Cocuy: Bicuye Añejo

Una rareza, de verdad. Al menos dentro del mercado venezolano en donde la mayoría de los destilados de cocuy son directo del alambique y, en algunos casos, apenas reposado. Pero un cocuy que destaque ser Añejo no es algo común, pero la verdad es que el cocuy está teniendo mucho más reconocimiento interno y son muchas más las personas dispuestas a darle una probada, lo cual está haciendo que tenga mayor demanda y que el consumidor busque algo distinto en él. Honestamente, me parece muy bueno para el mercado, pues durante mucho tiempo hemos renegado de la calidad del cocuy.

Este Añejo es realmente llamativo, no solo por como destaca en el anaquel al lado de los otros cocuyes, sino que realmente tiene un factor adicional. Su añejamiento dura 25 meses y es hecho en barricas de limusín francés, que es un tipo de roble normalmente utilizado para el añejamiento de brandy y cognac. El cocuy es embotellado a 49% de alcohol.

Sin embargo no es fácil asegurar que ese es el contenido alcohólico, pues la etiqueta parece tener unos problemitas de impresión y casi todo lo que está en ella es difuso. Pero es uno de los temas de las producciones artesanales.

En copa el Bicuye Añejo ciertamente llama la atención, especialmente si estás acostumbrado a tomar cocuy y si dada la poca oferta de productos con este añejamiento, pues es una cosa la expectativa y otra la realidad. Pero se trata de un líquido cobrizo con destellos que van del naranja al rojo, bastante denso y con lágrimas de velocidad media, que les toma unos 8-10 segundos alcanzar el líquido en el fondo de la copa.

En nariz es tan herbáceo como espero que un cocuy sea y tan maderoso como un destilado que ha pasado dos años en barrica pueda ser también. Pero le acompañan aromas muy interesantes a azúcar morena, caramelo, fermento y seguidamente a notas vegetales, naranja y manzana verde.

En boca el golpe alcohólico está presente, notable y obvio, pero no tan agresivo como esperaría de 49% de alcohol. Es quizá la participación de una nota amarga la que me hace sentir más el alcohol. Afortunadamente no dura mucho, pues los sabores de tierra mojada, madera, frutos secos (destacando el maní) y el caramelo también se hacen bastante presentes. En el retrogusto se sienten notas de intensidad media a cáscara de limón y un cierto aglomerado frutal sin descripción adicional.

El Bicuye Añejo es un cocuy diferente, principalmente porque es añejado, pero también esa diferencia puede hacer que sea más atractivo a quienes aún no han probado el cocuy y sienten miedo por esa nota que puedan relacionar con tequila, a la que mucha gente le huye por malas experiencias con el destilado mexicano. Pero el Bicuye Añejo no es que no sabe a cocuy; sí mantiene su sabor característico, pero las propiedades del añejamiento en barrica han logrado suavizar muchos de sus sabores y hacerlos más relativos a los sabores que más conocemos los amantes de los destilados con maduración prolongada.

Ficha Técnica:
Fabricante: Bodegas Bicuye
Nombre del Cocuy: Añejo
Marca: Bicuye
Origen: Venezuela
Edad: 25 meses
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 49%
Puntuación: 90

Arturo Fuente – Hemingway Natural (Best Seller)

Otro más en m búsqueda de cuál es el mejor Hemingway de Arturo Fuente, gracias a que los amigos de Tabarena Venezuela me han suplido con distintas opciones, principalmente porque creo que los tienen todos. En esta ocasión pruebo el de capa Cameroon, que también llaman Natural, en vitola Best Seller que es un formato de 5 pulgadas de largo por 55 de cepo en su parte más ancha. Sin duda Arturo Fuente es una de las marcas más reconocidas de República Dominicana y son sinónimo de un excelente producto en cualquier ámbito, que ha sido parte de la razón por la que accedí a embarcarme en esta búsqueda del mejor Hemingway; un cigarro que llama la atención principalmente por su formato. Sin embargo, quizá por ese mismo formato tan peculiar, hay mucha gente que tiende a rechazarlo por miedo a que sea muy fuerte, muy suave, o quién sabe qué.

El cigarro en sí tiene el formato al que ya me he acostumbrado que es una especie de Perfecto, con una capa Cameroon muy distintiva y una enorme cantidad de protuberancias e imperfecciones que retan a esa idea de que esta capa siempre es perfecta y lisa. Igualmente, hay mucha gente que puede rechazar un cigarro porque no es perfectamente liso y en la mayoría de los casos esto se va a traducir en una experiencia más fuerte de la que un cigarro con capa lisa… ciertas condiciones aplican. Adicionalmente, una de las razones por las que estos pequeños cigarros tienden a costar más es que son bastante complicados de hacer, pero esa complicación se compensa con una experiencia espectacular y esta comienza con intensos aromas a madera y maní en la capa, junto con una ligera nota picante en la calada en frío.

Como es de esperarse en estos formatos, las primeras caladas son bastante apretadas, pero tan pronto supero ese bulbo inicial, el sabor y el humo comienzan a ser abundantes. Entre los sabores esperados se encuentran notas de madera de cedro y almendras, pero justo en esa apertura de los sabores se sienten notas de vino blanco completamente inesperadas y sorpresivas. Le acompañan notas de madera de roble hacia el retrogusto, que acompañan una nota más fuerte de almendras en retrogusto y paladar hasta el final de este tercio.

Entrando en el segundo tercio, al cual llego después de unos 35 minutos de fumada, el anillo de combustión no es perfectamente recto, pero con los cigarros que encienden de esta manera es todo un reto que quemen bien y no darle retoque de emergencia, y siempre es un delicado equilibrio entre esos dos. La fortaleza es media, pero la intensidad de los sabores es alta, con notas cremosas y de café entre las principales, mientras que en las secundarias se encuentran el cuero y la tierra. El retrogusto es de café.

Dado que el último tercio tiene un cepo considerablemente menor que en el previo, el cigarro comienza a calentarse un poco, lo cual anticipo pero no me agrada y me apura un poco el final de la fumada, aunque tengo la alternativa de fumar más lento, pero eso es algo que suelo hacer en los primeros tercios y no al final. El sabor de café sigue siendo el principal, pero le acompañan unas notas cítricas muy agradables, que si le doy caladas muy rápidas se sienten como una mezcla entre ácido y cuero que no es lo que más me gusta, así que me veo obligado a fumarlo más lento para evitarlos. El resto de los sabores se mantienen iguales, aunque en el retrogusto el café se siente mucho más tenue y le acompaña ahora una suave nota de cuero y almendras, que mantiene hasta que dejo el cigarro; una hora y 15 minutos después de haberlo encendido.

Entre todos los Hemingway que probé en esta búsqueda no planeada, creo que este Best Seller es el que más me terminó gustando, principalmente por un tema de duración pero también por intensidades y matices. Aunque el Work of Art también estuvo muy bueno y, me doy cuenta al revisarlos, que fueron los de capa Cameroon lo que me gustaron más que los de capa Maduro, aunque la diferencia ha sido mínima. Precisamente, estas variaciones mínimas indican (para mí) que es un cigarro muy bueno independiente de su capa pero más importante, es consistente y eso es algo que siempre voy a apreciar en una fumada. Es una buena experiencia, que no es demasiado compleja y eso lo hace atractivo incluso para quienes no sean fumadores experimentados.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Hemingway Natural
Dimensiones: 5 x 46/55
Tamaño: Best Seller (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: Cameroon
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $6,00
Puntuación: 90

601 – Black Connecticut (Toro)

Esto creo haberlo mencionado en otras publicaciones, pero realmente no fue hace poco que hice una de un 601 Cigars, pero sí más recientemente de algún producto de Erik Espinosa. Pero el hecho es que hasta 2010 Espinosa estaba asociado con Eddie Ortega y juntos tenían una marca llamada EO Cigars y entre sus productos estaba el 601 Black, que parece ser era uno de los favoritos del público. En 2016 la marca Espinosa Premium Cigars le dio una vuelta total a su línea 601 y en ese momento prometieron que el 601 Black volvería al mercado, lo cual hizo en cantidades sumamente limitadas. Pero, finalmente el año pasado, Espinosa anunció que el 601 Black regresaría nuevamente y con cantidades menos limitadas, con una fecha prometida para enero de 2021, pero los diversos contratiempos que ha generado el Covid y todas sus consecuencias hicieron que la fecha de lanzamiento fuese durante el evento de PCA (que antes se llamaba IPCPR) en Las Vegas a mediados de julio.

La liga de este cigarro consiste en una capa Connecticut ecuatoriana sobre tabacos nicaragüenses, pero promete ser más fuerte que el Espinosa Crema que reseñé en julio de este año, que lleva una liga similar, al menos en papel. Al igual que la gran mayoría de productos de Espinosa, este es hecho en La Zona, Nicaragua, pero es empacado en cajas de 10 unidades y en una sola vitola: toro 6×50 pero prometen añadir una nueva vitola cada año. La capa es dorada, casi brillante y con buen tono de color, muy uniforme y con pocas venas, pero muy notables las que están. Tiene aromas a nueces, tierra, bosta y cuero en la capa, mientras que el pie muestra notas de almendras, establo y aserrín. Por último, la calada en frío muestra chocolate negro, canela, almendras, cuero, madera y una nota suave de vainilla.

La imagen realmente ilustra perfectamente ese brillo sobre la capa del cigarro, mientras que los sabores dan notas fuertes de café, pimienta blanca, madera y cuero, todos estos con una nota bastante frontal, seguidos de sabores a pan, paja, nibs de cacao, tierra y canela como secundarios, algunos más alejados que otros, y algunos más intermitentes. El retrogusto muestra una cantidad bondadosa de pimienta, pero es pimienta blanca y esta no es tan intensa ni persistente, y con un toque de vainilla hace que la experiencia sea muy similar a la de la calada en frío y muy agradable en general. El anillo de combustión no es del todo recto y tengo que tener el encendedor a la mano para que no haya desajustes en la quemada, cosa que no me gusta del todo pero al menos el cigarro no se me deshace en ese departamento. La fortaleza es media pero la intensidad de los sabores es entre media y alta, aunque esa fortaleza se va armando de valor mientras me voy acercando al final del primer tercio.

El segundo tercio de este 601 Black Connecticut es significativamente más cremoso que el anterior, pero no tiene ese mismo «factor WOW» que a los americanos tanto les gusta mencionar en sus emails. Los sabores principales siguen siendo de cuero y madera, sin acompañantes esta vez, al menos en esa cúspide. Entre los sabores secundarios está café, tierra, paja, canela y una ligera nota floral, mientras que el retrogusto sigue siendo de pimienta blanca y vainilla. La quemada trata de mejorar y lo hace pero no por mucho tiempo, pero en temas de tiro y humo sigue siendo un buen ejemplo de lo que me gusta, mientras que la fortaleza es casi igual en media-fuerte y la intensidad de los sabores se ubica en media solamente y eso es lo que hace que se sienta menos cremoso.

El último tercio sigue siendo cremoso, aunque en términos de quemada no es muy amigable, con una marcada tendencia a apaciguarse mucho en la quemada desde la mitad del cigarro, lo que me obliga a darle retoques continuos para mantenerlo encendido, pero también tiende a desviarse la quemada y esto me lleva a darle retoques adicionales para corregirla. Los sabores de cuero y madera siguen siendo los principales, mientras que en los secundarios se llega a apreciar pan tostado, canela, almendras, tierra, nibs de cacao y un sabor que solo puedo describir como lo que queda en la bolsa de papas fritas cuando está vacía. En el retrogusto destaca pimienta y vainilla, pero en esta sección se siente ligeramente más dulce. Al final, una hora y 40 minutos hicieron falta para fumar este cigarro hasta el final.

Los Connecticut me gustan pero no necesariamente por ser fumadas suaves. En efecto, los Connecticut que son fuertes me gustan más porque siempre tienen ese factor sorpresa que no esperas al encenderlos y este 601 es un claro ejemplo de ellos, al igual que el Henry Clay War Hawk, con el que inevitablemente lo comparé y el Sobremesa Brûlée es otro ejemplo. Pero el Black Connecticut parece sacrificar los matices para enfocarse más en mostrar un gran abanico de sabores y, aunque eso está muy bien y funciona con este cigarro, yo soy más de preferir pocos sabores con varios matices que una fumada más lineal con distintos sabores. Pero en el ámbito de los Connecticut fuertes, este definitivamente es uno de los que debes probar.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: 601
Modelo: Serie Black Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 85

RoMaCraft – Intemperance Whiskey Rebellion 1794 (Pennsatucky)

Yo sé que no han pasado ni dos meses desde la última vez que reseñé este cigarro. Realmente no estoy haciendo una recata de este solo para mantener el «espíritu» de RoMaCraft activo, o cualquier cosa así simplemente porque es una de mis marcas preferidas. Pero el hecho es que tengo este cigarro en una vitola completamente distinta que el último que reseñé y lo probé hace poco y me impresionó que la experiencia fue realmente diferente… no al punto de pensar que estoy fumando otro cigarro, pero sí algo nuevo, especialmente porque la vitola es más lonsdale que otra cosa y es un tamaño que siempre me ha gustado de 6,5 x 44. Este formato se llama Pennsatucky, que es una versión del nombre Pennsyltucky que es una región entre Pennsylvania y Kentucky a la que emigraron los habitantes de Pennsylvania durante el Whiskey Rebellion en 1794 que le da el nombre a la línea de RoMaCraft. Además, Pennsatucky es el nombre de un personaje en la serie Orange is the New Black.

La liga es exactamente la misma del WR 1794 original, consistiendo en una capa Habano ecuatoriana sobre capote Besuki indonesio y tripa nicaragüense y dominicana, pero limitado a 500 cajas de 12 cigarros cada una, dando como total 6000 cigarros, que suena como bastante pero en términos de mercado mundial, es casi nada. La capa tiene un aroma increíblemente cremoso, con notas fuertes de madera, vainilla y tierra, mientras que en el pequeño pie se aprecia pimienta y una suave nota frutal. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta cuero, crema y madera, con una sensación picante en los labios.

El cigarro comienza similar al anterior, pese a las diferencias tan notables de vitola, pero los sabores se parecen y no esperaría menos, pues lo que cambia es la intensidad. Desde la primera calada la pimienta es fuerte y abundante, pero le acompañan notas de madera, tierra mojada y cuero, pero es inmediatamente cremoso también, cosa que aprecio mucho y que lo diferencia de su hermano más grueso. El sabor de madera se endulza a lo largo del primer tercio y en el retrogusto incluye notas de chocolate negro, pero esa nota dulce de la madera invade al chocolate también y enriquece la experiencia. Podría decir que el sabor de tierra tiene una inclinación más mineral, pero en verdad es porque se siente ligeramente más seca y no porque tenga propiedades adicionales, realmente. En términos de construcción de comporta muy bien, manteniendo una ceniza bastante respetable y un anillo de combustión relativamente recto y sin mostrar indicios de desviación.

En el segundo tercio los sabores están casi todos al mismo nivel de intensidad, siendo la pimienta, madera y tierra los principales, pero este sabor de madera tiene un toque como entre ahumado y mojado que lo hace muy interesante y llamativo, pero realmente no consigo mejor manera de describirlo. También aparecen notas dulces en el tercio, como de pasas y maple, que son realmente la razón principal por la que quise hacer esta reseña, pues de un WR 1794 ya tenía y normalmente uno es suficiente, pero estos sabores tan atractivos y sutiles (al menos en este punto) y aparentemente sacados de la nada son algo que me encantó. El tiro es perfecto y la ceniza simplemente no se cae… incluso agito un poco el cigarro y tampoco se cae, pero como estoy seguro que se va a caer cuando le estoy dando la calada, prácticamente hago un esfuerzo adicional para que la ceniza caiga sin que eso afecte mucho la quemada. La intensidad es media-alta, y aunque eso es algo que espero con esta vitola, afortunadamente no sigue aumentando.

En el último tercio la madera mojada y la tierra son los sabores principales, pero ese sabor dulce de maple le da una dimensión adicional a los sabores principales y le da una complejidad vertiginosa a la fumada. El anillo de combustión y demás temas de combustión se comportan de maravilla, mientras que la anilla, al propio estilo de RoMaCraft, no sale en una sola pieza. El último tercio es la mejor parte del cigarro, pero solamente porque los sabores del tercio previo se concentran y amalgaman más e incluso le dan notas de torta de chocolate, arcilla y chocolate en polvo, que junto con esa nota cremosa y la de maple hacen que no quiera terminar el cigarro nunca y que con solo agua, que es como lo tomé, cada calada estalle mejor en el paladar. Me toma una hora y 20 minutos fumarlo, que fue menos de lo que esperaba.

Los primeros dos tercios o al menos hasta la mitad del cigarro este WR 1794 es muy similar a sus versiones de vitolas más gruesas y más cortas, pero es a partir de la mitad que la fumada del Pennsatucky se vuelve excepcional y algo completamente diferente y nuevo. Sin duda este tipo de vitolas son las que mejor marcan la experiencia, pero RoMaCraft tiene la experticia para hacer que cada vitola en la que fumes uno de sus productos tenga su atractivo especial. Aunque son pocos los cigarros delgados que he probado de ellos, este realmente me cautivó, por lo que confirmo que el Whiskey Rebellion 1794 es una gran liga que seguiré buscando en el futuro.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: RoMaCraft Tobac
Modelo: Intemperance Whiskey Rebellion 1794
Dimensiones: 6½ x 44
Tamaño: Pennsatucky (Lonsdale)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Indonesia (Besuki)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 92

La Flor Dominicana – Andalusian Bull (recatado)

El cigarro que mayor puntuación le he dado. En 2018 lo probé por primera vez y le di 98 puntos, que no solo es la puntuación más alta, es el único cigarro en mi haber que lo ha merecido. En 2019 lo vi en una tienda en República Dominicana a buen precio y decidí comprarlo con el fin de guardarlo un tiempo y ver cómo se comporta con una buena guarda, y con el pasar del tiempo decía que lo fumaría en alguna ocasión especial. Soy de los que guarda pocos cigarros para «ocasiones especiales», básicamente porque pienso que la ocasión es especial cuando la acompañas de un cigarro y porque en esos momentos emblemáticos de la vida, o no estoy pensando en fumar, o son la conclusión de un día muy chévere y a veces ya fumé. Hace un par de semanas vi un video que me confirmó esta idea, porque un tipo decía porqué no guarda cigarros para momentos especiales y su postura es que si se muere mañana, no quiere que alguien que no sepa apreciar su colección decida qué hacer con ella, con lo cual puedo concordar perfectamente porque si cada cigarro de tu humidor te recuerda a algo y representa algo, es algo muy propio, que los demás no podrían comprender.

Así que le di fuego al Andalusian Bull. Pero lo hice como debe ser. Dicen que los mejores cigarros no son solo por su composición, sino que neurológicamente, es la ocasión, la compañía, la música y el ambiente lo que te hace disfrutar más o menos algo. En esta ocasión fue rodeado de amigos, después de un copioso almuerzo, con una colección envidiable de rones, una ligera brisa, todo el tiempo del mundo y mi cuaderno para anotar impresiones. La construcción de este cigarro es increíble, sobre todo porque su forma no es la tradicional y con medidas de 6,5 pulgadas de largo y un cepo que en su punto de máximo grosor mide 64. En la capa Corojo ecuatoriana se siente un aroma de madera intenso, pero no mucho más. La calada en frío da notas de madera de cedro y algunas notas variadas que me recuerdan a aromas frutales, pero no son específicos.

El Andalusian Bull comienza bastante agradable, ciertamente haciéndome recordar esa experiencia tan agradable que viví con él hace unos años, pero que disfruto ahora con mis amigos. Sabores dulces a caramelo, densos y abundantes, pero también de madera sin definir cuál tipo y pimienta roja en el retrogusto. La quemada no es del todo recta y la ceniza no es del todo sólida y el humo no es del todo denso, pero no ha requerido retoques ni ha amenazado con apagarse. A lo largo del tercio ese sabor de caramelo que describí al principio se une con algo de vainilla y se aproxima a una combinación cremosa de ambos que realmente hace que el cigarro se agradable y que los 45 minutos que dura el primer tercio pasen sin problema alguno.

Los sabores a madera se convierten en probablemente los principales en este segundo tercio y me refiero a ellos en plural porque ciertamente se sienten dos matices distintos, uno de roble y uno de cedro, aunque no al mismo tiempo, o no siempre al mismo tiempo. Pareciera que el de cedro acompaña al cigarro hasta la mitad y después del ecuador le acompaña un sabor que se aproxima más al roble, pero también hay sabores de cuero y tierra, junto con pimienta, aunque esta no está al mismo nivel que los demás. En el retrogusto la pimienta pasó de roja a negra, pero no está sola, siendo algo de cáscara de naranja lo que lo acompaña también. Ciertamente es más complejo que en el tercio anterior y la intensidad es algo mayor en temas de sabores, pero en fortaleza del cigarro sigue siendo medio. Muy para mi sorpresa, la mayoría de mis amigos fumadores presentes están encendiendo su segundo cigarro de la tarde mientras yo me acerco a la mitad de este y, por supuesto, comienzan todos los temas de burla que si no estoy fumando o que el cigarro se me ha apagado, pero ninguna de las dos es cierta. El cigarro simplemente quema bastante lento.

Efectivamente, cuando lo encendí el sol estaba radiante y cuando estoy comenzando el último tercio ya la foto sale oscura. En el último tercio los sabores nuevamente estallan, con notas de cedro, cuero, una fuerte nota mineral combinada con tierra húmeda, junto con la fuerte nota de pimienta negra que acompaña todos los sabores. El retrogusto mantiene los mismos sabores de pimienta con cáscara de naranja, mientras que la intensidad de los sabores y la fortaleza están un poco por encima de lo que estaban hace un momento y mantiene esa tendencia durante todo el resto de la fumada, por lo que las últimas caladas las voy espaciando cada vez más y estas coinciden con las últimas caladas que mis amigos que dan a sus segundas fumadas… y es impresionante que llevando un control perfecto del cigarro, lo encendí a las 4:46 de la tarde y lo dejé en el cenicero casi quemándome los dedos a las 7:46 de la noche, así que tres horas exactas. Le podía dar unos cinco minutos más, pero no era cómodo.

¿Merece 98 puntos nuevamente? Esa es la pregunta del millón. La respuesta corta es no. La respuesta larga es que he afinado el paladar, como lo he dicho en otras ocasiones, especialmente con esto de las recatas. Pero también me pasa que en 2018, cuando fumé este Andalusian Bull por primera vez, mi exposición a otros cigarros de la más alta gama era casi nula y el Andalusian realmente me impresionó. Hoy en día, que he probado una amplísima gama de cigarros de todas las categorías, clases y precios, el Andalusian sigue siendo un cigarro excelente, pero ya no está tan alejado del resto de cigarros que he probado. También me pasó en 2018 que conseguirlo era relativamente sencillo y fácilmente lo podía recomendar por ello, pero en 2021 parece que solamente existe en toro y eso es de una producción muy escasa, por lo que honestamente me pica un poco que no pueda ser una parte regular de un humidor de cualquier persona, y a menos de $15 por unidad, ciertamente merece estar en el humidor de todos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Andalusian Bull
Dimensiones: 6½ x 64
Tamaño: Figurado
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Corojo)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $15,00
Puntuación: 93

Herrera Estelí – El Norteño Edición Limitada (Churchill) (recatado)

Un cigarro que existe desde aproximadamente 2014, esta Edición Limitada de El Norteño es todo menos limitada… al menos lo que yo entiendo por limitado es que se hace durante un tiempo y no más, pero en el caso del cigarro se trata de una producción limitada que se va renovando año a año. Tiene la particularidad que solamente existe en una vitola Churchill de 7×48 con la misma liga que El Norteño de producción regular pero con «algunos cambios», según Willy Herrera, el master blender de la marca. En 2018 lo probé por primera vez y no me pareció muy superior al de producción, pero no deja de ser algo interesante que probar, sobre todo nuevamente, después de tres años. Sí es algo más caro, alcanzando un precio de $14 por unidad, vs. $11 por el de precio más alto de la producción regular.

El cigarro es exactamente igual que el original que fumé en 2018, con una capa de apariencia bastante irregular que realmente reta a esa nota especial que una edición limitada pudiese tener, pero como la capa es San Andrés mexicana, también se perdona porque tienden a ser bastante irregulares en sus texturas y colores. Sí hay una nota menor de oleosidad, pero eso puede ser por cualquier causa, tanto de la producción como de mi humidor. Lo que sí llama la atención, al igual que en 2018, es la forma del cigarro, siendo un box press rectangular, que le da una apariencia extraña al cigarro. Los aromas sobre esta capa son de cuero, madera, paja, bosta y nueces, mientras que la calada en frío presenta canela, madera, tierra y pasas.

Desde la primera calada El Norteño Edición Limitada presenta una dominancia de sabores de madera, pimienta y almendras, mientras que a mediados del primer tercio aparecen también sabores de tierra, paja, chocolate negro y cuero que no sustituyen sino que acompañan la fumada, haciéndola compleja desde el primer segmento. En el retrogusto se siente la pimienta típica, pero le acompaña un toque suave de canela y un toque de pasas hacia el final y unas notas florales al final del tercio. El anillo de combustión es bastante diagonal y no importa los retoques que le doy, sigue llevando la tendencia a desviarse, pero realmente no llego a ver qué tanto se desvía porque rápidamente le doy otro retoque; esto afecta la quemada y el primer tercio pasar relativamente rápido mientras trato de corregirlo regularmente. El tiro y el humo están muy bien, así que afortunadamente no me afecta demasiado la fumada.

El sabor de pasas se vuelve uno de los más dominantes en el segundo tercio, acompañado de una nota cremosa que afecta solamente al sabor de madera, mientras que los sabores a almendras, notas dulces y un ligero sabor a café acompañan a los sabores del tercio anterior, apenas si perdiendo las notas florales y la paja, pero estos dos sabores siempre fueron sutiles, así que secretamente sabía que no iban a durar mucho. En cuanto a su construcción, el anillo de combustión parece arreglarse, pero ahora es el tiro el que sufre, no porque se apriete ni se afloje, sino porque a veces parece perder fuerza de quemado, lo que hace que le tenga que dar retoques para mantenerlo encendido pero afortunadamente la intensidad del cigarro aumenta un poco hasta media-alta y eso me hace dejar de darle caladas tan fuertes.

Como suele suceder con los cigarros grandes, normalmente me cuesta determinar donde termina el segundo tercio, por lo que opto por tomarle la foto cuando estoy demasiado obviamente metido en el último y aquí los sabores realmente se hacen más intensos y el cigarro mantiene su complejidad, algo que aprecio siempre en un cigarro, pues muchos tienden a hacerse demasiado simplones en el último tramo y depender de la intensidad de la nicotina para mantenerse. El Norteño Edición Limitada no obstante sí pierde algunos sabores en este punto, incluyendo el de tierra y el de chocolate negro, pero también la pimienta del retrogusto se hace mucho más sutil, lo que me lleva a apreciarlo y fumarlo lento, como debe ser. En total me tomó dos horas y 15 minutos fumar todo el cigarro y aunque no suelo fumar de noche porque trato de no acostarme tan tarde, le di la última calada a las 12:35am.

El Norteño Edición Limitada puede que solo cambie en proporciones y uno que otro detalle con respecto a su contraparte de producción regular, pero debe haber algo significativo que no depende solo de la vitola, pues en todos los casos me ha gustado más que el de producción regular. Sin embargo, viendo entre mis reseñas, a ese regular le di 80 puntos en 2018 y aprovechando que tengo uno en el humidor lo voy a colocar para recata pronto. En el caso del Edición Limitada, esta vez me gustó más que en 2018 y siempre voy a asumir que se debe a que el paladar definitivamente se va afinando. Esta vez lo sentí más complejo desde las primeras caladas, algo que en la cata original comencé a sentir a mitad de cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Herrera Estelí
Modelo: El Norteño Edición Limitada
Dimensiones: 7 x 48
Tamaño: Churchill
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí)
Precio: $14,00
Puntuación: 88