Animal con Ropa – Mal.Cri.Ao

Hace cosa de 10 o 12 años comencé a trabajar en una agencia de publicidad que constituyó un punto clave en mi carrera, no solo por las cuentas y el cargo, sino también por las personas que ahí conocí, entre las que cuento amigos que, incluso 8 años después de haber salido de ahí, todavía converso con ellos por lo menos una vez a la semana y con quienes fumo cada vez que se puede, teniendo en cuenta que en esa época no fumaba. Uno de estos amigos es hijo de un cubano y a veces usaba un insulto que siempre me pareció sumamente original, pero que luego descubrí que es muy cubano: Animal con ropa. Por supuesto, cuando vi que existía una marca con ese nombre, lo primero que pensé fue en este amigo, pero resulta que es una marca dominicana con fabricación, según he podido conseguir, a manos de Davidoff. No tengo completamente clara la liga y hasta la fecha de publicación no me han respondido (aunque confieso que les escribí hace unos 3 días), El cigarro fue un obsequio de un buen amigo con quien fumo muy a menudo y no está relacionado a los otros dos que mencioné.

El cigarro tiene una apariencia ligeramente rústica, pero comprensible al ser vendido en Venezuela por un tercero a quien mi amigo se lo compró, por lo que en cualquier caso ha pasado por varias manos y no tenía celofán. No obstante, las imperfecciones que tiene no son necesariamente en la capa o por la ausencia de celofán, sino una diferencia más notable entre secciones de la capa, pero sus aromas a madera, frutos rojos y nueces sobre ella realmente me hace dejar de pensar en imperfecciones y apreciarlo bastante, junto con notas a pimienta y madera en el pie. Lo pico con la doble hojilla, especialmente porque lleva un «moño de señora» en la perilla y la calada en frío me da notas de madera, paja y una cierta nota perfumada floral.

El Mal.Cri.Ao enciende bastante parejo y comienza desde la primera calada a producir humo abundante, incluso con su forma particular. Los sabores comienzan con una cantidad considerable de pimenta, que realmente es inesperada en un dominicano, seguido de notas más dulces y menos agresivas que incluyen café y a mediados del primer tercio ese sabor dulce comienza a tomar una sensación como de dulce de leche que realmente me obliga a fumar más lento y disfrutar más de la fumada. El tiro no se hace más suelto, por lo que puedo dosificar bastante bien un tiro que se comporta de maravilla y por el que me toma casi 25 minutos superar el primer tercio.

Para el segundo tercio las sensaciones en el Mal.Cri.Ao no son muy distintas al primero, aunque ese sabor a dulce de leche tiene un matiz menos cremoso y hace que parezca más como el jarabe de caramelo que tienen los sundaes de McDonald’s y menos el dulce de leche que venden en cualquier lugar. La pimienta sigue estando bastante presente, aunque no necesariamente sea el sabor más dominante en la fumada, mientras que un sabor a nueces se siente que cubre la lengua, en el mismo estilo que si comieras nueces y sintieras la lengua cubierta por esa sensación oleosa. En términos técnicos, el cigarro sigue quemando bastante bien y lleva la tendencia a quemar recto, aunque por sus mismas dimensiones se siente más esponjoso.

El sabor de caramelo es el que toma la nota dominante en el último tercio, más que nada porque la pimienta parece desaparecer por completo, mientras que los sabores de nueces y madera se mantienen durante largo rato en esta sección final. En términos de construcción sí comienza a perder facultades, en gran parte por el gran cepo y sección más fina del cigarro, que simplemente no parecen coordinar, pero los sabores parecen mantenerse en buena forma, incluso si el cigarro se calienta de más. Al final, luego de una hora y 5 minutos de fumada, es esa temperatura que va agarrando el cigarro la que me obliga a dejarlo de lado, pues también tiene que ver que la quemada comienza a desviarse por ese mismo calor desmesurado, pero en realidad el Mal.Cri.Ao ya dio lo que iba a dar.

Ya fuese por la marca Animal con Ropa o por el nombre del cigarro «malcriado», este cigarro me llamó la atención desde que lo probé. No lo había hecho porque me parecía algo caro (en Venezuela) pero ya que fue un regalo decidí darle la oportunidad, teniendo como referencia su precio afuera. En cuanto a su sabor, es bien sabido que los cigarros dominicanos tienden a tener menor contenido de pimienta que los nicaragüenses y muchas veces los cigarros dominicanos tratan de emular el sabor más fornido de los nicaragüenses incluyendo más pimienta pero a menudo parecen concentrarse en eso y a explorar poco más. El Mal.Cri.Ao tiene más pimienta (o mayor sensación picante) que muchos dominicanos, pero afortunadamente no se concentra en eso y da también sabores complejos de caramelo, nueces y notas cremosas, que me han hecho disfrutarlo bastante pero quedarme con las ganas de disfrutar más, lo cual espero resolver pronto.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Animal Con Ropa
Modelo: Mal.Cri.Ao
Dimensiones: 4 x 58
Tamaño: Gordito (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $6,00
Puntuación: 86

VegaFina – 1998 (VF54)

En 2019 Altadis decidió crear un cigarro para su marca VegaFina que celebrara el año de creación de esa marca: 1998. El cigarro solamente estaba disponible en Europa durante ese año, pero en 2020 fue lanzado de este lado del charco. Al igual que la gran mayoría de productos de Altadis, es fabricado por Tabacalera de Garcia en La Romana, República Dominicana, y está disponible en tres vitolas: VF50 de 4,5×50, VF52 de 5,25×52, and VF54 de 6,125×54, siendo este último el que me envió Cigar Hustler en su paquete mensual. La liga del 1998 tiene un blend de 5 países, incluyendo una capa ecuatoriana Habano HVA, sobre capote Java de Indonesia y tripas de República Dominicana, Nicaragua y Colombia, de los cuales todos, según la marca, tienen un mínimo de 4 años de añejado.

El color de la capa es lo que se conoce como un colorado, o al menos ligeramente colorado, con múltiples venas y una carencia de sensación lisa. Esta tipo de capa es, según los entendidos, más fiel al carácter cubano del origen, por lo que tiene esa nomenclatura HVA en su nombre que lo identifica como Habano Vuelta Abajo. La capa tiene aromas especiados, como una combinación magistral de especias dulces que incluye una combinación de ellas, sin definirse en ninguna, pero puedo mencionar clavo, nuez moscada y vainilla, así como una ligera sensación picante. En el pie incluye esas mismas notas, quizá más diferenciadas y un toque fuerte de chocolate. Cuando lo pico, la calada en frío presenta notas dulces, así como tierra mojada y pimienta.

Son las notas de tierra mojada las que me reciben al encender el cigarro, con un fuerte componente adicional de pimienta, que tiene poca duración pero me deja la lengua ligeramente lacerada y me doy cuenta que aunque tiene un cepo de buen tamaño (54), debo darle caladas suaves y no porque el tiro esté mal, porque está fenomenal. Esta tierra mojada tiene una nota mineral dominante, pero que le acompaña una nota de crema pastelera a mediados del primer segmento y el retrogusto incluye pimienta, madera de cedro y más de esa nota mineral. Hacia la frontera con el siguiente tercio se pueden apreciar notas de pan tostado y té verde.

El segundo tercio tiene una transición interesante, partiendo de esos dos sabores que aprecié en la frontera, pero incluyendo también sabores más fuertes de madera, cuero, nuez moscada, canela y chocolate negro, y un fondo esta vez de esa nota mineral. El retrogusto es de pimienta roja y la misma nota de madera del tercio anterior, esta vez sin mineralidad. El cigarro sigue quemando muy bien, produciendo una ceniza blanca y casi sin imperfecciones, aunque el tiro sí se aprieta un poco, pero luego de darle un par de retoques de soplo, algo que me enseñó un amigo y consiste en hacer como si lo fueses a encender (pero ya está encendido) y soplar en vez de calar… a veces se produce una llama azul en la punta del cigarro y la idea es soplar hasta que se apague o te quedes sin aire. Al cabo de esto, el cigarro comienza a quemar perfectamente y el tiro mejora, en la mayoría de los casos, y este no fue excepción. La verdad es que cuando sale bien (casi siempre), el resultado es muy positivo para seguir apreciando el tabaco.

La nota mineral regresa en el último tercio, con menor intensidad que en el primero, pero muy presente entre los sabores principales del cigarro. Le acompaña esa crema pastelera que le da un sabor dulce a la fumada y una nota… pues, cremosa y madera de cedro. También hay notas fugaces de chocolate y café, que no se mantienen hasta el punto de ser parte de la fumada, sino como momentos de complejidad mayor a la ya mostrada por el cigarro. El retrogusto es de canela y madera, un perfil que mantiene hasta las dos horas y 15 minutos, que es cuando el cigarro finalmente ya es vencido y muere con dignidad.

Revisando un poco mis reseñas, realmente me impresiona que esta sea mi segunda instancia con un VegaFina, pues anteriormente me gustó y este también, y la marca no se caracteriza por productos caros. Quizá sea porque comienza por V y normalmente cuando estoy comprando cigarros voy en orden alfabético, lo que explica mi gusto por los AJ Fernandez. Pero creo que los voy a poner en pendientes, mientras que este cigarro, aunque sea mi última reseña de 2021, la voy a poner entre los cigarros de 2022, especialmente porque ya publiqué mis preferidos del año. No creo que alcanzara al Top 25, pero no me cabe duda que lo disfruté bastante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: VegaFina
Modelo: 1998
Dimensiones: 6⅛ x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano HVA)
Capote: Indonesia (Java)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, Colombia
Precio: $10,00
Puntuación: 91

Cocuy: Magno Gold

A diferencia del Magno Oro, el Gold no se trata de un cocuy abocado. El abocado es el nombre técnico que recibe en la nomenclatura del cocuy aquel embotellado que no es 100% cocuy, sino que tiene otros productos añadidos a fin de suavizar el sabor, hacerlo más pasable o simplemente alterarlo.

Pero el Magno Oro es 100% cocuy, añejado durante un mínimo de 3 meses en barricas de roble blanco americano, que una vez contuvieron ron y que antes de eso contuvieron bourbon, pero eso es un mucho, mucho antes. De hecho, para cuando llegan a contener cocuy, ya han superado su vida útil con ron, por lo que el aporte del destilado no es tanto, pero la suavidad que recibe gracias a esa guarda es impresionante.

Hace un par de meses tuve la oportunidad de sentarme a conversar en la terraza de Rumbullion Club con José de Luca y María Durán, quienes me detallaron los pormenores de la fabricación de este cocuy, pero también todas las peripecias que constituyó inscribirlos en el New York International Spirits Competition, en donde salieron premiados con medalla doble plata y bronce. Más impresionante es cuando se tiene en cuenta que concursaron contra tequilas, mezcales y demás destilados del agave, de todo el mundo.

A raíz de la noticia de su premiación, contacté a un amigo que se ha convertido en su embajador de marca (Alejandro Jurado) y me obsequió una botella: Edición 100%. Pero en esta ocasión la reunión con sus dueños fue para probar tanto el Gold como el Silver.

El Magno Gold en copa tiene colores que compiten con el atardecer que disfruto mientras lo cato. Estos son tonos dorados, con destellos amarillos. Una densidad no tan aparente ni obvia dentro de la copa, que esperaría algo más de ella por el reposado, pero no me parece un defecto esa densidad. Las lágrimas descienden con relativa rapidez por el interior de la copa, bien aglutinadas y del tipo que se detienen antes de tocar el líquido del fondo.

En nariz tiene una nota abundante de madera, como si hubiese tomado esa madera sobreusada de la barrica y la hizo completamente suya. También tiene un toque perfumado, de flores rojas y una nota mineral, casi metálica en el fondo. Al cabo de unos minutos en copa, se comienzan a apreciar notas de manzana verde que complementan muy bien a las otras, sin reemplazar ninguna.

Finalmente me lo llevo a los labios y en principio me sorprende que su sabor no es tan dulce como los aromas y el añejamiento me hubiesen hecho pensar. El sabor de manzana verde está bastante presente, pero también la nota de madera tostada que solo puedo asumir que viene de la barrica, pimienta, aceitunas y una permanencia marcada en boca, lo cual no permite apreciar sabores y matices adicionales, especialmente los ahumados del retrogusto, que no necesariamente tienen que venir de la barrica, junto con una combinación de pimienta y el agua de las aceitunas, pero en plan positivo, pues hay quien puede ver eso como un defecto.

Hablando de defectos, eso era algo que no esperaba del Magno Gold, no porque haya ganado premios. Al final los premios son valiosos para la marca y para el producto, pero para mí no tanto. Sin embargo, debo reconocer que si no fuese por los premios, posiblemente no conocería este cocuy y creo que ese es uno de los fines máximos de la presentación.

Aunque en Venezuela todavía hay quienes denigran el cocuy y prefieren el whisky de blend (porque abundan), en lo personal me llena de orgullo no solo que exista un destilado como este, sino que además sea reconocido internacionalmente y que además escuche de amigos que viven fuera y no son venezolanos, que me preguntan por él.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería JADeLuR
Nombre del Cocuy: Gold
Marca: Magno
Origen: Venezuela
Materia prima: Agave cocui trelease
Edad: Mínimo de 3 meses
Precio: $28
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Libertadores Cigars – Edición Simón Bolívar (Connecticut) (Robusto)

No soy de los que hace listas al comenzar el año con todos los objetivos que pienso cumplir durante el mismo, pues pienso que es recetarse un mal comienzo, pero sí me pasa que a finales del año me encuentro un poco apurado tratando de cumplir con lo que me comprometí durante los 12 meses anteriores. En general trato de no crear temas tan específicos como «me voy a fumar un cigarro equis», sino algo más como «voy a fumar más cigarros de tal ubicación», aunque también sería muy idiota de mi parte decir que mis (únicas) metas son relacionadas con el tabaco. La más común es la de leer más y tengo un par de años diciendo que quiero mantener el mismo hábito de lectura, con el que no me ha ido mal (alrededor de 30 libros al año). Pero este año sí me comprometí a probar todos los productos de Libertadores Cigars, particularmente porque los hace mi amigo Marcos Morales (Tavesa) y fui parte del proceso creativo que los vio nacer.

Este Libertadores de capa Connecticut se ve bastante rústico e imperfecto en su capa, con un color que, aunque es uniforme, no parece ser de los tonos tan comunes de su origen. No obstante, tiene aromas en la capa que realmente lo distinguen, como nuez moscada, cuero, gingerbread (un tipo de galleta americana con jengibre) y vainilla, de los cuales algunos se repiten en la tripa, destacando vainilla y cuero sobre todo, con algunas notas más suaves de madera. Finalmente, luego de picarlo con la doble hojilla, la calada en frío presenta notas repetidas, que incluyen nuez moscada y una madera más acentuada. Hasta el momento no hay mucho que me lleve a pensar que este Connecticut será diferente, pero ante el hecho que tantos de los que han fumado los Libertadores han vanagloriado al de capa San Andrés, quiero pensar que este Connecticut será superior.

Por lo pronto quema muy bien y tiene un tiro ideal, produciendo un anillo de combustión bastante recto y una ceniza sólida para sus dimensiones. Los sabores son particulares y predecibles, dado en parte a que el capote y tripa del cigarro son los mismos que en su edición de capa San Andrés y Habano, pero incluyen vainilla y nuez moscada como aporte de la capa, así como madera y café. Pero a mediados del primer tercio hay un sabor que no me esperaba y es el de banana, que es más como la cáscara de esta fruta, muy tenue pero presente sin lugar a dudas. Mantiene este sabor afrutado durante gran parte de la fumada, aunque siempre a un punto bastante sutil.

En el segundo tercio hay una sorpresa en forma de chocolate malteado, o mejor dicho, con sabor a chocolate malteado, pues ni modo que el humo tenga forma, ¿no? En efecto, es un sabor como del chocolate que se toma en bebidas achocolatadas, al mismo nivel de ese sabor de banana que sentí antes y que en este tercio ya comienza a disiparse. Le acompañan los mismos sabores de madera y vainilla del tercio anterior, pero también hay un sabor a cuero en el retrogusto. A partir de la mitad del cigarro ese sabor a madera toma un matiz más tostado, como de ese aroma a caramelo que hay en la madera que se está quemando, al tiempo que el tiro, quemada, anillo de combustión y ceniza se siguen comportando bastante bien.

Finalmente, en el último tercio, la mayoría de los sabores han desaparecido. Hay notas de madera como las más destacadas, acompañadas de una esencia muy leve de nuez moscada y el cuero sigue en el retrogusto, pero la fumada no es tan agradable y eso no es algo que hubiese querido sentir. En términos técnicos se sigue comportando de maravilla y yo sigo pacientemente fumándolo hasta el final, el cual llega una hora y 20 minutos después de haberlo encendido.

En términos generales, hablando de todos los Libertadores, me parece que la joya de la corona es, coincidiendo con tantos otros fumadores que lo probaron, el San Andrés. Sin embargo, creo que tanto el Habano y el Connecticut fueron hechos porque se tenían que hacer, pero no buscando un sabor específico, sino más bien que existieran en el vitolario. Al menos esta es la sensación que dan, porque el San Andrés estuvo presente en 3 vitolas versus dos de los demás, pero también porque la liga en general parecía estar hecha para el de capa mexicana y en los otros dos fue más como ponerle otra capa. No obstante, el Connecticut constituye una experiencia agradable, una fumada simpática, pero sin la intensidad de sabores que he venido apreciando (y muchas veces esperando) en cigarros que están ligados con esta capa en mente, así que por demás se siente como el San Andrés, pero más suave y sin los sabores típicos de tierra mojada y chocolate negro. Los sabores que más me llaman la atención en la fumada no parecen haber sido destacados y eso me deja un poco con las ganas.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Libertadores Cigars
Modelo: Edición Simón Bolívar (Connecticut)
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (Criollo 98, Piloto Cubano)
Precio: N/D
Puntuación: 84

Ron: Carupano XO

Con motivo de los 250 años de la Hacienda Altamira, en donde se encuentra la empresa de ron Carupano, la marca lanzó este producto simplemente llamado XO en 2012. Cabe destacar que el líquido de tanto el Carupano XO como el Legendario se obtiene de reservas privadas de la familia que lleva Carupano.

Curiosamente, una búsqueda en internet me revela que el contenido de esta botella tiene una maduración de entre 12 y 18 años, pero la maestra ronera durante la cata nos mencionó que el blend era de 18 a 27 años. En estos casos quiero creerle más a la maestra, y con un precio unitario de $300 por botella, quisiera creer que la marca de la maestra es realmente cierta.

Según la maestra, este ron constituye un homenaje al venezolano, destacando en él los productos que más se aprecian de Venezuela en el exterior: el chocolate, el ron (por supuesto) y las ganas de superarse de los venezolanos que dejan nuestro país.

En algún punto del añejamiento, posiblemente al inicio o cuando se hace el blend, el ron es macerado con cacao venezolano. La admisión de este hecho fue algo que me llamó bastante la atención por distintos motivos. Principalmente porque la DOC venezolana prohíbe la inclusión de cualquier elemento más allá de alcohol destilado de caña en las barricas, a menos que este cacao esté colocado en una cuba de acero inoxidable en algún punto antes o después del añejamiento, pues colocarlo en la barrica afectaría la barrica también.

Para instruirme más hice la pregunta dentro de un par de grupos de Whatsapp en los que participo y la discusión fue larga y entretenida, precisamente porque si bien la DOC venezolana permite que antes o después del añejamiento (es decir, no en la barrica) permite añadir hasta un máximo de un 5% de saborantes, maceración de frutas frescas, secas, cortezas, maceraciones de virutas de roble, caramelo, blending y demás sustancias que autorice el Ministerio de Sanidad, esta añadidura no es autorizada por la Unión Europea, por ejemplo. Por lo que este producto puede ser libremente vendido en Venezuela pero en algún país europeo podría tener problemas o su mezcla debe ser editada.

Pero vamos a la cata y dejemos los temas legales para quienes le competen. El Carupano XO presenta colores bastante oscuros en su líquido, destacando un color caoba con destellos ámbar. Altísima densidad en su líquido y lágrimas que se tardan considerablemente menos tiempo del que esperaría en un líquido de esta edad, pero su aglomeración es bastante marcada y son lágrimas muy gruesas.

En nariz lo primero que me encuentro es una nota achocolatada muy fuerte y destacada, dominante y casi exagerada, acompañada por el típico toffee de un ron bien añejado, almendras, notas florales, madera vieja, vainilla, coco y yodo, o al menos una nota marina.

En boca es exuberante, con notas fuertes achocolatadas nuevamente, pero esta vez no permite apreciar tantos sabores adicionales como sí permite los aromas adicionales en nariz. Destaca además del chocolate el sabor a pasas, coco, café cremoso y madera, con una permanencia casi infinita en boca, lo que hace que el segundo sorbo se sienta como una segunda ola que te arrastra en la orilla del mar y te baña más.

Es muy común ver la gama de productos de Carupano y encontrar el más caro, y luego pensar que cualquiera que no sea ese (que se llama Legendario), no llegará a la misma categoría. Pero el hecho es que toda la línea Colección de Carupano lleva precios que van muchísimo más allá de lo que el venezolano común puede pagar. Por esa razón también son rones para tomar en ocasiones que nuevamente van mucho más allá de lo que el venezolano común esté en la posiblidad de celebrar. Pero algo me queda claro: poder probar este ron ya es motivo de celebración.

¿Es un ron caro? Sí, bastante. ¿Vale la pena? Depende. No es un ron para todo el mundo. Por eso está limitado a 2000 botellas anuales. ¿Lo compraría? En lo particular, no. Principalmente porque soy de los que no está dispuesto a pagar más de $100 por una botella de nada. Pero también porque he probado rones que me han gustado mucho más por menos de $100 y este cuesta $300.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carúpano
Nombre del Ron: XO
Marca: Carúpano
Origen: Venezuela
Edad: 12 a 18 años (según internet), 18 a 27 años (según su maestra ronera)
Precio: $300
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Southern Draw – Ladykiller (Lonsdale)

Hace unos días compartía la fumada de este cigarro con uno de mis grupos de tabaqueros en Instagram y llamaba la atención principalmente el hecho que la anilla de este cigarro marca 2017, cuando en realidad es un cigarro que fue lanzado en 2021. Se trata de un cigarro exclusivo de Limited Cigar Association, que es parte de Privada Cigar Club y solamente está disponible en las tiendas de LCA en Estados Unidos, entre las que se encuentra Cigar Hustler, que lo incluyó en su paquete mensual. El cigarro tiene una liga de capa Habano ecuatoriana sobre un capote que es híbrido de Corojo 99 de Estelí, que cubre tripa de Criollo 98 de tres regiones: Estelí, Jalapa y Condega. Adicionalmente, el cigarro existe únicamente en vitola lonsdale 6,5×46, que es la primera vez que Southern Draw la hace.

La capa Habano del Ladykiller es bastante más rústica de lo que estoy acostumbrado con esta hoja, pero realmente es un cambio necesario ante el hecho que han sido varios los cigarros con capa San Andrés que he fumado últimamente. En realidad esta se nota bastante moteada, imperfecta y con uno que otro pliegue, pero muy bien empacado y se siente sólido y sin puntos flojos a lo largo del cañón. Tiene aromas dulces y de pimienta a lo largo de la capa, con una concentración de aromas de establo, chocolate y nueces en el pie. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas de paja y chocolate, más fuerte del segundo.

Como no sería menos en un cigarro fabricado en Nicaragua, el recibimiento de las primeras notas de fumada es intenso de pimienta, con humo abundante y notas que rápidamente toman matices de chocolate y frutos rojos, que se van fundiendo con notas más especiadas hacia mediados del primer segmento, incluyendo comino y pimienta blanca. La evolución sigue en el Ladykiller y la sensación dulce en el cigarro toma un matiz de caramelo muy sabroso y rico, mientras que el retrogusto me da notas de pimienta y café. Precisamente, este retrogusto lo pruebo varias veces, porque me parece algo inesperado sentir caramelo en el paladar y café en el retrogusto, pero ciertamente son sabores distintos. En aspectos técnicos se comporta muy bien, pero esta vitola es notoria por dar casi siempre una quemada perfecta.

Para el segundo tercio los sabores del Ladykiller son casi todos distintos y nuevos, gracias a que los sabores de chocolate parecen desaparecer, teniendo en cuenta que eran de los más destacados en el primer tercio. En el segundo los más fuertes son de madera y cuero, pero a partir del punto medio del cigarro el café se siente en el paladar, sustituyendo ese de caramelo que había sentido antes y en el retrogusto comienza a dominar una nota de nueces que ciertamente no estaba antes ahí. Lo que sí se venía sintiendo en el retrogusto era pimienta y es a partir de la mitad de la fumada que se le siente un matiz de pimienta negra, que no es el mismo que se siente en la lengua, que voy a decir que es pimienta blanca porque ciertamente no guarda la misma fuerza ni se siente tan seca. Una que otra nota herbácea aparece a veces, pero no se queda suficiente tiempo para dejarse identificar bien. En términos técnicos, continúa muy bien, solo dándome un par de problemas cuando decido quitarle la anilla, pues me hace pensar que sí puede ser de 2017, pues es imposible que la anilla salga en una sola pieza y se rompe toda.

En el último tercio estoy conversando con un amigo mientras hago las anotaciones, razón por la cual la foto sale tan mal, además que no llevo puestos los anteojos así que no reviso después de haberla hecho. Pero el cigarro ciertamente está fantástico, con notas más destacadas de café en el paladar, en donde el sabor de caramelo regresa y sin duda alguna son sabores distintos, que me mantienen dando más caladas de las que debería. El sabor herbáceo se mantiene durante más tiempo y me hace pensar en yerbabuena, pero no hubiese podido percibirlo si no fuese porque la pimienta parece suavizarse un poco, particularmente la del retrogusto. El sabor de cuero es el que cierra los sabores del paladar y hacen que la experiencia sea realmente redonda, durante las casi dos horas que duró el Ladykiller.

Normalmente no pienso mucho de estas ediciones tan limitadas, sobre todo porque hace mucho tiempo podría haberme suscrito al Privada Cigar Club pero me pareció bastante caro, y además sigo por Instagram a varios usuarios que están suscritos a él y mensualmente publican lo que les llega y siempre me parece una buena compra pero no tanto como para gastar casi el doble de lo que me cuesta Cigar Hustler. Que sí, la presentación es muy bonita, los textos son bien cuidados y todo, pero al final es el cigarro el que voy a disfrutar y ya estoy acostumbrado al que tengo. No quito que algún día llegue a suscribirme, pero por los momentos, no me cautiva del todo. Pero cuando veo estas ediciones limitadas, realmente me siento como Fry de Futurama: Cállate, solo toma mi dinero. El Ladykiller es tremendo cigarro, que lamentablemente no creo que se pueda conseguir más, ni siquiera en tiendas físicas en USA, o al menos eso es lo que he podido leer. Si tengo que sacarle algo negativo es que es un Southern Draw y bien podría ser un La Flor Dominicana o cualquier cosa más, pues no tiene un sabor característico de alguna marca, más allá que merecer más de 90 puntos, como casi todos los Southern Draw que he probado.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Southern Draw
Modelo: Ladykiller
Dimensiones: 6½ x 46
Tamaño: Lonsdale
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua (Corojo 99)
Tripa: Nicaragua (Corojo 98 Estelí, Jalapa, Condega)
Precio: $12,00
Puntuación: 92