Cocuy: La Capilla Urucure

Al igual que con el Cabeza de Caballo que reseñé hace poco, este producto de La Capilla lleva el nombre de la localidad donde es hecho. Hay muchas cosas que evitar a la hora de hablar de los productos de La Capilla, porque no se puede decir ciudad ni pueblo a la hora de hablar de Urucure, cuando en realidad es prácticamente un caserío y su población apenas si se mide en miles de personas, cuidado y si no son cientos, muchos con residencia esporádica. Por otro lado, tampoco se puede decir que este cocuy se fabrica en Urucure, pues eso implicaría que hay una fábrica o al menos una estructura, cuando en realidad su creación es increíblemente artesanal.

Curiosamente, ese nivel de rusticidad y «artesanalidad» lo que hace de La Capilla una marca tan especial. En general la creación del destilado de cocui trelease es rústica, pero La Capilla celebra eso mismo. Comenzando con la etiqueta del producto, que se nota rústica y aunque describe muchísima información importante, no es una etiqueta que destaque modernidad ni hace pensar en un producto nuevo. La etiqueta precisamente te hace pensar que cocuy La Capilla existe desde hace 80 años o más.

La etiqueta lo que describe es el proceso de creación de este destilado. Menciona que su origen es en Urucure, en la provincia (o municipio) de Xaguas en el estado Lara. El agave se cosecha entre 498 y 648 metros sobre el nivel del mar, en donde la planta crece entre 8 y 12 años. La piña del agave es cocida en horno subterráneo con carbón de cují, ubeda y yajo, para ser luego molido con pilón de piedra y prensado con troja de vera. Luego el mosto es fermentado con agua natural de pozo y destilado en alambique de cobre. Finalmente reposa un tiempo indefinido pero el necesario para que esté bien en vasijas o botellones de vidrio.

El maestro cocuyero de este producto se llama Freddy Cordero y parte de una cosecha realizada el 16 de diciembre de 2020. La botella que tengo en mis manos es la número 36 de una producción que alcanzó las 77 unidades y es embotellada a 44% de alcohol.

En nariz el Urucure es sumamente ahumado, posiblemente entre los cocuy más ahumados que he apreciado. Pero no es solo humo lo que se aprecia, pues incluye también notas herbáceas, cítricas, de durazno y minerales.

En boca es más dulce de lo que los aromas me harían pensar, con una marcada nota mineral que bien podría ser una derivación o dilución de esa sensación ahumada, pero las variaciones tan polarizadas de los sabores me hacen pensar que hay una nota mucho más compleja en el cocuy, pues en cierto toque se sienten notas de mostaza, especialmente en el retrogusto. Pero el retrogusto tiene sus toques que no son tan agradables, en este caso marcado por una insistente nota metálica, pero no es tan fuerte y las de tierra y cáscara de limón llegan a superarla a veces.

A raíz de mi reseña pasada de La Capilla, la reacción entre varios amigos ha sido la misma, destacando que el precio es el mayor enemigo de este cocuy. Es algo comprensible, pues es posiblemente el más caro del mercado actualmente, aunque Ancestral está en ese rango, pero es añejado. Tiene sentido cuando observas que hay otros cocuy en Venezuela con precios inferiores a los $30, pero hay que destacar también que La Capilla no produce en un solo sitio y para conseguir su destilado viajan por todo el estado Lara junto con los maestros cocuyeros y sus campamentos, a fin de conseguir de primera mano el cocui. Si bien al consumidor final pudiera no importarle mucho esto y solo ver el precio, hay un enorme trabajo detrás que no puede ser ignorado.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Agave: Urucure
Marca: La Capilla
Origen: Venezuela
Materia prima: Agave cocui trelease
Precio: $60
Densidad alcohólica: 44%
Puntuación: 86

Linga – Most Wanted (Gordo)

No fue sino hace un poco más de un par de meses que probé mi último cigarro de Linga. Confieso que esa última experiencia no fue nada positiva, e incluso si las anteriores habían sido decentes, esa última me tumbó todo lo que la marca había construido hasta el momento en mí. Quizá uno de los temas que más me habían hecho ruido era lo esotérico de las publicaciones que hacen en su instagram, así como el hecho que hayan replicado mi reseña casi inmediatamente. Sin duda no la habían leído y me sorprendería mucho que la hayan leído desde entonces. Pero una cosa que mi última impresión del Most Wanted me dejó marcado era que se trataba de un cigarro saborizado, cuando ni quien me lo vendió, ni siquiera quienes lo habían fumado antes sabían que lo era.

No puede ser que existan dos versiones del Most Wanted. No tendría sentido financieramente. Este tiene la perilla endulzada y fue obsequio de un amigo que visitó República Dominicana recientemente. En su capa tiene aromas ligeramente perfumados, como de flores blancas pero también madera nueva. El pie es cubierto por la capa, así que no hay aromas que apreciar ahí, pero luego de picarlo me doy cuenta que la perilla es endulzada y eso afecta la calidad de los aromas que pueda apreciar por la calada en frío. No obstante, hay notas de madera y cacao.

No tengo idea de la liga, pero dado que ni la marca admite que existen dos versiones de este cigarro, mucho menos van a admitir que hay una liga distinta a la original que incluye capa San Andrés mexicana, capote Habano ecuatoriano y tripa dominicana. Pero en las primeras caladas este Most Wanted se siente suave, mucho más suave de lo que una capa tan oscura me haría esperar, con sabores a nueces, madera, vainilla y un fondo amargo que pareciera ser de esa misma vainilla. Si eres curioso, como yo, alguna vez has probado la vainilla pura o incluso el extracto de vainilla y ese es uno de los primeros aprendizajes en la vida de que las cosas que huelen bien no necesariamente saben bien. Son pocos los sabores que desprende el Most Wanted, aunque no son desagradables y sin duda que el sweet tip promueve que los sabores del cigarro tengan ese matiz dulce. El retrogusto es de vainilla y no mucho más, pues tiene una intensidad media con una fortaleza media-baja, pero afortunadamente quema bien y parejo.

En su segundo tercio, al cual el Most Wanted finalmente llega después de casi 30 minutos de fumada, los sabores son más variados y más intensos, en parte porque el dulzor de la perilla ha bajado un poco y se siente menos dulce, precisamente. Esto permite apreciar sabores sutiles a cuero, musgo y madera que posiblemente el dulce opacaba y como son tan suaves, no sería descabellado que sea así. El retrogusto se siente ligeramente especiado, algo similar a mi experiencia original del Most Wanted, aunque con una intensidad mucho menor y nada que me llegue a preocupar, en realidad. En términos de construcción, se comporta bastante bien, aunque no mantiene la ceniza mucho tiempo. Quema a buen ritmo, incluso lento y abundante de humo, pero con intensidad y fortaleza bajos, por lo que no agrada del todo, especialmente cuando pasas tanto tiempo fumando algo tan suave.

En su último tercio el Most Wanted se convierte en casi otro cigarro, con un perfil intensamente picante, que no lo había sido en lo absoluto hasta el momento. Los sabores no tienen perfil ni estilo dulce, destacando el cuero y la madera y un retrogusto con ligera vainilla y más pimienta. Ese hecho de espaciar las caladas y alargar la fumada se marca más en el último tercio, no porque quiera extenderlo sino porque la pimienta es tan agresiva que no me dan tantas ganas de fumarlo. Pero me dura dos horas antes de dejarlo morir en el cenicero, ya sin anilla y cuando queda muy poco tabaco en sí, aunque los sabores a partir de la mitad de este tercio desaparecieron y lo que me quedó fue solamente la intensidad media de la pimienta.

En realidad iba a hacer falta mucha calidad y mucho sabor para hacerme olvidar o ignorar la experiencia previa con el Most Wanted, pero aunque esta versión no tiene esa calidad y ese sabor que esperaba, es una experiencia muy superior a la original. Tuve la oportunidad de conversar un poco con sus fabricantes y me comentan que están en una época de experimentos y pruebas, pues están cambiando de master blender. Honestamente, no tendría sentido hacer dos productos distintos con el mismo nombre, pero se trata de un cigarro que apunta a un mercado que no es el que frecuento, simplemente porque los cigarros saborizados o infusionados no son lo mío. Pero ese mercado existe, es emergente y tiene mucho éxito, sobre todo en Estados Unidos. Así que sería inútil decir que es un cigarro malo solo porque no me gustó. Simplemente no es para mí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Linga Cigars Factory
Marca: Linga
Modelo: Most Wanted
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: Ecuador (Habano)
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 76

Southern Draw – Kudzu Lustrum (Lonsdale)

Cualquiera que me siga en redes o esté en grupos de WhatsApp conmigo sabrá que cuando tengo la oportunidad publico lo que he venido llamando los Lunes de Lancero. Anteriormente eran los lunes el día de la semana que no fumaba, salvo que fuese un cigarro o una vitola especial, pero como hoy en día fumo prácticamente todos los días, la tradición del Lunes de Lancero la he mantenido siempre que puedo. Buscando esa tradición, hace algunos lunes tuve este Kudzu Lustrum en mis manos y decidí fumarlo, pero llamándolo Lunes de Lonsdale. En este caso, se trata de un cigarro que probé hace unos 4 años, en otra vitola. Aunque esta tiene la misma liga, se trata de un lonsdale «especial» llamado Lustrum con medidas de 6 x 44 y box pressed. Al parecer esta liga lleva en la capa una hoja conocida como medio tiempo y cuando hicieron el batch inicial de cigarros, les sobró algo de esa hoja que además es escasa. Buscando qué hacer con ese sobrante, crearon esta edición, que además tiene esas hojas con 5 años de añejamiento.

La liga incluye esa capa habano medio tiempo sobre un capote nicaragüense Ometepe criollo 98 y tripa de Nicaragua también. Al igual que todos los productos de la marca, es hecho por la fábrica de AJ Fernandez. La razón por la que es un Lonsdale es porque las hojas de medio tiempo son más pequeñas y no hubiesen funcionado para una vitola distinta. Este medio tiempo habano tiene una apariencia algo montañosa, por decirlo así en el sentido que no es lisa. Tiene aromas a establo, regaliz, almendras y caramelo, mientras que la calada en frío tiene notas de chocolate intenso, cítrico de naranja, caramelo y canela.

Esta liga en esta vitola desprende desde la primera calada notas muy complejas de pimienta, café, cáscara de naranja y chocolate, con esa sensación oleosa en boca luego de soltar el humo tan típica de cigarros de calidad. Realmente estas vitolas delgadas guardan un carácter mucho más fuerte y complejo que las de cepos mayores. En el retrogusto hay madera abundante, pimienta y una nota mineral como las monedas de céntimo que eran de una aleación de cobre. La intensidad de los sabores es media, con una fortaleza media-alta y la obligación de fumarlo lentamente. El anillo de combustión es casi recto, lo que produce una ceniza de buen tamaño y color muy uniforme, aunque no muy sólida y al cabo de unos minutos la dejo caer por precaución.

El cigarro desprende humo abundante después de cada calada y en construcción se comporta a la perfección. En el segundo tercio sus sabores a chocolate, café, regaliz, madera y maní garrapiñado son ricos y concentrados, y para el momento que llego a la mitad del cigarro los sabores a chocolate se sienten malteados, siendo ese el único cambio realmente notable. El retrogusto sigue siendo de madera, pimienta y esa nota mineral de cobre, aunque es una que está desapareciendo y es precisamente con esa sensación malteada del chocolate en el paladar que siento a la mitad la que marca la desaparición del cobre en el retrogusto. La ceniza sigue siendo muy blanca y bien situada sobre el cigarro, al tiempo que le doy un espacio bastante prudencial a cada calada. La intensidad es media-alta, con una fortaleza similar.

Para el último tercio los sabores de chocolate llevan la delantera de todo lo demás que acompaña al Kudzu Lustrum, malteadas y seguidas de un café intenso, cereza, caramelo y madera tostada. La construcción es perfecta y el cigarro en ningún momento presenta problema alguno, mientras que la intensidad se mantiene en media-alta, con fortaleza media y un toque más, pero sin llegar al siguiente paso. Me toma una hora y 40 minutos fumar el lonsdale hasta el último momento, en el que ya me había quemado los dedos un par de veces, pero con gusto.

La vitola lonsdale no es una que suelo fumar, principalmente porque no es algo común y es una tendencia de muchos fabricantes inclinarse por vitolas más grandes o de cepos mayores, porque es lo que venden seguro. Las vitolas de cepos más pequeños se han convertido en cigarros prácticamente para conocedores o quienes buscan un sabor intenso, aunque el cigarro no aparente ser exactamente intenso o fuerte. Sin embargo, los Southern Draw son cigarros que han «sufrido» una baja de precios en años recientes que han hecho que se puedan convertir en productos de fumada ocasional y no tan esporádica como sus precios anteriores obligaban al fumador habitual, aunque este Kudzu Lustrum no parece estar entre esos que han acomodado sus precios y sigue siendo una versión «especial» del cigarro, que tiene la misma liga pero no el mismo precio. Aunque entiendo que no sea un cigarro que esté masivamente disponible precisamente por esas hojas pequeñas y limitadas, sería una pérdida no poder hacerse con unos cuantos de ellos.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Southern Draw
Modelo: Kudzu Lustrum
Dimensiones: 6 x 44
Tamaño: Lonsdale
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua (Criollo 98)
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 88

H. Upmann – Magnum 46

Un obsequio reciente de un buen amigo, quien trabaja para el momento del obsequio trabajaba en Kukenan Tobacco, el único distribuidor autorizado en Venezuela por Habanos SA para la importación de habanos, por si hiciera falta confirmar la originalidad del producto. En lo particular me estoy cuidando mucho a la hora de reseñar un habano, pues viendo un poco mi historial con ellos, he dado cuenta que varias de las reseñas que he hecho, al menos muchas de las más antiguas, probablemente fueron falsificaciones. Por ello ahora solo fumo lo que tiene una originalidad comprobable y es precisamente eso lo que reseñaré. También iré borrando las reseñas antiguas de falsificaciones.

El mencionado amigo me había sugerido precisamente este cigarro para una cata previa, pero la organización de esas catas últimamente se ha visto mermada por un aumento en las responsabilidades y tiempos de dedicación de mi trabajo, por lo que se siguen organizando pero en algo más colaborativo con otras personas. Pero en cuanto al cigarro y la reseña, que por eso estamos aquí, H. Upmann se ha convertido para mí en una referencia del habano bien hecho y de fortaleza media, muy bueno para una fumada agradable y sin sorpresas desagradables. El hecho que durante un buen tiempo Habanos SA haya decidido mantener la marca en una existencia de pocos productos y sin mucha innovación es algo que no terminaba de entender, pero en los últimos 10 años se han visto nuevos productos y nuevas líneas en la marca. En términos de referencia, este Magnum 46 es equivalente a un toro, con un largo de 5,625 pulgadas y un cepo de 46. Dado que las capas cubanas no son conocidas por impartir una gran cantidad de sabores al cigarro, es de esperarse que no sean las capas lo que más aromas muestren en frío, aunque este Magnum 46 tiene notas interesantes de chocolate en polvo y madera, mientras que la calada en frío tiene toques más fuertes de madera y canela.

Desde las primeras caladas el Magnum 46 me da sabores a tierra mojada y notas cítricas, pero no tarda mucho en mostrar más sabor, con notas de cuero, madera, dulce y un retrogusto de caramelo y son estos sabores los que llevan la pauta del primer tercio, sin añadir ni eliminar nada durante toda su duración. La ceniza se sostuvo de manera muy decente, pero curiosamente parecía tener un cepo mucho más pequeño que el del cigarro, por lo que se cayó fácilmente mucho antes de finalizar el primer tercio. El anillo de combustión no es recto, pero al menos en este primer segmento no requiere que le dé retoques y la quemada es constante. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

Los sabores en el segundo tercio son básicamente los mismos, pero tiene también notas de canela y las nueces son más intensas y son lo que le da un matiz de frutos secos y sensación muy cremosa, como si el humo mismo fuese oleoso. La intensidad se vuelve media-alta, con una fortaleza media-baja, lo cual aprecio bastante porque aunque cada calada tiene sabor abundante, no aturde cuando suelto el humo. La ceniza se desprende en momentos inesperados y el anillo de combustión está lejos de ser el mejor, pero en términos generales el Magnum 46 se comporta muy bien y hasta el momento los únicos retoques que le he dado son dos para corregir quemada y no para avivar el fuego.

Para el último tercio, aunque la intensidad de los sabores ya está casi en alta, pero no durante todo el tercio, sí pasa que se ha simplificado en sus sabores y estos apenas son de cuero y nueces, mientras que en el retrogusto es donde se sienten esos toques dulces y de madera, específicamente de cedro. También han habido instancias muy cortas con un sabor a café que fue agradable, aunque muy corto. Han sido varios los temas de combustión y esto ha hecho que el Magnum 46 ha requerido dos retoques más, de los cuales el último fue más largo, pero en términos generales se trata de un habano que disfruté bastante durante la hora y 15 minutos que duró.

Sin caer en discusiones estériles sobre habanos y no habanos, las cuales realmente me tienen cansado, el Magnum 46 se trata de un buen habano de fortaleza media-baja y alta intensidad de sabores, en parte gracias a su cepo. Efectivamente, es gracias a ese cepo y eso, junto con una cantidad decente e incluso baja de ligero, se traduce en un cigarro agradable, de un precio decente (para ser un habano), de duración respetable y algo que definitivamente recomendaría fumar más, especialmente si buscas algo diferente al catálogo habitual de habanos. Puede que sus sabores sean típicos de ese renglón, pero es muy común que un fumador se vaya por Magnum 54 o 56, especialmente cuando la tendencia de habanos va hacia los cepos más grandes, pero cigarros como este en cepo 46 se aprecian bastante. La puntuación hubiese sido mejor si no fuera por esos retoques.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: H. Upmann
Modelo: Magnum 46
Dimensiones: 5⅝ x 46
Tamaño: Coronas Gordas (Grand Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $28,00
Puntuación: 89

Tiago – Clásico (Toro)

Muchas veces me enorgullezco porque cada año pruebo cigarros nuevos o marcas nuevas, algunas de las cuales nunca había oído antes. Sin embargo, creo que esta es la primera vez que pruebo un cigarro que cambia de marca mientras lo estoy fumando. Casualmente, el mismo día que decidí encenderlo descubrí una noticia de que la marca iba a cambiar de nombre. Efectivamente, la anilla del cigarro dice Pichardo, nombre que recibía por Eradio Pichardo, quien era parte de ACE Prime Cigars y el productor original del cigarro, junto con Luciano Cigars. Pero durante este 2023 las empresas decidieron separarse y Pichardo ya no forma parte de esta nueva división. Por ello, el nuevo nombre responde a Tiago Splitter, co-fundador y vicepresidente de la empresa. Curiosamente, Splitter fue jugador de la NBA entre 2010 y 2017.

En el caso más específico del cigarro se trata de una producción regular con capa Sumatra ecuatoriana, con capote y tripa de Nicaragua. Esa capa Sumatra tiene aromas a canela y tierra, mientras que en el pie se aprecian establo y un cereal que siento que es avena. Lo pico con la doble hojilla y me llama la atención que la cabeza del cigarro tiene una curva irregular, aunque eso no evita que el corte sea preciso… es más como si fuera ligeramente puntiagudo. La calada en frío presenta aromas de tierra, madera balsa, pimienta y ese cereal que definitivamente es avena, al menos en este punto.

Desde las primeras caladas la pimienta tan típica de los tabacos nicaragüenses se hace presente y por un momento dudo si este va a ser otro cigarro nicaragüense que comienza únicamente picante y es así durante casi toda la fumada. El hecho que el Pichardo/Tiago Clásico sea un cigarro de precio moderado (menos de $10 por unidad) me hace dudar esa calidad aún más. Pero a lo largo del primer tercio también hay sabores de miel, cuero y merey, mientras que en el retrogusto la nota picante no es tan fuerte y está combinada con notas de cerezas maraschino. También me llama la atención que el anillo de combustión es bastante recto y la ceniza larga y compacta. Tantos aspectos positivos de la fumada me hacen pensar si se mantendrá así. La fortaleza es media, con una intensidad media-alta.

En el segundo tercio los sabores siguen esta misma tendencia y parecen cambiar muy poco, con excepción de una nota cítrica, especialmente en el retrogusto, mientras que en el paladar se siente algo más aproximado a pulpa de naranja. Luego del punto medio estos sabores cítricos desaparecen, pero son reemplazados por notas de pan y pretzel y en el retrogusto tiene una nota de chocolate bien interesante. La ceniza sigue siendo sólida y llamativo cómo se mantiene, mientras que la intensidad se mantiene en media-alta, con la fortaleza en media. Realmente no hay mucho que me haga dudar de la calidad del Clásico de Tiago hasta este punto.

En el último tercio el cigarro finalmente muestra sus defectos, pero estos no son muchos, para ser honesto. Las notas cítricas de inicios del tercio anterior parecieran regresar, pero se sienten algo más ácidas, lo cual no es realmente agradable. Pero afortunadamente no duran mucho y son reemplazadas por esas notas de miel del primer tercio, mientras que el chocolate desaparece del retrogusto y este muestra la pimienta que siempre ha estado ahí junto con notas de madera de roble. La intensidad llega a alta en este último tercio y aunque esa intensidad incluye las notas no tan agradables, en realidad incluye a todo el cigarro y eso no me queda más que apreciarlo, especialmente porque la fortaleza se mantiene en media. Luego de una hora y 50 minutos, este Pichardo/Tiago llega a su fin.

Ciertamente la experiencia con este Pichardo/Tiago pinta de dos estilos muy distintos. Por un lado, antes de encenderlo tiene una apariencia «barata» porque la anilla no me dice mucho, y el precio me dice mucho menos. El hecho que se venda en bundles no ayuda tampoco. Pero una vez encendido se siente como un cigarro más caro, uno que no se vende en bundle y uno que podría, incluso, tener una anilla más llamativa y un precio mayor. Es uno de esos ejemplos de por qué no debes juzgar un libro por su portada o un vino por su etiqueta. La capa Sumatra le añade un buen carácter al cigarro pero el hecho que sea de una marca que, para bien o para mal está evolucionando y cambiando, el que no le hayan cambiado la liga indica que saben que tienen un buen producto y han elegido mantener el precio, incluso si implica un cambio en toda su imagen. Sin duda, hay que aprovechar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Luciano Cigars Factory
Marca: Tiago
Modelo: Clásico
Dimensiones: 6½ x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí, Ometepe)
Precio: $9,00
Puntuación: 93

La Palina – Bronze Label (Toro) (recatado)

Hace un poco más de 4 años que probé este cigarro y aunque mi experiencia con La Palina ha sido generalmente positiva y predominantemente básica, en el sentido que no he probado mucho de la marca que me haya impresionado, la verdad es que el Bronze Label me pareció por demás considerablemente básico y carente de sorpresas. No es por nada que se trata de un cigarro de bajo costo (relativo) de la marca. Quizá por esa falta de sorpresa no volví a adquirir el Bronze Label y cuando los amigos de Vitola Cigar Shop me contactaron ofreciendo sus productos, ese era uno de los que menos me interesaban, pero luego de conversar un rato con ellos, accedí a darle una nueva oportunidad.

El Bronze Label sigue siendo un casi puro hondureño, fabricado en ese país, con capa, capote y tripa de Honduras, pero una hoja en la tripa es de Nicaragua. Se trata de un cigarro por demás bonito, pero realmente no demuestra nada distinto, salvo el nombre Bronze Label y colores con tonalidades que recuerdan precisamente al bronce en su anilla. Afortunadamente las venas no son muy prominentes en la capa y eso contribuye a que se vea más liso y más acorde al metal que menciona en su anilla. Los aromas en la capa incluyen madera y establo, mientras que en el pie sigue incluyendo madera, pero también pimienta y nueces. En la calada en frío hay notas de madera y paja.

El Bronze Label comienza marcadamente mineral, el cual es un sabor que mantiene durante la mayor parte de la fumada, pero en el primer tercio incluye pimienta, madera y nueces, estas últimas corresponden a la sensación más superficial y suave de los sabores, por lo que no se mantiene de manera regular. No obstante, el cigarro tiene una nota ligeramente cremosa que acentúa esas nueces durante este primer segmento y básicamente las deja a un lado hacia el final del mismo. El retrogusto es de madera y esa nota mineral que precisamente arropa casi toda la fumada y es lo más fuerte hasta este punto. Hablando de fuerza, la fortaleza precisamente es media, con una intensidad media-baja.

Por difícil que pareciera, en el segundo tercio el Bronze Label es incluso más mineral, aunque no lo llamaría metálico y mucho menos diría que es bronce, aunque sería increíble si lograran precisamente ese sabor en este cigarro. Pero no, es tierra, es arena, arcilla y notas similarmente terrosas, que son parte de ese espectro mineral. Afortunadamente estas sensaciones terrosas no eliminan la crema del perfil y también mantienen la pimienta pero las sutiles sensaciones de nueces sí que fueron desfasadas en el tercio anterior. El retrogusto sigue siendo dominado por la madera, pero también incluye notas picantes, o al menos una sensación picosa en la nariz que no termina de agradarme, aunque esto se deba más a una molestia propia que otra cosa. La fortaleza llega a media, con una intensidad similar. En términos de construcción, aunque en el tercio anterior era fácil ser optimista, la verdad es que para este tercio es difícil continuar siéndolo y lo digo más precisamente sobre un tema de ceniza y cuánto se mantiene sobre el cigarro.

Por un lado el cigarro no evoluciona más allá de eso, manteniendo las sensaciones minerales como dominantes y perdiendo sabores y sensaciones en la mayoría de los casos, razón por la cual realmente no le tomé fotos. También pasó que se me olvidó, pero ante la falta de evolución, no era para menos. Básicamente el Bronze Label siguió la ruta de muchos otros cigarros dentro de su rango de precios, en donde comienza prometedor y entusiasta, pero ya para el final de primer tercio dejan de evolucionar y comienzan un lento descenso hacia sabores cada vez más sencillos. Me atrevería a decir que la experiencia fue mejor que la de hace 4 años, pero no fue mucho mejor. Quizá fue la misma y La Palina ha mantenido su liga con este cigarro, pero yo estaba más optimista y sentí una mejor experiencia en el primer tercio, como preámbulo a lo que podría ser el resto, pero el segundo y último tercio fueron igual de básicos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: La Palina
Modelo: Bronze Label
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 79