Partagas – Heritage (Rothschild)

En 2017 General Cigar creó un nuevo Partagas, aunque su anilla se parece mucho a la anilla típica de los Partagas de Cuba, con sus colores dorado y rojo. La marca responde que se trata de un cigarro que rinde homenaje a sus inicios en Cuba y cuya liga fue creada con la asesoría de master blenders en República Dominicana y Honduras. Esta liga incluye capa Olancho San Agustín hondureña, la misma que lleva el CAO OSA Sol que fumé hace unos días. Esta cubre un capote Connecticut Broadleaf y lleva tres hojas en la tripa: Piloto Cubano de República Dominicana, San Andrés de México y Jamastra de Honduras.

El cigarro fue un cambio que hice con un amigo, aunque no me recuerdo por cuál. El hecho es que mi amigo pensaba que se trataba de un habano, lo cual obviamente no es, pero que me iba a gustar porque no es suave. Este amigo tiene predilección por los 6 x 60, por lo que cuando me habló de él no me llamaba mucho la atención, aunque luego revisé y descubrí que el mayor cepo en el que está disponible es de 52. Este en particular es un Rothschild de 4,5 x 50. Ya con el cigarro en mis manos lo primero que me llamó la atención es que es bastante rígido, con pocos lugares donde se siente más suave. La capa tiene aromas de cuero, pasas, un toque de chocolate y aserrín, mientras que en el pie se siente más chocolate, un toque de cuero y frutos secos. Lo pico con la doble hojilla y el tiro se siente bastante apretado, así que le doy un segundo corte que no da mayor cambio. Pero la calada en frío ofrece aromas de helado de chocolate, pistacho y café.

El Heritage comienza con sabores de madera, particularmente corteza de árbol, pero también hay un toque fuerte y seco que me indica que me tengo que tomar el cigarro con calma y no dejarme engañar por su pequeño tamaño. Al cabo de unos minutos desaparece esa sensación seca y el Heritage desprende sabores de pan con mantequilla, chocolate amargo, algo de guayabita y pimienta. Pese a lo que esperaba de un Partagas dominicano, este no carece de sabores ni de intensidad, con una intensidad media-alta y un anillo de combustión relativamente bueno, que no requirió retoques.

En el segundo tercio hay un sabor de caramelo que toma el protagonismo de la fumada, apoyado en una buena cantidad y densidad de nueces, sabores tostados y un toque sutil de bourbon. La pimienta también se siente más fuerte, aunque mantiene la intensidad. Me sigue llamando la atención cuánto se parece a un habano en la anilla y es quizá lo que me generó una cierta aversión al cigarro antes de encenderlo, pero desde la primera calada es obvio que no es cubano, pero en el buen sentido.

El anillo de combustión se comporta bastante bien durante el resto de la fumada, aunque en el último tercio al cigarro le parecía costar mantenerse encendido, no porque se apagara ni porque necesitara retoques, sino más bien porque no soltaba casi humo cuando estaba en el cenicero. Pero al ponerlo entre los labios siempre dejaba fumarse muy bien. Los sabores en el último tercio son más escasos, destacando nuevamente esa sensación seca en las últimas caladas, pero también con sabores de madera como predominantes y algo de caramelo y nueces de fondo. Para ser un cigarro de estas dimensiones me asombró que la fumada me tomara una hora y 50 minutos, pero realmente lo disfruté.

Para ser un cigarro de menos de 5 pulgadas (el largo habitual de un robusto), el Partagas Heritage es un buen cigarro, con todo y que el último tercio no sea tan bueno como los dos anteriores. Se trata de un cigarro complejo que muestra que General Cigar no solo quiere hacer copias de habanos con tripa genérica y una capa llamativa. Este es un cigarro que me veo comprando de nuevo, idealmente en un 5- o 10-pack, y lo recomendaría a quienes estén buscando «graduarse» hacia cigarros más fuertes y compuestos.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Partagas
Modelo: Heritage
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Rothschild
Origen: República Dominicana
Capa: Honduras (Olancho San Agustín)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano), Honduras (Jamastran), México (San Andrés)
Precio: $8,50
Puntuación: 87

Ron: Coloma 8 Años

Ron Coloma proviene de la hermana república de Colombia, específicamente de la Hacienda Coloma, que es conocida por su fabricación de café al sur de Bogotá, a 1700 metros sobre el nivel del mar. Aunque la hacienda no parece tener destilería, es muy posible que el ron sea producido en otra ubicación, como sucede muy a menudo con los rones colombianos.

Según su página web se trata de un ron de melaza y de lo que se conoce como Single Vintage, o que no es un blend. También dice que es añejado continuamente en barricas de roble americano.

Lo que hace que Ron Coloma sea diferente es que después de su añejamiento el ron es terminado en barricas utilizadas previamente para añejar el licor de café de la hacienda. Luego es diluido hasta los 40° de alcohol utilizando agua de la Cordillera de los Andes y filtrado en viejos filtros de café de la hacienda.

El ron Coloma 8 años se trata de un líquido de color cobrizo pero casi opaco, aunque es completamente transparente y sin partículas en suspensión, solo que no parece brillar mucho. Lo agito en la copa y se desprenden lágrimas de tamaño medio que descienden con relativa rapidez, dejando una estela casi inmóvil.

En nariz se siente un aroma de cáscara de naranja con caramelo y toques de almendras. Al cabo de un par de minutos se sienten notas de vainilla, caramelo, almendras y cáscara de naranja, seguidas muy de cerca por notas de chocolate y tabaco. Esperaba más notas de café en el aroma, pero estas se sienten solo si realmente las buscas.

En boca se siente una sensación alcohólica media-fuerte, mostrando sabores solamente en segunda instancia, cuando finalmente superé ese golpe. Estos sabores son de chocolate, caramelo y un toque muy suave de café. En segunda instancia se sienten notas de vainilla, caramelo, chocolate y una sensación mucho más obvia de café.

Sin embargo, el retrogusto es más achocolatado que con café y eso se siente muy bien pero al mismo tiempo un poco raro luego de tanta descripción alrededor del café. Es solo cuando le pongo algo de hielo que las notas y sabores de café comienzan a destacarse, por lo que en un cóctel sencillo este ron debe ser espectacular. Solo que no tengo más.

El ron Coloma es diferente a lo que esperaba, pues con tanta descripción mencionando café, esperaba una especie de ron con café, pero en verdad son notas muy sutiles. Afortunadamente muestra una buena cantidad de otros sabores que, si no sabes o no lees sobre su historia cafetera, puede que te llame más la atención, sobre todo para tomar solo y con un tabaco.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Ron Coloma
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: 8 Años
Marca: Coloma
Origen: Colombia
Edad: 8 años*
Precio: $35
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 71
*según la marca

The Circus – Twister (Torpedo)

The Circus es la otra marca propiedad de El Viejo Continente, aunque honestamente no me queda claro cuál es el propósito de las dos marcas. Es decir, entiendo que El Viejo Continente es la marca central, con mayor intensidad y variaciones de sabores, pero el rol de The Circus en el portafolio no lo tengo del todo claro, más allá de tener cigarros principalmente con capa habano y de intensidad un tanto menor. No obstante, es la marca que me faltaba de Daniel Guerrero, así que gratamente lo pruebo. Siendo de estilo barber-pole, combina tabaco Habano rosado y maduro en la capa, sobre capote y tripa nicaragüense.

El Twister tiene pocos aromas sobre la capa, pese a tener dos capas que debería combinar dos gamas de aromas, pero no se cumple a cabalidad. Hay un aroma muy tenue de nueces, algo de chocolate y no mucho más. Le adornan pocas venas en lo que son dos capas sumamente lisas y una construcción magistral. No es el tipo de cigarro que me gustaría como única fumada, pero esta noche tengo una entrevista para la cual voy a fumar, así que me cae de lo mejor. Pico el cigarro, pero esta vez con un solo corte de la doble hojilla y siento una calada bastante dura, por lo que le hago unos masajes al cigarro y noto lo flexible de la capa. Finalmente aprecio una nota de cedro leve en frío.

El Twister comienza con un tiro sumamente apretado, como auguraba la calada en frío. Esto me lleva a caladas largas con poco humo, que no es la idea. Evito masajearlo mucho, esperando que el calor y el paso constante del humo abran un poco la fumada, cosa que no ocurre, pero es más o menos al punto de la imagen que le doy la primera manoseada. Las capas se aguantan perfectamente, lo cual nuevamente denota una construcción perfecta; será un tema de humedad? Los sabores en este tercio son suaves, cosa que sería de esperar con esa capa Habano rosado, pero muestran notas de sabor propias de la capa Habano, así que vamos bien. Los sabores son pan tostado, café y algunas notas florales leves, mientras que el retrogusto incluye el mismo pan tostado con café en granos.

La ceniza no se aguanta mucho, pero sí logro unas alturas considerables, sobre todo porque el anillo de combustión no es tan consistente como quisiera. No tengo mucha experiencia con cigarros barber-pole, así que no sé si el anillo de combustión variable es típico. No hay muchos cambios en el segundo tercio en cuanto a sabores, destacando básicamente los mismos pan tostado y café, esta vez sin notas florales pero con la mínima sensación picante. Lo estoy acompañando con agua con gas y previamente tomé algo de ginebra, por lo que también estoy sintiendo sabores cítricos, pero no sé si provienen de el destilado. No obstante, creo que con un café este cigarro sería fenomenal, sobre todo si es algo mañanero.

La ceniza realmente se destaca y es en el último tercio donde el tiro finalmente se arregla, aunque tuve momentos de mejor fluidez en el segundo tercio, que se fue cerrando después. No me atreví a darle un segundo corte, pues no parecía ser en la cabeza donde estaba el problema. Nuevamente no hay cambios en los sabores en el último segmento, manteniendo una intensidad baja constante y sabores en la misma tónica. Al cabo de una hora y 15 minutos el Twister llega a su final, con un tiro finalmente constante y bueno, y humo abundante.

Si bien una buena construcción es sinónimo de un buen cigarro y los sabores ya son un tema más de subjetividad, sería injusto decir que el Twister es un mal cigarro por tener el tiro apretado, pues esa esa solamente una de las partes de un cigarro mal torcido; también incluye mala quemada, falta de equilibrio y apagado regular, cosas que el Twister no tiene. Por eso apunté a un tema de humedad, aunque ningún otro cigarro del humidor me ha dado este problema. También puede ser simple mala suerte, pero eso no evitará que quiera probar nuevamente este cigarro, pues si algo ha caracterizado el trabajo de El Viejo Continente ha sido la construcción perfecta de sus productos. El hecho es que Twister es un cigarro suave, y pensar que estaba suave porque el tiro era apretado sería tonto. Lo que sí es «penable» es la falta de sabores y complejidad pero, nuevamente, eso es subjetivo.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Viejo Continente
Marca: The Circus
Modelo: Twister
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Torpedo
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano rosado, maduro)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $6,00
Puntuación: 77

Herrera Estelí – Miami (Toro Especial)

Para alguien que compra a menudo tabaco, o al menos compraba, porque con esta pandemia los fondos se han visto bastante afectados y las compras también. Pero cuando compraba siempre me llegaban ofertas de algunas páginas y entre ellas estaba SeriousCigars, que en principio es una página como cualquier otra pero no sé por qué convenio como 3 o 4 veces al año lanzaban una oferta de una caja de 10 Herrera Estelí por $30. Con esas ofertas me abastecí varias veces de El Norteño, del Toro Especial y una vez de un cigarro llamado Limited Edition Miami 2016. Ese último lo compré a ciegas (como muchas veces hago) y fue a convertirse en una de mis mejores fumadas de 2019, pero cuando fui a comprar más vi que era efectivamente una edición limitada. Ahora imaginen mi sorpresa y agrado cuando vi que lo sacaron como producción regular.

Mientras que el LE Miami 2016 solamente estaba disponible en corona 5,75 x 48, este nuevo cigarro está en cinco vitolas distintas, aunque lo que más me interesa es el cigarro en sí. Al parecer la liga es la misma, y es fabricado en el mismo lugar, lo cual tiene sentido pues es Willy Herrera su creador y el responsable de su éxito. Lo compré en vitola toro, que creo es la mejor para catar un cigarro, junto con robusto. El cigarro tiene una construcción aparentemente buena, aunque hay ciertos tropiezos en la capa que pueden darse por lo grueso que es, contando vengas grandes y uno que otro nudo, sobre todo hacia la anilla. Pero tiene un aroma muy agradable en esa capa, a chocolate suave, nueces, intenso de tierra y cuero. En el pie se aprecian los mismos aromas menos el chocolate, mientras que la calada en frío incluye madera, pimienta y un toque de pasas dulces.

Desde la primera calada este Miami me recuerda a la edición limitada que lo llevó al estrellato, destacando sabores de nueces y almendras que, aunque no son exactamente los sabores que sentí en el corona, sí hay un intensidad y dulzura que los arropa que me recuerda a él. También le acompañan notas de café, chocolate en polvo y un toque suave de tierra seca. La intensidad es media en este tercio, pero no me impresionaría que aumente.

Aunque en primera instancia no recuerdo cómo era la quemada del la edición limitada, en la última semana he fumado dos Herrera Estelí distintos y ambos han tenido una quemada rara que ha requerido retoque. En este caso, también lo requiere, pero ya he aprendido a lidiar con estos temas y que ello devengue las reducciones de puntaje que sean necesarias, siempre que no afecte la fumada ni los sabores. En el segundo tercio hay una transición hacia sabores más cítricos, acompañados por una mayor intensidad del café y las almendras, presentando también notas de madera y dejando en el último lugar los sabores de tierra y chocolate. La intensidad sigue en media, aunque está ligeramente por encima de lo que era el tercio anterior.

El último tercio sufre de los mismos temas de quemada, aunque un retoque los resuelve y no parecen crónicos. Los sabores tienen la misma intensidad pero el cigarro alcanza la media-fuerte, y se sienten sabores tostados, de pimienta y hay un cambio radical con el tercio anterior, pareciendo que todo se dio vuelta. Aquí los sabores de tierra y chocolate son los más intensos y los cítricos son los más suaves. El retrogusto fue de pimienta durante toda la fumada, que duró una hora y 40 minutos.

Más allá de los temas de construcción existentes en aparentemente toda la marca, el Miami de Herrera Estelí fue un cigarro que disfruté bastante. Sí cabe destacar que mi reseña de la edición limitada fue después de fumar tres ejemplares, basando la reseña en las impresiones del último, pero ya conociendo bien la liga y los matices con los otros dos. Al parecer la liga es exactamente la misma en este cigarro de producción regular, pero sin duda hay una diferencia importante entre fumar un cigarro corona y un toro, y esa diferencia radica en los matices. Siendo corona, el otro me tomó casi dos horas fumarlo, mientras que este toro, más largo y con mayor diámetro, me tomó menos. No obstante, es un cigarro que con gusto compraría de nuevo, sobre todo en un pack de 5 o 10 cigarros, incluso si no logró la misma puntuación de su antecesor.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Titan de Bronze
Marca: Herrera Estelí
Modelo: Miami
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: USA
Capa: Ecuador (Habano oscuro)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 87

Porto Real – Classic (Belicoso)

Pareciera que fue ayer, y con esta pandemia y cuarentena eterna cualquier cosa que hayas hecho poco antes que empezara parece que fue hace muy poco. Por ejemplo, mi hija nació en enero y yo siento que fue hace un par de semanas. Pero el hecho es que mañana cumple 7 meses.

Sin embargo, fue a finales de noviembre que visité la tienda de United Tabac en Miami, donde un muy amable Alexander Estrella me atendió y me recomendó varios cigarros. Entre ellos estaba la marca Porto Real, que me comentó los hacían para ellos. Con algo de escepticismo tomé varios ejemplares, pues la verdad es que técnicamente se veían muy bien. Hace poco fumé el Connecticut, el cual quise probar de primero porque creo que hacer un buen Connecticut no es fácil y si con ese iban bien, el resto debería ser bueno también. Efectivamente, bastante bueno fue, así que hoy me enfoco en probar el Classic. Lastimosamente la marca Porto Real tiene una página inactiva, aunque en su Instagram publican solamente imágenes sin descripción del cigarro, ni tamaños disponibles y mucho menos la liga.

Es una verdadera lástima porque parecen tener buen producto, o al menos el Connecticut lo es. El Classic, que asumo tiene capa habano, se ve más rústico, con más imperfecciones y venas en la capa y una perilla más chapucera en esta versión belicoso, al menos. Pero tiene aromas interesantes, que incluyen melaza e higos con poco más. En el pie se aprecia cuero, roble y chocolate, mientras que la calada en frío presenta un toque suave de pimienta seguido de ciruelas, cítrico y un especiado general que no es solo pimienta. Siento que podría describir más, pero me tomó demasiado tiempo quitarle la anilla inferior, así que ya no quiero esperar más para encenderlo.

Mientras lo voy encendiendo lentamente para asegurar los mejores sabores, me impresiona desde el principio lo abundantes y ricos que son los sabores de este Classic. Comienza con una dosis sustanciosa de pimienta que se siente más en la nariz que en la lengua, pero no obstante sí tengo una ligera picazón en la boca en cada calada. Le sigue un sabor que comienza como café negro casi espresso y hacia finales del primer tercio se convierte en un café con leche muy cremoso. También se aprecian sabores de chocolate y un tostado general, mientras que el retrogusto es abundante de pimienta en la primera mitad del tercio y a la mitad se reduce esa abundancia y le acompaña algo de café. Para finales del primer tercio le acompaña también un aroma de durazno que es apoyado por un sabor de durazno enlatado hacia el final. En Venezuela teníamos duraznos como fruta fresca pero albaricoque como fruta enlatada, y de niño pensaba que era la misma fruta pero cuando estaba en lata tenía un nombre diferente. El hecho es que sabe a albaricoque enlatado, pero no sé si lo he probado fresco, solo durazno.

Ese sabor a durazno/albaricoque desaparece a mediados del segundo tercio, y con él desaparece también lo que había sido una excelente quemada y construcción, para ser sustituida por una desviación bastante grave del anillo y una tendencia a quemar así para el resto de la fumada, lo cual requiere varios retoques. Los sabores no cambian mucho con excepción de la pérdida del durazno/albaricoque, pues la pimienta sigue presente en el paladar y el retrogusto, al igual que el café con leche y el tostado. Hacia la mitad del cigarro también aparece un toque de almendras, principalmente en el retrogusto. Una lástima la quemada, pues el cigarro se estaba comportando bastante bien.

Al último tercio la ceniza ya florece más que simplemente quemar y en la imagen le acababa de dar un retoque a fin de igualarla, pues la tendencia a desviarse del anillo de combustión se mantuvo constante. Los sabores no cambian con respecto al segundo tercio, con la posible excepción de la reducción de ellos, siendo la pimienta y la crema del café los más afectados. También pasa que el cigarro pierde algo de intensidad, solamente equiparado por un intenso golpe de nicotina que terminó colmando los sabores pero, más importante, el disfrute. Al cabo de una hora y 40 minutos este cigarro de tamaño y liga desconocidos llega a su fin.

Tenía más esperanzas para este cigarro, sobre todo después de la experiencia con el Connecticut. No fue positiva, pero creo que mucho tuvo que ver el desconocimiento y la falta de información de la marca y la liga. La primera mitad del cigarro estuvo decente e iba en vías de ser un buen cigarro, pero la experiencia en la segunda mitad totalmente tiró por la borda lo que había construido en la primera. Sabores (demasiado) sencillos, una quemada terrible, nicotina en grandes cantidades, al punto que me estalló un dolor de cabeza, y una tendencia a no quemar nada bien. Tengo otros Porto Real en el humidor, incluyendo un maduro y creo que otro Connecticut. No tengo grandes esperanzas en el maduro, pero eso es algo común hacia la mayoría de los cigarros con esa capa. Pero al menos estoy tranquilo de tener un Connecticut más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Felipe Gregorio
Marca: Porto Real
Modelo: Classic
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Belicoso
Origen: República Dominicana
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $7,00
Puntuación: 76

Ron: Takamaka Bay St. Andre

Como lo había comentado, seguimos con rones exóticos. Hoy es uno de las islas Seychelles. Tuve que buscar dónde quedan y ahora que lo vi, no me queda mucho más claro. La República de Seychelles es un archipiélago de 115 islas en el Océano Índico, a unos 1500 kilómetros de la costa este de África. El ron es producido en Au Cape, en la isla de Mahé por los hermanos Richard y Bernard d’Offay en La Plaine St. André. Como para que no se te olvide.

Según su página web, para producir el ron los hermanos d’Offay utilizan caña de azúcar orgánica que es cultivada en cuatro regiones distintas de Mahé por vegueros independientes. La caña de azúcar es triturada en La Plaine St. André y el jugo de caña es destilado en tres alambiques de cobre, una columna rectificadora para purificarlo y liego dos alambiques para producir el sabor característico del ron.

Posterior a la destilación los rones son añejados en barricas de roble americano y francés bajo el clima de Seychelles durante unos 8 años. Las barricas son creadas en la finca y los rones son mezclados con productos más antiguos, esencias locales y agua de Vallée, que tiene un alto contenido mineral. Al final el líquido es embotellado a 40% de alcohol.

El hecho que aparezcan dos botellas distintas aparentemente tiene que ver con que las han rediseñado un par de veces y es común que ambos diseños se solapen un poco. Sea la que sea actual, se ve extraordinaria.

En copa el Takamaka es un ron de color ámbar con destellos cobrizos. Luego de moverlo en la copa se desprenden lágrimas de bajada relativamente rápida. Me hace pensar que no es un ron tan antiguo a 8 años, aunque la página web no es clara en esto pero sí menciona que el ron es un blend. Puede ser que el máximo de edad sean 8 años

Apenas lo sirvo se sienten aromas de pimienta, cáscara de naranja, caramelo, almendras y algo de tabaco, pero luego de un par de minutos se sienten aromas de jengibre, vainilla, almendras y más cáscara de naranja.

En boca se aprecia una intensidad alcohólica media inicial, que deja apreciar en primera instancia sabores suaves de madera pero al cabo de unos segundos se siente esa intensidad dominando. Luego de una segunda probada se aprecia una nota suave de chocolate, caramelo, almendras y almíbar. Seguidamente se aprecia una combinación de especias entre las que vainilla se destaca.

Se siente como un ron de cuerpo medio con un final mediano, retrogusto muy suave de vainilla, caramelo y notas suaves de chocolate. Pero con un poco de hielo ese aroma de chocolate es más destacado y se sienten notas más suaves de almíbar.

No sabía qué esperar de este ron y una vez probado, no sabría cómo seguir con él. De verdad me gustaría tener más de él para poder acompañar un tabaco o hacer un cóctel sencillo. En otra ocasión será.

Ficha Técnica:
Empresa madre: N/D
Fabricante: Takamaka Bay
Nombre del Ron: St. André
Marca: Takamaka Bay
Origen: Seychelles
Edad: hasta 8 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 78