Hirochi Robaina – Signature (Belicoso)

Si a alguien le parece conocida esta marca es, obviamente, por el apellido. Hirochi Robaina es nieto del famoso Alejandro Robaina, creador de la marca Robaina y veguero cubano por excelencia. En 2011 Omar Gonzalez Aleman, el master blender de Cubanacan, quien ya había trabajado en la industria cubana, contactó a Hirochi con la idea de hacer un cigarro que rinda tributo a Don Alejandro. Sin embargo, los cigarros llevan las iniciales de Hirochi y el año 1845 en la anilla, por el año en que la familia comenzó a cosechar tabaco en Cuba.

El cigarro llegó como parte del paquete mensual de Cigar Federation para septiembre de 2019 y se trata de un cigarro de apariencia casi perfecta, con colores y anilla que se asemeja a la de Robaina original. La vitola es belicoso, que junto con el torpedo, son de las vitolas con las que menos suerte corro durante la fumada, así que lo pico con la doble hojilla y dejo la guillotina a la mano para que me asista durante la fumada. Pero en la capa tiene aromas intensos a dulce, notas florales y café. La calada en frío ofrece una sensación de tabaco muy rico y madera.

Desde la primera calada el Signature me ofrece una sensación absoluta de sabores a pimienta, madera, tierra y dulce. Esta explosión de pimienta es muy al estilo nicaragüense, pero también son los sabores que espero de un cigarro de este precio (alrededor de $20). Esa sensación dulce es quizá lo más intenso del cigarro, aunque por los momentos no aporta algún sabor que pueda atribuirle, y quizá el único aspecto negativo del primer tercio es lo rápido que quema… que no es impresionante, pero insisto, por este precio siempre voy a esperar un cigarro especial, y aunque los sabores si lo marcan como uno, la velocidad de quemado no. El retrogusto es de pimienta pura.

En el segundo tercio el sabor de chocolate se vuelve el protagonista, seguido de cerca por sabores de café. El chocolate se sentía en el primer tercio pero a una intensidad que no valía la pena destacar, también porque no fue un sabor consistente. Aunque los sabores se sienten full, la intensidad del cigarro es media y precisamente los sabores van estallando y destacándose unos sobre otros durante la fumada. El sabor de tierra también va escalando posiciones y amenazando con tomar el liderato. Mientras me acerco a la mitad del cigarro aparecen notas cremosas que le aportan una nueva dimensión a los sabores también.

Sin embargo, se me pasa la marca de la mitad y la imagen se vuelve una de un punto mucho más adelante, casi en la frontera con el último tercio, pero los sabores en el punto medio destacan uno nuevo de nueces al tiempo que el sabor de pimienta se reduce un poco y el de chocolate casi desaparece, dejándome con los sabores en este orden: crema, dulce, nueces, madera y tierra. La intensidad del cigarro llega a media-alta también.

En el último tercio la pimienta regresa al paladar a los mismos niveles que en el principio del cigarro, y el chocolate también regresa, fusionándose con el sabor de crema y haciendo que ambos estallen en una delicia del cigarro. Por si fuera poco, aparece un sabor cítrico de limón, que complementa la intensidad del chocolate y la crema que le sigue. Casi todos los sabores se hacen bastante más intensos en este último tramo, incluyendo a la madera y la pimienta y es quizá la tierra la que se queda en el mismo punto que antes. Cuando comienzo a quemarme los dedos hago varios esfuerzos y lo voy tomando por otros lugares para seguirlo fumando, hasta que es realmente imposible. Al cabo de una hora y 45 minutos el cigarro finalmente llega a donde no lo puedo fumar más.

Este es el segundo cigarro de Hirochi Robaina que fumo, el primero siendo el Blue, que recuerdo que me gustó bastante. El Signature es tan bueno como el Blue, incluso mejor, pero su precio está muy por encima. Aunque mis dos experiencias con la marca han sido muy positivas, entre los dos me quedo con el Blue simplemente por un tema de precios. El Signature es muy bueno, pero no me veo desembolsillando $20 cada vez que quiera fumarlo, pues la realidad es que en el mercado hay muchos cigarros igual de buenos por menos dinero. No obstante, es un tributo merecido para una familia y un hombre que han aportado tanto al mundo del tabaco.

Ficha Técnica:
Fabricante: White Hat Cigars
Marca: Hirochi Robaina
Modelo: Signature
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habana 2000)
Capote: Nicaragua (Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $20,00
Puntuación: 91

Kolumbus – K-Rojo (Robusto)

Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con Marc Ripoll, creador de esta marca de tabaco española fabricados en la isla de La Palma, en Canarias. Los cigarros no son puros canarios, pues la hoja isleña tiende a ser un poco amarga para un puro, pero sí contienen hojas de Breña, junto con hojas de habano ecuatoriano en la capa y hojas cubanas en el capote. Las Islas Canarias son tierras de origen volcánico, por lo que nos especialmente fértiles de por sí, pero requieren paciencia y muchas ganas de sus agricultores. Por su ubicación geográfica tan cerca del desierto de Sahara, las islas tienen una media anual de lluvias de 324 milímetros, que la colocan en la pluviosidad propia de una zona desértica. Sin embargo, esto también significa que todo lo que en ellas se cosecha tiende a conservar muchísimos sabores y nutrientes.

Sin embargo, este cigarro fue un regalo de un compañero de Foropuros, una página española que antes visitaba bastante. En noviembre del año pasado estuve en Madrid y le avisé que iba, así que nos reunimos para una fumada con otros conocidos en el club Pasión Habanos y Ricardo (este amigo) me regaló un par de cigarro, incluyendo este. Aunque no es mi primer Kolumbus; ya había probado el K-Negro, pero sin reseña. El K-Rojo se ve bastante atractivo, aunque un poco imperfecto, pues por alguna razón la anilla pareciera quedarle grande y baila bastante sobre el cigarro. Los aromas en la capa son de tabaco rico, un aroma que me parece bastante obvio de por sí, pero sí lo destaco porque su aroma ciertamente es más intenso en esa riqueza del tabaco. También se aprecia madera, cuero y una sensación dulce hacia la perilla. En la tripa hay aromas de madera y cuero, pero también hay un cítrico genérico, y finalmente en la calada en frío puedo identificar mejor ese aroma cítrico y definirlo como naranja, con algo de madera.

El K-Rojo comienza bastante sutil, aunque sí hay una buena cantidad de sabores. Es lo que llamaría intensidad media-baja y sabores medio-altos, pues no se siente mucha intensidad, quizá por la poca pimienta que pueda tener en la liga. El hecho es que el sabor principal en el cigarro es de madera y cuero, que suelen ser sabores aromáticos pero con un gran gusto. Pero también le acompaña un fuerte componente de naranja, que se mantiene en segundo plano de los sabores. Debajo de ella hay una sensación cremosa y ligeramente se siente pimienta en el paladar. El retrogusto es de almendras principalmente. Mantiene esta tendencia durante casi todo el primer tercio, con una ceniza muy bien armada, tiro perfecto y anillo de combustión a la par.

En el segundo tercio los sabores mantienen la misma tendencia, con la madera de principal, aunque el cuero en este momento ha perdido ese liderato de sabores y comparte el segundo lugar con la naranja, aunque esta se siente un poco más fuerte. Quizá el mayor cambio en este tercio es el retrogusto, que sigue siendo de frutos secos, pero no es de almendras sino de merey (anacardo). También el cigarro pierde ese aroma de tabaco rico que tenía en frío, pero es algo normal y hasta esperado cuando un cigarro está encendido.

A la mitad el K-Rojo se simplifica bastante. Ya no hay sensación cremosa y la naranja se vuelve un recuerdo, con uno que otro toque esporádico durante la fumada. Sin embargo, mantiene sus sabores de madera y pimienta en el paladar, y el retrogusto sigue siendo de merey. Pero sí hay algo que debo destacar, y es que los sabores del K-Rojo son diferentes. No sé si es un tema relacionado con las hojas o el clima o su fabricación, pero sin poder identificar exactamente la razón, este cigarro se siente diferente a la mayoría de lo que he fumado. Quizá podría decir que su tabaco es más aromático, y creo que es la única descripción que podría dar sin entrar en detalles, pues no tengo el léxico descriptivo para explicarlo bien.

Para el último tercio el K-Rojo mantiene una intensidad media, que ha sido uniforme durante toda su fumada. Lo que no ha sido uniforme ha sido la intensidad de los sabores, yendo de media-baja a media-alta y nuevamente media-baja en el final, aunque sí hay una variación importante en este punto, destacando madera como principal y mantieniéndola durante toda la fumada, pero ahora incluyendo el cítrico genérico que pude sentir en frío y añadiendo un sabor de vainilla. Estos nuevos sabores bastante interesantes aparecen al principio de este último tercio, por lo que al menos puedo disfrutarlos unos 25 minutos, que es el tiempo que duró. Al cabo de una hora y 40 minutos, este Kolumbus K-Rojo llega a su fin.

Siempre he pensado que los paladares maduran, los gustos cambian y uno va aprendiendo a apreciar nuevos sabores. Hace unos 3 años alguien me regaló el Kolumbus K-Negro y recuerdo que fue un tercer cigarro de una noche y no me pareció gran cosa. Pero esta vez probé el K-Rojo como único cigarro del día, bien preparado y dispuesto, y con una buena guarda por detrás (casi 7 meses), amén de la guarda original que le haya dado mi amigo. El resultado es un cigarro bastante bueno, el cual desearía poder conseguir más de este lado del océano, y cuya humildad del dueño hizo que ya de entrada tuviera muchas ganas de fumarlo. Esas ganas dieron su fruto, porque es una gran muestra de lo variado que puede llegar a ser el tabaco en el mundo.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Kolumbus
Modelo: K-Rojo
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: España (La Palma, Islas Canarias)
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Cuba
Tripa: España (Breña canario)
Precio: N/D
Puntuación: 86

Zino – Platinum Z-Crown Stout

Este cigarro me ha causado muchísima curiosidad desde que me llegó en el paquete mensual de Small Batch Cigars. Este paquete está entre los más caros del mercado, con un costo de $50 cada mes, a cambio de un paquete que incluye un máximo de 8 cigarros y un mínimo de 4. Cuando sumas el costo real de los cigarros enviados, usualmente se superan los $50, esto porque en casi todos los paquetes viene al menos un Davidoff. Sin embargo, han habido ocasiones en que envían 3 cigarros y sí, el costo total sigue superando los $50, pero para alguien que fuma más por sabores que por precio (como yo), no siempre he quedado satisfecho. Hoy en día ya no estoy suscrito a este paquete, pero eso es otra historia. El hecho es que cuando enviaron este cigarro solamente vinieron dos; el otro era un Davidoff Escurio (que reseñaré pronto).

Pero precisamente, cuando llegó este paquete me molesté bastante porque nunca esperaba dos cigarros solamente. Rápidamente busqué en internet el precio del Davidoff Escurio y vi que cuesta unos $19, así que pensé que me habrían mandado otro cigarro de $30 como el Atabey Delirios, cuya fumada no me pareció muy buena. Pero no, no es un cigarro de $30. Es un cigarro de $100. Cien dólares, por un cigarro. Mi curiosidad principal es cómo se fuma un cigarro así. ¿Debo encenderlo con fósforos y fumarlo a una calada cada 5 minutos? Aunque siempre he sabido que Davidoff y Zino tienen grandes precios para sus cigarros, $100 me parece bastante exagerado (ya $50 por un Behike me parece una exageración). Parte del costo es el empaque, y este cigarro viene en una caja azul muy llamativa, pero la reseña es del cigarro y no del empaque. La tripa ha sido añejada por 8 años y los cigarros se guardan durante 4 años después de ser construidos. Estoy claro que el tiempo es dinero también, pero vamos a ver cómo es esta fumada.

El cigarro tiene 7 pulgadas de largo, aunque realmente se siente bastante más largo gracias a la punta de este torpedo. Pero la capa no es tan bonita como esperaría, con varias venas y marmoleado por todo lo largo. Los aromas son bastante suaves, y por un momento me pregunto si este será uno de esos cigarros extremadamente suaves que venden tan caros, pero la verdad es que esos aromas son interesantes, incluyendo pimienta y una sensación suave de vinagre balsámico. Luego de picarlo, y hacer eso con cuidado, con una doble hojilla, la calada en frío presenta notas de madera, mantequilla y un toque suave de pasas. No es una gran cantidad de sabores, pero tampoco se sienten muchos matices.

En las primeras caladas nos enfrentamos al primer problema, pues los sabores comienzan mal, con toques ácidos y metálicos, aunque estos desaparecen al cabo de algunas caladas y pronto aparecen otros sabores más agradables como pretzel y crema, que se combinan con notas suaves de pimienta. El retrogusto al principio está bastante cargado de pimienta y con esas notas metálicas. Para la mitad de este primer segmento los sabores se combinan en una fusión de madera mojada con más pimienta, sin la adición de un sabor dulce que permita apreciar mejores matices, aunque sí tiene algunos toques de mermelada de moras, que rápidamente es dominada por la pimienta. Antes de llegar al final del primer tercio la ceniza se cae sola.

Los sabores de madera y pimienta acompañan al Platinum Z-Crown Stout en el segundo tercio, con una intensidad media-alta y sabores más o menos con la misma fuerza, pero parecieran llevar una tendencia a aumentar. Sin embargo, no hay más sabores en este punto y la ceniza mantiene su misma tendencia a no soportarse mucho. Sin querer adelantarme, no se siente como un cigarro de $30, mucho menos uno de $100.

Para la mitad del cigarro el retrogusto es solamente de pimienta, al punto que la intensidad se hace incluso alta. Los sabores no han cambiado mucho, aunque el tiro ahora produce humo menos denso. Sin embargo, hay distintos matices de pimienta y hay veces que me recuerda a pepperoncino, como el que le pones a la pizza. El resto de los sabores son de madera, algo de nueces, pero sin mucha intensidad ni matices y aunque el anillo de combustión no es del todo recto, la ceniza tiene una mejor tendencia a mantenerse sobre el cigarro.

Para el último tercio el Platinum Z-Crown Stout mantiene su protagonismo de pimienta, esta vez con una intensidad alta, pero con los sabores medios. Se sienten notas ácidas como al principio, las cuales son tan agradables como las del primer tercio, es decir nada, y las notas metálicas están nuevamente presentes. No es algo desagradable, pero tampoco es un sabor necesario ni aporta mucho, sobre todo porque también tiene notas fuertes de nicotina, y esto lo noto bastante porque una parte del cigarro tuve que hacerla de pie porque empezó a llover con bastante intensidad y me estaba mojando en donde suelo sentarme a fumar. En total, la fumada duró unos minutos menos de dos horas.

En mi haber de fumador he fumado varios cigarros de todos los precios, desde cigarros de menos de $1 hasta este. Antes de encenderlo sabía que el precio sería un factor determinante en la fumada y en la reseña, pues así como he fumado cigarros de $5 muy buenos, he fumado cigarros de $30 que no me han parecido tan buenos. Por $100 esperaba que este cigarro marcara un antes y un después en mi historial de tabaco, aunque ya de entrada sabía que eso sería difícil, porque no hay cigarro que haga eso, en términos reales. Sin embargo, al menos esperaba que fuese una excelente fumada y que ciertamente no valiera los $100. Pero por $100 esperaría un cigarro que no requiera retoques (le hice dos), que aguante una buena ceniza y que sea excepcionalmente delicioso. Pero lo que me encontré fue un cigarro que podría perfectamente no haber fumado, pues no siento que probé nada del otro mundo, ni siquiera algo excepcional, ni algo que haya capturado mi atención en sabores o aromas. Quizá el punto más interesante de este cigarro es poder decir «me fumé un cigarro de cien dólares», pero no es un cigarro que recomendaría. Si costara $10 le daría un 82. Pero no porque cueste $100 le voy a dar un 18.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Zino
Modelo: Platinum Z-Crown
Dimensiones: 7 x 52
Tamaño: Stout (Torpedo)
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Semilla 702)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: República Dominicana (Piloto, San Vicente, Jicomé), Nicaragua (Ometepe)
Precio: $100,00
Puntuación: 80

AJ Fernandez – New World Connecticut (Belicoso)

Como todo buen fumador de tabaco, creo que es esencial rodearse de personas con quien compartir esta afición. Una de las ventajas de ello es las compras en grupo; aunque es verdad que poner a dos personas de acuerdo es mucho más fácil que hacer lo mismo con seis. Por eso, mis compras en cantidad suelen ser con otro amigo que confía en mis gustos y quien ha descubierto así cigarros que hoy en día le encantan. Sin embargo, esto no es una relación amorosa, así que no hay necesidad de ser exclusivos, por lo que a veces compro con otros amigos, pero siempre trato de que no seamos más de tres, porque siempre se complica el tema. A lo que quiero llegar es que en una de estas otras compras que hizo el amigo al que me refería al principio, adquirió una caja de este New World Connecticut, y me obsequió un par de cigarros.

Mi primera experiencia con un cigarro bueno fue con el New World tradicional, por lo que puedo decir que empecé de lo mejor. Desde entonces, el New World se ha convertido en parte importante de mi humidor y uno de esos cigarros que puedo comprar de diez en diez. Precisamente por eso me llamó la atención este cigarro de capa Connecticut, aunque quizá no sea tanto una versión sino más como una nueva liga. Una de las diferencias notables es que el New World tradicional es un box pressed, mientras que este es redondo. Otro tema importante es que el original viene en cepos de 55 y 58, y este tiene un cepo de 54, e incluso está disponible en una corona gorda con cepo 46. Pero también hay algo bastante singular en este cigarro, que no es un tema comparativo: su capa es Connecticut americana, no ecuatoriana. En términos de aromas, la capa presenta cuero y madera, mientras que en el pie se siente chocolate, madera y bastante más pimienta de la que esperaría. Pero la calada en frío sorprende más, con un toque de chocolate malteado y cremoso.

Esa sensación malteada y cremosa no parece trascender el encendido, pudiendo apreciar otros sabores interesantes pero no esos precisamente. Entre los que sí siento hay madera, frutos rojos, manzana verde y nueces, pero no es un sabor tan dulce como esas descripciones me llevarían a pensar. Hacia la mitad del primer tercio el cigarro sí se vuelve cremoso, con toques de pimienta que siento más en la parte trasera de la garganta y un retrogusto de chocolate amargo. En términos técnicos vamos muy bien, con un anillo de combustión relativamente recto, o con tendencia a resolverse solo y una quemada que es ligeramente más rápida de lo normal, pero nada preocupante.

Ya para el segundo tercio el New World Connecticut se siente como un cigarro de sabor full con intensidad media, aunque con un final bastante largo y lleno de sabores, incluso más en este tercio, cuando aparece un potente sabor a maní, acompañado por tierra, un sabor herbáceo que me recuerda a perejil y manzana roja. El final se siente un poco más corto en este punto, pero afortunadamente en todo lo demás sigue bombeando sabores interesantes, un tiro perfecto y una ceniza casi sólida.

Precisamente, en la mitad aparece un sabor que casi que me río cuando lo escribo, pero no sé cómo describirlo con mayor exactitud. Es como el olor de un McDonald’s cuando están haciendo papas fritas, que entras al local y ese sabor/aroma te invade y lo único que quieres hacer es ir a pedirlas. También hay sabores malteados, como los que sentí en frío, co su matiz achocolatado. El humo es abundante en cada calada, pero la velocidad de quemado es lo único que no termina de gustarme, pues sufrió una buena acelerada en el segundo tercio, haciendo que el primero durara unos 20 minutos y el segundo alrededor de 13-15.

En el último tercio los sabores se suavizan un poco, definitivamente con menos potencia en general. Sin embargo, se pueden determinar sabores de chocolate, pimienta y madera, pero con una intensidad más similar a la de un Connecticut tradicional. Sin embargo, se siente una sequedad en la garganta que no es habitual en esta capa y la intensidad de esa sensación está a la altura de los sabores que hasta este momento sentía. Aunque en términos técnicos está funcionando bastante bien, a mediados de este tercio tiene la tendencia a apagarse, o al menos a que le cueste mantener una llama, por lo que luego de un rato, dejo de reencenderlo.

El New World Connecticut es un cigarro que iba muy bien. Un primer tercio impresionante, un segundo tercio llamativo, pero un último tercio que no parece estar relacionado con los otros dos. Si el cigarro terminara en el segundo tercio, sin duda sería una gran fumada, pero ese final fue una desilusión. También porque en el último tercio pareciera que la velocidad de quemado fue más como en el primero, es decir lenta; y con esta sensación desagradable en el cigarro, se hizo eterno ese final. El New World sigue siendo uno de mis cigarros preferidos, y es precisamente su gran intensidad y precio lo que lo hacen un excelente cigarro, del tipo que podría comprar de 10 en 10, o por cajas, si comprase cigarros así. Sí me gusta que con el Connecticut decidieron mantener esa intensidad y fortaleza que hace al New World lo que es y no usar solamente el nombre, pero no estoy seguro que el cigarro esté a esa misma altura. Aunque los dos primeros tercios son interesantes, no hay un sabor destacado ni una tendencia clara en el cigarro, y el último tercio lo que hizo fue confirmar que las tendencias no llegarían a ningún lado. Para ser más conciso: es un cigarro que no volvería a comprar, pero fumaría sin problema si me lo vuelven a regalar.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: New World Connecticut
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Brasil, Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 83

Whisky: The Glenlivet – 12 Year Old

La destilería Glenlivet se encuentra ubicada cerca de un pueblo con un nombre tan pegajoso como Ballindalloch en Escocia. Entre todos los sucesos del siglo 20, solamente a Segunda Guerra Mundial causó su cierre temporal. Hoy en día es parte del conglomerado de Pernod Ricard, y hoy en día es el whisky de single malt más vendido en Norteamérica y el segundo del mundo.

El Glenlivet 12 Year Old es el whisky más vendido de sus productos básicos. Según la marca, representa el estilo original de la marca, en donde el malteado clásico es madurado primero en barricas de roble y posteriormente en barricas de roble americano, que le dan notas de vainilla y una suavidad muy característica. El agua rica en minerales que viene de los manantiales cercanos a la destilería le da forma a los sabores que se producen durante el destilado y fermentado, mientras que la altura de la destilería y el tamaño de los alambiques de cobre le aportan una personalidad delicada pero compleja.

El whisky es embotellado a 40% de alcohol.

En copa el Glenlivet 12 tiene un color dorado pálido, que me indica que una baja cantidad de esas barricas tradicionales de roble eran de jerez, aunque no sé cuál es la otra opción, a menos que hayan sido de segundo uso. Luego de darle algunas vueltas en la copa, noto lágrimas pequeñas que descienden lentamente por la copa.

Los aromas iniciales del whisky son de un malteado suave, frutos secos, pasas, caramelo, vainilla, almendras y cáscara de naranja. Pero luego de un rato en copa se aprecia pimienta, mermelada, pasas y regaliz rojo. La almendra persiste con respecto a la apreciación anterior, pero también se siente un adicional de durazno enlatado y una sensación como de grama adicional.

Pero los aromas se sienten muy balanceados, que es la razón por la que afortunadamente no siento una gran agresividad de alcohol cuando pruebo el whisky, aunque sí se siente una fuerte nota de madera y una amalgama de sabores que es difícil separar, entre la que se siente madera, vainilla, almendras, caramelo y creo que pasas. En el segundo trago se sienten más fuertes las notas de menta y grama, pero siguen estando bien fusionados. Esto demuestra que el (o los) blender ha hecho un trabajo increíble en crear un whisky excelente.

El retrogusto del whisky incluye toffee, madera, grama y menta.

Cuando le coloco una piedra de hielo aparecen sabores suaves de chocolate y a la hora de un cóctel, que en mi caso fue el clásico old fashioned, la combinación de naranja y chocolate combina muy bien.

El Glenlivet 12 es un excelente, que puede ser un poco caro, pero vale la pena. En lo particular me gustan más los single malt de Islay, por su carácter ahumado, y este no es de esos. Pero no deja de ser una excelente opción entre los single malt, sobre todo si te gusta este estilo de whiskies sobre los blend y si buscas un sabor que sea menos agresivo.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Pernod Ricard
Fabricante: Glenlivet Distillery
Nombre del Whiskey: 12 Year Old
Marca: The Glenlivet
Origen: Escocia
Edad: 12 años.
Precio: $30
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Southern Draw – Jacobs Ladder Brimstone (Perfecto)

WordPress me recordó que mi publicación anterior fue la número 1000 de este blog. Mil publicaciones. Ese número realmente me impresiona. Estoy claro que el 70% de esas mil son reseñas, pero después de mil publicaciones y unas 700 reseñas, cómo evito caer en un formato. Creo que todas las reseñas tienen el mismo formato, o al menos las que he hecho en los últimos dos años, pero siempre trato de comenzar con una historia del tabaco o de cómo llegó a mis manos. Pero me pareció prudencial que esta sea la primera publicación después de superar las mil.

Aunque el Jacobs Ladder es un cigarro de Southern Draw que reseñé previamente, me llama la atención que incluso con el mismo nombre, este sea un cigarro con liga distinta, pues incluye un tipo adicional de ligero, haciéndolo un «triple ligero», pero también incluye capa y capote Broadleaf y es de una producción «limitada» a 150 mil cigarros anuales. La capa es bastante oscura, o al menos lo es hasta que le quitas la cubierta de madera en la que viene y que yo no fotografié. Pero tiene aromas a chocolate, bosta, cuero y un aroma que me recuerda al tabaco curado al fuego de Drew Estate. Dado que el cigarro es un perfecto, en el pie se siente una gran cantidad de aromas similares, aunque la bosta se siente más pronunciada. Cuando lo pico los sabores son de chocolate de distintos tipos, sal y un toque de bosta.

Es curioso como siendo una vitola perfecto, el tiro no es apretado en frío, pero recién encendido sí se siente un tiro ligeramente apretado. Este tiro hace que sea difícil sacar mucho humo del cigarro y, por ende, muchos sabores. Sin embargo, hay un fuerte componente de tierra, pan tostado y sal en las primeras caladas. Sin embargo, también me pasa como con muchos otros perfectos, que lograr una quemada pareja desde el principio es todo un reto. Pero en lo que pruebo el retrogusto del cigarro se me olvida cualquier imperfección, pues incluye fresas, chocolate, tierra y pan. Al final se siente un toque bastante salado, con un sabor full y una intensidad media.

La ceniza se comporta de maravilla y en el segundo tercio se aprecian sabores más intensos del pan tostado, con madera, crema y un toque dulce. El retrogusto es más detallado, con aromas nuevos a cardamomo, pimienta y cuero joven. Pero quizá el mayor cambio es que el final no se siente tan salado, sino más de nueces, crema y algo de pimienta. La quemada sigue siendo diagonal y ha sufrido un par de retoques, pero espero que no requiera mucho más. La intensidad de los sabores y del cigarro se han mantenido igual y el tiro mejoró, produciendo mayor cantidad de humo.

Un tema que ha caracterizado al cigarro es que las transiciones normalmente no ocurren en el tercio, sino un poco antes o un poco después, por lo que a veces le tomo fotos cuando siento la transición y estas imágenes no se corresponden con lo que estoy diciendo. Pero también funciona para cambiar esa estructura que siempre pensé que tenía. Pero cuando estoy en el último tercio los sabores cambian nuevamente, y cuando el cigarro mide apenas unos centímetros me encuentro con un cigarro con sabores diferentes y muy agradables, que incluyen crema de leche, limón, toques de pimienta y algunos sabores de pan del primer tercio. En el retrogusto la crema es mayor, pero también regresa la sal y un toque de maní. Los sabores se mantienen full y el cigarro en intensidad media-alta hasta que cumple una hora y 40 minutos y lo dejo apagarse solo.

Si la experiencia con el Jacobs Ladder original serviría de preámbulo para esta, la verdad es que esperaba un cigarro fuerte y eso fue lo que me fumé. Lo que no esperaba eran cambios de sabores tan radicales, especialmente llegando al final del cigarro. Los primeros dos tercios son consistentes con exactamente lo que esperaría de la fábrica de AJ Fernandez en intensidad y sabores, pero al final se vuelve un cigarro bastante complejo, cuyo sabor y matices no responde a ningún indicio que haya sentido en los tercios anteriores. Aunque es algo muy sabroso y apreciable, también confunde un poco, porque quizá los hubiese apreciado mucho más antes. Southern Draw es una marca que me ha presentado varios sabores distintos y me ha hecho apreciar distintas capas, así que el Brimstone es una adición más.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Southern Draw
Modelo: Jacobs Ladder Brimstone
Dimensiones: 6 x 56
Tamaño: Perfecto
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Pennsylvania Broadleaf)
Capote: USA
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 89