AJ Fernandez – San Lotano Dominicano (Robusto)

Un tema que parece estar de moda entre los fabricantes de tabaco es el de las colaboraciones, y por supuesto que todas las marcas quieren colaborar es con AJ Fernandez. En la mayoría de los casos estas colaboraciones incluyen una marca haciendo tabacos en una fábrica distinta a la habitual, pero en este caso es al revés de como la mayoría de las colaboraciones con AJ Fernandez han funcionado. En esta ocasión la colaboración entre AJ Fernandez y José «Jochy» Blanco sale al mercado con una marca de AJF pero hecha en Tabacalera Palma en República Dominicana. El capote y la tripa dominicana del cigarro provienen de las fincas de Blanco en RD, mientras que la tripa nicaragüense es de las fincas de Fernandez en Nicaragua. Todo está envuelto en capa brasileña.

Este robusto lo compré en La Casa del Tabaco en Atlanta, aunque varios de mis amigos fumadores me lo habían recomendado ampliamente. Tantas fueron las recomendaciones que, incluso antes de probarlo, me compré un 5-pack hace unos meses también. Pensé que viniendo de AJF, en el peor de los casos que no me guste su sabor, al menos iba a estar bien construido. Pero para nada parece ser eso un problema, pues el cigarro tiene una anilla bastante decorativa y llamativa, con una capa áspera y carente de reflejos, parece hasta papel encerado. El aroma de chocolate de la capa es acompañado por aromas de establo también, mientras que en la tripa se sienten los mismos aromas pero más intensos, y también incluyen vainilla y cuero. En la calada en frío aprecio torta de chocolate, un toque de pimienta e igualmente toques de establo. La verdad se sienten distintos matices en la calada sin encenderlo y felizmente podría disfrutarlo así también.

El San Lotano Dominicano comienza con varios sabores intensos, abundantes y ricos a tierra mojada, bellotas, algo de chocolate amargo y un toque de pimienta, todos arropados por una sensación ligeramente dulce que potencia gran parte de estos sabores. Es un cigarro que quema bastante lento y me toma un poco más de media hora superar el primer tercio, en un robusto me parece asombroso. En el retrogusto se siente ese aroma de papas fritas cuando entras a un McDonald’s, pero le acompañan notas florales. El sabor es full, con una intensidad media, con un anillo de combustión perfecto y buena cantidad de humo aunque el tiro es ligeramente apretado.

El segundo tercio tiene un abundante componente de tierra mojada, cedro y vainilla dulce, y el retrogusto tiene la misma sensación dulce pero sin la vainilla. El tiro sigue ligeramente apretado, pero afortunadamente esto no se traduce en problemas de sabores. Hacia la mitad aparecen sabores más salados, destacando semillas de girasol y la intensidad se coloca en media-alta, mientras que los sabores siguen en full. La velocidad de quemado ha aumentado un poco y me toma unos 20 minutos superar este tercio.

El último tercio nuevamente toma la misma velocidad del primero y mientras el cigarro sigue destacando distintos sabores, yo me concentro en otra cosa y casi pierdo la oportunidad de fotografiarlo en este segmento. En términos de sabores el último tercio es el menos mejor de los tres, aunque destacan sabores agradables, incluyendo vainilla y café, sal y pasas, los la intensidad de los sabores se colocan en media y la intensidad del cigarro en media-alta. El anillo de combustión también varía un poco en este tercio y requiere un retoque, pero al punto que lo hice casi me quemo los dedos arreglándolo. Honestamente, no valía la pena en ese punto y luego de una hora y 30 minutos este cigarro llega a su fin.

Un tema interesante y extraño con este cigarro es que es la primera colaboración con AJ Fernandez que veo que no es fabricado en Nicaragua, pues normalmente cuando Abdel permite que alguien use su marca es en su fábrica. El San Lotano Dominicano me gustó, más de lo que creía que me iba a gustar aunque no lo llamo el mejor cigarro que he fumado, aunque esto viene más que nada por la experiencia con el último tercio. Sin embargo, por este precio son pocas las oportunidades que tendrás de un cigarro tan bueno, así que eso también se debe tener en cuenta.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: San Lotano Dominicano
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 88

Ron: Aldea Maestro 2006

El ron Aldea es producido en la isla de La Palma, una de las más pequeñas y verdes de las Islas Canarias y donde se encuentra la mayoría de las plantaciones de tabaco de este archipiélago. Cuando alguien habla de tabaco canario, normalmente se refieren al tabaco de La Palma.

La compañía tiene sus orígenes en la Destilería Ron Aldea, fundada por Manuel Quevedo Alemán en el municipio de San Nicolás de Tolentino en Gran Canaria. Esta es otra isla, más al oeste, en la que casualmente viví durante 5 años. Lo que me llama la atención es que el poblado más importante en San Nicolás de Tolentino es efectivamente llamado La Aldea de San Nicolás pero por lo lejos que queda de todo y lo inhóspito de las carreteras y las zonas aledañas. Por más que sea, Canarias en general y Gran Canaria en específico no es un lugar grande, por lo que los poblados son muy seguidos cuando vas en carretera, al punto que el tiempo máximo que puedes pasar sin ver un poblado será de 10 minutos a lo sumo. Excepto si vas a La Aldea de San Nicolás, el terreno es super montañoso (volcánico) y la carretera muy peligrosa, llena de curvas, subidas infinitas y bajadas muy empinadas. Puedes pasar hasta una hora sin ver el primer aviso de que el poblado de La Aldea está cerca.

Hasta aquí la información inútil, porque el tema es que la destilería operó en Gran Canaria desde el siglo 19 hasta 1960. Carmelo Quevedo, el hijo de Manuel Quevedo, retuvo los derechos de la marca Ron Aldea y en 1969, José Manuel Quevedo Hernández (hijo de Carmelo y nieto de Don Manuel) volvió a crear la tradición ronera en la isla de La Palma, la cual no conozco y no puedo dar detalles de su topografía más allá de saber que la llaman la Isla Bonita por su intenso verde.

El ron Aldea Maestro fue destilado en 2006 a partir de jugo de caña producido localmente utilizando el alambique original que Manuel Quevedo Alemán construyó en 1893. El destilado fue añejado en una gran variedad de barricas de roble de distintos orígenes, incluyendo barricas nuevas y sin uso previo, para darle al ron una gran complejidad. Luego fue embotellado en 2016 a 40% de alcohol y solo se produjeron 9623 botellas.

Para más casualidad, desde hace un par de meses he estado trabajando en una revista española de destilados, tabaco y demás utensilios del buen vivir, y el equipo está formado por un grupo muy selecto y variopinto de personas de distintos países, entre los que se encuentra una persona que vive en La Palma y quien trabajó con este ron. Sin embargo, mi muestra llega por donde me llegan todas y no directamente de La Palma.

Pero hablemos del ron, porque la verdad es que historias tangentes y temas similares siempre puedo conseguir al respecto.

La botella del Ron Aldea Maestro se parece bastante a la de Rhum Clément, pero eso es una apreciación solamente.

En copa el Aldea Maestro presenta un intenso color cobre con destellos de bronce. Al agitarlo en la copa y detenerlo se aprecian lágrimas de buen tamaño que comienzan a descender al líquido a velocidad media-lenta.

En nariz se sienten inicialmente notas de madera, caramelo, almendras, vainilla y cáscara de naranja, seguidas por notas suaves de banana y coco. Luego de unos minutos regreso a la copa y se sienten también notas de mermelada genérica, duraznos en almíbar, peras, cuero y mazapán. Podría quedarme media hora más apreciando aromas, pero se evaporaría el alcohol.

En boca se siente un golpe alcohólico bastante suave y ligeramente picante, con sabores iniciales de caramelo, almendras, vainilla y un toque de cítrico. También se siente un toque herbáceo mentolado que me hace pensar inmediatamente en un ron agrícola, que este técnicamente es por ser hecho de jugo de caña, pero en realidad no es porque Canarias no fue conquistada por franceses.

En el retrogusto se sienten notas de toffee, cítrico, yerbabuena, jengibre y cáscara cítrica, con un aftertaste de almendras y vainilla. Con las pocas gotas que me quedan (en verdad es un poco más que unas gotas) les coloco hielo y florecen sabores de canela y una nota ligera de regaliz. Quizá hay más pero ya no quedan ni gotas.

El ron Aldea Maestro conecta de manera muy interesante el estilo del ron español que incluye caramelo, almendras y vainilla, y los acentúa con cítricos y sabores herbáceos del ron francés. Para mí que soy estudioso del ron, este puente entre ambos estilos resulta muy interesante y estoy seguro que sería ideal para cualquiera que quiera explorar nuevos sabores en el ron, especialmente si no ha probado el ron agrícola.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Destilería Ron Aldea
Fabricante: Destilería Ron Aldea
Nombre del Ron: Maestro
Marca: Aldea
Origen: España (La Palma, Canarias)
Edad: 10 años
Precio: $36
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Campesino – Buey Manso (Toro)

Tabaqueria 1844 es una de las marcas emergentes en República Dominicana, aunque muchos prefieren llamarlas marcas boutique, quizá porque tiene más caché o porque simplemente es el término de moda. El hecho es que estas marcas boutique están en auge no solo en RD sino en todo el mundo así que sin duda vale la pena usar el término a fin de diferenciarse de las marcas más tradicionales de la isla. Sin embargo, cabe destacar que no estoy 100% claro de la marca de este cigarro, pero como ya me fumé uno de ellos llamado Reserva del Padre y le puse de marca Campesino (porque es lo que dice la etiqueta), he visto en varias páginas que la marca del cigarro es Tabaqueria 1844. En fin, solo espero que me corrija la marca y mientras tanto seguirá llevando este nombre.

El Buey Manso es un cigarro con capa habano y realmente es un puro dominicano, al punto que en la misma anilla lo destaca. Por otro lado, mi experiencia con el Reserva del Padre no fue la mejor (que también es un puro dominicano), por lo que no espero mucho de este. Sin embargo tiene un color bastante uniforme y una capa oleosa y también se siente algo pesado. Tiene aromas en la capa a pimienta suave, caramelo y madera. En el pie no hay muchos aromas, apenas destacando paja y grama recién cortada. Finalmente la calada en frío presenta un poco de todos los aromas anteriores y les incluye anís.

El Buey Manso comienza bastante suave, en verdad. Aunque tiene capa habano durante un momento reviso bien porque podría ser un Connecticut oscuro y yo me equivoqué. Pero no, es habano, solo que es suave de sabores. Pero por suerte más adelante, como a mitad del primer tercio, destaca con sabores de crema, notas de semillas de girasol y nueces, nuevamente haciéndome pensar en que podría ser un Connecticut, pero nuevamente confirmo que no lo es. Hacia el final de este tercio comienzan a aparecer notas de café y nueces.

Para el segundo tercio los cambios son pocos aunque destaca mucho más es la construcción. El cigarro se mantiene cremoso y con sabores de nueces y hacia la mitad destaca unos sabores como de chocolate, pero bastante sutiles y no suficiente como para marcarlo como un sabor sino casi una esencia. Es una lástima porque no es que el cigarro sea suave, aunque esté en intensidad media-baja, hay una sensación áspera destacada en la garganta, pero no mucho más en términos de sabores, sino la sensación que el tiempo pasa y el cigarro se va consumiendo pero no mostrando mucho más.

En el último tercio se siente un poco más interesante, destacando sabores a anís y nueces, que acompañan sabores a café y madera, pero casi todos se sienten un poco secos. Aunque la combinación de sabores podría ser interesante, el cigarro no es muy complejo y por ello se sienten planos los sabores, además que esa sensación seca es bastante destacada. Lamentablemente esa carencia de sabores, intensidades y complejidad me pone difícil seguir hablando más del cigarro sin divagar.

El cigarro lo compré en una tienda en Miami, y me impresionó mucho conseguirlo porque normalmente no se encuentra en ese país. Pero, nuevamente, como mi experiencia con el Campesino previo no había sido la mejor, solamente lo compré porque el de la tienda me dijo que estaría mejor que el Reserva del Padre. En verdad no fue así y es una lástima, porque en medio de todo los puros dominicanos me llaman la atención y en la mayoría de los casos me he llevado sorpresas muy gratas. Pero, con un poco más de 8 meses de guarda y dedicándole una hora y 40 minutos, no pude sacar mucho más de este cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Manufactura Rivas
Marca: Campesino Series
Modelo: Buey Manso
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano Vuelta Abajo Navarrete)
Capote: República Dominicana (Criollo 98)
Tripa: República Dominicana
Precio: $10,00
Puntuación: 74

Joya de Nicaragua – Antaño Gran Reserva (Belicoso)

Con una gran confianza y creyendo que estaba bastante claro en mi idea de fumar, fui con mi cuñado a un lounge en una tienda de Atlanta llamado La Casa del Tabaco. Entré con mi cuñado a la cava a recomendarle un cigarro y luego salí a sentarme en uno de los sillones a encender mi cigarro. Antes de hacerlo el dependiente me dice que debo comprar un cigarro en la tienda antes de fumar, lo cual tiene todo el sentido del mundo. Así que me volví a levantar, entré a la cava y me puse a revisar un rato y vi varios cigarros que me llamaban la atención, incluyendo este.

Este Gran Reserva es la continuación del Antaño 1970, que me impresiona que no haya reseñado, pues compré hace un tiempo un 5-pack y me parece una lástima no haberlo aprovechado para reseña, así que me tocará comprarlo en algún momento. El Antaño 1970 fue lanzado en 2001 y en 2005 fue lanzado el Gran Reserva, aunque desapareció rápidamente, pero en 2017 lo volvieron a lanzar, a propósito del 50 aniversario de la marca. El cigarro se trata de un puro nicaragüense y lo piqué con el ya famoso corte CigarVoss, que fue creado por un amigo de Chile, quien hace un par de cortes diagonales con la doble hojilla y queda como un pico interesante con un buen tiro. Los aromas de la capa son de madera, un aroma de frutos rojos y chocolate. La calada en frío presenta sabores de chocolate, pero como si hubiese mordido la vaina de cacao, pues tiene un toque ácido. Pero de resto, parece bien y a darle fuego.

El cigarro lamentablemente tiene algunos detalles de capa hacia la perilla, donde se ha roto y tengo que hacer magia para arreglarlo, y por magia quiero decir algo bastante desagradable de ver y se nota bastante en las imágenes. Sin embargo, esto hace que en los primeros centímetros los sabores sean algo escasos. Aunque resuelvo el problema de la capa, me sorprende que durante un rato no siento muchos sabores tampoco, pero finalmente comienzan a aparecer sabores de canela, paja y un toque suave de pimienta. Pero ya acercándome al final del primer tercio puedo recapitular algunos sabores que incluyen madera, cereza, tierra y canela, con pimienta en el retrogusto y definitivamente en dirección a ser un nicaragüense como esperaba.

En el segundo tercio los sabores son muy parecidos, quizá la diferencia es que pareciera que los sabores del tercio anterior a cerezas, madera, tierra y chocolate parecen haberse combinado y aunque esto suena interesante, el hecho es que se sienten todos al mismo tiempo y en la calada siguiente no se siente mucho más. Sin embargo, la intensidad del cigarro está entre suave y media, por lo que no se hace tan fácil apreciarlos y diseccionarlos bien. Otra cosa que me llama la atención es que normalmente tiendo a tenerle cierto miedo al retrogusto con un tabaco nicaragüense, y si es un puro nicaragüense, aún más. Este, siendo de Joya de Nicaragua, pues no debería haber dudas, pero es tan sutil en el retrogusto que durante varios momentos me pongo a pensar si en realidad lo estoy haciendo. A partir de la mitad incluye un poco de chocolate con ese sabor tan tenue de pimienta, pero no mucho más.

En el último tercio el anillo de combustión comienza a variar un poco, pero nada preocupante y afortunadamente es la primera vez que le doy un toque como tal. En el último tercio el cigarro finalmente se activa con sabores más fuertes de madera, cuero, tierra, café y la pimienta se siente mucho más imponente, pero el retrogusto sigue siendo suave, con canela y pimienta, pero no lleva la misma intensidad de los sabores en el paladar. Al final, luego de una hora y 45 minutos, este Antaño Gran Reserva llegó a su fin.

Creo que este cigarro me desilusionó un poco, o al menos no cumplió con mis expectativas. Por lo general, tanto de la marca como de su origen espero un cigarro fuerte, con cuerpo, matices y distintas intensidades que comenzarían en media e irían en ascenso, pero el cigarro durante gran parte de la fumada fue algo aburrido, quizá por esa falta de intensidad pero también porque los sabores carecen de matices y se sienten planos. No obstante, los sabores que tiene me parecen agradables y recomendaría el cigarro si no quieres fumar algo muy fuerte, pero al mismo tiempo no estoy seguro que ese haya sido el objetivo de la marca y quizá fue solo mi cigarro y si lo fumas sientes una bomba de sabores, pero el tiro y la quemada estuvieron perfectos, así que no puedo decir que el cigarro haya dado problemas y por eso la falta de sabores, porque no sería cierto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Tabacos Joya de Nicaragua
Marca: Joya de Nicaragua
Modelo: Antaño Gran Reserva
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Condega, Estelí, Jalapa)
Precio: $10,00
Puntuación: 78

Ron: Khukri XXX

Comienzo este artículo pidiendo disculpas porque la imagen que da portada al mismo no es la del ron que voy a reseñar, pero sería increíble si lo fuera. Ciertamente es la misma marca, pero el de la imagen se llama Coronation y el que voy a probar es el XXX, que es el «barato».

Khukri XXX es un ron producido por Nepal Distilleries Private Limited, quienes comenzaron a producir este destilado en Katmandú, Nepal en 1959. Al inicio comenzaron destilando alcohol utilizando los alambiques tradicionales de finales del siglo 19, que todavía tienen expuestos en la destilería. Sin embargo, la empresa ha modernizado la producción y hoy utiliza una destilación continua de 3 columnas y han reemplazado el uso de barricas de roble con unas tinas de roble para madurar su destilado de melaza.

Investigando un poco me doy cuenta que los rones no tienen una edad determinada, pero estas tinas de maduración son vaciadas parcialmente en cada sesión de embotellado. Esto deja atrás un porcentaje de ron que parece ser la base para el añejamiento del siguiente embotellado. El ron más joven del blend tiene aproximadamente 8 meses de edad mientras que el más antiguo puede ser parte del líquido desde que se comenzó el proceso hace varios años (pero no dice cuántos). Finalmente es embotellado a 42,8% de alcohol.

El ron Khukri es un producto de consumo principalmente local, siendo la botella que parece una vaina de una daga la que suele ser exportada. Dado que no hay mucha competencia dentro de Nepal, el diseño de la botella y la etiqueta se ve tan pasado de moda.

En copa el líquido destaca un color bronce oscuro, con destellos más claros pero de la misma base. Al agitar el líquido dentro de la copa este se detiene con relativa rapidez y de las paredes internas se desprenden lágrimas de tamaño mediano que descienden lentamente.

En nariz recién servido se aprecia un toque de melaza, madera, caramelo y vainilla, pero al cabo de un par de minutos también hay azúcar morena, canela, melaza, regaliz negra, menta y almendras.

En boca la sensación alcohólica es bastante ligera, aunque no ausente. Se siente sobre todo en la nariz después del primer paso por garganta. Los sabores iniciales son de vainilla, canela, azúcar morena, madera y melaza, con toques adicionales de otra sensación de madera (que no es la original y no alcanzo a definir tipos de madera todavía), cáscara de naranja, refresco de cola, chocolate y nueces.

Se siente como un ron de cuerpo ligero, sea por la astringencia del ron o también por el final ligeramente dulce pero con una cierta nota amarga, con un toque muy de melaza densa. En el retrogusto se aprecia cáscara de naranja y pimienta, pero el golpe alcohólico lo oculta un poco. Le añado algo de agua y se siente mucho más amargo y achocolatado también.

El Khukri es un ron muy al estilo de lo que los americanos llaman rones oscuros, que son perfectos para cócteles, especialmente con cola por su fuerte nota amarga. Por lo mismo no es un ron para tomar solo, sino idealmente con un producto bastante dulce (como refresco de cola) a fin de equilibrar esas notas amargas.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Nepal Distilleries Private Limited
Fabricante: Nepal Distilleries Private Limited
Nombre del Ron: XXX
Marca: Khukri
Origen: Nepal
Edad: N/D
Precio: $13
Densidad alcohólica: 42,8%
Puntuación: 70

PDR – La Alternativa Triple B (Short Robusto)

Para los que vivimos en Latinoamérica, o incluso los hispanos en general, que algo sea BBB (por el Triple B en el cigarro) es sinónimo de que es una de las mejores opciones. Con eso en mente la gente de PDR creó este cigarro La Alternativa a lo que normalmente se vende en Europa, siendo en la Cava Magallanes de Madrid donde lo compré. Con un precio de unos $4, ciertamente parece cumplir con esa promesa. En el caso específico del cigarro, es una sociedad entre Abe Flores de PDR con Jaime de Juana quien es representante del mercado español para este producto y quien ayudó a la creación de esta liga exclusiva para el mercado español.

Por su tamaño no es un cigarro que normalmente reseñaría, pues estas dimensiones siempre se me asemejan más a un cigarro para quemar un corto rato libre que dedicarle una fumada de lleno, pero el hecho es que igual tomé notas a fin de practicar la percepción de los sabores y ante el hecho que es un cigarro tan exclusivo, creo que sí vale la pena; además que la fumada fue bastante buena. El cigarro mide apenas 3,75 pulgadas de largo y tiene 50 de cepo, por lo que en mi mente me esperaban apenas unos 35 minutos de fumada. La capa es San Andrés mexicana, bastante irregular y con varios bultos, pero destaca aromas de cuero, bosta y melaza. En la tripa se aprecian aromas de madera, bosta, cuero y una sensación dulce, mientras que en la calada en frío luego del corte con doble hojilla, se aprecian aromas variados que incluyen cuero, frutos rojos (más hacia arándanos) y toque suave de madera.

Aunque desde el inicio carece de pimienta, el Triple B tiene una intensidad media, destacando sabores de cuero viejo, melaza y café, añadiendo a la mitad de este primer tercio sabores de café, notas florales y cerezas, que pueden ser una derivación del aroma de arándanos que sentí en frío. Hay ocasiones en que la intensidad llega a media-alta, pero por lo general se mantiene en media. La construcción del cigarro es casi perfecta, destacando una ceniza sólida que se mantiene bien puesta sobre el cigarro sin importar el mal pulso que tengo y un anillo de combustión muy uniforme.

Para el segundo tercio el sabor de cuero viejo pierde ese adjetivo de «viejo» y se comienza a sentir como menos aromático pero igualmente presente, mientras que el sabor de café ya es parte central de los sabores, inclusive aportando una sensación amarga que me hace pensar en un café espresso. Las notas florales siguen presentes aunque ya perdió ese sabor de cerezas. Hacia la mitad de este corto cigarro se siente un sabor como malteado, que es más consistente en rones o whiskies que se les siente ese sabor de la malta, pero en este cigarro dura un corto rato.

Para el último tercio no hay grandes cambios con respecto al segundo, destacando los mismos sabores de cuero, café y notas florales, pero incluyendo algo de pimienta, mientras que en el retrogusto aparecen nueces, que ya venían desde los centímetros finales del segundo tercio. Esta adición de pimienta le permite al cigarro alcanzar la intensidad alta, razón por la cual hago todo lo posible por no perderme de nada mientras lo voy fumando lentamente y, muy para mi sorpresa, alcanzo los 55 minutos de fumada.

El Triple B es un cigarro bueno, no es una muestra de excelencia, sino una muestra de que un buen cigarro no tiene que ser el más caro y en 55 minutos pude disfrutar de una fumada placentera, con varios matices, excelente construcción, humo abundante y denso, y casi ningún problema. Si bien el mayor disgusto con el cigarro fue precisamente su duración, después de tomar esta foto todavía lo mantuve unos 5 minutos más. Es un cigarro que sin duda recomendaría siempre que tengas en cuenta esos temas.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR
Marca: PDR
Modelo: La Alternativa Triple B
Dimensiones: 3¾ x 50
Tamaño: Short Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, USA (Pennsylvania)
Precio: $4,00
Puntuación: 85