RoMaCraft – Intemperance Whiskey Rebellion 1794 (Pennsatucky)

Yo sé que no han pasado ni dos meses desde la última vez que reseñé este cigarro. Realmente no estoy haciendo una recata de este solo para mantener el «espíritu» de RoMaCraft activo, o cualquier cosa así simplemente porque es una de mis marcas preferidas. Pero el hecho es que tengo este cigarro en una vitola completamente distinta que el último que reseñé y lo probé hace poco y me impresionó que la experiencia fue realmente diferente… no al punto de pensar que estoy fumando otro cigarro, pero sí algo nuevo, especialmente porque la vitola es más lonsdale que otra cosa y es un tamaño que siempre me ha gustado de 6,5 x 44. Este formato se llama Pennsatucky, que es una versión del nombre Pennsyltucky que es una región entre Pennsylvania y Kentucky a la que emigraron los habitantes de Pennsylvania durante el Whiskey Rebellion en 1794 que le da el nombre a la línea de RoMaCraft. Además, Pennsatucky es el nombre de un personaje en la serie Orange is the New Black.

La liga es exactamente la misma del WR 1794 original, consistiendo en una capa Habano ecuatoriana sobre capote Besuki indonesio y tripa nicaragüense y dominicana, pero limitado a 500 cajas de 12 cigarros cada una, dando como total 6000 cigarros, que suena como bastante pero en términos de mercado mundial, es casi nada. La capa tiene un aroma increíblemente cremoso, con notas fuertes de madera, vainilla y tierra, mientras que en el pequeño pie se aprecia pimienta y una suave nota frutal. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta cuero, crema y madera, con una sensación picante en los labios.

El cigarro comienza similar al anterior, pese a las diferencias tan notables de vitola, pero los sabores se parecen y no esperaría menos, pues lo que cambia es la intensidad. Desde la primera calada la pimienta es fuerte y abundante, pero le acompañan notas de madera, tierra mojada y cuero, pero es inmediatamente cremoso también, cosa que aprecio mucho y que lo diferencia de su hermano más grueso. El sabor de madera se endulza a lo largo del primer tercio y en el retrogusto incluye notas de chocolate negro, pero esa nota dulce de la madera invade al chocolate también y enriquece la experiencia. Podría decir que el sabor de tierra tiene una inclinación más mineral, pero en verdad es porque se siente ligeramente más seca y no porque tenga propiedades adicionales, realmente. En términos de construcción de comporta muy bien, manteniendo una ceniza bastante respetable y un anillo de combustión relativamente recto y sin mostrar indicios de desviación.

En el segundo tercio los sabores están casi todos al mismo nivel de intensidad, siendo la pimienta, madera y tierra los principales, pero este sabor de madera tiene un toque como entre ahumado y mojado que lo hace muy interesante y llamativo, pero realmente no consigo mejor manera de describirlo. También aparecen notas dulces en el tercio, como de pasas y maple, que son realmente la razón principal por la que quise hacer esta reseña, pues de un WR 1794 ya tenía y normalmente uno es suficiente, pero estos sabores tan atractivos y sutiles (al menos en este punto) y aparentemente sacados de la nada son algo que me encantó. El tiro es perfecto y la ceniza simplemente no se cae… incluso agito un poco el cigarro y tampoco se cae, pero como estoy seguro que se va a caer cuando le estoy dando la calada, prácticamente hago un esfuerzo adicional para que la ceniza caiga sin que eso afecte mucho la quemada. La intensidad es media-alta, y aunque eso es algo que espero con esta vitola, afortunadamente no sigue aumentando.

En el último tercio la madera mojada y la tierra son los sabores principales, pero ese sabor dulce de maple le da una dimensión adicional a los sabores principales y le da una complejidad vertiginosa a la fumada. El anillo de combustión y demás temas de combustión se comportan de maravilla, mientras que la anilla, al propio estilo de RoMaCraft, no sale en una sola pieza. El último tercio es la mejor parte del cigarro, pero solamente porque los sabores del tercio previo se concentran y amalgaman más e incluso le dan notas de torta de chocolate, arcilla y chocolate en polvo, que junto con esa nota cremosa y la de maple hacen que no quiera terminar el cigarro nunca y que con solo agua, que es como lo tomé, cada calada estalle mejor en el paladar. Me toma una hora y 20 minutos fumarlo, que fue menos de lo que esperaba.

Los primeros dos tercios o al menos hasta la mitad del cigarro este WR 1794 es muy similar a sus versiones de vitolas más gruesas y más cortas, pero es a partir de la mitad que la fumada del Pennsatucky se vuelve excepcional y algo completamente diferente y nuevo. Sin duda este tipo de vitolas son las que mejor marcan la experiencia, pero RoMaCraft tiene la experticia para hacer que cada vitola en la que fumes uno de sus productos tenga su atractivo especial. Aunque son pocos los cigarros delgados que he probado de ellos, este realmente me cautivó, por lo que confirmo que el Whiskey Rebellion 1794 es una gran liga que seguiré buscando en el futuro.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: RoMaCraft Tobac
Modelo: Intemperance Whiskey Rebellion 1794
Dimensiones: 6½ x 44
Tamaño: Pennsatucky (Lonsdale)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Indonesia (Besuki)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 92

La Flor Dominicana – Andalusian Bull (recatado)

El cigarro que mayor puntuación le he dado. En 2018 lo probé por primera vez y le di 98 puntos, que no solo es la puntuación más alta, es el único cigarro en mi haber que lo ha merecido. En 2019 lo vi en una tienda en República Dominicana a buen precio y decidí comprarlo con el fin de guardarlo un tiempo y ver cómo se comporta con una buena guarda, y con el pasar del tiempo decía que lo fumaría en alguna ocasión especial. Soy de los que guarda pocos cigarros para «ocasiones especiales», básicamente porque pienso que la ocasión es especial cuando la acompañas de un cigarro y porque en esos momentos emblemáticos de la vida, o no estoy pensando en fumar, o son la conclusión de un día muy chévere y a veces ya fumé. Hace un par de semanas vi un video que me confirmó esta idea, porque un tipo decía porqué no guarda cigarros para momentos especiales y su postura es que si se muere mañana, no quiere que alguien que no sepa apreciar su colección decida qué hacer con ella, con lo cual puedo concordar perfectamente porque si cada cigarro de tu humidor te recuerda a algo y representa algo, es algo muy propio, que los demás no podrían comprender.

Así que le di fuego al Andalusian Bull. Pero lo hice como debe ser. Dicen que los mejores cigarros no son solo por su composición, sino que neurológicamente, es la ocasión, la compañía, la música y el ambiente lo que te hace disfrutar más o menos algo. En esta ocasión fue rodeado de amigos, después de un copioso almuerzo, con una colección envidiable de rones, una ligera brisa, todo el tiempo del mundo y mi cuaderno para anotar impresiones. La construcción de este cigarro es increíble, sobre todo porque su forma no es la tradicional y con medidas de 6,5 pulgadas de largo y un cepo que en su punto de máximo grosor mide 64. En la capa Corojo ecuatoriana se siente un aroma de madera intenso, pero no mucho más. La calada en frío da notas de madera de cedro y algunas notas variadas que me recuerdan a aromas frutales, pero no son específicos.

El Andalusian Bull comienza bastante agradable, ciertamente haciéndome recordar esa experiencia tan agradable que viví con él hace unos años, pero que disfruto ahora con mis amigos. Sabores dulces a caramelo, densos y abundantes, pero también de madera sin definir cuál tipo y pimienta roja en el retrogusto. La quemada no es del todo recta y la ceniza no es del todo sólida y el humo no es del todo denso, pero no ha requerido retoques ni ha amenazado con apagarse. A lo largo del tercio ese sabor de caramelo que describí al principio se une con algo de vainilla y se aproxima a una combinación cremosa de ambos que realmente hace que el cigarro se agradable y que los 45 minutos que dura el primer tercio pasen sin problema alguno.

Los sabores a madera se convierten en probablemente los principales en este segundo tercio y me refiero a ellos en plural porque ciertamente se sienten dos matices distintos, uno de roble y uno de cedro, aunque no al mismo tiempo, o no siempre al mismo tiempo. Pareciera que el de cedro acompaña al cigarro hasta la mitad y después del ecuador le acompaña un sabor que se aproxima más al roble, pero también hay sabores de cuero y tierra, junto con pimienta, aunque esta no está al mismo nivel que los demás. En el retrogusto la pimienta pasó de roja a negra, pero no está sola, siendo algo de cáscara de naranja lo que lo acompaña también. Ciertamente es más complejo que en el tercio anterior y la intensidad es algo mayor en temas de sabores, pero en fortaleza del cigarro sigue siendo medio. Muy para mi sorpresa, la mayoría de mis amigos fumadores presentes están encendiendo su segundo cigarro de la tarde mientras yo me acerco a la mitad de este y, por supuesto, comienzan todos los temas de burla que si no estoy fumando o que el cigarro se me ha apagado, pero ninguna de las dos es cierta. El cigarro simplemente quema bastante lento.

Efectivamente, cuando lo encendí el sol estaba radiante y cuando estoy comenzando el último tercio ya la foto sale oscura. En el último tercio los sabores nuevamente estallan, con notas de cedro, cuero, una fuerte nota mineral combinada con tierra húmeda, junto con la fuerte nota de pimienta negra que acompaña todos los sabores. El retrogusto mantiene los mismos sabores de pimienta con cáscara de naranja, mientras que la intensidad de los sabores y la fortaleza están un poco por encima de lo que estaban hace un momento y mantiene esa tendencia durante todo el resto de la fumada, por lo que las últimas caladas las voy espaciando cada vez más y estas coinciden con las últimas caladas que mis amigos que dan a sus segundas fumadas… y es impresionante que llevando un control perfecto del cigarro, lo encendí a las 4:46 de la tarde y lo dejé en el cenicero casi quemándome los dedos a las 7:46 de la noche, así que tres horas exactas. Le podía dar unos cinco minutos más, pero no era cómodo.

¿Merece 98 puntos nuevamente? Esa es la pregunta del millón. La respuesta corta es no. La respuesta larga es que he afinado el paladar, como lo he dicho en otras ocasiones, especialmente con esto de las recatas. Pero también me pasa que en 2018, cuando fumé este Andalusian Bull por primera vez, mi exposición a otros cigarros de la más alta gama era casi nula y el Andalusian realmente me impresionó. Hoy en día, que he probado una amplísima gama de cigarros de todas las categorías, clases y precios, el Andalusian sigue siendo un cigarro excelente, pero ya no está tan alejado del resto de cigarros que he probado. También me pasó en 2018 que conseguirlo era relativamente sencillo y fácilmente lo podía recomendar por ello, pero en 2021 parece que solamente existe en toro y eso es de una producción muy escasa, por lo que honestamente me pica un poco que no pueda ser una parte regular de un humidor de cualquier persona, y a menos de $15 por unidad, ciertamente merece estar en el humidor de todos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Andalusian Bull
Dimensiones: 6½ x 64
Tamaño: Figurado
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Corojo)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $15,00
Puntuación: 93

Herrera Estelí – El Norteño Edición Limitada (Churchill) (recatado)

Un cigarro que existe desde aproximadamente 2014, esta Edición Limitada de El Norteño es todo menos limitada… al menos lo que yo entiendo por limitado es que se hace durante un tiempo y no más, pero en el caso del cigarro se trata de una producción limitada que se va renovando año a año. Tiene la particularidad que solamente existe en una vitola Churchill de 7×48 con la misma liga que El Norteño de producción regular pero con «algunos cambios», según Willy Herrera, el master blender de la marca. En 2018 lo probé por primera vez y no me pareció muy superior al de producción, pero no deja de ser algo interesante que probar, sobre todo nuevamente, después de tres años. Sí es algo más caro, alcanzando un precio de $14 por unidad, vs. $11 por el de precio más alto de la producción regular.

El cigarro es exactamente igual que el original que fumé en 2018, con una capa de apariencia bastante irregular que realmente reta a esa nota especial que una edición limitada pudiese tener, pero como la capa es San Andrés mexicana, también se perdona porque tienden a ser bastante irregulares en sus texturas y colores. Sí hay una nota menor de oleosidad, pero eso puede ser por cualquier causa, tanto de la producción como de mi humidor. Lo que sí llama la atención, al igual que en 2018, es la forma del cigarro, siendo un box press rectangular, que le da una apariencia extraña al cigarro. Los aromas sobre esta capa son de cuero, madera, paja, bosta y nueces, mientras que la calada en frío presenta canela, madera, tierra y pasas.

Desde la primera calada El Norteño Edición Limitada presenta una dominancia de sabores de madera, pimienta y almendras, mientras que a mediados del primer tercio aparecen también sabores de tierra, paja, chocolate negro y cuero que no sustituyen sino que acompañan la fumada, haciéndola compleja desde el primer segmento. En el retrogusto se siente la pimienta típica, pero le acompaña un toque suave de canela y un toque de pasas hacia el final y unas notas florales al final del tercio. El anillo de combustión es bastante diagonal y no importa los retoques que le doy, sigue llevando la tendencia a desviarse, pero realmente no llego a ver qué tanto se desvía porque rápidamente le doy otro retoque; esto afecta la quemada y el primer tercio pasar relativamente rápido mientras trato de corregirlo regularmente. El tiro y el humo están muy bien, así que afortunadamente no me afecta demasiado la fumada.

El sabor de pasas se vuelve uno de los más dominantes en el segundo tercio, acompañado de una nota cremosa que afecta solamente al sabor de madera, mientras que los sabores a almendras, notas dulces y un ligero sabor a café acompañan a los sabores del tercio anterior, apenas si perdiendo las notas florales y la paja, pero estos dos sabores siempre fueron sutiles, así que secretamente sabía que no iban a durar mucho. En cuanto a su construcción, el anillo de combustión parece arreglarse, pero ahora es el tiro el que sufre, no porque se apriete ni se afloje, sino porque a veces parece perder fuerza de quemado, lo que hace que le tenga que dar retoques para mantenerlo encendido pero afortunadamente la intensidad del cigarro aumenta un poco hasta media-alta y eso me hace dejar de darle caladas tan fuertes.

Como suele suceder con los cigarros grandes, normalmente me cuesta determinar donde termina el segundo tercio, por lo que opto por tomarle la foto cuando estoy demasiado obviamente metido en el último y aquí los sabores realmente se hacen más intensos y el cigarro mantiene su complejidad, algo que aprecio siempre en un cigarro, pues muchos tienden a hacerse demasiado simplones en el último tramo y depender de la intensidad de la nicotina para mantenerse. El Norteño Edición Limitada no obstante sí pierde algunos sabores en este punto, incluyendo el de tierra y el de chocolate negro, pero también la pimienta del retrogusto se hace mucho más sutil, lo que me lleva a apreciarlo y fumarlo lento, como debe ser. En total me tomó dos horas y 15 minutos fumar todo el cigarro y aunque no suelo fumar de noche porque trato de no acostarme tan tarde, le di la última calada a las 12:35am.

El Norteño Edición Limitada puede que solo cambie en proporciones y uno que otro detalle con respecto a su contraparte de producción regular, pero debe haber algo significativo que no depende solo de la vitola, pues en todos los casos me ha gustado más que el de producción regular. Sin embargo, viendo entre mis reseñas, a ese regular le di 80 puntos en 2018 y aprovechando que tengo uno en el humidor lo voy a colocar para recata pronto. En el caso del Edición Limitada, esta vez me gustó más que en 2018 y siempre voy a asumir que se debe a que el paladar definitivamente se va afinando. Esta vez lo sentí más complejo desde las primeras caladas, algo que en la cata original comencé a sentir a mitad de cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Herrera Estelí
Modelo: El Norteño Edición Limitada
Dimensiones: 7 x 48
Tamaño: Churchill
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí)
Precio: $14,00
Puntuación: 88

Mythology Cigars – Sátiro (Toro)

Decir que conoces al dueño o creador de una marca de tabacos hoy en día, gracias a los eventos y a la receptividad de muchos fabricantes, aunque no exento de un cierto mérito, tampoco es raro. En verdad la mayoría de los fabricantes y personas que le ponen su nombre a un cigarro son relativamente normales, gente común que decidió incursionar en este mundo y no son los rockstars o personas inalcanzables como existen en otros mercados. Pero decir que conoces al creador de una marca antes de que la creara no es algo que muchos pueden decir. En el caso de Mythology Cigars, estoy bastante orgulloso de conocer a su creador desde hace un buen tiempo y haber sido parte, no de los fundadores, pero sí de las personas a quienes le preguntó «¿qué te parece esta idea?»

Mythology Cigars es una marca bastante nueva, habiendo comenzado su distribución en Venezuela y USA en 2021 con dos productos en dos vitolas cada uno: Arpía y Sátiro. Como su marca lo indica, ambos son personajes mitológicos, pero creo que ambos son bastante universales y pueden ser identificados por distintos nombres dentro de cada cultura. Habiendo tantos personajes en el bestiario popular venezolano, me parece relevante haber apuntado sus productos a una visión más grande y aplicar el típico «Piensa global, actúa local».

Afortunadamente tengo ambos productos de la marca y pronto reseñaré el otro. Pero hablemos del Sátiro: se trata de un cigarro disponible en robusto y toro, este siendo el toro 6 x 52, con una capa Habano Oscuro, capote de la región nicaragüense de Jalapa y tripa de Jalapa, Ometepe y Condega, haciendo del cigarro un puro nicaragüense de verdad, fabricado por El Viejo Continente en ese mismo país y sin duda que ligado por Dani Guerrero, quien es su master blender. La capa es bastante oscura, incluso más oscura de lo que esperaría para ser Habano e incluso con un cierto tono rojizo muy atractivo. Tiene una multitud de venas pequeñas a todo lo largo y algunas un poco más grandes, incluso con una anilla que ocupa gran parte de la superficie del cigarro. Los aromas en esta capa son a cuero viejo, madera, una suave nota floral y una gran abundancia de aromas de esmalte, sin duda causados por la anilla, así que no es un cigarro que me quede largo rato apreciando en aromas. En el pie se siente el mismo cuero viejo, pimienta y una nota de cacao, y finalmente luego de picarlo se sienten notas perfumadas, de madera y a avellanas.

El Sátiro enciende rápidamente gracias a un tiro fenomenal que tiene, pero la construcción se vuelve no exactamente ideal después, con algunos temas de quemada que aunque se corrigen solos (al menos en el primer tercio), sí se vuelven un poco preocupantes por momentos. Afortunadamente, no parecen afectar los sabores y el cigarro comienza con un golpe de pimienta que más bien llamaría un roce, suave, mucho menos fuerte de lo que imaginaría en un puro nicaragüense. Le siguen notas de madera casi inmediatamente y una nota de mantequilla salada hacia el final del sabor, que se combina con tierra mojada a la mitad del primer tramo. El retrogusto es muy suave y dulce, con esas notas de madera, mientras que el humo es abundante.

Los sabores en el segundo tercio son bastante parecidos a los del primero, con notas ligeramente más dulces que se sienten más en el paladar que en el retrogusto. Es en el retrogusto donde se siente la mayor variación de sabores, cambiando más a notas de almendras y cuero, y sigue sorprendiendo que un cigarro con estos colores no tenga notas picantes, pero no es un defecto ni una virtud, sino una simple característica del cigarro. La fortaleza del cigarro pasa de media a baja-media en este tercio y los sabores siguen siendo de madera, tierra y almendras. Quizá el mayor detalle en este tercio es que el anillo de combustión mantiene su tendencia a desviarse pero ahora sí parece afectar en algo los sabores o es que simplemente el cigarro es suave de por sí. Pero ya me ha tocado darle un par de retoques.

Para el último tercio los sabores son los mismos, quizá con una intensidad mayor porque el cigarro se siente algo más dulce y eso definitivamente se aprecia, pues el Sátiro no marca una tendencia de diluirse en el último tercio, sino que mantiene sus sabores. La fortaleza del cigarro se sitúa en baja-media, al igual que en el tercio anterior, mientras que los sabores siguen en madera, tierra y almendras, posiblemente en ese orden, aunque rara vez se siente que uno compita con el otro. Al cabo de una hora y 25 minutos, este Sátiro llega a su fin.

Haber sido parte de la evolución de este cigarro desde que se trató de una liga de prueba hasta algo que hoy ya tiene anilla y una pequeña red de distribución me da un cierto orgullo, no por mí sino por mis amigos. Realmente es un paso importante para ser una marca destacada, y como toda marca destacada, sus inicios pueden no ser los mejores… nadie hace su mejor obra al primer intento. El Sátiro es un cigarro agradable, suave y lineal, que pareciera ser más fuerte de lo que es. En su momento, conversando con sus creadores y el resto de nuestro círculo de amigos fumadores, lo marcamos como que puedes ir a una parrilla con los dos cigarros y fumarte el Sátiro antes de comer y el Arpía después. Sigo manteniendo esa posición y el Sátiro seguramente combinaría muy bien con un gin tonic o algún cóctel refrescante, y siempre que lo veas así, va a ser un cigarro agradable. No todos los cigarros son para fumar después de una gran comida, sentado en un salón de cuero y acompañado de una copa de cognac. Cuando tienes eso claro, te das cuenta que hay cigarros para todo.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Viejo Continente
Marca: Mythology Cigars
Modelo: Sátiro
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 82

Nub – Maduro (460)

Hace un par de semanas, conversando con un amigo fumador sobre lo que cada quien tiene en el humidor, que es un tema común entre fumadores, particularmente cuando no tienes ningún otro tema en común con ese fumador. Sin embargo, con este amigo fumador en específico sí tengo bastante en común: gusto por los carros, motorsport, música, entre otras cosas, pero siempre hay que hablar de tabaco también y le comenté que solamente me queda una unidad de un cigarro que me gusta bastante como fumada de diario: el Tatuaje Tattoo. Pues me dijo que a él le gusta bastante también y que tiene tiempo sin fumarlo y que me lo cambia por dos Nub, que a él no le gustan. Así que claro, hasta ahí llegó mi deseo por el Tatuaje y mi curiosidad por dos Nub que no he probado y de los cuales este es el primero.

Oliva es posiblemente una de las marcas más tradicionales del mercado, y de las que prácticamente todos sus productos son buenos. Por ello causaron un cierto revuelo cuando comenzaron a hacer el Nub, aunque este fue bajo otra marca que crearon especialmente con el propósito de estos cigarros de formato tan particular. No obstante, han usado el formato para otros productos de su línea Studio Tobac (Cain), así como algunos Serie V. Incluso, tanto se han diferenciado que para algunos fumadores son dos marcas separadas que no están relacionadas. La idea detrás del formato tan especial es que según Sam Leccia, quien era parte de la marca, si a partir de la mitad del cigarro es su mejor momento, vamos a crear un cigarro que sea a partir de la mitad solamente.

Aunque Nub no tiene muchísimos productos y creo que he fumado los principales: Connecticut, Cameroon, Habano y Sun Grown (que creo que es el mismo Habano con nombre distinto), el Maduro no lo tenía en el radar y mucho menos el Doble Maduro, que tengo en el humidor, pero resulta que es uno de los primeros productos que hicieron. Para este Maduro han decidido usar una capa brasileña sobre capote y tripa nicaragüenses, en donde la capa se ve bastante atractiva, uniforme y sin aparentes decoloraciones y con aromas a chocolate y paja, mientras que la calada en frío presenta paja apenas y una nota más suave de chocolate, que son básicamente los mismos aromas de la capa, lo cual podríamos decir que se complementa o que simplemente no lo estoy probando bien. Pero será encendido que pueda diferenciarlo mejor.

Sabiendo que me esperaba un cigarro de origen nicaragüense y de una gran mayoría de hojas nicaragüenses, sabía que me iba a tocar una intensidad picante bastante destacada y fue exactamente eso lo que me recibió en la fumada. Pero el cigarro es de capa madura y como tal, destaca sabores a café y chocolate, casi todos en la misma proporción pero claro, la pimienta es el sabor más agresivo de esos tres y por ello se siente más fuerte. Pero al cabo de la mitad del tercio ya comienza a equilibrarse en los sabores e incluso hay unos más de cuero y tierra, mientras que la pimienta sigue teniendo una posición principal, sobre todo en el retrogusto, que comparte con una ligera nota de cuero.

No he mencionado sobre la construcción y la verdad es que no ha hecho falta porque aunque no me ha dado problemas, tampoco ha sido perfecta, así que ha equilibrado las ganas de hablar de ella con las ganas de no entrar en detalles. El tiro es ligeramente apretado, incluso llevándome a presionarlo con los labios o dientes para mejorarlo, y el anillo de combustión ha sido bastante variado, pero el hecho es que no se ha apagado ni ha amenazado con hacerlo, mientras que el humo ha sido abundante durante casi toda la fumada. Los sabores en este tercio central siguen siendo los mismos, apenas si intercambiando protagonismo y aquí la pimienta no es el protagonista sino que es el chocolate, pero también hay café, cuero y tierra, y la pimienta, claro.

En el último tercio los sabores no varían tampoco y en orden de intensidad son pimienta, chocolate, café, cuero y tierra, con la pimienta como protagonista en el retrogusto y permitiendo la participación de pocos sabores adicionales ahí. Para ser un cigarro tan pequeño, su duración fue como de cualquier otro cigarro robusto, rondando los 75 minutos. El tiro mejoró bastante en el último tercio, pero ya para ese punto no importaba tanto pues estaba acostumbrado a la fumada y, aunque el humo siempre fue abundante, tuve que darle un retoque superando la mitad del cigarro para evitar males mayores.

Si te gustan los maduros, el Nub Maduro va a ser exactamente lo que esperas y en verdad no hay mucho más que explicar ahí, pues tiene los sabores que caracterizan a las capas maduras: pimienta, chocolate, café, cuero y tierra, y ninguno de los que no. Estoy claro que no es un formato que a la gente le encante, pero en lo particular me gusta fumar los Nub y prácticamente cualquier cigarro con un cepo de 56 a 60 con un largo de 4 a 5 pulgadas, siempre que se traten de una fumada ‘de diario’ y no necesariamente algo para degustar, pues los sabores a veces se diluyen más y no te da mucho tiempo para sentirlos, así que no son los cigarros perfectos para una cata sino más bien para disfrutarlos con amigos, en una tarde de cigarros y una conversa, y gracias a su tamaño, puedes fumar más de uno sin problema; o al menos yo puedo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Nub
Modelo: Maduro
Dimensiones: 4 x 60
Tamaño: 460
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 84

Cocuy: Magno Edición 100%

El miedo al rechazo posiblemente sea uno de los grandes miedos que evitan que hagamos muchas cosas; o al menos así es conmigo y por eso es que rara vez me verás en una posición de escribirle a una marca para pedirle muestras solo por el hecho de reseñar sus productos. Pero en el caso de Magno, fue porque conozco a su embajador de marca y simplemente le pregunté cómo podía conseguir una botella. Sin duda soy tímido y pedirle una botella gratis así porque sí no es algo que hago ni a él ni a nadie. Pero mi satisfacción fue tremenda cuando mi amigo me dijo que no le debía nada por la botella.

Lo otro que tiene el Cocuy es que es un producto autóctono y aunque hay muchos que digan que es el tequila venezolano, están 50% en lo cierto, pues sin duda es de aquí pero no es tequila. Su proceso es parecido, pero técnicamente el tequila solo puede ser de una región mexicana al igual que el Cocuy solo puede ser de Venezuela.

Magno es creado por la destilería Jadelur en el estado venezolano de Falcón. Cuando me entregaron la botella el abanico de productos de la marca era diferente pero para ese momento acababan de ganar el premio de Destilería del Año en el New York International Spirits Competition y sus productos ganaron medallas de plata y bronce, aunque este 100% ya no es producido, sustituido por el Magno Silver, que fue uno de los que ganó medalla.

El contenido de esta botella es doble destilado y cada botella es enumerada. Se encuentra embotellado a 40% de alcohol y en su etiqueta dice Agua de Sabiduría. En su página web no especifican añejamiento ni reposado, así que voy a asumir que no lo tiene, especialmente porque destaca la palabra «joven» en la etiqueta.

En copa se trata de un destilado perfectamente transparente, muy denso y con lágrimas que descienden con una relativa rapidez por el interior de la copa, lo cual me ayuda a definir mejor su reposado, o ausencia de él.

En nariz se sienten aromas obviamente herbáceos, pero también sumamente frutales, con notas de cáscara de limón, piña y frutos secos, al menos en primera instancia. Me levanto para hacerle fotos a la botella y a mi regreso aprecio notas de limón que no se limitan a la cáscara y notas herbáceas más definidas, como de sábila y una nota que me recuerda muchísimo al lichi.

En boca la intensidad alcohólica es media-suave, pues no se siente tan agresiva como en otros destilados del agave. Pero le acompañan de inmediato las mismas notas herbáceas que se sienten en nariz, incluso algo más intensas y casi al punto de ser notas vegetales e incluyen grama recién cortada y una fuerte nota ahumada. Le siguen sabores cítricos sin mayor definición y una nota que llega al punto ácido y defino relativamente mineral, llegándome a recordar a las pastillas de ácido ascórbico que dejaba disolver en la boca cuando era niño. El retrogusto es de limón, piña e incluso manga, que es como un mango algo más grande, ácido y sin fibras internas… por si estás fuera de Venezuela. Pero estos sabores del retrogusto son ahumados, muy interesantes.

Hay pocos defectos que pueda tener, eso en mi conocimiento limitado del cocuy. Sin embargo, tiene sus detalles que nada tienen que ver con el producto y sí con su precio. El precio promedio de un cocuy bueno en Venezuela es de $10 a $15 por botella, y ese era el precio de Magno hace un par de años. Pero desde que ganaron sus medallas la botella ya supera los $25, llegando a costar hasta $28 o más en algunos lugares y aunque aprecio y respeto todo lo que la marca ha logrado e impulsado para este destilado venezolano, muy desconocido por una gran mayoría de los venezolanos y que a raíz de esta premiación más personas lo han probado, duplicar (y casi triplicar) su precio es algo que no entiendo. No obstante, no es el cocuy más caro del mercado nacional, pues hay una marca que no voy a mencionar cuyo cocuy cuesta $70 y la botella es de medio litro, pero eso siempre va a depender del mercado, el consumidor y quien lo disfruta.

Pero todo tiene su puesto dentro de los nichos del mercado. Magno 100% definitivamente está entre los mejores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Jadelur
Nombre del Cocuy: Edición 100%
Marca: Magno
Origen: Venezuela
Edad: N/D
Precio: $28
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 91