Foundation – Menelik (Petit Robusto)

Durante varios años la única manera que conseguir un Menelik era asistiendo a los eventos en donde Nicholas Melillo o su marca Foundation Cigar participaba. Eso cambió y desde el año pasado la marca decidió crear el cigarro como uno de producción regular. El cigarro se trata de un petit robusto soft-pressed (a veces llamado oval) con dimensiones de 4,5 x 52, capa San Andrés mexicana sobre capote Corojo 99 de Jalapa (Nicaragua) y tripa de Estelí, Condega y Jalapa (en Nicaragua también). El cigarro no es barato para su tamaño ($13), pero está limitado a 1000 unidades que serán producidas 4 veces al año. Menelik fue el nombre del primer emperador de Etiopía, quien estableció la primera dinastía salomónica y se cree que era el hijo del Rey Salomón con la Reina Shiva. El nombre Menelik se traduce más o menos a «Hijo del Sabio», lo cual ata con el otro cigarro de Melillo llamado El Gúegüense, que quiere decir «El Sabio».

Como buena capa San Andrés, el cigarro se nota bastante oscuro, con alguna apariencia oleosa cuando el sol le pega bien. Sin embargo, el día que lo fumé estaba bastante nublado, con muchos truenos y a mitad del cigarro comenzó a llover. En la perilla tiene un moño de señora y en la capa muestra aromas muy llamativos, aunque suaves, a chocolate, pasas, café, melaza y regaliz. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro con aromas a regaliz, chocolate, azúcar morena, madera y almendras en la calada en frío.

El Menelik comienza con una dosis bastante fuerte y robusta de pimienta y regaliz negro que duran las primeras 10 caladas, pero luego comienzan a aparecer sabores de madera, melaza, café y chocolate, bastante complejo y lleno de matices muy interesantes. El tiro está casi perfecto, apenas mostrando una que otra irregularidad pero nada preocupante ni raro, mientras que la intensidad desde el principio es media-alta.

Aunque el anillo de combustión no es perfectamente recto, tampoco es algo que preocupe. Sin embargo, la forma de la ceniza sí me llama la atención y no me da buena espina sobre lo que pueda ir viniendo. No obstante, gracias a una fumada lenta el cigarro va evolucionando muy bien y tiende a corregir estos pequeños problemas que podría mostrar. Con casi 9 meses de humidor, en verdad no hay porqué pensar que no vaya a estar en su punto y en el segundo tercio lo demuestra con un suavizado de la intensidad de pimienta y la aparición de nuevos sabores como tierra, chocolate y notas ahumadas de madera. Tal pareciera que es una nueva experiencia en este tercio, pues los sabores de regaliz desaparecieron por completo, mientras que el café se mantiene en el fondo con un toque dulce que puede o no ser melaza ya.

El último tercio no tiene esa diferencia tan marcada con respecto al anterior como el segundo, con los mismos sabores de pimienta, chocolate y tierra, pero la madera ya no se siente ahumada. Si acaso la quemada y la ceniza sí parecen mostrar menos problemas, mientras que la intensidad se mantiene en media-alta como lo ha sido desde el principio, pero la complejidad es quizá lo que más impresiona, con distintos cambios y matices que van desde el sabor básico hasta variaciones y combinaciones entre el resto de los sabores. Al cabo de una hora y 20 minutos, este Menelik llega a su fin, con las ganas de que fuese un cigarro más grande, pero contento de haberlo probado finalmente.

Aunque cabe destacar que no sabía mucho del cigarro hasta que lo probé. Investigando un poco sobre él mientras lo fumaba, me sentí bastante intrigado de lo que podría llegar a ser, así que fue como un descubrimiento de lo que significa el cigarro al tiempo que lo fumaba. No es la primera vez que fumo un cigarro de eventos, pero sí es la primera vez que lo reseño, precisamente porque ya es de producción medianamente regular. A pesar de los temas con la ceniza y el anillo de combustión con tendencia a variar, es un cigarro que desde el principio aportó una complejidad muy interesante y cautivante, con sabores que me gustaron y que fueron evolucionando hasta la última calada. Sin duda es un cigarro que recomendaría, aunque eso lo aplico a la mayoría de los cigarros de Foundation.

Ficha Técnica:
Fabricante: TABSA
Marca: Foundation Cigar
Modelo: Menelik
Dimensiones: 4½ x 52
Tamaño: Petit Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua (Corojo 99 Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Condega, Jalapa)
Precio: $13,00
Puntuación: 88

Whisky: Johnnie Walker A Song of Fire

A menos que seas un completo ignorante de la cultura televisiva de los últimos 9 años, Game of Thrones (o como lo llaman algunos: Gay Mostrón) es una serie de HBO a partir de la cual Johnnie Walker creó en 2018 una serie de whiskies basados en la serie. Incluidos en esta serie están un grupo de unos 8 whiskies de single malt, cada uno representando una casa distinta de la serie, al igual que un whisky llamado White Walker, inspirado por los personajes del mismo nombre.

En 2019 también lanzaron dos productos nuevos con el tema de la serie, uno llamado A Song of Fire y otro A Song of Ice, inspirado por las dos casas que quedan en la última temporada de la serie, siendo las casa de Westeros y Stark (A Song of Ice) y Targaryen (A Song of Fire), y que son las ediciones nuevas del White Walker del año pasado.

Johnnie Walker A Song of Fire tiene un sabor sutil ahumado de malta proveniente de la destilería Caol Ila, y sirven como un homenaje a los dragones de la casa Targaryen. El whisky es un blend, por lo que aunque la destilería Caol Ila sale destacada por la inclusión de su single malt, otros whiskies de grano y single malt también están incluidos en la mezcla. Finalmente, es embotellado a 40,8% de alcohol.

Aunque siempre me gustó Game of Thrones, creo que al igual que el grueso de la población, la última temporada me dejó tan desilusionado que prácticamente dejó de gustarme toda la serie.

En cuanto a colores y lágrimas, no hay mucho que reportar de este whisky, pues tiene un color amarillo hacia paja, con una densidad media y lágrimas de bajada relativamente rápida, pero no obstante se siente como un producto bueno.

En aromas me sorprende bastante que uno de los mensajes de mayor difusión en la publicidad de este producto (además de su relación con la serie) es que utiliza malta de Caol Ila, pero ese aroma ahumado de turba no se siente tan resaltante en la copa. No es que no había aroma ahumado, pero estaba esperando una buena descarga de ese aroma, por lo que creo que una buena parte del blend es whisky sin turba.

Los aromas desprenden notas de humo y ceniza, combinado con aromas que relaciono con jerez, como pasas y dátiles, aunque son bastante sutiles. También tiene notas de cuero, vainilla y una nota dulce de azúcar moreno, mermelada y albaricoques. Todos estos aromas están perfectamente amalgamados, y el whisky está hecho para favorecer a una gran cantidad de personas, no solo los amantes del ahumado.

En boca tampoco se siente esa nota ahumada de turba con la misma intensidad de su publicidad, obviamente para hacerlo más gustoso para todo el mundo. Ese sabor levemente ahumado que tiene está combinado con sabores tipo jerez de pasas y dátiles, e incluso algo de chocolate. También hay notas de caramelo, cáscara de naranja, vainilla, clavo y canela.

Pero este whisky de cuerpo medio en realidad es bastante suave y en el retrogusto se aprecian notas de cuero, cáscara de naranja y una ligera nota ahumada.

Sin embargo, A Song of Fire es mucho mejor de lo que esperaba, especialmente siendo un whisky que celebra una serie de televisión. En términos de calidad y sabor lo pondría al mismo nivel del Red Label en términos de equilibrio y carácter, aunque ligeramente más ahumado. Pero no deja de ser un whisky para disfrutar entre amigos.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Diageo
Fabricante: Diageo
Nombre del Whisky: A Song of Fire
Marca: Johnnie Walker
Origen: Escocia
Edad: N/D
Precio: $25
Densidad alcohólica: 40,8%
Puntuación: 76

Warped – La Colmena (Único Especial)

Decir que tengo al menos tres años esperando probar este cigarro sería ponerlo sencillo. La verdad es que me lo han recomendado desde hace tiempo y fue hace unos dos o tres años que lo coloqué en mi wishlist como uno de los cigarros que debía probar, sobre todo en mis inicios que era cuando creaba esas listas. Ahora las sigo teniendo pero con más mentales que físicas. El hecho es que este cigarro fue lanzado originalmente en 2014 en una producción bastante limitada y no fue sino a finales de 2019 que decidieron lanzarlo nuevo. Quizá por esa dificultad de conseguirlo fue que nunca llegué a tenerlo, así que cuando lo vi de nuevo en el mercado decidí buscarlo.

Aunque La Colmena fue lanzado de nuevo, esta edición llamada Único Especial viene en un jarrón metálico de forma cilíndrica conteniendo 10 cigarros. La liga es la misma, pero el tamaño es único, por ello su nombre. Se trata de un cigarro con capa y capote ecuatoriano, sobre tripa dominicana y nicaragüense, con un color tipo mostaza cuya capa cubre el pie. La capa es bastante lisa de por sí, aunque se notan venas pequeñas en su superficie y un aroma a cuero crudo y ácido con un toque suave de chocolate. El pie como dije, es cubierto, así que los aromas son los mismos de la capa, aunque no le siento ese toque ácido. Luego de picarlo con la doble hojilla el tiro se siente bastante apretado, quizá por ese mismo hecho que está tapado en el pie, pero los aromas son de cereales y azúcar morena.

Efectivamente, una vez encendido el tiro se abre bastante y muestra un perfil de sabores que me recuerda a un habano, con madera seca, crema, cereales y pan tostado. Es un poco seco al principio, por lo que los sabores se sienten separados y ese de crema es inconstante, así que esa es mi queja en este primer tercio. En el retrogusto se siente la misma crema y sabores minerales, algo de cuero y pimienta. Pero hay un trasfondo de sabores que también se siente, aunque no alcanzo a definir del todo, en parte gracias a que el cigarro quema lento y yo estoy haciendo un esfuerzo por no fumarlo rápido, porque con estas dimensiones de 5 x 48, es muy fácil que se dure poco.

Ese aspecto mineral se siente más presente en el segundo tercio, donde el sabor se define más como tierra mojada y café intenso, con un fondo dulce que le da una mayor definición a los sabores. En el retrogusto sigue estando la nota mineral que no llega a ser tierra, pero el dulce se aproxima al de frutos rojos (frambuesa, quizá) que hace del cigarro uno para disfrutar sin apurarlo. Eso hago y me toma casi una hora llegar hasta el final de este segundo segmento.

En el último tercio los sabores de tierra toman el protagonismo del cigarro, mientras que los sabores dulces se mantienen en el fondo, dándole esa dimensión que hace que sean más apreciables los demás. A veces aparecen sabores cítricos, sobre todo en el retrogusto, pero no son algo que me permita apreciar más del cigarro ni me da más matices. Pero afortunadamente los sabores que contiene, aunque pocos, tienen una buena intensidad y estoy disfrutando de La Colmena tanto como hubiese querido, sin embargo no es el cigarrazo que esperaba. Cuando marco exactamente una hora y media el cigarro llega a su fin.

Tengo un amigo del Caracas Cigar Club con el que a menudo hablo de la marca Warped y ambos hemos tenido a La Colmena como el unicornio que queríamos probar desde hace tiempo. Cuando lo recibí por parte de Small Batch Cigars el pasado noviembre, tuve el cigarro como un trofeo, pero aunque siempre lo he querido, nunca he estado dispuesto a pagar los $15+ que cuesta, así que cuando llegó como parte del paquete estuve muy agradecido. Pero ahora que lo fumé me doy cuenta que era más el deseo de tenerlo que la fumada en sí y aunque es un cigarro bastante bueno, estoy más agradecido de no haber tenido que desembolsillar el dinero para comprarlo directamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Titan de Bronze
Marca: Warped
Modelo: La Colmena
Dimensiones: 5 x 48
Tamaño: Único Especial (Belicoso)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador
Capote: Ecuador
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $17,00
Puntuación: 86

HVC – 500 Years Anniversary (Tesoros)

Hace unos días estaba discutiendo con alguien en un grupo de roneros al que pertenezco sobre las edades de los rones vs. los números que aparecen en las botellas. Sin duda la industria nos ha enseñado que el número que aparece representa los años de añejamiento del líquido contenido, pero no siempre es cierto y muchas marcas omiten la palabra «años» y simplemente hacen que el número sea parte de la marca del licor. Por lo que mucha gente asume erróneamente que el Zacapa 23 (por poner un ejemplo) se trata de un ron con 23 años de añejamiento. Pero la discusión que estaba teniendo con esta persona era que no entendía cómo el Cacique 500 podía mencionar un añejamiento tan largo, y créeme que fue difícil hacerle entender que es una marca comercial y no una declaración de envejecimiento. En ese mismo orden de ideas, espero que no vea este cigarro que celebra un aniversario número 500.

La marca HVC rinde tributo muy directo a Cuba, siendo siglas que representan Havana City y, aunque la marca ciertamente no tiene 500 años en el mercado, el cigarro celebra los 500 años de la fundación de La Habana, en 1519. Celebrando ese aniversario, Reinier Lorenzo creó un puro nicaragüense utilizando tabaco de Aganorsa, con una capa Corojo 99 de Jalapa, un capote no determinado también de Jalapa, y tripa Criollo 98 y Corojo 99 de Jalapa y Estelí. El cigarro únicamente está disponible en vitola 5,875 x 52, que viene siendo llamada Tesoros en Cuba, aunque una breve investigación los define como Cañonazo, pero quizá anteriormente recibía ese nombre. El cigarro es una edición limitada a 1333 cajas de 15 cigarros cada una y viene con una anilla muy típica de habano. Incluso, los colores del cigarro hacen que sea fácilmente identificable como una habano en primera instancia, al igual que los aromas en frío, que incluyen notas suaves de pimienta, pan y maní en la capa. Sin embargo, en el pie se aprecia mermelada de naranja, pan tostado, pimienta y notas florales, y en la calada en frío, a la que llego después de un corte en V, hay aromas de maní, mantequilla de maní y una dulzura cremosa. También hay una cantidad mínima de pimienta.

El 500 Years Anniversary comienza con notas interesantes y cremosas, pero con intensidades que realmente me recuerdan a un habano, con una nota muy suave de pimienta que es apreciable principalmente por la nariz. El cuerpo del cigarro se siente relajado, lo cual no es algo esperado en un nicaragüense y menos en las primeras caladas. La ceniza se cae mucho antes de llegar al final del primer tercio y el humo se siente más fuerte y carrasposo en el fondo de la garganta, pero hay sabores muy abundantes de nueces y madera, que son incluso hasta aromáticos, y complementan a la pimienta, mientras que el cigarro alcanza una intensidad media. A pesar de esa caída de la ceniza tan temprano, el rendimiento técnico del cigarro ha sido muy bueno, con un anillo de combustión bastante recto, un tiro ligeramente apretado pero que produce una buena cantidad de humo.

Como pasa con la mayoría de los cigarros, la manera más efectiva de llegar a los sabores es a través del retrogusto, y el 500 Years Anniversary parece un cigarro hecho para fumar casi exclusivamente por el retrogusto, pues en el paladar a veces se sienten toques secos que no se aprecian en la nariz. Quizá también porque el cigarro tiene una ausencia casi absoluta de pimienta en el retrogusto, pero está muy presente en el paladar, en donde acompaña sabores de nueces y ahumado. El cigarro también quema muy lento y eso es algo que he comenzado a apreciar, sobre todo en el caso de cigarros que me gustan. Hacia la mitad del cigarro, a la que llego luego de una hora de fumada, se aprecian sabores de avellanas, cítrico y dulce. La intensidad está un poquito más alta que en el tercio anterior, pero nada que le permita superar la media aún, aunque los sabores tienen matices muy interesantes.

El último tercio del 500 Years Anniversary trae consigo una fumada aún más lenta, pero bastante compleja y, por consiguiente, muy fácil de disfrutar con el aumento de los matices de nueces, que ahora son más como tostadas y una propiedad de corteza de carne a la parrilla en el resto de la fumada. También aparecen sabores de tierra y crema, que sin duda añaden a esa sensación de complejidad tan presente en la fumada. También hay notas más picantes pero estas no dan esa sensación seca como la dieron antes y son notas más dulces las que acompañan al cigarro hasta el final del mismo, lo cual llega con una hora y 50 minutos.

Por lo general suelo ser bastante escéptico con cigarros de cualquier país que no sea Cuba pero que quieren parecerse a un habano, sea en el diseño de sus etiquetas o en el nombre o en el hecho que mencionen «Cuban Style» o «True Cuban Flavor» o cualquier otro escrito similar. Pienso que tabacos buenos hay en muchas partes y ponerle a un tabaco nicaragüense una serie de descriptores que lo identifiquen como un tabaco cubano es como ponerle emblemas de Ferrari a un Lada. La razón es porque, aunque se marquen como cubanos, el hecho es que son cigarros nicaragüenses (en este caso, o dominicanos en los otros casos, o del origen que sean) y el tabaco de esa región tiene atributos diferentes, que no son mejores ni peores, pero son diferentes y esa diferencia vale la pena destacarla. Pero dicho eso, el 500 Years Anniversary es un muy buen cigarro que ciertamente evoca a los habanos tanto en imagen como en sabores y, a pesar de su primer tercio tan variable, la fumada a partir de ese punto es excelente y la construcción realmente hace que este cigarro se destaque. En varias ocasiones el cigarro pareciera ser un habano, sobre todo en esa escasez de sabores variados, dedicándose más a matices dentro de sus sabores, al igual que el bajo contenido de pimienta y alta cremosidad. Pero también es un cigarro que demuestra el alcance que puede tener el tabaco no cubano.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: HVC
Modelo: 500 Years Anniversary
Dimensiones: 5⅞ x 52
Tamaño: Tesoros (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Jalapa Corojo 99)
Capote: Nicaragua (Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa, Corojo 99, Criollo 98)
Precio: $10,50
Puntuación: 91

Ron: Millonario 10 Aniversario Reserva

Ron Millonario es un ron procedente de la Hacienda Agrícola de Chiclayo, lugar que posee una refinería de azúcar y fue fundada en 1904, aunque no sería sino hasta 1950 que crearan su ron. Dado que el proceso era riguroso, el precio se disparaba, por lo que se decía que el ron solamente era «para los millonarios» y fue así como ganó su nombre.

En 2004 Fabio Rossi descubrió la marca y decidió invertir en ella. Rossi comenzó a desempeñarse en el mundo de los destilados como enólogo. Posterior a sus estudios de enología creó una compañía de whisky en Edingburgo, Escocia (llamada Wilson and Morgan), en la que actuaba como un embotellador independiente de whisky de single malt. En 1999 creó Rum Nation, una empresa que recopila rones menores de distintos países y los embotella bajo su marca. En otras ocasiones he recibido rones de esta marca, pero dado su origen tan extraño, no me he atrevido a publicar una reseña. Incluso hacen blends de rones de Guyana con Jamaica, por ejemplo.

El hecho es que después de Rum Nation, Rossi adquirió los derechos de ROn Millonario. Este ron es hecho al norte de Perú, a partir de una nueva receta diseñada para ser una más liviana que el ron Millonario tradicional, pero con los mismos sabores ricos en pasas por los que la marca es famosa.

En su versión que voy a catar, el ron es un blend de rones entre 6 y 10 años de edad alcanzado mediante el método de solera, en donde en el primer escalafón se añade ron de 6 años y en el último ron de 10 años. Luego es embotellado a 40% de alcohol. Este ron es producido por una destilación de columnas que la marca importó de Escocia en 1938 y es envejecido en una combinación de barricas americanas y eslavas.


La botella de Millonario es bastante estándar, con una etiqueta muy intervenida y hasta «ruidosa», haciéndolo parecer más un ron de origen chino que peruano.

En copa el Millonario muestra un tono bronce con una densidad alta que hace que el líquido se detenga rápidamente luego de darle unas vueltas y se desprendan lágrimas gruesas.

En nariz se aprecian notas de ron dulce, madera, toffee, mermelada de naranja, vainilla y café. Al cabo de unos minutos estas notas se hacen más profundas y se acentúa la vainilla y el toffee parece entrelazado con canela y clavo, para que al final se aprecien pasas y nueces.

En boca el Millonario 10 se siente muy suave, como si pasara sin hacerse notar, con un golpe alcohólico casi inexistente y sabores más fuertes a caramelo, mermelada, madera y toffee, con toques de pasas. Es un ron bastante dulce, pero los taninos ayudan un poco a balancearlo (pero no si tomas más de un trago en menos de 3 minutos). A estos sabores se le añaden naranja dulce, vainilla, higos, dátiles y pasas, con un fondo de nueces.

Se siente como un ron de cuerpo medio con un final bastante dulce en cuyo retrogusto siento sabores de azúcar morena, chocolate y madera. Cundo le añado hielo aparecen sabores de chocolate en grandes cantidades

Este Millonario 10 Aniversario es un ron bastante dulce, que describiría como un ron para comer postre y no tanto como para tomar solo, aunque no me lo imagino en un cóctel. Los sabores son ricos, variados, pero también se siente un gran protagonismo no solo de ese sabor de pasas que prometía al inicio, sino también de una dulce que me hizo recordar el Hacienda Saruro, al mismo tiempo haciéndome pensar que no es ron per se, o al menos no lo que yo consideraría un buen ron.

Precisamente, si no te gustan los rones dulces, este es uno que no debes probar. Si sí te gustan, creo que el Millonario 10 Aniversario estará dentro de tus preferidos por su variedad de sabores relacionados con caramelo, pasas, frutos secos y chocolate. Tiene suficientes notas de madera para contrastar con esos sabores dulces y funcionar hasta como un digestivo. Pero no lo recomendaría con tabaco.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hacienda Agrícola de Chiclayo
Nombre del Ron: 10 Aniversario Reserva
Marca: Millonario
Origen: Perú
Edad: 6 a 10 años
Precio: $34
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 74

Davidoff – LE 2020 Year of the Rat (Toro)

Hay cigarros que son parte de series anuales, y normalmente llama la atención cómo será la siguiente anilla, nombre, vitola o liga. En el caso de loa Davidoff que siguen el calendario chino, el nombre es quizá lo menos sorprendente, pues se refiere al animal que representa el año siguiente a cuando son lanzados, que suele ser en noviembre, justo antes del año nuevo chino. Para la edición 2020, que celebra el año de la rata, Davidoff creó una liga que en papel se ve bastante «normal», incluyendo una capa Habano ecuatoriana, capote nicaragüense y tripa proveniente de República Dominicana y Nicaragua, a un precio de $39 por unidad y una producción total de 10 mil cajas de 10 cigarros.

Este Year of the Rat viene en una vitola bastante conocida tor de 6 x 52, muy bien torcido pero con una apariencia medianamente rústica para lo que esperaría de un cigarro de este precio. Sin embargo, se siente bien torcido, firme y con una suavidad mínima a lo largo del cigarro. La capa tiene una buena cantidad de venas, lo que le añade a ese toque rústico, pero al mismo tiempo se ve con una textura muy variable y oleosa. La capa presenta aromas de madera y pasas, mientras que en el pie se siente un fuerte aroma de mantequilla de maní, madera y frutos rojos. La calada en frío que logro después de picarlo con la doble hojilla, me presenta un tiro muy decente y aromas bastante suaves, destacando maní y un dulce genérico.

Las primeras caladas del Year of the Rat presentan sabores tan sutiles como los de la calada en frío, mostrando un toque de maní y crema, con un poco de pimienta. A medida que la quemada progresa y a mediados de este primer tercio, la cantidad de pimienta va aumentando, incluso hasta un punto que me toma por sorpresa ese estallido de pimienta. Para ese momento el cigarro no presenta muchos más sabores, pero la intensidad de los mismos hace que se convierta en un cigarro «full flavored» como llaman, donde la intensidad es media, pero los sabores son bastante ricos. El humo es abundante y el anillo de combustión bastante recto. Aunque no todas las caladas presentan una cantidad uniforme de humo, no llego a preocuparme de cómo esto afecte a la fumada.

En el segundo tercio la pimienta se destaca más, habiendo sido parte de un trío de sabores en el primer tercio, pero perdiendo las notas dulces de la crema en este, por lo que se siente más afilada esa sensación picante, aunque no llega a ser agresivo. También le acompañan notas de nueces, mantequilla de maní y un toque suave de chocolate, pero en general con una gran riqueza en estos sabores y varios matices entre ellos. También denota una impresión que el último tercio será más fuerte, aunque no me quiero adelantar, y precisamente me cuesta adelantarme porque el cigarro quema bastante lento y me toma una hora y 10 minutos superar el segundo tercio.

Lo que se había limitado a una intensidad media durante los primeros dos tercios se vuelve una bastante mayor en el último, con la pimienta todavía muy presente entre los sabores, pero acompañado de nueces, nuez moscada, hojuelas de maíz (quiero decir Corn Flakes, pero no quiero sonar que les estoy haciendo propaganda), crema y madera. El humo reduce un poco su abundancia y es hacia la mitad de este tercio que comienza a mostrar matices de leña y una propiedad bastante dulce que potencia el resto de los sabores. Al cabo de dos horas este Year of the Rat llega a su fin, con una quemada, tiro y humo perfectos, aunque después de quitarle la anilla esa impresión rústica se siente mucho más. El único punto negativo que le podría conseguir, además de su precio de $39, es que en el último tercio me asaltó un golpe de nicotina que me dejó un poco golpeado después de la fumada.

Como siempre me pasa con los Davidoff, luego de ver sus precios tiendo a ser mucho más crítico con la fumada. Este caso no es diferente, pero si tuviese un precio más accesible para cualquiera no me costaría mucho marcarlo como una excelente fumada. Sin embargo, la marco como muy buena, aunque en el primer tercio haya una aparente disparidad de sabores y matices, pero a partir de la mitad de ese primer tramo compensa las fallas con sabores y riqueza excepcional. Pero no porque sea un cigarro caro significa que va a ser excelente, aunque es muy agradable de fumar y ciertamente un cigarro que bien puede celebrar el año nuevo, incluso si lo fumé en agosto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Davidoff
Modelo: Year of the Rat Limited Edition 2020
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $39,00
Puntuación: 91