Cain – Maduro (654T)

Las marcas Studio Tobac y Nub son submarcas de Oliva Cigar, creadas por Sam Leccia hace ya varios años. Aunque hoy en día ya Leccia tiene su propia marca, estas dos marcas de Oliva han significado un estilo bastante atrevido para una marca tan tradicional como Oliva. Con los Nub se buscó hacer un cigarro más pequeño cuya fumada concentre los mejores sabores que suelen encontrarse a partir de la mitad del cigarro, mientras que con Studio Tobac y más específicamente con los Cain se utiliza una mayoría de hojas de Ligero que le dan mayor fortaleza e intensidad al tabaco. El problema de incluir muchas hojas de ligero es que son hojas que queman muy lento, por lo que la mayoría de los fabricantes incluyen un parte pequeña, pero ese es el toque Leccia, que logró la relación perfecta de tabaco específico para asegurar una buena quemada con una gran intensidad.

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El cigarro fue una de las compras que hice en Smoke Inn en Pompano Beach, FL y lo adquirí porque mi experiencia con la marca siempre ha sido positiva, aunque este me faltaba. Precisamente la intensidad de este cigarro radica en su combinación de ligero, que incluye 25% de ligero de Estelí, 27/% de ligero de Condega, 30% de ligero de Jalapa y el 18% restante consta de otros tabacos para asegurar una quemada continua y regular. Para tener una capa madura la verdad es que pareciera faltarle brillo, pero también tiene pocas venas pequeñas y una apariencia de protuberancias continuas que no ayuda a hacerlo ver muy bonito. Pero tiene aromas intensos de tabaco, tierra mojada y toques de pimienta. La calada en frío tiene un aura dulce, dejando claro el origen brasileño de su capa y no mucho más.

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Para cuando tosté y encendí el Cain Maduro ya había una pequeña columna de humo que salía del pie del cigarro, pero esta afortunadamente no duró tanto como para hacerme creer que se trata de una capa betuneada. Sin embargo, ese humo tiene un aroma bastante desagradable, no por mala fermentación ni nada, sino que simplemente no huele bien. Pero una vez encendido perfectamente la fumada fue bastante suave, sin toques agresivos incluso luego de pasarlo por el retrogusto. El sabor principal del cigarro es madera, pero también incluye tierra mojada y toques dulces.

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Lo que me impresiona del cigarro es que, aunque se trata de un maduro, la intensidad y volumen de los sabores son bastante bajos, incluso por debajo de los Cain de hoja habano y el anillo de combustión se comporta bastante bien, aunque los aromas del cigarro encendido tampoco son agresivos. Sí tiene momentos en que pareciera que necesito darle más caladas para mantenerlo encendido, pero no es un tema constante. A pesar de ello el tiro estaba muy bueno y el cigarro se sentía como una buena fumada, con sus sabores poco cambiantes, pero constantes.

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Luego de unos 40 minutos de fumada finalmente entré en el segundo tercio del cigarro, con una intensidad ligeramente mayor pero todavía debajo de media, aunque sí se sienten toques de nicotina durante las caladas, pero nada por el momento que me haga pensar que la fumada no vaya a ser buena y el humo se siente aterciopelado y suave en el paladar. Soltar el humo por la nariz no molesta, aunque sí hay una cierta resequedad en la parte trasera de la garganta, por lo que me veo obligado a servirme algo de agua. No hay cambios en los sabores, con la posible adición de un sabor cárnico que espero poder determinar pronto.

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En efecto, ese sabor cárnico es como de corteza de carne a la parrilla y se define mejor en la mitad del cigarro, pero quizá lo que más impresiona es lo falto de sabor que está. Sin embargo, la nicotina sí ha aumentado y estos dos factores no ayudan a disfrutar más del cigarro. Con la cantidad de ligero que contiene impresiona cuán bien quema, pero no impresiona la cantidad de nicotina… bueno, sí impresiona, pero no positivamente. Por distintas situaciones del día decidí encender este cigarro un poco después de las 9:30pm, lo cual es casi dos horas después de mi límite normal, pero esta noche estaba intranquilo y necesitaba estar en la terraza un rato.

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Después de una hora y media de fumada entré en el último tercio del cigarro y los sabores no aumentaron mucho ni en cantidad ni en variedad, aunque el sabor de madera ha incluido un par de matices que lo han hecho interesante, en verdad no ha sido suficiente como para marcar la fumada. Con excepción de la nicotina el Cain Maduro no es un cigarro fuerte, aunque sigo tomando agua regularmente a fin de quitarme la sensación irritante en la garganta. Al final, aunque la fumada no fue agradable, el cigarro sí tuvo puntos llamativos, aunque siendo de Oliva y dada mi experiencia con los Cain de capa habano y Connecticut, ciertamente esperaba más.

En términos generales el Cain Maduro quema muy bien, con apenas uno que otro toque técnico que tuve que hacerle a fin de que no quemara irregularmente, pero en términos de sabores realmente me sentí un poco desilusionado, marcándolo realmente como mi Cain menos gustado y bastante bajo en mi escala de Oliva en general. Los Cain siempre han sido conocidos por ser cigarros fuertes y el Cain Maduro puede ser visto como uno de los más fuertes, sin duda, pero eso es solamente por la nicotina, que son bastante altos e incómodos, incluso con un humo muy decente y suave. Pero todo depende de lo que busques en un cigarro y si lo que quieres es quedar ‘golpeado’ después de fumar y no buscas sabores, este posiblemente sea el cigarro para ti. Pero no es para mí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar
Marca: Cain
Modelo: Maduro
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: 654T (Torpedo)
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Condega, Estelí)
Precio: $6,50
Puntuación: 70

Ron: Chairman’s Reserve Original

La suscripción de rones de poco conocimiento para mí, pero aparentemente muy populares en el resto del mundo ahora me trae uno de la isla de Santa Lucía, conocido como Chairman’s Reserve, una marca que tiene bastantes productos en el mercado, y del cual este es el más «modesto» por no decir el más barato.

Por lo mismo, es el ron base de la marca y el que se vende al menor precio. Tienen otros productos con grandes números en los años, pero también tienen productos más básicos como este y otros.

El producto ha estado disponible desde 1999 y es un blend de alcoholes de columna y alambique. Es añejado en barricas ex- Jack Daniel’s (Tennessee Whiskey), Buffalo Trace (Bourbon) y Jim Beam (Bourbon) por separado por un promedio de 5 años y luego es combinado y reingresado a barricas más nuevas en donde pasa seis meses más a fin de combinar bien los sabores.

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A simple vista en copa este es un ron ámbar intenso con destellos naranja. Lo agito en la copa y el movimiento se detiene con relativa rapidez, y ese es un tema curioso con los rones de las islas caribeñas, porque no me queda del todo claro si se trata de un ron normal, un ron agrícola, un ron joven o viejo. El ron se ve muy bien, pero con un promedio de añejamiento de 5 años, esperaría que se viera más joven. Nada en la etiqueta lo describe como agrícola, pero hasta donde tengo entendido Santa Lucía es una isla de origen francés.

Pero vamos a llevarlo a nariz para apreciarlo mejor y que sean los sabores y aromas que decidan.

Efectivamente, hay algo de agresividad en el golpe alcohólico, más de lo que quisiera, pero en segunda instancia puedo apreciar clavo y frutas dulces, sin mayor descripción pero muy rico en esos aromas.

En el paladar se siente un golpe alcohólico medio, con sabores que van del dulce al astringente, ácido, salado y amargo. Los sabores iniciales que se aprecian son pasas, miel y tabaco, pero luego se va apreciando también un toque sutil de vainilla. En el retrogusto aprecio azúcar quemada, como la que se coloca sobre una crème brûlée y algo de madera. Pero también se siente un calor continuo que alcanza la boca del estómago, y esto es lo que denota el ron joven.

Sin duda el Chairman’s Reserve se trata de un ron interesante, sutil y llamativo en el gusto, pero con una cierta garra y agresividad como si necesitara más tiempo en barricas para ser algo realmente especial.

En cuanto a cómo tomarlo, diría que es una nueva experiencia, pues solo no lo recomendaría, pero en una cubalibre o un mojito creo que tendrías una combinación poco agradable, especialmente por ese sabor a tabaco que no creo que combine bien con sabores tan dulces. Pero con aguaquina sí puede funcionar bien, pues el toque amargo de ella mejoraría los sabores y le da un toque llamativo a la madera, para hacer un ron tonic muy interesante.

No lo tomaría con un cigarro. Creo que competirían mucho entre ellos, a menos que sea acompañando el tabaco con este ron en cóctel, tipo ron tonic como mencioné antes.

Ficha Técnica:
Fabricante: St. Lucia Distillers Group
Nombre del Ron: Original Rum
Marca: Chairman’s Reserve
Origen: Santa Lucía
Materia prima: N/D
Edad: Promedio de 5 años
Precio: $26
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Island Jim – #2 (Torpedo)

Hablando de cigarros singulares y diferentes, este Island Jim #2 lo adquirí en la tienda Smoke Inn de Pompano Beach, FL que es la que suelo visitar cuando estoy en esa zona. El cigarro me llamó la atención desde el principio pero esta vez que fui tenía más tiempo libre y me había gastado menos dinero en otras compras, así que me atreví. Island Jim es el sobrenombre de Jim Robinson, dueño de la tienda Leaf & Bean en Pittsburgh y todo un personaje quien, junto con Oscar Valladares, ha creado toda una línea de productos o ha sido parte de esa creación. Este cigarro es un homenaje hacia él que realiza Oscar Valladares.

Island Jim - #2 01

Más allá de lo colorido de la anilla y diferente del cigarro, que se vende como un torpedo perfecto está lo que se llama el pie Shaggy y los dos tonos de la capa, que incluye un toque Connecticut y el resto es Jalapa nicaragüense. Dado que casi siempre me cuesta lograr un corte decente con los torpedos, usaré estas líneas como guía. El cigarro sí trae esa parte abierta y podría fumarlo por ahí, pero el tiro se siente apretado y estoy buscando que se abra un poco. La capa tiene aromas de cuero muy bueno y madera de lápiz, mientras que la calada en frío presenta toques de jengibre y no mucho más.

Island Jim - #2 02

Un tema que nunca me ha gustado mucho de estos cigarros con el pie abierto es que cuando los estás encendiendo tienden a soltar pedacitos de tabaco encendido y si no tienes cuidado te pueden caer encima, cosa que a mí siempre me sucede porque soy un descuidado. Pero no obstante, una vez encendido tiende a ser bastante parejo y con un humo abundante y rico, y sabores con toques dulces de madera, tierra mojada, cuero y jengibre, mientras que en el retrogusto hay sabores de pimienta muy suaves, como pimienta blanca y un toque dulce que no puedo determinar.

Island Jim - #2 03

Este cigarro quema bastante lento, lo cual me gusta porque con ese pie pensaba que iba a fumarlo rápido, pero me toma casi media hora superar el primer tercio. Pero en el primer tercio los sabores no cambian nada, siguen siendo una combinación agradable de madera, cuero, tierra mojada y jengibre bajo un manto dulce, aunque en el retrogusto se siente que la pimienta ya no es únicamente blanca sino que tiene un matiz adicional.

Island Jim - #2 04

En el segundo tercio los sabores siguen siendo bastante aterciopelados y sutiles, aunque sí hay su combinación de sabores de pimienta, esta no es necesariamente de las que pican mucho, sino que se aprecian sus aromas y sabores, e incluso el jengibre es uno de ellos que ya no se siente arropado bajo el manto del dulce, sino que ya está por su cuenta. Dicho esto, en el segundo tercio los sabores de pimienta ya no se sienten tan predominantes, quizá porque también existe el sabor adicional de café que adorna el resto del tercio.

Island Jim - #2 05

La mitad del cigarro llega una hora después de haberlo encendido y todavía creo que no es exactamente la mitad, pero en este punto ese sabor de café se siente como si fuera un café con leche y azúcar, mientras que el retrogusto sigue incluyendo pimienta y aspectos dulces, ya no tiene el jengibre e incluso es una mayoría de dulce sobre la pimienta. La intensidad del cigarro apenas si está en media, sin afectarme mucho. Cuando encendí el cigarro tomé un trago de agua y desde entonces no me ha hecho falta tomarla de nuevo, así que no pareciera ser demasiado intenso.

Island Jim - #2 06

En el último tercio los sabores predominantes son de madera y cuero, pero ese sabor de café cremoso y dulce que describía antes ahora pareciera ser como un café con vainilla, de esos que vendían en las máquinas Nestlé en las tiendas, que ahora no me acuerdo como se llaman porque aquí en Venezuela todo el mundo pedía era el mocacchino entonces las llamaban las «máquinas de mocacchino», así como la inclusión de un matiz distinto de pimienta que desplazó el que se sentía hasta el momento y esta vez parece más como pepperoncino, tanto en el paladar como en el retrogusto. La intensidad del cigarro no ha cambiado mucho y el tiro y densidad de humo siguen siendo muy buenos, pero esta evolución de sabores no ha dejado de ser interesante.

Island Jim - #2 07

Más de dos horas después de haberlo encendido, y más como 140 minutos el #2 de Island Jim sigue emanando humo y sabores. Este cigarro me ha gustado mucho, quizá sus sabores no han sido los más variados o intensos, pero es un cigarro diferente, desde su apariencia hasta su fumada, pero además es un cigarro con el humo muy aterciopelado y fácil de fumar, incluso sin ser un fumador experimentado, siempre que tengas 2 horas libres. Tiene buenos sabores y buenas transiciones, ninguno de sus sabores es del tipo que te dominan la fumada y te llenan el resto de los sabores de él, sino que tiene sabores más hacia el punto sutil, con sus toques dulces durante toda la fumada que sin duda le dan una buena dimensión a la fumada, equilibrada y completa. Sin duda un cigarro que voy a volver a buscar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oscar Valladares
Marca: Island Jim
Modelo: #2
Dimensiones: 6½ x 52
Tamaño: Torpedo
Origen: Honduras
Capa: Nicaragua (Jalapa)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $10,00
Puntuación: 94

Ron: Appleton Estate Signature Blend

Nuevamente probando un ron de la isla de Jamaica, y justo cuando pensaba que le estaba sacando provecho al paquete de rones con este Signature Blend, reviso un poco por internet y descubro que no, simplemente es otro ron de los normales, casi fabricado exclusivamente para mezclas y cócteles.

El Appleton Signature Blend comenzó su vida como el Appleton VX, pero en 2015 la casa Campari, que son los dueños de la marca, decidió cambiarle el nombre a este y a otros productos de la marca, en el interés de crear una línea de nombres consistentes y coherentes con su historia. Si bien VX no decía mucho en primera instancia, Signature Blend me parece que trata de decir mucho más de lo que un ron de $20 puede traducir.

Pero vamos un poco a la historia de Appleton, a fin que esta publicación sea más que una lección de semántica e incluso tenga algún valor. Appleton Estate existe desde 1749, sobre las tierras que le fueron entregadas a Francis Dickinson por su trabajo durante la conquista de Jamaica. Como con todos los rones de la región, lamentablemente fue parte del comercio triangular de esclavos, materia prima y productos finales entre el Reino Unido/Estados Unidos, África y el Caribe. Actualmente Appleton es parte de Wray & Nephew.

El ron de Jamaica típicamente utiliza un sobrante de su destilación llamado dunder. En el caso de la traducción, Google ha sido de gran ayuda porque cuando coloqué «dunder» en la parte de inglés y le di a traducir me puso que en español se dice «dunder». El hecho es que el dunder es el residuo de la destilación, el sobrante que queda en la columna luego que el alcohol ha sido removido. Este residuo es alto en nutrientes y los destilados de Jamaica lo reúnen en «ollas de dunder», permitiendo que se fermente y que la levadura se alimente de él para futuras fermentaciones.

Mientras el dunder se fermenta, este suelta bastantes ésteres, que son el compuesto químico que le da ese aroma fuerte, afrutado y a cambur (banana) que tienen muchos rones jamaiquinos, aunque también del resto del mundo.

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Sin embargo, el VX no se trataba solo de un número romano mal escrito. El Signature Blend es un blend (efectivamente) de 15 a 20 rones destilados utilizando barricas y columnas, todos añejados entre 5 y 10 años, y por eso la V y la X. Estos rones son añejados en barricas ex-Jack Daniels, que no es bourbon.

Pero aquí a lo que vinimos.

En copa se trata de un líquido amarillo con destellos dorados, con una apariencia como de miel dorada. En casa tenemos un producto llamado Golden Syrup, para ponerle a las panquecas y cosas así, que es exactamente del mismo color, aunque algo más turbio. Es un producto de densidad media-baja, que se mantiene en movimiento un tiempo después de agitarlo y produce lágrimas de caída relativamente rápida en comparación con otros productos.

En nariz se siente una intensidad alcohólica media-alta que no invita a apreciarlo de nuevo, pero por el interés de todos, yo lo haré… ¡y me vuelve a regañar!

El tema del aroma es que es muy suave, con pocos toques que apreciar y la intensidad alcohólica me invade primero y al final. Pero puedo apreciar una nota herbal como de grama, con toques cítricos y de cambur (banana).

Finalmente me lo llevo a los labios y la intensidad alcohólica no es tan fuerte como en nariz, pero no tiene un golpe dulce que lo suavice tampoco. Los sabores son inicialmente ácido, luego astringente, dulce, salado y amargo. Los sabores son principalmente de vainilla, pasas, almendras tostadas, naranja, cambur muy maduro y algo de pan, pero la sensación astringente, aunque no es la inicial es quizá la más fuerte en primera instancia.

En el retrogusto se siente seco (por eso la astringencia) y con sabores a madera, pero no tan desagradable como mi descripción seca te haría pensar. Un tema interesante de los rones de Appleton Estate es que no son muy dulces, por lo que podrías apreciar otros sabores en ellos, pero el hecho que muchos son secos no te invita a descubrirles más.

Otro aspecto es que este tampoco es un ron para tomar solo. Aunque tiene algunos sabores agradables, no están tan bien equilibrados como en rones mejores. Sí se siente algún potencial y seguramente en un cóctel sencillo tipo mojito este ron puede destacarse, pero también Appleton tiene otros rones mejores que preferiría.

Incluso una cubalibre quedaría bien con este ron, y cabe destacar que no soy muy amigo de la cubalibre, pues me parece muy dulce. Pero precisamente, este ron no es nada dulce, así que puede aportarle. Además que los sabores afrutados del ron pueden ayudar bastante. Por eso es una buena opción para coctelería, pero no tanto para tomar solo. Cabe destacar que ese renglón del mercado es bastante competido, pero el Signature Blend de Appleton Estate es una buena opción sobre las cientos de variaciones que pareciera haber de Bacardí y demás.

Ficha Técnica:
Fabricante: Wray & Nephew
Nombre del Ron: Signature Blend
Marca: Appleton Estate
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza y dunder
Edad: 5 a 10 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Ron: Lamb’s Navy Rum

Así como estoy suscrito a un par de paquetes mensuales de tabacos que mes a mes me suministran opciones bastante difíciles de conseguir por un buen precio, hace un tiempo me suscribí también a un paquete de ron. Por supuesto, entre las opciones que destacan están rones de muy alta categoría y difíciles de conseguir, pero también me hacen llegar otras opciones menos selectas. Tal es el caso del Lamb’s Navy Rum, un ron muy típico entre los jóvenes británicos y del estilo que se consigue en automercados del otro lado del océano.

Pero este ron tiene su historia y, aunque puede no ser específica del ron, es interesante porqué se llama Navy Rum y no simplemente ron.

El 31 de julio de 1970 la marina real británica detuvo la ración diaria de ron a sus marineros. Léase en 1970, es decir hace casi 50 años, pero para muchos una época «reciente», y bastante lejana del siglo 19, cuando casi todo el mundo estaba «avanzando» y tomando decisiones que afectarían el curso de la historia. Setenta años después de eso la marina británica le seguía dando ron diariamente a sus marineros.

Pero en julio de 1970 se finalizó una tradición que existía desde el siglo 17. Específicamente en 1655 la marina real británica expulsó a los españoles de Jamaica y rápidamente comenzó a utilizar los rones locales como parte de su ración diaria, reemplazando el brandy francés. Aunque el ron ya se había documentado ampliamente en el Caribe, en 1651 una descripción británica de Barbados ya mencionaba que se hacía un licor llamado Rumbullion, alias kill-divil, y lo describía como hecho a partir de la destilación de la caña de azúcar y que era un licor «terrible como fuego».

Aunque esa descripción todavía funciona para describir varias cosas que he probado hoy en día, en la época los marineros recibían casi medio litro de este ron al día. Para verificar que su ración de ron no había sido rendida con agua mezclaban una parte de él con pólvora y trataban de encenderlo. Si no encendía, era «under proof» y si sí encendía era «over proof», y de ahí el proof que usan en los países anglosajones para describir el contenido alcohólico.

Una vez que las medidas de alcohol más universales y científicas fueron creadas, se calculó que la mezcla de pólvora y alcohol encendía a 57,15%, y que muchos rones de la época tenían hasta 80% de alcohol.

En 1731 esa ración fue dividida en dos, en donde un cuarto de litro era servido entre 11 y 12 del día y el resto entre las 5 y 6 de la tarde. Llama la atención que para el momento en que la marina británica aumentaba el consumo de ron también se estaba convirtiendo en una de las mayores fuerzas de lucha marítima.

En 1740 el Admiral Vernon ya veía el consumo de ron como un problema que afectaba  la moral y la salud de los soldados, y por ello ordenó que la ración de ron fuese combinada con la misma cantidad de agua y que la misma solo podía ser tomada en la cubierta, en presencia de un teniente, y que aquellos que estuviesen casados recibieran un extra de jugo de limón y azúcar, para que fuera más fácil de beber.

El añadido de agua evitaba que los marineros guardaran sus raciones, pues hacía que el ron se venciera rápidamente, y esta no era el agua más limpia tampoco, lo que justificaba el añadido de limón y azúcar. Pero también fue notable como los marineros de Vernon estaban más sanos que el resto, aunque nadie llegó a la conclusión de porqué, sino hasta 1747, cuando se determinó que las frutas cítricas evitaban el escorbuto y no fue sino hasta 1756 que el requisito de añadir limón a la ración de ron fue obligatoria.

Hasta aquí la historia de los rones navales o marinos. Pero no todos tienen una historia de ser rones baratos y siempre disponibles, aunque muchos lo sean. De hecho, existe una versión de este ron llamada Black Tot que cuesta más de $800, pero esta se sitúa alrededor de los $20 y es una de las típicas botellas de ron disponibles en bares del Reino Unido.

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En copa el ron tiene una calidad de color muy oscura, casi como de café americano, lo que lo hace atractivo para cualquiera que busque un ron precisamente oscurecido o, entre los que menos sepan, más añejado. Al agitarlo en la copa las lágrimas son de rápido descenso, sin quedarse muy quieto luego de agitarlo.

En nariz la sensación alcohólica es relativamente fuerte, con aromas fuertes iniciales de melaza, seguidos de aromas más suaves y tenues a vainilla y cereza.

En boca te ataca principalmente con un fuerte componente dulce, seguido de astringencia, ácido, amargo y salado. Se aprecian sabores a caramelo quemado y un toque de vainilla y no mucho más. En boca es principalmente lo que llamaríamos un ron seco que se destaca con un golpe dulce y luego poco más. Pero es esa sensación seca la , que dura bastante en boca, mientras que el dulce desaparece rápidamente, pero se siente como baja casi hasta el estómago.

Aunque no es un ron tan fuerte como otros ‘baratos’ que he probado, no es una sensación del todo agradable.

Pero el Lamb’s no es un ron para tomar solo, y al menos no pretende serlo. Pero una vez mezclado como en una cubalibre o un daiquirí (el tradicional, por favor) ese toque seco le da un tono refrescante y carente del dulzor que a veces invade los tragos como estos.

En general podríamos decir que es un ron decente siempre que no intentes tomarlo solo. No es complejo ni sutil, pero no pretende ser más que un ron para acompañar un refresco o un cóctel más elaborado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Halewood International
Nombre del Ron: Lamb’s Navy Rum
Marca: Bodegas Lamb’s
Origen: Reino Unido
Materia prima: Melaza
Edad: Hasta 4 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 55

JFR – Lunatic Maduro (El Chiquito)

La marca JFR es una filial de Aganorsa Leaf, que anteriormente era conocido como Casa Fernandez. La idea original de esta marca era crear una serie de productos que fueran exclusivos para tiendas físicas y detallistas, por lo que sus siglas representan el nombre Just For Retailers. Con el pasar del tiempo y el hecho que varias tiendas físicas han creado sus propias páginas web y venden por ambos lados, JFR se mantiene como una línea más de Aganorsa. Sin embargo, tanto en línea como en tiendas físicas existe la línea Lunatic, creada porque según la marca hay que tener un cierto grado de locura para probar sus cigarros, algunos de los cuales tienen cepos de hasta 80.

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Aunque con este el cepo apenas llega a 70, el hecho es que tiene 4,75 pulgadas (120 mm) de largo, haciéndolo tener una apariencia bastante rara, sin duda. Lo adquirí en Smoke Inn en Pompano Beach, FL… precisamente por lo raro de su forma y porque no quería comprar un cigarro taaaan grande. Hay uno de 8×80 que debe ser para fumar durante seis horas, al menos y llega un punto que me aburro.

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Otro tema con este cigarro es que cuando son cepos tan grandes (superiores a 56) prefiero picarlos con un punch, pero este cigarro tiene el «moño de señora» en la perilla, por lo que me veía obligado a picarlo con hojilla. Pero antes de picarlo y después de quitarle la cubierta plateada siento en la capa habano ecuatoriana aromas a madera, notas florales y especias, mientras que la calada en frío presenta miel, canela, madera cuero y nueces. Esta calada es algo incómoda porque aunque lo haya cortado lo más fino posible, es un corte de gran envergadura y un cepo 70 nunca ha sido de mis preferidos. Pero a darle fuego.

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Lo enciendo con un encendedor de tres turbinas y luego de un buen tostado afortunadamente enciende de manera rápida y uniforme. Un tema crónico con los cigarros de gran cepo es que suelen tardar bastante en desarrollar un buen sabor y gran parte de ese tiempo es transición de uno al otro, por lo que siempre prefiero fumadas con sabores más definidos y donde las transiciones son más cortas, ergo cepos más pequeños. Pero el Lunatic comienza con sabores de mediana intensidad a madera, pimienta y café, con notas de tierra y pimienta suave en el retrogusto.

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Gracias a estas enormes dimensiones de cepo me toma casi media hora llegar al final de primer tercio, pero en ese trayecto sentí sabores que momentáneamente llegaron a ser intensos, pero no incluyen otros diferentes a los mencionados en el inicio, aunque la nota de café sí llegó a ser más intensa durante el tercio. El anillo de combustión es bastante uniforme, lo cual ya es un reto mantener en estas dimensiones, pero el tiro y la construcción también se han mantenido a la par.

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En el segundo tercio este Lunatic tiene un fuerte sabor a café que es el principal y casi el único que se siente, pero en el retrogusto se aprecia tierra mojada y pimienta. Mientras me aproximo a la mitad, lo cual toma unos 15 minutos adicionales aparecen notas de cuero al momento que el anillo de combustión empieza a variar su línea y hacerse más irregular. El humo, tiro y construcción se mantienen muy bien y el cigarro, aunque ligeramente más caliente de lo que me gusta, se está comportando bastante bien. La ceniza la dejé caer a propósito porque dudaba que se mantuviera intacta, así que fue más por prevención.

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En el último tercio el café y la pimienta se mantienen como los sabores principales y el final del sabor es de tierra mojada y cuero, con pimienta y tierra mojada en el retrogusto. La intensidad sí se hace un poco mayor, estando fija en media durante toda la fumada… creo que uno de los temas que menos me gusta de estos cepos es que siento que cuando no puedo fumar más del cigarro todavía queda bastante del mismo, solo que me quemo los dedos fácilmente. La línea de quemado mantiene esa tendencia de no ser recta, lo cual hace que sea más fácil quemarme por un lado que por el otro, pero de repente también se sienten toques suaves dulces que me recuerdan a un sabor a miel, que atan muy bien con los aromas en frío.

En realidad mi compra de este cigarro respondió a un tema de duración, diversión y dinero, y El Chiquito, que es como se llama la vitola, llama mucho la atención en la mano, en papel y en tienda, no es nada caro y contando esos dos temas no quería un cigarro que me tuviera más de 3 horas pegado a él, sobre todo habiéndolo fumado y darme cuenta que es una experiencia de pocos sabores. Pero estos sabores tienen intensidades que llegan a ser altas, por lo que el cigarro no es tan diluido como hubiese pensado, pero ciertamente uno al que no quisiera dedicarle más que a cualquier otro cigarro. Los productos de Aganorsa casi siempre cuentan entre los que me parecen mejores, pero al mismo tiempo agradezco que este no lleve el nombre en la anilla, pues no me gustaría romper esa tradición.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: JFR
Modelo: Lunatic Maduro
Dimensiones: 4¾ x 70
Tamaño: El Chiquito
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Shade Grown Corojo Maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 78