Una edición bastante desconocida de Santa Teresa, que en casi cualquier página de internet que he revisado, no existe. Tengo entendido que era el ron que le regalaban a los empleados de la empresa, aunque seguramente en algún momento llegó a ser vendida. Por su sabor y presentación parecería que corresponde a un formato semi-premium, al nivel del Selecto o el Linaje.
La botella la conseguí en casa de mi suegro, quien tampoco tiene mucha idea de dónde salió ni desde hace cuánto tiempo la tiene. El líquido es bastante oscuro, a un color que me recordó mucho al ron Pampero Aniversario y que para nada se parece al resto de los productos de Santa Teresa. Sí puedo decir que tiene al menos 20 años, pues desde 1999 los productos hechos en Venezuela deben decir «Hecho en la República Bolivariana de Venezuela» y este no lo dice.
Sin embargo, el líquido es colo ámbar cobrizo oscuro, con destellos naranja y sin partículas en suspensión. Al agitarlo se notan lágrimas cercanas, de bajada media lenta que continúan bajando durante largo tiempo. Una vez agutado también presenta una rigidez media, manteniéndose en movimiento un tiempo después de detener la copa.
En nariz presenta una intensidad alcohólica media, que afortunadamente permite apreciar aromas adicionales tanto en primera como en segunda instancia. Entre esos aromas se identifica la melaza y el azúcar morena como aromas de origen, y la naranja, madera, chocolate, pasas y nueces como los de afinamiento.
Finalmente me atrevo a probarlo y la sensación del líquido es algo densa, sedosa y con una intensidad alcohólica media. Los sabores son principalmente dulces y ácidos, con un toque salado y luego astringente y amargo, por lo que el líquido pasa muy sutilmente por la lengua y la garganta, sin atacar y la intensidad del líquido apenas se siente hasta la garganta. Los sabores que se aprecian incluyen la melaza, madera, melón, naranja y chocolate, con algo de cambur (plátano) verde en el retrogusto.
El líquido no ataca y te invita a probarlo una y otra vez, sin llegar a ser muy dulce ni muy meloso.
Habiendo probado este Reserva Especial, es una lástima que Santa Teresa no venda un producto similar, pues realmente enamora y llama la atención.
Ficha Técnica: Fabricante: Ron Santa Teresa Nombre del Ron: Reserva Especial Marca: Santa Teresa Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: N/D Precio: N/D Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 82
En las sabias palabras un amigo español llamado Juan Rosales, un lancero realmente es un cigarro que pone a prueba a los fumadores. Los más expertos dicen que son la prueba más fuerte y de sabor más intenso de un cigarro, mientras que muchos no expertos se alejan de ellos por su apariencia tan estilizada, que no suele ir junto con el estilo típico de los cigarros más fuertes. Pero prueba un buen lancero y te sorprenderán sus sabores y su intensidad.
La línea Probable Cause de Protocol fue lanzada en 2016, pero la vitola lancero en 2017, y esta es una tendencia de la marca a lanzar la vitola lancero siempre un año después que la liga original. Fue el Probable Cause la liga que usó por primera vez la capa mexicana San Andrés maduro en sus cigarros, cubriendo tabacos de Nicaragua. Al igual que los demás de la marca, es fabricado por Erik Espinosa en la fábrica conocida como La Zona. En apariencia me llama la atención porque no recuerdo haber visto recientemente un cigarro marmoleado, siendo que tiene diversos colores en su capa, algunos más oscuros que otros. El cigarro tiene aromas interesantes en frío, que incluyen chocolate, pimienta, tierra y dulce. También es bastante largo, más de lo que esperaría un lancero habitual, que apenas alcanzan los 177 mm, este mide 190 mm.
Tarda un poco más de lo que esperaba para encender, quizá por lo largo que es y el tiro es ligeramente apretado, pero la cantidad de humo que suelto en cada calada me demuestra que estoy bien. Emana sabores de pimienta, chocolate, frutos secos, tierra y madera, en ese orden e intensidad, mientras que en el retrogusto también se siente pimienta pero en una intensidad que permite matices y la madera está ahí también, dándome buenas notas adicionales que pueden llegar a sentirse como nueces hacia el final del primer tercio.
En el segundo tercio los sabores y los matices de madera son variados, permitiendo apreciar desde madera cruda como a lo que huele un barril sin quemado, hasta madera quemada como la de la leña. El chocolate y los frutos secos se sienten como sabores de fondo, sin mucho protagonismo, mientras que el humo es denso y casi masticable. Estoy tratando de no darle caladas muy fuertes, pues el día anterior me fumé tres cigarros prácticamente seguidos, por lo que me siento un poco golpeado aún.
Habiendo superado la mitad del cigarro, se siente un poco más suave, quizá porque ese golpe de pimienta inicial no se siente tan agresivo y la densidad del humo es menor también. Pero se comienzan a sentir matices en cada calada, sobre todo en el retrogusto. Estos matices le dan distintos toques de madera y nueces al humo y la experiencia es justo lo que espero de un lancero.
En el último tercio esos sabores de tierra que se sentían relativos y no tan fuertes en el inicio de verdad tienen su máxima expresión aquí, mientras que el sabor de frutos secos, que nunca desapareció por completo, ahora se siente como más mineral, como si ese sabor de tierra mojada se fundiera con el resto de los sabores. Se va sintiendo la nicotina también, pero no a un punto que llegue a molestar.
El Probable Cause finalmente se apaga solo cuando le quedan unos 3 centímetros de tabaco y no lo reenciendo, quizá porque para ese punto los sabores se sentían muy tenues, pero también porque no tenía más ganas de fumar. El tiempo total de la fumada alcanzó los 95 minutos, por lo que se pone a la par de cualquier cigarro normal y derrumba ese mito que los lanceros son cigarros para fumadas cortas. Un tema interesante de Protocol es que a uno de los dueños le gusta mucho fumar lanceros, por lo que siempre busca que la liga que esté haciendo se aprecia bien en esta vitola, no como otros que simplemente hacen un lancero porque es una vitola más. En cuanto a la fumada, creo que este cigarro es perfecto si eres un fumador experimentado, pero también puede ser interesante para apreciar sabores, pues no tiene tantos y se deja llevar muy bien.
Ficha Técnica: Fabricante: La Zona Marca: Protocol Modelo: Probable Cause Dimensiones: 7½ x 42 Tamaño: Lancero Origen: Nicaragua Capa: México (San Andrés) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $10,50 Puntuación: 88
La marca 601 es parte del grupo de marcas que tiene Erik Espinosa. Pero este cigarro como tal ha existido en el mercado en diferentes presentaciones, por lo menos durante los últimos 10 años. Comenzando que Cigar Aficionado lo colocó en el peldaño #6 de su Top 25 en 2008, pero la marca 601 fue creada por Erik Espinosa y Eddie Ortega; en 2010 le cambiaron la imagen y luego alrededor de 2013 la volvieron a cambiar a la que tengo actualmente, que se parece más a la original. Eddie y Erik eventualmente se separaron y le dejaron la marca al distribuidor (Miami Cigar Co.), que eventualmente fue comprada por Rocky Patel y luego casi la desaparecieron. Mientras estaba en ese proceso, Espinosa aprovechó para revivirla y eventualmente comenzó a vender los productos bajo la marca Espinosa Premium Cigars, con la que ha lanzado el 601 como otra marca.
Sin embargo, quien originalmente me recomendó el cigarro me dijo que se trata de un cigarro suave y no muy caro, que a pesar de ser de capa madura, funciona muy bien como un primer cigarro. Hace unos meses conseguí una buena oferta en SeriousCigars que incluía 4 5-packs distintos, incluyendo uno de estos. El cigarro está perfectamente construido, casi parece un arte y por un momento me pregunto si es fabricado por AJ Fernandez (luego descubrí que sí lo es), pues casi todo lo es hoy en día, pero estos niveles de perfección en el box press y la capa no son habituales. La anilla en sí se ve poco profesional, pues hay letras que no están centradas y el color dorado parece superpuesto en algunas partes, pero no aleja del hecho que se trata de un cigarro muy bien hecho. Pero buscando los aromas en la capa confirmo mi sospecha y la recomendación original de que no se trata de un cigarro muy fuerte. Al picarlo sí logro apreciar aromas de chocolate, café y canela.
Los 601 Blue Label Maduro originales eran fabricados por My Father, siendo de los primeros en tener el típico golpe de pimienta de Don Pepin, supuestamente. Sin embargo, en esta creación de AJ Fernandez, la pimienta pareciera no existir. Las primeras caladas, con un tiro excelente por cierto, apenas dejan descubrir sabores de tabaco rico, pero se siente como un cigarro ligero, sin nada de las típicas intensidades de un cigarro de capa maduro. Al cabo de la mitad del primer tercio se comienza a sentir chocolate, pero el cigarro también se siente compactado, lleno de tabaco y pesado, por lo que quema lentamente y me toma casi 30 minutos superar el primer tercio. Hacia el final de este segmento el cigarro se siente cremoso y el humo es abundante.
Es en el segundo tercio donde finalmente se comienzan a sentir sabores obvios, pues los del primero eran solo después de una buena calada y búsqueda de sabores. La pimienta no se ha hecho presente en ningún momento y son sabores de chocolate y tierra mojada los únicos que han aparecido hasta el momento. La sensación de tabaco rico es lo que más ha dominado el Blue Label Maduro, pero se siente en general como un cigarro para tener y ofrecer a quien no esté seguro qué fumar o que simplemente no sepa hacerlo.
La ceniza se mantiene bastante firme y compacta, con muy buen color e incluso cuesta un poco soltarla del cigarro. Los aromas y sabores del cigarro se mantienen escasos y el cigarro es como un acompañante para disfrutar con una bebida de sabor suave, casi como un té o una infusión. Un café dominaría el sabor. Pero en apariencias, este cigarro es espectacular, con su capa oleosa y uniforme, con una construcción perfecta y la cantidad de humo en cada calada es impresionante.
Luego de una hora de fumada finalmente alcanzo la mitad del cigarro y es el punto donde los sabores parecieran despertar, mostrando un sabor típico de los pretzels americanos, pero más como los de pan que los secos que vienen al vacío. Este es el sabor del pretzel que pides en un carrito de perros calientes en las ciudades americanas, le siguen sabores de chocolate y pasas, y este último le da mayor untuosidad al sabor, haciendo que luego de cada calada se mantenga ese sabor en el paladar. El retrogusto es algo que he probado varias veces con el cigarro, y es solo a partir de este momento que muestra algo y es eso mismo: chocolate y pasas.
En el último tercio aparece un nuevo sabor: cáscara de limón, pero aparte de ello no hay mayores cambios en sabores o en transiciones ni matices, a menos que cuentes la desaparición del pretzel como sabor, siendo solamente chocolate, pasas, tierra mojada y este limón. Marco las dos horas fumado cuando me acerco al último tercio y el cigarro parece infinito. Cada calada que le doy es fuerte, pero el cigarro se rehúsa a calentarse, así que me doy ligeramente por vencido buscando encontrarle sabores nuevos. Simplemente lo dejo descansar y le doy sus caladas reglamentarias cada 30 segundos o algo así.
La fumada total fue de 2 horas y 36 minutos, con una intensidad que comenzó en suave y apenas si se colocó en media hacia el final, pero predominantemente fue suave-media, y esa intensidad al final fue solo por nicotina, de la cual no tiene mucha, afortunadamente. Pero el cigarro nunca requirió correcciones ni toques técnicos, el tiro fue perfecto de principio a fin y los sabores, aunque muy escasos, no tuvieron problemas. Finaliza sin mayor problema, sin calentarse y sin cambiar los sabores. En general no es un cigarro que me gustaría fumar muy a menudo, pues realmente carece de sabores durante la primera mitad y luego es simplemente muy sencillo para mí, pero es el cigarro perfecto para aparentar, típico del que le gustaría probar a alguien que se esté iniciando. Creo que todo depende de tus intenciones a la hora de fumar, pero la recomendación que me hicieron sí vale: es ideal como un primer cigarro de una tarde de fumada con los amigos o algo por ese estilo.
Ficha Técnica: Fabricante: AJ Fernandez Marca: 601 Modelo: Blue Label Maduro Dimensiones: 6¼ x 54 Tamaño: Toro Origen: Nicaragua Capa: USA (Connecticut Broadleaf) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $6,80 Puntuación: 73
La gente de PDR, al igual que muchas otras empresas de la industria, tienen dos marcas para sus productos: PDR, que básicamente se trata de productos muy baratos vendidos en mazos y Flores y Rodriguez, que originalmente estaba destinado a un público más exigente y con productos vendidos menos por mazos y más por 5-pack y menos (aunque siguen vendiendo por cajas, si quieres) cantidades. Sin embargo, en varias páginas que sigo por sus ofertas, en los últimos meses he notado que los Flores y Rodriguez tienen precios que se van aproximando a los de PDR, por lo que no entiendo mucho esa bajada de clase, pero siempre se aprecia.
Hace poco mencionaba por aquí y luego en una presentación que me tocó hacer, sobre los cigarros ‘betuneados’ y el hecho que a simple vista no es tan fácil determinarlos como tal, sino hasta que los enciendes, puesto que se tratan de cigarros que sueltan una cantidad exagerada de humo, pero más sobre eso en un momento. No le detallé demasiado la capa preencendido, pero viéndola en las imágenes es misteriosamente manchada, pero igual me dispongo a fumarlo, así que le aprecio chocolate, tierra y un toque de cuero, principalmente en la calada.
Desde la primera calada el Cabinet Maduro es una bomba de humo, con un buen tiro y una cantidad importante de sabores que comienzan con pimienta y le siguen chocolate, café, cuero y tierra mojada. A menudo me pasa que apenas enciendo un cigarro suele botar más humo de lo normal, así que por el momento le doy el beneficio de la duda, pero mientras lo fumo me pongo a trabajar un poco y mi esposa me acompaña. Al poco tiempo mi esposa dice que hay demasiado humo en el ambiente, cosa que normalmente no sucede.
Mientras sigo fumando el cigarro me da sabores de turrón y canela hacia el final del primer tercio, con una intensidad que está fija en media, una línea de quemado un poco variable y un tiro que no llega a ser perfecto, pues pareciera que sale mucho más humo por el pie que por donde debería. No obstante, mantengo la paciencia y concluyo que definitivamente se trata de un cigarro betuneado.
En el segun— ¡COF COF COF!
En el segundo tercio, los sabores parecen haber dado un pequeño vuelco, quizá porque es el sabor de tierra mojada el que lleva el protagonismo pero muchísimo por encima del resto de los sabores, por lo que pareciera que hay un elemento de tierra por un lado y otro elemento llamado ‘todo lo demás’ por el otro. La intensidad del cigarro también se ha hecho más fuerte, siendo un cigarro betuneado me atrevería a decir que se trata de nicotina, pues en estos casos las hojas que son pintadas no tienen la madurez que aparentan.
A partir de la mitad y hacia el último tercio el cigarro comienza a apagarse continuamente, sin importar cuánto tiempo lo deje descansar en el cenicero o si lo fumo constantemente. En temas de sabores, el Flores y Rodriguez Cabinet Maduro se trata de un cigarro muy bueno, con sabores intensos y variados, pero según lo que he aprendido de este tipo de cigarros, esos sabores no son propios del tabaco, sino de los componentes del «betún» con que lo pintan, así que no son sabores reales. Es casi como un cigarro saborizado.
También tengo entendido que existen diversos «niveles» en este betuneado, en donde hay cigarros muy buenos que simplemente se le oscurecen un poco las hojas mediante líquidos y tintes para obtener una mejor uniformidad en el producto, pero también están estos que varían completamente el cigarro y le dan colores, apariencia y propiedades completamente diferentes a lo que deberían tener, y es algo que espero más de un cigarro como este, cuyo precio no es tan elevado. Dicho esto, el cigarro termina con sabores de café, chocolate y crema, pero el sabor de tierra mojada parece haber desaparecido por completo. Podríamos interpretar esto como transiciones y matices en un cigarro ‘limpio’, pero en este podría ser cualquier cosa menos la calidad de las hojas.
Ficha Técnica: Fabricante: PDR Marca: PDR Modelo: Flores y Rodríguez Cabinet Habano Dimensiones: 5 x 52 Tamaño: Mágicos (Robusto) Origen: República Dominicana Capa: República Dominicana (Habano maduro) Capote: República Dominicana Tripa: República Dominicana (HVA) Precio: $3,00 Puntuación: 63
CAO es una de esas marcas que era relativamente ‘normal’ y por su afán de no mover demasiado las bases de la industria, pues se fue quedando en el olvido, hasta que General Cigars lo adquirió y, viendo que no tenían mucho que perder, se atrevió con la marca a hacer las cosas distintas. Comenzaron con las ediciones de países y en 2013 comenzaron a hacer cigarros box pressed, principalmente en estos Flathead, cuyas vitolas todas están relacionadas con partes del motor de un automóvil. Anteriormente tuve la oportunidad de probar el Flathead V660 Carb, un cigarro que me gustó tanto que es parte de mi Top Ten (o al menos en algún momento lo fue) y del que he comprado varias veces en 5-pack y que en muchas ocasiones he pensado comprar una caja entera.
Puesto que esta teóricamente es la misma liga que el V600 en otra vitola, estuve a punto de no hacerle reseña, pero dado que la liga me parece tan buena, compré un 5-pack de ellos y luego de probarlo me di cuenta que los sabores y la intensidad del cigarro hacen que se diferencie considerablemente de su hermano ‘mayor’. Se trata de un cigarro bastante oscuro, con pocas venas visibles en su capa y muy brillante. La capa presenta aromas de cuero, chocolate, paja y canela, de los cuales solo el chocolate y el cuero se aprecian en la calada en frío.
Aunque esta vitola es más pequeña que el V660, encenderlo es casi le mismo proceso, con su reticencia a encender parejo y rápidamente, por lo que paso un buen tiempo dándole fuego con cuidado de no quemarlo y afectar los sabores. El cigarro comienza intenso de chocolate y pimienta, pero con un sabor adicional muy rico de tabaco dulce, que realza los dos sabores anteriores y de inmediato hace que el cigarro se sienta fuerte y con cuerpo. Desde el inicio el cigarro se siente fuerte, pero con una intensidad que varía de a momentos hacia media-fuerte. Recuerdo que este 5-pack lo conseguí como parte de una oferta de Serious Cigars en un paquete llamado Mighty Maduros, que incluía 4 5-packs de cigarros distintos. Ahora mismo no recuerdo cuáles eran los otros, pero sé que estaba el 601 – Maduro, que pronto reseñaré también.
El cigarro quema realmente lento y para el momento de la imagen fácilmente superaba la media hora de fumada. La crema y el chocolate son los que llevan la delantera de los sabores, con un componente de pimienta bastante intenso (no tanto como el chocolate), suficiente para darte cuenta que está ahí e, incluso, temer si aumenta. Con todo y que se trata de un cigarro con un box press y se siente apretado y rígido, el tiro es muy bueno y hacia el final del primer tercio los sabores son crema, chocolate, pimienta y cuero.
En el segundo tercio el V554 demuestra que, al igual que su hermano mayor, no se trata de un cigarro con una cantidad vertiginosa de sabores pero, en lo que sí difiere del V660 es que tiene los sabores más concentrados, como es de esperarse. En este segmento los sabores no cambian, pero se siente como un cigarro mucho más fuerte de lo que el otro de la colección es, incluso llegando ya a marear un poco, y no por nicotina sino por pura fuerza en su contenido.
Llego a la mitad del cigarro y compruebo que llevo un poco más de una hora fumando, mientras que el cigarro incluso se está haciendo más fuerte. Sí destaco que no se trata de un cigarro complejo, sino más bien lineal y con pocos matices, otra cosa en la que se diferencia del V660, pero también vale muy bien lo que cuesta y también considero y hasta celebro haber comprado 5 de ellos, pues es un cigarro que podría fumar de nuevo sin pensarlo mucho. Sin embargo, cada vez que lo fume tiene que venir precedido de una copiosa comida, pues es el tipo de cigarro que te puedo afectar con el estómago «ligeramente» lleno.
En el último tercio del V554 el chocolate sigue siendo el sabor más predominante, pero su intensidad ya pega en fuerte e incluso reta los límites de lo que creías que era un cigarro fuerte hasta ese punto, y lo mejor es que por su precio pensaría que lo hace a fuerza de nicotina, pero incluso teniendo algo de ella, no es el elemento central detrás de esa fuerza. Entre mi círculo soy uno de los pocos que le gusta la marca, incluso teniendo varios de la serie de países entre los que me gustan bastante, como el Brazilia y el America, pero este Flathead V554 Camshaft es bueno, pero quizá esa intensidad tan fuerte puede alejar a algunos fumadores. El V660 Carb, con todo y que no es mi vitola preferida, tiene una relación mejor de intensidad vs. dilución de sabores por la vitola, mientras que en este resulta estar demasiado concentrado.
Ficha Técnica: Fabricante: General Cigars Marca: CAO Modelo: Flathead Dimensiones: 5½ x 54 Tamaño: V554 Camshaft (Toro) Origen: Nicaragua Capa: USA (Connecticut Broadleaf) Capote: Ecuador (Connecticut) Tripa: Nicaragua Precio: $7,25 Puntuación: 87
En diciembre de 2017 y febrero de 2018 tuve la oportunidad de probar los dos cigarros previos de Ave María que he reseñado: el Immaculata y el Divinia, pero también sabía que habían otros, por lo que cuando conseguí una oferta de 4 productos distintos de Ave Maria en Cigars International, no me lo pensé mucho, pues este cigarro de AJ Fernandez realmente está muy bien. El problema también fue que no revisé bien la compra y, aunque se trataba de 4 5-packs cpn 4 nombres distintos, en realidad se trata de 20 cigarros de la misma liga en 4 vitolas distintas. Apenas me di cuenta llamé a CI, pero ya la orden había salido. Pero nada, qué iba a hacer; vendí unos 7 y el resto me los quedé. Me he fumado varios de ellos y realmente están muy bien, por lo que hoy los reseño.
Pero el hecho que la anilla tenga un caballero templario me hizo pensar al principio que se trataba simplemente de un gimmick, donde pusieron algo que se viera agresivo en la anilla para llamar la atención, pero los nombres de las vitolas me hacen pensar que esta gente al menos se estudió lo que estaban exponiendo. Sus nombres son: Ark of the Covenant, Barbarossa, Charlemagne, Clermont, Crusader, Holy Grail, Knights Templar, Lionheart y St. George. El Ave María tiene en su capa aromas de vainilla y galletas, y una vez picado se siente un tiro relativamente suelto, que dado que es un box press se aprecia bastante pues a veces se sienten más apretados. La calada en frío presenta madera, miel y un toque de pimienta.
El cigarro comienza muy bien y esa tendencia se ha repetido en todos los que me he fumado antes (me quedan unos 4), con sabores predominantes de miel y madera con un fondo de pimienta, aunque esa pimienta se siente mucho más volátil en el retrogusto. Esa miel se siente tanto por su aroma sutil como por un toque dulce muy interesante y que pareciera envolver al resto de los sabores del cigarro.
El cigarro continúa su ruta, sencillo, sin grandes sorpresas pero con un sabor dulce constante que le sigue dando fuerza a cada calada, bajo una intensidad que se mantiene en media desde el inicio. La pimienta también se mantiene en un punto secundario pero muy prominente en el retrogusto. La quemada es perfecta y la ceniza se mantiene, aunque ya por decisión propia la dejo caer en el cenicero.
Durante el segundo tercio se aprecia también madera y en algunas caladas se sienten trazas de chocolate que, al menos en los otros cigarros, van aumentando su intensidad. La verdad es que cuando llegaron estos cigarros pensé que era demasiado, pues se trata de 20 cigarros iguales… sí, estoy claro que eso es lo que pasa cuando compras una caja, pero la verdad es que las vitolas son bien diferentes entre ellas, hay lo que parece un nub de 4×60, un churchill de 7×46 y otras dos más intermedias, incluyendo este que se aproxima al toro, y los he disfrutado bastante, aunque por la misma molestia ante mi error los dejé en el humidor mucho más tiempo del que debía, habiendo pasado casi 3 meses antes de probar el primero.
Aproximándome al último tercio y el sabor preodominante es la madera, seguida por el cuero pero se sigue sintiendo un manto dulce en todos los sabores, lo que ha hecho que los sabores se sientan muy cremosos. El retrogusto sigue siendo de pimienta pura, y si tengo que definirla sería pimienta negra, con es típica intensidad que no sabes si quieres seguir probándola por medio de la nariz, pues de verdad que te va sacando lágrimas a medida que avanzas.
En general este Ave María es un muy buen cigarro, perfecto si eres un fumador que está comenzando porque permite apreciar pocos sabores en distintas intensidades, pero también muy bueno si eres un fumador experimentado, pues como cigarro ‘de diario’ aporta buenos sabores en buenas cantidades y, claro, si tienes 20 ejemplares es muy fácil hacer de él un cigarro regular. Dicho esto, se trata de un cigarro muy consistente en sus sabores y su calidad, fabricado por AJ Fernandez y ya eso es sinónimo de una construcción que pocas veces da problemas. Los matices y las transiciones son pocas, pero sí existen y a $4,25 por cigarro no se puede pedir mucho más.
Ficha Técnica: Fabricante: AJ Fernandez Marca: Ave Maria Modelo: Core Line Dimensiones: 5 x 52 Tamaño: Robusto Origen: Nicaragua Capa: Ecuador (Habano) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $4,50 Puntuación: 81