Ron: Bacardi Gran Reserva Diez

Como buen fanático de rones (y whiskey y tabaco y demás) trato de formar parte de grupos en redes sociales y en vivo donde pueda compartir información, datos, opiniones e imágenes de rones que voy probando o que quiero probar. Uno de estos grupos en Facebook se llama Masters of Rum, lo cual me parece un nombre bastante imponente para un grupo de fanáticos, pero es un grupo «verificado» y la verdad es que el administrador es una enciclopedia móvil de ron de todo el mundo. Aunque a veces puedo hablar con propiedad sobre algún ron venezolano, siempre que dice algo me impresiona por su conocimiento a nivel mundial.

Pero a lo que quiero llegar es que la disparidad de conocimientos entre los miembros es algo que me impresiona aún más. No estoy hablando de la gente que pregunta si Roble Viejo es un ron de Colombia o de México, o los que aseguran que Zacapa no tiene contenido de azúcar adicional, porque al final son temas que solo puedes saber revisando a fondo la botella o las páginas web.

Lo que realmente me llama la atención es que en un grupo llamado Masters of Rum a veces salen personajes muy orgullosos publicando imágenes de sus últimas compras, en donde tienen Kraken y Bacardi Gold, y los marcan como el apoteosis de la industria ronera mundial.

Claramente no es mi lugar decir que alguien que disfrute de Kraken es un ignorante, pero decir que es una muestra de calidad de ron y estimarlo sobre Mt. Gay o las mejores ediciones de Appleton Estate es otra cosa. También he visto varias personas orgullosas de su compra del Bacardi Gran Reserva Diez, que casualmente me llegó en uno de los paquetes mensuales y que aprovecho para probar hoy, pues hasta los más respetados del grupo los han felicitado por este ron.

No voy a adentrarme en la historia de Bacardi, básicamente porque creo que lo he hecho en otros artículos en donde necesito más información, pero aquí con mi pequeña historia de ignorancia y sobreestimación, creo que ya estoy largo.

Sin embargo, sí quiero destacar algo importante, y es que Bacardi se ha caracterizado tradicionalmente por ser un ron popular y comercial, usando un método de filtrado por carbón y añejado en barricas de roble y un alambique de cobre y hierro, Bacardi siempre ha creado estilos más suaves y con menos congéneres (sabores y aromas) de ron.

El Bacardi Gran Reserva Diez es producido usando una destilación de columnas y luego añejado en barricas durante un mínimo de 10 años. Posteriormente es embotellado a 40% de alcohol.

La botella de este Bacardi es del estilo más moderno, como han ido arreglando sus botellas que siempre han sido tan tradicionales y «normales». La nueva etiqueta es más descriptiva de la edad del producto y en este caso tiene un 10 bien grande.

Bacardi has been modernizing the bottle presentation for their rum line-up for a few years now. The current look is quite nice. The new labeling clarifies the age statements throughout the line-up, and in this case we can clearly see that Bacardi Gran Reserva Diez carries a 10 Year age statement.

En copa el ron tiene un color cobrizo oscuro. Cuando le doy vueltas por la copa el líquido deja lágrimas gruesas que descienden de manera relativamente rápida por la copa.

Los aromas apenas lo decanto son de especias, madera y vainilla, que se siente como se van desprendiendo en barridas y al final se aprecian toques de tabaco, mazapán y más madera.

Al volver a la copa siento notas de canela, nuez moscada y guayabita acompañadas de una nota final de nueces. Pero estas son como de fondo y como un recuerdo de esos aromas recién decantados, pues luego siento notas de banana y coco con notas ligeras de mermelada.

Los sabores iniciales del Bacardi Diez son de caramelo, melaza, almendras y vainilla, junto con madera. Al igual que sentí con el Bacardi Gran Reserva 8 Años que probé el pasado diciembre, hay una sensación ahumada en los sabores, lo cual es bastante lógico en la mayoría de los rones, pues antes de envasarlos en barricas estas son quemadas durante unos segundos a fin de permitir que haya más porosidad en la madera y se intercambien más sabores dulces y aromáticos. También siento aromas de frutas enlatadas, canela, vainilla, nuez moscada y guayabita.

Leyendo un poco los descriptores suena que este es un ron dulce, pero no lo es. En segunda prueba se aprecian también sabores de coco, banana y más madera. El final es medio largo con un cuerpo medio, con un retrogusto bastante especiado con esas especias que mencioné anteriormente, pero también se aprecian notas de nueces, chocolate y mermelada.

Últimamente he estado aplicando la prueba del Old Fashioned para los rones que tomo, pues resulta una excelente oportunidad de combinar el destilado para que aflore sus mejores aromas y sabores en un cóctel que no lo disfrace. Sin embargo, en esta ocasión no recibí tanto contenido como para poderlo hacer, pero al probarlo diluido, el Bacardi Gran Reserva Diez no parece tener mayor problema más allá de perder un poco las notas medianamente dulces y sacar a relucir más los sabores de chocolate y café.

El Bacardi Gran Reserva Diez es un buen ron para tomar solo, aunque es similar al Gran Reserva 8 (que me gustó bastante), sí se siente como ligeramente más añejado. Pero sí debo destacar que estos dos rones han funcionado de maravilla para «limpiar» un poco esa imagen de Bacardi como un ron con pocos sabores y cuyo uso solamente será para coctelería. Con el 8 y el Diez la marca ganará adeptos en el mercado de los que tomamos ron solo o en un cóctel sencillo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Bacardí Limited
Nombre del Ron: Gran Reserva Diez
Marca: Bacardí
Origen: Puerto Rico
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 10 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Maraca Cigars – Décima (Toro)

Llevando un nombre como Maraca Cigars, la verdad es que no sabría a que atenerme, pero el cigarro era otra de las rarezas disponibles en la tienda United Tabac de Miami, a la que llegué de pura casualidad y a fin de no entrar en extrema redundancia, dejo el cuento en otra reseña donde seguramente lo coloqué. El hecho es que en Miami hay tiendas de tabaco en cada esquina, prácticamente, y esta no aparentaba ser muy diferente, pero la verdad es que el servicio y la conversación con Alejandro Estrella, su dueño, fue bastante amena. Me recomendó varios cigarros, algunos de los cuales me han sorprendido, gustado y otros quizá no tanto, pero han sido experiencias importantes.

El Décima es un blend de Maraca Cigars hecho por Francisco «Chico» Rivas, y esa es toda la información que he podido recabar de una cuenta de Instagram cuya última publicación fue hace más de un año. No sé de capa ni de contenido ni de intensidad, sino que es un cigarro procedente de República Dominicana. El nombre de Chico Rivas lo he oído antes, creo que de Caminos Cigars, pero no mucho más. Pero por lo pronto, el Décima tiene una capa bastante marmoleada, con distintos tonos de marrón y bastantes irregularidades a todo lo largo, más de forma que de colores o problemas, afortunadamente. Esta capa tiene aromas a melaza, madera y un toque de pimienta. En la tripa aprecio aromas de nueces, cuero y madera y, finalmente, luego de picarlo con la guillotina en V siento muchos menos aromas de los que se aprecian en el resto del cigarro, llegando solo a madera y cuero.

El Décima enciende bien y parejo, aunque rápidamente se desvía la quemada y tan solo en el primer tercio le tuve que dar dos retoques, más por prevención que por un problema real, así que se lo puedo atribuir a no haberlo encendido bien desde el inicio. No estoy seguro que lo haya hecho mal, pero la quemada lo indica, de cualquier manera. El Décima comienza con buenos sabores, abundantes de madera, paja y merey (anacardo para el resto del mundo). Al cabo de quizá la mitad de este primer segmento aparece un sabor que solamente puedo describir como torta de Navidad, pues incluye sabores de pasas, frutas confitadas, algo de chocolate y hasta un cierto toque de ron. El retrogusto durante todo el tercio es de leña y la quemada sigue con su tendencia extraña, mientras que el cigarro se consume de manera normal, afortunadamente.

Para el segundo tercio la quemada mejora un poco y la ceniza es blanca y bastante uniforme sin dar señales de futuros problemas. Los sabores siguen liderados por la madera, pero el sabor de torta de Navidad parece haberse desarmado, pues aunque algunos de sus sabores siguen presentes, ya no se sienten tan amalgamados como antes y es el sabor de chocolate el que parece desprenderse más. El merey sigue ahí, pero ya en un fondo de sabores, donde le acompaña un sabor de pimienta leve también. El retrogusto es lo más destacado, quizá porque es bastante variado, mostrando chocolate, madera y nueces también. Mientras me aproximo a la mitad del cigarro este comienza a quemar bastante lento, y por eso hice la acotación en el tercio anterior que estaba quemando de manera normal, pues en este tercio quema muy lento, lo cual me gusta bastante porque no llega a apagarse y el anillo de combustión, aunque sigue irregular, no requiere retoques de urgencia.

A la mitad del cigarro el Décimas ya ha exigido 4 retoques, lo cual no ayuda en mucho a su puntuación final, pero si el primer tercio lo acabé en 15 minutos, el segundo me ha tomado más de 30 hasta este punto, que recordemos sigue siendo parte del segundo. Los sabores son muy parecidos a los que sentí al principio del tercio, destacando madera, chocolate, pasas y suave de pimienta, pero también aparece un sabor de nueces que completamente desplazó al de merey. El retrogusto es más sencillo, con madera y nueces solamente.

En el último tercio tuve que darle un par de retoques más simplemente para mantener el cigarro uniforme, pues no podría decirse que fue una corrección, pues ya ese ideal lo pasamos hace mucho tiempo. Los sabores son los mismos del segundo tercio, con madera, nueces, pasas y pimienta, esta vez con más intensidad, alcanzando el punto medio-fuerte, habiendo sido medio durante la primera mitad y llegar a ser un toque más fuerte a partir del ecuador, pero no tanto como para merecerle el siguiente escalón que finalmente logra en este tercio. El cigarro también muestra una nota amarga que no me termina de gustar, pero igual lo fumo hasta quemarme los dedos, lo cual llega una hora y 40 minutos después de encenderlo.

Como dije al principio, no sabía qué esperar de este cigarro. En realidad no recuerdo si me lo recomendaron en la tienda o si fui yo mismo y lo agarré, pero la verdad es que la fumada fue interesante y los sabores abundantes. Sin embargo, en las palabras del maestro Cándido Rosario, si un cigarro quema mal, no puede ser un buen cigarro. Efectivamente, los problemas de quemada del cigarro hicieron que, aunque pudiera disfrutar de los sabores, la fumada fuese fastidiosa y no fue un momento de placer, como debería ser. Con una buena quemada este cigarro hubiese logrado buenos números, pero pasé más tiempo pendiente de la fumada que disfrutando de la combinación de él con un atardecer bastante agradable con el que lo acompañé. No creo que lo vuelva a comprar, también porque no sé mucho al respecto y con el abandono que tiene en la cuenta de Instagram, me pregunto si siguen activos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Maraca Cigars
Modelo: Décima
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $8,00
Puntuación: 78

El Viejo Continente – Classic (Brevium)

Comenzando por Instagram, hace un par de años noté que me seguía e interactuaba en mis publicaciones un seguidor llamado @el_viejo_continente_ a quien comencé a seguir y me llamó la atención que se trataba de una marca fabricada en Nicaragua pero vendida principalmente en Europa. En mi infinita ignorancia pensaba que eso no se estilaba; es decir, que las marcas centroamericanas primero venden en USA y luego se atreven con Europa que, aunque es un mercado menor, tiende a ser bastante selectivo con las marcas y los productos. Nada más me bastó ir a Madrid y darme cuenta de mi error, pero esto fue antes de ello. Sin embargo, fui a Madrid, compré un par de sus productos (habano y maduro) y al regresar a Miami entré en una tienda y vi nuevamente sus productos. Gran sorpresa y luego me dijo su dueño que se consiguen en Neptune Cigars. Pero el hecho es que hace cuestión de un mes y medio tuve la oportunidad de entrevistar a Daniel Guerrero, dueño y creador de El Viejo Continente y aunque no voy a entrar en detalles de la entrevista aquí (debe estar disponible en mi Instagram), sí puedo hablar del cigarro.

Recuerdo cuando compré el cigarro que le escribí a la marca por Instagram preguntando qué fue lo que compré, pues en la factura no especificaba y la verdad es que el carácter tan claro de la capa me hacía pensar que se trataba de un cigarro Connecticut, pero me aseguraron que era de capa habano, y en realidad quién soy yo para cuestionarlos? El cigarro tiene aromas interesantes en la capa, que incluyen galletas María y dulce de leche, no la versión argentina sino la venezolana que no es tostada y se asemeja más a leche condensada en estado sólido. También la capa desprende aromas de vainilla y chocolate. En la tripa se aprecian otros aromas muy distintos, que incluyen madera, pimienta, cuero y azúcar morena. Por último, en la calada se aprecian menos aromas, pero incluyen una nota especiada, pimienta y madera.

El Habano enciende rápidamente y bastante uniforme, aunque es en este momento que el cepo de 56 de verdad destaca. Los sabores no se hacen esperar mucho, aunque las primeras caladas son escasas de sabor pero al cabo de unas 3-5 caladas ya desprende sabores a madera y dulce, que este último no se siente muy definido sino genérico. Estos dos sabores se mantienen como los únicos hasta la mitad del primer tercio, cuando hago la foto, en donde se aprecian notas de galletas María como las sentí en frío y tierra mojada más hacia el final del segmento. El retrogusto es suave de pimienta y más fuerte de vainilla, cosa que fue una de las más sorprendentes, pero muy agradable la fumada, con un anillo de combustión perfecto y el humo abundante.

Para el momento que ya tengo que quitarle la anilla el anillo de combustión se comprueba como prácticamente perfecto. Aunque este tema de la anilla y el hecho que el cigarro no es especialmente grande me hace duda por un momento de dónde exactamente es el segundo tercio y cuál es el punto medio, aunque en verdad lo que hago es obviarlo y marco solamente los puntos destacados del segundo tercio, que incluyen un intercambio en intensidad de los sabores dulces y de madera, la desaparición del sabor de galletas María en el cigarro y la inclusión más aparente de la pimienta en el perfil. La vainilla también aparece como un sabor en el paladar y ya no en el retrogusto, donde estaba en el primer tercio y en este se mantiene también. Pero también el retrogusto incluye madera y nueces.

Finalmente en el último tercio el Classic se simplifica bastante, a diferencia de muchos cigarros que concentran sus sabores en el último tercio, este lo que hace es deshacerse de varios y concentra toda su intensidad, que sí es más fuerte, en sabores de nueces, madera y pimienta. Mantiene este intensidad y simplificación hasta el final de su fumada, lo cual aparece a unos 80 minutos después de encenderlo. El anillo de combustión se mantuvo perfecto y el humo siempre fue abundante, con un tiro casi perfecto.

El casi se debió, y no puedo dejar de decirlo, a que en la capa tenía una raja importante muy cerca de la perilla, que afectó la fumada desde el principio pero que afortunadamente la misma anilla del cigarro mantenía en su punto. Una vez que le quité la anilla tuve que ponerle algo de cinta al cigarro, sabiendo que la quemada no llegaría hasta ahí, y si llegaba ya la quemaría, pero el hecho es que aunque no pareció afectarlo en términos de tiro y sabores, sí lo afectó en temas de estética y comodidad al fumarlo. Salvo ese detalle, el Classic de El Viejo Continente fue una gran fumada, mucho más suave de lo que esperaba siendo nicaragüense, pero casi lo justo siendo español. Sin duda una fumada que voy a buscar nuevamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Viejo Continente
Marca: El Viejo Continente
Modelo: Classic
Dimensiones: 4⅜ x 56
Tamaño: Brevium (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,60
Puntuación: 84

AJ Fernandez – Bellas Artes Maduro (Toro)

Entre tantos cigarros cuyos nombres rinden homenaje a algo o alguien, sea una persona, un lugar, un hecho histórico, una creencia o cualquier otro tema, un cigarro que rinda homenaje a un museo creo que es algo bastante diferente. Pero precisamente eso es lo que Abdel Fernández tenía en mente cuando creó el Bellas Artes en 2016, queriendo rendirle homenaje al museo de bellas artes de La Habana. Dos años después decidieron lanzar la versión maduro del cigarro, con una capa Mata Fina maduro brasileña sobre capote San Andrés mexicano y tripa de las fincas de Abdel en Nicaragua. Aunque hoy en día el capote San Andrés es relativamente común, en 2018 nadie lo estaba usando.

El Bellas Artes «natural» lo probé hace casi 3 años y me pareció un cigarro muy normal para AJF, aunque la experiencia fue buena, lo cual confieso que fue uno de los factores determinantes para adquirir un 5-pack de este maduro. También tuvo mucho que ver el hecho que el año pasado este cigarro apareciera en varias listas de los Top de año. Yo quería comprar robusto, pues fue la vitola que salió premiada, pero como fui a medias con un amigo que quería el gordo, quedamos a medias con el toro y la compra fue el pasado noviembre, por lo que el cigarro ya cuenta con casi 8 meses de guarda. La capa es la típica capa brasileña madura, oscura, algo oleosa y bastante corrugada. Sin embargo, se siente ligeramente esponjoso y liviano, lo cual no ayuda mucho. Los aromas en la capa son suaves, con toques de tierra y café y muy suave de pimienta, pero luego de picarlo (doble hojilla hoy) demuestra un tiro bastante suave y sabores sutiles de chocolate.

Las primeras caladas del Bellas Artes Maduro entregan exactamente lo que prometía en frío: chocolate, pimienta y tierra, pero es el chocolate lo que domina al principio para luego ser acompañado de los otros dos en el liderato de sabores. A mediados del primer tercio me veo obligado a darle un toque de fuego en la capa pues tiene un vértice bastante afilado en una de las esquinas, haciendo que prácticamente llegue al segundo tercio cuando todavía estoy a mediados del primero por el otro lado. Gracias a esta desviación de la quemada trato de no ilusionarme con una ceniza larga y simplemente la dejo caer en lo que alcanza una cierta altura dentro del primer segmento, y lo curioso es que al dejarla caer aparecen sabores nuevos, o al menos matices de chocolate que relaciono más con cacao en polvo que con chocolate per se. En el retrogusto hay una buena cantidad de pimienta, potente pero no abrumadora.

En el segundo tercio la pimienta se siente más potente, pero quizá la palabra correcta es invasiva, pues aparece en el paladar y tengo una sensación seca en la garganta, lo cual hace que no sea una fumada tan agradable, cosa que no dura mucho por suerte. De resto no hay demasiados cambios en este tercio, razón por la cual no hay una foto de la mitad del cigarro. Afortunadamente el chocolate se sigue sintiendo rico y abundante, mientras que la tierra sigue disponible, aunque claramente en segundo lugar. La intensidad del cigarro es media y la quemada es bastante uniforme, mientras que el cigarro quema con una lentitud que me gusta mucho, sobre todo para acompañar el cigarro con una copa de ron con una piedra de hielo. Creo que el Botran 15 de Guatemala sería una excelente combinación con este cigarro.

Para el último tercio se comienza a hacer más fuerte, en parte porque el sabor de tierra adquiere una propiedad más seca y la pimienta se siente más leve, o menos invasiva, volviendo a ser más apreciada en el retrogusto que en el paladar. El sabor se va haciendo más robusto y denso en cada calada, e incluso aparecen sabores nuevos que relacionaría más con una capa madura, como pasas y ciruelas. Sin embargo, al cabo de una hora y 40 minutos el Bellas Artes Maduro llega a su fin, con una quemada bastante pareja, que al final volvió a demostrar esa tendencia a hacer vértices en la quemada y cuando pensaba que aún me quedaban unos 15 minutos de fumada se hizo uno que me quemó el dedo. Lo aguanté como pude y al menos un par de minutos más le saqué antes de dejarlo.

El Bellas Artes Maduro se comportó como casi todos los maduro lo hacen, con sabores sencillos y una densidad interesante, pero no más sabores que en su versión natural, o al menos este no. Sin embargo, he probado otros maduros que destacan sabores más llamativos y en este lo más llamativo fue simplemente matices de chocolate con pimienta, que sí son muy buenos, pero puedo pensar al menos en 5 cigarros distintos que los presentan. El Bellas Artes Maduro no deja de ser un cigarro muy bien construido, con algunos detalles que estoy seguro no serán recurrentes en una próxima fumada (porque la construcción de AJF rara vez da problemas), con buenos sabores y matices, pero no parece ser un cigarro que ofrezca un elemento diferenciador o un sabor único, como es el caso con muchos de los AJF más famosos. Por un momento esperaba que este estuviera a la altura de ellos, pero insisto, no deja de ser un buen cigarro y es uno que disfrutaré acompañando un buen ron, pues ahí sí creo que tengo una excelente opción para sacarle el mayor provecho al cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Bellas Artes Maduro
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Mata Fina)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Nicaragua (Estelí)
Precio: $9,50
Puntuación: 81

Ron: Botran Añejo Reserva 15

Hoy con el otro Botran que he probado, este lo compró el amigo que mencionaba en el artículo del Botran 18, a fin de probar y contrastar ambos. Ciertamente, son diferentes, al menos en primera instancia. Sin embargo, cabe destacar que de ninguno de los dos hay mucha información en internet sobre el proceso, añada o contenido. Mientras que el Botran 18 tiene Solera en su nombre (y en la etiqueta) el Botran 15 no lo dice, pero supuestamente todos salen del mismo sitio y varias menciones que he visto en internet del ron aseguran que es hecho por el proceso de Solera… claro, también dicen que es un ron de 15 años.

Pero solo por la mención de Solera en la etiqueta podría pensar que se trata de un proceso tal, aunque también existen varios rones en el mercado que llevan la palabra Solera en la etiqueta y no tienen ningún proceso de Solera, pero eso es otro tema.

Como posiblemente mencioné antes, Botran es la otra marca de ron de Guatemala con denominación de origen. Siendo Zacapa la que (casi) todos conocemos, principalmente por el músculo publicitario que tiene con Diageo, mientras que Botran está apoyada por un músculo menor dado por las ganancias de Zacapa en gran parte.

La denominación de origen en Guatemala es bastante específica, pues solamente la reciben los rones que son creados en una zona geográfica muy específica, que es toda propiedad de Botran/Zacapa. ¿Conveniente? Sin duda la creación de la denominación de origen fur parte del plan de mercadeo de Diageo para Zacapa. Tan agresiva y denigrante ha sido la denominación hacia los otros rones de ese país que algunos se han ido de Guatemala para ser hechos en otros países (como es el caso de Zaya).

Al darle algunas vueltas al líquido en la copa se aprecia una densidad media alta, gracias a que el líquido se detiene muy rápidamente. Su color es cobre oscuro, con destellos naranja. Las lágrimas descienden de manera media-rápida, como si se tratara de un ron más joven de 15 años (que posiblemente sea en su mayoría).

Apenas lo decanto procedo a sentir los aromas iniciales que puede presentar y estos incluyen frutos secos, madera, higos y cítrico de limón. Luego me levanto a tomar la foto que lleva el artículo de portada y al regresar aprecio nuevamente aromas de madera, cáscara de naranja, toronja, higos, pasas, pino, toques de melaza, vainilla, caramelo y madera vieja, como si estuviese añejado en doble barrica,

En boca el sabor principal es dulce, ácido y salado que es un tema interesante porque normalmente los sabores ácidos se encuentran al final en muchos rones. Astringente y amargo se ubican al final, pero no por ello son menos obvios. De hecho, en orden de dulzura entre el Zacapa 23, Ámbar 12, Botran 18 y Botran 15, ese mismos es el orden. Este amigo que compró el Botran 15 no quedó muy satisfecho con su compra porque esperaba algo más dulce que el 18 de Botran y más cercano al 23 de Zacapa.

Pero los sabores del Botran 15 son de madera, frutos secos, café, toque de tabaco, sal que produce bastante salivación, vainilla, caramelo, pasas, nueces y la ausencia de higos, que eran tan prominentes en nariz. También se siente en menor instancia canela. En el retrogusto es fuerte de cáscara de naranja, madera, canela y ciruelas pasas.

Seguidamente le añado agua para ver cómo se siente ligeramente diluido y con menor contenido alcohólico. Al hacer esto el aroma de barrica es mucho más fuerte, así como un aroma muy de bourbon. En boca se sienten toques más fuertes de limón, que me recuerdan al hecho que el sabor ácido era tan presente en boca al inicio. También hay aromas como de jerez, que me hacen pensar que quizá se hayan usado barricas de jerez en el añejamiento, más allá de las de bourbon americano. La nota amarga también se fortalece y en el retrogusto con agua destaca un muy fuerte aroma de chocolate, que se siente incluso más en el aftertaste y unos minutos después de haber probado el último trago.

Recuerdo cuando lo probé que pensé que, gracias a su sabor con menor tendencia dulce podría combinar bien en un old fashioned, aunque creo que eso es algo que digo de casi todos los rones. Sin embargo, el fuerte de chocolate en el aftertaste me encantó y me hizo recordar los sabores del ron rato después de probarlo. Casualmente el otro día estaba viendo precios de licores y vi una buena colección de bitters; puesto que en Venezuela tenemos el amargo de Angostura como creación nacional, aunque hoy en día se fabrique en Trinidad, pues es básicamente el único amargo que utilizamos. Pero con un bitter de chocolate, como el que vi en esta página, creo que un old fashioned con este ron destacaría soberbiamente.

Sin embargo, como ron no es mi preferido y entre ambos me quedo con el Botran 18. Pero este está muy cerca, solo que requiere mucha más paciencia y pareciera ser menos versátil. Cuando el Botran 18 realmente combina bien con una gran multitud de combinaciones o solo, creo que el Botran 15 es más limitado en sus combinaciones para realmente destacarse.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industrias Licoreras de Guatemala
Nombre del Ron: Añejo Reserva 15
Marca: Botran
Origen: Guatemala
Materia prima: Miel de caña
Edad: de 5 a 15 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

Alfambra – Serie G (Gran Toro)

El Alfambra es un cigarro bastante desconocido en este lado del charco, siendo principalmente hecho para el mercado europeo, en donde tienen al menos 3 productos distintos, incluyendo uno llamado El Brujito, cuya imagen se parece bastante a la del Nica Rústica de Drew Estate. Pero es uno de los cigarros que compré en Madrid cuando fui y siempre me ha llamado la atención, pues el mercado europeo tiende a preferir cigarros más suaves que el americano y este cigarro, siendo de Nicaragua, pues me llama la atención cómo será, dado que los cigarros nicaragüenses tienden a ser fuertes.

Pero en realidad no se trata de un cigarro bonito per se. Si bien la capa es bastante lisa y sin imperfecciones aparentes, la anilla se ve barata, pero he fumado cigarros con peores anillas que han resultado ser una maravilla, así que no juzguemos a un cigarro por su anilla. El Serie G se trata de un cigarro con capa Habano ecuatoriana, capote Habano nicaragüense y tripa nicaragüense del tipo Corojo 99 y Habano 2000. Sin embargo, cuando aprecio los aromas en la capa, no estoy del todo convencido, pues apenas se aprecia melaza y una sensación dulce. En la tripa, gracias a su cepo 56 se aprecian notas variadas de vainilla, mosto, madera mojada y muy suave de pimienta. Finalmente lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da aromas de madera, un toque salado y especiado que me recuerda a la salsa de soya y una sensación cítrica muy suave.

El Serie G comienza bastante bien, con una quemada pareja y una ceniza que se va armando perfectamente y, si no fuera por mi torpeza, se vería bien armada en la imagen. Los sabores iniciales son de madera, cuero, nuez moscada y notas florales, mientras que en el retrogusto hay una carencia casi absoluta de pimienta, aunque sí aprecio cuero joven y frutos secos que no logro determinar. El tiro es bastante bueno, aunque no perfecto, pero gratamente le doy tiempo al cigarro a que se habitúe al fuego mientras yo me habitúo a los sabores poco agresivos que puede presentar un cigarro nicaragüense. Hacia el final del primer tercio se sienten sabores adicionales de establo, mosto y hojas de té.

Afortunadamente la ceniza se mantiene bastante bien y por un momento me regaño por haber tropezado el cigarro poco después de encenderlo. Los sabores en el segundo tercio siguen siendo liderados por la madera, pero también incluye un segundo tipo de madera que siento como más ahumada y que voy a llamar leña. También se sienten sabores parecidos a los del primer tercio, incluyendo cuero, nuez moscada, y establo. El retrogusto es de ese especiado que me recuerda a la salsa de soya junto con madera y té. Al igual que ocurrió en el primer tercio, hay sabores nuevos a lo largo de este tercio, como melaza. El humo que desprende, que esa abundante y rico, incluye un aroma a chocolate muy suave.

Para la mitad no hay casi sabores nuevos, pero sí quise destacar esa ceniza que se mantiene muy bien sobre el cigarro. También hay un cambio que vale la pena destacar y es que ese sabor de leña ya desapareció y ahora es pura madera sin toques ahumados, mientras que hacia el final del tercio aparece una nota de pimienta suave. Recuerdo cuando compré el cigarro y luego me reuní con unos amigos de Madrid y les conté lo que había comprado; muchos me comentaron que no habían encontrado mucho gusto en los Alfambra (en ninguno), por lo que me llama la atención que le sienta estos al cigarro, aunque quizá se deba a los 7+ meses de guarda que lleva en el humidor.

Para el último tercio el Serie G se ha apaciguado bastante, destacando solamente madera y chocolate entre sus sabores y una suave nota de nuez moscada. En el retrogusto es donde más cambios hay y esa ha sido una tendencia recurrente con el cigarro, pues ahora siendo madera (que ha sido constante) y tierra mojada, pero gracias a que no hay mucha pimienta en el cigarro, en casi todas las caladas dejo el final del humo por la nariz y en este tercio siento por un momento un aroma de mostaza bastante diferente. Al cabo de dos horas el Serie G de Alfambra llega a su fin, con un excelente en notas técnicas de tiro, velocidad y anillo de combustión.

Ante el no saber qué esperar de un cigarro que muchos me habían dicho que no daba la talla, creo que difiero de la opinión de varios. El Alfambra Serie G no es el típico nicaragüense fuerte y agresivo, sino que en muchos sentidos se siente casi como un capa Connecticut, pero es capa Habano. En esa misma vena es el típico cigarro para venta en el mercado europeo sin ser un habano, y los sabores no son estilo habano (cubano) tampoco, por lo que es una opción bastante diferente e inesperada, y a este precio es mucho mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Alfambra
Marca: Alfambra
Modelo: Serie G
Dimensiones: 5½ x 56
Tamaño: Gran Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Corojo 99, Habano 2000)
Precio: $4,00
Puntuación: 89