El Sarare – Capa Oscura (Robusto)

En la (no muy larga) lista de tabacos hechos en Venezuela, en los últimos años he visto bastante esta llamada El Sarare, hechos por Manufacturas Paramaconi y con poca información sobre los mismos más allá de un Instagram con un poco más de 500 seguidores, donde se menciona el cigarro pero no su composición, aunque hay algunas en donde dicen que la capa es Connecticut dominicana, lo cual no parece. Tienen publicaciones irregulares, en donde puedes encontrar 3 en las últimas dos semanas, y luego un salto a tres meses atrás, cuando hicieron otras publicaciones. El cigarro me lo envió un lector y tienen un precio que apenas si supera el dólar, dependiendo de donde los compres, pero puede estar un 30% por debajo si lo compras por cajas. Por lo mismo no es para esperar una fumada trascendental, sino que es más para un cigarro de diario para personas que solamente les guste fumar, sin esperar mucho del cigarro más que eche humo.

En verdad no lo medí, pero creo que se trata de un cigarro de 5,5 pulgadas de largo (140 mm) con un cepo de 52. La capa es realmente fea, aunque bastante lisa, pero muy irregular de colores, con venas enormes y decoloraciones producto de la fermentación y la maduración. No obstante, no se siente como un tabaco de brujo, aunque es fabricado en una zona donde estos suelen ser hechos. Pero he probado otros cigarros de esa zona (Miranda, estado Carabobo) que tampoco son de brujo y la verdad es que estos no se sienten parecidos. En la capa tiene aromas a melaza y notas ligeramente cítricas, que bien pueden ser deficiencias en el fermentado. En la tripa se sienten aromas de bosta y tierra y, por último, la calada en frío presenta aromas de paja y tierra, con un calado bastante apretado, incluso sin encenderlo.

Pero si nos dejamos llevar por ese mensaje que dice que tiene capa Connecticut dominicana, pues sí hay sabores consistentes con ella, destacando paja, café muy suave y cartón en las primeras caladas, que a lo largo de este tercio tiende a perder los primeros dos sabores y destacar el cartón como principal, un sabor que no me gusta pero en verdad no creo que haya alguien a quien sí le guste. Sin embargo, la quemada es uniforme y la ceniza prominente, aunque el tiro es bastante apretado y me toma unos 20 minutos completar este segmento.

La ceniza no se mantiene mucho más allá de la imagen del primer tercio, pero una gran razón para ello es porque las venas tan prominentes de la capa dan lugar a un anillo de combustión que no es del todo regular y eso lleva a la ceniza a no mantenerse mucho. Sin embargo, al menos quema de manera uniforme y no ha requerido retoques. En este segundo tercio hay prácticamente cero cambios con respecto al anterior, destacando quizá un toque más herbáceo pero logrando un mejor tiro, lo que hace que pueda fumarlo con más soltura y atreverme a darle caladas menos seguidas a fin de mantenerlo encendido. El retrogusto es de cartón, por lo que procuro no probarlo mucho.

Las venas de la capa son menores en el último tercio, por lo que la ceniza tiende a mantenerse un poco más, pero el sabor desaparece por completo y ni siquiera se siente el cartón del retrogusto. Si acaso hay una nota más picante, que cuando carece de sabor se debe más a temas con la fermentación que con el sabor del añejado. No dispuesto a dar por perdido el tercio, al menos destaco que el tiro ya mejoró a niveles normales. Al cabo de una hora desde que lo encendí, El Sarare llega a su fin, habiéndose hecho bastante esponjoso hacia el final del tercio, cuando lo dejé morir con dignidad cuando le quedaban todavía unos 10 minutos de fumada, pero que la suavidad del cigarro me imposibilitaban.

Mucho podría decir sobre lo que le falta a este cigarro y qué tanto tiene que mejorar para ser un cigarro de calidad. Pero revisando un poco sus redes, pareciera que la gente de Tabacos Paramaconi está bastante satisfecha con su producto y se sienten cómodos en su segmento de precio, un segmento bastante competido por tabacos esotéricos, pero que han escogido apuntar a otro público. Esto yo creo que es muy sabio, pues ciertamente el mercado del tabaco venezolano en Venezuela es poco variado y no son muchas las opciones, así que cualquiera que haga algo, por barato y «bajo» que sea, merece ser exitoso.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Paramaconi
Marca: El Sarare
Modelo: Capa Oscura
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Venezuela
Capa: República Dominicana (Connecticut)
Capote: Venezuela
Tripa: Venezuela
Precio: $1,00
Puntuación: 70

Ron: Cañaveral Extra Añejo

Ron Cañaveral es un producto de Lander & Vera, una maquiladora de licores ubicada en La Victoria, estado Aragua, que fue fundada en 1927 en San Agustin del Norte, en Caracas y se mudó a La Victoria en 1983. El ron fue lanzado al mercado venezolano en 2008 con una botella bastante común, transparente y etiqueta negra; en ese momento era elaborado por Corporación de Alcoholes y Bebidas del Caribe y añejado en la Hacienda Santo Domingo, en Tejerías, estado Aragua. En 2013 el ron fue relanzado con la presentación actual de botella negra.

Cañaveral Extra Añejo es un blend de rones entre 4 y 6 años de añejamiento en barricas de roble blanco americano y es parte de la DOC venezolana. Su maestro ronero se llama Carlos Perez, quien actualmente no sé si está en República Dominicana, produciendo ron Cañaveral allá, o si vive entre ambos países.

El líquido es embotellado a 40% de alcohol con Denominación de Origen Controlada lo cual certifica su calidad.

En copa el Cañaveral Extra Añejo refleja un color bronce con destellos ámbar que casi caen en amarillo. Al agitarlo en la copa se nota una densidad media, tardando unos 5 segundos en aquietarse. Al cabo de unos 10 segundos las lágrimas comienzan a descender por la copa, aglomeradas y con una velocidad media.

Apenas servido en copa se aprecia una nota alcohólica media con notas de nueces, pasas, cuero, cambur (banana) en conserva, miel y un aroma como de carro nuevo o plástico nuevo. Me voy a hacerle las fotos a la botella y cuando regreso aprecio menor golpe alcohólico con notas perfumadas, seguidas de cuero, durazno, ciruela (bastante abundante de esta), chocolate blanco y manzana roja.

Finalmente me lo llevo a los labios y el golpe alcohólico y astringente es más fuerte de lo que esperaba, pero se pasa muy rápido, seguido de una nota intensa dulce y un amargo como de cáscara de limón. A esto le siguen sabores de durazno seco, azúcar morena, café, cambur en conserva y madera, mientras que en el retrogusto se siente una nota ahumada en la madera que le da un matiz de leña, cuero, chocolate y manzana verde.

En verdad el Cañaveral Extra Añejo es un buen ron; uno que marco entre los que me gustan de gama media. Me temo que es un ron que no se consigue regularmente y, con esto de su creación en República Dominicana, no sé cuál es su status real en el mercado venezolano. Dicho esto, su participación en redes sociales es casi tan irregular como su existencia en licorerías, pero en las últimas semanas he visto mucho más de ellos en Instagram, así que algo de esperanza tengo

Me toca probarlo en old fashioned, así que será pronto. Pero su combinación con tabaco es muy buena.

Ficha Técnica:
Fabricante: Lander & Vera
Nombre del Ron: Extra Añejo
Marca: Cañaveral
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 4 a 6 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

A. Flores – 1975 Serie Privada Capa Maduro (SP54)

Otro obsequio de un seguidor, el cual espero sirva de ejemplo para que sepan que me pueden enviar cigarros para reseñar, aunque no es algo que todo el mundo haga. La línea Serie Privada de A. Flores fue lanzada en 2012, cuyo nombre viene de Abraham (Abe) Flores, dueño de PDR cigars y el 1975 representa su año de nacimiento. En principio estaba compuesta de dos ligas, una con capa Habano y otra con capa madurada. La línea es la más «premium» de la marca, que está caracterizada por cigarros de bajo costo, por lo que estos tampoco se encuentran entre los cigarros más caros del mercado.

Los cigarros son fabricados en Tamboril, en República Dominicana y este consiste en una capa Habano madurada de Ecuador, sobre capote Habano nicaragüense y tripa Habano nicaragüense y Corojo dominicana. Por muy premium que sea, el cigarro se siente liviano y la capa algo plástica, muy a tono con la mayoría de los productos de PDR. Esta capa tiene aromas muy suaves y por eso menciono el plástico, pues huele a carro nuevo con notas de café y madera. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta notas de café y tierra, así como una nota muy sutil a madera.

El cigarro quema desde el principio muy al estilo de los PDR, que rara vez tienen un anillo de combustión recto y la ceniza tiende a «florecer». Los sabores iniciales son de café, madera, pimienta y una nota de frutos rojos que destacan la mora. A lo largo del primer tercio las notas de café y mora se convierten en las principales y la madera y pimienta en las secundarias. En el retrogusto siento notas más fuertes de pimienta, pero no mucho más, siendo las notas de café y mora las que intercambian el liderato durante este primer tramo.

Para el segundo tercio la quemada no mejora mucho y la ceniza se niega a aguantarse más allá de lo que aparece en la imagen. Aquí el café se vuelve el líder de los sabores, llevando a la mora a la misma intensidad secundaria de la madera y pimienta. Una vez superada la mitad del cigarro, la pimienta del retrogusto se repotencia y con ella la madera que se percibe en el paladar parece acompañarle también en el retrogusto. No puedo decir que es un cigarro que compraría por mi cuenta, pero sí es una fumada que puedo disfrutar, aunque ha amenazado con apagarse un par de veces.

Para el último tercio la madera se coloca en la misma intensidad de sabor del café, en el liderato del cigarro e intercambiando esa posición constantemente, mientras que la mora y la pimienta son las que llevan la retaguardia de sabores. Esta tendencia se mantiene hasta el final, el cual alcanzo luego de una hora y media de encendido. En cuanto a su intensidad, he mencionado en ocasiones anteriores que le he perdido el miedo y, a veces, hasta el respeto a los cigarros de capa madura, pues para lo oscuros que son, realmente no se siente como una fumada fuerte, y el A. Flores 1975 Serie Privada Capa Maduro ciertamente sostiene esta tesis, pues no es nada fuerte, manteniéndose en una intensidad media de principio a fin. Sin embargo, tampoco es de sabores intensos, así que al final de la fumada no me sentí especialmente satisfecho.

Hay ocasiones en que los cigarros maduros pueden ser «empalagosos» en su intensidad y riqueza de sabores, y PDR es especialista en estas capas maduras que no aportan necesariamente esas sensaciones. El cigarro, en vez, lo que aporta es una fumada ligera con una cantidad mayor de sabores y riqueza que la que tendrías en un cigarro suave, pero no algo que te haga revisar qué comiste antes de encenderlo. Este maduro no es un cigarro que compraría, pero si te gustan los maduros, es muy posible que esté entre los más apetecibles, sobre todo si no es intensidad lo que buscas.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR
Marca: A. Flores
Modelo: 1975 Serie Privada Capa Maduro
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: SP54 (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano maduro)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Habano), República Dominicana (Corojo)
Precio: $10,00
Puntuación: 81

Ron: Barrel Tale of Two Islands

Esto fue un regalo que me envió un amigo desde Chicago, que incluía un par de onzas de este y del Evan Williams que reseñé hace poco. Tale of Two Islands es un ron bastante singular, embotellado por Barrel Rum, una empresa independiente que simplemente adquiere destilados y los combina o añeja. La empresa está basada en Kentucky, EUA.

Tale of Two Islands es un ron de 8 años de edad, añejado en Hampden Estate, en Jamaica. Luego de embotellar una parte del mismo, una porción pequeña es terminada por un tiempo indefinido (en el sentido que no lo marca, no porque sea para siempre) en barricas d whisky escocés de Islay. Los más conocedores de whisky o lectores más férreos de este blog sabrán entonces que Islay es la zona del whisky escocés en donde se hacen esos whiskies marítimos, salados, fuertes de yodo.

Al igual que todas las presentaciones de Barrel Rum, esta es embotellada directo de la barrica, sin ser diluido, filtrado solo lo mínimo y sin aditivos, por lo que su grado alcohólico es bastante más de lo normal, situándose en 66,4%

Quizá uno de los mayores galardones recibidos por este ron, y ha recibido una buena cantidad, es el estar incluido en la lista de los mejores rones del siglo 21, que es creada por Robb Report, una lista que no incluye ningún ron venezolano, pero entre los estilos ingleses y agrícolas hay varios.

Tale of Two Islands es un ron que ciertamente está bastante alejado de los rones fiesteros, al igual que una gran parte de los que suelo reseñar, pero este es quizá el que se coloca en el extremo opuesto de ellos, y a un precio que supera los $50 por botella, es diametralmente opuesto.

En copa se nota un líquido oscuro, denso, con colores de miel y destellos bronce, que desprende lágrimas bastante aglomeradas y de descenso lento.

En aromas se siente un golpe principal de alcohol, por supuesto, a 66,4% es imposible que lo primero y segundo que sientas no sea alcohol. Tengo a la mano un poco de agua para ligarlo, porque creo que va a ser la única manera de apreciar todo lo que puede ofrecer.

Pero después de pasar el alcohol hay fuertes notas de cambur (banana) maduro, mango, clavo, pimienta y esos aromas que hacen de él un ron jamaiquino, sin lugar a dudas. Posteriormente y luego de añadirle un poco de agua aparecen notas de chicle, una salinidad sutil, notas herbáceas y florales, e incluso aromas propios del añejado, como vainilla, toffee y madera.

En boca se siente rico, denso, untuoso y definitivamente fuerte de alcohol. Inmediatamente después de ese primer mini trago le añado agua, precisamente porque apenas tengo una onza y no puedo ponerme a inventar mucho. Pero al probarlo los sabores en boca son perfectamente fieles a los aromas, por lo que decimos que es un ron «franco». Los sabores principales son de cambur maduro, pimienta y clavo, pero luego se sienten más notas de frutas en conserva, que incluyen toronja (pomelo), piña muy madura, aceite de limón, anis estrellado, albahaca, azúcar quemada y chicle. También aparece la salinidad sutil con un toque de vainilla y madera.

Los rones jamaiquinos tienden a tener un final bastante largo, en el que sientes una multitud de sabores y aromas adicionales, y este ron no es una excepción, gracias a la gran cantidad de ésteres que se aprecian en el retrogusto, que incluye cambur en conserva, cítricos como piña, mandarina y limón, clavo, anís y canela, y al final de todo un toque de ceniza que le añade una complejidad increíble.

No sé qué esperaba de este ron, pero me sorprendió igualmente. Sí pensaba que tendría una mayor nota salina/yodada por esa inclusión en las barricas de Islay, pero sí menciona que es solo una pequeña parte la que se añeja en esas barricas. Sin embargo, lo que no me gustó tanto fue una nota como de gasolina o esmalte de uñas, muy presente tanto en nariz como en boca, pero sin duda parte del proceso y algo típico en rones tan overproof. Pero ahora que lo pienso, una mayor inclusión de las notas de Islay posiblemente harían de este ron uno demasiado pesado y dominado por el yodo. La integración salina está más ligada a la vainilla y a la nota vegetal que aprecié en nariz, pero el ron contiene una gran cantidad de notas que lo hacen completamente distinto a otros rones, especialmente los de origen español y me hacen apreciar aún más los de origen inglés.

Esta es una botella que definitivamente vale la pena tener, precisamente porque es muy difícil tomar más de una copa e incluso no lo tomaría de manera regular. Su complejidad es una locura y tomarlo de manera regular debe ser nocivo. Pero sin lugar a dudas vale la pena tenerlo.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Barrel Rum
Fabricante: Hampden Estate
Nombre del Ron: Tale of Two Islands
Marca: Barrel Rum
Origen: Destilado en Jamaica, embotellado en USA
Edad: 8 años
Precio: $87
Densidad alcohólica: 66,4%
Puntuación: 93

Wynwood Hills – Mayhem (Rothschild)

Un obsequio de mis amigos de Gentleman Brothers, quienes han logrado un trato directo con Cristian Eiroa y, por tanto, son representantes de sus diversas marcas en Venezuela (y técnicamente Suramérica), entre las que incluyen Asylum, CLE, Eiroa y Wynwood Hills. Wynwood Hills es una de las marcas, quizá la menos conocida, al menos por mí. Fue originalmente creada en 2012 por Eiroa junto con Robert Caldwell, pero desapareció en 2013 cuando Caldwell salió de la sociedad, aunque Eiroa mantuvo los derechos de la misma. Tienen tres productos: Mayhem, Unhinged y Deranged, cada uno destacando un tipo de hoja en particular. En el caso del Mayhem esta es Corojo hondureño, pero es en capa, tripa y capote. Sin embargo y a diferencia de otras marcas pequeñas, cada blend es distinto y no se limitaron a crear un blend de capote y tripa que solamente envolverían con capas distintas. Los cigarros solamente estaban disponibles originalmente en vitola Rothschild de 4,5 x 50 únicamente, pero desde 2020 también en 6×60. Curiosamente, los Unhinged y Deranged son hechos en la fábrica STG Danlí de Cristian, mientras que el Mayhem es hecho en la fábrica El Aladino, propiedad de Julio Eiroa.

Quizá lo que más me llama la atención de este cigarro en frío es que no huele a casi nada. En la capa apenas si se sienten aromas increíblemente sutiles a solamente madera, pero en el pie se aprecia una gran cantidad de aromas, contrastando completamente con lo que sentí en la capa; estos aromas del pie incluyen canela, vainilla, pimienta y nuez moscada. La calada en frío muestra un tiro casi perfecto, y viniendo de CLE, esto no me impresiona pues la construcción con ellos es ideal, pero entre los aromas hay madera y canela y no mucho más.

La gran mayoría de los cigarros de CLE que he probado en sus distintas marcas tienden a no mostrar un gran estallido de pimienta desde el inicio, e incluso no durante el resto de la fumada. Pero este Mayhem realmente explota con pimienta desde la primera calada, aunque se suaviza un poco a mediados del primer tercio, pero es algo que me pareció llamativo y sorpresivo, sobre todo en un cigarro hondureño. A lo largo del primer tercio también se sienten notas de madera de cedro, mantequilla de maní y una nota frutal tropical, que no necesariamente es cítrica. Luego de esa explosión de pimienta el retrogusto sigue mostrando pimienta pero en distintos matices y destaca esa nota frutal/fresca de la pimienta verde y nuez moscada. La quemada, ceniza, anillo de combustión y densidad del humo han sido perfectos hasta el momento y el cigarro se fuma muy bien.

En el segundo tercio esa nota de fruta tropical se convirtió definitivamente en un cítrico, sin lugar a dudas. También la pimienta que se aprecia en el paladar parece haberse definido como la variedad blanca, que no llega a exagerar ni a sentirse muy aguda, pero el sabor principal es de madera de cedro. La intensidad del cigarro es ligeramente por encima de media, así que todos estos sabores que estoy sintiendo afortunadamente no vienen acompañados por una bomba de nicotina o e intensidad simple, por lo que me atrevo a hacer retrogusto constantemente y puedo fumarlo tranquilamente, aunque sí quisiera hacerlo más lento, pero la verdad es que está bien sabroso el cigarro.

Para el último tercio la quemada sigue siendo brutal, pero también sigue evolucionando en sabores y me presenta notas de tierra y madera como las principales, con notas más suaves de pimienta y una nota dulce, mientras que el retrogusto es pimienta pura, sin sabor adicional ni descriptores de color particulares. Técnicamente, en el último tercio mantiene el mismo comportamiento que en los anteriores, con una quemada perfecta, humo abundante y sin calentarse nada, lo cual mantiene hasta la última calada, una hora y cinco minutos después de haberlo encendido que, para un rothschild de 4,5 pulgadas de largo por 50 de cepo es bastante respetable.

Ya al tanto de lo bien construidos que son los cigarros de CLE, no me impresionó del todo que el Mayhem gozara de la misma calidad. Pero para lo que no estaba preparado era esa calidad de sabores, variedad de matices y fumada excepcional desde la primera calada hasta que, muy a mi pesar, lo dejé morir con dignidad. En realidad no quedaba nada que fumar, así que tampoco es que no lo pude disfrutar. En ningún momento tuve que darle el más mínimo retoque al cigarro y con todo y sus dimensiones, el que haya durado más de una hora me parece notable. Sin duda una de las mejores experiencias que he tenido hasta el momento y muy posiblemente entre mis preferidos de CLE.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Aladino
Marca: Wynwood Hills
Modelo: Mayhem
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Rothschild
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Corojo)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $7,50
Puntuación: 93

Asylum – Connecticut (Robusto)

Esta marca hondureña de Cristian Eiroa asociado con Tom Lazuka siempre se ha caracterizado por nombres agresivos, cigarros fuertes y cepos gigantes. Es una de las marcas que vende aquí Gentleman Brothers y hace poco tuve el placer que me regalaran uno; como soy fanático de los Connecticut, no pude resistirme. Quizá lo que más me llama la atención es que este cigarro es diferente de lo que Asylum suele hacer: no es de cepo gigante, siendo capa Connecticut no debe ser tan fuerte y su nombre tampoco evoca muerte y suspenso, aunque sigue llevando las calaveras en la anilla.

La anilla del Connecticut es de un tono bastante brillante de naranja, que realmente no sale muy bien en las fotos debido a lo brillante del sol, pero afortunadamente la cámara captura el contraste con la capa y esta tiene una ligera película oleosa sobre ella junto con aromas suaves de grama. En el pie se aprecian notas también de grama con tierra y madera, mientras que la calada en frío presenta apenas grama con toques suaves de tierra.

Casi nada de lo que aprecié en frío en este cigarro me preparó para la cantidad de pimienta que me esperaba al encenderlo, destacando una fuerte nota picante que acompaña sabores de madera, toques de tierra y un sabor muy secundario de anís, que se presenta en las mismas notas tímidas en el retrogusto, en donde la pimienta también es parte del plato fuerte. El tiro es muy bueno y el cigarro quema lento, dos cosas que no parecieran estar acordes en un cigarro de estas dimensiones, pero que el Asylum lo logra.

En el segundo tercio la pimienta se reduce bastante, aunque no llega a ser un sabor secundario, pero sí llega al mismo punto de intensidad de la madera, mientras que el anís desapareció por completo y la tierra es el sabor que emerge como secundario, ahora acompañada por notas sutiles de café. Según la información del cigarro, su capote y tripa es de Honduras, por lo que me impresiona que sea tan picante, especialmente cuando estos se caracterizan por notas más suaves. Precisamente por eso, este cigarro no tiene esa «frescura» tan típica en los Connecticut, sino más bien una sensación más fuerte y hasta agresiva en la fumada. Aparte de ello, los sabores con respecto al tercio anterior no son tan cambiantes.

Para el último tercio los sabores son más de cuero, con notas de chocolate y pasas, que se vuelven un acompañante de la pimienta, al tiempo que la tierra y la madera parecen haberse colocado en el asiento trasero de los sabores y de vez en cuando muestran notas de café en el retrogusto, junto con la pimienta, que ya no es tan fuerte pero sigue siendo parte central de la fumada. Al final, una hora y 10 minutos de fumada, lo cual es más acorde con el tamaño del cigarro pero no era lo que esperaba al finalizar el primer tercio, quizá porque comenzó a fumar mucho más rápido de repente, pero el humo siempre fue abundante y denso, y el cigarro igualmente concentrado de sabores, sobre todo la pimienta.

Una muestra más de lo variados que pueden ser los Connecticut, pero el Asylum 13 Connecticut muestra esa variación en una tendencia completamente distinta a la mayoría de los Connecticut «diferentes», que suelen ser cremosos y frutales, pero este tiene muchos sabores de tierra y pimienta, y hasta madera, haciéndolo más diferente. Pero es también uno de esos cigarros que compraría en 5-pack muy tranquilamente para fumar de manera más o menos regular, incluso como único cigarro del día, porque tiene esa intensidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: CLE Cigar Company
Marca: Asylum
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $7,00
Puntuación: 88