Fieles a su estilo de no hacer nombres cortos para sus cigarros, exceptuando quizá el Lot 23, Perdomo creó este proyecto que incorpora tabacos con 12 años de añejamiento, de los cuales primero el tabaco pasa unos 10 años en pilones y luego dos años en barricas de roble blanco ex-bourbon. La oferta del cigarro tiene tres capas: Maduro, Connecticut y Habano, pero aquí vamos a ver el Maduro, pues cuando lo compré en Smoke Inn tenía la intención de no seguir comprando tanto cigarro de capa habano y a un precio de casi $10 por cigarro, quise uno que tuviera más sustancia.
Este Perdomo es un cigarro que se siente imponente, incluso en su formato robusto, que es el más pequeño de la liga. La capa se ve muy llamativa gracias a que tiene una buena cantidad de aceites que lo hacen brillar, venas pequeñas y varias imperfecciones que evitan que sea un cigarro liso. En la capa se sienten aromas a bosta, chocolate en polvo y un toque suave de pimienta. Luego de picarlo la calada en frío presenta chocolate cremoso, cuero y una nota suave de madera.
Llama la atención que, siendo un robusto, el cigarro igual tenga un cepo de 56. Sin duda un cigarro hecho para el mercado americano, al igual que la mayoría de los centroamericanos. El humo del cigarro es rico, abundante y de gran densidad. Comienza con una cantidad abundante y cremosa de chocolate con pimienta y notas más suaves de madera y tierra. Estas notas de chocolate se coloca al frente del cigarro a mitad del primer tercio (más o menos cuando hice la foto), mientras que el sabor de pimienta se coloca en un punto secundario y la madera y tierra de fondo. Pero también durante este tercio se aprecian sabores frutales, sin mucha descripción pero con una sensación dulce, mientras que el retrogusto ha sido de pura pimienta siempre, pero con algunos aromas de esas frutas que mencioné.
Para el segundo tercio el Double Aged 12 Year Vintage Maduro mantiene un anillo de combustión prácticamente perfecto y el humo denso, con sabores de café que aparecen y se colocan al mismo nivel que el chocolate que estaba en el primer tercio, pero precisamente es el chocolate el que reduce su apreciación, más que nada por perder muchas de las notas cremosas que le dieron fuerza en el tercio anterior. La pimienta se reduce un poco, pero sigue siendo intensa, particularmente en la nariz pero también en los labios. Mientras que los sabores de madera y tierra mantienen su baja intensidad en el fondo de la fumada.
Las anillas grandes no me gustan del todo. Si el cigarro es grande, ya pasa un buen tiempo de fumada antes de quitarla, pero si no es grande, no solo que la anilla ocupa gran parte del cigarro, sino que también cuando la quitas todavía queda más de la mitad. Pero justo en la mitad del cigarro hay otro cambio de sabores, pues el sabor de tierra, que siempre se mantuvo de fondo, se coloca entre los primeros y más protagonistas en este punto, al tiempo que el chocolate y madera ya se colocan en el fondo. Los sabores frutales del primer tercio simplemente desaparecieron pero la fumada es agradable y realmente no tan intensa como esperaba al principio, o al menos tomando el primer tercio como referencia.
En el último tercio las notas de tierra superan al café ligeramente, pero también hay un aumento en los sabores de pimienta y madera, aunque no llegan a superar al café. De esta manera el Perdomo llega a su fin, una hora y 20 minutos después de encenderlo, aunque quizá le pude haber sacado unos 10 minutos más de fumada pero se estaba calentando mucho en lo que quedaba y ya me quemaba los labios y los dedos.
Al igual que me pasa con casi todos los Perdomo que he fumado, no sabía qué esperar antes de encenderlo. Mi experiencia con otros cigarros me ha indicado que no debo dejarme impresionar por la anilla de los cigarros, incluso la de este que destaca los 12 años de maduración y tiene notas de cata en ella. Tampoco debería dejarme enamorar por el color de la capa, pero estos dos combinados ciertamente generaron algo de expectativa, la cual fue cumplida. El rendimiento de este Perdomo fue fenomenal, con un humo abundante y denso, muy buenos sabores y complejidad. Su intensidad al principio es fuerte pero luego se suaviza ligeramente, manteniendo una fortaleza considerable durante toda la fumada, aún con solo 9 meses de guarda. Además, tiene la ventaja que su calidad de sabores y complejidad lo hacen propio para recomendarlo a un fumador novato o a uno experimentado. Sin duda lo recomendaría como un 5-pack como mínimo.
Aunque el Gran Chavon en verdad se refiere a la vitola, no tengo a la mano el nombre del cigarro per se. Sin embargo, sé que tiene capa habano ecuatoriana, capote dominicano HVA y tripa dominicana. Por otro lado, desde hace unas semanas he estado haciendo entrevistas a personalidades del ramo en mi Instagram (@humoytabaco), en donde he tenido la oportunidad de conversar con varias personas, incluyendo los dos dueños de ZR Cigars. Su objetivo es claro: hacer un buen cigarro, pero sabiendo que un buen cigarro comienza con una excelente construcción, por lo que están invirtiendo y asegurándose de tener una buena fábrica, pues ya las ligas las tienen a ese nivel de excelencia.
Sin embargo, con ellos quiero probar todo lo que hacen y eso incluye comprar una de las vitolas que menos me gusta: la 6 x 60. Se trata de un cigarro imponente, pesado, con una construcción a la par de lo que apunta la marca y una excelente combinación de colores entre el rojizo de la capa y el vinotino de la anilla. Además, como si se tratara de una mayor combinación los aromas en la capa incluyen uno de cereza también, así como chocolate y cuero. En la tripa se aprecia cuero, cereza y un aroma suave de pimienta. Finalmente lo pico con la corte en V profundo y los aromas en frío son de cuero y cereza.
El ZR Gran Chavon enciende de manera bastante pareja para las dimensiones que tiene, con sabores abundantes y directos, que incluyen un fuerte componente de cuero, madera y vainilla, con una sensación muy cremosa y humo abundante que se desliza por el paladar y, aunque hay algo de brisa en casa, se mantiene un buen rato contenido en el sitio. La quemada no se mantiene recta durante mucho rato y me veo obligado a darle el primer retoque, incluso antes de llegar al final del primer tercio.
Afortunadamente ese toque técnico permite que el cigarro queme de manera uniforme y no me veo en la obligación de darle otro. Muchas veces me pasa que cuando fumo un cigarro de estas dimensiones le doy las caladas y fumo a la misma velocidad que con un cigarro de dimensiones más pequeñas, pero como en estos pasa más aire y se pueden llegar a calentar más, la boca termina sufriendo un poco, por lo que me estoy tomando mi tiempo con el cigarro y dándole caladas lentas, que es justo lo que necesita para apreciar los sabores a nuez moscada, cuero, madera, vainilla, mermelada de fresa y canela que desprende en este primer tercio, mientras que en el retrogusto se aprecia un toque suave de pimienta, canela y más mermelada, aunque aquí se siente más genérica y sin un sabor marcado.
Pero el anillo de combustión sigue siendo variable y muestra una tendencia a desviarse, lo que obliga a darle más toques técnicos y en este segundo tercio le doy un total de dos más. También pasa que en el segundo tercio los sabores se simplifican un poco más, manteniendo esa dominación de cereza, seguida de madera y una sensación cremosa. Sin embargo, en el retrogusto mantiene la pimienta pero pierde la canela. Mientras me acerco a la mitad, el sabor a vainilla que se sentía en el primer tercio regresa, pero ligeramente cambiado y me recuerda más a mazapán que a vainilla, lo que hace que esa sensación cremosa sea mayor.
En el último tercio también requirió un par de retoques más para controlar la quemada, pero los sabores sigue igualmente activos, ya suavizando un poco ese sabor de mazapán y definiéndose nuevamente como un sabor de vainilla, pero también desarrollando un sabor tostado en la madera, lo que hace que sepa más a leña, aunque esto puede ser un efecto secundario de los toques técnicos de fuego para controlar la quemada. También muestra cuero, canela y nuez moscada, pero pierde por casi completo el sabor de cereza. Al final, luego de 2 horas y 15 minutos de fumada, el Gran Chavon llega a su fin.
No hay duda que Cándido es un maestro con sus ligas, y eso incluye a esta. Sin embargo, el mismo Cándido dice algo que es muy cierto: «la calidad de un cigarro depende completamente de su construcción. Precisamente porque los sabores son subjetivos, lo más importante para determinar la calidad es lo bien construido que esté el cigarro». Precisamente ese fue mi problema con este cigarro; tiene buenos sabores, buena fortaleza, buenas transiciones y matices, pero en temas de construcción tuvo problemas con la quemada, la velocidad de ella y el hecho que a veces quemaba mucho más de un lado que de otro, lo que hizo que le tuviera que dar retoques. Normalmente, sabiendo que la construcción es algo en lo que se enfocan bastante, puedo evitar darle retoques y confiar que se va a arreglar, con este las diferencias de quemada eran demasiado fuertes, lo que me obligó a darle los toques. Es un cigarro que quiero probar en una vitola más pequeña, donde creo que será mucho más intenso e, idealmente, mejor construido.
Ficha Técnica: Fabricante: ZR Cigars Marca: ZR Cigars Modelo: Gran Chavón Dimensiones: 6 x 60 Tamaño: Gordo Origen: República Dominicana Capa: Ecuador (Habano) Capote: República Dominicana (HVA) Tripa: República Dominicana Precio: N/D Puntuación: 81
Zaya Gran Reserva es una marca que siempre confundo con Zafra (el de Panamá), aunque son dos rones considerablemente diferentes. Zaya es parte de Infinium Spirits y originalmente se creaba en Guatemala, pero en 2008 Industrias Licoreras de Guatemala entró en un acuerdo con el conglomerado de Diageo que elevó algunas marcas locales como Zacapa. Esto dejó a otras marcas como Zaya en una gran desventaja.
Pero gracias a que Zaya estaba ganando fama como un ron de lujo, su fabricación de mudó a Trinidad y Tobago, donde hoy en día es producido por Trinidad Distillers, Inc.
El Zaya Gran Reserva es hecho a partir de una receta secreta en la que se combinan varios rones bastante añejados hasta quedar en un perfil de sabor muy similar al ron guatemalteco. Todos los rones en este blend tienen un mínimo de 12 años de añejamiento.
Cuando sirvo Zaya en mi copa el ron muestra un color bronce oscuro con destellos igualmente de bronce.
Los aromas iniciales de la copa se sienten bastante complejos, con notas ricas de vainilla, madera y tabaco de pipa. También hay notas de caramelo dulce, frutos secos, mermelada, mazapán y cáscara de banana.
Aunque son aromas complejos, me asombra que luego de un rato en la copa lo que más se siente son aromas de vainilla y caramelo, al punto que se sienten como fuera de proporción con respecto al resto de los aromas.
En boca hay un sabor que predomina brutalmente sobre los demás y prácticamente domina el gusto, y este sabor es vainilla, lo cual creo que es una lástima, porque mientras sigo probando puedo apreciar almendras, guayabita, canela, nuez moscada, madera, tabaco, frutos secos y mermelada de naranja. Pero todos estos sabores ocupan el 20% de la apreciación que es dominada en un 80% por vainilla.
En lo personal no me molesta un ron con buenos sabores a vainilla, pero en esta cantidad y con este índice de dulce, es bastante empalagoso. El retrogusto es predominante de vainilla y caramelo, aunque se siente notas suaves de mazapán y ahumado también.
Aunque el Zaya Gran Reserva sea un buen ron para tomar solo, la sobreabundancia de vainilla hace que no sea un ron balanceado. Sin embargo, no me atrevería a combinarlo en un cóctel, a menos que sea uno dulce y que el golpe de vainilla le haga bien. Pero para combinar con un tabaco podría funcionar, siempre que este tabaco no sea de capa Connecticut, que tienden a llevar un sabor a vainilla, que sería abrumado por el ron. No es un ron particularmente dulce, solo fuerte de vainilla.
Ficha Técnica: Fabricante: Trinidad Distillers Ltd. Nombre del Ron: Zaya Gran Reserva Marca: Zaya Origen: Trinidad y Tobago Materia prima: Melaza Edad: (hasta) 12 años Precio: $25 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 82
Aunque es poco común que la liga de una tienda se convierta en una producto de venta masivo, es exactamente lo que sucedió con el Leaf by Oscar, un cigarro creado por Oscar Valladares para la tienda de «Island» Jim Robinson en Pittsburgh, USA. Es un cigarro conocido por su empaque singular al igual que por su banda hecha en papel aparentemente reciclado, aunque son tallos de tabaco triturados y convertidos en papel. Pero también ha sido un estilo recreado por otras marcas, que directa o indirectamente han creado sus propios Leaf by. Estos son:
Leaf by James, por James Brown de Fábrica Oveja Negra/Black Label Trading Co.
Leaf by Omar, por Omar Gonzalez Alemán de La Corona
Precisamente, este Leaf by Omar es por Omar González Alemán, de La Corona, mejor conocida como la fábrica de los Hirochi Robaina. El cigarro existe en una sola vitola 6 x 52 con capa habano ecuatoriana, capote de Pennsylvania y tripa nicaragüense.
Aunque no lo llamaría un cigarro visualmente atractivo, la verdad es que esta imagen de la anilla de papel de tabaco y sin mucha parafernalia se sigue pareciendo original, y me gusta ese toque rústico que le aporta. La capa tiene bastante oleosidad y una buena cantidad de venas bastante prominentes a todo lo largo. El aroma de la capa es una combinación de cáscara de maní, bosta, cuero, tierra y un toque de vainilla, mientras que en la calada en frío se aprecia madera abundante, cuero, café, paja, chocolate amargo y un toque de canela.
El Leaf by Omar comienza cremoso y dulce, una combinación que siempre me gusta, en donde los sabores son de cuero y cerezas como dominantes, seguidos de maní tostado, tierra, chocolate, maíz y aserrín. En el retrogusto los sabores más notables son de pimienta y canela. El tiro es excelente y el anillo de combustión no es completamente recto, pero nada que me preocupe tampoco. El humo sale abundante tanto de mi boca en cada calada como el pie y la cabeza del cigarro, mientras que la intensidad en el primer tercio es relativamente suave, marcando el punto medio entre suave y media.
¡Pero mira esa ceniza! La verdad es que rara vez me pongo a mantener una ceniza y en este caso como en casi todos cuando la ceniza alcanza un punto respetable, es por pura casualidad y suerte, pues habrán sido dos o tres ocasiones en que me he incomodado por mantener una ceniza. Este no fue uno de esos casos, aunque la ceniza cayó unos 5 segundos después de tomar la foto. El mayor cambio en este tercio es que el sabor a cereza aumenta considerablemente, lo que hace que el cigarro se sienta más complejo, aunque sigue siendo dominante el sabor cremoso de cuero junto con muchos de los mismos sabores del primer tercio, que incluyen maní, chocolate, paja y madera, pero ahora incluye también una nota ligeramente floral. El retrogusto es más fuerte de pimienta que de canela ahora, pero más porque la canela redujo su intensidad.
El anillo de combustión continúa su línea ligeramente variable, pero no me ha causado ningún problema de gravedad, mientras que el tiro sigue siendo perfecto y la cantidad y riqueza del humo siguen aumentando. En términos de intensidad, ya para este punto se puso en media, y sigue aumentando lentamente. Pero lamentablemente el sabor de cereza desaparece en lo que cumplo la mitad del cigarro y la intensidad da un par de tumbos, aunque se mantiene bien y al cabo de unos minutos regresa a su consistencia en aumento.
El sabor de cuero sigue bastante destacado en este último tercio, seguido de madera vieja, café, nibs de cacao, maní, té y el retrogusto sigue siendo bajo de canela y más alto de pimienta. En términos técnicos de construcción, quemado, combustión y demás, sigue siendo muy bueno, así como la producción de humo denso y rico, que hace que en el último tercio el cigarro finalmente llegue a la intensidad media alta, aunque es prácticamente un poco antes de dejar el cigarro a que se apague solo.
En lo particular no tenía ni idea quién era González Alemán, el Omar de la etiqueta, pero es una persona que manejaba las fábricas de La Corona y Partagás cuando vivía en Cuba. La verdad es que me han impresionado muy gratamente todas las ediciones de Leaf by que he fumado, y aunque Leaf by Omar no es la mejor, es una adición muy bien hecha. Los sabores de maní, cuero, cereza y canela tienen sus más y sus menos y casi siempre los disfruté bastante. Aunque solo necesitó un retoque técnico en el segundo tercio, la experiencia se sintió placentera, y aunque hay mejores cigarros en los Leaf by, la experiencia con el Leaf by Omar fue muy buena.
Ficha Técnica: Fabricante: La Corona Marca: Leaf & Bean Modelo: Leaf by Omar Dimensiones: 6 x 52 Tamaño: Toro Origen: Nicaragua Capa: Ecuador (Habano) Capote: USA (Pennsylvania) Tripa: Nicaragua Precio: $10,00 Puntuación: 86
Creo que en ocasiones anteriores he hablado sobre el Grupo de Maestros de Altadis, pero por si las dudas hago un resumen: se trata de un grupo de gerentes y master blenders de Nicaragua, Honduras y República Dominicana, todos de los cuales trabajaron en alguna de las filiales de Altadis. En ocasiones se le encargaba a unos dos o tres integrantes la creación de un cigarro, a veces eran todos los que lo creaban, a veces uno solo, pero la aprobación sí depende de todos. Los integrantes van en constante evolución conforme van saliendo y entrando de la empresa, pero en promedio un integrante de este grupo cuenta con unos 25 años de experiencia. Este grupo se creó luego de la salida de José Seijas, con el fin de fusionar bien a las personas que se quedaron luego de su salida.
A finales de 2018 crearon este cigarro con capa Connecticut y 4 vitolas distintas celebrando los 175 años de la marca H. Upmann, pero también es el primer cigarro del Grupo en tener este tipo de capa, aunque técnicamente también es el primero en tener dos tipos de capa si contamos ese toque de capa maduro que lleva en la perilla. El capote es dominicano y la tripa es dominicana y nicaragüense, y por supuesto es torcido en Tabacalera de Garcia en RD. La capa es increíblemente uniforme y brillante, con aromas fuertes a nuez moscada y banana, junto con madera, cuero, tierra, establo, almendras y un toque suave y elusivo de chocolate blanco. En la calada en frío, que aprecio luego de picarlo con la guillotina en V, a fin de no eliminar ese toque de capa maduro, se sienten aromas de maní, madera, nibs de cacao, paja, tierra y café.
Desde su inicio el Grupo de Maestros Connecticut se convierte en uno de esos cigarros que retan el concepto suave del Connecticut que muchos piensan, con una nota dominante de sabores a cuero y merey, junto con notas más suaves de madera, canela, paja y tierra. En el retrogusto hay un toque de pimienta, relativamente suave, pero consistente en cada calada y con la sensación que aumentará. También le acompaña una nota de naranja, aunque mucho más suave. El anillo de combustión no es perfecto, pero se mantiene a duras penas, mientras que la intensidad está entre suave y media
Sin duda no porque sea un Connecticut va a ser suave, porque este no lo es… pero la intensidad o fortaleza del cigarro no es lo que destaca aquí, porque sin duda está entre suave y media sin muchos indicativos de que cambiará. Ese sabor de naranja del retrogusto se hace más presente en el segundo tercio y combina muy bien con la pimienta, mientras que en el paladar los sabores de cuero y nueces siguen siendo los dominantes, pero están presentes otros como paja, tierra, madera y chocolate, con un toque suave de café en el final.
A partir de la mitad la intensidad del cigarro aumenta un poco, llegando a media sin problema, pero manteniendo los mismos sabores de este tercio. Es la abundancia y riqueza de los sabores de este cigarro lo que llama la atención y lo que separa un Connecticut «barato» de uno «bueno», como este. Hace un tiempo no pasaba un Connecticut y hacía lo posible por no comprarlos, incluso dejando de adquirir un sampler que contuviera un Connecticut, hasta que aprendí a valorarlos y a apreciar los sabores que tienen, así como el hecho que no porque sea una capa clara significa que va a tener una carencia de sabores.
En el último tercio los sabores son muy parecidos al segundo, aunque un poco más accidentado, pues la capa parece haber sufrido bastante, quizá por el calor o por la guarda en distintos ambientes, pues el cigarro me lo regalaron algunas personas de Altadis, pero creo que no estuvo bien guardado siempre, que es la razón por la que pasó 9 meses en mi humidor antes de darle fuego. La combinación de cuero y nueces sigue siendo dominante, seguida de sabores a tierra, paja, madera, chocolate, café y un toque suave de canela. En el retrogusto la combinación de pimienta con naranja se mantiene, lo que se traduce en una menor sensación de complejidad, pero sigo disfrutando el cigarro así que no hay problema. El anillo de combustión también sigue siendo variable, pero eso también puede ser por los problemas de la capa, mientras que la intensidad se mantiene en media. Finalmente, luego de una hora y 40 minutos de fumada, dejo al Grupo de Maestros Connecticut descansar.
Antes de las conclusiones quisiera decir que no entendí el propósito de la perilla con capa maduro, pues no sentí que le aportara o quitara propiedades y, además de hacer que el cigarro se viera singular, también se ve como rústico y sin terminar. Pero el cigarro ciertamente tiene muchos más aromas y sabores de los que esperaría en un Connecticut, incluso en un Connecticut regular, de costo medio como este. Pero aunque en frío se sintieron aromas de nuez moscada y banana, me sorprendió que ninguno de estos sabores estuviese presente durante la fumada, principalmente porque suelen ser sabores que existen en los cigarros de esta capa. Pero hubo otros que compensaron. Por su parte, la construcción estuvo muy bien y el cigarro se sintió equilibrado, aunque con pocas transiciones y un último tercio casi calcado al segundo, por lo que se podría decir que el cigarro tuvo una monotonía a partir de la mitad. Precisamente, a partir de la mitad el cigarro ya deja de presentarse como ese agente de cambio de los Connecticut y vuelve a ser más de lo esperado. Si lo hubiese fumado hasta la mitad, estaría fácilmente en la lista de los mejores de esta capa, pero a partir de la mitad rompe con todo lo que construyó hasta ese momento.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacalera de García Marca: H. Upmann Modelo: Grupo de Maestros Connecticut Dimensiones: 6 x 50 Tamaño: Toro Origen: República Dominicana Capa: Ecuador (Connecticut, Connecticut maduro) Capote: República Dominicana Tripa: República Dominicana, Nicaragua Precio: $8,50 Puntuación: 86
Revisando un poco mis escritos aquí, reseñas y opiniones, me di cuenta en estos días que no tengo algo que explique el ron. Esto me parece bastante curioso porque sobre el ron es lo único que tengo un papel que me califique como conocedor. Mi experiencia con el tabaco va marcada por experiencia fumando y probando y, de repente, estudiando un poco sobre él, pero realmente no tengo un papel que avale mis conocimientos.
Pero de ron tengo un diplomado; un curso de 4 meses que terminó durando casi un año y en el que vi una larga lista de temas que van desde la siembra de la caña de azúcar hasta el embotellado del ron y mercadeo de las diversas marcas.
Incluso, esta falta de contenido teórico me da hasta vergüenza. Pues es de lo que más sé, al menos según los certificados, pero no lo he probado. Sobre todo porque es mi experiencia probando ron, degustando matices y reconociendo calidades la que me ha llevado a atreverme a hacer las mismas catas y reseñas de whisky whiskey y ginebra.
Vamos, que tengo un artículo entero sobre los principales sabores del tabaco y no tengo algo ni remotamente parecido sobre el ron. Claro, el nombre del blog es Humo y Tabaco, y ahí no menciono ron. Pero si puedo hablar desde el punto que cato y reseño rones, también debo poder demostrar que algo sé de rones. Así que eso será este artículo, algo largo, pero justificado.
Sin duda el conocimiento del ron es una travesía. Algo que me gusta del ron es que me gusta… el whisky escocés, por ejemplo, es un gusto adquirido y, aunque me tienden a gustar los más ahumados, el gusto por los blends tradicionales no es uno que siempre he tenido. Mientras que el ron siempre me ha gustado. Durante un tiempo no lo tomaba porque simplemente no sabía. Lo mezclaba con refresco, me tomaba 7 tragos y al día siguiente prometía no tomar más ron. Pero conversando con otras personas he descubierto que el ron le gusta a casi todo el mundo, aunque no todos lo tomen.
El ron por su origen
Como casi todo lo que voy a decir en este artículo, esto no lo sabía antes. Yo pensaba que los tipos de ron siempre eran «bueno» y «malo», o «joven» y «añejado». Pero resulta que hay tres tipos de ron, y cada uno de estos tipos viene descrito por su origen.
Los tipos de ron son francés, español e inglés, y aunque casi todos son fabricados en la región del Caribe, los orígenes vienen marcados por el país que los colonizó originalmente o el idioma hablado en ese lugar.
Existen más de 100 rones distintos, pero en este artículo no incluiremos rones de India o Filipinas, ni de otros países que no sean los de la región antes mencionada. Cada estilo de ron tiene un método específico por el que son destilados. Por ejemplo, los rones de estilo español tienden a ser destilados en columnas, mientras que los de estilo inglés tienden a ser destilados en alambiques, pero más sobre ello en un momento.
El común de todos los estilos de ron es en su materia prima: la caña de azúcar. La planta es molida y se saca un jugo que produce uno de tres métodos para producir ron: miel de caña, melaza o jugo de caña. El 97% de los rones del mundo son producidos a partir de melaza. Mientras que los rones agrícolas de estilo francés son producidos a partir de jugo de caña. La miel de caña, producto de hervir y reducir el jugo de caña, es utilizado principalmente como producto de apoyo para cualquiera de las regiones, aunque hay países que utilizan esta miel exclusivamente.
Ron Francés: Estos rones se conocen mejor como rones agrícolas (Agricole Rhum). Tienen un estilo de sabor más seco, con notas vegetales y florales, lo que da un perfil de sabores más complejo. Normalmente son destilados de jugo de caña, por lo que sus sabores son más propios de la caña de azúcar. Con excepción de Haití, son destilados en una sola columna y su producto final no puede contener endulzante ni melaza. La edad marcada en la botella suele referirse al ron más joven en su mezcla.
Los rones de estilo francés son fabricados en Martinica, Haití, Guadalupe, Marie-Galante, Reunion y las Islas Mauricio. Solamente el ron de Martinica posee denominación de origen, llamado AOC (Appellation d’Origine Contrôlé).
Ron Español: Estos rones tienen un carácter más dulce y ligero, con una sensación suave y refinada, y tendencia de sabores a nueces, caramelo, vainilla naranja y madera. Normalmente son destilados a partir de melaza, pero a veces pueden incluir miel de caña. Su destilación tiende a ser en columnas, aunque hay algunas marcas que utilizan columnas y alambiques. Algunos rones de estilo español son producidos por el método de solera, que consiste en un proceso en donde se colocan barricas de roble en filas y columnas, una sobre la otra, permitiendo que una gotee (o cascadee) dentro de la otra. La fila inferior siempre tiene un ron de mayor edad que la superior y luego de un tiempo el ron de las barricas más bajas es sacado para ser embotellado y el ron de las barricas superiores es renovado con ron joven.
Los rones de estilo español son fabricados en Venezuela, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Colombia, Perú, Costa Rica y Ecuador, entre otros. Existen tres países con denominación de origen controlada: Cuba, Venezuela y Nicaragua, con distintas normativas entre sí. Los años marcados en la botella tienden a identificar el ron más joven de su mezcla, aunque hay algunos que colocan el promedio de edad.
Ron Inglés: Estos rones tienden a ser más oscuros, aromáticos, ricos y especiados. Estos rones son destilados en alambique, que produce más cogéneres y permiten un producto más aromático. En esta categoría se encuentran muchos de los rones overproof, también conocidos como Navy Strength, que son rones con contenido alcohólico superior a 50% y en algunos casos hasta 80%. A partir de este tipo de ron es que nace la nomenclatura del Proof, que era una prueba en la que se medía el contenido alcohólico de un ron poniéndole pólvora. Si la pólvora se encendía, se decía que el ron tenía suficiente contenido alcohólico, o era una prueba (proof en inglés). Ese contenido es 57%.
Los rones de estilo inglés son los fabricados en Barbados, Jamaica, Trinidad & Tobago, Santa Lucía, Guyana, Estados Unidos y St. Croix, entre otros.
Pero ahora voy a la creación del ron como tal.
El Ron
Según Google, el ron es una bebida alcohólica que se obtiene por fermentación y destilación del jugo de la caña de azúcar o de melaza.
Claro, sencillo y ausente de cualquier detalle. Pero vamos a explorar eso más. El proceso del ron consta de 5 pasos esenciales, que voy a detallar:
1. Materia Prima
La materia prima del ron es la caña de azúcar, una planta tropical de la especie de las gramíneas, que es triturada por una prensa mecánica. A partir del resultado de ello aparecen tres productos, que son utilizados cada uno para hacer un tipo de ron:
Jugo de caña: Es extraída de la caña y rápidamente fermentada. Se utiliza principalmente para rones agrícolas en colonias antiguamente francesas.
Miel de caña: Obtenido luego de hervir el jugo de caña y reducirlo. Su uso es poco frecuente y tiende a ser usado más como un material adicional.
Melaza: Obtenida como un residuo de la producción de azúcar de caña, que se obtiene de la miel de caña. Su concentración de azúcar es alta y es utilizada por el 97% de los fabricantes de ron.
2. Fermentación
Cuando se permite reposar al jugo de caña o a la melaza, esta comienza a fermentar a partir de las partículas de levadura que existen en el aire. Estas partículas se sienten atraídas a los azúcares del líquido. El proceso de fermentación ocurre cuando la levadura consume el azúcar y la convierte en alcohol. Esto ocurre en un recipiente llamado comúnmente como «batea».
Durante una fermentación típica, la melaza es combinada con agua y levadura en bateas gigantes para comenzar el proceso. La levadura se «comerá» el azúcar y la convierte en alcohol y dióxido de carbono. El tiempo de fermentación afectará directamente el potencial de sabores del ron. La mayoría de los destiladores añaden la levadura, aunque algunos esperarán que el ambiente suministre la levadura natural. Pero típicamente funciona así:
Hasta un día: rones ligeros o saborizados.
2 a 5 días: rones más robustos y/o agrícolas.
Hasta 15 días: rones de mayor propiedad, con aromas intensos.
3. Destilación
Después de la fermentación, el contenido de la batea es de apenas 10% alcohol, así que necesita ser destilado para concentrar los alcoholes. Suelen existir dos tipos de destilación: por columnas y por alambique. Gracias a que el alcohol es más ligero que el agua, el contenido de la batea es calentado a una temperatura que aisla los componentes del alcohol, entonces los evapora y condensa en un segundo tanque. El líquido resultante es de alto contenido alcohólico. Estos procesos más en detalle:
Por alambique (proceso en sesiones):
Es el proceso más antiguo que existe actualmente
Produce rones más robustos y con más sabor por su gran concentración de alcoholes pesados, pero en cantidades menores
Se utiliza principalmente para rones de estilo inglés
Es un proceso menos eficiente y más caro, regularmente necesita múltiples sesiones para alcanzar el porcentaje de alcohol deseado
Alto nivel de cogéneres (impurezas), lo que da como resultado un producto con más sabor
Otros destilados con alto nivel de cogéneres son el vino tinto y el whisky
Los destiladores más pequeños a menudo prefieren el alambique porque les permite controlar más y mejor el proceso
Por columnas (proceso continuo):
El proceso por el que la mayoría de los rones son elaborados
Produce rones más ligeros y con menor cuerpo
Produce un producto más limpio, con niveles menores de cogéneres (impurezas), pero con menor sabor que un ron de alambique
La mayoría de las destiladoras de columnas son verticales y tienen hasta 10 metros de alto, lo que permite reciclar el destilado y recircularlo, en vez de tener que someterse a distintas sesiones
Es el método predilecto de los grandes productores, pudiendo destilar hasta 20 mil litros diarios
4. Añejado
Inmediatamente después del proceso de destilación, el ron fresco y joven es transparente y con muy poco sabor. El próximo paso en la producción es el añejado, que ocurre en barricas de roble blanco americano ex-bourbon. Los alcoholes del ron interactúan con la madera, lo que le da sabores sutiles, color y el desarrollo de una característica suave. Incluso los rones blancos y jóvenes tienen que ser añejados al menos un año y luego pasados por un filtro de carbón para eliminar el color que desarrolló en la barrica.
Existen tres actividades que caracterizan el añejado del ron:
Añejado tropical: a diferencia del whisky y el cognac, que se hacen en zonas donde existen las 4 estaciones y, por tanto, las barricas reciben calor durante algunos meses al año, las barricas de ron reciben altos índices de calor y humedad durante todo el año. En niveles más altos ocurre una mayor evaporación, lo que produce un sabor más intenso. Por ello cada año de añejado tropical equivale a 3 años de añejado en una zona no tropical. Por ejemplo, cuando un ron ha pasado por 5 años de añejamiento, es el equivalente a un whisky escocés de 15 años.
Barricas carbonizadas: las destileras a menudo carbonizan la cara interna de las barricas pues esto permite que la madera sea aún más porosa y por tanto la interacción entre ella y el alcohol sea mayor, así como el color que adquiere el ron llegue a ser más oscuro. Mediante este proceso aparecen sabores característicos como vainilla, caramelo y, por supuesto, madera en el ron. Las barricas pueden ser limpiadas y lijadas antes del carbonizado, a fin de quitar el carbonizado previo y re-carbonizadas antes de usarlas.
Finalizado/Doble añejado: parte del proceso de añejamiento también puede incluir cambiar el ron de una barrica a otra, incluso de un tipo de barrica a otro. Algunos ejemplos son trasegar el ron de la barrica de bourbon donde envejeció originalmente a una barrica de jerez o de oporto. Al añejar el ron en distintas barricas se adquieren nuevos sabores.
5. Blending
Aunque el término en español sería mezclado o combinado, blending tiene una connotación más relacionada a este mundo, por lo que creo que funciona mejor. Además, es como la gente de la industria, incluso aquí lo llama.
A la hora de crear el ron los destiladores podrían simplemente llenar una barrica de alcohol, esperar a que pase el tiempo, trasegarlo a una botella, botar la barrica y ya. Pero en la mayoría de los casos los rones añejados son combinados para una mejor consistencia y equilibrio de sabores. Además, este blend muchas veces consiste en rones de distintas edades o estilos, luego reenvasado en barricas para una maduración adicional y para que los sabores de combinen bien.
Las diferentes marcas combinan sus rones a fin de lograr un color y un sabor idéntico de uno al otro y, aunque la mayoría de las roneras no especifican cómo es esa mezcla, hay algunas que sí te dejan saber al menos qué rango de edades tiene el ron embotellado. Precisamente eso nos trae al último punto de este artículo:
6. Edad
La edad marcada en un ron es algo especialmente complicado en el mercado. Muchas botellas contienen números como 6, 12, 15, 23 y otros, pero ninguno de ellos significa nada de por sí. Lo que la gente asume automáticamente es que se trata de años y que el líquido contenido en esa botella tiene esa edad. Pero si ves de cerca te darás cuenta que no tiene la palabra años y, en muchos casos, el número se trata solo de una marca comercial.
En el caso específico de Carupano y la botella en la imagen, al igual que otras, se refiere al año máximo de edad del contenido. Como en Venezuela el ron debe tener un mínimo de 2 años para ser considerado ron, este Carúpano 12 contiene rones entre 2 y 12 años, pero no especifica la proporción. Igual sucede con tantas marcas que mencionan números y no años. Sin embargo, en otros países también verás rones con el número y la palabra años después, y eso no necesariamente asegura que sea un ron puro de esa edad.
También hay edades no numéricas como Extra Old, XO, Gran Añejo, VSOP y otras que no corresponden a una edad establecida. En muchos casos esto es una marca comercial creada por el productor. Sin embargo, en algunos casos como el de ‘rhum vieux’ de Martinica, corresponde a un añejado específico.
Pero por regla general, las edades se pueden identificar así:
Estilo español: El número corresponde a la edad máxima del blend o el ron más viejo utilizado en su blend.
Estilo inglés: Normalmente el número incluido en la etiqueta corresponde al ron más joven utilizado en su blend.
Estilo francés: Suelen utilizar nomenclaturas no numéricas, utilizadas para representar el tiempo mínimo que ha sido añejado.
Como dije al principio, el mundo del ron no es sencillo y este es un pequeño resumen en el que traté de tocar muchos puntos, que espero les sirva de guía, así como me sirve a mí.