Ron: Diplomatico Selección de Familia

Tengo varios amigos y conocidos que trabajan con Diplomatico o en DUSA; y hay quien puede pensar que tenerlos como contacto me podría significar tener acceso a productos que no se vendan en Venezuela o que sean de producciones limitadas. Aunque en realidad nunca he tocado esa puerta y no voy a tocarla para no caer en esos temas, porque quien debería encargarse de conseguir esos productos soy yo, fue mi amigo el coleccionista quien me obsequió una parte de la botella que dejó en casa la última vez que nos reunimos. Así que así llegó a mis manos este Selección de Familia que, por los momentos, no se vende en Venezuela.

Algo que me llama la atención es que Selección de Familia no aparece en la página web de Diplomatico. Aparece Distillery Collection, aparecen los de la línea Prestigio (Ambassador y Single Vintage) y los de la línea Tradición (Mantuano, Reserva Exclusiva y Planas). Pero este no.

El ron se trata de un lanzamiento del año pasado (o quizá el anterior, dependiendo del mercado) de un blend de rones con un máximo de 12 años de añejamiento en barricas exbourbon y exjerez. Pero quizá lo más destacado es que el líquido consiste en 90% alcohol destilado por alambique de cobre y tan solo un 10% de alcohol destilado en columnas. Puesto que en columnas es mucho más fácil destilar una mayor cantidad de alcohol, el que es destilado por alambique suele ser menor cantidad y tiene un mayor costo. Sin embargo, el alcohol destilado por alambique tiende a tener más cogéneres y ésteres, que le dan mayor sabor y dimensión al ron, especialmente luego de un buen añejamiento.

Finalmente, el destilado es embotellado luego de hasta 12 años en barricas a 43% de alcohol.

La etiqueta de la botella es como una versión de apariencia mucho más antigua que la de Reserva Exclusiva, aunque también puede ser papel reciclado, pero me inclino más por la primera opción. Eso y la botella tan oscura son ciertamente distintivos y llaman bastante la atención, sobre todo en comparación con el resto de los productos de la marca.

En copa tiene un color bronce oscuro, con destellos dorados. Las lágrimas descienden muy lentamente y el líquido es bastante denso.

En nariz me recuerda bastante al Reserva Exclusiva, pero se siente más denso, como con una mayor profundidad que he de descubrir, con aromas a ciruelas, dátiles, higos, vainilla, tabaco, torta de navidad, coco y pimienta.

En boca deslumbra, pues su sabor no es tan dulce como Diplomatico nos tiene acostumbrados. Creo que es menos dulce incluso que el Mantuano, con sabores fuertes de madera, pero también banana madurada, incluso hasta podría ser plátano frito, frutos secos, coco, tabaco, charreado de madera y una nota muy suave de torta de navidad. El retrogusto incluye frutos secos, vainilla, madera tostada y té negro.

En verdad hasta me impresiona que los sabores sean tan similares a los aromas; no por este ron en específico, sino porque es muy común que los sabores no siempre concuerden con los aromas, o que tengan algunas diferencias. Pero el Selección de Familia tiene casi los mismos exactos de un sentido al otro. Se trata de un ron muy rico en carácter, poco dulce y con una dimensión gigantesca de sabores.

Creo que lo que más me gustó es su carácter seco. Hay quienes dicen que la fórmula de este ron es la que iba a adoptar Reserva Exclusiva luego de las ordenanzas del ron por parte de la Unión Europea, en donde iban a limitar la cantidad de azúcar que pudiera tener el ron, y siendo RE uno de los más dulces del mercado, se iba a convertir en esta fórmula. Sin embargo, yo soy de los que piensa que el RE sería mejor si fuera menos dulce, pero la fórmula de Selección de Familia me parece bastante diferente, e incluso mucho mejor. También cuesta más del doble, así que todo tiene su precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilerías Unidas SA
Nombre del Ron: Selección de Familia
Marca: Diplomático
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza y Miel de Caña
Edad: hasta 12 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 90

Blackbird – The Vince (Toro)

Quizá uno de mis cigarros más peculiares en el sentido de rareza, al menos dentro de los que fumo últimamente, que ya son más «comerciales» que los de hace un par de años que eran ediciones más limitadas. Hoy en día me encuentro más fumando AJ Fernandez, Oliva, My Father y Arturo Fuente, entre otros, y esa época de cigarros desconocidos está quedando atrás, más que nada por un tema monetario y de curiosidad; al final me llaman más la atención los más conocidos, sobre todo porque es más fácil recomendarlos. Tiene más sentido puntuar bien y hacer una lista con cigarros que puedas encontrar en casi cualquier tienda y probarlos que un cigarro que es prácticamente imposible de conseguir y que se convierte en el propio elefante blanco. Pero este The Vince es quizá una excepción, siendo una edición hecha por Blackbird Cigar para Privada Cigar Club y una pequeña red (o sindicato) de tiendas llamada LCA, que venden los cigarros de Privada. Este cigarro fue lanzado en abril de 2021, disponible en una sola vitola: toro 6×50 box pressed.

La liga utiliza una capa San Andrés mexicana bastante irregular, corrugada y áspera, sobre un capote dominicano y tripa de Nicaragua y República Dominicana, con un pie tapado, pero no solo tapado por la capa, sino que tiene un nudo como un rabo’e cochino en el pie, lo cual hace que encenderlo efectivamente sea un reto, pues en las primeras caladas el tiro siempre va a estar apretado hasta que queme ese nudo. Obviamente esto es a propósito para que puedas sentir los sabores intensos de la capa desde la primera calada. En esa capa San Andrés se sienten fuertes aromas a pimienta, durazno deshidratado y cuero viejo, y luego de picarlo con la guillotina en V, la calada en frío no presenta nada precisamente por ese tiro casi imposible.

Pero eventualmente ese nudo desaparece y el tiro se abre mucho más, mostrando sabores muy agradables que comienzan con una fuerte carga de pimienta, pero también incluyen tierra, madera seca, turba, cuero y un retrogusto casi tan intenso de pimienta como el de las primeras caladas. Incluso, me atrevo a hacer el retrogusto tan solo un par de veces porque es bastante intenso al punto de sacarme unas lágrimas. Estoy tomando una coca cola mientras disfruto de este cigarro pero el maridaje no es tan positivo como quisiera, particularmente porque el cigarro carece de las notas de chocolate o vainilla que realzan tan bien con un refresco como este y esa ausencia realza más bien los sabores de tierra que, aunque buenos para la fumada, no son los que más se disfrutan. Una vez quemé el nudo del pie, el tiro es ligeramente apretado, mientras que el cigarro quema con una lentitud increíble y produce una ceniza de bastante solidez.

En el segundo tercio hay una transición importante, pues aunque sigue siendo un cigarro fuerte de pimienta, lo más resaltante ya no es la tierra que sentía tanto gracias al refresco, sino sabores de madera vieja que me recuerdan al olor de una barrica de ron que tiene mucho tiempo sin uso. Los sabores de tierra siguen ahí, pero mucho menos fuertes y acompañados por comino y ralladura de naranja. El retrogusto sigue siendo solo de pimienta, pero no hasta ese punto tan intenso como estaba en el primer tercio. En temas técnicos el cigarro muestra una tendencia a quemar torcido, que es algo que me pasa mucho con los box pressed, incluso este que es más ancho que alto, además que el tiro se va apretando de una calada a la otra, obligándome a darle presión con los dientes cuando le doy caladas a fin de abrir bien ese tiro y poder apreciar a The Vince. Además de esto, la quemada sigue siendo muy lenta y me toma aproximadamente una hora alcanzar la mitad del cigarro.

El último tercio de The Vince no fue tan agradable, principalmente porque la nicotina apareció con una intensidad bastante alta, también porque el tiro se hizo más difícil y creo que llegué a deformar un poco el cigarro por esa presión con los dientes e incluso porque la quemada fue mucho más lenta, algo que sucedió también porque los dos puntos anteriores no me invitaban a darle muchas más caladas. Tuve que darle un retoque finalizando el segundo tercio a fin de corregir la quemada que se rehusaba a arreglarse, pero los sabores de tierra volvieron a ocupar el papel principal del cigarro, mientras que la ralladura de naranja se volvió el más destacado de los secundarios, seguida de clavo y té negro. El retrogusto mantuvo su intensidad de pimienta y su imposibilidad de incluir más sabores, al tiempo que la intensidad se colocó en alta desde la mitad del cigarro y se mantuvo ahí hasta el final. En total, dos horas y 10 minutos de fumada, que en mi opinión, luego de una hora y 40 minutos había dado todo lo que iba a dar.

He visto otras reseñas de este cigarro que destacan sabores que yo simplemente no sentí, ni siquiera porque estaban tan de fondo que no les quise dar importancia, sino que sencillamente no estaban ahí: pan, vainilla, café, maní, avellanas, vino. No quiero creer que me tocó un cigarro malo, porque la experiencia fue buena, los sabores estuvieron fuertes y el cigarro estaba bien estructurado y quemaba bien. Solo que no es el típico cigarro que quisiera fumar más, pero eso tiene más que ver con la intensidad y el disfrute. Pero no deja de ser una experiencia interesante de una marca que tenía fácilmente dos años sin probar.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Blackbird
Modelo: The Vince
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $11,00
Puntuación: 85

Ron: KUNA Cigar Cask Finish

Kuna es una marca de ron procedente de Panamá, aunque entre sus productos «básicos» se encuentran los rones de Panamá y de Belice, pero en sus productos ultra premium se encuentra únicamente este, que una parte de la maduración del destilado se lleva a cabo en barricas que añejaron tabaco de Davidoff of Geneva. La marca hace bastante énfasis en que las barricas son de Davidoff of Geneva y no simplemente Davidoff, y no sé si se trata de dos empresas distintas o de normativas de la marca.

El ron fue una compra curiosa de un amigo que colecciona rones, casi exclusivo de Europa y de cuya información he conseguido muy poco fuera de la página web de la marca. Su nombre proviene de las tribus más antiguas que habitaban Panamá y Colombia, que según su historia (del ron) fueron los primeros en producir ron y cuya máscara que aparece en la botella es un símbolo de la tribu.

Por lo que tengo entendido el ron se produjo por primera vez como tal en 1650, aunque antes de esa fecha existían fermentos de caña y en algunos casos estos eran destilados, pero estaban muy lejos de llamarse ron.

Pero hablemos del ron y de su empaque… más de su empaque en este momento, pues la botella es bastante grande, pesada, de cristal grueso y colores muy llamativos. Viene además en una caja blanca con letras negras (que no tengo fotos) que describe muy poco. Incluso, aparte del nombre y el contenido, la botella no menciona mucho más allá del valor alcohólico. Pero la botella es realmente elegante, bonita y llamativa.

El añejado de este ron ocurre en tres pasos. Durante los primeros 8 años permanece en barricas exbourbon en Panamá. Posteriormente pasa 6 meses en barricas de vino Clement en el Chateau Pape Clement, en Francia. Finalmente es terminado en barricas que fermentaron hojas de tabaco de Davidoff of Geneva, aunque no especifica cuánto tiempo pasa en estas últimas barricas. El resultado es un ron que en papel se ve impresionante, pero veamos qué tal es realmente.

En copa el Kuna es increíblemente amarillo, casi pareciera estar pintado de amarillo y su color lo puedo describir apenas como entre pajizo y amarillo. Sus lágrimas descienden con relativa rapidez por el interior de la copa, como a lo que descendería un ron joven y no necesariamente de 8 años, pero ese número no lo puedo asegurar y su densidad me hace más difícil asegurarlo.

En nariz tiene un fuerte componente de madera, de tabaco y ahumado. Pero también se aprecian notas de toffee y otras ligeramente cítricas, pero sin llegar a definirse más allá de eso. Sin embargo, luego de dejar la copa un momento y volver a ella después, ese aroma cítrico se define mejor como mermelada de naranja, aunque las notas de tabaco y las ahumadas son quizá las más fuertes en nariz.

En boca el componente de madera es aún más destacado, pero no es el único, pues le acompaña una más fuerte de tabaco y otra de nuez moscada a ese mismo nivel. Pero en segunda prueba la madera y el tabaco se sienten mucho más sutiles y es la nuez moscada la que prevalece. Al cabo de un rato se sienten notas adicionales de cardamomo y café, pero son las dos especias: cardamomo y nuez moscada, las que se sienten con mayor consistencia, haciéndome olvidar el componente de tabaco que pensaría que es el que más vale la pena destacar en este producto. Lamentablemente este tabaco desaparece en siguientes pruebas en boca y ni siquiera en el retrogusto se siente pues el final es bastante largo y contiene las dos especias. Retrogusto varía entre cardamomo o nuez moscada, dependiendo de la posición de la copa, aparentemente, pues es bastante inconsistente.

La nota alcohólica no se siente en lo absoluto y en general se siente como un almíbar muy azucarado.

Por $130 sin duda que una botella que diga Davidoff y prometa un ron ultra premium seguro parecerá un regalo para muchos. Pero cuando sabes de rones y sabes que el ron es hecho por Varela y Hermanos en Panamá, que son los mismos productores de ron Abuelo, que cuesta la cuarta parte de este, te das cuenta que ese añejamiento en barricas de Davidofff y de vino Clement funcionan más para aumentar el precio que para mejorar el producto. Es un excelente ron para brindarle a los amigos que no toman ron pero que quieren algo excepcional, y excepcional sí que lo es.

Ficha Técnica:
Fabricante: Varela y Hermanos
Nombre del Ron: Davidoff of Geneva Cigar Cask Finish
Marca: Kuna
Origen: Panamá
Materia prima: N/D
Edad: 8 años
Precio: $130
Densidad alcohólica: 42%
Puntuación: 74

Drew Estate – Natural (Toro)

El Natural de Drew Estate es uno de los productos con mayor trayectoria de la marca que, originalmente, comenzó precisamente con este tipo de cigarros saborizados/infusionados. Efectivamente, este es uno de esos cigarros, así que si no son lo tuyo o no te interesan, esta reseña la puedes pasar. Pero llegó un momento en que Jonathan Drew, el dueño de esta marca, contrató a Steve Saka como CEO y a Nicholas Melillo, quienes además de respetar esa tendencia de la marca hacia cigarros saborizados o infusionados, también se esforzaron porque crearan cigarros «de verdad». Sin embargo, precisamente porque su nombre puede ser confundido con otros cigarros que no son maduros, eventualmente la marca decidió cambiarle el nombre a este cigarro, también para sacarlo de la mira eventual del FDA por anunciar algo que posiblemente no sea cierto. El nuevo nombre del cigarro sin duda fue producto de un derroche de creatividad absoluto: Larutan (Natural al revés).

El cigarro fue un regalo de un amigo, el mismo que me obsequió los ACID, quien insiste que en este ámbito hay muchas ofertas buenas, aunque yo sigo prefiriendo los cigarros «de verdad». Este Natural está compuesto de tabacos de origen sirio, turco y de algunos países sudamericanos, combinados con hojas nicaragüenses de Drew Estate. Sin embargo, no hay una descripción del contenido del tabaco dividido por capa, capote y tripa. Pero sí puedo ver que la capa es bastante moteada, irregular y venosa, pero nada que parezca que dará problemas y a la altura de la calidad de construcción que Drew Estate demuestra en cada cigarro. En frío tiene aromas fuertes sobre la capa, que realmente dominan los aromas que puedo percibir en cualquier otro sitio, así que identifico notas herbáceas, de chocolate y la calada en frío me demuestra que la perilla está bastante azucarada, con lo que parece ser azúcar morena, al punto que no me permite apreciar mucho más.

Son pocas las críticas técnicas que se pueden hacer sobre un cigarro que quema así de bien, con una ceniza así de blanca y así de sólida. En sabores es excesivamente dulce gracias a esa perilla, pero también presenta notas de chocolate, azúcar morena y notas más suaves de frutas y vino moscatel. Ciertamente es demasiado dulce para mi gusto, pero en términos técnicos es perfecto gracias al tiro y al humo denso, pero hacen de él un cigarro que querrás (o deberás) fumar solo, pues los aromas del humo o el room note, como lo llaman, es muy intenso y podrá molestar a cualquiera que te esté acompañando.

El segundo tercio sigue siendo tan intensamente dulce como el anterior, aunque el tiro sí se aprieta un poco, pero sigue quemando muy bien y el humo es igualmente denso. La intensidad es menor que en el tercio previo, comenzando en media-alta pero ya en media-baja para cuando comienza este segundo tramo. Para este momento los sabores frutales desaparecieron, pero el cigarro se siente como el propio café que te servías a los 12 años: muy dulce, con bastante chocolate (si conseguías) y apenas una nota suave de café. Quizá por ese exceso de dulce en la perilla, tiendo a producir más saliva y eso hace que la cabeza del cigarro se sienta más pesada y en las fotos se vea peor, por lo que regularmente trato de corregir eso.

Contrario a cualquier descripción sencilla, los sabores del Natural en el último tercio incluyen más picor en la lengua, que no es pimienta, solo esa picazón, pero la intensidad del cigarro es menor y casi que lo puedo llamar un cigarro suave. El sabor frutal del primer tercio desapareció en el segundo, aunque el sabor de vino se mantuvo y ese llevaba una esencia frutal con sí mismo, pero ya en el último segmento ha desaparecido por completo, siendo apenas los sabores de chocolate, azúcar moreno y café, este último más intenso, los que se mantienen en este tercio. La construcción sigue a la altura y en ningún momento tuve que darle siquiera un retoque. Me tomó un poco más de una hora terminarlo, no porque quemara rápido, sino porque parece mucho más pequeño de lo que realmente es.

El Natural/Larutan no deja de ser un cigarro saborizado/infusionado y aunque hay variaciones de sabores y el tabaco utilizado puede bien ser premium y constituir una fumada con algo de complejidad, ciertamente no es mi estilo. La fumada fue interesante y variada, con una construcción excepcional y humo bastante denso, pero no es una experiencia que haya disfrutado de por sí, sobre todo por esas sensaciones excesivamente dulces de la fumada y la apariencia «falsa» de esos sabores. Aunque entiendo y comprendo que hay muchos fanáticos de este tipo de cigarros, no me cuento como uno de ellos y realmente creo que hasta me molestaría si alguien decide fumar uno en mi compañía, pues su aroma es tan invasivo que no podría disfrutar de una fumada por mi cuenta, poniéndolo incluso más intenso en ese room note que un ACID.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Natural
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $3,50
Puntuación: 70

Arturo Fuente – Hemingway Maduro (Work of Art)

Una vez más los amigos que Tabarena Venezuela me contactaron para que pruebe uno de sus productos. Su portafolio actual únicamente consiste en productos de Arturo Fuente, siendo los importadores oficiales de la marca, autorizados desde República Dominicana y con el ingreso legal de toda la mercancía. Aunque suena publicilandia, lo que quiero destacar aquí es que no se trata de un puerta a puerta como la gran mayoría de importadores nacionales. Los Hemingway son posiblemente los más llamativos de su portafolio, o al menos los son para quienes menos saben de tabaco, pues los Opus X sin duda que son bastante codiciados. Quizá lo más llamativo que tienen los Hemingway para un novato es que ofrecen vitolas de tamaño reducido, por lo que no obligan al fumador a comprometerse durante 90 minutos, sino algo más de 40 de ellos.

Cuenta la leyenda que cuando Ernest Hemingway vivía en Cuba, le gustaba mucho ir de pesca y fumar. En realidad le gustaba mucho fumar en cualquier lugar, pero cuando pescaba también. Al parecer le costaba mucho encender su cigarro por el viento que hacía en la mar, por lo que le pidió a su torcedor que le buscara una solución a esto y así se creó esta vitola particular que solo necesita un punto de fuego para encender. En cuanto al cigarro en sí y su liga, la capa es Connecticut Broadleaf sobre capote y tripa dominicanos. La capa presenta aromas de establo, chocolate negro y una nota destacada de café espresso, mientras que en la tripa no hay nada que apreciar por lo pequeño que es el agujero. Pero la calada en frío llama la atención porque no es tan apretada como esperaría de un cigarro de estas dimensiones y tiene aromas a chocolate, cuero, madera y establo.

Comenzamos el cigarro muy parecido a lo que en frío destacaba: chocolate negro, pero al punto de ser casi ácido, café, cedro y cuero, pero quizá lo que más llama la atención es la poca pimienta que se aprecia, pues con este color y estas dimensiones de 4,5 x 46/60, siempre iba a esperar algo de agresión al inicio. Sí hay una sensación «picosa» en la lengua, pero nada que me despierte la sensación de especiado. Más allá de la sensación que el tiro se abre y se hace mucho más denso el humo y abundante, no hay mucho más que contar sobre temas técnicos y eso definitivamente es algo positivo, porque si hay una constante en los cigarros con estos formatos es la tendencia a desviarse en la quemada, sobre todo en el primer tercio.

Superar el primer tercio toma un tiempo bastante largo, aunque durará más que los tercios siguientes mientras el cepo se va haciendo más pequeño. Los sabores son muy parecidos a los del tercio anterior, con un aumento de la cantidad de sabores a café espresso, siendo ya casi una de las notas dominantes, mientras que la madera es definitivamente menor y los sabores de cedro y chocolate se mantienen al mismo nivel. No se vuelve muy complejo ni muy variado, destacando más una sensación lineal de los sabores y no muchos cambios, mientras quema muy bien y el tiro me da un humo abundante y denso.

Aunque yo pensaba que iba a durar menos de lo que duró, el último tercio es casi eterno, mientras que quema muy lento, sigue produciendo humo abundante y mantiene sus sabores consistentes durante toda la fumada. Lo bueno es que los sabores van variando intensidades y hay caladas en donde el chocolate desaparece y la madera se hace más fuerte, pero dos caladas después es contrario, siempre haciendo malabares con esos cuatro sabores de chocolate, café, madera y cuero. La pimienta apenas si aparece en el último tercio, aunque es más como una sensación más agresiva en la garganta, aunque esta también puede ser por la gran cantidad de humo que desarrolla. Pero no lo llamaría más intenso, manteniéndose fijo en media desde la primera calada hasta la última, una hora y 25 minutos después.

La forma y el color de este cigarro pueden parecer algo intimidantes y eso me llevó a pensar que el Hemingway Maduro podía ser una experiencia agresiva y peligrosa, pero Arturo Fuente parece haberse dado cuenta que los Hemingway son cigarros introductorios tanto para su marca como para el fumador en general, y en esta vitola Work of Art, la más grande de estos salomones, consiste en el mayor reto que puedan darse los fumadores que se están graduando del Short Story y el Best Seller y buscan algo más grande, pero no necesariamente más fuerte. El Work of Art definitivamente es eso; un cigarro relativamente lineal (poco complejo), consistente, «redondo», y cero factor sorpresa, lo cual es exactamente lo que un nuevo fumador espera y en especial el que se atreve a fumar un cigarro de mayor envergadura.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Hemingway Natural
Dimensiones: 4⅞ x 46/60
Tamaño: Work of Art (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,50
Puntuación: 88

Aganorsa Leaf – Miami Reserva Aniversario (Lancero)

En 2013 Casa Fernandez Miami cumplió 35 años en el mercado y, al igual que tantas otras marcas que cumplen un aniversario importante, decidieron crear una liga para celebrarlo. Gracias al éxito de esa liga, decidieron hacerlo un producto regular, aunque limitado anualmente y en 2015 le añadieron un lancero. La vitola la llamaron Voleur y tiene unas dimensiones de 7,5 x 40, siendo un puro nicaragüense con una capa Corojo 99 con cinco años de añejamiento.

Aunque un lancero ya de por sí es una vitola que aprecio y admiro bastante, son muy pocos los lanceros en box press que recuerdo, siendo quizá el 1502 XO el que más destacado tengo en mi memoria. Esto hace de él un cigarro admirable y una razón más para seguir siendo parte del paquete mensual de Cigar Hustler, sobre todo porque se trata de una edición limitada a 3600 cigarros anuales. La capa bastante irregular pero de buen color tiene aromas a establo y cuero, pero en el pie hay aromas más llamativos, que incluyen avena, vainilla, madera y caramelo. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío tiene el apretado perfecto, permitiéndome apreciar aromas de caramelo, tierra, notas florales, chocolate negro y hasta refresco de cola.

Enciendo el cigarro con el encendedor de llama más pequeño que tengo, que apenas si calienta una resistencia y hace una llama mínima, pues nada peor que darle demasiado fuego y estar obligado a probar sabores amargos sin razón. Menos mal, porque el Voleur desprende sabores agradables desde la primera calada, incluyendo madera de cedro, paprika, cáscara de naranja y nueces, con un retrogusto de nueces, cuero y pimienta. Avanzando dentro de este tercio el cigarro lleva una marcada tendencia a simplificarse y me deja con sabores de tierra, cáscara de naranja y mantequilla de maní, aunque también tiene momentos de cítrico sin definición, caramelo y pan. Son sabores secos, con una dulzura casi nula pero sin que el cigarro me reseque la garganta, con una intensidad media y humo abundante.

En medio de mi ignorancia se me olvida que es un lancero y no hago el mínimo esfuerzo por tumbar la ceniza que sé que no se va a mantener, así que para el momento de hacerle la foto ya me ha caído encima dos veces. Sin embargo, no lo puedo marcar como algo negativo y menos con el segundo tercio tan destacado que ofrece, con sabores que son muy diferentes al tercio previo, siendo una gran mayoría de sabores de madera, nuez moscada y limón. También tiene sabores de tierra, que parecen ser los principales, pimienta y roble, al punto que me hace pensar en un bourbon bien añejado. La intensidad es media-alta, llegando a alta cuando cruzo el punto medio del cigarro y a pesar de algunas desviaciones en la quemada, no deja de quemar a buen ritmo y no necesita retoques.

En el último tercio aparece el sabor de refresco de cola que sentí en los aromas en frío, acompañando notas picantes como de jengibre y ralladura de limón; esta última se presenta con mayor intensidad en el retrogusto, aunque en este último segmento también están presentes casi todos los sabores que han acompañado al cigarro desde el inicio, ya una hora y 50 minutos después de haberlo encendido. Requiere un ligero retoque cuando le quito la anilla, pero estoy seguro que de no haberlo hecho se hubiese corregido solo.

Aunque los lanceros están entre mis vitolas preferidas y Aganorsa Leaf es una marca que aprecio bastante, creo que nunca había visto o probado un lancero hecho por ellos, siendo quizá el Guardian of the Farm Nightwatch el más cercano, aunque ese era un lonsdale 6×44. Sin embargo, Aganorsa también es una fábrica que hace para distintas marcas y he visto algunos lanceros de Illusione o Viaje que han sido hechos por ellos. En cuanto a esta experiencia, no he probado la liga en otra vitola, pero si es medianamente parecida a esta puedo decir que es un cigarrazo. Este cigarro realmente funcionó bien y quizá en 2015 habría sido una experiencia casi sin igual, pero en 2021, con tantas marcas boutique haciendo productos muy singulares, ciertamente está entre las mejores. Su precio no es bajo y quizá esa sea la mayor barrera que tienen que superar los lanceros en general, pero para quien sabe apreciar uno, está bien.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: Aganorsa Leaf
Modelo: Casa Fernandez Miami Reserva Aniversario
Dimensiones: 7½ x 40
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo 99)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 92