La Cata del Whisk(e)y

Los que me conocen y que son seguidores de este blog posiblemente saben que tengo un diplomado en rones, galardón que menciono con mucho orgullo porque es de la Asociación Venezolana de Sommeliers, pero también porque me tomó un buen tiempo aprobarlo (casi un año). Es un diplomado de rones porque es quizá mi destilado preferido.

Pero ahora que lo terminé, a veces me reúno con amigos y me preguntan porqué no puedo apreciar el whisky o el whiskey igualmente. La respuesta siempre ha sido porque para ellos no tengo paladar. Aunque para el ron tampoco lo tuve hasta que comencé a probar distintas marcas y productos, y en los últimos años la verdad es que he probado distintos whiskies, rye y bourbon, y me han gustado. El tema también es que hasta que me atreví a probar bourbon y whiskies de malta, mi exposición a ellos había estado limitada a reuniones familiares en donde se servía Buchanan’s 12, Old Parr y demás whiskies de blend que no son los más aclamados en los círculos de conocedores.

También pasa que hace un año nos reunimos entre varios amigos y decidimos hacer una cata de distintos tipos de whisky, presentada por un sabio en la materia, pero que ultimadamente sirvió como excusa para reunirnos todos y beber como cosacos. En esa cata tomamos todos los whiskies que aparecen en la imagen, de derecha a izquierda.

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Esa vez aprendí que no me gustaba el whisky, especialmente porque los dos del extremo izquierdo son de sabor muy fuerte y muy yodado. Sin embargo, hace un par de semanas en Madrid tuve la oportunidad de probar el Caol Ila de nuevo, un whisky que hasta náuseas me dio la primera vez que lo probé… y me gustó. Bastante.

El problema es que la primera vez que lo probé fue el octavo whisky en una cata que estaba planeada para 25 personas y solo fuimos 10, por lo que todos salimos prácticamente gateando.

Pero en mi reciente visita a Madrid también probé el Kavalan, que en esa cata nos dijeron que era el mejor whisky del mundo de 2018, y también me gustó bastante. Así que, why not?

La cata del whisk(e)y la voy a hacer siguiendo los mismos parámetros y apreciaciones que el ron, que al final se hicieron siguiendo parámetros de vino, así que puedo pensar que son iguale.

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Por último, y siguiendo en la diatriba, cuando comencé este blog fue únicamente sobre tabaco, por lo que le quise poner un nombre genérico que, en el mediano plazo se ha convertido en mi marca. Cuando comencé a reseñar rones un amigo me dijo que debería cambiarle el nombre a RonyTabaco, pero qué pasa si se me ocurre probar y reseñar otro destilado.

La verdad es que me gusta mucho el nombre del blog de un amigo que hice en Madrid: Destilando Humo, pero al final Humo y Tabaco es prácticamente la marca y, aunque no es catchy, no quisiera cambiarle el nombre al blog cada vez que se me ocurre probar algo, así que se quedará siendo como tal. Aunque quizá el índice de rones ahora sea índice de reseñas de destilados.

Pero todavía no he publicado mi primera reseña de whisk(e)y y ya estoy pensando en cómo será. Muy típico de mí. Mi esposa está embarazada y ya me veo fumando con mi hija en unos 20 años. En fin, aquí vamos. Pronto.

 

Ron: Cockspur 12

Cockspur es una marca de ron proveniente de Barbados, que comenzó relativamente tarde en el mercado (1884), o al menos tarde en comparación con la marca estrella del ron barbadense, Mount Gay, que comenzó en 1703. Pero Cockspur aparentemente es una destilería que ha mantenido un estilo propio desde el inicio, por lo que podríamos decir que ha sido más fiel a sus raíces, pero también podríamos decir que no ha evolucionado como las otras.

El productor original de Cockspur se llamaba Hanshell Innis, un experto en barcos de vela, de origen danés y quien decidió cambiar sus labores de navíos por unas más terrestres y mundanas. La compañía se fusionó con la firma de James Innis en la década de 1960 y en 1973 fue adquirida por J.N. Goddard & Sons. Desde entonces la empresa se ha convertido en una de las mayores de la isla, produciendo entre 4 y 6 líneas distintas de rones, dependiendo del mercado al que estés viendo.

Sin embargo, Cockspur es una marca famosa por hacer rones baratos, por lo que para muchos puede parecer que este, quizá uno de los más caros de su abanico, es un ron pretencioso. Pero un ron que marque 12 años de añejamiento no puede ser un ron para tomar a la ligera, y yo no pretendo faltarle el respeto tampoco.

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A la izquierda el Cockspur más conocido, el barato de la partida. A la derecha el 12, que promete ser mucho mejor.

El Cockspur 12 se ve atractivo desde el principio, principalmente por su color cobrizo oscuro y casi rojo, que me hizo pensar en esa riqueza que a veces se ve en los rones especiados, al menos los que no son negros. Al agitarlo las piernas son delgadas pero de bajada muy lenta, apoyando esa posibilidad que se trate de un ron de 12 años.

En nariz el Cockspur impresiona más de lo que esperaba, no tanto por su intensidad alcohólica, que no deja de ser fuerte incluso con una edad de 12 años, pero luego de un rato me atrevo a probarlo de nuevo con el olfato consigo un fuerte componente de vainilla, coco tostado e incluso un toque sutil de bourbon. También se llega a apreciar un aroma de tabaco rico y un toque suave de cobre, como el aroma que te queda en las manos después de manipular monedas… en los países en que las monedas tienen relevancia, porque en Venezuela sirven más para pisar papeles. Pero sin duda el Cockspur invita.

Pero aunque es un ron de Barbados y, por tanto, un ron de origen inglés (no de Inglaterra, pero así se llama) pensaría que el sabor dulce no sería el principal pero, en efecto, lo es. Le siguen sabores ácidos, salados, astringentes y finalmente amargos. Se aprecian sabores de chocolate y caramelo como preámbulo a un sabor más suave y sutil de bourbon. En segunda instancia se aprecian sabores de tabaco de pipa y nueces, finalizando con sabores de canela y pecans tostados. Pongo ‘pecans‘ porque la última vez que coloqué su traducción al español más de uno me preguntó qué diablos es una pacana.

En el retrogusto se aprecia caramelo, melaza y chocolate, mientras que al final aplico una técnica que me recomendó un amigo que trabajaba en Ron Roble, y consiste en oler la copa vacía. Lo hago y aprecio el mismo aroma de tabaco con vainilla y nueces.

El final del sabor es bastante largo, por lo que podría decir que su permanencia es larga y su largura se siente hasta el final de la garganta, con una sensación ligeramente más seca de la que esperaría dado el récord previo, pero muy bueno igual.

Un aspecto bastante diferente que tiene el ron Cockspur, que pude leer es el uso de agua filtrada en un coral oriundo de Barbados

Habiendo probado el Cockspur normal antes, fuera de reseña y solo por darle una probada en casa de un amigo, no esperaba mucho de este ron. Sin embargo, debo confesar que solamente he probado unos 4 o 5 rones de Barbados y todos han sido notablemente diferentes, pero de este no esperaba más que una base de cócteles y ha probado ser un muy buen ron para tomar solo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hanschell Inniss Ltd.
Nombre del Ron: 12 Year Old (VSOR [Very Special Old Reserve] en algunos mercados)
Marca: Cockspur
Origen: Barbados
Materia prima: N/D
Edad: 12 años*
Precio: $30
Densidad alcohólica: 40% a 43%, dependiendo del mercado
Puntuación: 81

*la marca no especifica si se trata de un single vintage, un blend, ni nada.

Gurkha – Legend (Toro)

Gracias a un muy amplio abanico de productos, capas, tipos y estilos de cigarros, durante un tiempo pensé que mi mala suerte con Gurkha se debía a que no había probado los cigarros correctos. Algo comprensible y hasta posible, pues debe tener fácilmente 50 productos distintos, y seguramente me quedo corto. En el caso de este, ponerle a un cigarro el nombre de Legend (Leyenda en inglés) constituye un atrevimiento bastante grande y ciertamente es algo que no cualquier marca puede hacer. Pero la verdad es que Gurkha se ha convertido en una de las marcas más grandes y dominantes del mercado, con cigarros que van desde $1.50 hasta $1000 cada uno.

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Si bien no puedo ostentar que este cigarro lo adquirí en una tienda especializada ni que me haya costado cientos de dólares, se trata de parte de un sampler que conseguí en Costco por $20 que incluía cinco cigarros. Aunque ya con ese curriculum podríamos llegar a la conclusión que no será una buena fumada, la realidad es que he comprado cigarros en condiciones similares anteriormente y me he llevado sorpresas muy gratas. Hace unos 3 años compré un cortador de punch en Amazon y en el envío me incluyeron un cigarro, por ejemplo. Pero este Legend tiene aromas en la capa de madera y tierra, mientras que la calada en frío presenta paja y chocolate.

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Luego de tostar ligeramente el pie y darle algunas caladas que solo sirvieran para encenderlo bien, cuando ya era uniforme la llama me dispuse a fumarlo tranquilamente… y se apagó. Así que lo volví a encender y me recibió con sabores un tanto ácidos de paja, sin pimienta, sin toques dulces, solo paja ácida. Ya desde el principio el Legend me demostró de qué estaba hecho, pero decidí mantenerme fumándolo pues me había propuesto reseñar todos los cigarros del sámpler.

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Sin embargo, no voy a dividir el cigarro en tercios porque honestamente todos tenían el mismo sabor, pero además la quemada fue terrible en el cigarro y lo que en algunas imágenes puede parecer el primer tercio en otras es casi la mitad del cigarro, pero además el cigarro se me apagó no menos de diez veces. Puedo entender que el cigarro se apague dos o tres veces, especialmente si estoy fumando y hablando con alguien o, incluso cuando cometo la barbarie de fumar mientras trabajo, que me puedo distraer un poco y dejar el cigarro largo rato. Pero el Legend se apagaba mucho más a menudo; en ocasiones le daba una calada y me disponía a apreciar los sabores y mientras lo hacía, en menos de 15 segundos se apagaba.

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Siempre he sido creyente que un cigarro hay que fumarlo completo para poder decidir si está bueno o no, pero el Legend fue la primera vez en mucho tiempo (al menos que recuerde) que consideré tirar un cigarro. No pensaba hacerle reseña tampoco, pero preferí compartir la experiencia y para ello debía fumarlo todo. Los sabores, que comenzaron con notas de grama y madera bajo un manto de paja mojada nunca cambian, no importa cuánto espere y quiera que se convierta en algo más complejo. Pero no, el cigarro se mantuvo ácido y con notas amargas, y apagándose muy regularmente.

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Sí mostró algún conato de sabores, muy suaves y tenues de café y chocolate, pero en las pocas ocasiones que se sintieron, luego de superar la mitad del cigarro, estos eran dominados por la sensación ácida del cigarro. En ocasiones se sentía como si la capa fuera cartón, pero realmente no recuerdo una experiencia tan mala como la que tuve. Incluso porque de todos los cigarros del sampler, este Legend era en el que tenía mayores esperanzas, especialmente por esta capa oscura y oleosa.

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Entiendo que Gurkha tiene sus fanáticos y tengo amigos que los fuman regularmente, pero este es un cigarro que no puedo recomendar. En realidad, creo que en mis reseñas he terminado recomendando u omitiendo la recomendación de un cigarro, pero creo que es la primera vez que recomendaré no fumar este cigarro. Puede ser que haya sido un mal cigarro, que no haya sido bien fermentado o bien añejado o algo, pero el hecho es que he probado 8 Gurkha de distintos orígenes, precios, vitolas y estilos, y no logro dar con un Gurkha que me guste. Tengo uno más en el humidor para el cual no tengo ninguna esperanza, pues ciertamente después de esta puedo decir que no compraré un Gurkha nunca más.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Gurkha
Modelo: Legend
Dimensiones: 6½ x 50
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Cameroon
Tripa: República Dominicana
Precio: $7,50
Puntuación: 40

Matilde – Serena (Toro Bravo)

La verdad es que el gusto por el tabaco es un tema evolutivo y de nuevas experiencias, nuevos gustos, nuevos sabores y el desarrollo de esos sabores. Hace un par de años no dejaba de comprar cigarros con un mínimo de 56 de cepo, mientras que hoy si pueden ser menores a 52, mejor. Sin embargo, en las próximas reseñas verán varios de 60+, pero eso es por una oferta que conseguí. También me pasaba que ni pensar en un lancero, y hoy aunque no son lo que más busco, a menudo aprecio un buen lancero. Igual con los capa Connecticut; desde que comencé a fumar los he comprado muy pocas veces, a menudo por error, pero con este Serena lo compré a sabiendas de lo que era y con muchas intenciones de tenerlo, realmente. En gran parte gracias a que mis experiencias previas con Matilde han sido muy buenas, pero también porque la labor de José Seijas, su creador, ha sido invaluable en el mercado del tabaco.

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Pero también, y de esto me doy cuenta ahora, porque el cigarro fotografía muy bien. Como es casi obvio, el Serena tiene una capa Connecticut proveniente de Ecuador, sobre un capote dominicano y tripa de República Dominicana y Nicaragua. Está disponible en cuatro vitolas distintas, de la cual este cigarro es el Toro Bravo. Puedes encontrar información del cigarro y las vitolas directamente en la página de Matilde Cigars. Aunque es un cigarro suave, la oleosidad sobre la capa es notable y bastante lisa, con algunas venas visibles, pero no mucho. Los aromas son una combinación de madera, ron, pimienta, café y nibs de cacao, mientras que en la calada en frío se aprecia pistacho, madera, cuero, establo y chocolate.

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Pero el Serena solo tiene de Connecticut la capa, porque además de tener varios aromas en frío, a tan solo las primeras caladas ya se sienten sabores dominantes de nueces y notas florales, con algunas notas menores de tierra mojada, paja, nibs de cacao, madera y por último algo de pan. El hubo es abundante, continuo e, incluso dándole una pequeña calada, se suelto bastante humo.

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A lo largo del primer tercio se siguen apreciando aromas y sabores, incluyendo una nota ‘no tan fuerte pero más fuerte de lo que esperaba en un Connecticut‘ de pimienta y un toque dulce como de banana. Sin embargo, sí mantiene su intensidad típica, aunque ligeramente mayor de un Connecticut, por lo que no hay cómo negarlo, pero tampoco hace falta. La intensidad apenas si roza la media, pero sí se siente que aumenta.

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En el segundo tercio se sienten sabores nuevos, interesantes, pero no del todo agradables, a pimiento verde, incluyendo el toque amargo que los pimientos a veces tienen. Le siguen sabores de establo, grama, madera y cuero. El cigarro sin duda es cambiante, como espero siempre que sean los de República Dominicana y una de las razones principales por las que los disfruto.

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El tiro y el humo siguen siendo impresionantes a la mitad del cigarro, aunque los sabores dulces y de pimienta del retrogusto ya desaparecieron, y hacen que el cigarro se sienta un poco más plano y hacia los sabores secos que molestan un poco en la garganta. La intensidad se mantiene justo por debajo de media, y ahora con la desaparición de los sabores del retrogusto, dudo que vaya a aumentar.

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Pero el Serena mantiene el factor sorpresa que caracteriza a muchos tabacos dominicanos y es mejor en su último tercio que en el segundo, destacando una combinación de sabores cremosos de madera y almendras que se vuelven los dominantes, seguidos de un cítrico de limón, paja, chocolate, café y cuero. También se siente más dulce, tanto en el paladar como en el retrogusto, aunque en esta parte se siente más la pimienta. La intensidad también es un poco mayor en el último tercio, alcanzando la media sin mucho problema.

Un tema que me llamó la atención con el Matilde Serena es que es un cigarro para fumar lentamente, tomándote tu tiempo y apreciando cada calada, pues en las ocasiones que comenzaba a fumarlo muy rápido me dio notas más secas y amargas. La construcción también era impresionante, teniendo en cuenta que lo piqué con una guillotina en V que no me ha salido muy buena y tiende a maltratar los cigarros de capas más suaves, pero el cigarro mantuvo sus propiedades toda la fumada. Sin embargo, la capa Connecticut es una que se ha ganado su puesto en mi humidor, aunque no sea la que más busque, en casi todas las ocasiones que lo fumo termino disfrutándolo. El Serena tiene una buena combinación de sabores y construcción, pero esas combinaciones a veces no me pegaban y el equilibrio del cigarro sufrió un poco por ello. Pero no por ello dejaría de comprar uno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Palma
Marca: Matilde
Modelo: Serena
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro Bravo (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 86

Ron: Chairman’s Reserve The Forgotten Casks

Una vez más, el paquete mensual de ron trae algo que me llama la atención y no se trata de un ron barato de supermercado inglés. Aunque sí vale la pena dejar claro que este ron se vende en supermercados ingleses, pero más en la parte de bodegón.

Este ron es del mismo origen del Chairman’s Reserve que publiqué hace un par de semanas, aunque es una edición un poco más selecta y con mayor envejecimiento. Cuenta la leyenda que el 2 de mayo de 2007 hubo un incendio en la destilería de la compañía que destruyó una gran parte de su inventario y de las instalaciones de añejamiento.

Para poder conservar lo que quedaba, tuvieron que conseguir nuevos lugares en donde guardar las barricas, incluso llegando a guardar algunas bajo el suelo en un semi-sótano, del cual rápidamente se olvidaron en medio de la confusión. Hasta 2011, que los encontraron, los probaron y los lanzaron como una edición limitada.

Según la página web de la marca, el ron ha sido envejecido en barricas de Jim Beam, Jack Daniels y Buffalo Trace, combinado y puesto de nuevo en barricas durante 6 meses, y es un ron con una edad entre 6 y 11 años.

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Como suele suceder con estos paquetes mensuales, me envían unas 3-4 muestras de distintos rones cada mes y obviamente no lo hacen en las botellas originales. Así que si les parece que las fotos son muy profesionales es porque lo son. Mis fotos personales se ven mucho menos elaboradas.

Pero el Chairman’s Reserve The Forgotten Casks se trata de un ron que a simple vista parece de un color cobrizo, con una densidad aceptable, aunque menor de lo que esperaba. Las lágrimas se deslizan con relativa rapidez en la copa, quizá porque no es un ron a partir de melaza, lo que le da una propiedad más volátil.

En nariz la sensación alcohólica es media a media alta, con aromas ligeros a vainilla, pasas y toffee, aunque es el toffee el que domina.

Me lo llevo a los labios y la sensación alcohólica es mucho más suave de lo que esperaba, aunque sí se siente el camino que toma hasta la boca del estómago. Pero en ningún momento se siente áspero, sino más bien aterciopelado. Se aprecian sabores de vainilla y pasas, con un retrogusto de torta de banana y toques muy suaves de pimienta y canela.

En verdad esperaba más descriptores del ron, pero es tan sutil y sencillo que no aporta mucho más. Sin embargo, me parece un buen ron, aunque un poco por encima de lo que estaría dispuesto a pagar por un ron con estos sabores. Es un ron de unos $40 y ese es un precio que me parece justo para un Diplomático Reserva Exclusiva, por lo que este tan sencillo me parece que estaría mejor en unos $30. Pero sin duda es lo mejor que he probado de Chairman’s Reserve.

Sin embargo, es un ron para disfrutar solo o como mucho con un splash de agua para abrirlo un poco. No dudaría tampoco de combinarlo con un tabaco, pero uno no muy variado en sus sabores y con una intensidad de media en adelante.

Ficha Técnica:
Fabricante: St. Lucia Distillers Group
Nombre del Ron: The Forgotten Casks
Marca: Chairman’s Reserve
Origen: Santa Lucía
Materia prima: N/D
Edad: de 6 a 11 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Fonseca – Nicaragua (Toro)

Luego de una semanita sin publicar, teniendo que atender temas de trabajo en USA y legales en España, finalmente regresé ayer no sin haber disfrutado en el camino de buenas fumadas, comidas y quedadas con amigos en Miami, Atlanta y Madrid. También me hice con unas buenas compras y varios descubrimientos nuevos, tanto de locales para comprar y fumar, como de amigos que he hecho en el camino. Por eso, anoche mismo en lo que llegué me dispuse a probar un nuevo cigarro: el Fonseca Nicaragua. Este cigarro lo compré en Smoke Inn, en Pompano Beach, FL junto con un amigo del Caracas Cigar Club que pasó de visita. Recuerdo que antes habíamos comprado una carne que luego hicimos a la parrilla y que quedó extraordinaria, así que la visita a Smoke Inn era necesaria para adquirir los «digestivos» de la comida.

A finales del siglo 19, Don Francisco E. Fonseca creó su marca bajo su nombre en Cuba, y esta se convirtió en una de las pocas que sobrevivió a la nacionalización de la industria tabacalera en Cuba a principios de los años 60. Pero como tantas marcas de origen cubano, hoy en día existen dos marcas distintas con el mismo nombre, siendo una supervisada por el gobierno cubano y otra por la familia Quesada, quienes son de origen cubano, y lo fabrican desde 1963 utilizando una liga con base dominicana y como opción suave y de bajo costo. Aunque este producto es un puro nicaragüense con tabaco de las tres principales regiones del país: Ometepe, Jalapa y Estelí, que hacen del cigarro una opción más fuerte dentro de su marca, pero con la misma promesa del bajo costo. Además, dado que la fábrica de Quesada está en República Dominicana, este cigarro es fabricado por Plasencia Cigars en Nicaragua.

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El Fonseca Nicaragua sin duda es un cigarro del tipo ‘bajo costo’ y hay muy poco en el cigarro que te haga dudarlo, por lo que podríamos decir que se trata de un cigarro sincero, pero también no cabe duda que no será una gran fumada, y eso está bien porque para el momento que voy a pasar con él no estoy buscando una fumada complicada. Se siente como un cigarro ligeramente esponjoso, aunque ya tiene cerca de 11 meses en mi humidor y en la capa se sienten aromas de anís, nibs de cacao, establo y tierra. Cuando lo pico con la guillotina en V aprecio aromas de café, cuero, madera y nueces.

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El Nicaragua enciende rápidamente, gracias a un tostado previo que no duró mucho tampoco. Los sabores comienzan un poco extraños, aunque me cuesta conseguir un adjetivo que describa mejor sus sabores. Se sienten sabores florales seguidos de madera (de lápiz), café, tierra y maní… pero todos estos sabores se sienten ‘falsos’, especialmente ese floral. Me recuerda al inicio al sabor de un Gurkha, con esas apreciaciones de sabores propios de un cigarro betuneado, aunque este no destaca una mayor cantidad de humo que lo delate.  En el retrogusto también hay sabores a vainilla y una buena cantidad de pimienta que mantiene su intensidad en media.

Fonseca - Nicaragua 03

En el segundo tercio la vainilla se siente un poco más agresiva, tanto en el retrogusto como ahora en el paladar, creo que es ese sabor el que más me parece que se siente falso en este segmento, quizá porque no es un sabor común en los cigarros, o al menos no con esta intensidad. Sin embargo, es la nota floral el sabor dominante del segundo tercio también, seguida de chocolate, café, tierra, cuero y nueces.

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En la mitad del cigarro también aparecen sabores cítricos para mantenerlo interesante y me sorprende que hay una cierta complejidad en él, que por un lado me impresiona en un cigarro de este precio, pero por el otro me pica un poco porque era precisamente una falta de complejidad lo que buscaba para hoy. Pero quejarme de ello sería absurdo, pues ciertamente es algo que espero de mis fumadas. Sin embargo, el resto de los sabores se mantiene a la mitad, con la excepción de la sensación dulce, que completamente desaparece y es el aspecto más negativo que puedo conseguirle al cigarro en general, pues esa pérdida hace que el resto de los sabores se sienta muy superficial, e incluso le reduce un poco la intensidad del cigarro a media.

Fonseca - Nicaragua 05

Ya en el último tercio los sabores son dominados por notas de maní y chocolate, mientras que los sabores de café, tierra y madera van desapareciendo y dando toques de intensidad esporádica hasta el final. También se encuentra un sabor a levadura en el paladar, que combina de manera curiosa con la pimienta del retrogusto. Cabe destacar que la pimienta no baja su intensidad en ningún momento, ni siquiera al final, pero realmente en ningún momento fue fuerte. Aunque tuve que darle un retoque ligero a la quemada en el primer tercio, de resto se comportó perfectamente.

Fonseca - Nicaragua 06

El cigarro lo fumé hasta que comencé a quemarme los dedos, satisfecho de una buena inversión tanto en dinero como en tiempo con el Nicaragua. Sin embargo, esa sensación de cigarro barato nunca me dejó cuando lo fumaba, pero como mencioné, en ningún momento me sentí robado, sino todo lo contrario. Otra cosa que me gustó mucho de este cigarro fue la anilla, pues es moderna y diferente.

Es mi primer Fonseca, tanto de los cubanos como de cualquier otro país y, más allá de mis opiniones con respecto no a los sabores sino a la calidad de algunos de los sabores, creo que el Fonseca Nicaragua es una de las mejores opciones dentro de la categoría de cigarros de bajo costo, incluyendo el tema de su construcción perfecta desde el inicio y la aparición de una cierta complejidad a la mitad que se equilibra muy bien. Me hubiera gustado más que el dulce se mantuviera más tiempo, especialmente en el último tercio, pero es un tema quizá por flojera de determinar sabores y matices al final.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Fonseca
Modelo: Nicaragua
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Criollo 98)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 83