CAO – Vision (Churchill)

Como sucede con casi todas las marcas de cierto renombre y trayectoria en el mundo del tabaco y, posiblemente en el resto de las industrias, es difícil (o imposible) mantenerse por sí sola a través del tiempo. CAO es una empresa que tiene su renombre y su fama, que a algunos les gustan más o menos es normal, pero en 2007 CAO todavía era una empresa que se valía por sí misma y podía crear un cigarro llamado Vision con una gran cantidad de luces y parafernalia en la caja. Para 2020 CAO es parte de General Cigars, y lo ha sido durante un buen tiempo, y decidieron volver a lanzar el Vision, únicamente en vitola churchill 7 x 50 y a un precio de $19 por unidad, precio que posiblemente sea causado en gran parte por la inclusión de una capa Cameroon, que suele ser una hoja bastante cara y delicada.

El Vision llegó como parte del paquete mensual de Cigar Hustler para enero de 2021, y tomando en cuenta que ese paquete mensual tiene un costo de unos $30 e incluye cinco cigarros, me llama la atención si la tienda decidió perder dinero o si el precio al mayor de este cigarro es increíblemente menor. El cigarro tiene una capa con bastantes protuberancias, aunque pocas venas y una anilla al mismo estilo del CAO MX2, que consiste en una pieza con dos anillas delgadas, que para quitarla es increíblemente delicada, cosa que veremos cuando toque. La capa tiene un aroma de madera dulce, nibs de cacao, cuero, establo y tierra, mientras que la calada en frío, que se siente un tanto apretada, destaca nibs de cacao, madera, masa de pan, canela, café y paja.

El Vision ciertamente se destaca desde la primera calada, con sabores que me recuerdan al algodón de azúcar aunque tienen la misma duración de él en la boca, pero deja atrás una sensación cremosa de madera como principal y notas secundarias de cuero, pan tostado, canela y tierra, bastante envolventes en general. En el retrogusto se sienten notas de pimienta con un toque dulce de galletas, que se mantienen bastante sutiles. En términos técnicos no estamos al mismo nivel pues el tiro es algo apretado, el humo no es abundante y el anillo de combustión es bastante desviado, siendo el que se ve en la imagen por un lado pero por el otro casi aproximándome al final del tercio. La intensidad del cigarro es media, pero fácilmente podría aumentar.

Confieso que la imagen está alterada, no porque mis dotes de Photoshop sean tan buenas, pero porque le di un retoque magistral antes de hacer la foto, porque el anillo de combustión estaba terrible. El segundo tercio comienza muy similar al anterior, incluyendo la nota dominante de madera cremosa y las secundarias de canela, cuero, pan y tierra y es cuando supero la mitad del cigarro que estos cambian un poco, tomando un aspecto más tostado en el pan y el retrogusto incluye más pimienta. El tiro mejora pero solo porque se hace más suelto y ya no es apretado, pero el anillo de combustión no mejora y el cigarro sigue quemando bastante mal. Si bien podríamos argumentar que con darle retoques esto se resuelve, también recordemos que el cigarro siempre debe quemar de manera pareja a fin de sentir los sabores unificados; si una parte quema más rápido que la otra, los sabores que sientas no van a estar a la par y las transiciones no van a ser las ideales. Esto es efectivamente lo que sucede y a partir de la mitad aparecen unos sabores ácidos un tanto desagradables.

Efectivamente, quitar la anilla del Vision es la misma pesadilla que la del MX2 fue, precisamente porque las bandas son delgadas y es muy difícil no romperlas cuando las estás quitando, además que la mala quemada del cigarro no permite que el anillo de combustión esté cerca de la parte donde lleva la pega, mientras que por el otro lado ya está la anilla quemándose. En cuanto a sabores, insisto que estos no son los que el master blender debe haber tenido en mente y están causados por una mala quemada o mala combustión, pero si ignoro los desagradables me encuentro con notas de café, madera cremosa, tierra y un toque cítrico, mientras que el resto de los sabores, que aparecieron en distintos puntos del cigarro y que debían haber mantenido una tendencia, parecen haber desaparecido o simplemente han sido consumidos por la nota desagradable producto de la mala quemada. Al cabo de una hora y 45 minutos desisto de pensar que el Vision va a mejorar y lo dejo.

Es difícil no generar expectativas cuando ves que el cigarro que te vas a fumar tiene un precio de $19, sobre todo si tenemos en cuenta que CAO es una marca cuya mayoría de productos difícilmente supera los $8. El CAO Vision empezó bien aunque con un tiro algo apretado, pero eso no es causal de preocupación. Sin embargo durante el primer tercio y en general durante el resto de la fumada comenzó a quemar muy mal y esto fue la causa de una serie de desdichas en el sabor, la intensidad y el disfrute que ciertamente no ayudaron a que la experiencia fuese positiva. Aunque esto es «perdonable» en un cigarro con un precio menor a $8 y se pueden encontrar una serie de causas distintas, debería ser imposible en un cigarro de $19.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: CAO
Modelo: Vision
Dimensiones: 7 x 50
Tamaño: Churchill
Origen: Nicaragua
Capa: Cameroon
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $19,00
Puntuación: 74

Davidoff – Small Batch 7 (Toro Gordo)

Con algo de pena (de tristeza, no de vergüenza), me temo que este será el último Davidoff que fume en un buen tiempo. La mayoría (o todos) los Davidoff que tenía en el humidor provenían de la suscripción mensual de Small Batch Cigars, a la cual desde hace un tiempo dejé de suscribirme y, honestamente, no creo que busque comprar esta marca de manera regular. Si bien han sido muchos los Davidoff que me han gustado, en verdad me cuesta justificar su precio en la mayoría de los casos. Sin embargo, dejo atrás un «legado» de haber fumado 17 Davidoff distintos, contando la presente reseña. Pero el blog sigue y continuaré con otros cigarros, pues al final el mercado del tabaco es diverso y las calidades, precios y productos son excesivamente variados.

Este Davidoff Small Batch corresponde a otra edición limitada que lanzaron en 2019. Llama la atención que la marca ha creado muy poco en los últimos años de productos regulares, pero de series limitadas ha creado un montón, incluyendo los Vault, los Master Selection y Master Blend Selection, y ahora los Small Batch. Esta consiste en 9 cigarros distintos y con cantidades limitadas. En este caso todos los cigarros son distintos no solo en blend (obviamente), sino de tamaños también, y van desde las 5,5 pulgadas de largo y 46 de cepo, hasta las 6 pulgadas por 55 de cepo. Se trata de un cigarro con una capa bastante lisa, rojiza y oleosa, rígido y bastante llamativo aunque los colores de las anillas no son muy diferentes de los habituales. La capa tiene aromas de paja, chocolate, cuero, tierra, bosta y madera, mientras que la calada en frío presenta aromas de cuero, madera, grama, pimienta y un toque suave de vainilla.

La diferencia de las notas en frío de este Davidoff vs. las notas que aprecio cuando está encendido son notables, pues el cigarro comienza con notas cremosas de maní y mazapán en cantidades casi iguales, seguidas de notas más suaves de cuero, madera, nibs de cacao, café y pan tostado. El mazapán se siente en el retrogusto también, mientras que el anillo de combustión y el humo están perfectamente en línea con lo que Davidoff me tiene acostumbrado. La intensidad está entre media y media-fuerte, quizá porque hay una fuerza en ese mazapán y unas notas picantes en la lengua que le dan una complejidad interesante.

En su segundo tercio, el Davidoff Small Batch 7 comienza con sabores muy similares a los del primer tercio, pero rápidamente cambia a algo casi completamente diferente, dominado por una nota fuerte de café y notas más suaves de maní cremoso, grama, cuero, tierra y chocolate, mientras que el mazapán se siente más como vainilla, así que me atrevería a decir que la complejidad y «sabrosura» del cigarro se han reducido un poco, aunque la intensidad sigue siendo la misma en papel, pero en el paladar se siente un poquito menor. El anillo de combustión no es exactamente tan recto como en el tercio anterior, pero es el único aspecto relativamente negativo de la construcción.

En el último tercio hay nuevamente cambios en el Small Batch 7, pero no necesariamente para mejor. Las notas de maní cremoso y café siguen presentes, pero se siente menos relación o amalgamamiento entre ellos, y su intensidad es menor, mientras que los sabores secundarios incluyen cuero, tierra, madera y una nota suave de canela. El tiro sigue perfecto y dado que es mi último Davidoff, en verdad no quiero terminarlo, pero cuando la intensidad comienza a suavizarse un poco más me doy cuenta que la experiencia no tiene mucho más que ofrecer; se mantiene en media y marca las 2 horas y cuarto de fumada.

A diferencia de otras ediciones limitadas de Davidoff, en esta no hay un identificador en la anilla que te indique cuál versión estás fumando, y con 9 versiones distintas, se pone complicado identificarlos. Más aún, del primero al cuarto siguen la misma secuencia de números (1, 2, 3, 4), pero la quinta versión es el No. 7 y la novena es el No. 16. Ciertamente no es sencillo, y apenas lo identifiqué por las dimensiones, gracias a que todas son distintas. Pero en cuanto a la experiencia, desde que comencé a suscribirme al paquete mensual de Small Batch me impresionó la inmensa cantidad de versiones limitadas de Davidoff, y el hecho que hoy pueda decir que he fumado varias me enorgullece. Entre todas las que fumé, el Small Batch 7 se encuentra al menos en el Top 5, sobre todo porque comienza bastante cremoso y con mazapán, dos sabores que me gustan mucho en un cigarro y, aunque su complejidad se va reduciendo a medida que lo voy fumando, es un cigarro que disfruté fumar lento durante un largo rato. La dificultad de conseguirlo no es un punto a su favor, pero que eso no evite que si lo tienes entre manos te animes a probarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Davidoff
Modelo: Small Batch 7
Dimensiones: 6 x 55
Tamaño: Toro Gordo
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $38,00
Puntuación: 89

Veroes Cigars

Posiblemente sea algo que ha ocurrido en los últimos 12-18 meses, pero durante mucho tiempo la publicidad de destilados como el ron en Venezuela se ha mantenido completamente alejada del tabaco. Entiendo que es en gran parte por las leyes anti-tabaco y el hecho que no quieren hacer una publicación oficial de ello… insisto, lo entiendo, aunque no lo comparto. Pero en el último año he visto más contenido generado por usuarios que es compartido luego por las marcas en redes sociales, que está relacionado con tabacos. En mi opinión esto es algo que va muy de la mano, sobre todo lo que incluya ron de buena categoría (no estándar) y un setting igualmente de buena categoría. Pero aparte de estas publicaciones de usuarios, son mínimas las ocasiones en que una marca ha hecho alguna publicación con tabaco, pero es algo que está cambiando. Sin embargo, ninguna otra marca se ha atrevido a hacer un cigarro con su anilla, al menos no en Venezuela y Veroes es el primero. Además, dado que el dueño de la marca es ávido fumador también, ha apuntado a que el tabaco y el ron hagan una combinación perfecta. No cualquier ron, sino el suyo específicamente. Ahora probemos.

El Veroes Cigar (que de ahora en adelante llamaré así porque no estoy claro cómo es que se llama) viene en un tubo de vidrio (no es plástico, sino vidrio), bastante bien empacado dentro de él, en el sentido que no golpea con ningún extremo y este tubo es sellado con cera, lo cual sin duda le da un aire de bastante lujo. Sin embargo, este empaque no parece protegerlo mucho, pues desde afuera veo que la capa en el área de la perilla está un poco rota. No es el único cigarro que tengo y realmente podría haber tomado otro que no tuviera ese defecto, pero la verdad es que es el primero que agarré y me di cuenta cuando ya lo tenía en donde iba a hacer la cata. Le quito el sello de cera y el cigarro sale fácilmente, sin mayor problema. La capa es de origen cubano, a diferencia del resto de los tabacos de la mezcla que provienen de República Dominicana, en donde fue hecho el cigarro. Esta capa tiene toda la apariencia de una capa cubana: imperfecta, con muchas venas y hasta dobleces, pero en aromas es indiscutible su origen: herbáceo, musgo, madera de sándalo y un sensación de fermentado. En el pie se aprecian más notas herbáceas, un toque suave de pimienta y aromas cítricos como de cáscara de alguna fruta sin mayor descriptor. Pico el cigarro con la doble hojilla, con suficiente espacio para llevarme parte de esa rotura de la perilla y la calada en frío me demuestra que estuvo bueno el corte y que el tiro se siente perfecto, con aromas a madera, notas dulces y saladas y cuero.

En la noche las fotos no se ven tan buenas y pido disculpas por ello, pero fue un tema que tuve un día intenso y no fue sino hasta esa hora que pude sentarme a fumar. El Veroes Cigars comienza suave, sutil, carente de pimienta pero intenso de sabores a madera de roble y chocolate en polvo durante las primeras caladas, y a mediados del primer tercio muestra un sabor que va a seguir apareciendo durante toda la fumada: almendras tostadas. Este sabor es importante porque también es uno de los sabores centrales del ron Veroes. También existe un sabor dulce, como un manto dulce muy suave que acompaña toda la fumada, mientras que en el retrogusto se repiten las almendras tostadas y es posiblemente donde son más obvias, acompañadas de notas más suaves de madera y cuero. El tiro es ligeramente apretado, pero hacia el final del primer segmento se abre y queda muy bien, mientras que la quemada y el anillo de combustión son perfectos.

Puedo hablar mucho sobre la construcción, pero esta imagen demuestra que el cigarro está muy bien hecho y cuando tienes un pulso y una paciencia como la mía, lograr esto no es tarea fácil. Comenzando en el segundo tercio, el sabor de almendras desaparece y el cigarro solamente demuestra sabores de madera y cuero, con ese mismo manto dulce, pero también cremoso, al punto que llego a sentir matices de caramelo en ese dulce, pero no son permanentes, sino más esporádicos. En algún punto previo a la mitad del cigarro aparece de nuevo el sabor de almendras, que adquieren un toque tostado cuando super la mitad, mientras que en el retrogusto las almendras simplemente no existen y es solo una sensación tostada y algo de madera. Caigo en cuenta que tengo que probar esa combinación con el ron y me sirvo un poco en una copa y puedo decir que la combinación hace que los sabores dulces del tabaco se hagan más fuertes y aparezcan notas de pasas, madera y café, mientras que el ron se siente menos alcohólico o menos seco, con más notas de caramelo. No es la primera vez que combino un tabaco con un ron, por lo que estas notas no son exclusivas de esta combinación, pero ambos productos parecen armonizar muy bien. Inmediatamente tomo algo de agua con gas para limpiar el paladar y continúo probando el cigarro.

La intensidad del cigarro siempre ha estado entre baja y media, quizá por la ausencia de pimienta, pero en el último tercio se siente ligeramente más fuerte, pero nuevamente no es por pimienta, sino por esa sensación cremosa que incluye vainilla en este último tramo. Los sabores de almendras tostadas siguen siendo los principales, pero en la misma intensidad tiene sabores a madera, que ahora es genérica y no de roble y es en caladas esporádicas y no continuas que se sienten notas ligeramente picantes en la lengua. En el retrogusto se sienten notas de cáscara de limón amarillo con una sensación leve de pimienta que le da más carácter a la fumada y hace que tenga menos ganas de dejar el cigarro. Al combinarlo con el ron, este último pierde un poco las sensaciones cítricas de su sabor, quizá sustituidas por las del cigarro o quizá porque el tabaco aumenta su fuerza un tanto y los sabores cítricos del ron Veroes son más sutiles. Al cabo de una hora y cincuenta minutos el Veroes Cigars llega a su fin, al que alcanzó de muy buena manera y sin problemas.

Lo fumé hasta que simplemente no podía fumarlo más. Una vez finalizado me di cuenta que la combinación con el ron de verdad destaca ambos productos, aunque estaría mintiendo si dijera que es solamente este ron con este tabaco en donde vas a sentir una buena combinación.

La combinación entre el tabaco y el ron es universal, aunque si un ron tiende a sabores más secos, como es el caso del Veroes, es con un cigarro menos picante y más sutil como este en donde esa combinación va a quedar mejor. La experiencia con el Veroes Cigars fue bastante buena; en verdad no sabía que esperar pero era como la segunda o tercera vez que lo fumaba. La primera fue con el dueño de Veroes, en donde me presentó el tabaco y cuando nos conocimos, y la verdad es que por educación le decía que estaba bueno, pero después de 3/4 de botella era difícil no decirlo. Pero esta vez lo fumé sin presión y sin observación y sí puedo decir que me gustó.

Sin embargo, aunque en temas de construcción fue perfecta la experiencia, el cigarro no está carente de defectos. Estos defectos no son visuales ni de fumada, sino de precio. Normalmente no comento mucho sobre el precio de un cigarro pero cuando me dijeron el costo me pareció algo alto, sobre todo porque es un cigarro que no mucha gente, incluso dentro de Venezuela, va a conocer. La liga es buena, es un cigarro cremoso y con buenos sabores y, efectivamente, combina muy bien con el ron Veroes. Pero una de las grandes razones para el precio es su presentación: el tubo de vidrio y el sello de cera, que si bien le dan un toque de bastante lujo y son factores altamente diferenciadores en el mercado local, no contribuyen a la experiencia. Sobre todo para quienes guardamos los tabacos un tiempo en el humidor antes de encenderlos, pues el cigarro debería guardarlo fuera de ese tubo así que el «lujo» solamente lo veo cuando compro el cigarro, pero realmente no contribuye a la experiencia, o al menos no a la mía. No sé cuánto cueste el tubo y el sello, pero estoy seguro que sin ellos el precio sería mucho más amigable. Hablando con dos o tres personas que lo han probado, el comentario de que el precio es su mayor enemigo ha sido constante, pero igualmente hemos coincidido que el cigarro está muy bueno y a un mejor precio podría adquirirlo con más ganas. No es el primer cigarro que veo con tubo de vidrio, pero en las ocasiones que los he visto han sido porque son cigarros saborizados y deben contener las sabores/aromas, que no es el caso con este cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Veroes
Modelo: Premium Cigar
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Cuba
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,00
Puntuación: 86

Aganorsa Leaf – Maduro (Robusto Extra)

Viniendo de una reseña en la que digo que he perdido la fe en los cigarros de capa madura, es como irónico que mi siguiente reseña sea sobre otro cigarro con capa madurada. Una persona más realista me diría que deje de comprar cigarros con esta capa y que deje de reseñarlos, y esa persona tendría razón. Sin embargo, el cigarro anterior fue un regalo y este llegó como parte del paquete mensual de Cigar Hustler para enero de este año. El cigarro me causó una cierta confusión a la hora de publicarlo porque su marca original Casa Fernandez, cambió a Aganorsa Leaf y este cigarro técnicamente es de la nueva marca, pero la anilla se parece bastante a la antigua. Posiblemente regrese a mis publicaciones previas y les cambie el nombre, pero posiblemente no. Una de mis grandes dudas es si este cigarro sigue siendo hecho en Miami, y según el todopoderoso Google, sigue siendo así.

Durante muchos años Aganorsa era un nombre conocido solamente por quienes trabajaban en la industria del tabaco, siendo un conglomerado agricultor y uno de los mayores suplidores de tabaco en Nicaragua. La compañía es de Eduardo Fernandez, quien creó las marcas Casa Fernandez (originalmente producida en Honduras) y Casa Fernandez Miami (en USA). En 2012 su nombre cambió a Casa Fernandez Miami Aganorsa Leaf y desde hace unos años es solamente Aganorsa Leaf. El tabaco de este cigarro proviene de sus fincas, con excepción de la capa que es San Andrés madura, de México. Esa capa se nota bastante imperfecta y hasta fea, con algunos detalles, pero se encuentra bien puesta. Tiene aromas dulces, algo de tierra como principal y notas de madera vieja. En el pie se sienten notas de madera vieja, chocolate, vainilla, canela y pimienta, mientras que la calada en frío muestra café, vainilla y una nota considerable de pimienta.

Para ser bastante honesto, la intensidad y variedad de sabores desde las primeras caladas de este Aganorsa Leaf me hacen volver a considerar mi aversión reciente hacia los cigarros de capa madura. El cigarro comienza con una considerable intensidad de pimienta, pero no es lo único y desde las primeras caladas se aprecian manzanas horneadas, chocolate, cuero y pimienta, pero todos con una intensidad media-alta, con distintos matices y sabores adicionales que se aprecian en el aftertaste, e incluyen leña, crema y vainilla, e incluso algunas notas perfumadas como de lavanda, particularmente en el retrogusto. El anillo de combustión es un poco variable y en el primer tercio tengo que darle un par de retoques.

El anillo de combustión sigue siendo variable en el segundo tercio, lo que me obliga a tener el encendedor a la mano con cierta regularidad, e incluso molestarme porque no parecen resolver los problemas. Pero en términos de sabores el Aganorsa Leaf Maduro se siente más cremoso, con notas de café quemado y chocolate, pero quizá con menor intensidad que el tercio previo. Hay sabores de tierra mojada que se destacan bastante, alcanzando casi la misma intensidad de los más fuertes del cigarro, pero quizá esto se deba también a que en el retrogusto se percibe esa tierra. Superada la mitad del cigarro los sabores de tierra definitivamente están entre los principales y la intensidad sigue en media.

Ese sabor de tierra se vuelve a tierra mojada en el último tercio, lo que casualmente hace que el cigarro se sienta como más «mojado», o quizá es el hecho que le cuesta mantenerse encendido regularmente y eso afecta la quemada así como los sabores. Estos tienen a esa tierra mojada como principal, junto con la crema que ya había sentido y el café, pero incluye también una nota de pan tostado, cuero y la pimienta prácticamente desapareció. Al final, me toma una hora y cuarto llegar al final de este cigarro, que no quería terminar pues estaba en un ambiente muy agradable en casa de un amigo, pero ya él había terminado de fumar y estaba diciendo todo lo que tenía que hacer después. Tomé eso como indicación que debía buscar un nuevo destino.

Desde Casa Fernandez y ahora Aganorsa Leaf, la mayoría de sus productos han sido siempre un poco más costosos que otros, pero esta versión madura tiene un precio más amigable, o agresivo, o competitivo, dependiendo de cómo lo veas, y eso lo hace como un contendiente interesante a la hora de adquirir un 5-pack, algo que no me había pasado antes con cigarros de esta marca. Pero, habiendo probado los tres «entry level» de esta marca: Connecticut, Habano y Maduro, creo que me voy a inclinar por el Connecticut como el mejor, seguido de cerca por este, lo cual se aleja de mi tendencia a favorecer las capas habanos. El Maduro fue un cigarro que me sorprendió por su equilibro y matices, aunque sus temas de quemada tuvieron mucho que ver con la reducción de puntos, lo que afectó su evaluación final.

Ficha Técnica:
Fabricante: Casa Fernandez Miami
Marca: Aganorsa Leaf
Modelo: Aganorsa Leaf Maduro
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto Extra
Origen: USA
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 85

Ron: Veroes (6 años)

Definitivamente la vida es un círculo. Cuando estaba en la universidad me dijeron una frase bien importante que he tratado de aplicar en mi vida: cuidado con los pies que pises en tu presente, pues pueden estar conectados a las nalgas que debas besar en el futuro. No aplica exactamente aquí, pero me explico para que vean cómo todo está conectado: En mi reseña previa del ron Veroes, dije algunas cosas que podrían no ser bien tomadas por todos. Para ahorrarte el viaje al otro post, mencioné que era el ron obligado en varias fiestas, y como en ese momento yo era un inconsciente que seguramente le ponía coca cola al ron sin medida, al día siguiente siempre culpaba al ron y que por eso le había cogido idea.

Por las casualidades de la vida, el dueño del ron llegó a la publicación y tuvimos una pequeña discusión por fuera del post. Yo, con el ego por las nubes, por un lado estaba orgulloso que el dueño de la marca me escribiera y por el otro, en absoluta confianza de que estaba diciendo la verdad. Insisto, en el moment no sabía que existían dos versiones del ron y yo estaba probando el de 2 años sin saber que en las imágenes aparecía el de 6 años. Nuevamente, mi ego haciéndome creer que tenía la razón. Pero en verdad pensé que ahí había acabado el tema.

Aproximadamente tres semanas después de este incidente era mi graduación del diplomado de ron. La persona encargada de entregarte el diploma es el presidente de la DOC Ron de Venezuela, cargo que cambia cada dos años y se va alternando entre el representante de cada marca. Toda esta introducción apunta a lo obvio: el encargado de darme el diploma era el dueño de Veroes.

Luego de reírnos un rato fuimos lo suficientemente adultos para conversar y quedar en reunirnos alguna vez. Algo que realmente nunca sucedió hasta hace cosa de un mes, que me llamó y me dijo que estaba haciendo una línea de cigarros y que le gustaría que los probara (próxima reseña), y que pasaría a dejarlos por mi casa. Una vez llegó a casa tomé la decisión adulta y lo invité a pasar, para probar juntos el cigarro y el ron.

Cuatro horas después seguíamos conversando, ambos muy complacidos de habernos atrevido a ser adultos y conversar y limar asperezas. Descubrimos que tenemos varios conocidos en común y quedamos para repetir la ocasión a la brevedad posible, que dentro de esta pandemia es bastante incierto cuando eso pueda ser, pero sin duda que la ocasión fue tremenda. Afortunadamente, me dejó algo de la botella (lo que dejamos) y aprovecho para hacer la reseña del ron Veroes que tiene hasta 6 años de añejamiento.

Ron Veroes es una empresa pequeña y familiar, con apenas dos productos en el mercado y, posiblemente, un tercero en el horizonte. Quizá el mayor tema con ellos es que ambos productos son de botella transparente, lo cual hace que sea confuso a la hora de comprarlos pero que, tengo entendido, será solucionado pronto. Su producción es modesta y tiene dos centros de añejamiento: uno en San Felipe y otro en Carupano. Para quienes están fuera de Venezuela, esto se traduce a que uno es en una costa y el otro es entre montañas y alejado del mar, por lo que el blend incluye destilados de ambas localidades y la mezcla hace que se destaquen distintas notas interesantes.

El ron Veroes ha sido reconocido por la DOC Ron de Venezuela y es embotellado a 40% de alcohol.

El ron Veroes en copa se trata de un líquido amarillo con toques más claros pero destellos cobrizos. Ciertamente se ve claro y creo que la botella no es de gran ayuda para ubicarse en el renglón de rones en el que quiere estar. La densidad es media alta, deteniéndose con relativa rapidez en la copa luego de unos giros, pero manteniendo algo de movimiento interno (olas, por ejemplo). Las lágrimas se toman un buen rato en comenzar a formarse, tiempo que alcanza unos 10 a 12 segundos y posteriormente se notan bastante aglutinadas, descendiendo lentamente por la copa. No tan lentas como rones más antiguos, pero no es algo que puedes ver cada gota bajar, sino que es más como una hilera en donde todas bajan sin apuro.

Recién servido se aprecian aromas a azúcar morena, madera, cuero, pasas, cáscara de naranja y esa nota ahumada que he relacionado con los rones envejecidos en la costa. Al cabo de unos minutos alejado de la copa, me acerco a ella nuevamente y la volatilidad del alcohol ha desaparecido y puedo apreciar con más fuerza las notas de madera, cáscara de limón amarillo y cuero joven. La intensidad alcohólica en nariz no es muy fuerte, pero sin duda tiene presencia.

En boca se siente una intensidad media alta, con una largura que alcanza la parte baja de la garganta, y una permanencia larga. Se sienten inicialmente sabores de pulpa de naranja, pasas y la sensación en boca cuando tomas un jugo de naranja en el que parte de la cáscara ha sido triturada también… entiendo que es algo bastante específico, pero hay ocasiones cuando tomas jugo de naranja en que parte de la cáscara parece estar en el líquido también, y es esa sensación.

También se sienten sabores de azúcar morena, madera, cuero y almendras, con un retrogusto de piña, limón amarillo y una sensación muy suave de pimienta.

Casualmente Veroes está haciendo un tabaco que supuestamente combina perfectamente con el ron. Esta semana debería publicar la reseña del cigarro y probé un par de veces combinarlo con el tabaco, así que te recomiendo esperar esa reseña para confirmar. En cuanto a mi experiencia con el ron, esta reseña la hice antes de fumar y no la vez que me senté con el dueño de la marca.

Es un ron que fácilmente se puede tomar solo gracias a que su toque dulce no es muy marcado, así que no llega a empalagar. Lamentablemente no me quedó más, pero me encantaría probar un Old Fashioned con él, pues creo que la combinación puede ser ideal.

Ficha Técnica:
Fabricante: Veroes
Nombre del Ron: Veroes (no identifica el ron)
Marca: Veroes
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 6 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Casa de Garcia – Connecticut (Toro)

Entre las tareas más divertidas de mi día a día tabaquero está la de asesorar a algunas tiendas locales, físicas y virtuales. Eso incluye hacer recomendaciones de qué cigarros necesita el mercado y qué cigarros deberían vender de acuerdo a esas necesidades. Una de las tiendas me dijo que querían vender un Connecticut de bajo costo, puesto que ya tenían alguno que otro de costo medio a alto, pero no sabían exactamente qué incluir en el de costos bajo, sobre todo porque en ese renglón los cigarros de esta capa tienden a ser demasiado sencillos. Este me lo obsequiaron los de la tienda para que lo probara, pues compraron cinco de ellos y en verdad me llamaba la atención pues pensé que era una versión low cost de My Father, siendo Garcia el apellido.

La respuesta corta es que no tiene nada que ver con My Father. Si bien Garcia es un apellido bastante común, en el mundo del tabaco es muy fácil asumir que tenga que ver. Es como si apareciera un cigarro llamado Fuente, aunque el que lo hace no tiene nada que ver con Carlito, igual van a pensar que están relacionados. Pero el hecho es que no lo están, sino que el cigarro es de Tabacalera de Garcia en República Dominicana, que tampoco tiene que ver con My Father, sino que es ciertamente la fábrica más grande del mundo, en donde Altadis hace la mayoría de sus marcas, como VegaFina, Romeo y Julieta, H. Upmann y muchas más, así que aquí no hay trampa ni engaño, al punto que la anilla del cigarro identifica a la fábrica también. Cubierto con una capa Connecticut proveniente de USA, el Casa de Garcia tiene aromas cremosos y de madera, con los mismos aromas representados en la calada en frío.

Casa de Garcia comienza suave, sin agresividad de pimienta y no mucho más, pero ciertamente cremoso. Hay algunas notas de cuero y paja, pero la construcción se ve bastante buena al igual que la densidad del humo, pero por lo demás se trata de un cigarro que apenas si aporta una sensación ligera de que estás fumando algo «importado», sin demostrar algún indicio de que esto sea bueno. Básicamente, un cigarro de utilería, pero en el buen sentido, pues es bastante plano, carente de complejidad, pero al menos en términos técnicos está bastante bien, y para lo ligero que se siente, ese es el mejor cumplido que puedo hacerle.

En el segundo tercio aparecen algunas notas con sabor, principalmente a vainilla, pero mantiene sus sabores cremosos y el humo denso en cada calada, junto con un anillo de combustión casi recto. Me toma unos 40 minutos alcanzar la mitad del cigarro, así que aunque sencillo, al menos se comporta bastante bien. Sin lugar a dudas este es un cigarro perfecto para quien quiere aprender a fumar y está viendo si le coge el gusto y antes de graduarse hacia cigarros más complejos.

En total me toma una hora y 20 minutos terminar con el cigarro, y es en el último tercio donde aparecen notas picantes, aunque estas no creo que sean de pimienta sino más bien una sensación áspera en el cigarro. No obstante, no hay más sabores pero esta ausencia de ellos no es un tema negativo, sino que esa simplicidad hace que sea muy fácil combinarlo con algo más y café, incluso con leche, es lo primero que se me ocurre.

El Casa de Garcia Connecticut ciertamente es tan suave como hubiese esperado, incluso desde las primeras caladas, donde es cremoso, ligero y de verdad que me hace pensar en que quisiera tener un café a mi lado y que fuesen las ocho de la mañana y que no tuviera nada que hacer hasta las diez. Pero también se puede combinar con un buen whisky, preferiblemente blend y preferiblemente de 12 años pero con sabores sutiles que le añadan una complejidad a la experiencia. Estoy pensando en Bucahanan’s 12, pero solamente porque es el que considero un whisky suave por excelencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de Garcia
Marca: Casa de Garcia
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut)
Capote: República Dominicana (Connecticut)
Tripa: República Dominicana
Precio: $3,50
Puntuación: 76