Whiskey: Woodford Reserve Rye

El nombre completo de este Rye Whiskey es Woodford Reserve Distiller’s Select Rye, y es un whiskey de centeno de la variedad Straight Kentucky, destilado y embotellado por la destilería Woodford Reserve en Versailles, Kentucky. La gente de Woodford Reserve se enorgullece en anotar que su whiskey es de corte artesanal y la destilería se encuentra sobre un acuífero de piedra caliza por el que pasa agua alta en minerales pero sin hierro. Es de este acuífero que la destilería saca el agua utilizada para la fermentación de su mosto de centeno.

Los tanques de fermentación están hechos de madera de ciprés (según la destilería), que ayuda a eliminar los sabores no deseados que pueden aparecer cuando se utilizan tanques de acero inoxidable. El líquido es destilado tres veces en alambiques de cobre, y el resultado es envasado en barricas nuevas, y luego estas barricas son almacenadas en un galpón con la temperatura controlada, en donde es vigilado constantemente para ser embotellado a las características correctas de sabor.

Esta versión de centeno de la marca fue lanzada en 2015, aunque tienen desde 2006 trabajando en él. El mosto inicial del que se hace contiene 53% centeno

El whiskey viene en una botella grande que no es muy fácil de maniobrar, pero con una tapa de corcho y numerada por botella y por lote. La mía está marcada como la botella 797 del lote 2, y luego marca el contenido alcohólico de 45,2%.

Al servir este whiskey de centeno en mi copa se nota un tono cobrizo intenso. Al darle algunas vueltas por dentro del la copa se nota una gruesa película de líquido en su interior, de la que se desprenden, luego de varios segundos, lágrimas gruesas y de bajada lenta.

Inicialmente, los aromas que desprende la copa son de roble y cedro junto con una nota fuerte de centeno y maple y suaves de chocolate y mentol que, juntos llaman bastante la atención.

Luego de permitir que el líquido respire siento una combinación de diversas especias como vainilla, miel, jengibre, canela y nuez moscada, a lo que le siguen notas frutales de cáscara de naranja casi hasta el punto de mermelada, manzana verde y toques de pera. También hay notas de almendras que se inclinan hacia mazapán como notas finales en el olfato.

En boca se aprecia inicialmente una nota ligeramente dulce de caramelo, seguida de sabores de madera y centeno. También hay sabores suaves de almendras y mazapán, junto con frutas como albaricoques enlatados y pera. Las notas ligeras de chocolate que sentía en nariz se presentan en boca y son acompañadas por notas de maple. Las especias como vainilla, canela y jengibre completan y cierran la experiencia.

Pero cuando le añado hielo al vaso las notas de chocolate se hacen más fuertes y se combinan más con el centeno, que lo hace más agradable y convierte el whiskey en uno para acompañar perfectamente un buen cigarro siempre que este no tenga una fuerte nota picante.

El whiskey tiene un final que no perdura tanto como creerías, con notas de mentol, centeno y chocolate, mientras que en el retrogusto se aprecian notas de madera y centeno.

Entre las varias marcas de whiskey de centeno que me gustan, una de las que más he apreciado es Woodford Reserve, aunque el bourbon de ellos tenga una fuerte nota de madera, esta intensidad no se transfiere al whiskey de centeno. Ciertamente se siente perfectamente la madera, pero está contenida dentro de la gran variedad de sabores adicionales que tiene producto del añejamiento.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Brown-Forman
Fabricante: Woodford Reserve Distillery
Nombre del Whiskey: Distiller’s Select Rye
Marca: Woodford Reserve
Origen: USA
Edad: 6 a 7 años.
Precio: $38
Densidad alcohólica: 45,2%
Puntuación: 90

Black Rhino – Criollo (Robusto)

El artículo que no quiso ser. No sé qué pasa, pero el mundo pareciera tener un tema con este artículo. Primero me pasó que lo hice, lo subí y justo ese día WordPress decidió pasar al formato Gutenberg (un estilo diferente para el montaje de artículos) y cuando pasé a ese formato, todos los artículos que había hecho ese día se borraron (era solo este). Al darme cuenta al día siguiente, lo volví a subir y cuando estaba terminando hubo un apagón en mi zona. Sin embargo, cuando regresó la electricidad verifiqué que el artículo seguía en línea, lo guardé en línea y comprobé que estuviera ahí y siempre estuvo. Pero cuando lo programé para publicar, me salía que no existía. Así que lo volví a hacer, lo guardé, lo programé y todo bien. Debía publicar hoy, pero cuando estoy viendo los artículos programados, me doy cuenta que no tiene imagen, así que lo voy a editar y veo que tampoco tiene texto. Esta es la cuarta vez que lo hago.

El Criollo de Black Rhino es uno de los cigarros más vendidos de la marca, quizá también porque es uno de los más antiguos. Su capa es de origen hondureño y tiene aromas de madera y papelón… el papelón en Venezuela es lo que en México y (creo que) España se conoce como ‘panela’, que es azúcar de caña sin refinar y en bloque. En el pie se aprecian aromas de madera y suave de pimienta, mientras que en la calada en frío el aroma es de madera también, pero se siente más como madera vieja, como cuando abres un cofre en casa de los abuelos. También se sienten maní y cuero.

Durante el primer tercio este Criollo es perfectamente descrito como la mayoría de los Black Rhino: intensidad media. Se siente bastante homogéneo, sin sabores explosivos ni demasiados intensos, sino más bien una amalgama de «normalidad», que incluye sabores a cuero, madera y nueces, y es en el retrogusto donde se sienten matices más interesantes o, al menos, más diferentes de la normalidad que caracteriza este primer segmento. En el retrogusto se siente pan tostado y hacia finales del primer tercio aparecen sabores a anís y una sensación dulce que le da una dimensión ‘amigable’ al resto de los sabores.

En el segundo tercio el Criollo mantiene una ceniza bastante sólida, aunque unos segundos después de tomar la imagen yo mismo preferí tumbarla, más que nada porque el anillo de combustión tiene una cierta variabilidad sospechosa que no me quise arriesgar… sospechosa porque sentía que se iba a caer, no por ningún motivo adicional. La razón por la que explico todo con lujo de detalles es porque el Criollo no ha cambiado mucho, destacando los mismos sabores de cuero, madera y nueces, pero con un matiz de madera seca y con pan (sin tostar) en el retrogusto.

El mismo patrón de sabores a cuero, madera y nueces está presente en la mitad del cigarro, pero los sabores de pan y sus matices ya desaparecen por completo del retrogusto, optando por una combinación de pimienta y nueces esta vez. En verdad no hay un gran cambio o una gran importancia en los sabores del cigarro, pero sí puedo destacar que quema bien, tiene buen tiro y, aunque quema un poco más rápido de lo que quisiera, también pasa que con esa ‘normalidad’ tampoco espero mucho de él. Pero hay que destacar que este es el segundo que me fumo, así que tampoco esperaba una gran sorpresa, pero tampoco me ha decepcionado.

En el último tercio el sabor de nueces es sustituido por pimienta, como si estos dos sabores comenzaran a discutir en el retrogusto y solo uno sobrevive al final. Sin mayor cambio, ni pena, ni gloria, el Criollo llega a su fin cuando marca una hora de fumada. Quema bastante bien, relativamente uniforme y con un humo denso y abundante durante casi toda la experiencia, pero sin necesidad de retoques ni momentos preocupantes. Eso es algo que cabe destacar de casi todos los BR que me he fumado hasta el momento: la construcción es soberbia y creo que solo uno me ha dado una quemada con problemas (que preferí no reseñar).

El Criollo es el más vendido de la marca, pero quizá se deba a que es una capa conocida y que muchas personas no se atreven a aventurarse con algo más. Sin embargo, con los precios y la variedad que ofrece Black Rhino, yo no lo dudaría. Es más, probaría uno de cada uno, por lo menos. En lo particular, los que he fumado hasta el momento lo he hecho con cero expectativa, pues mis amigos fumadores son bastante parciales hacia un lado o el otro con respecto a la marca. Así que, sin tener nada que perder, los he probado y me han gustado varios. Quizá este no tanto, pero principalmente por lo homogéneo que es, pero para alguien que fume combinando el cigarro con un destilado o que simplemente no le dé mayor importancia a los sabores y matices, el Criollo es una buena opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Black Rhino
Modelo: Criollo
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Nicaragua (Sumatra)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa), Honduras (Jamastran)
Precio: N/D
Puntuación: 81

Black Rhino – Edición San Andrés (Robusto)

Siguiendo la tendencia de los Black Rhino esta semana, hoy pruebo el Edición San Andrés, un cigarro que pareciera ser más improvisado de lo que realmente es. El hecho es que la cuarentena del Covid-19 ha causado varios estragos aquí, entre ellos el cierre temporal de algunas empresas de envíos como las que le hacen llegar a Black Rhino las etiquetas. Por ello, el Edición San Andrés actual tiene los nombres escritos a mano y lleva una etiqueta principal reciclada de otro modelo, por lo que no sería raro que toquen diferentes colores. Esto no es algo típico de Black Rhino, pero la verdad es que al igual que muchos emprendimientos en Venezuela, toca trabajar con las uñas y tomar las cosas como vengan.

Este Edición San Andrés tiene una capa mexicana con 3 años de añejamiento sobre capote y tripa nicaragüenses. Es un robusto de esos que se sienten incluso más pequeños de lo que son, pero con unas dimensiones de 5 x 50 es normal que un cigarro se sienta pequeño, especialmente con la tendencia habitual de cigarros de 6 pulgadas por 54 de cepo. Pero más allá de dimensiones, lo que me llama poderosamente la atención de este cigarro son los aromas de la capa. En principio hay un aroma muy llamativo a cambur (banana) en conserva, con un toque de chocolate hacia la cabeza y notas suaves de pimienta. En el pie se siente ese mismo aroma de conserva de cambur, melaza y chocolate. Finalmente lo pico y el aroma principal es de madera, paja, hojas de plátano y pasas.

El Edición San Andrés comienza tirando por la ventana esa noción de que los cigarros de Black Rhino son de intensidad media, pues el principio es increíblemente intenso, fuerte y super picante, al punto que siento que la glotis se me cierra. Durante la mitad del primer tercio la pimienta es el único sabor que aprecio, incluso llego a pensar por un momento que el cigarro me vino malo porque la intensidad no es normal. Rápidamente le escribí a Germán, quien después de reírse un rato me dice que efectivamente, es normal y que dura un rato. A la mitad de ese primer tercio afortunadamente se reduce la pimienta y el cigarro me permite apreciar nuevos sabores, incluyendo madera, intenso de chocolate (aunque nunca al punto previo de la pimienta) y ese mismo cambur en conserva que sentí en frío.

La ceniza en el primer tercio no fue dada a mantenerse mucho tiempo, por lo que me llama bastante la atención el largo que alcanza en el segundo. Sin embargo, en términos de sabores es menos sorprendente, destacando madera y, en menor intensidad, los sabores de chocolate y pimienta del primer tercio. En verdad no hay una gran variación de sabores hacia la mitad, por lo que tampoco le hice una foto. Aunque la ceniza se aguanta y el tiro está prácticamente perfecto, el anillo de combustión es bastante variable, pero cabe destacar que se corrige solo más adelante. Hacia el final del segundo tercio aparece de nuevo ese sabor de cambur en conserva, pero es la única variación de sabor.

Para el último segmento del cigarro los sabores son los mismos a madera y chocolate del principio, sin pimienta y sin muchos matices. La intensidad llega a media, habiendo sido más alta desde el principio y poco a poco reduciéndose hasta este punto. Esta progresión del cigarro lo acompaña hasta su final, que llega a los 50 minutos de haberlo encendido. El anillo de combustión nunca se corrigió del todo, pero sí mantuvo una quemada uniforme, con excelente tiro y sin mayor problema.

El Edición San Andrés no es mi Black Rhino preferido, principalmente porque tiene una particularidad que no me gusta, que es ese inicio super intenso, que si bien es interesante esa variación desde el principio hasta el final, siempre me ha parecido como una treta fácil. Al final, la alta intensidad de un cigarro pareciera que es lo más fácil de hacer en una liga, pero la destreza del master blender se identifica en las sutilezas. Sin embargo, también cabe destacar que esas mismas sutilezas del master blender son esperadas en un cigarro con un costo superior a los $10, y este Edición San Andrés simplemente no está en ese rango. Pero, también debo destacar que dentro de los otros cigarros de la marca simplemente hay otros que me han gustado más. Pero si tu gusto es de los que buscan esos rangos tan distintos en intensidad, el Edición San Andrés es una excelente opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Black Rhino
Modelo: Edición San Andrés
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua (Ometepe)
Tripa: Nicaragua (Condega, Estelí)
Precio: N/D
Puntuación: 82

Whiskey: Woodford Reserve Double Oaked

Woodford Reserve Double Oaked es un bourbon whiskey del estilo Straight Kentucky, destilado y embotellado por la destilería Woodford Reserve en Versailles, Kentucky. La gente de Woodford Reserve dice con bastante orgullo que hace lo que se conoce como «whiskey artesanal». La destilería de Kentucky está ubicada sobre un acuífero de piedra caliza que contiene agua alta en minerales pero sin hierro. Los tanques de fermentación son hechos de ciprés que, según la destilería, ayuda a eliminar sabores no deseados que pueden aparecer en tanques de fermentación de acero inoxidable.

El líquido es destilado tres veces en alambiques de cobre hasta los 79° de alcohol y el líquido resultante es envasado en barricas recién carbonizadas por la misma destilería. El alcohol es dejado madurar en un galpón de temperatura controlada, donde es vigilado para ser posteriormente embotellado cuando el sabor característico haya sido logrado.

En el caso particular del Double Oaked, el bourbon pasa por una maduración en dos barricas. La primera es la tradicional de la destilería, que ha sido tostada durante 10 minutos y luego carbonizada por 25 segundos, y en el que se añeja el whiskey durante 7 años. La segunda es en una barrica tostada durante 40 minutos y carbonizada por 5 segundos, que le da un segundo toque de roble al whiskey, en el que se mantiene durante 9 meses adicionales. Finalmente es embotellado a 45,2% de alcohol.

La botella es muy similar a la del Woodford Reserve tradicional, que me estoy dando cuenta que no he reseñado aún, pero es una botella grande y llamativa, con un buen corcho como tapa.

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En copa tiene un color bronce brillante que, cuando muevo por la parte interior de la copa, desprende una película densa de líquido sobre ella, de la cual se desprenden lágrimas de tamaño mediano que descienden lentamente por la copa.

En nariz se caracteriza principalmente por un aroma denso a caramelo, maple y miel, seguido de madera con notas de sabia, cáscara de naranja y vainilla. Al cabo de un rato ese aroma de cáscara de naranja se siente más como de mermelada y llego a sentir almendras que le dan un aroma parecido al mazapán, seguido de pasas y cereza y hacia el final aromas de tabaco negro y chocolate amargo.

Luego de estos aromas no puedo esperar a probarlo, lo cual hago y el bourbon comienza con una fuerte nota de madera, típico del whiskey americano, pero no es lo único que ofrece. Aunque el roble es el sabor principal, también hay notas fuertes de nuez moscada y clavo, así como una tendencia hacia el maple y el caramelo para equilibrar los matices. A continuación se aprecian también miel y mermelada, confirmando los aromas y una fusión de vainilla con almendras (que me da mazapán). También hay sabores de frutas, como manzana y durazno.

El final perdura durante largo rato, destacando sabores de madera, nuez moscada y clavo, mientras que tiene un retrogusto ligero de caramelo y maple, junto con las mismas frutas anteriormente mencionadas.

La adición de hielo en la copa me permite apreciar sabores de chocolate, que comienzan como la versión amarga y termina con algo más como chocolate con leche.

Siendo un gran fanático del bourbon, y particularmente de la marca Woodford Reserve, tenía grandes expectativas por este Double Oaked y realmente han sido cumplidas completamente. Un toque de agua le hace mejor que un toque de hielo, ya que las notas frías hacen que se atenúen un poco los sabores, pero con un buen tabaco debe ser extraordinario.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Brown-Forman
Fabricante: Woodford Reserve Distillery
Nombre del Whiskey: Double Oaked
Marca: Woodford Reserve
Origen: USA
Edad: 7 años + 9 meses
Precio: $57
Densidad alcohólica: 45,2%
Puntuación: 90

Black Rhino – Sumatra (Robusto)

Queriendo espaciar lo más posible las reseñas de cigarros parecidos, este creo que fue el segundo cigarro de esta serie de Black Rhino que estoy haciendo. Pasa que el primero fue el Sumatra Nica y, a fin de no generar confusión ni que pareciera un error, hice las reseñas de otros dos antes de publicar esta. También pasa que a fines de estudio directo de las ligas, fumé el Sumatra Nica, luego este Sumatra en toro y finalmente el Sumatra en robusto (en días distintos), que me parece es como mejor quedó la liga de este en particular. Sobre todo porque Germán Nuñez, el creador de Black Rhino, mencionó en la entrevista que todos sus cigarros son de intensidad media y este me pareció el que más reta esa norma y es considerablemente más fuerte.

Pero esa intensidad puede deberse al tiempo que tenga de guarda también. El hecho es que me propuse este ‘reto’ con los Black Rhino durante una semana básicamente porque creo que soy el único socio del Caracas Cigar Club que no ha probado la marca y muchas veces me preguntan socios y personas en general qué tal me han parecido. Este BR Sumatra tiene una capa poco oleosa, casi áspera, pero con aromas interesantes a madera vieja y café suave, como un café americano. En la tripa se aprecian aromas de azúcar morena y madera y, finalmente, luego de picarlo siento aromas de pimienta suave, cuero y nuevamente madera vieja en la calada en frío.

El Sumatra comienza con un tiro bastante bueno, aunque el anillo de combustión tiene una tendencia a desviarse ligeramente. Las primeras caladas, hasta la mitad del primer tercio son de pura pimienta. Es más o menos cuando tomo la imagen, tipo mitad del primer tercio que la pimienta empieza a ceder espacio y darle cabida a otros sabores, como de cuero, caramelo y dátiles. Afortunadamente el Sumatra quema a una velocidad aceptable para lo relativamente pequeño que es, pues el toro quemaba bastante rápido. En el retrogusto la pimienta también se apodera de los sentidos, aunque no los domina por completo y deja apreciar una ligera sensación de pasas también. Llegando al final del primer tercio aparece un sabor interesante y completamente inesperado: durazno.

Para el segundo tercio el durazno ya es parte de la experiencia al completo, aunque no es un sabor dominante tampoco. Ese protagonismo sigue perteneciendo a la pimienta, aunque igualmente permitiendo que haya otros sabores como cuero y caramelo. El tiro sigue siendo muy bueno así como la velocidad de quemado, pero el anillo de combustión mantiene esa tendencia a desviarse, aunque lo bueno es que no ha requerido retoque alguno por el momento. La intensidad ya está en media, así que no hay mucho que altere esa uniformidad de sabores.

Cabe destacar que, aunque la pimienta sigue siendo el sabor dominante de la fumada de este Sumatra, con excepción de esos primeros centímetros del cigarro, el cigarro siempre ha dejado espacio para apreciar otros sabores. En este punto medio el cigarro se siente muy cremoso, aunque esta sensación apareció justo antes de pegar en la mitad… o a lo mejor fue a la mitad y yo estoy midiendo mal. Pero este sabor cremoso se funde con un sabor de café, lo que me da una sensación suave de café con leche muy interesante. Los sabores de pimienta se mantienen y el de cuero cambia a lo que podría definir como cuero ‘joven’ o uno que no ha sido curado. También se siente los sabores de crema y café ya parecen ir cada uno por su lado, por lo que ya no se siente como un café cremoso, sino como dos cosas separadas. En este punto, la construcción parece rectificar el tema del anillo de combustión variable, pero lo sustituye por una sensación esponjosa en el cigarro, pero siempre que queme bien y se fume en un tiempo prudencial, no tengo problema.

Hacia el último tercio el Sumatra de Black Rhino me recuerda al primero, donde la pimienta se siente bastante fuerte, incluso más fuerte que el resto del cigarro pero no tanto como al principio. El sabor de cuero sigue teniendo esa cualidad de ‘joven’, y el café en este punto parece ser café quemado, que no es necesariamente un mal sabor, pero no es uno que particularmente disfruto mucho. Con todo esto, al cabo de 55 minutos después de encendido, el Black Rhino Sumatra llega a su fin, sin quemar los dedos y sin nicotina.

En verdad no sé qué renglón u orden de calidad y ventas ocupe este Sumatra, pero viendo un poco la progresión de las anillas y los estilos de las ligas, creería que es de las primeras, lo que me lleva a pensar que la marca ha tenido una evolución a partir de este cigarro, que creo es donde sale el Sumatra Nica; no como una sustitución, sino un complemento de distinto origen. Pero conmigo realmente ganaron un adepto, pues el cigarro tiene la intensidad, sabores y matices que me gustan, sin exagerar y sin aturdir. Inevitablemente lo compararé con el otro Sumatra de la marca y creo que me quedaría con este.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Black Rhino
Modelo: Sumatra
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Sumatra)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 87

Black Rhino – Edición Limitada (Toro)

Voy con el segundo de mi objetivo de probar los Black Rhino que tengo. Sin embargo, he repetido en dos ocasiones con el objetivo de probar el mismo cigarro dos días seguidos para así apuntar perfectamente los sabores, lo que ha hecho que ya voy por mi quinto día de pruebas y apenas estoy publicando el segundo cigarro. Este Edición Limitada no sé a cuántas unidades está limitado, pero tengo entendido que el nombre responde más a la disponibilidad de la hoja que a un número fijo de cigarros producidos, pero también es un intento de la marca de crear una edición más selecta de sus productos, en vez que grandes cantidades de producto homogéneo, por lo que es destacable también el hecho que una marca nueva ya esté haciendo productos de tiradas más cortas.

Según el dueño de la marca, este cigarro me iba a gustar. En lo particular no me gusta mucho esa introducción pues siempre me predispone a la fumada pero también me pasa que si no me gusta termino complicándome, y en eso soy experto. Pero lo que hice fue dedicarme a probar este cigarro sin mayor prejuicio. Sin embargo, es difícil ignorar el hecho que el cigarro tiene una capa San Andrés mexicana con 7 años de añejamiento, por lo que ya me dispongo a observarlo bien y notar que en su capa, bastante lisa y ligeramente oleosa, se aprecian aromas de cuero, madera y una nota perfumada. Me llama la atención que se aprecian dos tipos de madera, uno hacia la cabeza y el otro hacia el pie, aunque ni idea de cuáles son. En la tripa se siente pimienta y aserrín, que quizá es uno de esos dos tipos de madera que mencionaba antes. Finalmente lo pico y, por primera vez en un tiempo, estoy usando la doble hojilla. La calada en frío presenta pimienta, cuero, almendras y madera.

Si bien Black Rhino se enorgullece de decir que sus cigarros son de intensidad media, los últimos dos que he probado han demostrado no estar exactamente en esa banda sino un poco más altos. Sin embargo, este Edición Limitada comienza incluso con intensidad media-baja, particularmente en la pimienta, que en el retrogusto apenas se siente, aunque en el paladar sí se siente completamente media. Este es el único sabor durante las primeras 3-4 caladas, hasta que comienza a aparecer un sabor de maní en su cáscara y se va formando un anillo de combustión aparentemente perfecto. El tiro también es excelente. A mediados de este primer tercio se comienzan a sentir sabores densos de café y anís, mientras que en el retrogusto la pimienta ya se vuelve un sabor central, junto con una sensación malteada.

Para el segundo tercio el sabor de pimienta se siente más estable tanto en retrogusto como en el paladar. Lo bueno de esto es que la pimienta deja de ser un sabor dominante para convertirse en un complemento de los demás, que incluyen café, anís, cuero y vainilla, en diferentes intensidades, pero ninguna superando a la otra durante mucho tiempo. Hacia la frontera con la mitad del cigarro aparece un sabor a establo bastante llamativo, que por un momento me da un toque de paja mojada, pero también siento un sabor metálico que no me termina de agradar. Afortunadamente este pasa rápido.

Sin embargo, la mitad del cigarro y hasta el final de este tercio es casi igual al segmento anterior. Claro seguimos estando en el segundo tercio, pero muchas veces los cigarros denotan una variación en la mitad. Este no es uno de esos casos, aunque el cigarro se siente más dulce que antes, dándole una dimensión agradable al café y la vainilla, pero también pierde un poco ese sabor/aroma de establo que le estaba dando una cierta dimensión más profunda al cigarro. Hacia el punto que divide este del último tercio aparece un sabor que no había sentido antes, pero prefiero seguir fumando para apreciarlo bien en el siguiente tercio.

Efectivamente, este nuevo sabor es de chocolate, uno que comienza suave pero durante el último tercio estalla y se vuelve dominante a mediados de este final que quiero alargar lo más posible. Se siguen sintiendo también sabores de anís, cuero y pimienta, pero ese chocolate invade quizá el 60% del sabor en este punto. Me hubiese gustado apreciarlo antes, pero donde está sin duda le da un toque muy agradable al cigarro y me obliga a fumarlo más lento, incluso llego hasta quemarme los dedos, lo cual ocurre una hora y 25 minutos después de encenderlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: TAVICUSA
Marca: Black Rhino
Modelo: Edición Limitada
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Toro Box Pressed
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua (Condega, Estelí, Jalapa)
Precio: N/D
Puntuación: 88