H. Upmann – Magnum 46

Un obsequio reciente de un buen amigo, quien trabaja para el momento del obsequio trabajaba en Kukenan Tobacco, el único distribuidor autorizado en Venezuela por Habanos SA para la importación de habanos, por si hiciera falta confirmar la originalidad del producto. En lo particular me estoy cuidando mucho a la hora de reseñar un habano, pues viendo un poco mi historial con ellos, he dado cuenta que varias de las reseñas que he hecho, al menos muchas de las más antiguas, probablemente fueron falsificaciones. Por ello ahora solo fumo lo que tiene una originalidad comprobable y es precisamente eso lo que reseñaré. También iré borrando las reseñas antiguas de falsificaciones.

El mencionado amigo me había sugerido precisamente este cigarro para una cata previa, pero la organización de esas catas últimamente se ha visto mermada por un aumento en las responsabilidades y tiempos de dedicación de mi trabajo, por lo que se siguen organizando pero en algo más colaborativo con otras personas. Pero en cuanto al cigarro y la reseña, que por eso estamos aquí, H. Upmann se ha convertido para mí en una referencia del habano bien hecho y de fortaleza media, muy bueno para una fumada agradable y sin sorpresas desagradables. El hecho que durante un buen tiempo Habanos SA haya decidido mantener la marca en una existencia de pocos productos y sin mucha innovación es algo que no terminaba de entender, pero en los últimos 10 años se han visto nuevos productos y nuevas líneas en la marca. En términos de referencia, este Magnum 46 es equivalente a un toro, con un largo de 5,625 pulgadas y un cepo de 46. Dado que las capas cubanas no son conocidas por impartir una gran cantidad de sabores al cigarro, es de esperarse que no sean las capas lo que más aromas muestren en frío, aunque este Magnum 46 tiene notas interesantes de chocolate en polvo y madera, mientras que la calada en frío tiene toques más fuertes de madera y canela.

Desde las primeras caladas el Magnum 46 me da sabores a tierra mojada y notas cítricas, pero no tarda mucho en mostrar más sabor, con notas de cuero, madera, dulce y un retrogusto de caramelo y son estos sabores los que llevan la pauta del primer tercio, sin añadir ni eliminar nada durante toda su duración. La ceniza se sostuvo de manera muy decente, pero curiosamente parecía tener un cepo mucho más pequeño que el del cigarro, por lo que se cayó fácilmente mucho antes de finalizar el primer tercio. El anillo de combustión no es recto, pero al menos en este primer segmento no requiere que le dé retoques y la quemada es constante. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

Los sabores en el segundo tercio son básicamente los mismos, pero tiene también notas de canela y las nueces son más intensas y son lo que le da un matiz de frutos secos y sensación muy cremosa, como si el humo mismo fuese oleoso. La intensidad se vuelve media-alta, con una fortaleza media-baja, lo cual aprecio bastante porque aunque cada calada tiene sabor abundante, no aturde cuando suelto el humo. La ceniza se desprende en momentos inesperados y el anillo de combustión está lejos de ser el mejor, pero en términos generales el Magnum 46 se comporta muy bien y hasta el momento los únicos retoques que le he dado son dos para corregir quemada y no para avivar el fuego.

Para el último tercio, aunque la intensidad de los sabores ya está casi en alta, pero no durante todo el tercio, sí pasa que se ha simplificado en sus sabores y estos apenas son de cuero y nueces, mientras que en el retrogusto es donde se sienten esos toques dulces y de madera, específicamente de cedro. También han habido instancias muy cortas con un sabor a café que fue agradable, aunque muy corto. Han sido varios los temas de combustión y esto ha hecho que el Magnum 46 ha requerido dos retoques más, de los cuales el último fue más largo, pero en términos generales se trata de un habano que disfruté bastante durante la hora y 15 minutos que duró.

Sin caer en discusiones estériles sobre habanos y no habanos, las cuales realmente me tienen cansado, el Magnum 46 se trata de un buen habano de fortaleza media-baja y alta intensidad de sabores, en parte gracias a su cepo. Efectivamente, es gracias a ese cepo y eso, junto con una cantidad decente e incluso baja de ligero, se traduce en un cigarro agradable, de un precio decente (para ser un habano), de duración respetable y algo que definitivamente recomendaría fumar más, especialmente si buscas algo diferente al catálogo habitual de habanos. Puede que sus sabores sean típicos de ese renglón, pero es muy común que un fumador se vaya por Magnum 54 o 56, especialmente cuando la tendencia de habanos va hacia los cepos más grandes, pero cigarros como este en cepo 46 se aprecian bastante. La puntuación hubiese sido mejor si no fuera por esos retoques.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: H. Upmann
Modelo: Magnum 46
Dimensiones: 5⅝ x 46
Tamaño: Coronas Gordas (Grand Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $28,00
Puntuación: 89

Tiago – Clásico (Toro)

Muchas veces me enorgullezco porque cada año pruebo cigarros nuevos o marcas nuevas, algunas de las cuales nunca había oído antes. Sin embargo, creo que esta es la primera vez que pruebo un cigarro que cambia de marca mientras lo estoy fumando. Casualmente, el mismo día que decidí encenderlo descubrí una noticia de que la marca iba a cambiar de nombre. Efectivamente, la anilla del cigarro dice Pichardo, nombre que recibía por Eradio Pichardo, quien era parte de ACE Prime Cigars y el productor original del cigarro, junto con Luciano Cigars. Pero durante este 2023 las empresas decidieron separarse y Pichardo ya no forma parte de esta nueva división. Por ello, el nuevo nombre responde a Tiago Splitter, co-fundador y vicepresidente de la empresa. Curiosamente, Splitter fue jugador de la NBA entre 2010 y 2017.

En el caso más específico del cigarro se trata de una producción regular con capa Sumatra ecuatoriana, con capote y tripa de Nicaragua. Esa capa Sumatra tiene aromas a canela y tierra, mientras que en el pie se aprecian establo y un cereal que siento que es avena. Lo pico con la doble hojilla y me llama la atención que la cabeza del cigarro tiene una curva irregular, aunque eso no evita que el corte sea preciso… es más como si fuera ligeramente puntiagudo. La calada en frío presenta aromas de tierra, madera balsa, pimienta y ese cereal que definitivamente es avena, al menos en este punto.

Desde las primeras caladas la pimienta tan típica de los tabacos nicaragüenses se hace presente y por un momento dudo si este va a ser otro cigarro nicaragüense que comienza únicamente picante y es así durante casi toda la fumada. El hecho que el Pichardo/Tiago Clásico sea un cigarro de precio moderado (menos de $10 por unidad) me hace dudar esa calidad aún más. Pero a lo largo del primer tercio también hay sabores de miel, cuero y merey, mientras que en el retrogusto la nota picante no es tan fuerte y está combinada con notas de cerezas maraschino. También me llama la atención que el anillo de combustión es bastante recto y la ceniza larga y compacta. Tantos aspectos positivos de la fumada me hacen pensar si se mantendrá así. La fortaleza es media, con una intensidad media-alta.

En el segundo tercio los sabores siguen esta misma tendencia y parecen cambiar muy poco, con excepción de una nota cítrica, especialmente en el retrogusto, mientras que en el paladar se siente algo más aproximado a pulpa de naranja. Luego del punto medio estos sabores cítricos desaparecen, pero son reemplazados por notas de pan y pretzel y en el retrogusto tiene una nota de chocolate bien interesante. La ceniza sigue siendo sólida y llamativo cómo se mantiene, mientras que la intensidad se mantiene en media-alta, con la fortaleza en media. Realmente no hay mucho que me haga dudar de la calidad del Clásico de Tiago hasta este punto.

En el último tercio el cigarro finalmente muestra sus defectos, pero estos no son muchos, para ser honesto. Las notas cítricas de inicios del tercio anterior parecieran regresar, pero se sienten algo más ácidas, lo cual no es realmente agradable. Pero afortunadamente no duran mucho y son reemplazadas por esas notas de miel del primer tercio, mientras que el chocolate desaparece del retrogusto y este muestra la pimienta que siempre ha estado ahí junto con notas de madera de roble. La intensidad llega a alta en este último tercio y aunque esa intensidad incluye las notas no tan agradables, en realidad incluye a todo el cigarro y eso no me queda más que apreciarlo, especialmente porque la fortaleza se mantiene en media. Luego de una hora y 50 minutos, este Pichardo/Tiago llega a su fin.

Ciertamente la experiencia con este Pichardo/Tiago pinta de dos estilos muy distintos. Por un lado, antes de encenderlo tiene una apariencia «barata» porque la anilla no me dice mucho, y el precio me dice mucho menos. El hecho que se venda en bundles no ayuda tampoco. Pero una vez encendido se siente como un cigarro más caro, uno que no se vende en bundle y uno que podría, incluso, tener una anilla más llamativa y un precio mayor. Es uno de esos ejemplos de por qué no debes juzgar un libro por su portada o un vino por su etiqueta. La capa Sumatra le añade un buen carácter al cigarro pero el hecho que sea de una marca que, para bien o para mal está evolucionando y cambiando, el que no le hayan cambiado la liga indica que saben que tienen un buen producto y han elegido mantener el precio, incluso si implica un cambio en toda su imagen. Sin duda, hay que aprovechar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Luciano Cigars Factory
Marca: Tiago
Modelo: Clásico
Dimensiones: 6½ x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí, Ometepe)
Precio: $9,00
Puntuación: 93

La Palina – Bronze Label (Toro) (recatado)

Hace un poco más de 4 años que probé este cigarro y aunque mi experiencia con La Palina ha sido generalmente positiva y predominantemente básica, en el sentido que no he probado mucho de la marca que me haya impresionado, la verdad es que el Bronze Label me pareció por demás considerablemente básico y carente de sorpresas. No es por nada que se trata de un cigarro de bajo costo (relativo) de la marca. Quizá por esa falta de sorpresa no volví a adquirir el Bronze Label y cuando los amigos de Vitola Cigar Shop me contactaron ofreciendo sus productos, ese era uno de los que menos me interesaban, pero luego de conversar un rato con ellos, accedí a darle una nueva oportunidad.

El Bronze Label sigue siendo un casi puro hondureño, fabricado en ese país, con capa, capote y tripa de Honduras, pero una hoja en la tripa es de Nicaragua. Se trata de un cigarro por demás bonito, pero realmente no demuestra nada distinto, salvo el nombre Bronze Label y colores con tonalidades que recuerdan precisamente al bronce en su anilla. Afortunadamente las venas no son muy prominentes en la capa y eso contribuye a que se vea más liso y más acorde al metal que menciona en su anilla. Los aromas en la capa incluyen madera y establo, mientras que en el pie sigue incluyendo madera, pero también pimienta y nueces. En la calada en frío hay notas de madera y paja.

El Bronze Label comienza marcadamente mineral, el cual es un sabor que mantiene durante la mayor parte de la fumada, pero en el primer tercio incluye pimienta, madera y nueces, estas últimas corresponden a la sensación más superficial y suave de los sabores, por lo que no se mantiene de manera regular. No obstante, el cigarro tiene una nota ligeramente cremosa que acentúa esas nueces durante este primer segmento y básicamente las deja a un lado hacia el final del mismo. El retrogusto es de madera y esa nota mineral que precisamente arropa casi toda la fumada y es lo más fuerte hasta este punto. Hablando de fuerza, la fortaleza precisamente es media, con una intensidad media-baja.

Por difícil que pareciera, en el segundo tercio el Bronze Label es incluso más mineral, aunque no lo llamaría metálico y mucho menos diría que es bronce, aunque sería increíble si lograran precisamente ese sabor en este cigarro. Pero no, es tierra, es arena, arcilla y notas similarmente terrosas, que son parte de ese espectro mineral. Afortunadamente estas sensaciones terrosas no eliminan la crema del perfil y también mantienen la pimienta pero las sutiles sensaciones de nueces sí que fueron desfasadas en el tercio anterior. El retrogusto sigue siendo dominado por la madera, pero también incluye notas picantes, o al menos una sensación picosa en la nariz que no termina de agradarme, aunque esto se deba más a una molestia propia que otra cosa. La fortaleza llega a media, con una intensidad similar. En términos de construcción, aunque en el tercio anterior era fácil ser optimista, la verdad es que para este tercio es difícil continuar siéndolo y lo digo más precisamente sobre un tema de ceniza y cuánto se mantiene sobre el cigarro.

Por un lado el cigarro no evoluciona más allá de eso, manteniendo las sensaciones minerales como dominantes y perdiendo sabores y sensaciones en la mayoría de los casos, razón por la cual realmente no le tomé fotos. También pasó que se me olvidó, pero ante la falta de evolución, no era para menos. Básicamente el Bronze Label siguió la ruta de muchos otros cigarros dentro de su rango de precios, en donde comienza prometedor y entusiasta, pero ya para el final de primer tercio dejan de evolucionar y comienzan un lento descenso hacia sabores cada vez más sencillos. Me atrevería a decir que la experiencia fue mejor que la de hace 4 años, pero no fue mucho mejor. Quizá fue la misma y La Palina ha mantenido su liga con este cigarro, pero yo estaba más optimista y sentí una mejor experiencia en el primer tercio, como preámbulo a lo que podría ser el resto, pero el segundo y último tercio fueron igual de básicos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: La Palina
Modelo: Bronze Label
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 79

Villiger – 125 (Toro)

En el año 2013, Villiger decidió lanzar un cigarro para celebrar nada menos que 125 años en la industria del tabaco. Dado que no son muchas las marcas que se pueden dar ese lujo, la marca decidió que éste fuese el cigarro que llevara la vanguardia de la marca en términos de una nueva tendencia de hacer cigarros a mano. Hasta el momento, una gran mayoría de los productos de la marca eran hechos a máquina, y la idea era que el 125 fuese el líder, aunque no el primero, de una línea de productos hechos a mano que la directiva de la marca estaba empujando. Hoy en día poco ha cambiado y Villiger sigue siendo una marca con un amplio abanico de productos hechos a máquina, mientras que el 125 ha quedado relegado a un producto más dentro de una gran variedad de cigarros de la marca que son hechos en bundles y vendidos a bajos precios.

Pero, al menos en papel, el 125 parece tener una liga interesante, con una capa Habano 2009 de Ecuador sobre capote Jalapa Habano de Nicaragua y tripa Viso Habano de Jalapa y Estelí, ambas nicaragüenses. Esta capa tiene múltiples venas pero es algo oleosa, por lo que brilla por todos lados y como tiene tantas irregularidades, más bien parece escarcha. Sin embargo, se siente rígido y casi diría que duro. Los aromas en la capa son de establo y madera, mientras que en la calada en frío hay notas de pimienta, canela y el mismo establo de la capa. Se trata de un toro 6 x 50, por lo que es hasta esperada esta rigidez, pero el cepo de 50 garantiza, al menos, que no se trata de una fumada que será suave.

Tomando en cuenta que es un cigarro de fabricación nicaragüense y que es hecho por Plasencia, es impresionante lo suave que se siente desde la primera calada. Si bien hay pimienta negra en el retrogusto y un toque en el paladar, no es una sensación abrumadora sino más bien equilibrada. También hay sabores de canela, chocolate y una sensación algo amarga que no es agradable. El retrogusto incluye esa pimienta que no abruma y algo de cuero, pero en términos generales se siente con una intensidad media-baja y una fortaleza que describo con las mismas palabras pero se siente un tanto más suave. El cigarro no quema mal, produciendo una ceniza decente, pero el anillo de combustión no es recto y la ceniza amenaza rápidamente con desprenderse sin mucho aviso. El tiro está muy bien y el humo es abundante.

Pero como muchos cigarros que prometen mucho y tienen un bajo precio, el 125 pierde gran parte de su complejidad y gama de sabores cuando llegamos al segundo tercio. Lamentablemente esa nota amarga que apareció en el primer tercio no forma parte de los sabores que desaparecen, pero sí sucede con los de canela y chocolate, dejando solo esa sensación desagradable, algo de tierra seca y pimienta. El precio de esto es que el cigarro queme bien y la ceniza se sostenga mejor, mientras que el tiro es bueno y el humo es abundante. La intensidad es media-baja y la fortaleza media.

En el último tercio regresan algunos sabores agradables, aunque no a borbotones. Está el sabor a chocolate como el que más le doy la bienvenida de vuelta e incluso hay notas de frutos secos, estas últimas algo más intensas y casi definiendo el último segmento del cigarro. La sensación amarga no se va y es ella la que lleva el protagonismo, haciendo que este último tercio sea medianamente menos desagradable que el anterior, pero no es algo que llamaría una razón suficiente para seguir quemando el cigarro, razón por la cual al cumplir una hora y 10 minutos, pero todavía con algo de fumada por delante, dejo el 125 de lado, ya condenado a no cambiar más. La intensidad y fortaleza se mantienen igual, mientras que el tiro sigue bueno, con humo abundante.

Ciertamente la construcción del 125 fue lo mejor que presentó, con buen tiro y humo profuso, lo que hizo que al menos en las fotos el 125 saliera bien. En ningún momento requirió retoque, pero cigarros que queman bien y no saben tan bien hay muchísimos. El Villiger 125 demostró ser uno más del montón. Las sensaciones amargas son lo que amarga, en todo el sentido de la palabra al cigarro y la experiencia. Aunque es una marca de una producción modesta y si bien no se consiguen en todos lados, este es un cigarro que no hace falta buscar tampoco.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Villiger
Modelo: 125
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano 2009)
Capote: Nicaragua (Habano Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Habano Jalapa, Habano Estelí)
Precio: $3,00
Puntuación: 67

Cocuy: La Capilla Cabeza de Caballo

En mis escasas pruebas de destilados de agave, tanto venezolanos como mexicanos y, hasta donde tengo entendido, de ningún otro origen, me he encontrado con algunos productos muy diferentes y especiales. Hace poco probé un mezcal de la marca Don Amado que se llama Pechuga, porque incluye una pechuga de pollo en la fermentación. Por supuesto, cuando vi que este cocuy se llama Cabeza de Caballo, saltaron todas las alarmas y me recordé de aquella terrible escena en The Godfather cuando Jack Woltz se despierta al lado de la cabeza del caballo (no voy a ponerla, solo búscalo en Google).

Pero la realidad es otra y mucho menos tétrica. La Capilla es una marca creada por Roberto Smith, un venezolano que posiblemente sea más conocido por ser embajador de Venezuela en la Unión Europea, ministro en Venezuela o incluso por ser el papá de Corina Smith.

El hecho es que Smith es larense y se ha preocupado por incentivar la producción del cocuy en Venezuela, pero destacando directamente a sus fabricantes. Por eso, aunque las etiquetas de las botellas pueden no ser atractivas y si tienes más de 40 años pueden ser difíciles de leer (sin lentes no hubiese sabido que había texto ahí), son etiquetas que destacan no solo el proceso de creación del contenido de la botella, mencionan con nombre y apellido al maestro cocuyero y el pueblo en donde es hecho. Así que, efectivamente, Cabeza de Caballo es el nombre de un pueblo. Calma. Ningún animal fue decapitado para la creación de este cocuy.

Cabeza de Caballo es básicamente un caserío en la localidad de Siquisique, en el estado Lara. El cocui trelease usado para este destilado en específico crece salvajemente entre 392 y 946 metros sobre el nivel del mar y es en esa localidad donde es destilado, aunque primero fue cocido en horno de tierra y luego molido con molino de piedra, luego prensado, fermentado con agua natural de pozo y después destilado en alambique de cobre. Finalmente es reposado en botellón de vidrio en una bodega edificada en 1796 y ubicada donde se encuentra la capilla que le da nombre al cocuy.

El maestro cocuyero de este cocuy se llama Gerardo Cabrera y el contenido parte de una cosecha realizada el 1 de mayo de 2022. Dado que la producción es tan limitada, solamente salieron 488 botellas, de la cual la que tengo en mis manos es la número 45. El cocuy es embotellado a 42% de alcohol.

El Cabeza de Caballo es perfectamente transparente en copa, destacando un aroma de agave fresco pero muy herbáceo, con notas de sábila y grama recién cortada, pero también notas melosas que me recuerdan al caramelo y cítricos como cáscara de limón amarillo.

En boca es igualmente meloso, al menos en sensación densa pero ligeramente dulce. Si bien hay un sabor acaramelado, no es tan dulce como pensaría, o quizá es porque esa nota de cáscara de limón amarillo es igualmente apreciable en boca y su intensidad supera la dulce, aunque hay varios matices de dulzura que incluyen también algodón de azúcar y notas afrutadas dulces. En el retrogusto es principalmente cítrico pero también destacan notas ahumadas y de la parte aromática de la pimienta, aunque sin estornudar.

Entre las marcas de cocuy que he probado, siempre existe el «miedo» a conseguirte algo más del común denominador, aunque en realidad he descubierto que no existe un común denominador per se… todos los cocuy que he probado son sorprendentemente distintos y aunque todos tienen esa cualidad ahumada, son pocos los que se parecen. Sin embargo, quizá el miedo más grande con La Capilla es su precio y cuando vas a desembolsillar la cantidad de dinero que llega a costar cada botella, realmente ese miedo a que sea un cocuy común es muy grande.

Si necesitas un empujoncito, que sea este: La Capilla Cabeza de Caballo tiene los sabores que hacen del cocuy un destilado muy interesante. El Cabeza de Caballo quizá no sea el más atrevido de la marca y es (para mí) el más «predecible», aunque eso va muy de la mano con el hecho que sabía que iba a ser bueno y lo fue. No tiene sabores inesperados ni busca apostar a un nuevo estilo, sino que está dirigido a quien le guste el cocuy. Hay otros de precios distintos, pero dado que todos los cocuy son diferentes, este no te dejará indiferente.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Agave: Cabeza de Caballo
Marca: La Capilla
Origen: Venezuela
Materia prima: Agave cocui trelease
Precio: $60
Densidad alcohólica: 42%
Puntuación: 87

H Upmann – Vintage Cameroon (Belicoso)

Hay ocasiones en que tan solo la descripción de un cigarro por parte de la marca evoca sentimientos que te hacen prácticamente saborear el tabaco antes de tenerlo en tus manos. Se trata de escritos realizados por redactores de calidad, experimentados y muy profesionales, que despiertan los sentidos con el simple hecho de leer la descripción de las hojas que componen el cigarro, los sabores que la marca promete y la experiencia en general. Quien haya escrito la descripción del Vintage Cameroon de H. Upmann, ciertamente no es una de estas personas. La descripción de marca de este cigarro fácilmente puede intercambiarse con un whisky Macallan, de esos que dice mucho y al mismo tiempo no dice nada. «Una fumada completamente vintage», «la leyenda sigue viva con este cigarro», «la mano de obra sin error típica de Upmann», «un perfil de matices sabrosos». En fin, este Vintage Cameroon, aunque no describa mucho, al menos es llamativo, cubierto en una lámina de cedro y con colores clásicos.

El cigarro vino como parte de un sampler de H. Upmann que adquirí, pues tenía cigarros de la marca que ya me han gustado, pero en vitolas distintas y no quería comprar un 5-pack de ellos. También venían algunos cigarros que no había probado, como este. La marca no define de dónde proviene la capa Cameroon de este cigarro, pero los aromas que desprende son únicamente de cedro, ciertamente porque la lámina de cedro que trae alrededor cundió todo de su aroma. Después de picarlo con la guillotina en V los aromas de la calada en frío son de madera seca y notas de caramelo, vainilla y establo.

El Vintage Cameroon comienza con buenas y copiosas cantidades de humo, sabores de intensidad media desde el inicio, con una buena variedad que incluye notas dulces de miel, madera y tierra mojada, con un retrogusto que incluye nueces y un toque de pimienta. Estos sabores se van fundiendo a lo largo del primer tercio y aunque el de tierra se va diluyendo, son los de nueces y miel los que se mantienen en la vanguardia. También hay notas secundarias de madera de roble y cuero, con la dilución del sabor de tierra. La ceniza se sostiene muy bien y el anillo de combustión es casi recto, aunque lleva una tendencia a ser diagonal, pero no es algo que requiera toques técnicos. El tiro es algo irregular, pero masajes constantes con los labios a la hora de darle la calada parecen corregirlo. La intensidad es media, con una fortaleza media-baja.

Queda claro que hice bien en no retocar la quemada, pues para el segundo tercio ya se corrigió sola. Los sabores no cambian mucho con respecto al tercio anterior, pero sí llevan la misma tendencia de diluir por completo el sabor de tierra hasta desaparecerlo y darle mayores toques de intensidad a las nueces y la miel, mientras que en el retrogusto es donde se encuentran los mayores cambios, con notas de nuez moscada y pimienta. Con excepción de los sabores del retrogusto, no puedo decir que hayan nuevos sabores o matices, pero al menos la fumada es agradable, aunque algo larga por las amplias dimensiones de este belicoso, que apenas si es un 6 1/8 x 52, se siente como si tuviera un cepo mucho mayor. La intensidad sigue en media, con una fortaleza ligeramente por encima de donde estaba en el primer tercio, pero no suficiente para dar el paso a media.

En el último tercio el Vintage Cameroon parece haber perdido la pimienta del retrogusto, pero es sustituida por matices de canela, lo que hace que el cigarro se sienta posiblemente más dulce de lo que era hasta ese momento. Si tomamos en cuenta que los sabores son todos de un perfil dulce, el último tercio del cigarro se siente realmente empalagoso y en lo personal no es lo que más me gusta. Los sabores son de nueces, miel, madera, cuero y la canela que mencioné, pero son esos sabores que no tienen la característica dulce (madera y cuero) los que menos se sienten. Hay ocasiones en donde aparecen notas de pimienta roja en el retrogusto, pero no son regulares y por ello no digo que es un sabor permanente. En términos de construcción se comporta muy bien, pero la fortaleza y la intensidad se mantienen iguales. Al cabo de una hora y 50 minutos, este Vintage Cameroon llega a su fin.

Si lo que buscas es un cigarro con sabores agradables y buena quemada, el Vintage Cameroon es ciertamente un cigarro que puedes considerar. Creo que es lo que todos buscamos en un cigarro, pero también a veces buscamos ese aspecto memorable de una fumada y el Vintage Cameroon lamentablemente no ofrece eso. Es un cigarro bueno, con sabores agradables, pero no tiene un gran factor diferenciador con respecto a muchos otros en el mercado. Al principio pensé que quien había escrito esa descripción no solo no había fumado el cigarro, sino que posiblemente no fuese un fumador. Ahora no estoy tan seguro, porque aunque no tengo nada negativo que decir de él, tampoco es un cigarro que celebraría. Si te causa curiosidad probar una nueva liga con capa Cameroon, esta es una buena alternativa y por un precio que ronda los $7 por unidad, creo que es de las mejores alternativas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: H. Upmann
Modelo: Vintage Cameroon
Dimensiones: 6⅛ x 52
Tamaño: Belicoso
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Cameroon)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, Perú
Precio: $7,00
Puntuación: 84