Ron: Secret Treasures 1992 Venezuelan Rum

Encontrar y condensar la información de este ron para este artículo no ha sido tarea fácil, básicamente porque es un ron relativamente viejo pero también porque este tipo de rones que un amigo llama ‘emigrados‘ no suelen ser de producción regular y, por tanto, no se le dedica mucha información tampoco. También sucede que aparentemente este ron tuvo una doble producción, pues al buscarlo en internet me encuentro con dos etiquetas completamente distintas del mismo producto.

Pero aquí lo que sé: A principios de los años 90, Industrias Pampero estaba en una transición de dueños, habiendo sido de sus dueños originales desde 1938 y pasando a ser parte del grupo Guinness en 1991, que luego sería Diageo. Estos últimos años como empresa independiente, buscando dinero de cualquier lugar, llevaron a la empresa a vender barricas o asignarlas a otros grupos y durante esa época se firmó el contrato de este producto.

Este ron fue destilado y añejado en 1992, solo para ser embotellado 10 años después, en 2002, a 42% de alcohol. Esa es toda la información que existe del producto. Sin embargo, su valor histórico me parece excepcional, pero probemos el contenido.

En copa tiene un color cobrizo con destellos naranja, muy interesante, llamativo y denso, sobre todo esto. Las lágrimas se toman una eternidad en simplemente comenzar a moverse por dentro de la copa y una vez que determino algo de movimiento, este es lento. Pero la densidad del líquido no es tan impresionante y se mueve como cualquier otro ron, incluso como un ron más joven.

Tiene aromas interesantes, pero no inesperados en copa. Destaca caramelo, crema catalana y toffee como los más principales o frontales, pero quizá lo más impresionante es que el aroma de madera, aunque presente, es bastante ligero y superado por los que ya mencioné. También tiene una nota ahumada muy obvia y cuero menos obvio, pero consistente en cada vuelta del líquido que le doy a fin de encontrar nuevos aromas. Hacia el final hay una nota cítrica, pero sin definir.

En boca se siente bastante seco, pero cremoso también, y aunque estoy al tanto de lo contradictorio de esa descripción, no puedo dejar de sentir ambas notas. Tiene elementos salados como una salsa de soya y dulces como de caramelo y toffee, pero también café, madera, melaza e incluso una nota ligeramente herbácea que me recuerda a la yerbabuena. La permanencia es extremadamente larga, pero no del todo agradable, destacando notas amargas en el retrogusto, como de las expresiones más desagradables de la melaza, el chocolate muy amargo y poco más.

Mi buen amigo que colecciona rones tiene este en su más alta estima y como artículo de colección y producto venezolano no puedo estar en desacuerdo, pues realmente es un ron que nunca había visto y que dudo que volveré a ver. Pero en términos de sabores y el valor de cata, me parece que se queda en demasiada simpleza, y eso es algo completamente inesperado porque no hace mucho probé el Rasta Morris Venezuela 2008, de un origen similar (en el sentido que es venezolano pero la barrica fue adquirida por alguien más), pero sabores completamente distintos.

Quizá el tema esté en el embotellado, que el Rasta Morris no es diluido y este sí. Aunque sospecho más que el tema con este ron es su origen y para ello me remonto a lo que dije al principio de este artículo: este ron fue vendido a una compañía extranjera cuando Pampero era independiente, que no tenía el músculo comercial que eventualmente sería Diageo ni la capacidad de crecer al punto que lo han hecho hoy.

Es hoy en día que Pampero es parte de Diageo al igual que Cacique. La empresa ha optado por hacer los rones de Cacique más afrutados y los de Pampero más amaderados, pero en 1992 esta diferenciación no existía y quizá el ron de base no tenía la personalidad que tiene hoy en día. Sin embargo, es un ron que vale infinitamente la pena probarlo, pero su perfil de sabores es muy diferente a lo que Pampero es hoy en día. Eso puede ser bueno o puede ser malo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industrias Pampero
Nombre del Ron: Old Venezuelan Rum 1992
Marca: Secret Treasures
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 10 años
Precio: $85
Densidad alcohólica: 42%
Puntuación: 82

ACID – Blondie

En el inmenso mundo de los fumadores de tabacos, están los que fuman saborizados/infusionados y los que no. Muchas veces son exclusivos de cada grupo, en donde los que fuman saborizados juran y perjuran por su elección y dicen que los cigarros no saborizados son malos o simplemente no les gustan, mientras que los que fuman cigarros no saborizados/infusionados tienden a ser más radicales en su elección y en el juzgar a los que sí los fumen. En algunos casos también verás personas que fuman de los dos tipos, e incluso que les gustan los saborizados/infusionados para un cierto fin. Incluso, dentro de ese renglón también verás los que gustan de saborizados y los que gustan de infusionados, porque son técnicamente diferentes. Uno de estos fue el pana que me obsequió los ACID, de los cuales este Blondie es el último. Se trata de un cigarro bastante pequeño con un pequeño rabito en la perilla.

Efectivamente, se trata de un cigarro pequeño, con una capa Connecticut llena de detalles, dobleces e imperfecciones, muy suave y se siente como plastilina, como si no tuviera suficiente tripa. La perilla casi que sale sola cuando le halo sutilmente el rabito, pero igual le doy un corte con la doble hojilla para asegurarme que no quedan restos o que la capa se me vaya a venir. Se trata de un 4×38 y la tripa es de Nicaragua y el cigarro entero tiene aromas de pot pourri con vainilla y otras notas florales, mientras que en la perilla es asombrosamente dulce y la calada en frío tiene aromas a caramelo que me recuerdan el caramelo que tienen los chocolates americanos.

Para evitar cualquier problema utilizo mi encendedor de una sola llama, que prácticamente toma un solo punto de quemada y simplemente lo muevo un poco para garantizar una quemada uniforme. Una vez encendido el humo es abundante, denso y super aromático, con notas tanto en humo como en el paladar de ese mismo caramelo, mantequilla, notas florales y un dulce de caramelo de fiesta, que casi que puedo escuchar el celofán cuando lo abres. No hay mucho más que describir del cigarro, en realidad y hacer una reseña entera para un cigarro tan pequeño y que me haya gustado tan poco no sería justo.

El Blondie enciende bien y el anillo de combustión es decente, pero esa sensación de que le faltó relleno es imperante durante la fumada y quedando pocos centímetros, pero todavía algo de fumada, lo tiré al jardín. Principalmente porque estaba lloviendo con bastante viento, pero también porque realmente no estaba disfrutando de la experiencia y los sabores no me agradaban.

Habiendo fumado varios ACID puedo decir con propiedad que no son mi tipo de cigarro. Incluso, he probado otras marcas de cigarros infusionados a los cuales no les he hecho reseña, como The Upsetters de Foundation Cigars, y tampoco me han gustado aunque su infusión es menos intensa. En lo particular le siento abundantes aromas y sabores a los cigarros que no son infusionados, así que me cuesta encontrarle propósito a estos. Pero estoy muy contento de haberlos podido probar y poder decir con seguridad que no me gustaron. Creo que tiene más valor que no haber probado ninguno o haber probado uno solo y saber que la variedad es gigante. No obstante, tengo un ACID adicional, el 20 Aniversario, que parece que es otra cosa, al igual que el Natural de Drew Estate, ambos de los cuales pronto probaré. Pero insisto, los ACID no son malos, solo que no son lo mío.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: ACID
Modelo: Blondie
Dimensiones: 4 x 38
Tamaño: Petit Corona
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $5,50
Puntuación: 72

Punch – Pita (Toro)

A este Punch lo he visto durante años en ofertas y bundles y la verdad es que nunca me he atrevido a comprarlo, principalmente porque tiene muy poco que me llame al atención o me incite a probarlo, pero también porque he terminado comprando otros cigarros que me han llamado más la atención, con resultados variados. Pero el hecho es que hace unos meses hice una pequeña compra en Serious Cigars y por el monto que gasté me ofrecían un sampler de 5 cigarros distintos por $1 más, así que lo compré y este era uno de los que venía en él. El Pita es un cigarro que viene en una sola vitola de 6,1 x 50, aunque estoy pensando que Pita es realmente la vitola, pues los otros que he visto con esta misma anilla tienen otro nombre. Se trata de un cigarro hecho en Honduras, como casi todos los Punch, con capa Sumatra ecuatoriana, capote Connecticut Broadleaf americano y tripa de República Dominicana, Honduras y Nicaragua.

Como pueden ver, no es un cigarro distintivo ni llamativo, con una construcción que deja mucho que desear al menos en la apariencia de la capa, pero buen tamaño y algo que promete al menos una hora y un poco más de fumada. Mi experiencia con los Punch hondureños nunca ha sido mala, así que esta no tiene porqué serlo. La capa tiene aromas a madera, distintos tipos de ella, pero no mucho más. Mientras que la calada en frío se siente bastante cremosa, que no es algo habitual en un cigarro apagado, pero aquí vamos; incluye crema dulce y nueces.

La perilla del Pita es quizá el elemento más representativo de una construcción bajo par, aunque no llega a despegarse, al menos en el primer tercio, pero las imperfecciones se notan bastante y no es algo que realmente esté mojando demasiado con saliva, pero así se ve en las imágenes. El cigarro desprende bastante humo en cada calada, así que eso es algo positivo y la verdad es que el anillo de combustión se comporta muy bien, habiendo tenido un par de desviaciones al inicio de la fumada, pero que afortunadamente se corrigieron solas. Los sabores son tan sencillos como esperaba, incluyendo cedro y pimienta, pero también se siente bastante cremoso, así que realmente lo disfruto.

El anillo de combustión es incluso mejor en el segundo tercio, en donde la pimienta se siente como el sabor dominante de la fumada, pero mantiene las notas cremosas y la madera, aunque no ofrece mucho más. Revisando un poco en internet me doy cuenta que, incluso con estas dimensiones, es un cigarro con un costo de alrededor de $5, por lo que tampoco hay mucho que esperar de él. Es más, por $5 es una fumada bastante agradable, así que teniendo eso en cuenta, no hay mayor sorpresa ante la poca cantidad de sabores. Dicho eso, los sabores que sí se aprecian se mantienen durante toda la fumada.

Aunque la perilla posiblemente sea el más evidente problema del cigarro, la verdad es que es solamente algo negativo a nivel visual, pues en ningún momento se despega del cigarro ni me resta calidad de la fumada. Los sabores son prácticamente los mismos, aunque se sienten notas de cuero también y la quemada es realmente lo que más sufre en este punto, sin duda llegando al final y ya no dando lo que podía dar antes, por lo que el cigarro se calienta bastante y la experiencia no es del todo agradable. Pero luego de una hora y 20 minutos de fumada, el cigarro llega a su fin.

El Punch Pita no tiene mucho que lo engrandezca, pues es un cigarro de bajo costo, pocos sabores y un tanto aburrido en esas dimensiones, pero también pasa que por ese precio es difícil conseguir una fumada de este calibre, por lo que el Punch Pita es ciertamente un cigarro que recomendaría, sobre todo si estás bajo algún presupuesto justo y quieres una fumada consistente, con una construcción casi impecable… aunque esta se nota más con la fumada y no en la parte visual. No es un cigarro que no requiera retoques, pues un par sí tuve que darle, pero esos retoques fueron mínimos. En general es una fumada agradable a un super precio, siempre que no esperes una fumada excepcional.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Punch
Modelo: Pita
Dimensiones: 6⅛ x 50
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Honduras, República Dominicana, Nicaragua
Precio: $5,50
Puntuación: 83

Ron: The Equiano

Nueva prueba de esa gran gama de rones que significó la visita de un amigo coleccionista de ellos, casualmente sobre este Equiano conversamos hace unos meses y lo compró a raíz de esa conversación, o porque simplemente era uno que le faltaba en la colección y nuestro tema fue solo una parte de esa compra.

Equiano Rum es un ron creado por Ian Burrell, quien se autodenomina embajador mundial del ron, en colaboración con Richard Seale, la cara de Foursquare. Pero el contenido de la botella consiste en una mezcla de rones de dos orígenes muy distintos. Uno es un ron de la destilería Gray en Mauricio, un país ubicado en el suroeste del océano Índico, de esos que solamente encuentras si buscas y que gracias a su superficie total de poco más de 2 mil kilómetros cuadrados, tienes que buscar con mucho detenimiento.

Esta destilería Gray produce rones para exportación desde 2003 y para el Equiano se trata de un ron a base de melaza, destilado en un sistema francés de columnas. Este líquido es añejado en barricas de limusín francés excognac durante 10 años, para luego ser enviado a Barbados, en donde es añejado con ron de Foursquare que ha sido añejado un mínimo de 8 años en barricas exbourbon. Esta combinación es depositada en una tina (un vat) brevemente para favorecer la mezcla y consumir el matrimonio y luego diluido hasta 43% alcohol antes de ser embotellado. Algo que destacar del ron, además de todo esto, es que no contiene azúcar adicional.

El nombre del ron proviene de Olaudah Equiano, un hombre esclavizado en África y llevado a Barbados, y que eventualmente se estableció en el Reino Unido luego de ser liberado. Fue uno de los mayores activistas para la liberación de los esclavos y el 5% de la ganancia del ron es donado a fundaciones anti-esclavitud, siempre una diferente cada año.

En copa el Equiano desprende un color muy llamativo, entre bronce y amarillo, con destellos más oscuros, pero unas lágrimas que realmente llaman la atención, pues se toman un tiempo casi exagerado en comenzar a descender por la copa. Sin embargo, al agitarlo y darle vueltas en esta copa, no se detiene muy rápidamente, así que quedo con varias dudas a la hora de la apreciación visual, pero sin duda con muchas ansias de la apreciación olfativa y gustativa.

Precisamente, en nariz tiene aromas interesantes, aunque una nota alcohólica destacada y aromas de coco tostado, chocolate negro, cerezas y un toque de café recién tostado, algo que pude aprender a apreciar hace poco, pues había una empresa que tostaba su café a pocas cuadras de mi casa. Algunos de estos aromas se combinan para darme algo que me recuerda a la torta de navidad, aunque más empalagosa. Hacia el final se sienten notas adicionales de mermelada de frutas sin descripción, gracias a un aroma consistente de frutas.

Curiosamente, esos aromas de frutas que se colocan al final de la apreciación olfativa son los primeros que se sienten en el paladar, presentando durazno y coco, pero también frutos rojos, unas notas florales persistentes y chocolate, junto con notas más suaves de guayabita y nuez moscada, pero solo un toque muy suave de canela. En el retrogusto aparecen más de esas especias, madera y un toque de tabaco verde, como el de la planta que no ha sido secada. A destacar es la ausencia de sabores dulces, tal como promete.

Sin embargo, el ron tiene sus cosas buenas y no tan buenas, como una nota casi demasiado seca, como si se tratara de un ron muy joven y no de un 10+8, sino más como un 3+2. Pero las notas florales y su persistencia en todos los ámbitos lo hacen un ron muy interesante también. Sin embargo, en el estudio y apreciación del ron tienden a haber consistencias que el Equiano no tiene. Por ejemplo, un ron con buen y largo añejamiento tiende a tener una «largura» corta, es decir esa sensación de que el líquido baja por la garganta hasta el estómago; mientras más arriba lo sientes, mejor es el ron… ergo, mientras más sientes su descenso, peor es. De igual manera, la permanencia del ron también es determinante, aunque no tanto un símbolo de calidad, pero muchas veces un ron con una largura corta te permite apreciar sus sabores durante largo rato en boca y se dice que tiene una permanencia larga. En casi todos los casos estos dos factores están relacionados: mientras más largo es, menos permanente y mientras más corto, es más permanente.

El Equiano es un ron corto en su largura y de poca permanencia, lo cual es una contradicción, pero no deja de ser real… toda una paradoja. En cuanto a sabores, la inclusión de ron añejado en barricas de cognac definitivamente aporta sabores afrutados muy interesantes, que son controlados por las notas de chocolate, café y coco de la barrica de bourbon, y en ese equilibrio mantiene un buen cuerpo, aunque no algo que quisiera seguir tomando pues, insisto, ese carácter seco y la poca permanencia no son la mejor combinación. Pero para ser un ron con parte de su base de Foursquare, realmente sabe diferente a la mayoría de rones con esa base.

No obstante, es uno de esos rones que me enorgullezco enormemente de haber probado. Además, de haber tenido la oportunidad de combinar con un buen tabaco, incluso si esta combinación no fue la más favorable, pero debido a esas muestras que me llegan, son pocas las oportunidades para extender la prueba.

Ficha Técnica:
Fabricante: Gray Distillery / Foursquare Distillery
Nombre del Ron: The Equiano
Marca: Equiano
Origen: Mauricio / Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 10+8 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 85

Montecristo – Crafted by AJ Fernandez (Gordo)

Una pequeña confusión fue la que me generó este cigarro a la hora de buscarlo en internet, pues no es el primero que fumo de Montecristo en el que AJ Fernandez ha metido la mano, siendo el Monte by AJ Fernandez el otro y siempre dando con ese en mis búsquedas, sobre todo porque este tiene la palabra Nicaragua en la anilla y eso añadía a la confusión. Pero el hecho es que no es el primero y espero no sea el último cigarro de Altadis en el que AJF ha estado involucrado y la combinación de ambos ciertamente ha producido muy buenos cigarros. Sobre todo porque Montecristo es una de las marcas en las que Altadis más invierte. Este cigarro tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote San Andrés mexicano y tripas de Honduras y Nicaragua, y llegó a mí producto de una compra que hice en Serious Cigars, en la que al gastar una cierta cantidad incluían un 5-pack variado que incluyó este cigarro.

El cigarro es bastante masivo, con dimensiones de 6×58 y un formato que es una especie de box pressed con los lados redondos. La capa una vez que le quité la anilla inferior y la grande central, es bastante corrugada, con múltiples venas pequeñas, pero una suavidad que me llama la atención porque el cigarro se siente «flojo», como muy acolchado. La capa tiene aromas muy agradables como a chocolate negro y especiado con bastante pimienta, mientras que en el pie se aprecia más pimienta, más chocolate (o al menos más denso) y madera natural. La calada en frío, a la cual llego después de una serie de cortes bastante superficiales gracias a que las dimensiones del cigarro no me permitían usar bien la guillotina, tiene chocolate como de brownie y más pimienta.

Las primeras impresiones del Montecristo Crafted by AJ Fernandez son abundantes de pimienta, tanto que no aprecio mucho el chocolate, pero también porque el chocolate es menos intenso de lo que en frío me había hecho esperar. También hay una nota cítrica de limón bastante notable, aunque esta no está presente durante todo el tercio y más o menos al momento de la imagen aparecen notas cárnicas como de la corteza de una carne al fuego que lo hacen más que atractivo, aunque confieso que con las notas suaves de chocolate no hacen la mejor combinación. Pese a su tamaño, el humo no es tan abundante como pensaría, pero quema bastante bien y la ceniza se siente bastante sólida.

En el segundo tercio hay más pimienta, aunque esta se encuentra más en el retrogusto que en el paladar y eso lo aprecio porque trato de dosificar bastante mis pruebas por la nariz y es esta pimienta la que lleva la intensidad del cigarro al punto más alto, así que si no le doy pruebas de retrogusto el cigarro se siente más como de intensidad media a media-alta. Los sabores son similares a los del tercio previo, excluyendo el cítrico de limón, pero incluyendo notas de café molido. Hacia el final del primer tercio apareció una nota dulce que le dio una dimensión más agradable a esos sabores de chocolate, pero en este tercio no se hace presente, así que es una experiencia de sabores más sutiles. La ceniza y la quemada siguen bastante bien y el humo sigue siendo menos abundante de lo que pensaría en estas dimensiones.

Para el último tercio la intensidad vuelve a aumentar y el cigarro se coloca nuevamente en intensidad media-alta a nivel de paladar. También aparecen sabores ahumados/tostados, aunque el resto de los sabores se mantienen casi iguales, siendo ese aumento de la intensidad uno que afecta directamente a los demás sabores, pero no marcando un punto determinante en la fumada, aunque la nicotina sí se siente un poco. En términos técnicos, se mantiene la misma tendencia de humo más o menos bajo pero con buen tiro y buena quemada, produciendo una buena ceniza. En total, una hora y media, que fue como 20 minutos menos de lo que pensé que me duraría esta experiencia, pero bastante agradable en términos generales y algo que buscaría más en una vitola de menor tamaño.

Aunque soy bastante fan de los productos de AJ Fernandez, confieso que este, aunque lo había visto antes, no lo había registrado como uno que debía fumar; en realidad, pensaba que era una nueva o vieja anilla de uno que ya había fumado y el hecho que AJF tenga creo que son tres colaboraciones distintas solamente con Montecristo no ayuda. Pero sí puedo decir que los tres cigarros son diferentes, por lo que al menos en el gusto no hay confusión. Pero este Crafted by AJ Fernandez realmente le da un toque adicional a una marca muy importante de Altadis y quizá una de las más reconocidas en el mercado de tabacos, y con su intensidad hacia media estoy seguro que puede ser una gran experiencia para casi todos, siempre que puedas diferenciarlo a la hora de hacer la compra. No es un cigarro muy complejo, pero sí tiene buenos sabores y en buena cantidad, por lo que no es necesariamente para un cierto tipo de público únicamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Montecristo
Modelo: Crafted by AJ Fernandez
Dimensiones: 6 x 58
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 84

Ron: Appleton Estate 15 Year Black River Casks

Quienes lean regularmente este blog sabrán que hace cosa de unos 3 meses me reuní con un amigo que es coleccionista de rones para probar algunas delicias de su arsenal. Pues la semana pasada nos reunimos de nuevo, esta vez con una nueva selección, diferente, más nueva pero no menos interesante. Al igual que con las otras botellas, estas las iré dosificando por reseñas, siendo este Appleton Estate la primera.

Confieso que como fanático del ron soy muy poco curioso y rara vez reviso las noticias del ron, salvo el correo semanal de Rum Lab, pero curiosamente con respecto a este Appleton Estate, me he encontrado varias noticias al respecto, pero quizá lo más destacado fue que la crítica no era nada buena; en el abanico de productos de la marca existe el Appleton Estate 12 (también conocido como el Extra) como el estándar del buen ron jamaiquino y el 21 com el super premium de esta marca, aunque hay uno de 30 años que cuesta como $500 por botella. Por tanto, pensaría que este nuevo 15 Year se trata de un ron que se ubica entre el 12 y el 21 y los precios respectivos de cada uno lo confirmarían.

Este 15 Year fue lanzado en 2020, pero el mismo año la marca también lanzó un 8 años, que tuvo muy buena aceptación en el mercado y rápidamente se convirtió en un nuevo estándar del buen ron jamaiquino. Luego de la mención de los 15 años está el tema de Black River Casks, y esto no quiere decir que haya una versión del ron que no sea del Black River, sino que simplemente es el río que proporciona y filtra las aguas utilizadas en la creación de los rones por la destilería.

Al igual que todos los productos nuevos de Appleton Estate, este ron es creado por Joy Spence, la master blender de la marca quien este año celebra 40 años con la empresa y quien también creó el Appleton Estate 8.

En copa el Appleton Estate 15 se trata de un líquido más claro de lo que esperaría de un ron de 15 años, especialmente porque la botella misma destaca que el blend tiene un mínimo de 15 años. Pero si algo he aprendido de coloración de rones y otros destilados, es que precisamente el color tiene muy poco que ver con su maduración, pero igualmente el ron es algo más claro de lo que estoy acostumbrado. Las lágrimas se toman minutos interminables en comenzar a descender por la copa y una vez que lo hacen el descenso es igualmente lento y aglutinado, por lo que ya me llena de ganas de probarlo.

Pero primero lo pruebo en nariz y realmente impresiona las distintas notas de banana que caracterizan al ron jamaiquino. Para empezar hay una nota a banana madura, bastante madura y casi al punto de fermentación, pero también hay aromas de pan de banana, de banana caramelizada y frita, conserva de banana y en compota, pero no es solo banana y también hay fuertes notas especiadas, jengibre, guayabita, pero la nota de madera es tenue, apenas notable bajo todos estos distintos aromas de frutas.

En boca la banana sigue siendo central, pero se sienten más los otros sabores, comenzando por una nota dulce de canela, clavo, guayabita, banana negra, que no es una variedad de banana, sino que simplemente está ya para la basura. También hay una nota muy destacada de piña azucarada a la parrilla, cáscara de naranja (en mucha menor instancia) y finalmente notas de mazapán. Nuevamente las notas de madera se encuentran muy tenues y finalmente, en el retrogusto, una nota ligeramente amarga de caramelo, acompañada por más banana madura. El ron es relativamente seco, especialmente cuando tienes en cuenta esta gran variedad de sabores de perfil dulce, que no tienen esa propiedad.

Antes de probarlo sin duda esperaba lo que su precio prometía: un ron mejor que el 12 pero no tan bueno como el 21 y en cierto modo podríamos decir que eso es exactamente lo que es. Sin duda es más sofisticado y elegante que el menor, pero más seco y no tan ostentoso como su hermano mayor. Pero de verdad me impresiona más que el promedio de noticias y reseñas que leí de este ron lo ponían muy mal, sobre todo porque mi experiencia es que es el mejor Appleton Estate que he probado, quizá porque apela al conocedor y al geek del ron, con esta gran cantidad de notas, matices y toques deliciosos, que con gusto pasaría largos ratos degustando.

Cuando vi su precio de $65 pensé que no es nada barato, pero habiendo probado y catado los tres, estoy infinitamente seguro que por el precio del 21 ($130 a $150), sin pensarlo dos veces me compraría dos de esta.

Ficha Técnica:
Fabricante: J. Wray & Nephew Ltd.
Nombre del Ron: 15 Year Black River Casks
Marca: Appleton Estate
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza
Edad: Mínimo 15 años
Precio: $65
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 93