Tarazona – 305 (Robusto)

Luego de haber probado un Tarazona Caraballo Habano y Maduro que llegaron a mí no me acuerdo cómo. Creo que un amigo del Cigar Club me los regaló, y luego de la publicación de las reseñas una persona de la marca me contactó y me hizo llegar otros productos de la marca, como el Silverback y este 305, junto con otro llamado Guerrilla, que aún no he probado. Pero lo interesante de este producto es que no es Caraballo per se, como lo han sido los demás. Esto se debe a que Tarazona es la fábrica y hacen distintos productos, de los cuales este no es ligado ni creado por el Sr. Caraballo. Pero este Tarazona 305 se ve muy interesante, particularmente porque realmente no viene recomendado por nadie.

Se trata de un cigarro que debe tener un formato de 5 x 52 o 50, que se siente relativamente delgado y me llama la atención la uniformidad en el oscuro de la capa así como la aparente tensión de la hoja, no porque parezca que se va a romper, sino porque se ve sumamente oleosa. La hoja, para gran sorpresa mía, se trata de un Broadleaf proveniente de Costa Rica, que estoy seguro es la primera vez que pruebo esta variedad originaria de ese país. Precisamente en esa misma línea y por lo llamativo del cigarro, olvidé tomarle fotos apagado, por lo que esta primera imagen está un poco encendido, pero en cuanto a sus notas en frío, la capa presenta notas florales abundantes, con toques más suaves de pasas y chocolate. En la tripa se sienten notas suaves de madera y mantequilla, y notas más fuertes de chocolate y madera en la calada en frío.

El 305 de Tarazona impresiona desde la primera calada, quizá más por lo sutil y «delicado» que se siente que por la intensidad de sus sabores. En cierto modo me recuerda cigarros muchos más caros y selectos, aunque el hecho que este cigarro sea un obsequio puede obviar ese detalle. Sin embargo, el todopoderoso Google me muestra que es un cigarro ligeramente por debajo de $10 y realmente se siente como algo más caro. Desde la primera calada los sabores a chocolate son intensos, acompañados de madera y ese aroma de cuando entras a un local como McDonald’s y te recibe el olor de las papas fritas. A lo largo del primer tercio siguen apareciendo sabores a eucalipto y vainilla, y algunos matices de chocolate como a nibs de cacao y chocolate tostado.

En el segundo tercio el sabor de chocolate sigue siendo el principal, con los matices anteriormente mencionados, aunque en este segmento esos matices son mucho más suaves. También le acompañan notas de avellanas y la misma vainilla del primer tercio. El tiro ha sido casi perfecto desde el inicio y el anillo de combustión podría ser más recto, pero pareciera llevar un detalle de encendido que me faltó cubrir al inicio y que ha sido crónico en la fumada. No obstante, esto no ha evitado que los sabores del cigarro se desprendan con facilidad y que se puedan definir, por lo que a partir de la mitad se siente una intensidad bastante destacada en el sabor de café, que casi puedo definir como un espresso, mientras que los sabores de madera toman un matiz que me recuerda a los taninos del whisky, en donde no es madera per se, sino un sabor relacionado.

En el último tercio el 305 presenta un «grandes éxitos» de lo que han sido los dos tercios anteriores, destacando el sabor de chocolate como el principal, pero incluyendo sabores de avellanas y café espresso, que hacia sus últimos momentos incluso toma un matiz malteado que me recuerda a la cebada. La quemada no es tan rápida como una reseña de un robusto me llevaría a pensar, pero este cigarro de 5 x 50 me duró un poco más de una hora y 20 minutos, lo cual aunque todavía dentro de los parámetros normales de un cigarro de estas dimensiones, no está nada mal. El cigarro en general no ha estado nada mal tampoco, lo cual tampoco esperaba.

Dos cosas descubrí en 2020 sobre los cigarros maduros: la primera es que casi todos se parecen, pues podría sospechar que las hojas de capa que se llegan a madurar tienden a ser del mismo origen, y la segunda es que los maduros me gustan menos que antes. Siempre he estado claro que el paladar se va afinando y nuestros gustos se van ajustando y cambiando, y así como en 2019 y 2020 los Connecticut comenzaron a gustarme más, exactamente lo contrario ocurrió con los maduros. El Tarazona 305 sirve como una clara excepción a esa regla, pues realmente me pareció muy agradable, quizá porque su capa nunca la había probado en otro cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tarazona Cigars
Marca: Tarazona
Modelo: 305
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: USA
Capa: Costa Rica (Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 88

Whiskey: Bushmills Original

Para mí Bushmills es parte de los clásicos whiskeys irlandeses, junto con Tullamore Dew y Jameson. El whiskey irlandés siempre se ha caracterizado por ser más suave y menos agresivo que otros whiskies del mundo, e incluso Bushmills lo destaca en su etiqueta con las palabras Smooth y Mellow.

Bushmills es un blend que combina single malt con whiskey de grano. Ese whiskey de grano es añejado lentamente por un mínimo de 5 años en barricas de roble americano. Sin embargo, la botella no marca edad. Hace unos años tuve la oportunidad de probarlo en una cata y me pareció precisamente bastante suave, también porque fue uno de los whiskies que abrió la cata y los siguientes eran americanos, canadienses y escoceses, bastante más fuertes todos.

Bushmills se jacta además de ser una de las destilerías más antiguas del mundo que se mantiene funcionando y, según ellos, no han cambiado la receta de su whiskey en 400 años.

El sabor principal es de caramelo y por tanto se siente inicialmente dulce, pero rápidamente aparecen sabores de frutos rojos entre los que destacan las fresas, le sigue banana, vainilla y luego algunas notas más suaves de miel. Quizá lo que destaca más es su base de whiskey de malta, pues el whiskey de grano no se siente tan intenso, lo que se caracteriza por una sensación menor de alcohol en el paladar vs. la nariz. En el retrogusto se siente más el aireado del alcohol, pero también se siente caramelo y banana.

Bushmills es fácilmente unos de mis whiskeys preferidos de Irlanda, pero no es mi preferido. Quizá porque su sabor y su intensidad me hacen querer combinarlo en un cóctel sencillo más que tomarlo solo, cosa que he hecho sin problemas. El tema es que cuando le añado algo de agua, los sabores se diluyen mucho, aunque son casi los mismos que se aprecian. Por ello el cóctel que se haga con él debe tener una capacidad de diluirlo muy baja, que le añada cuerpo más que restarlo.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Proximo Spirits
Fabricante: The Old Bushmills Distillery
Nombre del Whiskey: Original
Marca: Bushmills
Origen: Irlanda
Edad: hasta 5 años
Precio: $26
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

Montecristo – Petit Edmundo

A finales del año pasado publiqué mi Top 25 de los cigarros que más me gustaron durante 2020. Entre varios comentarios que me hicieron, uno de los que más se repitió fue la aparente ausencia de habanos en ella, al menos en el Top 10. Una de las razones de esto es que el 95% de los cigarros que fumo son centroamericanos, pero aunque en 2020 realmente fumé varios habanos, el hecho que muy pocos se colocaran entre los mejores se debió más a un tema de construcción que de sabores. Cuando el precio de un cigarro supera los $10 y este no tiene buena construcción, es muy posible que no sea muy «amable» con ese cigarro en los puntos, y eso sucedió muy a menudo. El tema de ls construcción, que incluye tiro, quemada, velocidad de fumada, anillo de combustión y cantidad de humo, es muy inconsistente entre habanos y denota una mano de obra muy poco controlada. Sin embargo, eso no va a hacer que deje de probar habanos.

Montecristo sola abarca el 50% de las exportaciones de habanos y, entre ellos, los más populares son el #2 y el Petit Edmundo como este. La capa es bastante irregular, con múltiples arrugas, venas y hasta cambios de color, pero nada que me haga sospechar algún problema con él cigarro, y el hecho que lo compré en la Cava Magallanes de Madrid, pues menos problemas de originalidad. El cigarro se siente ligeramente esponjoso, pero tiene aromas interesantes a establo y pimienta en la tripa, los cuales sorprenden especialmente después de los aromas casi inexistentes en la capa. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta solamente notas dulces de tabaco.

El Petit Edmundo comienza con notas muy típicas que he venido a reconocer como el típico habano, que destacan notas ricas de tabaco, regaliz y un cierto mosto, que puede no sonar del todo agradable pero realmente sí lo es. A lo largo de este primer tercio también se sienten notas más suaves de marshmallow, caramelo y merey. La ceniza se mantiene bastante bien sobre el cigarro, aunque no tardó mucho en caerse sola, básicamente porque podía ver a través de ella y no quise arriesgarme a que me cayera encima. Esa esponjosidad en frío es la que hace que el cigarro se sienta especialmente liviano en caliente, pero afortunadamente el humo es abundante y denso.

En el segundo tercio el anillo de combustión sorprende por su tendencia a mantenerse recto, retando mi idea que todos los habanos buenos queman mal, pero este va sorprendentemente bien. Los sabores principales se mantienen, aunque los secundarios van variando y en este segundo tercio aparece un perfumado que casi parece jabonoso, aunque no se siente desagradable, solo diferente. Lo que quiero decir con esto es que es un perfumado pero no floral como la mayoría, sino más de jabón, que no combina bien con los sabores tostados del resto del cigarro, sino que se destaca y me hace esperar que no dure mucho más. Hasta el momento el único detalle del cigarro ha sido lo rápido que quema, contando 30 minutos en el momento que marco la mitad del cigarro.

Por más que me gustaría destacar sabores y cambios en el útimo tercio, la verdad es que es bastante parecido al anterior, aunque esa sensación jabonosa en el sabor ya se perdió, afortunadamente. También le pasó que al igual que los carros viejos, tardó mucho más desde el principio a la mitad que desde la mitad hasta el final, apenas dejando pasar unos 20 minutos en su segunda mitad. Los sabores se sienten ligeramente más suaves y «apagados», aunque también fue consistente en esa tendencia, soltando menos humo en cada calada y haciéndose invulnerable a los intentos de avivar esa llama con un encendido suave. Pero al final, luego de 50 minutos de fumada, el Petit Edmundo llegó a su fin.

El Petit Edmundo resultó ser un buen habano por su precio, especialmente por los precios a los que los habanos me tienen acostumbrado. Quizá lo más destacado del cigarro es que no sentí que le faltara añejamiento, cosa que incluso después de 2 años en el humidor sigue sucediendo con algunos habanos, pero este con un año y un poco más en mi humidor ya estaba bien, aunque no sé cuánto tiempo tendría en la cava. Incluso con su sabor estilo jabonoso estaba interesante y muy aproximado al estilo de los habanos al que estoy acostumbrado y, aunque no diría que el corto tiempo de fumada se debió a un tema de construcción, la verdad es que por su precio esperaría algo más que menos de una hora de fumada. Pero, siendo un habano tan tradicional, sus sabores estaban ciertamente dentro de lo esperado.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Petit Edmundo
Dimensiones: 4⅜ x 52
Tamaño: Petit Edmundo (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $12,00
Puntuación: 83

Viaje – Circa ’45 (No. 2)

Comenzando el año bastante bien, en esta oportunidad es con un Viaje, marca que siempre me llamó la atención y afortunadamente fue parte de varios paquetes mensuales, al menos cuando estaba suscrito a ellos. Incluso, este fue parte del paquete mensual de Cigar Federation y el de Small Batch Cigars, el mismo mes de abril 2020. El Circa 45 fue un cigarro creado originalmente en 2016 para el mercado europeo, con una anilla muy similar a los habanos clásicos. Sin embargo, en menos de un año ya estaba disponible en tiendas americanas. No me queda del todo claro porqué se llama Circa 45 pero tiene una capa Corojo ecuatoriana sobre un capote de Indonesia y tripa dominicana, fabricado por PDR en República Dominicana.

Durante un rato me quedo revisando a fondo la anilla y la información de este cigarro, pues la capa es bastante pálida y pensaría que se trata de un Connecticut, pero son los aromas y la aparente densidad de esa capa lo que me convence que no lo es. Pero afortunadamente tampoco tiene toques suaves o esponjosos, sino que se siente bastante uniforme. Los aromas en la capa son bastante estilo Connecticut, destacando frutas frescas, madera como de lápiz, y quizá una adición de pimienta en la calada, pero no es lo que llamaría bastante aromático, incluso haciéndome pensar en un habano pero se siente de construcción perfecta, que no es un factor diferenciador tampoco, pues he fumado varios habanos que se sienten muy bien.

El Circa 45 parece ser un cigarro que se destaca mucho más encendido que apagado, pues ante esas notas tan sutiles y casi inexistentes en frío, el cigarro comienza con notas intensas y llamativas de café espresso, madera y notas cítricas de cáscara de limón, sobre todo en el paladar estas últimas. A mediados del primer tercio se sienten también notas de chocolate cremoso, como una mousse de chocolate, aunque desaparecen rápidamente y para finales del primer tercio parecen haber desaparecido, sustituidas por notas de nuez moscada. En el retrogusto las notas son de madera quemada y más nuez moscada, pero casi nada de pimienta.

Para mi sorpresa el Circa 45 parece volverse de papel en el segundo tercio, desprendiendo casi ningún sabor, pero mostrando notas muy leves de sabores que poco relacionaría con un tabaco, como manzana verde, notas ácidas y luego madera, que esta última sí es típica, sin embargo, ninguno de estos sabores tiene la fuerza necesaria para considerar que el cigarro tiene esos sabores, son más como notas suaves dentro de un mar de nada. Sin embargo, la construcción, quemada, anillo de combustión y demás están muy bien. Normalmente, fumando un cigarro que empieza bien y que al segundo tercio parece arruinarse como este, pensaría que es un tema de construcción y esto sería evidente mediante una apagada repentina, quemada dispareja o algo que haga notar que el cigarro no se está comportando como debería. Pero el Circa 45 se comporta perfectamente en temas técnicos, por lo que no acabo de entender qué está pasando y la única razón que puedo pensar es que es hecho por PDR.

En el último tercio el Circa 45 se vuelve una bomba de humo, siendo este abundante y con el tiro un poco más suelto de lo que quisiera, también le pasa que la ceniza se cae rápidamente y el anillo de combustión comienza a desviarse. Pero sigue quemando de manera más o menos uniforme y sigo fumando tranquilo, sin que algo me lleve a pensar que la fumada no va a estar a la altura que se ha mantenido hasta el momento. La intensidad ha sido media desde el inicio, aunque a la mitad pareciera haberse desvanecido un poco y bajó a suave-media. Así sigue, sin mayores sabores que en realidad parecen más una continuación del primer tercio, hasta alcanzar una hora y 20 minutos de fumada.

Si pudiese juntar el primero y último tercio, y olvidarme del segundo, este sería uno de los mejores cigarros que haya fumado en mucho tiempo… y por la fecha en que lo estoy publicando estará en mi Top 3 de 2021, al menos hasta que reseñe un par de cigarros más, creo. No obstante, afortunadamente tengo otro cigarro de estos en el humidor y no quisiera pensar que el otro llegue a tener el mismo tema que este en el segundo tercio. Quizá es así y quiere asemejarse a un habano tanto en lo bueno como lo malo, o quizá simplemente el que me tocó no estaba a la altura. Tocará editar esta publicación cuando finalmente le dé fuego a ese. Por lo pronto, no hay buenos puntos para él, cosa que me temo ha sucedido con otros Viaje: la capacidad de colocarse en ambos polos del gusto, ubicando sus productos entre los mejores y los peores que he probado.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: Viaje
Modelo: Circa ’45
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: No. 2 (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Corojo)
Capote: Indonesia
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,00
Puntuación: 79

La Aurora – 107 (Zeppelin)

En abril de 2017 probé por primera vez este 107. En ese momento no me pareció gran cosa, mereciendo 77 puntos según mis cálculos y destacando algunos sabores agradables, pero otros tan misteriosos como poco llamativos, incluyendo aserrín y notas demasiado suaves para el cigarro que era. Sin embargo, dado que últimamente he tenido impresiones más positivas de la marca, especialmente luego de un ciclo casi infinito de experiencias mediocres, decidí darle fuego a este 107 Zeppelin que adquirí en noviembre de 2019 en Madrid, por lo que comienzo este 2021 con un cigarro con más de un año de guarda.

Tiene sentido que haya conseguido este cigarro en España, pues fue el segundo país donde fue lanzado en este formato, después de China pero, más importante, antes que USA. Como el resto de la línea que envuelve unas 10 vitolas distintas, el cigarro tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre un capote dominicano y tripa de Brasil, República Dominicana, Nicaragua y Perú. El nombre de la vitola sin duda recibe su nombre por la aeronave llamada por Ferdinand von Zeppelin, un conde alemán quien fue uno de los innovadores de este tipo de nave a principios del siglo 20. Sin embargo y más allá de su nombre y el origen, este cigarro parece una copia del Flying Pig, una vitola muy conocida de Drew Estate, aunque la forma original data de 1895 en Cuba. El cigarro tiene pocas venas en su capa y una apariencia bastante mate y relativamente rústica, gracias a una sensación esponjosa a todo lo largo. Tiene muy pocos aromas en la capa, al igual que en el pie, donde se sienten notas ligeramente dulces a miel y una nota suave de pimienta. La calada en frío se siente bastante fluida, incluso demasiado, y tiene aromas a mantequilla de maní, pan, pimienta y miel.

El 107 Zeppelin comienza con una combinación de nueces, madera seca y pimienta como sabores principales y algo de tierra seca entre los sabores secundarios, mientras que esporádicamente se sienten notas de pimienta y tiza, siendo este último un sabor que no aporta mucho. En el retrogusto hay una dosis respetable de pimienta, pero al punto que me permite disfrutar pruebas repetidas de retrogusto sin que ello afecte mucho la fumada. Sin embargo, el tiro es bastante suelto y en un cigarro de estas dimensiones eso solo se traduce en una quemada irregular y una velocidad mayor para consumirse. La intensidad es media.

Me toma unos 20 minutos superar el primer tercio, lo cual realmente me pareció poco, pero los sabores no parecen muy afectados por el calor que una fumada rápida genera y sigue emanando notas respetables de pimienta en el retrogusto, aunque el anillo de combustión es bastante variado. Para mediados del cigarro hay una complejidad leve, que incluye nueces, tierra, pimienta y algo de madera, con un aumento de pimienta en el retrogusto una vez superada la mitad del cigarro.

En el último tercio el sabor de madera se convierte en leña, mientras que la pimienta toma el liderato de los sabores en el paladar. También hay una nota dulce que incluye miel y madera, mientras que el resto de los sabores parece «apagarse» un poco en este tercio, aunque se siguen apreciando, haciendo que mi única preocupación sea mantener una quemada más o menos uniforme. No obstante, la velocidad con la que quema no ayuda y al final me cuesta creer que este cigarro me haya tomado apenas 55 minutos para completar y la intensidad nunca supera la media. No creo que es un cigarro que volvería a comprar, pero solo porque por su tamaño el último tercio es imposible de fumar cuando todavía queda una buena cantidad de tabaco.

El 107 de La Aurora es un cigarro creado para celebrar los 107 años de la marca en operaciones. Mientras que en vitolas más «normales» se trata de una fumada decente, en esta no lo disfruté tanto. Pero no deja de ser resaltante que diez años después de su lanzamiento el 107 siga innovando, aunque una versión lancero (que ya existe) la veo como mejor que esta, pues la proporción de capa sobre tripa haría que se disfrute mucho más la fumada, mientras que en esta vitola parece más un gimmick de «mira lo que puedo hacer también». El cigarro sigue teniendo complejidad y equilibrio, y un cigarro llamativo, pero no necesariamente una experiencia que disfruté del todo.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora
Marca: La Aurora
Modelo: 107
Dimensiones: 4 x 58
Tamaño: Zeppelin (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, Perú
Precio: $9,00
Puntuación: 76

Quesada – Heisenberg (Corneta Cuadrada)

Antes de que alguien pregunte, el nombre de este cigarro no tiene nada que ver con la serie Breaking Bad, sino con el nombre Heisenberg de donde Walter White toma su nombre en la serie. La fórmula científica Heisenberg prueba los límites de la precisión, enfocándose en el hecho que mientras más sabemos de un tema, menos sabremos de otros. Con esta fórmula en mente, el cigarro tiene dos objetivos: el primero es disolver los estereotipos que limitan la posibilidad de disfrutar de una buena fumada y el segundo es recordarle a los fumadores que a veces es más importante relajarse, descansar y disfrutar de un buen cigarro que analizarlo. Con eso en mente me parece absurdo ponerme a reseñar este cigarro ahora, pero bien podría obviar esa explicación y pensar que es un cigarro más.

Gracias a su nombre, y yo también admito que lo relacioné primero con la serie que con el principio científico, es un cigarro que he querido probar desde hace tiempo y cuando encontré una buena oferta por el 5-pack, me anoté con un amigo. Sin embargo, debo destacar que es el segundo que me fumo y el primero quemó terrible, y los dos cigarros que se fumó mi amigo quemaron igual de mal, así que es con cierta reticencia que enciendo este hoy. La sencillez de la forma y diseño de la anilla me recuerda hasta cierto punto a las de RomaCraft, aunque por sí solo es un cigarro atractivo y llamativo. La capa es bastante lisa, con pocas venas y una apariencia bastante homogénea y con aromas ligeramente dulces, como cuando abres un paquete de galletas. El tiro es ligeramente apretado, pero no parece que será un problema gracias a mi guillotina en V. Los aromas de la calada en frío son de salsa de carne, tipo A-1.

Al poco tiempo de encenderlo el anillo de combustión comienza a desvariar y no pasa mucho tiempo antes que tenga que darle un retoque, cosa que sucedió varias veces durante la fumada y es una lástima porque desde las primeras caladas se siente con una textura bastante tensa en el humo y destacando sabores de pimienta y madera, siendo la pimienta más fuerte en el retrogusto que en la lengua. Por su parte, la madera presenta notas más quemadas, como de leña durante el primer tercio e incluso distintos matices de ella. En el otro ejemplar que fumé la pimienta era menos intensa, pero la quemada fue mucho peor, alcanzando tres apagadas en la fumada. Los sabores no son muy variados pero en un cigarro de estas dimensiones me toma casi 45 minutos superar el primer tercio.

Ese primer tercio tan básico y sencillo es fácilmente olvidado cuando entras en el segundo tercio, donde la intensidad y los sabores aumentan notablemente y el cigarro toma notas mucho más ahumadas y variadas, al mismo tiempo que el anillo de combustión también tiende a ser más recto. El resto de los sabores lleva una tonalidad oscura, y con ello me refiero a sabores que son más oscuros como el café o el chocolate, pero también notas suaves de tierra. El humo es abundante, pero comienza con una propensión a apagarse y cuando dejo de darle caladas por un minuto, tengo que darle fuego de nuevo. Me las arreglo para darle caladas más cortas en menor tiempo y así mantengo la llama viva y al cabo de 40 minutos supero el segundo tercio.

En el último tercio el Heisenberg no vira mucho del camino que ha trazado desde el inicio, con notas más fuertes en los dos sabores que destacó al inicio de madera y pimienta, y notas más suaves, casi olvidables del resto de los sabores, aunque es en nariz donde se sienten notas intensas de pimienta, pero nunca desagradables. A mediados del último tercio aparecen notas dulces pero también de tiza, así que esa mejora no lo es tanto. Pero con todo y todo, se trató de dos horas y 15 minutos de fumada, a veces intensa, otras veces superficial de sabores, pero al menos no se me apagó cinco veces y el anillo de combustión fue ligeramente recto durante el segundo y último tercio, lo cual hizo de él una fumada agradable y una que realmente era la ideal para reseñarlo.

Luego de tantos intentos por comprar este cigarro, cuyas imposibilidades realmente no han sido culpa del cigarro sino de los astros, la suerte o simple destino, me sentí un poco desilusionado cuando finalmente tuve la oportunidad de probarlo. El Heisenberg es un cigarro que destaca un solo sabor durante la mayor parte de la fumada, pero el hecho que ese sabor (pimienta) carezca de matices hace que la fumada no sea tan agradable como podría quererlo. Sin embargo, para una fumada con amigos, sin mucho que apreciar y en la que estés acompañando la fumada de un destilado, el Heisenberg es exactamente lo que deberías fumar, pero en lo personal esas no son las fumadas que disfruto. El hecho que la liga no sea anunciada no ayuda mucho a mejorar esa imagen.

Ficha Técnica:
Fabricante: Quesada Cigars
Marca: Quesada
Modelo: Heisenberg
Dimensiones: 5¼ x 55
Tamaño: Corneta Cuadrada (Toro Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $6,50
Puntuación: 81