Cordoba & Morales – Family Reserve Habano (Lancero)

La marca Cordoba & Morales traza su origen a principios del siglo 20, cuando la abuela de sus fundadores, de nombre  Celestina Cordoba Morales vivía en Cuba y aprendió el arte de hacer tabacos. Eventualmente le pasó el conocimiento a sus hijos y estos a sus nietos, quienes son los creadores de la compañía: Azarias Mustafa Córdoba y Osniel Mustafa Córdoba. La empresa ha logrado una buena posición en el mercado en un poco menos de 10 años siendo parte de él y en el que tienen alrededor de 12 ligas distintas. Hace un poco más de dos años tuve la oportunidad de probar uno de sus cigarros: Clave Cubana, que llegó a mí por el mismo método de este, el paquete mensual de Cigar Hustler.

El Family Reserve Habano tiene una capa proveniente de Ecuador, mientras que el resto de las hojas son de origen nicaragüense, al igual que la fabricación del cigarro. La capa tiene múltiples venas y a simple vista pareciera ser más ancho en el pie que en la cabeza, pero realmente es un efecto de la foto, pues es bastante cilíndrico y uniforme, y también tiene un pequeño rabo’e cochino en la perilla. En la capa se aprecian notas bastante sutiles de cuero y chocolate, aunque este chocolate varía de intensidad a medida que me voy más hacia la parte de la cabeza del cigarro, mientras que prácticamente desaparece hacia el pie. Lo pico con la doble hojilla y antes de encenderlo con un simple fósforo a fin de no tostarlo demasiado, la calada en frío me da aromas a tierra y chocolate.

Manteniendo la tradición de sabores de un lancero, desde el principio son fuertes, dominantes e intensos, en este caso destacan notas de tierra, madera, dulce, fuerte de pimienta y también en el retrogusto, mostrando todos los elementos de lo que será seguramente una fumada intensa. Ese es uno de los aspectos más destacados de los lanceros y es que al tener una mayor relación de capa sobre tripa, sus sabores tienden a ser más intensos, que no quiere decir que sean cigarros necesariamente fuertes, sino lo que se conoce como «full flavor». Ya la inclusión de ligero en estas dimensiones debe ser menor que en un 6×60, por ejemplo, pero eso es suficiente para hacer que cada calada esté cundida de sabor. Para el final del primer tercio los sabores incluyen un matiz de madera en el dulce y la inclusión de canela entre los sabores en el paladar y el retrogusto.

Para el segundo tercio el sabor dulce que tenía matiz de madera se convierte en un matiz de chocolate, bastante denso e intenso, y este acompaña los sabores de madera y pimienta que continúan del tercio anterior. La canela es menos participativa, aunque quizá porque su aparición es más esporádica, algo que también puede ser causado porque el cigarro tiene una clara tendencia a apagarse con cierta regularidad, siempre que no le dé caladas cada 10 segundos, lo cual me parece bastante. También aparecen notas de caramelo bastante agradables en lo que supero la mitad del cigarro, pero la manía de apagarse hace que esos sabores se pierdan después de tantas reencendidas. Es una lástima porque en todos los demás sentidos, este cigarro se ha comportado de maravilla.

Por supuesto, bastó que dijera lo último del párrafo anterior y el cigarro comenzó a hacer todo lo contrario. Hasta el segundo tercio el mayor problema era una tendencia a apagarse, pero en el último no solo se apaga con cierta regularidad, también quema bastante mal. Adicionalmente, pareciera perder consistencia o rigidez hacia la perilla, lo que hace que el cigarro se vea más masticado de lo que realmente está, y siendo un lancero he tenido todo el cuidado del mundo de no presionarlo mucho, pero cada reencendido hace mella en la calidad de la fumada, incluso utilizando un encendedor de una sola turbina. Eso ha hecho (creo yo) que no se sienta una gran transición entre el segundo y el último tercio, pero la verdad es que los sabores estaban bien agradables antes y en este tercio lo que se sienten es un tanto más tostados y con una pequeña nota amarga, pero nada terrible, hasta que se apagó cuando le quedaban unos 10 minutos de fumada pero decidí no reencenderlo. En total me duró 75 minutos.

Mi experiencia previa con Cordoba & Morales me valió 83 puntos, lo cual se traduce en un cigarro decente, que no es para «tirar cohetes», pero que podría volver a comprar en un 5-pack para disfrutar de vez en cuando. Este Family Reserve Habano me ha gustado un poco más, aunque estoy muy claro que cuando pruebas un lancero la experiencia puede ser muy diferente vs. una vitola de mayor cepo, pero con mucho gusto quisiera probar otro, pues el Clave Cubana era robusto, así que la experiencia fue completamente distinta. El Family Reserve Habano es un cigarro bastante especiado, lleno de sabor y una experiencia completamente diferente si pruebas el retrogusto con cierta constancia, pero también es un cigarro con una construcción bastante problemática, que me dio una quemada irregular y estoy casi seguro que ello afectó los sabores del último tercio, por lo que me encantaría probarlo de nuevo, en otra vitola y con una construcción mejor, sin duda.

Ficha Técnica:
Fabricante: CNM Cigars
Marca: Cordoba & Morales
Modelo: Family Reserve Habano
Dimensiones: 7½ x 38
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua (Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Ometepe, Jalapa)
Precio: $9,00
Puntuación: 86

Ron: Durán 12 Años

Una pequeña muestra de unos 40cl que me obsequió mi amigo Camilo Olmos, quien es un extraordinario bartender y aficionado fumador (@olmosdrinks en Instagram), fue este Durán 12 Años, un ron creado por Francisco «Pancho» Fernandez, quien fuera parte de la marca cubana Havana Club hasta la década de 1970, cuando se trasladó a Panamá a trabajar con marcas como Abuelo, Zafra, Caña Brava, Selvarey y Canalero, y del cual he reseñado su línea Orígenes de 8 y 18 años. Ahora también ha creado este ron Durán en sus expresiones de 3, 5, 7 y 12 años y que según su perfil en Instagram, ha ganado 5 medallas internacionales, aunque no mencionan cuál de los rones es el ganador. Lo que sí menciona es que el ron es hecho a partir de melaza, lo que lo hace algo diferente de la gran mayoría de rones panameños que he probado.

El ron recibe su nombre como tributo a Roberto Durán, un famoso boxeador panameño que luchó desde 1968 hasta 2001, logrando un total de 103 victorias en 119 combates y comúnmente conocido como Mano de Piedra.

No existe mucha información sobre el ron en sí, salvo que es añejado en barricas de roble blanco americano ex-bourbon, que es un blend de rones de 12 años y que es embotellado a 40% de alcohol.

El ron lo serví en una copa balón en la que pude apreciar instantáneamente que se trata de un líquido color ámbar claro, con destellos ocre, del que se desprenden lágrimas de descenso bastante rápido y que se mueven muy aglomeradas por el interior de la copa.

En nariz se sienten notas con propiedades dulces, como pasas, jugo de uva, vainilla y azúcar morena.

En boca se sienten sabores bastante interesantes pero con poca permanencia… manteniendo el vocabulario boxístico, podría decir que tiene poco «punch». Se sienten notas de mora, toffee, coco, nuez moscada y caramelo, notas picantes y dulces.

En el retrogusto se aprecian notas fuertes de vainilla y coco, luego notas de madera tostada, que realmente estaba esperando desde el inicio y en un ron de 12 años deberían estar más presentes, almendras y manzana verde.

Recuerdo la primera vez que probé Abuelo 12 años y me pareció cualquier cosa, pero también me pasó que un amigo me regaló una botella y después de probarlo más veces, en otros ámbitos y con más paciencia me pareció un ron mucho mejor y terminé dándole una buena y merecida puntuación. El Durán 12 Años tiene sus puntos etéreos a favor y en contra, y creo que lo que menos me gustó de él es la poca permanencia que tiene. En efecto, después de pasarlo por boca, en cuestión de cinco o diez segundos ya no sentía sabores. Creo que una graduación alcohólica mayor (45-47%) podría mejorarlo mucho, pues te dejaría mayor impacto en boca, y con un nombre como Mano’e piedra, de verdad esperaría que fuese un ron impactante.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: 12 Años
Marca: Durán
Origen: Panamá
Materia prima: Melaza
Edad: 12 años
Precio: $23
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 78

Dunbarton – Sobremesa Brûlée (Robusto Largo)

Esta es mi segunda prueba del Sobremesa Brûlée. La primera fue hace un poco más de un año y lo que más me sorprendió de ella fue lo poco que me gustó el cigarro, siendo Sobremesa uno de mis grandes clásicos y compras regulares, y además siendo un gran fanático de las capas Connecticut. El mayor problema de esa fumada era que se trataba de una vitola 6¼ x 60 y eso siempre va a afectar la calidad y gusto del cigarro, al menos conmigo. En esta ocasión, San Luis Cigars tenía una buena oferta y mi socio decidió aprovecharla, solo para regalarme los cigarros después y a los pocos días cobrármelos. Nada personal, solo negocio. Al final, no me los vendió más caro de lo que los compró.

Para el Sobremesa Brûlée, Saka decidió hacer un cigarro más al estilo clásico de los Connecticut, principalmente para no pelear en un renglón del mercado que no domina (dicho por él) sea por calidad o por gusto, pero también porque piensa que ya hay muy buenas propuestas entre los Connecticut. Luego de mi aparentemente mala experiencia con este, decidí que lo quería probar en otra vitola, pues juzgar un cigarro por la experiencia con esa vitola tan grande no sería justo, especialmente porque los cigarros de Saka se caracterizan por una cierta intensidad, que el 6,25×60 simplemente no tenía. Desde el principio no sé qué esperar, pues los aromas en frío no son muy abundantes, destacando notas excesivamente suaves en la capa de dulce y cuero, aunque en el pie se sienten notas más destacadas de caramelo, avena y cáscara de naranja. La calada en frío tiene notas de mantequilla de maní, chocolate y un toque de pimienta.

Esa sensación de tabaco Connecticut tradicional no es lo primero que se siente en el Brûlée; de hecho, es muy poco lo que se siente en las primeras caladas del Brûlée y por un momento pienso que me espera una experiencia similar a la anterior, pero al cabo de las primeras caladas comienzan a aparecer sabores de nueces y maní, que después de unas caladas más muestra también notas dulces, cremosas, herbáceas y mucho más cremosas en el retrogusto. Hacia la mitad del primer tercio se siente una nota almidonada que incluye galletas y los sabores en general se sienten bastante redolentes dentro de la boca, sin necesidad de retoque y quemando casi a la perfección. El humo es abundante y la intensidad es baja, pero más alta de lo que esperaba dada esa introducción de un cigarro tradicional.

En el segundo tercio el Sobremesa Brûlée es definitivamente más fuerte, pero no por sabor a pimienta, sino como una sequedad en el cigarro, que arropa los sabores de crema y nueces que le siguen acompañando. Pero también se sienten notas más dulces, sobre todo hacia la mitad del cigarro, e incluso notas cítricas. En el retrogusto se destaca más el caramelo, pero sigue siendo el sabor de nueces el principal, manteniendo una construcción muy buena y humo denso con un anillo de combustión que tiende a ser recto, pero no siempre lo es. Superada la mitad también aparecen notas de mantequilla, que le dan a ese aspecto cremoso aún mayor potencia.

No hay un mayor cambio en el último tercio, pero el cigarro ciertamente se estaba comportando de maravilla, así que tampoco es que hacía falta un gran cambio en este tercio para mejorar. El único cambio en este tercio es que esa sensación cítrica se hace más fuerte y se define más como limón, pero el sabor de nueces sigue siendo el principal y quizá tiene un toque tostado en este segmento, pero no hay una nota discordante ni muy diferente. Los sabores siguen siendo envolventes en boca y la intensidad de suave a media, e incluso con todo eso me duró una hora y 35 minutos de fumada.

Ciertamente esta experiencia ha sido muchísimo mejor que la anterior, por lo que creo que este tipo de vitolas son mucho mejores que las más grandes, al menos para este cigarro, pues hay otros cigarros que gustosamente los fumo en cepo 60, aunque idealmente no en 6 pulgadas de largo o más. Pero el robusto largo de 5,25 x 52 de este me parece ideal, sobre todo porque sigue teniendo algo de intensidad la fumada. El Sobremesa Brûlée es sin duda un cigarro equilibrado, considerablemente menos intenso que lo que me gusta, incluso en Connecticut, pero no por eso me dejará de gustar. El sampler que compró mi socio y luego me regaló/vendió tiene tres de estos y dos de los Sobremesa normales, por lo que espero poder probar las otras dos vitolas y compararlas gustosamente. Quizá hasta genere mayor estima por el 6¼ x 60.

Ficha Técnica:
Fabricante: Joya de Nicaragua
Marca: Dunbarton Tobacco & Trust
Modelo: Sobremesa Brûlée
Dimensiones: 5¼ x 52
Tamaño: Robusto Largo
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: México (Matacapan Negro de Temporal)
Tripa: Nicaragua (Condega C-SG, Pueblo Nuevo Criollo, Estelí C-98, Estelí Híbrido)
Precio: $14,00
Puntuación: 90

Lost and Found – Chance (Robusto)

La línea Lost and Found es una colaboración entre Robert Caldwell, Tony Bellato (de La Barba Cigars) y Jaclyn Sears (quien también es de Caldwell), y se trata de un evento benéfico a nombre del programa Toys for Tots, una fundación que regala juguetes a niños desamparados o cuyos padres no tienen recursos. Obviamente que no les regalan tabaco, pero los fondos recaudados sirven para financiar a esa fundación. Puedes hacer una búsqueda de Lost and Found Cigars y encontrar diversos productos, por lo que este es el Chance, una liga hecha con capa Habano nicaragüense sobre capote Sumatra (no menciona su origen) y tripa de Nicaragua, República Dominicana y Estados Unidos. Este cigarro llegó como parte del paquete mensual de Cigar Hustler para enero de 2021.

El Chance se trata de un cigarro curioso, de buen tamaño y apariencia llamativa, aunque no tenga anilla. Pero la perilla parece ser cuádruple, lo cual es una gran diferencia entre la mayoría de los cigarros que tienen tres y algunos incluso dos, pero también se siente bastante sólido y compactado, con unos aromas que no son los más agradables pero son bastante únicos, incluyendo azufre, o al menos el mismo aroma de una caja de fósforos (las de cartón), madera y cuero. El aroma a azufre efectivamente me recuerda a fósforos, pero solamente se siente en la capa y en la tripa siento pimienta, nueces y pan. Lo pico con la guillotina en V superficial y me doy cuenta que tengo que botarla, pues el corte apenas si rozó la perilla y es porque la guillotina está rota, así que busco otra y con esa hago el corte perfecto. La calada en frío presenta madera, dulce y un sabor de coca cola igualmente llamativo como el de fósforo.

El Lost and Found Chance comienza intensamente con una fuerte dosis de pimienta que me deja los ojos con lágrimas durante los primeros dos minutos, seguidos de una intensidad casi igual pero que al menos me deja apreciar otros sabores como canela y leña. A mediados de primer tercio la pimienta disminuye levemente, siendo todavía el sabor principal de la fumada y también aparece un sabor muy agradable de almendras tostadas, que toma también esa sensación ahumada de la leña para sí mismo y la madera ya no sabe a quemada. El retrogusto es dominante de pimienta, pero al momento de la aparición de los sabores de almendras en el paladar también se sienten en el retrogusto, pero sin tostar. El cigarro quema bastante bien con un anillo de combustión que no es del todo recto pero tampoco es preocupante, mientras que el humo es abundante y denso.

En el segundo tercio la pimienta sigue siendo el sabor dominante, pero está muy a la par y ligeramente por encima nada más de los sabores secundarios, que incluyen canela en este tercio pero también almendras, esta vez sin tostar y una sensación cremosa que se hace más notable a partir del punto medio del cigarro, justo en donde aparecen notas dulces más destacadas que se aproximan a caramelo. El segundo tercio también se caracteriza por una quemada mucho más lenta, quizá también porque la ausencia de anilla me hace perder un poco las dimensiones y no estar seguro en donde está la mitad, cosa que es bastante idiota de mi parte porque simplemente con ver el cigarro debería poder saber dónde empieza y donde termina, pero tal es la dependencia de estas cosas. El retrogusto sigue casi igual, con una marcada tendencia hacia la pimienta pero la inclusión de almendras también.

Para el último tercio, ya sin duda alguna de ello, el Lost and Found Chance muestra las pruebas fehacientes de un cigarro que está alcanzando sus últimos suspiros, con sabores sutiles, esta vez a pimienta, canela y almendras, pero también una tendencia a deformarse y un tiro irregular, principalmente por esa tendencia a deformarse, pero no ha dejado de ser una experiencia bastante agradable, sencilla y más fuerte de lo que esperaba, bajo la excusa de que es por una buena causa. Fue una hora y 20 minutos bastante provechosa, en realidad.

La línea Lost and Found siempre me ha llamado la atención, principalmente porque suele estar disponible únicamente en 5- y 10-packs que vienen envueltos en papel y sin anilla, prestándose a un estilo bastante artesanal. Además, la edición limitada y los sabores únicos siempre han sido parte de su tradición, y ciertamente el cigarro es consistente en sus sabores e intensidad, por lo que no dudo que tampoco sea el último Lost and Found que me fume.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Chance
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: N/D (Sumatra)
Tripa: Nicaragua, República Dominicana, USA
Precio: $9,50
Puntuación: 84

ZR Cigars – Baron Duluc (Belicoso)

Hace cosa de un año quise importar tabacos dominicanos a Venezuela, no necesariamente para venderlos, pero viendo que no iba a ir pronto por temas de la pandemia, sin duda me haría falta mi bulto anual de tabaco dominicano al que me he acostumbrado en los últimos tres años. Pero los impuestos y aranceles son altos y hay que pasar por muchísimas trabas allá y acá para hacerlos llegar, así como la ausencia de «puerta a puerta» entre los dos países y el hecho que las compañías de envíos permiten enviar muy poca cantidad a precios bastante elevados. Ultimadamente desistí, así que me tomó muy de sorpresa cuando ArizCigars me contactó para hacerme llegar unos cigarros de ZR Cigars como cortesía, pues sabe que mi relación con los dos dueños es bastante estrecha. ArizCigars me envió cuatro cigarros: un Baron Duluc y tres Lagarto, que próximamente reseñaré. Cómo llegaron a Venezuela ciertamente no es mi problema, pero sin duda que agradezco muchísimo que estén disponibles y que más venezolanos podamos probar los ZR Cigars.

El Baron Duluc es un cigarro de ellos que no había probado, por lo que rápidamente le escribí a Don Cándido para averiguar un poco sobre el producto. Al parecer Baron y Duluc son los dos segundos apellidos de los dueños de la marca, por lo que el cigarro es un cierta homenaje a sus madres o a sus antepasados en general. De acuerdo a la vitola la capa cambia, teniendo un robusto con capa San Andrés mexicana, otro robusto capa Habano y el belicoso es capa Connecticut ecuatoriana sobre capote nicaragüense y tripa dominicana tipo Criollo, Piloto y Olor. En la capa e ecuatoriana se destacan aromas cítricos, a fruta fermentada y cuero, mientras que en el pie se sienten notas de corcho, café, madera y pimienta en forma del puro aroma, no del picor. Finalmente lo pico con la doble hojilla y los aromas de la calada me dan notas de madera, granos de café, nuez moscada y esa misma sensación de fruta fermentada de la capa.

El Baron Duluc enciende de forma uniforma rápidamente, quemando muy parejo y a un ritmo ligeramente más lento de lo que espero, pero con notas destacadas de madera, nuez moscada y cítricos, con un retrogusto de nueces que me recuerda por un momento a la macadamia, pero no es constante en esa sensación y más o menos para el momento de la imagen se siente más como nueces en general, pero sin duda interesante y variado. Hay una ligera sensación picante en la lengua y los labios a mediados del primer tercio, pero esto no se traduce en la aparición de la pimienta como especia en el cigarro. El humo no es constante, quizá porque suelo hacerle cortes muy pequeños a los belicosos y torpedos, así que con todo el cuidado de no tumbar la ceniza, le hago un corte adicional y el humo comienza a fluir mejor, pero no del todo abundante.

Pero la ceniza se sostiene muy bien, sólida y casi inmóvil, que solamente se deja caer finalizando cada tercio, como dice en la teoría que un buen cigarro debe ser. El anillo de combustión es bastante recto y el cigarro se comporta de maravilla. El retrogusto es completamente ausente de pimienta o de sensación pimentosa, pero sí destaca café y madera, mientras que en el paladar se sienten notas de madera, nueces, nuez moscada y café tostado. El café tostado es como cuando vas a un lugar donde tuestan café, así que no es café quemado, como algunas personas podrían pensarlo. El Baron Duluc quema lentamente y confieso que el color de la capa me confundió al principio, pues es más oscura que un Connecticut tradicional, así que pensé que sería otra capa y, por ende, otro sabor. No obstante, en sabores e intensidad del cigarro es ligeramente más intenso que un Connecticut.

En el último tercio del Baron Duluc se sienten pequeñas imperfecciones en la perilla, como si esta estuviese despegándose, pero teniendo en cuenta que le di dos cortes en momentos diferentes, es consistente con el abuso que le he perpetrado. Los sabores son parecidos a los del tercio previo, aunque el de café tostado es mucho más fuerte y casi que se sienten notas de café espresso también, o al menos café en taza y no necesariamente en granos. El retrogusto sigue variado, ofreciendo notas de café, cuero y nuez moscada. Al cabo de una hora y 40 minutos, el Baron Duluc llegó a su fin.

El otro día alguien me dijo que lo que le gustaba de mis reseñas era que incluso al mejor cigarro le conseguía un defecto, pero que también al peor cigarro le conseguía un beneficio y, aunque ninguno de los dos extremos aplica aquí, la verdad es que el Baron Duluc me sorprendió muy gratamente, pero solo después de fumarlo, pues no leí bien las indicaciones de Don Cándido y por mi parte no le especifiqué la vitola del cigarro, por lo que antes de fumarlo pensé que era de capa San Andrés y por ende me pareció escaso de sabores, pero viendo que es un capa Connecticut, está bastante bueno. Sin embargo, la impresionante anilla con un león, el relieve y la variedad de colores no me parecen propios de un cigarro con capa Connecticut y creo que combinaría mucho mejor con los de capas más oscuras. En este me sentí un poco perdido por eso.

Ficha Técnica:
Fabricante: ZR Cigars
Marca: ZR Cigars
Modelo: Baron Duluc
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Belicoso
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana (Criollo, Piloto, Olor)
Precio: N/D
Puntuación: 88

Cigar Culture – Blend No. 3 (Toro)

Si bien el término «cultura del cigarro» es algo que utilizamos los aficionados a este hábito de fumar, en inglés este término se refiere tanto a esa cultura como a una marca de cigarros. En realidad The Cigar Culture se trata de un grupo en Facebook e Instagram que busca capturar la esencia del buen fumar, al igual que una chorrera de grupos en esas mismas redes. Pero el grupo está dirigido por un Adrian Acosta, quien fue parte del Nat Sherman Townhouse y de AJ Fernandez, y decidió crear un blend para celebrar esta cultura, a partir de una capa Habano 2000 ecuatoriana sobre capote Olor dominicano y cinco hojas diferentes en la tripa. Los cigarros son hechos por Tabacalera El Puente en República Dominicana y la producción está limitada a 25 mil cigarros. Una vez producidos, Acosta asegura que le tomará al menos cinco años volver a producir un cigarro como este.

La anilla del Cigar Culture es especialmente llamativa, principalmente por lo diferente que es y su imagen tan festiva, por así decirlo. La capa es bastante uniforme y llamativa pero con una buena cantidad de irregularidades, sobre todo por protuberancias, arrugas y venas, que creo quedan perfectamente plasmadas en la imagen. Sin embargo, no es algo que me haga cuestionar su calidad, sobre todo porque no se sienten secciones más suaves a lo largo, aunque cuando me lo pongo en la boca no se siente uniforme tampoco. Se le sienten aromas de cotufas acarameladas, madera y un toque de pimienta, mientras que la calada en frío presenta la misma nota de cotufas acarameladas, pimienta y madera.

El Blend No. 3 comienza con una combinación sumamente interesante de crema, pan tostado y pimienta, pero con un humo sedoso, abundante y una intensidad entre baja y media que me hace desear un café cremoso para acompañarlo. Para la mitad del primer tercio la intensidad aumenta un poco y los sabores se hacen más abundantes e intensos, incluyendo café (ya tengo mi acompañante) y una cierta salinidad en los labios que me llama poderosamente la atención. La sensación de crema desaparece en este primer tercio y toma sabores de madera mojada pero en el retrogusto se mantiene una nota ligeramente picante pero con pocos matices adicionales. Técnicamente se comporta bastante bien, aunque esa sensación plana cercana a la cabeza del cigarro se siente rara a la hora de fumarlo, pero no parece afectar en lo absoluto.

En el segundo tercio la intensidad se mantiene en media, al menos al principio, pero hay una mayor cantidad de pimienta que se siente que se va armando, particularmente superada la mitad, pero no deja de ser un cigarro de intensidad media. La sensación cremosa desapareció por completo y el sabor de madera se siente menos matizado y más genérico, dos cosas que no esperaría de un cigarro que incluye siete tabacos en su blend. A la mitad del cigarro aparecen notas dulces que le dan matices agradables a la fumada, incluyendo jarabe de maple (bastante suave) y tierra, pero la intensidad también aumenta ligeramente. En términos técnicos se sigue comportando bastante bien, con un anillo de combustión prácticamente perfecto, humo abundante en la mayoría de las caladas y una velocidad de quemado muy respetable.

En el último tercio del Blend No. 3 los sabores apuntan más a esa nota de madera mojada como principal y menos la e pimienta, y con ello regresan las notas cremosas y equilibran un poco los sabores, al mismo tiempo que la fumada se siente un poco más compleja y todo el cigarro parece entrar en una armonía perfecta, lo cual es todo un logro con siete tipos de tabaco en su interior.

Esta armonía se mantiene hasta el final de la fumada, aunque a mediados de ella ocurrió una tragedia, pues lamentablemente la anilla estaba pegada con 3 kilos de pega y era imposible quitarla sin traerse un trozo de capa. Por supuesto, ocurrió lo impensable y la mitad del último tercio fue realmente desagradable gracias a ese detalle. Sin embargo, es un problema de construcción, pero no de blend y ciertamente culpa de la persona que lo construyó, y sería muy injusto juzgar al cigarro por este problema. Solamente permitió que no terminara tan bien como esperaba.

Dicho todo lo anterior, el Blend No. 3 de Cigar Culture es un cigarro de una excelente calidad, con buenos sabores y relativa sencillez, por lo que en muchos casos me recordó a algunos Davidoff de anilla blanca, pero aunque está muy lejos de serlo, es en esencia que es parecido. El resultado es bastante impresionante para una marca que no había probado antes, pero también tiende a ser un cigarro de sabores suaves, que tienes que tener un paladar afinado para poder disfrutar y quizá ese es el mayor handicap del Cigar Culture, pues en apariencia es un cigarro más frontal y llamativo de lo que su fumada muestra. La inclusión de la capa Habano 2000 es la mayor diferencia con cualquier comparación, pero la ausencia total de nicotina a lo largo de la fumada también colaboró a una buena puntuación, y aunque pueda atribuir el problema con la anilla a mala suerte, he visto la mención repetida en otras reseñas de este cigarro. Sin duda buscaré las futuras creaciones de esta marca.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Puente
Marca: Cigar Culture
Modelo: Blend No. 3
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano 2000)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (La Canela Criollo 98, Mao Piloto Cubano, San Vicente Peñuela, San Vicente Mejorado), Nicaragua (Condega Criollo 98)
Precio: $9,85
Puntuación: 86