Oscar Valladares – Leaf Connecticut (Gordo)

Sin duda una de las presentaciones más singulares y llamativas de tabaco que he visto, que lo hacen para los no conocedores uno de los productos menos apetecibles que existe. Es difícil quedar bien diciendo que esto es lo que te vas a fumar, aunque una vez que lo abres y que sale el tabaco limpio de ese caparazón es que llama la atención.

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Con una capa ecuatoriana y capote y tripa hondureños, es un tabaco que casi todo el mundo ha visto en algún momento. El tabaco viene envuelto en una hoja de tabaco que, si tienes tiempo y ganas, puedes torcer tú mismo y fumarla, aunque no es lo más recomendable. Yo me fumé el tabaco luego de un gran almuerzo y uno de los comensales, por hacerse el gracioso, se fumó el envoltorio… no quedó tan mal, dijo. Llama la atención como luego de este envoltorio tan rústico, en su interior haya un tabaco tan bonito, pero es una de las sorpresas del producto, sin duda.

Lo bueno de ser un fumador de tabacos es que se acabaron las indecisiones cuando la gente no sabe qué regalarte; lo malo es que no siempre te regalan lo mejor, y tal es el caso de este tabaco. Los Connecticut no son mis favoritos, precisamente porque sus sabores tienden a ser muy suaves y sutiles… me gustan los tabacos de sabores medios a fuertes, pero a caballo regalado… en frío este tabaco presenta precisamente aromas suaves, de paja, grama, un toque de cítrico de limón, cacao y madera. También hay una riqueza de tierra mojada, pero mucho más leve. Lo enciendo.

Oscar Valladares - Connecticut 02

Desde el principio el humo es abundante y el tiro es casi perfecto. Los sabores iniciales son especias, limón, madera y un toque de cuero, todo muy cremoso con esa textura que hace que el humo te cubra el paladar y la lengua. Tiene un sabor adicional de frutas, que no es limón y mientras trataba de probarlo mis compañeros de almuerzo se me quedaron mirando y soltaron una carcajada mientras lo hacía, pero en efecto, tiene un toque como de granadina, una de esas frutas que en Venezuela ya no se ven. Este sabor en particular aparece solo al final.

Oscar Valladares - Connecticut 03

Este es un tabaco de larga duración, para el momento de la foto ya la conversación está muy calmada y algunos están poniendo caras de querer dormir una siesta. La suavidad del tabaco me afecta también, pues no siento esa intensidad que tanto me gusta, y es una de las razones principales por las que tiendo a evitar los tabacos de esta hoja; su intensidad es entre suave y media, que espero que se convierta en media pronto. Continúa el sabor cremoso de limón y a granadina, con un toque más fuerte de madera.

Oscar Valladares - Connecticut 04

Me levanto y doy un par de vueltas con la excusa de buscar mejor luz para la foto, pero la verdad es que me estoy aburriendo del tabaco. Es un cigarro agradable, pero no me cautiva, para ser justo. En este punto parece que el cigarro ya ha dado todo el sabor que va a dar, el cacao del principio nunca se materializó, pero los toques cremosos y afrutados, aunque simples, son agradables. Es un sabor muy poco complejo, pero eso es casi tradicional en los de capa Connecticut, a partir de la segunda mitad del tabaco comienza a mejorar su complejidad de sabores y aparecen algunos más, que gracias a que lo estoy maridando con buenos rones: Doorly’s XO (de Barbados) y Santa Teresa 1796 (de Venezuela), ayudan a desarrollar esa diferencia de sabores y a resaltar algunos como el limón. A partir de este punto también se fortalece un poco el tabaco, quizá llegando a una intensidad media con un final más prolongado.

Oscar Valladares - Connecticut 05

Mi crítica a este tabaco no puede ser su suavidad, pues simplemente es su naturaleza, pero sí sería que los sabores son minimalistas y para ser un tabaco bastante grande y de fácilmente 2 horas de duración, es muy fácil aburrirse con él. Ya no existe el toque de especias y los toques de frutas se van desvaneciendo, también me temo que ya he probado todo lo que el Leaf tiene para ofrecer.

Oscar Valladares - Connecticut 06

Resulta imposible quitarle la etiqueta sin romperla, pero el cigarro en general está construido perfectamente y su línea de quemado no presentó ningún problema. Hacia el final la intensidad del sabor volvió a ser muy suave, casi nula. No es un cigarro que recomendaría, por tres cosas muy particulares: 1) Es caro (alrededor de $10), 2) Podría ser considerado un tabaco para principiantes por la suavidad de su sabor, pero con una duración superior a las 2 horas, muy pocos principiantes querrán mantenerse con él (yo no lo haría), y 3) No tiene gran variedad de sabores. Al final todo radica en el precio, por mucho menos se consiguen mejores tabacos del mismo origen (como los Toraño o los Alec Bradley, por ejemplo).

Ficha Técnica:
Fabricante: Oscar Valladares
Marca: Leaf
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $9,50
Puntuación: 73

MoyaRuiz – The Rake (Cut)

Usualmente antes de viajar siempre llevo conmigo una lista de no menos de 20 puros que voy a buscar y de los que normalmente consigo unos 15, pero llevo mentalmente el objetivo de adquirir 20, y es cuando le pido al dependiente que me recomiende algo. Así he descubierto algunos tabacos buenos de los que no tenía ni idea, como el Nat Sherman Bench, el EP Carrillo La Historia, o incluso el Patoro. Tal fue el caso de este The Rake.

MoyaRuiz - The Rake 01

The Rake toma su nombre de un término del poker en el que se hace un corte a las cartas, el cual es un tema común entre las líneas de cigarros de MoyaRuiz, que muestran un amor por ese juego, incluyendo La Jugada, entre otros. Este tabaco en particular es fabricado en Estelí, con una capa Connecticut madura (tuve que investigar eso), un capote sin describir, y 4 tipos de hoja en la tripa: dos de Estelí y dos de Jalapa. Su construcción es bastante rústica, se ven infinidad de venas e irregularidades que hacen pensar que es un tabaco ‘barato’, pero a $11 cada uno, está lejos de serlo. Sus aromas en frío son de chocolate oscuro, especias, tierra y madera, pero luego de picarlo se le sienten aromas adicionales de pasas, dulzura y cacao puro.

MoyaRuiz - The Rake 02

Desde la primera calada el tiro es un poco duro, pero tengo esperanzas que pueda mejorar. El sabor más intenso es de pimienta, seguido de café y cacao, mientras que el aroma de pasas le da un toque ligeramente afrutado al sabor, con una intensidad media. Se le siente un toque cremoso que acentúa el elemento de café, con algunas notas de hierbas… todo esto sucede en los primeros centímetros. En resumen, los sabores que he sentido hasta este punto son chocolate, café, pasas, madera, hierbas y tierra mojada, y un toque muy ligero de frutos secos, que puede ser merey.

MoyaRuiz - The Rake 03

Lo que me está gustando bastante de este tabaco es que el final es bastante largo, con un sabor que perdura durante un buen rato después de la calada. Hasta ahora el cigarro ha sido bueno, aunque nada especial. El puro estuvo en mi humidor durante casi tres meses (desde principios de mayo), y con ese tiempo ya parece haber alcanzado sus mejores sabores, lo cual me encanta.

MoyaRuiz - The Rake 04

Llegando a la mitad del tabaco y los sabores comienzan a suavizarse, con muy poca complejidad. El equilibrio entre sabores está bien, pero el final se acorta mucho y no se siente mucho más en la lengua luego de la calada. Los sabores que más resaltan son el chocolate y el café, y esa textura cremosa de la que a veces hablo. El resto de los sabores se ha desvanecido. A partir de la mitad exacta se le sienten unos toques de especias, nueces y pasas, con una intensidad que se mantiene en media.

MoyaRuiz - The Rake 05

Hacia el final el tabaco se vuelve aburrido, con sabores muy tímidos y sin llegar a ser nada trascendental. La línea de quemado amenaza con desviarse a cada momento y luego de un rato ya se apaga constantemente. Solamente aparece un nuevo sabor, como de carne adobada con unos toques intensos de nicotina. Cuando finalmente me cansé de reencenderlo me sentí un poco defraudado, nunca se hizo complejo su sabor ni me impresionó, con excepción de ese sabor de carne hacia el final. Quizá unos meses más en el humidor lo hubieran mejorado, pero tampoco estoy seguro que esa sea la idea.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: MoyaRuiz
Modelo: The Rake
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Cut (Robusto)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: N/D
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí)
Precio: $5,50
Puntuación: 71

Padron – 1964 Anniversary (Principe)

Este tabaco existe desde 1994 y fue fabricado para celebrar los 30 años de Padron. Es uno de esos tabacos que todo conocedor debería probar, y la mayoría ya lo han hecho. Su fabricación es por demás rústica, con grandes venas y una textura bastante corrugada, aunque su box press se amolda perfectamente a los labios. En principio me llamó la atención el número de serie, más que nada por ese detalle para prevenir las falsificaciones. El hecho que Padron añeja sus tabacos en grupos pequeños también le añade bastante.

Padron - 1964 Anniversary 01

En frío se le sienten diversos aromas de especias, tierra, cacao, notas florales y un toque cítrico… estos dos últimos pueden ser el mismo aroma, pero así de subjetivo es esto. En el momento en que le pegue candela sabré un poco más, pero lo hago con un poco de apuro, porque estoy consciente que es efectivamente un tabaco que casi todos han probado y yo no… esto no puede seguir así.

Padron - 1964 Anniversary 02

En principio tiene una intensidad bastante baja, requiriendo pequeños toques de corrección de fuego, que espero no sean la tendencia que domina al puro. El sabor comienza a tener un toque sutil de pimienta, lo cual puedo aguantar felizmente luego que el tabaco pasó dos meses en mi humidor, pero el sabor se va fortaleciendo, ahora acompañado de la nota floral que le da un aroma agradable, con el cacao y el café de fondo. El cítrico ya es un sabor en sí, sin confundirlo. Se le siente esa textura cremosa que ayuda a balancear los sabores y hacerlos más intensos.

Padron - 1964 Anniversary 03

Como una epifanía caigo en cuenta de algo que me comentaron una vez: la cremosidad es una sensación y una textura, que permite que los sabores pasen más tiempo en boca y se sienta como se deslizan sobre la lengua y el paladar. Ciertamente esperaba un poco más de intensidad en el puro, al menos hasta este punto. Me gustan los tabacos de intensidades medias a fuertes, pero este se está haciendo esperar mucho. Será porque es de un estilo más clásico, así que no se lo achaco como un problema. Mi única crítica en este momento es el precio del tabaco, porque se sitúa alrededor de los $12, por un sabor y calidad que bien se encuentra en tabacos más baratos, y este se vale puramente de su fama.

Padron - 1964 Anniversary 04

Comenzando el segundo tercio, el café se convierte en el sabor primario, con la pimienta de secundario. El tiro es buenísimo y ya hace tiempo que no me hace falta corregirle la quemada. La intensidad se vuelve media, con sabores más suavizados, pero sin mucho problema siento el café, el cítrico y la tierra. El cigarro carece de complejidad, en el sentido que se convierten simplemente en un grupo de sabores agradables en un tabaco normal, que no se ha perfeccionado mucho en dos meses de humidor.

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Mitad de tabaco superada sin muchos cambios. Todos los sabores son sutiles sin grandes explosiones, nada de pimienta, lo que queda es dulzura y el cítrico se mantiene… esta ha sido mi mayor sorpresa en el tabaco, un toque que aprecio y que me encanta, pero que esperaba mucho más destacado en un tabaco de este precio. ¿Será que es de esos que necesitan al menos un año en el humidor? Al ser de ‘vieja escuela’ es muy posible, pero tampoco lo sabré porque no creo que lo vuelva a comprar. Pero el tiro fue perfecto y me entretuvo hasta el final, final, final.

Ficha Técnica:
Fabricante: Padrón Cigars
Marca: Padrón
Modelo: 1964 Anniversary
Dimensiones: 4 x 46
Tamaño: Príncipe (Corona)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 74

Gurkha – Cellar Reserve 15 Years (Solara)

Un tabaco 100% dominicano con una forma bastante singular que termina con el conocido «rabo de cochino», complementado por una anilla gigante y sabores bastante atractivos de cuero, tierra y cacao.

Entre mis amigos y conocidos fumadores siempre he oído que una de las peores marcas es Gurkha, siendo que todos sus tabacos saben mal o son muy «jóvenes». Esta es mi primera exposición a un Gurkha y debo decir que no estoy para nada de acuerdo con ellos, aunque la marca es muy al estilo Rocky Patel en el sentido que tiene muchísimas variedades y tengo entendido que los Cellar Reserve son los más ‘premium’. En efecto, la capa es Criollo nicaragüense de 1998 con 15 años de maduración, el capote es dominicano de Olor, con 15 años de maduración, y la tripa es dominicana de distintos orígenes, también con 15 años de maduración.

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Habiendo hecho su debut en 2011, es uno de los Gurkha más difíciles de conseguir y, a propósito de los comentarios que he oído en general de la marca, esta vitola parece ser muy blanco y negro en su predilección con la gente, siendo que la gente la ama o la odia, sin escalas de grises. En su construcción tiene varias venas, y se siente esponjoso, pero lleno de tabaco. Una cantidad mínima de aceite cubre el tabaco. La verdad es que el «rabo de cochino» es casi imperceptible, pero el tabaco en su totalidad es llamativo.

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Creo que es la primera vez que una anilla me cuenta toda la historia del tabaco que me fumo, pero según ella este tabaco es 100% dominicano, aunque su página web menciona que tiene algo de nica, pero creo que es porque existe una línea del tabaco con hojas nicaragüenses. También dice que tiene una fuerza de 97,6%, pero no estoy seguro a qué se refiere. En frío los aromas que más se sienten son pimienta, madera, tierra y duraznos. A darle fuego.

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Con las primeras caladas no se siente mucho de nada, pero al cabo de un par de centímetros se sienten unos toques de tierra y pimienta. Por un momento comienzo a apoyar la idea de mis conocidos, pensando que este tabaco aparenta mucho y no llega a nada, pero justo cuando me pasa eso por la mente, aparecen varios sabores, uno dulce y otro fuerte de madera, cuero, cítrico y un sabor intenso a tierra mojada. El dulce tiene un toque afrutado, como de mermelada de durazno. La intensidad es media y el final es muy suave, algo que esperaría con un tabaco que anuncia tanto sus 15 años de maduración. También es un cigarro de combustión lenta, al punto que no he pasado de 5 centímetros y ya tengo casi 20 minutos de fumada.

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Finaliza el primer tercio y el sabor comienza a intensificarse al tiempo que se siente un poco la nicotina. Los sabores lamentablemente no dejan de ser sutiles, pero en realidad es un tabaco que me está gustando. Es una de las pocas veces que difiero de las opiniones de tantos que denigran a una marca y, aunque no salgo a defenderla a capa y espada, puedo decir que este tabaco realmente me gusta, al punto que fácilmente lo compraría de nuevo, siempre que su precio sea menor de $8, que me parece que es lo que vale (aunque una rápida revisión de internet lo vende en un promedio de $10,50).

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El humo es abundante, cremoso y casi masticable, mientras que los toques dulces en su construcción hacen de él un tabaco casi de merienda. La duración sigue siendo bastante larga y con todo y su etiqueta gigante, no parezco acercarme al punto de tener que quitarla. Dado lo sutil de sus sabores, me parece que es un tabaco ideal para combinar con un buen ron, así que no espero mucho para sacarlo: Ron Pampero Aniversario, uno de los mejores de Venezuela, en las rocas y con unas goticas de limón (de ese no hay foto).

Podría fumarme la mitad del tabaco leyendo esta etiqueta.

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Como sucede con los tabacos con las anillas grandes, una vez que las quitas todavía sobra casi la mitad del puro. Quizá el mayor problema de este tabaco (además de su precio) es que no varía mucho. Si bien los toques de madera, cuero y tierra son agradables, y el adicional de duraznos es poco común, ninguno de los sabores llega a impresionar, sino que se mantienen suaves y presentes durante todo el tabaco. Como mencioné, sí lo compraría de nuevo, pero no es un tabaco que recomendaría a cualquiera; cuánto me gustó fue algo muy particular y es muy posible que a otra persona le parezca muy malo, pero esa es una verdad para casi cualquier caso.

Ficha Técnica:
Fabricante: Gurkha Cigars
Marca: Gurkha
Modelo: Cellar Reserve 15 Years
Dimensiones: 5 x 58
Tamaño: Solara (Doble Robusto)
Origen: República Dominicana
Capa: Nicaragua (Criollo 98)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana
Precio: $14,00
Puntuación: 78

Arturo Fuente – Añejo (No. 46)

Esta edición limitada aparece dos veces al año y es un verdadero banquete para los fanáticos del tabaco: una capa maduro cubriendo la mejor tripa y capote de la República Dominicana y luego añejado a la perfección durante 5 años en barriles de brandy.

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Este tabaco lo adquirí en USA en mi último viaje (en marzo) y en realidad no recuerdo si fue por iniciativa mía o por recomendación del dependiente. Aparte de su añejamiento, y para hacer el tabaco aún más codiciado, la tripa está hecha con las mismas hojas del Opus X, el Don Carlos y el Hemingway.

Arturo Fuente - Añejo 46 02

La construcción es impecable, con una apariencia rústica y una capa de marrón muy oscuro, no es muy esponjoso, al punto que me preocupo un poco antes de encenderlo porque pienso que está torcido muy fuerte. En frío los aromas que siento son madera, canela y una dulzura propia del tabaco. En el pie se le siente una dosis generosa de brandy. Hora de picarlo y darle candela.

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Desde la primera calada es obvio que este es un cigarro excelente, con una densidad que se siente como un jarabe de humo y brandy, un toque importante de madera que me hace pensar que tiene trozos de ella entre las hojas. El tiro es fino, con una cantidad muy modesta de humo y ceniza blanca. Aparecen sabores como pimienta, pero muy sutiles. A riesgo de ser condenado como un hereje, tiene un sabor cubanizado, al ser denso y fornido. Luego de unos centímetros de haberlo encendido (más o menos cuando tomé la foto), el brandy despega y duplica su sabor y dulzura. Dado lo tupido que está de tabaco, me ha tomado casi 15 minutos llegar a este punto.

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El tiro mejora bastante, permitiendo un humo más denso y un sabor más afrutado que complementa el brandy, mientras que la pimienta comienza a picar un poco también. La línea de quemado comienza a variar un poco, pero espero que no demasiado. Todavía en el primer tercio se le sienten unas notas de cacao y el sabor afrutado se asemeja al mango, haciendo la combinación de sabores mucho más extraña. Su fortaleza ha sido media desde el principio y en este momento le calculo una duración máxima de dos horas.

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Llegando a la mitad del tabaco, los sabores parecen detenerse, al menos en intensidades; no hay nada nuevo, ni nada deja de estar. La línea de quemado se corrigió sola y mi suegro se acerca a preguntar qué estoy fumando, le hablo un poco de la fabricación del tabaco y de su añejamiento y me dice que efectivamente, se acercó porque le olía a brandy y se sienta conmigo a tomarse uno mientras comienzo el segundo tercio, que desarrolla una complejidad bastante rica, donde el brandy sigue dominando pero con un final más largo y una cierta pegajosidad en los labios.

No hace mucho estaba glorificando a los tabacos modernos por permitir que los mejores sabores y aromas estén presentes incluso sin mucha maduración en el humidor casero, pero ahora voy a glorificar a Arturo Fuente por hacer un tabaco que mejora gracias a su reposo en el humidor, porque este con solo 2 meses está increíble. El sabor a brandy continúa durante toda la fumada, con toques leves de cacao y dulzura que ya no es frutal y mucho menos de mango. Hacia el final se le sienten unos toques adicionales de canela y una mejora increíble en términos de humo e intensidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Añejo
Dimensiones: 5¼ x 46
Tamaño: No. 46 (Corona Grande)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $10,00
Puntuación: 87

Alec Bradley – Nica Puro (Torpedo)

Los últimos días han sido caóticos. La empresa en la que trabajo se está integrando con otra y, aunque la mía es la que absorbe a la otra, mi departamento en principio absorbía a 4 personas, por lo que el trabajo extra que hemos tenido últimamente ya estaba asignado a las personas nuevas. Pero ya dos de esas personas han renunciado y me enteré que las dos que quedan son pasantes. Adicional a eso, hemos estado en medio de una licitación con un cliente gigante, con apoyo de herramientas regionales que nadie sabe usar. En algún momento podemos hablar más de lo que hago, pero este es el momento de este tabaco.

Alec Bradley - Nica Puro 01

El Nica Puro, como su nombre lo indica, es puro de Nicaragua (capa, capote y tripa). El número 1685 se refiere al año en que Estelí fue fundada. La estructura del puro es maravillosa, con su color marrón oscuro, sin venas y con un mínimo de imperfecciones, con una textura aceitosa también. En frío siento aromas de cacao, cuero, madera y algo dulce. Saco mi guillotina en V y comienzo a darle fuego.

Alec Bradley - Nica Puro 02

Las primeras caladas tienen un toque fuerte de madera y tierra quemada, con una abundancia importante de humo y un tiro casi perfecto. Poco me imaginaba que me esperaba un tiro terrible, pero más de eso en un momento. Un par de minutos después del encendido le siento unos toques de cacao y lo que parece ser una avalancha de sabores que se vienen aproximando. Pocas veces me ha sucedido, por lo que no es un tema general, que los tabacos a los que le hago un corte en V tienden a ‘trancarse’ y el tiro se hace más fuerte y casi infumable. En términos del sabor del tabaco, algo bueno que tienen estos tabacos más modernos, es que desde el principio llegan buenos a tus manos. Si bien mejoran con el tiempo, no sucede como con otros que necesitaban un mínimo de 6 meses en el humidor para poder probar lo que el torcedor quería.

Alec Bradley - Nica Puro 03

El cigarro va desarrollando una línea de quemado un poco extraña, pero no parece ser algo malo. Por lo general tiendo a sobreglorificar los tabacos que reseño, en el sentido que difícilmente les doy una calificación negativa y, cuando lo hago, siempre le incluyo algo positivo. Habiendo dicho eso, estoy seguro que hay muchos tabacos malos y muy malos, y dado que ninguno me paga por hacer estas reseñas (¿por qué habrían de hacerlo?), trato de ser lo más honesto posible cuando hablo de estos temas.

Pero volvamos al puro. Como mencionaba, el tiro es bastante complicado, se me ha apagado no menos de 4 veces y se hace cada vez más duro darle una calada. Por ese motivo lo vuelvo a cortar con la guillotina en V (lo hice como 3 veces) y al final decido darle con la guillotina de hoja doble. Esto mejora el tiro pero solamente durante unos minutos, pues al cabo de ese tiempo estaba de nuevo con el puro apagado, dándole fuego y cuando eso no funcionaba, tratando de cortarlo de nuevo. Un toque de nueces aparece luego de la mitad del tabaco, algún sabor lejano a miel, pero los sabores se atenúan bastante por lo escaso del tiro y la cantidad de veces que lo he tenido que reencender.

Alec Bradley - Nica Puro 04

Mientras llega el último tercio, y ya después de tantos cortes, el tabaco mantiene su encendido durante más tiempo, aunque su tendencia a apagarse sigue. Le siento algunos sabores de canela, típicos de tabacos nicaragüenses y con un final prolongado. Hasta ahora el sabor no ha tocado los aspectos cremosos que también son comunes en los nicaragüenses, pero su sabor tampoco se hace muy fuerte. Los sabores han aparecido y desaparecido, pero los múltiples arreglos que le he hecho han mermado en la calidad de esos sabores y del tabaco en general. Lo tuve un par de meses en el humidor, muy bien mantenido, por lo que estoy seguro que simplemente me tocó ‘uno malo’ y que el resto son mejores, pero solamente adquirí uno y la molestia es considerable.

Otra vez será.