Whiskey: Basil Hayden’s Dark Rye

Con un nombre tan misterioso como Dark Rye, este whiskey de Basil Hayden’s, que es una de las marcas de Beam Suntory, es más que un whiskey americano. No por ello quiere decir que sea mejor, pero sí carece de ese punch tan típico del rye whiskey… o al menos es suavizado un poco por la mezcla que contiene.

Se trata de un blend de rye whiskey de Kentucky, rye whiskey canadiense de Alberta y una variedad de oporto proveniente de California. Este producto fue la primera extensión permanente de la marca, lanzado originalmente en 2017. Cinco años después la botella ha sido rediseñada para tener una imagen más cónsona con el resto de las botellas del portafolio. Un detalle más llamativo es que la marca cambió de nombre, siendo anteriormente Basil Hayden’s y ahora es simplemente Basil Hayden. Sin embargo, mi botella sigue diciéndolo con el apóstrofo, así que lo mantengo así en el nombre.

El producto está embotellado apenas a 40% de alcohol, lo que contribuye a no tener ese punch. La «etiqueta» metálica que rodea la botella no está en la mía, pero solamente porque cuando lo estaba probando con un amigo, al ver que nos terminamos la botella (estaba empezada), decidió que iba a quitarle esa anilla para usarla en un llavero. Al parecer está algo afilada y luego de un par de gotas de sangre, desistió en su idea de usarla como adorno.

No obstante, esto no es técnicamente un whiskey como otros. La marca lo define más como un «licor de whiskey», al igual que pueda ser el Tennessee Honey o el Tennessee Fire de Jack Daniel’s, entre otros. Aunque esos aditivos son generalmente aceptados, la adición de vinos fortificados en la mezcla es única y según muchos puristas es una forma en que la destilería puede saltarse el añejado extenso y suavizar el sabor con otro ingrediente. En mi opinión, no porque le estén añadiendo un ingrediente adicional quiere decir que te están vendiendo un producto de menor calidad. Está claro que su sabor no va a ser el típico y eso puede alejar a parte de su público, pero también llama la atención como el añadido de otro producto puede abrir una nueva brecha de consumo y ampliar el mercado.

Sorprende su color, muy rojizo, mostrando una marcada influencia del vino. Pero en nariz es principalmente muy al estilo del whiskey, con una fuerte nota de madera pero también frutos rojos muy notables. Pasada esa nota inicial se sienten notas de fruta horneada (manzana principalmente, pero no solo manzana), centeno y manzana verde. Aunque no son los aromas típicos de un rye whiskey, sí llaman la atención e indican lo distinto que este blend llegará a ser.

En boca se siente bien fuerte la influencia del oporto; es dulce y contiene sabores marcados de frutos rojos y ciruelas, con un toque de vainilla. Tiene poco de seco ese sabor y la mejor manera que lo podría describir es como jugoso, o al menos esa sensación cuando comes los frutos rojos (frambuesa, mora, fresa, cereza) y están en temporada, que son muy jugosos. El sabor típico del rye whiskey es ahogado por el oporto y es muy fácil tomar mucho de él, pues el sabor es marcadamente dulce y envolvente.

En mi experiencia con whiskeys de centeno, este Basil Hayden’s no está a la par de los que me han gustado. Los sabores de frutos rojos son quizá lo que mayor permanencia tiene en el paladar y se aproximan a la nota dominante hasta el retrogusto, incluso. En ese retrogusto también hay notas de nueces, madera y pimienta, pero los otros sabores los superan.

Apreciado su factor diferenciador en el mercado, me llama la atención que una empresa con trayectoria como Beam Suntory sea la que haga este experimento y no opte en vez por un finalizado en barricas de oporto, por ejemplo. Ese finalizado es más cónsono con una empresa con suficiente dinero para adquirirlo, pero el añadido del oporto lo veo más probable en una marca pequeña, que no teme arriesgar, porque no tiene nada que perder y solo busca ser única.

No es la primera vez que Basil Hayden’s añade un producto adicional a su rye whiskey, pero la proporción en este Dark Rye parece dominar el producto base. Pero es difícil juzgar un producto que tiene tan poca competencia de productos similares en el mercado. Pagar $40 por un rye whiskey que no es puro puede sonar como un precio alto, pero en este caso me parece razonable.

Al final Dark Rye prueba que en un mercado tan saturado de distintos productos que son iguales en papel, aunque no necesariamente en el paladar, todavía se puede innovar y hacer un producto diferente y único, y tener éxito. Me encantaría saber la proporción de los productos en esta mezcla, pues en otros casos de la marca, esa añadidura de un producto completamente distinto ha sido menos del 5% del total. Pero si lo que buscas es un rye whiskey con carácter y personalidad, este no es.

Ficha Técnica:
Fabricante: Beam Suntory
Nombre del Whiskey: Dark Rye
Marca: Basil Hayden’s
Origen: USA/Canadá
Edad: NAS
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 72

La Palina – Classic Maduro (Toro)

Si hay algo que ha caracterizado a La Palina como marca es su irregularidad, en más de un sentido. En 2012 eran una marca que estaba a punto de quebrar, hasta que la tomó General Cigar. En 2017 decidieron rediseñar sus anillas para hacer algo más llamativo, y en 2021 las rediseñaron nuevamente con el mismo fin. En lo personal, mis experiencias con La Palina también han sido extremistas, siendo el Nicaragua Oscuro uno que probé y desde el primer momento quedé prendado, aunque no lo volví a comprar más. Hace unos meses me acordé de él y lo volví a buscar e investigando un poco al respecto descubrí que es hecho por AJ Fernandez, al igual que el Nicaragua Connecticut. Pero esa misma experiencia me llevó a probar los otros de la marca, y en verdad ninguno me cautivó tanto, por lo que probar este Classic Maduro no estaba dentro de lo que más quería hacer, especialmente porque había probado el Classic tradicional y no me había parecido gran cosa, pero el Fuego Verde de no hace mucho me pareció más interesante aún. El Classic Maduro es un cigarro hecho en Honduras, con una capa y capote hondureños y tripa de Honduras, República Dominicana y Nicaragua.

La línea Classic consta de tres productos: Connecticut, Rosado y Maduro, de los cuales los dos primeros son fabricados por PDR Cigars en República Dominicana y este de capa madura es hecho en Honduras. Al igual que sus primos dentro de la marca, no es un cigarro bonito y viendo sus nuevas anillas, la diferencia es abismal. Mientras que la que tengo en mi manos parece cualquier cosa y costaría justificar pagar más de $6 por él, los nuevos se ven muy clásicos y coloridos. Pero este tiene muy poco que lo haga destacar en el anaquel, con una anilla apenas descriptiva y realmente sin logo. La capa tiene múltiples imperfecciones y apenas algunos aromas húmedos, a café en polvo y una nota de caramelo. En el pie se aprecian notas muy similares pero incluye pasas. Finalmente lo pico y me sorprende lo apretado que se siente, al menos en frío… es algo por donde pasa el aire bien, así que fumarlo no promete ser agónico, pero tampoco es una sensación fluida. Los aromas en la calada en frío incluyen una suave nota de pimienta, café y pasas.

El Classic Maduro no enciende de todo bien y me toma algunos intentos de verificar y reencender hasta finalmente lograrlo. Los sabores no son abundantes ni intensos, sino que simplemente están ahí, sin ser envolventes y destacando… bueno, «destacar» es una exageración. Tiene «toques» de sabores a pasas y tierra, y no mucho más. El retrogusto es de un toque de tierra y dulce, que nuevamente no es envolvente ni abundante, pero al menos mantiene una fumada interesante y produce bastante humo, lo que hace que el Classic Maduro al menos sea una fumada agradable… aunque no hay grandes sabores, tampoco hay grandes problemas con el cigarro. El anillo de combustión es recto, el humo no es rico pero al menos es constante y no parece haber problemas. Algo más de intensidad o fortaleza serían ideales, pero es lo que hay.

Para ser un cigarro de $7 está bastante plano, pero más allá del precio, su diseño y sabores realmente no me parecen destacables. No obstante, es un cigarro cumplidor, que quema bien, con un anillo de combustión recto y una tendencia hacia seguir haciéndolo bien. Tierra, pasas y café son básicamente los sabores y realmente el cigarro es consistente con lo que uno que ronde los $4 o $5 debería ser, pero con un precio de $7 por unidad. Aunque revisando un poco en internet, veo que todas las páginas en donde lo venden está «reducido» al precio que creo que debería tener, así que bien podría ser una técnica de mercadeo. No hay mayores cambios en el segundo tercio, salvo una nota más intensa de café en el retrogusto, que es muy agradable pero viene seguida de una sensación seca en la garganta, que no es agradable.

El último tercio de La Palina Classic Maduro es más o menos lo mismo que ha sido en los tercios anteriores: una fumada de intensidad media y fortaleza media-baja, sin muchas sorpresas y con pocos sabores. Los sabores de café del retrogusto prácticamente desaparecen en este último tercio y el cigarro se siente un tanto más plano, que ya era difícil lograrlo después de la experiencia que ha sido hasta ahora. Pero sigue siendo un cigarro decente y una fumada agradable, aunque no sea gran cosa.

Pese a no evaluarlo ni describirlo como una fumada ejemplar o buena, la verdad es que esa consistencia habla maravillas de su construcción y es una fumada decente, sin sorpresas e ideal para una fumada en la que no esperes mucho y no temas que ese último cigarro del día no te sepa a mucho. Como este hay miles de opciones en el mercado y decirte que fumes este en vez de otro tampoco va a ser fácil, pero si estás buscando una opción en ese rango y no has encontrado la ideal, quizá el Classic Maduro de La Palina se acerque.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: La Palina
Modelo: Classic Maduro
Dimensiones: 6¼ x 50
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras
Capote: Honduras
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, Honduras
Precio: $7,00
Puntuación: 82

FQ – Phenom No. 1 (Toro)

La reseña que casi no fue. Me explico: este cigarro lo recibí hace varios meses, pero había estado sentado en el fondo del humidor, básicamente porque pensaba que ya lo había fumado. En realidad había fumado el Phenom No. 3 en 2018, pero en mi mente el número se refería a la vitola y no al cigarro en sí. Pero ordenando el humidor hace unas semanas me di cuenta que este era distinto al que había fumado antes, especialmente porque este tiene una capa Connecticut y el otro que había fumado lo recordaba mucho más oscuro y en realidad tiene una capa Habano. Investigué y en su página descubrí que en efecto, el No. 1 y el No. 3 son dos cigarros distintos y que el No. 2 no existe. El No. 1 combina una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote nicaragüense y tripa dominicana. No especifica dónde está hecho, pero el No. 3 es de Nicaragua, así que asumiría que este también.

La capa es realmente brillante y llamativa, con una imperfección que se ve en la imagen, pero luego de revisarla no parece ser profunda ni grave. Tiene aromas muy tenues en la capa, destacando apenas algo que parece té verde y paja, con aromas muy similares en el pie y la calada en frío, casi al punto que no logro determinar más allá de eso y quizá algunas notas más «cremosas», y lo pongo entre comillas porque estos aromas de crema normalmente se sienten es con el cigarro encendido, pero estos aromas son como de vainilla, que sí es algo que podría identificar como cremoso. Sin mucho más que apuntar en esta sección, enciendo el cigarro, lo cual ocurre rápidamente y muy uniforme.

Las caladas iniciales carecen de mucho humo, lo cual me hace revisarlo varias veces en el pie para confirmar que está bien encendido, lo cual es así. Pero el humo sigue siendo escaso y los sabores son igualmente tenues, permitiéndome apreciar notas características de pimienta en el paladar y el retrogusto, pero es a mediados del primer tercio que aparecen notas muy agradables de café espresso, más como de la crema que se hace sobre un buen café sin leche e incluye toques de nueces para realmente darle ese sentido de un buen Connecticut. A lo largo de esta sección también aparecen sensaciones de cáscara de fruta cítrica, más como naranja que otra cosa. La intensidad de los sabores es baja, con una fortaleza media-baja, gracias a esa escasez de humo.

En el segundo tercio el humo se hace más abundante y aunque la quemada se nota recta, tiene alguno que otro «cacho» que desvía esa rectitud y al que le doy un toque técnico con el encendedor a fin de que no se convierta en un problema después. El sabor de nueces sigue estando muy presente, mientras que el de café se siente más tenue y menos en el paladar. Las nueces están acompañadas del sabor cítrico y es cuando supero la mitad que la pimienta de las primeras caladas regresa con esa intensidad que hace que el cigarro se sienta un toque más fuerte y pueda calificarlo de medio-bajo, mientras que la fortaleza sigue en media-baja. El retrogusto incluye la pimienta y el café que estaba en el paladar durante el tercio previo, pero esta vez es más como un café suave, y no el espresso tan presente en la primera sección.

El último tercio se parece más al primero que al segundo, con un protagonismo del sabor de café espresso, casi con su nota amarga al final, así como nueces y cítricos en segundo plano. Pero también tiene un toque dulce que hace que estas últimas caladas sean especialmente lentas y extienda el placer de fumarlo lo más posible. Así, luego de una hora y 40 minutos, el Phenom No. 1, que para mi sorpresa fue lanzado después del No. 3, llega a su fin.

Llevaba unos cinco días sin fumar, pues entre las consecuencias de Covid ha estado la aparente imposibilidad de batallar contra pequeñas gripes o al menos algo que me tuvo con una tos considerable y una congestión muy fastidiosa. Finalmente el día anterior a esta fumada disfruté de un cigarro de capa Connecticut y el de hoy fue Connecticut también, pero era exactamente lo que sentí que debía disfrutar y realmente lo hice. El haber sentido una cantidad respetable de sabores y aromas en un cigarro que fue bastante sutil lo confirma y el Phenom No. 1 realmente fue una experiencia agradable, aunque no algo que disfrutaría si quiero fumar algo con más fuerza.

Ficha Técnica:
Fabricante: Nicaraguan American Cigars
Marca: FQ
Modelo: Phenom No. 1
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,50
Puntuación: 86

HVC – Edición Especial 2015 (Toro)

En mayo de 2015 la gente de Havana City, o HVC, decidió crear un producto que suena a una edición limitada pero realmente es de producción regular, disponible en tres vitolas y con una liga de tripa y capote nicaragüenses bajo una capa San Andrés mexicana. Curiosamente, el lugar que escogió la marca para el lanzamiento de este producto fue un pequeño lounge en Milwaukee, aunque en la convención anual de IPCPR (hoy en día PCA) le añadieron dos vitolas adicionales. Por otro lado, el cigarro marcaba una diferencia frente a los nombres que la marca tiende a colocarle a los cigarros, que siempre estaban relacionados con La Habana. En 2018 lo volvieron a hacer con el Edición Especial 2018 y ya desde ahí han creado un par de cigarros con el nombre Anniversary en su anilla.

Se trata de un cigarro imponente, de un peso considerable y corpulencia intimidatoria. Firme y uniforme, con aromas en la capa a chocolate y tierra, pero aromas diferentes en el pie, incluyendo dulce, tierra, madera, cerezas, durazno y mantequilla… diferentes a los de la capa, no diferentes per se. La calada en frío es ligeramente apretada, pero siento que se trata de un tema de cantidad de tabaco en el empaque más que problema e incluye notas de café con chocolate, cuero y pimienta, envolventes y abundantes. La capa es irregular, moteada y corrugada, pero es una típica de mexicana de San Andrés.

Para la variedad y delicia de los aromas en frío, me sorprende un poco que el inicio del Edición Especial 2015 tenga notas ácidas, aunque no en un nivel agresivo pero uno que le da una dimensión no del todo agradable a los sabores de frutas que se aprecian, incluyendo cerezas y durazno. También hay sabores más típicos y esperados, como pimienta, madera y hacia mediados del tercio parece dejar de lado esa sensación ácida y ser más típicos, aunque vale destacar que no son los sabores tan típicos de la capa San Andrés. El anillo de combustión no es exactamente recto, pero se comporta bastante bien y no requiere retoques por el momento, mientras que la ceniza se sostiene muy bien y el humo es abundante en cada calada, con un tiro que definitivamente mejoró entrado en calor.

Siendo una capa San Andrés, me encuentro buscando regularmente las notas dulces y los sabores a tierra que suelen estar asociados a ella, pero no doy con ellos en forma dominante de la fumada. Tampoco es tan intenso en sus sabores como un cigarro con esta capa y estas dimensiones me llevarían a pensar, pero nada de eso es un aspecto negativo; por el contrario, estoy disfrutando bastante de la fumada. Los sabores son básicamente los mismos del tercio anterior y es mediante el retrogusto donde se siente una gran parte de estos sabores y sus matices, en donde sobresale la pimienta y donde el sabor a tierra es tenue. El anillo de combustión continúa siendo variable, pero mantiene una buena ceniza, aunque esta no es muy firme. Hay momentos en que se cae sola, sin previo aviso o causa.

En el último tercio los sabores de madera se colocan entre los principales, aunque no por mucho tiempo y al momento de quitar la anilla vuelve a sus andanzas de pimienta como protagonista y tierra como secundario. También regresa esa nota ácida del inicio, más o menos cuando le queda el mismo tiempo de fumada y prácticamente garantizando el mismo tiempo de presencia para cuando deje al cigarro apagarse. Le acompaña una nota dulce como lo que en Venezuela llamamos jarabe de goma, que no es más que la combinación de azúcar y agua usada para coctelería. Al cabo de una hora y 50 minutos, el Edición Especial 2015 llega a su fin.

En general mis experiencias con los cigarros de HVC han sido todas positivas, pero no me encuentro adquiriendo sus cigarros de manera regular. No es un tema de costo, pues este cigarro con sus buenas dimensiones y su experiencia agradable no supera los $10, por lo que podría fácilmente estar en mi humidor. Quizá sea un tema de disponibilidad y coincidencia, pero en cualquier caso creo que debería cambiar eso. El Edición Especial 2015 no es el típico cigarro de capa San Andrés en términos de sabores, ni su combinación con hojas nicaragüenses es típica, sino un poco más suave. Con todas estas diferencias de los típicos sabores, me sorprende que la experiencia haya sido tan agradable y definitivamente sea un cigarro que quiero repetir, varias veces.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: HVC
Modelo: Edición Especial 2015
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 91

Ron: Havana Club Cuban Smoky

Precisamente por la imposibilidad de Cuba para adquirir barricas exbourbon directamente de su país de origen, es asombroso cómo la industria ha optado por reinventarse constantemente y hacer nuevas combinaciones de barricas usadas. En esta ocasión, la marca Havana Club finaliza su producto en barricas exwhisky escocés, lo cual no es un gran paso, salvo que utiliza específicamente barricas de Islay, que han contenido esos whiskies salados, yodados y extremadamente ahumados que tanto me gustan.

No es todo el ron de su blend, pero sí una parte la que ha sido añejada. Sin embargo, el ron es un NAS, es decir que no marca edad, por sus siglas en inglés: No Age Statement. No obstante, según su maestro ronero, la mezcla es de rones entre 7 y 10 años, y las barricas de Islay utilizadas añejaron whisky entre 10 y 15 años. Una nota a destacar aquí es que las barricas no fueron lavadas ni charreadas ni alteradas entre su uso en Islay y su uso en Cuba. El ron es embotellado a 40% de alcohol.

Según Havana Club, el Cuban Smoky se trata de una versión ahumada de su ron tradicional de 7 años, que ellos dicen tiene esa mezcla de rones que mencioné entre 7 y 10 años.

La botella dice que se trata de un Cuban Dark Rum y por un momento temo que se trate de un ron especiado, pues muchos de ellos tienden a colocar palabras como Dark o Black rum en su etiqueta. En primera instancia me doy cuenta que no es especiado, afortunadamente. Pero por un momento también pienso que quizá le haría falta, porque en nariz apenas si siento notas de frutos secos y un ahumado muy leve. Al cabo de un rato se perciben los típicos aromas de rones más baratos, como vainilla, caramelo y leve de madera.

En boca es relativamente dulce, más ahumado y afrutado, y una nota lejana achocolatada. Tiene una permanencia relativamente corta y realmente no tiene mucho más que ofrecer. El retrogusto es muy ligero, con notas de chocolate negro y ahumado.

Decepcionante es la palabra que utilizaría para describir este ron. Es como si hubiesen tomado un ron que de por sí no tenía mucha complejidad y lo hubiesen depositado en estas barricas exwhisky de Islay y esperado que ocurriera un milagro. El resultado es un ron bastante plano y sin sorpresas, pero con una nota ahumada que simplemente le aporta eso: ahumado. El ron no parece haber mejorado con esa inclusión de barrica proveniente de Islay.

No esperaba mucho de este ron, viniendo de Havana Club y pareciendo un gimmick, y con todo eso logró decepcionarme.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Cuban Smoky
Marca: Havana Club
Origen: Cuba
Edad: NAS
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 72

Espinosa – Knuckle Sandwich Maduro (Corona Gorda)

A principios de este 2022, Erik Espinosa anunció una colaboración de su marca con Guy Fieri, que es un reconocido chef de televisión y una de las personas cuya imagen sería la que menos te imaginas cuando alguien menciona la palabra ‘chef’. Pero Fieri es un tipo muy activo en redes y realiza eventos benéficos muy regularmente, siempre pendiente de las comunidades más necesitadas y pese a su apariencia estrafalaria, se destaca tanto dentro como fuera de la cocina. El producto es llamado Knuckle Sandwich y está disponible en dos blends, uno con capa Habano y el otro con capa Maduro. El blend es producto del trabajo entre Espinosa, Fieri y Héctor Alfonso, Jr. quien forma parte de la marca, y les tomó 18 meses llegar a la receta final. Ambos blends están disponibles en las mismas 3 vitolas, a precios ligeramente distintos y son hechos en la fábrica San Lotano de AJ Fernandez, en Ocotal, Nicaragua.

La capa es bastante oscura y uniforme, tratándose de una Sumatra madura originaria de Ecuador, brillante y corrugada. Tiene un box press bastante notable, con dos esquinas casi rectas y dos más curvas, pero más importante: sin secciones esponjosas. La capa tiene aromas de chocolate, madera y melaza, mientras que después de quitarle la anilla de tela del pie, aprecio aromas a más chocolate y ligeramente florales. La calada en frío me da notas de pasas, melaza y suave de chocolate. La anilla es predecible pero original, con un esqueleto con sombrero de chef, que si has visto una imagen de Guy Fieri, lo único que le faltaría serían unas llamas.

Sería tonto pensar que este va a ser un cigarro suave, incluso si su capa es madurada. Se trata de un corona gorda y con un cepo de 46 y todos los integrantes en su fórmula, es tan fuerte como esperaba e incluso un poco más. Los sabores de pimienta roja son intensos e inmediatos desde la primera calada, pero afortunadamente hay otros sabores interesantes al cabo de unas 3 o 4 caladas, que incluyen cuero, chocolate y durazno, con una buena dosis de pimienta en el retrogusto, que no es lo único, pero es tan fuerte que abruma un poco. A lo largo del primer tercio aparecen notas florales más sutiles y el retrogusto se suaviza un poco para darme unas notas de nueces tostadas, pero de nueces sin tostar en el paladar. Quema perfecto e incluso lleva una tendencia a dejarme una ceniza larga, pero siendo un cepo de 46, no quiero tentar al destino y lo dejo caer al poco tiempo. La fortaleza es alta y la intensidad de los sabores también.

El Knuckle Sandwich sigue presentando toda la potencia de sabores que esperaba e incluso supera un poco mi expectativa, que es uno de los detalles de estos cepos reducidos, pero con fumar un poco más lento tengo. Los sabores de chocolate son quizá los que mayor relevancia tienen, pero también hay notas que calificaría de adobo, o al menos hay notas de hierbas como estragón y especias como canela, que le dan un toque entre dulce y salado al cigarro que es bastante complejo. Incluso, el retrogusto tiene esa nota fuerte picante, pero también entre dulce y ahumada de un chipotle. Quizá lo que más me impresiona es que el cigarro es picante pero no de pimienta sino más de chile picante. Quema muy bien y mantiene una ceniza decente, con abundante humo en cada calada.

Los sabores en el último tercio son similares a los del segundo, pero con un toque de los del primero, aunque todos se sienten más ricos, más envolventes y abundantes en cada calada. Cuero, canela, ahumado, pimienta y chocolate son los que siento, aunque no necesariamente en ese orden y la combinación me recuerda al mole, aunque el cigarro no tiene el sabor del mole, solo los sabores individuales que lo componen. Incluso algunas notas de madera también se sienten, aunque van atadas con esa nota ahumada de los sabores. Sigue quemando muy bien y produciendo humo abundante, incluso en los últimos milímetros de fumada, no se calienta ni se deforma. Una hora y 40 minutos de fumada de un cigarro con estas dimensiones, que simplemente me obligó a fumarlo más lento por su fortaleza.

En mi experiencia, los tiros de Espinosa tienden a ser bastante sueltos y eso se traduce a que algunos cigarros no quemen del todo bien. Eso cuando los cigarros eran fabricados exclusivamente por la fábrica llamada La Zona. Pero en los últimos meses he probado algunos hechos por AJ Fernandez en su fábrica San Lotano y el tiro ha sido perfecto y me ha permitido apreciar casi todos los sabores a cabalidad. Me parece increíble cuánto puede influir la fábrica en la experiencia del cigarro y hace de este Knuckle Sandwich un cigarro muy versátil, que perfectamente puede combinar con un café, un trago de bourbon o como sobremesa de una gran comida. Sabores intensos, alta fortaleza y una complejidad que me invita a seguir fumando e incluso querer que no se termine. Ciertamente una gran cantidad de los Espinosa que he probado últimamente me están gustando muchísimo más que los Espinosa que probé hace unos años.

Ficha Técnica:
Fabricante: San Lotano
Marca: Espinosa
Modelo: Knuckle Sandwich Maduro
Dimensiones: 5⅝ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 94