Ron: Mestizo Antiguo

El poder de las redes sociales y como éstas pueden darle relevancia o indiferencia a tu marca parece ser una de esas clases que la gente de ron Mestizo se saltó. En sus redes sociales tienen 5 publicaciones, de las cuales tres son del año pasado y de las dos de este año (hechas en dos meses seguidos), una es una reseña de una de esas personas que solamente hablan bien del producto, pero realmente no lo describe.

Pero eso no quiere decir que yo vine a hablar mal del producto. En realidad no es uno del que pueda decir nada malo, pero tampoco nada bueno. En su etiqueta no dice nada relevante para el producto, solo dice que es un ron «antiguo» pero no habla de edad, barrica, destilación ni producción. En una noticia que pude encontrar en internet sobre el lanzamiento de la marca, destaca que este ron tiene un blend de rones con un máximo de 6 años de edad. Ese mismo artículo destaca la edad del Colección Privada, que ya actualicé en la publicación original.

Este Mestizo antiguo, al igual que el Colección Privada, destaca un color exageradamente oscuro, aunque más claro que su hermano «mayor». En nariz se siente muy alcoholado, como que la primera y la segunda nota que siento es relativa al alcohol, y aunque eventualmente aparecen aromas de vainilla, madera y cuero, con un final que incluye aromas como de uvas o vino, éstas carecen de una intensidad que las coloque sobre el alcoholado. No obstante, los aromas de vino/uvas me hacen pensar en el uso de barricas distintas a las tradicionales, pero viendo la tendencia del ron, creo que se trata más de barricas bien seleccionadas que de barricas de distintos usos.

En boca me sorprende que no es tan franco como la mayoría de los rones venezolanos. Destacan sabores a caramelo y madera, con un toque muy lejano de cuero. Más me sorprende que se siente diluido. Como si en aromas el alcohol dominara y en boca el agua dominara. El retrogusto es de notas vegetales.

Quiero destacar que el Mestizo Colección Privada me gustó bastante. Incluso, algunos amigos me preguntaban si valía la pena a un precio tan superior a rones de otras edades, y siempre aseguré que valía la pena. Pero este Antiguo realmente no tiene nada que lo diferencie de otros rones muy por debajo de su precio.

Para dejarlo claro, el Colección Privada tiene (o tenía en ese momento) un precio de unos $55, cuando su competencia se encontraba en aproximadamente $30. Según el artículo que leí sobre este ron, el Antiguo se ubica entre $25 y $30, pero los rones que compiten contra él (por edad) se ubican entre $15 y $20.

Si bien en el mercado del ron premium se puede justificar pagar $50 o más por un producto si es bueno, el mercado de rones de $15 los busca con otro propósito, que suele ser coctelería premium. Mestizo parece caer en el error que han caído muchas marcas venezolanas, que es inflar el precio para crear una (falsa) idea de calidad superior.

Más al detalle, bajo la falsa premisa que el 20 en la botella de Colección Privada representa años, se pueden justificar los $50 de la botella… luego descubres que el 20 no representa años y que es un blend de rones de 6 a 8 años y te molestas, pero eso es con ese ron. Con este Antiguo es difícil justificar $25 por un producto que no destaca nada, ni en etiqueta, ni en sabores ni en calidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: Alcoholes y Añejos Monagas
Nombre del Ron: Antiguo
Marca: Mestizo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 6 años
Precio: $25
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 74

Por Larrañaga – Montecarlos

Confieso que estoy disfrutando esta nueva oportunidad de probar habanos de manera más o menos regular, gracias al trabajo que tengo en Robusto Bar. Aunque este producto no es de venta en el lugar, estar rodeado de personas pro-habanos y que estas compartan conmigo su experiencia y sus cigarros también garantiza que les haré partícipes de mis experiencias con cigarros de otros orígenes, por mucho que no les gusten o que quieran convencerse que no serán buenas. Pero eso es una discusión constante y ya hasta fastidiosa, en la que no pienso caer ahora, porque la verdad es que la oportunidad de disfrutar de un Montecarlos no es algo común, por lo que me cuentan y conseguir esta caja para compartir entre amigos parece haber sido todo un evento.

El Montecarlos es un producto de baja producción, porque la marca Por Larrañaga no es global ni tan masiva como las más comerciales y porque la vitola no es de fácil fabricación. Se trata de un 6 1/4 x 33, lanzada en 2002 y totalmente hecha a mano, que reemplazaba a la serie anteriormente llamada Montecarlo o Monte-Carlo, que era mecanizada. Se trata de un cigarro muy elegante, desde su anilla dorada y pequeña hasta una capa casi lisa y de un color claro que combina perfectamente con esa anilla. Para una marca que solamente hace 4 productos, aunque uno de ellos es limitado a tiendas Habano Specialist, este Montecarlos es el más largo y estilizado. Precisamente por el cepo tan pequeño y el hecho que son de tripa larga, se requiere un torcedor clase 9 (la experiencia más alta) para crearlo y según lo que he leído es relativamente común que den problemas de tiro. Afortunadamente, el mío permite un buen flujo de aire, aunque lo consideraría ligeramente más apretado de lo normal. La capa y el tiro tienen los aromas clásicos del habano tradicional, incluyendo paja, cuero y nueces, así que espero que la experiencia esté a la altura.

Las primeras caladas y hasta donde aprecio lo que creo que es el primer tercio del Montecarlos, el tiro es muy bueno, pero sin duda con ese toque más apretado de lo que me siento cómodo, pero no es una queja ni esto evita que la experiencia sea muy positiva. Los sabores principales son de madera, con distintos matices de ese mismo sabor a apreciar a todo lo largo del tercio y lo que podría identificar como madera de sándalo, balsa, cedro e incluso roble, con un retrogusto considerablemente picante y hasta agresivo, si se pudiera, al menos dentro del ámbito de los habanos. También hay algunos toques dulces que me recuerdan a pasas o a un sabor del vino Pedro Ximénez y una cierta salinidad en los labios. Aunque hay un toque picante, particularmente en el retrogusto, prácticamente puedo soltar una calada entera por la nariz sin que me dé problemas. La intensidad la colocaría en media-alta, con una fortaleza media-baja. No quema mal, pero ese toque medio apretado del tiro hace que queme más lento de lo que quisiera y tenga que mantener el encendedor a la mano para evitar cualquier conato de apagado.

El anillo de combustión del Montecarlos se comporta de maravilla, especialmente teniendo en cuenta lo complicado que puede ser su torcido. No sostiene mucha ceniza, pero con este cepo sería absurdo esperarlo. Aunque el tiro es ligeramente apretado, esto no evita que logre desprenderle humo abundante en cada calada y que ésta no tenga que ser excesiva para lograrlo. En términos de sabores no hay muchos cambios, pero siendo un cigarro que era hecho a máquina previamente, no esperaría que los hayan, especialmente dado su precio que suele ser inferior a $10. Los sabores dulces son ligeramente más abundantes, por lo que esa sensación de pasas ahora se siente más como de ciruelas, mientras que los distintos matices de madera siguen presentes y esa sensación salada también.

En el último tercio hay pocos cambios, pero todos son significativos. Para empezar, los distintos matices de madera parecen concentrarse principalmente en el sabor de roble, que en el primero y segundo tercio eran más como el más lejano de los matices de madera, por lo que esa evolución se ha hecho muy interesante y en este último tramo ha presentado una mayor intensidad del que menos sentía. Además, la sensación picante se ha traducido en una sensación más seca en la garganta y aunque esto no ha significado mucho en términos de sabores, sí he espaciado un poco más cada calada. Esto nos lleva al tercer punto de este último tercio y es que el cigarro se ha apagado un par de veces, en parte porque el espaciar las caladas hace que pase más tiempo en «neutro» el cigarro pero el tema del tiro se ha apretado en este final, sin duda por el cepo y la interacción de la saliva y el calor. Le hice un pequeño corte adicional, pero este no ayudó y es una atención constante al encendido lo que lo mantiene andando en la sección final. No obstante, me toma una hora fumarlo hasta el punto que ya me quemo los dedos.

Una grata experiencia con un habano es algo que he podido disfrutar en meses recientes mucho más que en años recientes. No sé si es un tema de conservación adecuada o de no esperar tanto de ellos por su precio. Si bien por su precio es superior al de los cigarros de otros orígenes, el común del fumador de habanos no está tan pendiente del precio y hoy en día se aprecia más es la oportunidad de fumar un habano original, con gente que los disfruta también y sin mayores pretensiones. Efectivamente, este Montecarlos lo disfruté junto con 4 personas más que fumaban el mismo cigarro y creo que eso contribuyó a mejorar la experiencia. No obstante, mis impresiones son mías y el tiro ligeramente apretado de mi cigarro no fue común, pero como soy el crítico, entre mis amigos ya hay como un chiste privado que el cigarro apretado siempre me va a tocar a mí. Sin duda son experiencias y esta fue muy positiva.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Por Larrañaga
Modelo: Montecarlos
Dimensiones: 6¼ x 33
Tamaño: Deliciosos (Slim Panetela)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $10,00
Puntuación: 87

Riverside – Fosforo (Robusto)

El pasado mes de octubre, una tienda llamada Riverside Cigar Shop, en Jeffersonville, Indiana (USA), lanzó su propia marca de cigarros llamada Fosforo. Desde el pasado diciembre, Pospiech Inc. se ha encargado de su distribución. Aunque Pospiech como tal puede no ser una marca o una distribuidora especialmente conocida, en efecto es una empresa creada por Michael Szczepankiewicz y Mike Palmer, ambos dueños de Cigar Hustler, y ha sido a través de Pospiech que han manejado la distribución de marcas como Powstanie, Chogüí y FQ, por mencionar algunas. Pero quizá son más conocidos por su relación muy directa con RoMaCraft Tobac, y aunque este Fosforo no es fabricado por NicaSueño como RoMa, es hecho por Garmendia Cigars Co., la misma fábrica de West Tampa Tobacco. La liga del Fosforo, creada por todo este grupo de personas y empresas, lleva una capa Habano oscuro de Ecuador, sobre un capote nicaragüense y tripa de las regiones de Condega y Jalapa, en Nicaragua.

Esta capa Habano tiene unas cuantas venas y no es muy lisa, pero realmente se siente atractivo en las manos gracias a que, siendo una capa que suele cubrir cigarros de fortaleza media-alta, los aromas los identifico más con cigarros suaves y estos incluyen un fuerte componente de bosta, madera y notas cítricas. En la tripa se sienten notas ligeramente más suaves pero no menos atractivas a madera, nueces y un toque suave de pimienta. Finalmente lo pico y la calada en frío me da notas de frutos rojos, cáscara cítrica y pimienta, pero esta pimienta es más como una de guayabita (allspice en inglés) y no muy fuerte. El tiro se siente bien y es rápidamente como procedo a encenderlo.

Desde la primera calada el Fosforo me encanta con sabores intensos y muy poca pimienta. En los últimos años he aprendido a apreciar los cigarros que no la incluyen en las primeras caladas, aunque sigo disfrutando los que sí. Pero el Fosforo incluye una buena cantidad de sabores a madera, marshmallow asado y durazno, todos muy cremosos y envolventes. En el retrogusto hay un ligero toque de cáscara cítrica, que es acompañado por cotufas a mediados de este segmento. Ya más cercano al final del tercio me encuentro con notas dulces y de cotufas en el paladar también. La intensidad es media y la fortaleza también, pero para no tener muchas notas picantes, esto es todo un logro y algo que realmente me impresiona. La quemada muy buena, con uno que otro desliz, pero nada grave ni que amerite retoques, con humo abundante en cada calada pero la convicción de no apurar mucho la fumada.

En el segundo tercio los sabores son parecidos a los del tercio previo, pero ligeramente menos cremosos, quizá porque hay un añadido picante que les quita esa propiedad y se siente más en la garganta. Los sabores de madera y durazno parecen no estar afectados por este cambio, pero el retrogusto pierde la propiedad cítrica y solamente se sienten cotufas (palomitas de maíz en el resto del mundo). La intensidad se mantiene en media, pero a partir del punto medio del cigarro, esta aumenta un tanto, sin dar el paso al siguiente punto. La fortaleza sigue siendo media también y en medio de todo impresiona cómo un cigarro que reduce su sensación cremosa y aumenta la picante puede mantenerse en el mismo punto, aunque quizá un toque también ha aumentado.

En el último tercio regresan las notas cremosas que me habían gustado tanto en el primer tercio y cuya presencia extrañé en el segundo. Sigo teniendo los sabores de durazno y madera, pero el añadido cremoso le da un matiz de vainilla y crema pastelera a todo el perfil, que si bien es menos picante que el segundo tercio, no lo desecha del todo, especialmente porque en el retrogusto hay una abundancia de esa crema que hace que me olvide de la etiqueta de fumador y saque un palillo mondadientes de la barra y disfrute hasta el último centímetro posible de este cigarro, aunque a eso no le hice fotos. Me toma una hora y 10 minutos fumar este Fosforo hasta el final y fue una gran fumada, en realidad, sin tener que caer en intensidad y fortaleza alta, pero con buena experiencia a todo lo largo.

Hace un tiempo hablaba con un amigo que es muy pro-habanos y me decía que hay muchos nombres de cigarros centroamericanos que le parecen tontos. Le respondí que si bien los habanos tienden a tener nombres relacionados con la gloria y la grandeza del tabaco (royal coronation, perfecto, legado, specially selected, etc.), llega un punto que se acaban los sinónimos y que ante tantas marcas que existen en el llamado Nuevo Mundo del tabaco, ya comienzan a hablar y protagonizar otros temas. Sin embargo, el nombre Fosforo es uno de los más difíciles de defender, porque en el mundo del tabaco el fósforo tiene un contenido de azufre que es lo que enciende en los fósforos de madera, esa parte que suele ser roja. También me pasa que verbalmente se parece a Bosphorous, el cigarro de Ozgener. Más allá del nombre, esta es una maravilla de cigarro, con buenos sabores, una intensidad moderada y una complejidad inexistente en muchos cigarros más conocidos. Realmente es un cigarro del que compraría muchos más ejemplares.

Ficha Técnica:
Fabricante: Garmendia Cigars Co.
Marca: Riverside
Modelo: Fosforo
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Condega, Jalapa)
Precio: $8,00
Puntuación: 93

Whisky: Kilchoman Loch Gorm

Pese a todo el tema de globalización y grandes consorcios que son dueños de tantas marcas, Kilchoman es una de esas rebeldes que es básicamente un negocio familiar. Sin duda un GRAN negocio familiar, pero es una misma familia quien tiene las fincas en donde se cosecha la cebada utilizada para el whisky y controlan toda la producción. Anualmente también hacen producciones limitadas dentro de su línea Loch Gorm y en esta ocasión es la de 2022 la que tengo para probar.

Al igual que las ediciones previas y, al menos hasta la siguiente, todos los Loch Gorm son añejados en barricas ex-jerez oloroso exclusivamente. La diferencia que ofrece la versión 2022 es que pasa también por barricas ex-PX. Esto es importante porque las barricas ex-jerez suelen ser usadas para whiskies de regiones como Highland y Speyside, pues tienden a aportar aromas y sabores de frutos rojos que van bien con esos whiskies. Precisamente por eso, la inclusión de ex-jerez en un whisky de Islay es algo novedoso y muy distinto. El adicional de Pedro Ximénez no puede más que nutrir aún más esta combinación, que además es embotellada a 46% de alcohol. En total son 6 años de añejamiento, aunque no especifica cuánto pasa en cada barrica. Siendo un Loch Gorm, asumiría que el PX es un simple finalizado y por tanto no alcanzaría el año.

Si bien el Loch Gorm es obviamente un whisky de Islay, me sorprende la intensidad de las notas afrutadas y cremosas, lo que me recuerda más a un cheesecake americano con banana, pero también con ralladura de limón y durazno, y también un aroma adicional de hojas de tabaco. También me impresiona que no es taaaan Islay como otros de la misma marca. Sí tiene sus notas de algas y turba y humo, pero no se siente tan frontal como otros whiskies de la región.

Tantos aromas frutales en nariz ciertamente no me prepararon para lo que venía en boca. Se siente como cuando pasas por una cocina en donde frieron como 2 kilos de tocineta y casi que puedes probar el aire. La sensación de humo y turba y de Islay en general es muchísimo más obvia en boca, pero todas esas frutas no parecen estar presentes en el paladar. Sí hay una nota dulce y algo ligeramente cremoso, pero no es tan dominante en boca como lo fue en nariz. El retrogusto es donde esas notas afrutadas parecen presentarse mejor, especialmente algo entre durazno y mango, o lo que se llama stone fruit en inglés, que son frutas con una sola semilla grande en el centro.

Dicho lo anterior y el hecho que los Kilchoman tienden a ser whiskies que me gustan bastante, o al menos el Machir Bay me encantó y otros que he probado de la marca están en mi bar de manera casi permanente. Pero el Loch Gorm, con su precio que rodea los $100 no es el que más quisiera tener de Islay. Me parece un whisky bueno y goloso y sabroso, pero dentro de su región y de su sabor, creo que hay mejores opciones por precios menores.

En términos más sencillos, sus toques dulces en boca junto con el peat de Islay me recordaron a una versión más fuerte y afrutada del Talisker 10, sin ir demasiado al detalle.

Ficha Técnica:
Fabricante: Kilchoman Distillery
Nombre del Whiskey: Loch Gorm 2022
Marca: Kilchoman
Origen: Islay, Escocia
Edad: 6 años
Precio: $100
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 83

Cohiba – Black (Robusto)

Mientras que el 2022 en Venezuela fue un año pujante, son muchos los que lo identificaron como una burbuja financiera y vaticinaron un 2023 terrible. Si bien este año, contando que ya llevamos más de la mitad de él, no ha sido tan pujante como el año anterior, creo que muchos se han quedado esperando esa ruina inminente. Entre esos nuevos avances de 2022 está la gente de Vitola Cigar Shop, un emprendimiento de Maracay en Venezuela, llevado por una persona que me contactó a finales de ese año pasado para probar y reseñar algunos de sus productos. Incluso sabiendo que tiendo a tardar un poco en reseñar y que suelo ser un tanto lapidario (yo lo llamo honesto) con los cigarros que no me gustan, lo que quería al final era la mención sobre disponibilidad y no tanto sobre calidad de cada cigarro, que ya es algo más subjetivo. Entre todo lo que ofreció y envió, confieso que este Cohiba Black me llamaba bastante la atención y fue hace un par de meses que lo recibí y finalmente ahora que lo pude reseñar.

El Cohiba Black es un producto que existe desde hace casi 20 años en el mercado americano, y aunque el uso de Cohiba como marca para este mercado no es algo que apoye totalmente, sí debo dejar claro que lo considero un producto y una marca como cualquier otra y no un Cohiba (que no lo es y de eso podemos hablar en otro momento). A este Black lo cubre una capa Connecticut Broadleaf americana y bajo ella un capote dominicano y, finalmente, tripa dominicana y mexicana. Puedo entender que cuando este cigarro salió al mercado, a muchos les llamara la atención lo oscuro y brillante de su capa, así como la promesa de una fumada de sabores intensos. Pero viéndolo bien, esta capa Broadleaf es considerablemente irregular, al menos en textura y no al punto que la hace agradable. Los aromas son dulces y de tierra, y se repiten en el pie. En la calada en frío son los más abundantes, pero acompañados de chocolate y pimienta.

Desde las primeras caladas este Cohiba Black quema relativamente torcido y aunque no es un torcido preocupante, es algo que no se corrige. El humo es abundante, pero sobre todo desde el pie y no necesariamente en cada calada, aunque tampoco indica algún tema de quemada. Los sabores son abundantes pero secos, en el sentido que no son particularmente dulces y esto hace que no sean fáciles de descifrar. Las sensaciones son de chocolate negro y nueces tostadas, con notas de pimienta, principalmente en el retrogusto, pero no ajenas al paladar. La ceniza es bastante blanca y el contraste que hace con la capa llama mucho la atención, pero al cabo de un rato comienza a ‘escamarse’ y caerse sola, por lo que procuro dejar el cigarro sobre el cenicero. La fortaleza es media, con una intensidad de baja a media.

Para el segundo tercio el Cohiba Black parece haber corregido internamente cualquier tema de quemado. El anillo de combustión es recto, la ceniza se sostiene bien y no se escama (al menos no mucho). El humo en boca también es más abundante y denso y en términos generales se deja fumar muy bien. Las sensaciones picantes prácticamente desaparecen en este tercio, pero son sustituidas por sabores de madera y vainilla, que hacen que la intensidad de la fumada se sienta baja y la fortaleza se coloque un toque debajo de media. Es la paciencia y la esperanza de que el último tercio será más fuerte lo que me mantiene fumando este Cohiba Black, aunque en verdad no ha dado problemas de combustión, así que no hay mucho que evite que llegue a ese punto.

Los sabores que introdujo el Cohiba Black en el tercio anterior son esencialmente los que lo acompañan hasta el final, con una intensidad y fortaleza similar. No da problemas de quemada, salvo en los últimos centímetros, que comienza a quemar más de un lado que del otro, pero tomo eso como indicativo que debería dejar el cigarro de lado. Me toma una hora y 20 minutos fumar este Black hasta ese punto y aunque no puedo decir que fue una mala experiencia, sí es algo olvidable, especialmente para un cigarro tan «controversial» como puede ser este, pero solamente por su marca.

Aunque quienes sigan este blog desde hace un tiempo puedan pensar que mi opinión de los habanos ha cambiado, sería muy tonto de mi parte negarlo. En efecto, fumar habanos originales ciertamente ha cambiado mi opinión de ellos y aunque no voy a decir que su precio actual es justificado, sí debo admitir que tienen su sabor característico y hay quienes los disfrutan mucho. Dicho esto, puedo justificar que existan cigarros H. Upmann, Romeo y Julieta o Punch de otros países, pues es una cuestión de derechos vendidos. Pero me cuesta justificar la existencia de Cohiba y Trinidad, porque no fueron marcas expropiadas durante la revolución cubana. No tenía otro lugar donde poner esa información, así que fue en esta reseña.

En cuanto al cigarro, está bien y puedo ver como en 2006 o cuando haya sido lanzado fuese un cigarro impresionante. Pero han pasado casi 20 años desde su lanzamiento y la industria ha evolucionado muchísimo, así como los blends y la calidad de las fumadas de tantas marcas. Este Cohiba Black me pareció algo aburrido, pero al menos tiene una construcción prácticamente perfecta, así que garantiza una fumada decente pero no muy variada. Si eso es lo que buscas, este será un buen cigarro para fumar.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Cohiba
Modelo: Black
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto (Robusto Extra)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, México
Precio: $13,50
Puntuación: 82

HVC – Black Friday 2022 (Robusto Extra)

Deja que los americanos sepan sacarle provecho a todo y así fue como tomaron lo que era considerado un presagio de una calamidad (normalmente financiera) para convertirlo en uno de los eventos de mayor ganancia del calendario laboral. El conocido Black Friday en Estados Unidos, pero hoy en día también en muchos otros países, es un día de ofertas que no ocurren más y suele usarse como el inicio de la temporada navideña. Aunque en algunos países han aprovechado la fecha para hacer ofertas durante todo el mes de noviembre, llamándolo «mes de black friday» o algo en ese estilo. Pero fuera de las compras y el evento, Black Friday es una línea de HVC que comenzó en 2015 con un tiraje de apenas 5 mil cigarros y que han repetido durante cada año, alcanzando 30 mil de ellos en 2021 y 2022. Aunque han sido ligas y vitolas distintas todos los años, pero siempre un solo tamaño, este de 2022 es el primero que es hecho en la fábrica de HVC ubicada en Estelí, Nicaragua.

Para esta edición de 2022, HVC lo hizo en vitola 5 1/2 x 50 (robusto extra), con una capa Habano 92 ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüenses. Esta capa tiene múltiples venas pequeñas y una que otra más grande, pero aromas muy agradables a madera dulce, nuez moscada, tierra seca y galletas danesas. En el pie se sienten notas genéricas de frutos secos, pimienta, cuero y chocolate negro. Luego de picarlo, la calada en frío permite apreciar madera intensa, pasas, merey y canela. Se siente un tiro muy decente, aunque hay secciones del cigarro que se sienten ligeramente esponjosas y espero no me den problemas luego.

Las notas dulces predominantes en las primeras dos o tres caladas del Black Friday 2022 me hacen pensar que será un cigarro atípico nicaragüense, pero al cabo de esas caladas llega una intensidad picante que me regresa a territorios más familiares y acompañados más adelante de notas primarias a merey dulce también. Entre las notas secundarias me encuentro con paja, cuero, nibs de cacao y tierra mojada, que parecen abundar en una que otra calada a lo largo del tercio. Las notas dulces, que a veces se sienten como de merey, intercambian el matiz con algo que me recuerda al jarabe de maple. El retrogusto es únicamente de pimienta, mientras que la intensidad es media-alta, con una fortaleza que bordea ese límite entre medio y alto, con una ceniza bien formada y un anillo de combustión que no es del todo recto pero parece corregirse solo.

Es curioso como la foto del segundo tercio ocurre casi una hora después de la primera, pero la ocasión no fue fácil y fueron pocas las oportunidades que tomé para disfrutar de lleno de este Black Friday 2022, que siguió presentando merey dulce entre sus sabores primarios, así como cáscara cítrica, cotufas y madera, con un adicional de café tostado cuando superé el punto medio. En el retrogusto la pimienta sigue siendo dominante al iniciar este tercio, pero le acompaña una nota de jarabe de maple al poco rato, que no deja de estar presente durante todo el tercio y al superar la mitad del cigarro incluso se siente más fuerte. El humo, aunque abundante en el primer tercio, es algo de menor cantidad en el segundo, mientras que la intensidad y fortaleza se mantienen casi iguales, con uno que otro detalle de quemado, que con un breve toque técnico se corrige fácilmente.

Los sabores de café, merey y tierra son los más predominantes en el último tercio, pero las notas de pimienta disminuyen considerablemente y hay veces que pienso que desaparecieron, mientras que sabores como canela, madera, clavo y pan tostado hacen actos de presencia en el último tercio, y la nota dulce en el retrogusto se hace más sutil y casi sigue el paso de la pimienta. En este último tercio la intensidad se vuelve media, con una fortaleza justo por debajo de media, con una construcción que bien parece ser tan buena como la del primer tercio. Me toma una hora y 45 minutos fumar el Black Friday 2022, lo cual es casi media hora más de lo que esperaba de él y con una calidad muy decente.

Entre la inmensa cantidad de cigarros disponibles en el mercado de casi todos los orígenes, no es muy común encontrar ligas que combinen bien los sabores sabores dulces y picantes, incluso al punto que muchos fabricantes tienden a irse por uno u otro de estos y suelen ser las vías picantes las más comunes. Mientras que en este Black Friday 2022, la liga parece haber mezclado cantidades igualmente altas de estos dos extremos, junto con sabores también muy agradables a merey, madera, tierra y cuero, con algunas notas muy breves de café y chocolate en algunos puntos de la fumada. El hecho que la quemada no es tan buena y que hubo algunos temas de quemada y fumada en el segundo tercio es determinante a la hora de marcar la puntuación de este cigarro, pero con mejor construcción sin duda sería un alto puntuador.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: HVC
Modelo: Black Friday 2022
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto Extra
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano 92)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 88