Aladino – Rancho Luna Habano

Esta marca con nombre tan particular fue originalmente una producción de CLE creada rápidamente con el objetivo de escapara la fecha límite de introducción en USA de la FDA. Cuando Justo Eiroa entró a formar parte de la compañía junto con su padre, Julio, el cigarro se hizo de nuevo, con una nueva liga y bajo la nueva marca de Julio: JRE Tobacco. Existen pocas versiones del Rancho Luna original, pero para evitar confusiones hago esa acotación, pues el Rancho Luna previo tiene una anilla completamente distinta. Sin embargo, en las próximas semanas la marca detendrá la producción de estos cigarros pues están en proceso de rediseñarla, aunque hasta el momento no hay una fecha pautada para el relanzamiento. Por lo que sería apropiado decir que la marca está desaparecida hasta nuevo aviso.

El Rancho Luna Habano es vendido en Venezuela por Gentleman Brothers, y ante la noticia de su descontinuación, han decidido adquirir cuantas cajas les sea posible. Se trata de un puro hondureño con capa Habano bastante clara, al punto que se podría confundir con un Connecticut oscuro, con una apariencia lisa a distancia pero con varias venas cuando la detallas. La capa tiene aromas escasos, que incluyen paja, madera y una leve nota herbácea, mientras que en el pie se aprecian más o menos los mismos aromas, pero con una mayor tendencia hacia la paja. Finalmente lo pico con la guillotina doble hojilla y el tiro es ligeramente apretado, con aromas similares a los otros, pero esta vez llevando la tendencia hacia la madera y un final de cuero.

Aprovechando el ‘golden hour’ fotográfico para ilustrar el primer tercio del Rancho Luna Habano, el cigarro comienza con sabores bastante agradables y más abundantes que la calada en frío me hizo pensar, destacando notas suaves de madera, nueces y cítrico, siendo el retrogusto principalmente de nueces. A lo largo de este tercio los sabores se mantienen más o menos iguales, pero el de nueces se va suavizando ligeramente hasta ya no tener el apoyo del retrogusto y sentirse más débil. El tiro mejoró completamente con el cigarro encendido, con un anillo de combustión casi siempre recto y humo abundante.

Comenzando el segundo tercio las notas cítricas siguen presentes, pero mucho más suaves, que se mezclan con el reforzado componente de madera más cónsono con los aromas en frío, mientras que hay algunas notas dulces que le dan mejores matices a los otros sabores, pero no se fortalece del todo. Ese sabor de madera va tomando un matiz más herbáceo mientras me aproximo a la mitad del cigarro, haciendo que sus matices se fusionen con el cítrico y lleven al cigarro hacia un extremo opuesto al que creía que iba a ir. En construcción sigue dando la talla, con una quemada perfecta, tiro muy bueno y humo abundante, mientras que su fortaleza se planta en media, de donde no se ha movido desde que lo encendí.

En el último tercio aparecen sabores nuevos, que incluyen pimienta y canela. En mucha menor escala la pimienta siempre había sido parte del cigarro, pero con una intensidad que no ameritaba mención, pero en este último segmento se siente como una pimienta blanca que al estar combinada con la canela y la nota dulce hace que los sabores se sientan más intensos, aunque la fortaleza del cigarro se mantiene igual. La madera sigue siendo un componente importante de los sabores pero ya las notas cítricas lo abandonaron. Al cabo de una hora y 15 minutos, este Rancho Luna Habano llega a su fin, sin deformarse ni calentarse.

Revisando un poco por internet me encuentro con precios sumamente diferentes de este Rancho Luna, variando desde lo que podría ser considerado como un cigarro de consumo diario y de bajo costo de alrededor de $6, hasta un cigarro excepcional para fumadas puntuales que alcanza los $11. En Gentleman Brothers lo tienen con un precio más aproximado al de consumo regular, así que es el que tomaré como referencia, también porque es lo que pagué por él. En cuanto al cigarro, ciertamente es algo que puedes fumar de manera regular, pues sus sabores e intensidad no llegan a sorprender, pero al mismo tiempo son agradables como para disfrutarlos de manera regular siempre que no esperes más de lo que pueden dar. Es un cigarro que gustosamente compraría de nuevo de 5 en 5 para tener siempre cuando no tenga ganas de fumar algo muy fuerte, y ahora que dejarán de producirlos, más todavía.

Ficha Técnica:
Fabricante: Las Lomas
Marca: Aladino
Modelo: Rancho Luna Habano
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Habano)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras (Habano, Corojo)
Precio: $6,50
Puntuación: 84

Ron: Roble Viejo Zafra 2004

Definitivamente uno de los grandes aportes que tuvo el año 2021 para mí fue la de crear nuevas amistades gracias a Rumbullion Club. Entre ellos, ahora cuento con un buen amigo que es coleccionista de rones y con quien muy a menudo converso sobre las distintas opciones que existen de este producto y los distintos sabores que ofrece, incluso dentro de un país como Venezuela. Para esta ocasión, nos reunimos para probar dos rones destilados en 2004 y con un añejamiento más o menos similar, que promedia los 13 años.

Sobre el Zafra de Roble Viejo existen distintas versiones de lo que es y lo que representa. Teniendo en cuenta que el Roble Viejo Ultra Añejo es un single vintage de 12 años, que no es algo que se reconozca ni se consuma fácilmente, especialmente en el amplio mercado de rones de blend en Venezuela, siempre me causó curiosidad de qué es el Zafra y qué tanto mejor puede ser con respecto a lo que ya es un ron excepcional como el Ultra Añejo.

Para empezar, existen dos ediciones del Zafra: 2003 y 2004. No he probado el 2003, pero quienes sí me dicen que es diferente, así que pronto espero probarlo. Pero la diferencia principal del Zafra con respecto a los demás es que viene en una botella de 1,75 litros. En cuanto a las otras diferencias, aquí caemos en un poco de polémica, porque sin caer en rumores y cuentos que haya oído por fuera, la marca en sí establece tres añadas distintas:

  • La lata en la que viene la botella establece que se trata de un single vintage con 12 años de añejamiento, lo que colocaría al líquido en el mismo estándar que el Ultra Añejo. Pero también menciona que provienen de barricas excepcionales que el maestro ronero separó con este propósito.
  • La página web de la marca lo identifica como un single vintage de 15 años de añejamiento. También establece que el contenido pertenece a una minuciosa selección de las 10 mejores barricas por cada añada.
  • Teniendo en cuenta que el ron fue destilado en 2004 como marca la botella, en la parte trasera (no fotografiada) aparece un sello que marca la fecha de embotellado y esta dice Abril de 2015, por lo que serían 11 años de añejamiento.

En cualquier caso e independiente de la cata y reseña que haga de este ron, y sabiendo que el añejamiento es importante, pero no determinante en el gusto de un ron, sí creo que la marca debería establecer un estándar y controlarlo. Adicionalmente, la etiqueta en la botella es de Ultra Añejo y creo que esto se justifica en el hecho que es una producción limitada a 1000 botellas por año (2003 y 2004), por lo que no tiene sentido crear una nueva etiqueta. Pero sí creo que se podría hacer de otra manera, quizá con una etiqueta de papel en vez.

Por último, una parte del alcohol de Ultra Añejo pasa por barricas de Pedro Ximenez, pero Zafra 2004 no menciona esto en ninguna parte, por lo que voy a asumir que no.

En copa el Zafra 2004 se nota un toque más oscuro y quizá menos transparente que el Ultra Añejo, o quizá los destellos no llevan ese toque hacia amarillo sino más hacia naranja o rojo.

En aromas es increíble, sin duda. Comienza atacando con algunas notas que no me agradan y me hacen dudar sobre qué es esto, pues el esmalte de uñas y ciertas notas hacia ese aroma se desprenden antes que me acerque la copa a la nariz. Pero cuando me dedico a percibir los aromas realmente deja de lado el esmalte y destaca una abundancia inigualable de frutos rojos como la fresa, la mora o la cereza, frutos secos como almendras y nueces, cítricos como la típica cáscara de naranja, pero también de toronja (pomelo) y luego la esperada nota de madera, pasas, toffee y caramelo.

En boca no existe un golpe alcohólico y, aunque a 40% de él no es lo que espero, no hay que ignorarlo. Por supuesto, si doy un trago más grande está ahí, pero en primera instancia son sus sabores los que me invaden. Es notablemente franco en boca, con sabores muy parecidos y relacionados a los aromas del cigarro, que incluyen madera casi de principal, frutos rojos, pasas y ciruelas, almendras, nueces, cáscara de naranja, caramelo e incluso una variación de vainilla que en realidad es sarrapia, pero que fuera de Venezuela puede no ser tan fácil de identificar. El retrogusto es ligeramente ahumado, con abundante sarrapia, caramelo, toffee e incluso una nota como a mantequilla.

Aunque el tema de la definición de su añada levanta sospechas, el Roble Viejo Zafra 2004 en copa hace que todas las dudas se desvanezcan y confieso que cuando lo pasé por nariz y boca se me olvidó que si es once años, o quince o doce… eso no importa y me causa la menor preocupación del mundo si no se ponen de acuerdo a la hora de imprimir. Tan solo tener la oportunidad de probar este manjar es suficiente.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Zafra 2004
Marca: Roble Viejo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: N/D (La marca establece entre 11 y 15 años, pero lo identifica como un single vintage)
Precio: $200 (por 1,75 litros)
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 95

Room 101 – Fudo Myoo (Chingón)

Nuevamente un obsequio de un seguidor, esta vez se trata de lo que llamaríamos un «bate». Es un cigarro hondureño de vitola salomón y un nombre inspirado en la cultura budista, de la cual Matt Booth es ferviente seguidor. Fudo Myoo (o El Inmóvil) es una de las deidades poderosas conocidas como los Cinco Brillantes Guardianes en la cultura budista, y como cada uno de estos caballeros, Fudo asume una figura intimidante, con una espada en su mano derecha y una cuerda en la izquierda, sentado y rodeado del fuego que purifica el mal. Traduciendo esto a un cigarro se trata de uno que contiene una capa Habano ecuatoriana sobre capote San Andrés mexicano y tripa de Honduras y Nicaragua, con unas medidas bastante intimidantes de 8 pulgadas de largo por 50 de cepo en su parte más delgada y 60 en la más gruesa. El nombre de la vitola sí que es completamente anti-budista: Chingón.

Sin duda hay que reservar al menos un par de horas y seguramente algo más antes de dedicarse a fumar este ejemplar, que en su capa tiene aromas de madera, cuero y un ligero toque achocolatado, que se hace mucho más intenso en la calada en frío. Quizá impresiona más que pese a su tamaño y su pie tan pequeño, el tiro no se siente apretado cuando le doy las caladas, sino con un buen flujo de aire. La capa tiene varias venas y eso puede ser visto como un defecto, pero también indica que contienen más sabor, o al menos lo ha sido en mi experiencia. Así que lo enciendo con una sola llama rápidamente, a fin de no quemarlo de más, cosa que me sucede demasiadas veces con estos cigarros de pie reducido con respecto al resto del cañón.

Efectivamente, logro que encienda de manera uniforme y me impresiona que en ningún momento se desvía la quemada, ni al principio, ni cuando llevo un buen rato fumándolo. Los sabores son abundantes, muchos más de los que esperaba en un cigarro de estas dimensiones e incluye notas de buena intensidad a leña y cuero, con una cantidad moderada de pimienta y retrogusto de nueces. Para un cigarro de este cepo, sentir sabores de tanta variedad e intensidad es ciertamente difícil, así que sin duda es un gran logro, pero también impresiona que quema bastante lento y con un cigarro de 8 pulgadas de largo no sería sorpresa que cada tercio tenga una larga duración, pero realmente no esperaba que el primero me durara 40 minutos.

El Fudo Myoo dejó caer la ceniza cuando estaba comenzando el segundo tercio, lo cual resultó ser un tiempo bastante largo para una ceniza y por estar experimentando su temperatura me puse a tocarla y rápidamente se dejó caer. No obstante, comenzó a desarrollar la ceniza del segundo tercio perfectamente, sin soltar mayor parte. Sorprendentemente, luego de la intensidad de sabores del primer tercio, en el segundo se sienten mucho más suaves, al igual que pierde el sabor de cuero pero desarrolla un sabor a chocolate que al no tener la intensidad que tuvo antes, me deja un poco con las ganas. En términos técnicos, el cigarro quema bastante bien y aunque el anillo de combustión no es perfectamente recto, todas las imperfecciones que demuestra se corrigen solas y el humo es abundante en cada calada, al punto que incluso le doy caladas más cortas para que no salga tanto humo, pero no ayuda a desarrollar más sabores. Me toma 35 minutos superar el segundo tercio, quizá porque el cepo se va haciendo más pequeño.

Antes de comenzar el último tercio dejé caer la ceniza a propósito, principalmente porque siendo de cabeza figurada, aunque tiende a concentrar los sabores también se estaba apretando un poco y desarrollaba un sabor amargo, por lo que opté por hacerle un nuevo corte. Es relativamente normal esto en cigarros de estas dimensiones, pues cuando son fumadas tan largas, incluso si eres el mejor fumador, la saliva y las caladas van a concentrar mucho humo en la cabeza y la perilla tiene que ser más fuerte, y después de ese nuevo corte fuma perfectamente otra vez. Los sabores no varían mucho, por no decir nada, presentando los mismos de madera y chocolate, pero perdiendo las facultades que le da la nota picante, por lo que el último tercio se sintió más largo por carecer de algo que lo hiciera sentir interesante. La fortaleza durante toda la fumada fue media, aunque en el primer tercio hubo algunos momentos de fortaleza media-alta. Pero la verdad es que después de dos horas y 35 minutos, el Fudo Myoo finalmente terminó.

Es normal que los cigarros de estas dimensiones tengan sabores suaves y fortaleza media y no mucho más, y el problema con eso para mí es que son inevitablemente aburridos en la mayoría de los casos. Precisamente, son pocos los cigarros de tamaños grandes que te mantienen entretenido durante la fumada y este no fue una excepción, aunque sí las hay. El Fudo Myoo comenzó muy bien y terminó muy normal, pero eso era lo que esperaba y por lo mismo sería injusto decir que me decepcionó, pero lo que sí le hubiese aumentado la puntuación final sería que los sabores fuesen más refinados o más ricos, cosa que no fueron y en un cigarro en el que cada calada hace que el cepo se reduzca un poco más, es exactamente lo que esperaba. Pero si por $6 puedes fumar durante más de dos horas y no es un cigarro del todo aburrido, eso compensa.

Ficha Técnica:
Fabricante: Agroindustriales Laepe
Marca: Room 101
Modelo: Fudo Myoo
Dimensiones: 8 x 50
Tamaño: Chingón (Salomón)
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 87

Ron: Esclavo XO Cask Strength

Posiblemente uno de los nombres menos apropiados para un ron es el Esclavo, pero se trata de un ron hecho en República Dominicana aunque aparentemente no vendido allá. Un amigo lo compró en Francia y es vendido por 1423, una tienda danesa online que maneja distintos productos propios y alguna que otra marca poco conocida que parecieran ser marcas creadas por ellos, de distintos orígenes pero con bastante información sobre cada uno, aparentemente.

La página del Ron Esclavo, por ejemplo, es bastante escueta y destaca 4 productos distintos con etiquetas muy parecidas, entre las cuales se encuentra: Esclavo Gran Reserva, añejado de 3 a 5 años y embotellado a 40% de alcohol; Esclavo 12, añejado de 6 a 12 años y embotellado a 40% de alcohol; Esclavo XO, añejado de 12 a 15 años y embotellado a 42% alcohol; y Esclavo XO Cask Strength, añejado de 12 a 15 años y embotellado a 65% de alcohol. También habla de unas ediciones especiales, pero como la página no parece muy bien construida, esta información aparece distorsionada.

Por otro lado, la marca también menciona que algunos de sus productos reciben parte del añejamiento en barricas ex-Islay, pero no dice específicamente cuál producto o si son todos. Adicionalmente, también dice que la marca se asegura que toda la melaza provenga de República Dominicana, pero menciona que el ron también es hecho a partir de jugo de caña, por lo que puede ser una combinación de ambos, pero no hay nada que asegure eso. La destilación ocurre en Alcoholes Finos Dominicanos, una destilería que tengo entendido es propiedad de Oliver & Oliver.

Por último, dice ser añejado en barricas de roble blanco americano (que debe ser exbourbon) y roble blanco francés (que no dice que contuvo anteriormente). Tampoco menciona si tiene filtrado en frío y, aunque menciona Cask Strength en su nombre, en mi experiencia este número no puede ser uno fijo y este ron lo tiene en 65% según su página web, así que algo de rectificación tiene que haber. Por último, la marca sí menciona que todo el alcohol proviene de destilación por columna y la botella contiene solo 500ml, vs. los 700ml que contiene el resto de sus productos.

En copa se trata de un ron marcadamente oscuro, denso y de color caoba, e incluso con algunas imperfecciones que parecieran sedimento, aunque estas no se ven en copa sino en la botella. Esto indica poco filtrado, por lo que es posible que no tenga el filtrado en frío que decidió callar antes.

En nariz lo primero que me viene a la mente es un concentrado de vainilla, pero afortunadamente no es lo único que se percibe y rápidamente aparecen notas de té negro y miel, con un fondo algo menos intenso de cáscara de limón, madera y cartón mojado. Creo que lo que más me llama la atención es que con una concentración alcohólica del 65%, no me pega tanto en la nariz como esperaba. Esto me sucedió hace poco con el Foursquare 2009, pero todavía no sé si presagia algo bueno.

En el primer sorbo que le doy, únicamente con el fin de mojar la lengua y los labios y que el golpe alcohólico no sea tan agresivo, me doy cuenta que el presagio no era bueno. La explosión de alcohol es tan fuerte como esperaba, estallando como una granada en la lengua. Pero la concentración alcohólica apenas si es superada por la concentración de azúcar. Se siente como si estuviera comiendo melaza con una pala y sabe a panela, a miel, a jarabe de maple, miel de caña y quizá un toque suave de canela y madera. Si bien tanto el azúcar como el alcohol están en términos casi iguales, ninguno se complementa y son como dos cachetadas con un pallet de concreto, una a cada lado de la cara, al mismo tiempo.

Luego de pasarlo por boca siento como se me abren un par de caries y la sensación en boca es como lamerse los dientes después de tomar un litro de coca cola sin gas. Es una sensación pegajosa y que sientes que no te está haciendo ningún bien… incluso no sé cómo podría disfrutar de este ron sin que me pegue en algún lugar del cuerpo. Casualmente, como una hora después de tomarlo creo que mi hígado simplemente decidió tomarse el resto del día.

Entendiendo un poco la nomenclatura de los nombres de los destilados y su graduación me lleva a pensar que esto simplemente no puede ser ron. Es un licor azucarado, mucho más dulce incluso que el Hacienda Saruro. Si pienso en él como licor de ron, creo que puede funcionar, aunque no soy mucho de tomar ese tipo de licores tan dulces, pero como ron, no puede ser. Es como si alguien hubiese pensado que un ron de 40% alcohol necesita tal cantidad de azúcar, así que siguiendo esa regla le hayan puesto una progresión (i)lógica al ponerle más alcohol.

Leyendo un poco en internet encontré que alguien hizo una prueba de hidrómetro con este ron. Para que tengas una idea, el tipo que hace la prueba comienza diciendo que las pruebas del hidrómetro no son 100% fiables, entre otras cosas, porque el margen de error es muy amplio. Pero el tipo hace la prueba con el Diplomático Reserva Exclusiva y le pone entre 35 y 40 gramos de azúcar por litro. Luego lo hace con el Zacapa 23 y le da de 40 a 45 gramos de azúcar por litro. El Esclavo XO Cask Strength le da de 70 a 75 gramos de azúcar por litro.

En verdad no sé ni cómo recomendarlo, a menos que sea con hielo, esperando que el agua diluya tanto el golpe alcohólico como el azúcar, pero tendría que ser bastante de hielo y agua.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliver & Oliver
Nombre del Ron: XO Cask Strength
Marca: Esclavo
Origen: República Dominicana
Materia prima: Melaza y Jugo de Caña
Edad: 12 a 15 años
Precio: $85 (por 500ml)
Densidad alcohólica: 65%
Puntuación: 67

Davidoff – Millennium Blend (Robusto)

Son muchísimas las marcas de cigarros que crearon productos para el nuevo milenio, en donde prácticamente todos se trataron de ediciones limitadas que ya, 21 años después de su inicio, no existen. Davidoff, por su parte, creó la serie Millennium Blend, que se trataba de cuatro cigarros con capas híbridas cultivadas exclusivamente para la marca a las faldas del los Andes suramericanos. El blend de este robusto 5×50 es único en la línea y muchos dicen que el mejor de la serie, al punto que se colocó en el puesto número 9 en el Top 25 de Cigar Aficionado para 2004. Se trata de un cigarro con capa ecuatoriana que no especifica si es Connecticut, pero su condición de híbrido me hace pensar que una parte sí lo es, sobre capote y tripa dominicanos. Su costo original era de $13,50 aunque hoy en día son vendidos por la marca en $99 el 4-pack.

Precisamente el carácter seguramente Connecticut de origen de la capa le da una tonalidad bastante clara, pero la irregularidad que presenta, con distintos valles y estrías denota que obviamente no es Connecticut únicamente, y los aromas a tierra, chocolate, cuero y vino tinto sin duda que lo refuerzan. En el pie los aromas son herbáceos como diferente, pero marcando tierra y chocolate como similares a los de la capa y un toque suave de nueces que también difiere de la capa. Lo pico con la guillotina en V, básicamente porque era la única que tenía, pero también porque suele darme un tiro mejor y la calada en frío me demuestra que necesito un buen tiro pues es ligeramente apretado y los aromas son a tierra, pasas y nueces.

El Millennium Blend comienza completamente distinto a lo que esperaría de un cigarro así de claro y de un Davidoff de anilla blanca: es picante, buena fortaleza y sabores abundantes a pino, nueces, canela y madera, mientras que el tiro obviamente solo necesitaba entrar en calor para mejorar. A lo largo del primer tercio aparecen notas más fuertes a tierra mojada y madera en general, por lo que ese aroma a pino desaparece rápidamente. El anillo de combustión no impresiona tanto como lo hace en otros cigarros de la marca, pero se va consumiendo muy bien, abundante de sabores y con humo denso. Tenía más de 6 meses que no fumaba un Davidoff y de verdad que son cigarros excepcionales, además de caros.

El Millennium Blend se comporta muy al estilo de los cigarros old school de Davidoff, demostrando mayor intensidad de sabores y casi que desarrollándose más en el segundo tercio, que es en donde aparecen sabores a chocolate y un dulce como de marshmallow, pero también reaparece ese sabor a pino que podría ser eucalipto también, mientras que los sabores de tierra mojada se sienten más en el retrogusto que en cualquier otra parte, pero a la mitad del cigarro tanto el en retrogusto como en el paladar se comienzan a sentir también notas muy llamativas de azúcar morena que le dan una dimensión enteramente más dulce pero mucho más agradable al cigarro. En términos técnicos, una buena quemada, buen tiro y buena cantidad de humo, pero la salvedad que me lo estoy fumando más rápido de lo que quisiera, así que para disfrutarlo más me veo obligado a disfrutarlo menos… filosófico el cigarro.

Para el último tercio quizá lo peor del cigarro era la inevitabilidad que se iba a acabar, aunque logré que me durara más de lo que esperaba, pero demuestra nuevos sabores, esta vez a vainilla y con ellos una sensación más cremosa en el humo y los sabores. El retrogusto sigue siendo dominado por la tierra mojada, mientras que en el paladar siguen apareciendo chocolate, marshmallow, pino, nueces, canela y madera de roble. Así llegué a una hora y 20 minutos con el cigarro, cuando lo dejé sin calentar y sin aflojar.

El Millennium Blend es todo un Davidoff, con la densidad y riqueza de sabores que han hecho a la marca famosa, pero la fortaleza que ha marcado ciertos productos excepcionales de ella. El cigarro está bien hecho, es consistente en sus sabores, tiene las dimensiones ideales y es caro, porque es un Davidoff. Que si me gustó? Sí, me gustó bastante. Que si vale su precio? Eso es relativo, pues depende de cuánto estás dispuesto a pagar por un cigarro y si eres una persona a quien $10 por un cigarro le parece caro, el Millennium Blend no va a ser mejor que 4 cigarros de $5, pero es una experiencia diferente y una que creo que hay que tener. Ya si quieres hacer del cigarro o de la marca algo habitual, dependerá de cada uno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Davidoff
Modelo: Millennium Blend
Dimensiones: 5¼ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $19,00
Puntuación: 92

Illusione – OneOff (Cañonazo)

Los cigarros de Illusione siempre han sido interesantes para mí, y la verdad es que hasta que probé el OneOff por primera vez hace unos 3 años, me habían parecido buenos todos. En verdad no es que no me gustó (aunque le di 80), sino que esperaba mucho más, especialmente dadas mis experiencias previas con la marca, y fue por eso que me gustó mucho cuando un seguidor decidió obsequiarme este cigarro. También puede estar relacionado con el tema que el original que fumé era pirámide y dado mi récord tan bajo con cigarros de cabeza figurada, no me extrañaría que haya estado relacionado. El OneOff sigue siendo de un precio algo elevado, alcanzando los $12 a $14 por unidad de producción limitada anualmente y es un puro nicaragüense. La anilla difiere de las típicas anillas delgadas de Illusione, pero el cigarro es una edición relativamente limitada, por lo que puede estar relacionado a eso.

Algo común con estos Illusione son las vitolas tan diferentes, aunque llevan los nombres de vitolas tradicionales, son un tanto más largos o más anchos o menos y eso me lleva a dudar sobre cuál es la vitola realmente que estoy probando, pero eso solo incomoda a la hora de hacer la ficha técnica. El OneOff tiene aromas escasos en la capa, destacando apenas madera y una cierta nota especiada que no logro determinar, pero bastante similar en el pie, aunque ligeramente más vegetal. Al picarlo con la doble hojilla, la calada en frío tiene notas a mantequilla, vainilla, madera y pimienta, que me hacen querer encenderlo lo antes posible. Pero estoy haciendo una corta cata de rones (no en la foto) y quiero terminar esa cata antes de empezar esta.

El OneOff comienza con notas fuertes de pimienta, dominantes y afiladas, pero debería ser las pimentas, pues se siente como negra en boca y blanca en el retrogusto. Este sabor picante es el único que le aprecio al cigarro durante los primeros 3 a 5 minutos, para ser acompañados eventualmente por notas de galletas danesas que usualmente relaciono con el tabaco de Aganorsa y son acompañados por matices de pan tostado y turrón mientras voy avanzando más en el tercio. La ceniza no se aguanta mucho y durante toda la fumada será una constante que se me caerá, afortunadamente en el suelo pero como no estoy en un jardín sino en la terraza de Rumbullion Club, debo tener la escoba a la mano.

Ya con el sol más bajo y yo entrando ya en el segundo tercio del OneOff, los sabores toman una tendencia más salada y lo noto principalmente por la mayor salivación que esto produce y la necesidad de tomar más agua, pero también gracias a que el tiro es casi perfecto, estos sabores cubren la boca muy bien y puedo discernir sabores a mantequilla salada, pan tostado y la sensación de que vienen notas más dulces en algún momento. La ceniza sigue sin mantenerse mucho tiempo y a medida que el cigarro va quemando, es menos lo que se mantiene sobre él. Afortunadamente no hay mucha brisa y no parece afectar mucho al cigarro, al igual que el anillo de combustión no parece desviarse mucho.

La imagen es del último tercio, pero el mayor cambio ocurre no al principio de mismo, sino al superar la mitad, pues esa predicción de que los sabores se iban a hacer más dulces se cumple y el del turrón se hace más intenso, junto con algo como natilla o flan, vainilla, café y nueces, casi como si se tratara de un nuevo cigarro. Aprovecho para soplar un poco el cigarro (en boca) y así dispersar cualquier tema de tiro y permitir a los sabores limpiarse un poco, cosa que he hecho a veces y me ha resultado. Al cabo de una hora y 45 minutos, el OneOff llega a su fin, con un buen tiro, buen equilibrio, fortaleza media-alta y unas ganas de fumarlo de nuevo de mi parte que no creía posibles.

Como mencioné, hay muy poco de la marca Illusione que a mí me haya parecido bajo par, siendo posiblemente la primera vez que probé este OneOff el ejemplo perfecto. Esta vez lo disfruté mucho más y pude apreciar mejor sus sabores, que son bastante variados, algunos muy diferentes a otros, pero lo más importante es que están perfectamente balanceados, con un tiro exquisito y una ceniza frágil como único punto negativo del cigarro. Dicen que los sabores complejos son los que reúnen perfectamente las tonalidades dulces, saladas, amargas y ácidas, y aunque el OneOff tiene muy poco de ácido, sí se siente que estoy fumando un cigarro perfectamente complejo y uno que con mucho gusto volvería a fumar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Aganorsa Leaf
Marca: Illusione
Modelo: OneOff
Dimensiones: 6⅛ x 52
Tamaño: Pirámides
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $17,00
Puntuación: 90