen unos 6 meses en el humidor y puedo estar seguro que están en el momento propicio para darles fuego y este es parte de un paquete de ocho cigarros que me enviaron, de los cuales solamente había fumado uno anteriormente. La línea Extension de la Racine de L’Atelier forma parte de un incentivo que creó la marca para colocar ediciones limitadas en algunas tiendas a fin de llamar la atención de más clientes. Esta edición comenzó en 2013 y el cigarro que llega a mis manos tiene siete años de haber sido puesto a la venta. La línea consiste en cigarros de una sola vitola (aunque esta cambia anualmente) en forma de un torpedo 6,125 x 52 y se encuentra limitado a 27 mil cigarros fabricados en Nicaragua por My Father Cigars.

La capa Criollo de este cigarro se ve especialmente repleta de venas y pequeñas imperfecciones, pero considerablemente lisa que hacen que parezca más como distintas secciones de hojas que una sola, lo cual obviamente es un efecto visual. Se siente bastante rígido, con una sección especialmente dura hacia la cabeza del cigarro pero no es el primer cigarro con esta dureza que pruebo, así que no espero que sea un problema. La capa tiene aromas afrutados y dulces con toques de pimienta, y como es torpedo opto por picarlo diagonalmente, pero el tiro en frío es bastante apretado así que le doy un segundo corte opuesto, haciendo lo que se conoce como el corte en Voss, por @cigarvoss, su creador. Pero luego de algunas pruebas determino que el corte tampoco ayudó mucho así que le doy un tercer corte y el tiro se siente apretado, pero algo de aire pasa y me permite apreciar aromas de notas cremosas, casi como de mantequilla y una nota muy suave de pimienta.

El Extension de la Racine 2014 comienza relativamente bien, pero el tiro realmente no es nada bueno, así que no produce mucho humo cada calada y por ende no aprecio muchos sabores. Para mediados del primer tercio puedo anotar pimienta y galletas, pero para ese punto creo que debería sentir más así que procedo a hacerle un cuarto corte al cigarro y algo de masajes, lo que hace que la ceniza se caiga y no pueda tener una columna respetable, al menos en este punto. El cuarto corte permite apreciar algo de una nota cremosa en el cigarro, notas de madera y lo que únicamente puedo describir como tiza o una sensación más neutra de la crema. El anillo de combustión es relativamente recto pero con este tiro tan apretado, cualquier cosa es posible y el hecho que no se ha desviado es solamente una muestra de lo poco que puedo calarlo. Me toma 25 minutos superar el primer tercio.

Quizá por desesperación o aburrimiento le hago a una imagen a lo que viene siendo el segundo tercio apenas llego a él y esto no es algo relevante pero lo será en la próxima imagen. En el segundo tercio las notas de tierra son intensas y prácticamente dominan la fumada, pero también se aprecia pimienta, madera y notas dulces, pero es la madera la que se mantiene durante todo el tercio. Yo sigo con la obligación de masajear el cigarro y realmente durante más de una ocasión estuve a punto de dejarlo de lado y encender otro cigarro porque no estaba disfrutando de la experiencia. Pero el hecho que es un cigarro que tiene siete años de hecho me convenció que tenía que darle la oportunidad. Quizá soy más paciente que muchos amigos que a la primera señal de imperfección tiran el cigarro, pero creo que soy paciente en varios sentidos así que porqué no serlo con el tabaco.

Efectivamente, pasa tanto tiempo entre una foto y a otra que es raro describirlo como una continuación, pero la anterior era el principio del segundo tercio y esta es la mitad del último. Para este punto el cigarro ha mejorado considerablemente, básicamente porque no podía empeorar pero también porque he probado la elasticidad de la hoja y los «masajes» que le doy ya son casi amasados. Esto le permite ofrecer mejores sabores, entre los que destacan madera, tierra, pimienta, dulce, crema y nueces, mayor complejidad y mucho más humo. Al cabo de una hora y 35 minutos el Extension de la Racine 2014 llega a su fin, un fin que podría haber llegado mucho antes si no fuese por mi paciencia, pero que al final no estoy tan seguro si valió la pena.

La cabeza del cigarro es bastante «afilada» o puntiaguda, recordándome al San Martin de Tabacalera del Oriente que probé hace varios años, que era casi una daga. Lamentablemente el problema del tiro de este Extension de la Racine fue su mayor problema y el gran obstáculo del disfrute de este cigarro por el que tenía grandes esperanzas, no por ser un regalo sino por ser un producto de Pete Johnson (de Tatuaje Cigars) y por tener siete años de añejamiento. En los pocos momentos que se sintió bien (contados con dos dedos), el cigarro era una maravilla de complejidad, pero ni mi paciencia ni la constancia de cada calada fueron suficientes para compensar sus problemas y eso evitó que disfrutara de la experiencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: L’Atelier
Modelo: Extension de la Racine 2014
Dimensiones: 6⅛ x 52
Tamaño: Torpedo
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Criollo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 75

Ron: Foursquare Premise

Hace unas semanas me reuní con un amigo que es coleccionista de rones. La razón de la reunión era, además de conocernos, probar precisamente algunos rones de Foursquare, que de siempre ha sido una marca que me llama la atención y, ya habiendo probado un producto de ellos, me quedó claro que debía probar más. Este ron, lanzado en 2018, se traduce a Premisa: una propuesta que apoya o ayuda a una conclusión.

Premise es la octava edición de la serie Exceptional Cask de la marca y es uno de tres productos lanzados por la marca en 2018, incluyendo el Dominus y el 2005. Es un ron destilado de melaza y combinación de rones de alambique y columna de la misma destilería (Foursquare) en Barbados que son mezclados antes del añejado. Esta mezcla es colocada en barricas exbourbon durante tres años y luego en barricas exjerez durante siete años adicionales, para darle una edad total de 10 años. La producción está limitada a 15 mil botellas, envasadas a 46% de alcohol y sin azúcar añadida.

El Premise no tiene azúcar, pero definitivamente tiene caramelina para darle color y eso no tiene nada de malo, pues teóricamente no afecta el sabor aunque sí la percepción visual, especialmente si no sabes mucho de ron y puedes asumir directamente que es un ron muy, muy viejo y también que es muy, muy bueno. Una de esas es más verdad que la otra, pero las lágrimas que descienden por la parte interna de la copa lo hacen muy aglutinadas, al punto que casi que podría ser una sola lágrima que ocupa casi toda la copa. Pero es menos denso de lo que creería.

En nariz se sienten fuertes notas de madera de roble, lo que me hace pensar más en bourbon que en jerez, lo que ciertamente denota la cantidad de usos que cada una de esas barricas tuvo antes de contener este ron. Se le sienten también notas de coco, vainilla, caramelo y clavo. En segunda instancia se aprecian otras notas, sobre todo porque las de jerez se hacen más destacadas luego de un rato en copa y se siente cuero, higos, pasas y ciruelas. También hay notas más suaves de cáscara de naranja, pimienta y regaliz negro, pero también hay algunas notas ligeramente desagradables, o al menos no tan gustosas, como esmalte y papel húmedo, pero que le añaden más notas al olfato.

En boca se siente igualmente denso de como las lágrimas mostraban, con notas tánicas (de madera) muy destacadas, entre las que sobresalen las de jerez, maní tostado, chocolate muy oscuro, té, dátiles y una nota bastante rara que solo puedo describir como aceite de motor o como cuando pasas la lengua por un sobre para pegarlo. Hacia el final del sabor se sienten notas de pimienta. Pero luego de pasar por boca la persistencia no es tan larga como esperaba, aunque la largura apenas si se siente. Tiene un retrogusto muy maderoso, con nota de té, chocolate oscuro y esas notas de jerez que mencioné antes.

Sería absurdo decir que este ron no me gustó, aunque viniendo de Foursquare creo que me gustó antes de probarlo. Sin embargo, no me gustó más que el 2004 y ese día mi amigo trajo otro ron de la misma marca y que creo que me gustó más. Aunque casi todos los rones que he probado en mi haber han sido añejados en barricas exbourbon, son muy pocos los que han sido añejados en barricas de jerez y este lleva la gran mayoría del tiempo en ellas y de verdad que le dan matices muy interesantes que mejoran mucho más la experiencia. Es un ron bastante seco y no solo porque no tenga azúcar, sino que de verdad es nada dulce, pero muy complejo, por lo que si buscas un ron con tendencia compleja y dulce, este no es.

Mencionando a algunos conocidos, uno me dijo que este ron estalla mucho más en un Old Fashioned y no me extrañaría, pero no sé si me atrevo a sugerirlo a su dueño. Quizá cuando me haga con una botella. Dicho eso, me hace pensar que el Premise es un Foursquare que apunta más a la coctelería sencilla, aunque estoy muy claro que en el universo de rones de coctelería sería un insulto para este ron considerarlo como tal. Pero dado el portafolio de la marca, es fácil ver a este como uno de los menos añejados o considerados, tomando en cuenta el precio también.

Ficha Técnica:
Fabricante: Foursquare Distillery
Nombre del Ron: Exceptional Cask Series VIII Premise
Marca: Foursquare
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 10 años (3+7)
Precio: $55
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 90

H Upmann – by AJ Fernandez Finca La Lilia 2009 (Gordo)

En 2017 AJ Fernandez tuvo la oportunidad de trabajar con Altadis USA para crear una liga, y aunque AJF ya había trabajado con otras marcas, este proyecto de mejorar el H. Upmann de Altadis fue uno de los que más fama le dio y se convirtió en el primero de muchos proyectos con el consorcio. Por mi parte, el H. Upmann de AJ Fernandez también fue la primera oportunidad que tuve de hacer un review en inglés en video y que además fuese para Altadis. En ese momento estaba trabajando con una pequeña agencia de que le estaba haciendo la propuesta a Altadis y, aunque no estoy 100% claro si llegó a publicar, al menos me quedó un grato recuerdo. Ese video lo puedes ver aquí.

Pero estos proyectos de AJF con Altadis no se quedan en una sola liga, pues en 2019 Abdel y Altadis crearon una edición limitada del H. Upmann llamado Finca La Lilia 2009 que, como su nombre lo indica, contiene tabaco de la finca La Lilia de AJ Fernandez en Nicaragua que fue cosechado en 2009. El cigarro está disponible únicamente en vitola gordo 6×60 y limitado a 375 cajas de 20 cigarros, lo que da un total de 7500 unidades. La liga es prácticamente la misma del H. Upmann original, pero la capa proviene de una sección más alta de la planta de tabaco, lo que hace que sea ligeramente más oscura y más fuerte en su sabor.

Visualmente el H Upmann Finca La Lilia 2009 me pareció inicialmente el mismo cigarro que el original, pero esto es básicamente porque no me costó nada conseguirlo y fue parte del paquete mensual de Cigar Hustler, no recuerdo para cuando, pero creo que de enero de 2021. La capa tiene una cierta propiedad oleosa que no se nota mucho pero en una vitola de 6 x 60 le da un impresionante carácter y aunque no soy fanático de la dilución de los sabores que logran estas vitolas, el hecho que este cigarro únicamente está disponible en estas dimensiones me lleva a ver que está hecho para ella. La capa tiene aromas a cuero, maní y establo, mientras que en el pie se siente pimienta, chocolate y cáscara de naranja. Finalmente lo pico, simplemente con la doble hojilla y la calada en frío me permite apreciar chocolate, maní, vainilla, pimienta y galletas. Sin duda es un cigarro que me gusta y antes de encenderlo ya me emociona el prospecto.

El H Upmann comienza con una nota fuerte de madera seca y la sensación de algo endulzado con sacarina, como si el dulce estuviera contenido. Luego le acompañan sabores a nueces, más madera (una diferente) y pimienta, mientras que en el retrogusto se aprecian notas perfumadas, nueces y pimienta. La intensidad es media con full flavor, notas variables pero siempre sabrosas, que te dejan degustando cada calada y un humo abundante y denso. Hacia el final del primer tercio aparecen sabores a galletas danesas y la pimienta se reduce un poco, siendo menos agresiva e invasiva. El cigarro quema bastante lento y me toma aproximadamente 35 minutos superar el primer tercio.

En el segundo tercio el H. Upmann Finca La Lilia 2009 sigue impresionando con sus sabores, que ahora toman un toque más tostado/ahumado que incluye pan tostado, pistacho y canela, con un retrogusto precisamente de rolls de canela y la misma pimienta. Para el momento que le quito la anilla inferior también aparece un sabor que me gusta mucho pero que realmente no relaciono con tabaco: fritanga. Es un sabor como de algo frito en aceite, muy agradable, muy marginal pero también de corta vida. Le acompañan los mismos sabores del tercio anterior pero en total me toma casi 45 minutos superar este segundo tramo, lo cual es bastante sorprendente. El tiro, quemada, anillo de combustión y temperatura del cigarro se mantienen en la perfección, por lo que disfruto cada calada, aunque sí me pasa que si le doy caladas muy seguidas se siente más amargo y la nicotina me supera.

En el último tercio de esta gran experiencia los sabores se sienten menos densos, aunque muy similares a los del tercio anterior. Los sabores incluyen notas de tierra mojada, paja, leña y pimienta, mientras que en el retrogusto se aprecian frutos secos, y estos son solamente los nuevos, pues los sabores de los tercios previos siguen presentes en mayor o menor escala aquí, con la posible excepción de las notas de chocolate, que previamente eran más genéricos y en este tercio se sienten más como de chocolate negro. Al cabo de dos horas y 40 minutos de fumada llegó mi esposa con mi hija y tuve que dejar el cigarro para atender labores infantiles, pero en verdad no esperaba que el cigarro durara tanto cuando lo encendí y al momento de dejarlo en verdad me quedaban como 15 minutos de fumada, pero ante la posibilidad de apurarlo y darle más caladas el mismo cigarro me regañó y preferí dejarlo.

Cabe destacar que el H. Upmann by AJ Fernandez original no tuvo nunca una presentación 6×60, lo cual de por sí era bastante raro porque es una vitola muy comercial en USA y disponible hoy en día en casi cualquier producto. Siendo este uno de los productos más exitosos de Altadis y posiblemente el más exitoso de AJ Fernandez, al menos durante un tiempo, siempre me llamó la atención que no existiera en 6×60, aunque secretamente lo agradecía. Pero una de las cosas que siempre he aborrecido de los cigarros 6×60 es lo suave y diluidos que se sienten los sabores, aunque en términos de sus dimensiones me gusta que es una fumada larga y si los sabores son buenos y variados, es una buena fumada que dura horas. Lamentablemente esto rara vez sucede y muchas veces me encuentro aburrido del cigarro a la mitad pero no lo quiero dejar porque no soy de tirar cigarros que se pueden fumar todavía. Pero en este caso creo que la vitola funciona perfectamente con el cigarro y la liga, que es diferente a la de H. Upmann original y en términos generales me impresiona que haya podido fumar algo con una producción tan limitada y por eso me siento más agradado.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: H. Upmann
Modelo: by AJ Fernandez Finca La Lilia 2009
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua (Corojo 99)
Tripa: Nicaragua (Corojo 99), República Dominicana (Piloto Cubano)
Precio: $12,00
Puntuación: 94

Luis de Torres – 1493 (Toro)

El segundo de los cigarros que la marca Luis de Torres me ha permitido probar de su portafolio. Esta marca fue creada por dos franceses, con cigarros fabricados en República Dominicana y vendidos en ese país y en el estado americano de California. El 1493 promete ser ligeramente menos intenso que el 1498 que me fumé hace poco, aunque hay muy poco en la anilla y el color del cigarro que me lleve a esa conclusión. Sin embargo, la capa del 1493 es dominicana y no es San Andrés, que suele tener más sabor. El capote es de origen dominicano y la tripa es una combinación de cuatro hojas, de República Dominicana, Nicaragua, Colombia y USA (Pennsylvania Broadleaf).

Pero visualmente el 1493 no es tan llamativo como el 1498, quizá por un tema de contrastes. La capa del 1493 es más variada en sus colores y algunos de estos colores se ven muy parecidos a los de la anilla, lo que hace que no destaque tanto. Eso no es algo malo, pero si lo fuera con las primeras apreciaciones olfativas de la capa se me olvida por completo, pues destacan aromas cáscara de limón, pimienta, cuero y canela, siendo la cítrica bien inesperada y llamativa, tanto que desplazo el cigarro a todo lo largo y descubro que, en efecto, el aroma se encuentra generalizado por la capa. La tripa no me permite apreciar ese aroma cítrico, lo que ayuda a determinar precisamente que viene de la capa. En la tripa le siento pimienta y madera, mientras que la calada en frío presenta aromas de pimienta, cáscara de naranja esta vez y una nota dulce como de melaza.

El 1493 comienza con una cargada dosis de pimienta, algo poco dominicano en el sentido de esa intensidad, pero que luego se va develando como más propio de su origen gracias a notas de almendras, azúcar quemado y esa nota cítrica que sentí en frío, que se destaca más como una mermelada de naranja durante la fumada. Además es esa mermelada de naranja tradicional y hasta francesa, si se puede describir así, con sus notas amargas dominantes. Sin duda el cigarro se vuelve complejo desde el inicio y eso es un muy buen punto a su favor, aunque en el retrogusto se siente mucho más sencillo, destacando apenas caramelo y pimienta, y todavía no estoy seguro de qué tan positivo sea eso, pues si bien concentra mi atención en los sabores que siento en el paladar, también esperaría una complejidad equivalente por la nariz.

Comúnmente, a la hora de fumar, es normal sentir alguna transición de sabores y ese es el indicativo de que estás pasando de un tercio al siguiente; o al menos es lo que el master blender trata de lograr. Pero en el 1493 esa transición no se siente tanto en sabores sino más bien en la quemada, pues más o menos en la frontera entre los segmentos el humo casi desaparece y pasa de ser denso a ser muy débil, y nuevamente a ser denso. Los sabores luego hacen una transición también, desapareciendo casi por completo el sabor de pimienta, estando presenta cas exclusivamente en el retrogusto. Afortunadamente el sabor de mermelada de naranja sigue presente, incluso con su nota amarga, pero al cigarro le acompañan notas más variadas que destacan sabores dulces (canela y caramelo) y saladas (almendras saladas). Más adelante dentro del tercio pero antes de la mitad el humo vuelve a la densidad habitual y el cigarro sigue quemando bastante bien.

El último tercio es muy parecido al segundo, aunque se siente más como si el 1493 fuese reduciendo sus sabores desde el segundo tercio hasta el último, pues casi todos los sabores del tercio anterior se encuentran en este, pero en menos intensidad. La pimienta casi ha desaparecido por completo, incluso en el retrogusto, los sabores de naranja ya no se sienten pero sigue la nota amarga y el único sabor nuevo es el de almendras, que ya no se siente como si fuesen saladas, sino más como tostadas y sin sabor adicional. El cigarro mantiene estas propiedades de ir desapareciendo los sabores junto con la intensidad, que comenzó en media-baja, llegó a subir hasta media-alta y se ubica en media al final. Luego de dos horas de fumada, este 1493 llega a su fin.

Visualmente el 1498 me llamó mucho más la atención que el 1493, pero una vez encendido este 1493 demostró tener un sabor mucho más complejo y llamativo que los otros de la marca. Afortunadamente no me dieron uno de cada uno y he tenido la oportunidad de comparar un cigarro con otro a fin de asegurarme que demuestren consistencia y esta reseña, al igual que casi todas, es producto del promedio de ambas experiencias. No obstante, es el 1493 mi preferido hasta el momento, aunque si fuese parte de la empresa recomendaría un cambio de anilla o el uso de algún color que le permita destacar más. Aparte de eso, ha sido una grata experiencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Artista
Marca: Luis de Torres
Modelo: 1493
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, USA (Pennsylvania Broadleaf), Colombia
Precio: N/D
Puntuación: 88